Plagg está muy preocupado por su Sucrette, quien está sufriendo una migraña del terror y la relación entre Félix y Bridgette anda algo complicada de momento, pero a punto de ser reparada a chanclazos. Adrien y Marinette por su parte parecen ser los únicos que están resolviendo cosas. ¡GRACIAS POR LEER!


DISCLAIMER: Los personajes son propiedad de Thomas Astruc, Zag Toons y quienes hayan comprado las respectivas licencias. No estoy ganando dinero con esta historia, sin mencionar que no tengo ni donde caerme muerta: si me demandan, no van a sacar nada.


ADVERTENCIAS

La plaga todavía no ha sido purgada de estas tierras. Cuídense y cuiden de otros. Mantengan la distancia, lávense las manos, usen mascarilla y a resistir como mejor podamos.

Puede haber spoilers de la cuarta temporada.


"CONOCERSE DE NUEVO"

CAPÍTULO 18: Abriendo corazones

Les Invalides. París.

29 de enero de 2016. 23:27 hrs.

¡Vaya que la habían regañado! Tomoe había dejado a Marinette en su casa y se bajó a hablar con sus padres sobre lo ocurrido, para darles una disculpa y ofrecer pagar los gastos médicos por el accidente que casi provoca. No fue necesario, Marinette se había dado una buena sacudida, pero no lamentaba más que raspones y tirones. De todos modos, Tomoe dejó abierta la posibilidad. Ni bien se fue, Tom y Sabine tuvieron una charla con su hija sobre que tenía que ser más cuidadosa. Estaban nerviosos por el reciente ataque akuma y ver a su hija llegar en esas condiciones solo los puso más aprensivos que nunca…

… ¡Las ironías de la vida! Nuevamente un miembro de la familia se veía envuelto en un accidente de tránsito que involucraba a un Agreste… por fortuna en esta ocasión no había desgracias qué lamentar.

Marinette, una vez que terminaron de regañarla, subió a su cuarto y rápidamente puso a Tikki en su cajita, sobre su nidito y no tardó en darle su medicina, lo que la hizo sentir bastante mejor y por ello la dejó tranquila. No se percató en ningún momento de la presencia de Plagg o de la interacción que tuvo con Tikki después, por lo que no se pudo explicar por qué la kwami tenía las emociones como confetti cuando la fue a revisar y en vez de mejorar, estaba peor.

La muchacha abrió la cajita y puso una ramita de romero dentro, todo con el mayor de los cuidados, dejando también agua fresca en una botellita con su vasito.

—El maestro Fu dice que esto te puede ayudar, Tikki. ¡No te deshidrates! Vendré a verte en unas horas, pero si necesitas algo, ¡llámame! —explicó Marinette casi en susurros, pero Tikki no le respondió nada, excepto sollozos— Te dejo.

Marinette tapó la cajita con cuidado y retrocedió unos pasos. No era la peor jaqueca que le viera a Tikki, pero nunca la había visto así de emocional. ¿Qué le habría pasado? Ojalá las medicinas rindieran efecto y pudiese descansar. ¡Condenada semana! Había estado dificilísima y justo cuando creía que ya todo había acabado, pasaban cosas como esta.

—Necesito descanso…

No solo por quimeras, akumas, o las migrañas de Tikki. También estaba su vida normal… ¿Qué ratas le pasaba a Luka? ¡Y su chaton! ¡¿Qué onda con esos dos?! Llevaban montón de tiempo midiendo voluntades y quizás hasta peleándose, pero ¡¿por qué?! Sabía que ella tenía algo que ver, pero ¡¿por qué?! Luka era guapo, apuesto, un corazón con patas, pero se había puesto tan camote las últimas semanas que ya ni siquiera era divertido. ¡Él sabía que ella amaba a Adrien! ¿Por qué le insistía? Lo que la llevaba a otra cosa… ¡ADRIEN! El corazón le dio un vuelco y medio. ¡Tenía que decirle! ¡Tenía que encontrar alguna manera! ¿Cómo no iba a ser capaz de confesarle sus sentimientos a su chaton con todo lo que habían pasado juntos? Le era mucho más fácil interactuar con él como Chat Noir, pero esa era la relación que quería con Adrien. ¡Eran la misma maldita persona! ¿Por qué… no era capaz de reconocerle abiertamente que lo amaba?

—¿Por qué es tan difícil admitir los sentimientos? —pensó Marinette con un suspiro, antes de decidir irse a la cama a dormir.

TOC, TOC, TOC.

—¿Huh?

Marinette levantó la mirada hacia su tragaluz solo para ver a Chat Noir llamando su atención. El corazón le dio un vuelco al verlo desaparecer, pero en seguida abrió la escotilla para salir a su terraza. El gato la esperaba sobre la baranda y la miraba con fijeza y mucho nerviosismo.

—¡Chat Noir! ¿Estás bien? —Marinette se detuvo sobre sus pasos. Su primer impulso había sido abrazarlo, pero se detuvo de golpe— ¡Claro que estás bien! O no habrías venido. ¡Y si viniste te aguantas! ¡¿Se puede saber qué fue todo eso con Luka esta tarde?! —lo regañó gesticulando con sus brazos.

—Estoy bien ma princesse. Mi clavícula no se alteró tanto y me dieron buenos analgésicos en el hospital.

—¡Espérate un momento! ¡¿Fuiste al hospital?!

—Mi tío insistió… —reconoció avergonzado, achatando las orejas contra su cabeza. Marinette finalmente le dio un abrazo enorme a Chat.

—¿El tío Félix sabe que estás aquí?

Non… eso creo. Desde que sabe que soy Chat Noir no es fácil escabullirse…

—¡Tienes que dejar de hacer eso, Chaton! Y no lo digo por desobedecer a tu tío, ¡sino por los riesgos que tomas! Sobre todo con lo del Tatsu esta tarde. ¿Tienes idea lo importante que eres para mí?

—¿Y tú tienes idea lo importante que eres para mí?

—¡AAARGH!

Marinette le dio la espalda y cruzada de brazos se alejó todo lo que pudo, con las mejillas infladas y un mohín en la cara. Fue cuando notó aquella rosa roja que reposaba en la mesita que tenía en la terraza. Desconfiada entrecerró los ojos y se volvió hacia Chat, como preguntándole al respecto. El gato no se había movido de su sitio.

—Respondiendo a tu segunda pregunta… —comenzó a decir Chat Noir lleno de timidez— te pido disculpas, pero…

—¿Me vas a decir que no me puedes decir? —Marinette hizo un puchero— ¿Esta rosa porqué está aquí?

—… te pido disculpas por lo de hace un rato. Con Luka… estamos teniendo algunos disgustos hace tiempo. Tienen que ver contigo.

—¿Conmigo?

—Sí… —Chat Noir se puso rojo como un tomate y eso fue evidente incluso en la oscuridad. Marinette, de la sorpresa, dejó caer los brazos— … él ama lo mismo que yo.

—¿Qué?

Chat Noir se pasó las manos por los cabellos con tanta fuerza que casi sacó chispas. Marinette estaba oficialmente pasmada.

—Nunca me has dicho quien te gusta. Una vez Ladybug me dijo que no me podía amar porque amaba a otro y… bueno… yo… verás… quisiera saber si es Luka.

—¿Qué…? —Marinette tuvo la sensación de que se había atragantado con una rana.

—Amo a Ladybug, pero amo más a la chica que hay detrás de la máscara. Mis sentimientos siguen siendo los mismos. Entiendo que ella puede no amarme a mi ni al payaso que soy sin la máscara, pero… ¡tenía que intentarlo! —Chat Noir sentía como su corazón le daba botes en el tórax— Si amas a Luka o a otro… mis sentimientos y deseos no han cambiado, pero una sola palabra tuya me silenciarán para siempre.

—¿Estás diciendo que…?

Pero debo decirle que me has embrujado cuerpo y alma y te amo, te amo, te amo y te amo y nada me separará de ti…

El nerviosismo del gato lo tenía con los pelos de punta, pero aún así y con todo y torpeza, era sincero. La noche anterior había ido a dejarle los tuppers a Teresa y cuando entró a la casa, vio que la mujer estaba llorando con una película e iban justo al final, en la parte en que el protagonista le confesaba sus sentimientos a la chica y le pareció bonito. Buscó información en internet y consideró que podía decirle lo mismo que Mr. Darcy le dijo a miss Elizabeth Bennet para confesarle sus sentimientos. Solo esperaba que diera resultado: en serio se había esforzado.

Marinette por su parte comenzó a abrir y cerrar la boca como pez fuera del agua. El corazón le comenzó a dar tumbos y como que sus pulmones no querían funcionar. Cerró la boca, los labios temblándole, sin saber qué decir o responder y en reflejo de ello, Chat Noir comenzó a temblar de susto. ¡Ya estaba hecho! Había cruzado el Rubicón y dicho a Marinette, en su cara, lo que sentía por ella. Pero la chica no respondía, no… no decía nada. ¡¿Y si lo odiaba?! ¿Y si nunca más quería verlo en la vida? Y si…

—Comenzó siendo Adrien Agreste, pero me pongo demasiado nerviosa cuando está cerca… —balbuceó Marinette apretando los puños— Sobre Chat Noir… también lo amo… y no me decido por ninguno. También te amo Adrien Chat Noir.

Silencio. ¡Se tenía que decir y se dijo! Y hubo silencio, uno que pareció eterno, pero en vez de esperar expectantes ya tenían una respuesta. Comenzaron a tranquilizarse y sus corazones también, pero antes que pasara mucho rato la adrenalina volvió a soltárseles al torrente. Marinette tomó la rosa y de una carrera se abalanzó sobre Chat Noir quien alcanzó a saltar al piso a tiempo para atajar a la chica, fundiéndose en un abrazo de esos que dejan huella.

Y no se soltaron en mucho rato.


Residencia Marchant.

Domingo 31 de enero de 2016.

—Te debo una disculpa.

La voz de Bridgette sonó sincera. Se había mantenido en silencio desde que Félix había llegado. Era la primera vez que se veían desde el ataque de la quimera del otro día. Un sinfín de contratiempos había impedido que Félix fuera a ver a Bridgette esa semana, o que se pudiera quedar mucho rato, y hoy era la primera vez en que estaban tranquilos.

La pareja se encontraba en la sala de estar de la residencia y estaban solos. No era de extrañar, los días domingo muchos de los residentes autovalentes solían salir a pasar el día con sus familias o simplemente a pasear, por lo que no había muchos dando vueltas. Era un lugar cómodo y en esos momentos lo tenían para ellos dos. Félix miró brevemente a Bridgette y suspiró. No sabía porqué le pedía disculpas, siendo sincero.

—Te presioné demasiado el otro día.

—¿A qué te refieres?

—Cuando fuimos tras los niños. —Bridgette se tironeó de los dedos— No me esperaba que estuvieras tan… desafiado.

—Estoy perfectamente sano. —refunfuñó Félix, cruzándose de brazos— Pasa que ya no tengo veinte —añadió derrotado.

Bridgette miró a Félix y al cabo de unos instantes se mordió el labio. El abogado estaba cruzado de brazos y muy enfurruñado miraba por la ventana. Le dio la impresión de que no le gustaba reconocer su edad… bajó la mirada y volvió a tironearse los dedos. Estaba ansiosa por un sinfín de razones, sobre todo desde que se había enterado de que su sobrina era Ladybug.

A todo esto, ¿cómo seguiría Tikki de su jaqueca?

¡Y hablando de Tikki! O más bien pensando en ella, recordó que Fu no había ido a ver a los chiquillos tras el ataque. Sí, cierto, durante el ataque pasado lo intentó, pero digamos que la quimera le había dado un solo manotazo a Jade Turtle, dejándolo fuera de combate. Pero como la hierba mala, el hombre seguía vivo y sano.

—Aun así te presioné más de lo debido. —le confesó Bridgette— estaba frustrada conmigo misma, por no poder correr yo sola por mis medios y tú… apenas podías contigo y aun así me llevaste.

Félix no respondió. Se limitó a asentir con la cabeza y se quedó en silencio. En algún momento quiso hablar, pero tuvo que sofocar una tos e incluso inhalarse. Bri entrecerró los ojos: ¿tan delicados estaban sus pulmones? Bueno, la tuberculosis no era ningún chiste y pasar dos veces por eso seguro dejaba secuelas. ¿Acaso había sido el esfuerzo del otro día? Y no solo eso, Félix estaba haciendo malabares con un millón de cambios en su vida y aún así encontraba tiempo para visitarla. ¡Había tantas cosas de Félix que no conocía! Y ella seguía siendo la misma, pues a diferencia de su gato, ella estuvo en pausa muchísimos años.

Ya no lo conocía.

—Hay algo que no logro entender.

—¿Huh?

—¿Por qué… te quedaste conmigo todo este tiempo? Se supone que me detestabas…

—No te odiaba Bridgette. Me estresabas y mucho. —Félix tomó aire y cerró los ojos— Cuando por fin me dejaste solo… te eché de menos.

—Pero no me buscaste.

—Un par de veces, pero… creo que mantuvimos mutua distancia. —el hombre se apretó el puente nasal— Y luego éramos los héroes de París y era yo quien acosaba.

—Los últimos años no. Como Chat Noir siempre fuiste un gato coqueto, pero cada vez menos… y menos… pero no me cuadra.

—¿Qué es lo que no te cuadra?

—El beso. —Bridgette de pronto estaba mirando a Félix a la cara, llena de dudas y ansiosa por respuestas— Ese beso no fue normal.

Félix se cruzó de brazos y apartó el rostro, con un mohín en la cara, quizás sonrojado. Se puso un tanto nervioso, pero era de esperar y por muchas ganas que tuviera, era momento de hablar con Bridgette.

—Y lo otro que tampoco entiendo: ¿Por qué no me dijiste que necesitabas un beso de Ladybug para aliviar tu maldición? ¡¿Por qué no me dijiste que tenías una maldición?!

—Era joven y tonto. Y no lo habrías comprendido.

—¿Estás seguro de eso?

—Sí.

—¡Mentiroso! Nos habríamos ahorrado mil problemas. Incluyendo coqueteos inútiles que no llevaban a nada. ¡Creí que Chat Noir solo jugaba con Ladybug! Que se hacía el lindo. ¡Nunca me imaginé que…!

—¿Mis sentimientos eran reales? Bridgette… si te soy honesto, al principio no lo eran. Ladybug me estresaba tanto como tú: Indiferente, centrada y a veces antipática conmigo, pero necesitaba un beso de ella para deshacerme de la maldición. Y por el contrario tú que no dejabas de saltarme al cuello o acosarme. ¡¿Era en serio?!

—¡Eras un grosero! ¿Tienes idea la cantidad de veces que me rompiste el corazón?

—¡Claro que sí! También me dolían a mí… y me dolieron más con los años.

—¡Claro! Tuviste tiempo para reflexionar.

—Demasiado tal vez. —Félix se giró a verla, con el ceño fruncido— pero que te quede claro, Bridgette Cheng: sí terminé enamorándome de ti.

—¡Te enamoraste de un vegetal! —gruñó Bridgette— Uno que no te saltaba al cuello, ni te acosaba, ni te invitaba a tomar café, ni te conversaba. ¿Te gustaba más cuando estaba inconsciente?

—No. —Félix carraspeó de nuevo, aunque no se inhaló esta vez— Tu ausencia me hizo buscarte, porque te eché de menos, y te vi a lo lejos siendo lo maravillosa que eras, con tus diseños y tus amigos. ¡Incluso te vi corresponderle las coqueterías a Claude!… pero yo no era parte de eso. Mi maldición no lo hacía fácil.

—¿Tu crees que me fue fácil? Félix… llegué a amarte con toda mi fuerza, tanto que hasta bajé de peso cuando te dejé en paz. —Bridgette empuñó las manos— ¡Si me hubieras echado a los gritos hubiera sido mejor! Pero no… ese día… simplemente me miraste y te fuiste sin decirme nada y…

—Allegra te dijo que no me siguieras.

—Y le hice caso ¡No sabes cómo me arrepiento! —Bridgette se mordió el labio— Entonces Ladybug comenzó a perder a Chat Noir. Dejó de galantearme, se concentraba más. ¡Nunca más un chiste ni nada!

—¿No era lo que Ladybug quería?

—¡Eras mi partenaire! ¡Lo que más quería y en la única persona que podía confiar! Y te apartaste… ya no te quedabas a conversar, ya…

—¡Estaba buscando a Bridgette! Al punto que Chat Noir comenzó a frecuentarte y debido a esas visitas fue que comencé a extrañarte más y más y a añorar tu presencia. ¡Pero no podía decirte quien era! Y ya no pude ver a Ladybug con los mismos ojos, ya no podía… Era genial, una mujer llena de recursos, fuerte, capaz de llevarse el mundo, pero no era Bridgette. Y yo amaba a Bridgette

Bridgette hizo pucheros. No se había detenido en todo ese tiempo a pensar en los últimos meses antes del accidente. Los ojos de pronto le ardían.

—¡Nada de eso lo explica!

—Hmpf.

—¡El beso Félix! Cuando Ladybug le dio el beso a Chat Noir para romper la maldición iba en serio! Eres la persona más importante para ella. ¡Pero el beso con el que me sorprendiste…!

—¿El que casi te mató?

—¡NO LO EXPLICA! ¡NO BESAS CON ESA PASIÓN A NADIE QUE NO AMES! —Bridgette se refregó los ojos— Esa pasión era para Ladybug y no para mí. ¡Yo quería que Félix me besara así! Chat Noir se alejó tanto emocionalmente de Ladybug que esa pasión no cuadraba. ¡Estaba enamorado de Ladybug! No de mi… y yo quería que fueras tú quien me sorprendiera de ese modo… y al final sí resultaba que eras tú… y que habías besado a la mujer que odiabas y no a la que querías.

Félix escuchó con paciencia y no poco dolor en el corazón. Como Bridgette se largase a llorar, la dejó unos momentos en los que ponía orden a sus pensamientos. Finalmente le tomó la mano y la aferró con ternura.

—Te pido disculpas por ese beso. Me dejé llevar: era joven y tonto, pero no me arrepiento de habértelo dado. —Félix tragó salida— Chat Noir… se sintió muy aliviado y agradecido cuando rompiste la maldición, y cuando besó a Ladybug esa segunda vez… no la estaba besando a ella. Chat Noir imaginó que era Félix besando a Bridgette, me volqué en eso… y entonces corriste.

No fue necesario para ninguno de los dos recordar más. Félix tenía la imagen de Bridgette llorando desconsolada en ese callejón junto a Tikki grabada a fuego y todavía recordaba que lo había quedado viendo con pánico, y mucho más cuando deshizo la transformación, al punto de salir corriendo. Y la siguió hasta ese cruce, en donde guardó la distancia hasta que la chica se giró y lo vio. Quiso cruzar la calle, pero la llamó…

Bridgette se dio la vuelta en medio del cruce y dio un paso hacia él y ese fue el último que dio en su vida. Ese camión apareció de la nada, embistiendo a los peatones y otros transeúntes, chocándola de lleno y arrojándola contra ese poste. Todo fue en automático después: supo que ayudó a retener al conductor, pero su atención se centró en Bridgette, que tenía la vista fija en la nada y se ahogaba con su propia sangre. Luego la ambulancia, los paramédicos, el hospital, la policía tomando declaraciones y Sabine pidiendo explicaciones que no podía dar. Sus manos llenas de la sangre de Bridgette… quien no despertó en quince años.

—Te sigo amando, Bridgette.

—Yo no sé qué sentir…

Estaban en tablas, sin saber cómo lidiar con los sentimientos no correspondidos y los kilos de resentimiento. Esos 15 años habían puesto una dolorosa distancia entre ambos y no sabían qué hacer con ella. Bridgette había perdido toda su vida, ¡tenía todo el derecho del mundo de estar enfurecida! 15 años, presa de una silla de ruedas y sin ninguna esperanza de recuperar la movilidad. Sin poder conciliar la imagen de ser una chica fuerte y ágil con esta criatura que necesitaba ayuda hasta para ir al baño…

Y ahí estaba Félix sin querer perder a Bridgette, sin saber cómo acercarse, como expresarle que seguiría toda la vida junto a ella, sin importar su estado y horriblemente avergonzado por su actitud cuando era joven e idiota. ¡Ahora era solo un idiota!

Ninguno se daba cuenta que al final del día, sumando y descontando temores y rencores, ilusiones y esperanza, nunca habían dejado de amarse. La vida les había hecho una cruel jugarreta y si no hacía algo ahora, estos dos nunca se reconciliarían.

Sorpresivamente Sabine se acercó a ellos. Acababa de llegar, por lo que no escuchó la conversación, pero no le fue muy difícil intuir de lo que habían estado hablando. Seguramente el par de idiotas se estaba ahogando en un vaso con agua y en serio, tras 15 años de penurias, era momento de ponerle fin a todo. Se sacó el zapato y antes que se dieran cuenta, les plantó un chanclazo bien puesto a los dos.

—¡BASTA! En serio los dos me están desesperando. ¿Es que no se dan cuenta de nada?

—¡AAAAAUCH!

—¡AAAAARGH! ¡Sabine! —lloriqueó Bridgette— ¡¿Cuál es tu problema?!

—¿Es que no es obvio? Ustedes son un par de tontos. ¡Y no me reclamen que apenas estoy comenzando!

—¡No tienes derecho…! —comenzó a decir Félix.

—¡Claro que lo tengo! Debí intervenir antes. ¡Tengo una hija de catorce a la que debo educar y si no le pongo ejemplos buenos, nada habrá valido la pena! —Sabine se puso las manos en las caderas y se sopló el flequillo, mirando a su hermana con intensidad— No fue justo lo que te pasó, entiendo que estés de duelo por la persona que fuiste. Para ti todo es reciente, pero ya está bueno. O dejas de mirarte el ombligo y lamentarte por lo que no tienes control o vas a perder tu futuro. —Sabine señaló a Félix con su zapato— ¡Es a este Idiota al que debieron atropellar! Pero no fue así y se ha pasado la vida acompañándote. —la mujer entonces aprovechó para darle un chanclazo— Esta es mi hermana, so bruto. ¡Ya no es la que conociste, no volverá a serlo! Esta es la real y con la que tendrás que lidiar…

—¡Es muy fácil para ti decir…! —reclamó Bridgette a todas luces indefensa ante su hermana, al igual que Félix.

—¡Por supuesto que no lo es, Bridgette! Los dos perdieron una vida de oportunidades. ¡Pues ahora están desperdiciando la que se les presenta en las narices! El pasado ya no se puede arreglar, solo pueden hacer algo con lo que tienen en las manos. ¡Perdónense y empiecen de cero! O ninguno va a sobrevivir esta tragedia...

—Pero…

—Son personas distintas ahora, ¡Conózcanse! Sé que se aman, por más que Félix me irrite a veces, pero ¡Ya fue! Demasiado dolor no es sano. ¿No lo creen?

Sabine permaneció ahí con las manos en las caderas. Félix y Bridgette intercambiaron miradas, avergonzados de ellos mismos, aunque todavía con mil dudas en la cabeza. Se sonrieron brevemente, pero pronto miraron al piso. Él se levantó de súbito, se despidió y se fue con paso cansado. Ella se lo quedó viendo hasta que desapareció tras la puerta y ni bien hizo eso, sepultó su rostro en sus manos y se largó a llorar con ganas. Sabine no se preocupó, aunque no por eso dejó de sentir piedad por la pareja. Sabía que su hermana tenía que llorar, que Félix necesitaba un momento a solas, los dos tenían que reiniciar sistemas y para eso necesitaban espacio.

—Bri… —la llamó Sabine— te aseguro que ese viejo gato tuyo volverá.

—¡Todavía lo amo! —lloró Bridgette— ¡¿Por qué no se lo dije?!

Sabine, con paciencia, dejó que su hermana llorara. Y no se movió de su lado en ningún momento.


Departamento Agreste.

En esos momentos.

Adrien estaba de lo más feliz. A diferencia de su tío, había tenido un estupendo fin de semana. Por fin le había dicho a Marinette lo que sentía y ¡resultó que ella le había correspondido todo ese tiempo! Tuvieron una larga conversación, en la que pusieron sobre la mesa todos los puntos de encuentro y desencuentro, riéndose de todos ellos y aliviados porque sentían que se habían quitado un gran peso de encima. Las cosas entre ambos ahora eran mucho más transparentes y estaban realmente dispuestos a llevarse el mundo por delante, tanto como héroes como civiles. Ya eran novios y estaban felices.

Eso sí, sus respectivos kwamis les preocupaban.

Tikki seguía con migraña, aunque Marinette creía que tenía otra cosa. La kwami no quería salir de su cajita y la había escuchado llorando. Plagg por su parte estaba hecho tiritas: no quería comer queso y se lo veía absolutamente desolado. Y así como Marinette no tenía idea de como animar a Tikki, él tampoco sabía qué hacer con Plagg.

Hablando de Plagg… Adrien bajó los hombros al verlo. Había escuchado un ruido en el baño y cuando abrió la puerta, se encontró al kwami en el lavamanos, bajo el chorro de agua, lleno de espuma, bañándose sin muchas ganas. Suspiró y cerró el agua, sacando al kwami del lavamanos, se las ingenió para envolverlo con una toalla y secarlo, usando una sola mano. Plagg ni protestó el trato, menos cuando Adrien se lo llevó a su cuarto y al ponerlo encima de su cama, le ofreció un pedacito de camembert.

—Guarda eso, cachorro.

—¿Qué pasa Plagg? Llevas así del viernes…

—…

Adrien volvió a suspirar. Le rascó la cabeza a Plagg en un intento de animarlo, pero de poco sirvió. El muchacho no lo presionó, sino que se mantuvo ahí, firme para la entidad que lo había acompañado en las buenas y en las malas y que en ese momento era evidente que necesitaba un apapacho que por orgullo no iba a pedir.

—Es Tikki… —dijo de pronto Plagg muy dolido y preocupado.

—Lo intuyo.

—No quiso que me quedara con ella.

—Apestas a queso, no me extraña…

—¡Me bañé!

—Más de una vez, Plagg, me di cuenta… —Adrien lo miró con atención— ¿Quieres que te lleve con ella?

—No… mi Sucrette no me quiere cerca… —el suspiro desolado de Plagg casi le rompió el corazón a Adrien— ¡No me dijo que estaba enferma, cachorro!

Plagg se quedó ahí, como gato remojado, profundamente desolado. Adrien iba a opinar algo, pero en ese momento le llegó un mensaje de texto. Tomó su celular y leyó de qué se trataba, no pudiendo reprimir una sonrisa.

Mon minou, ¿puedes traer a Plagg? Tikki acaba de llorarme desconsolada que necesita a Plagg… creo que tuvieron alguna pelea o algo. Y que tiene que pedirle disculpas. —explicaba Marinette— ¡Sé buenito y tráelo! Dile a tu tío que te obligué…

No está en casa, fue a ver a tu tía —respondió Adrien— Le mandaré un mensaje y voy. ¡Te amo!

—¡Yo también!

Adrien se sonrojó al leer el último mensaje y dejó el teléfono a un lado una vez que le hubo avisado a Félix que iba a salir mediante texto. Llamó la atención de Plagg dándole unos topecitos con los dedos, sin que el kwami se diera por aludido. Sin duda estaba sufriendo el pobre: nunca lo había visto así.

—hey…

—Qué…

—Adivina. —una sonrisa traviesa decoró el rostro de Adrien— ¡Plagg, transfórmame!

Segundos más tarde, Chat Noir hacía abandono del departamento y enfilaba hacia la panadería de su novia.

¡Uy, qué bonito sonaba eso!

Continuará

Por

Misao – CG

Publicado el miércoles 16 de junio de 2021


Próximo capítulo: Desolación

Marcel sonrió siniestramente. Gabriel solo mantuvo el ceño fruncido, pues no era la primera vez que su padre le insinuaba que él se encargase de encontrar a alguien que reemplazase a su esposa. Nathalie afiló la mirada.

—Pensaba en un muchacho rubio de ojos verdes… que tiene relación sanguínea con Emilie: así mis dispositivos estarían más propensos a aceptar el nuevo huésped. Además… —Marcel tomó aire— El muchacho osó irse con su tío.

—Adrien ya no es mi hijo.

—Con mayor razón tráelo aquí entonces. —Marcel dio dos topecitos en el suelo con su bastón— Será un estupendo reemplazo.

Gabriel entrecerró los ojos y ponderó la sugerencia. Nathalie por su parte agudizó al máximo sus sentidos: su jefe solía perder el norte…


Notas finales: Hay que decirlo, quedan cinco capítulos y ya se viene bastante desmadre por delante. Hay muchos ciclos que comenzarán a cerrarse y espero que lo que viene les divierta tanto como a mi. Consíganse una pelotita antiestrés, la van a necesitar. ¡MUCHAS GRACIAS por darle una oportunidad a este fic!

Y hablando de oportunidades, ¿leyeron lo nuevo de Abby? VAYAN. No quiero morir sola de ansias. ¡VAYAN!

Por favor, cualquier error, gramatical o de ortografía, me lo dicen para poder arreglarlo si corresponde. ¡MUCHAS GRACIAS POR LEER!


¡Hola Lordthunder100! Claro que la aparición de Premier Chat Noir iba a causar revuelo, ¡no se le veía desde 1999!, así que todo el mundo se puso a fangirlear. Cierto que tiene el traje un poco cambiado, pero ese sombrero, capa y sonrisa colmilluda sí que le asientan bien. Tenía que diferenciarlo de Adrien y el resultado me encantó. Ten, rollos de canela y ¡GRACIAS POR LEER!