Finalmente se produce el choque entre los héroes adultos con los villanos, pero los jóvenes no se van a quedar de brazos cruzados y se las ingeniarán para intervenir en esa importante pelea. Las consecuencias de lo que ocurra serán determinantes para el futuro de los héroes. ¡GRACIAS POR LEER!


DISCLAIMER: Los personajes son propiedad de Thomas Astruc, Zag Toons y quienes hayan comprado las respectivas licencias. No estoy ganando dinero con esta historia, sin mencionar que no tengo ni donde caerme muerta: si me demandan, no van a sacar nada.


ADVERTENCIAS

La plaga todavía no ha sido purgada de estas tierras. Cuídense y cuiden de otros. Mantengan la distancia, lávense las manos, usen mascarilla y a resistir como mejor podamos.

Tengan una pelotita a mano.

Puede haber spoilers de la cuarta temporada.


"CONOCERSE DE NUEVO"

CAPÍTULO 22: Cazador cazado

Mansión Agreste. Guarida de Papillón.

Viernes 5 de febrero de 2016. Esa noche.

La sonrisa de quien espera un final feliz decoró el rostro de Papillón cuando vio como Adrien y Marinette se precipitaban al suelo desde aquella altura. Premier Chat Noir se dio cuenta y hasta le dieron náuseas de la indignación. Aprovechó de darle un buen golpe en el estómago a su hermano y se lanzó hacia los muchachos. El yoyo de Madame Bug llegó antes y ayudó a quebrar la caída de los chiquillos, pero fue la acción del gato la que puso fuera de peligro. Sin perder tiempo, los alejó de los dispositivos, deteniéndose junto a los muchachos en la misma área en la que originalmente Emilie había estado descansando todo ese año. De un zarpazo Premier Chat Noir cortó las cuerdas y los niños casi se derramaron por el suelo, con las extremidades temblorosas por la adrenalina, pero más allá de eso y varios raspones, estaban ilesos. Más o menos. Madame Bug aterrizó junto a ellos segundos después, sin dejar de agitar el yoyo en actitud defensiva.

—¡AAAAaaaargh! —Adrien cayó de hinojos, sujetando su hombro. Marinette en seguida se acercó a él en momentos en que Premier Chat Noir le daba golpecitos en la espalda— ¡Estaré bien…! Creo.

—No te hagas el valiente cachorro…

—¡No me hago el valiente! Me duele, pero… ¡AAAAARGH!

—¡Resiste Adrien! —lloriqueó Marinette mordiéndose los labios. Premier Chat Noir en ese momento le puso una mano sobre la cabeza, causando que la muchacha lo viera con ojos llorosos.

—¿Estás bien, petite?

—Eso creo…

—¡Hora de que vayan a casa! —ordenó Madame Bug, quien no le quitaba los ojos de encima a las amenazas que se cernían sobre ellos— Tenemos trabajo que hacer aquí…

Los cuatro fijaron la mirada en los villanos. La quimera que había chocado contra el dispositivo se sacudía la confusión de encima, mientras una segunda bestia se abría paso al interior del Relicario. Papillón tenía los ojos desencajados de ira y el Alquimista los miraba como si quisiera vaporizarlos. El anciano estaba apenas sujeto de su bastón, algo debía estar drenando su energía, pero eso no lo hacía menos peligroso.

—El bastón es clave. —dijo Marinette— Parece que controla a las quimeras con eso.

—No. Solo se ayuda de él para liberarlas. Las quimeras son incontrolables. —corrigió Madame Bug.

—Tío. —susurró Adrien apenas perceptiblemente— Papillón es Gabriel… y mi maman… —comenzó a explicar angustiado, pero Premier Chat Noir le puso una mano sobre la cabeza.

—Nos encargaremos, cachorro. Te lo prometo.

—Voy a sacar a Adrien de aquí. —dijo Marinette muy decidida— Así no podemos…

—Ya está coordinado, amiguita. —Madame Bug le guiñó un ojo a su sobrina— ¡Váyanse!

En ese momento, se abrió un portal justo detrás de ellos y Premier Chat Noir no perdió tiempo en sujetar a los chiquillos de un brazo y obligarlos a cruzar de un solo empujón. Ni siquiera alcanzaron a protestar el gesto. El gato se irguió en toda su altura e hizo algunas maniobras con su bastón, antes de asumir una postura defensivas.

—Al fin solos, ma lady.

—¿Tú y yo contra el mundo, mon minou?

—No lo querría de otro modo. ¡Te amo!

Ambos se arrojaron un beso y sin perder más tiempo, se lanzaron de cabeza contra las quimeras que los embestían y de Papillón, quien tras poner a Emilie a salvo, se había abandonado en la lucha contra los antiguos héroes de París.

Marcel, resoplando en el suelo, se miraba las manos. Cada vez le costaba más respirar y controlar la alquimia, como si estuviera perdiendo el control sobre ella, y claramente olvidando de nuevo algunos de los conceptos básicos que tanto le había costado aprender de nuevo.

¿Acaso la presencia de Premier Chat Noir reactivó mi maldición? —se preguntó el viejo entre resoplidos.


Habitación de Marinette.

En esos momentos.

Jade Fox había fusionado el miraculous que estaba usando junto con Kaalki y abierto un portal para sacar rápidamente a Adrien y Marinette del peligro. Ambos cayeron estrepitosamente al suelo, y trataron de regresar al Relicario, pero el maestro cerró el portal tan pronto lo atravesaron.

—¡Gracias a Dios están los dos bien!

—Machucados, pero bien… ¡AAAAAARGH! —Adrien no dejaba de sujetarse el brazo.

—¡Adrien! ¿Cómo te ayudo? —suplicó Marinette, antes de volverse al maestro— ¿No puede darle un té mágico o algo?

Jade Fox se agachó junto al muchacho y procedió a revisar su hombro. La fractura estaba muy alterada y sin duda que iba a necesitar bastante más tiempo entablillada de lo pensado. Iba a necesitar más reposo.

—Puedo darle un analgésico, creo que tengo.

—¡Pues démelo! Tenemos que regresar a ayudar a nuestros tíos.

—¡Por supuesto que no! Hay dos quimeras y dos…

—¿Por qué estamos en mi habitación?

Marinette se quedó viendo a Jade Fox con ojos grandes. No se esperaba haber regresado ahí, sino por último al departamento de Félix. Adrien prestó atención a su alrededor, notando lo mismo.

—¿Y porqué está usando a Trixx y a Kaalki? —añadió Adrien— ¿Qué está pasando aquí?

—Sus tíos Félix y Bridgette están con sus padres en el piso de abajo. Son ilusiones: estoy aquí para poder mantenerlas activadas. El plan era traerlos a lugar seguro hasta que ellos terminen con las quimeras…

—¡¿Tiene la caja con usted maestro?! ¡Así nos da un miraculous y podemos ir con nuestros tíos! —dijo Adrien ilusionado, pero el maestro negó con la cabeza.

—¡Ni una posibilidad! Hago eso y sus tíos me matan en serio. —Jade Fox bufó agobiado— Félix ya amenazó con anular mi visa.

Adrien obviamente comenzó a discutir con el anciano para convencerlo de que les entregara un miraculous. En el intertanto, Marinette tuvo una idea y se arrojó sobre su armario, rebuscando en el sitio más recóndito del mismo, hasta que encontró lo que buscaba: un bolso oscuro, probablemente con ropa, que puso encima de su chaise–long sin perder más tiempo. Sacó dos cajitas del interior y le pasó una a Adrien.

—¿Lentes de contacto? —preguntó el muchacho perplejo.

—Son verdes, pero los tuyos cubren todo el ojo. Tu esclerótica también se verá de ese color. —explicó Marinette mientras sacaba los suyos y se los ponía con algo de dificultad. Adrien captó la idea al vuelo y rápidamente se dispuso a curiosear en el bolso— Los míos son azules…

—¿Para qué quieres lentes de contacto de tu mismo color? —preguntó Jade Fox.

—Porque hará que mis ojos sean de la misma tonalidad que los de Ladybug. —explicó la muchacha mientras pestañeaba rápido para acomodárselos bien.

Jade Fox iba a hacer otra pregunta, pero en eso se fijó que Adrien había sacado algunas prendas del bolso y en esos momentos tenía una sonrisa de oreja a oreja. El anciano entendió entonces cuál era el plan de los chiquillos. Más o menos. Sonrió complacido: era una jugada peligrosa, pero ¡Vaya que causaría un sinfín de confusiones! Si eso servía para derrotar a los villanos, no se quejaba.

—Pensaron bien en esto, ¿verdad, niños?

—Llevábamos un tiempo planeando esto. —explicó Adrien, mientras desdoblaba las prendas— Ahora si tiene un analgésico mágico que me ayude por un par de horas…

—Sus tíos me van a matar, pero vale la pena intentarlo.

—¡Les diremos que lo obligamos! —Marinette, quien ya se había puesto los lentes de contacto, le guiñó un ojo— ¿Nos ayudará a volver?

Jade Fox sonrió de costado y asintió con la cabeza.

—¡Ya cámbiense de ropa rápido!


Mansión Agreste y alrededores.

Momentos después.

Inevitablemente la pelea había escapado del confinamiento del Relicario y pronto ambas quimeras habían destruido buena parte de la mansión. La policía había acordonado el área y el equipo periodístico de Nadja Chamack reporteaba como podía, tratando de acercarse lo más posible y al mismo tiempo tratando de mantener las distancias. Los bomberos y otros primeros respondedores se mantenían alerta y ya habían evacuado a varios heridos.

—¡ALTO! —uno de los policías detuvo a Alya, que corría en dirección de la pelea— ¡Aléjate, es peligroso!

—¡ESTÁN LOS HÉROES! Es mi deber informar… —protestó la muchacha, cuando notó algo en una de las esquinas.

—¡Dije que es peligroso! —el policía tomó a Alya de un brazo y la apartó de allí. Debió sospechar cuando se dejó llevar y no puso problemas, pero en el momento ni siquiera se lo cuestionó.

Los antiguos héroes de París ya habían detenido a una de las quimera y puesto a Emilie a salvo en los brazos del oficial Raincomprix, quien no perdió tiempo en llevarla hasta una ambulancia, pero todavía tenían que controlar a la segunda y evitar que Papillón y el Alquimista escaparan.

Gracias a la ayuda de los bomberos, y guiados por Madame Bug, un gran chorro de agua golpeó el rostro de la quimera que se sacudió como si le hubieran echado ácido encima. Esto fue aprovechado por los héroes para hacerla caer estrepitosamente al suelo…

¡CUERPO A TIERRA!

SCREEEEEEEEEEEEEEEEEEEEECH, CATAPLAAAAAAS…

¡GROAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAR!

¡AHORA MA LADY!

—¡Acabemos con Esto!

—¡CATACLISMO!

Madame Bug rápidamente se apresuró en purificar a la bestia al mismo tiempo que Premier Chat Noir arrancaba el recuerdo negro y lo destruía. La quimera desapareció y su víctima convulsionó por unos instantes antes de perder la conciencia, ya libre de la pesadilla.

¡VAN A MORIR!

Papillón atacó a los héroes por la espalda. Madame Bug ni siquiera se movió, dejando que su partenaire se encargara del villano. Por su parte buscó al Alquimista con la mirada, sin encontrarlo por ninguna parte. Esto la puso en alerta hasta que…

¡PLAAAAAF!

¡¿CÓMO SE ATREVEN, MOCOSOS DE PORQUERÍA?!

Marcel cayó delante de Madame Bug, atado con una manguera de bomberos. La heroína lanzó un grito de sorpresa al ver la escena. El Alquimista yacía a sus pies y no lejos de ellos… pues… dos jóvenes héroes la miraban con cara de haber hecho travesuras.

¡¿QUÉ ESTÁN HACIENDO AQUÍ?!

¡SON LADYBUG Y CHAT NOIR! —chilló Alya fangirleando a más no poder.

Aunque Nadja Chamack casi explotaba de emoción.

La aparición de los jóvenes héroes obviamente rompió la concentración de Papillón, quien apenas había podido seguirle el ritmo a Premier Chat Noir. En seguida el villano se congeló al ver a los chiquillos. ¡¿Qué estaba pasando aquí?! Dejó de prestarle atención a su contrincante y se arrojó sobre los niños. Madame Bug se interpuso, haciendo girar su yoyo a toda velocidad y con todo el instinto de tía osa a flor de piel.

—¡SUS MIRACULOUS! ¿Cómo es esto posible? ¡DÉNME SUS MIRACULOUS!

Premier Chat Noir lo sujetó en el último momento en una llave. Nadie entendía nada, sobre todo Papillón, quien se sacudió con la desesperación de alguien que no tiene nada que perder.

—¡SUÉLTENME! —se sacudió Marcel en el suelo.

La policía rápidamente los rodeó, apuntando sus armas a los villanos, tan sorprendidos como todos los testigos. Nadja Chamack rápidamente se abrió paso, seguida de cerca de Alya, quien aprovechándose de su estatura, se coló entre la multitud.

—¡No es posible! ¡Solo hay un miraculous de la Creación y la destrucción! ¡¿POR QUÉ HAY DOS USUARIOS DE CADA UNO?! —Papillón se sacudió con fuerza— ¡SUÉLTAME, GATO ROÑOSO!

NON. Ya Han Sido Suficientes Maldades Para Ti. —Premier Chat Noir fulminó a los jóvenes con la mirada— ¡¿Qué Hacen Aquí?! Se Supone Que…

—¡Estaban Castigados! ¡Los Dos! —interrumpió Madame Bug. Rápidamente intercambió miradas con su partenaire, como pidiéndole que les siguiera el juego.

—Lo siento Madame. Creímos que era mejor pedir perdón que permiso. —explicó Chat Noir con una sonrisa descarada.

—Además este se les estaba escapando. —añadió Ladybug con dulzura, dándole un puntapié a Marcel.

—¡LADYBUG, CHAT NOIR! ¿Algunas palabras para la prensa? —preguntó Nadja Chamack con energía, temiendo que en cualquier momento la hicieran retroceder. Alya grababa todo con su celular.

—¡RESPONDAN, ARRABALEROS FARSANTES!

Premier Chat Noir tuvo que batallar para mantener a Papillón bajo control. Marcel eligió ese momento para tratar de liberarse y por momentos casi lo consigue, pero no solo fue detenido por el yoyo de Madame Bug, sino que Chat Noir lo amenazó con su propio bastón. La policía optó por acercarse, apuntando principalmente a Papillón y como este volviera a revolverse, incluso soltándose del gato mayor, retrocedieron. En ese momento el pequeño Chat Noir se apuró en ir en apoyo del mayor, quien no perdió tiempo en controlar de nuevo al villano. Marcel bufaba con los ojos desorbitados de rabia, habiendo quedado a merced de las catarinas.

Es que el Alquimista sin duda lucía muy confundido y enfurecido a partes iguales. ¡Estaba acabado! el Chat Noir que recordaba, obviamente adulto, pero al igual que el traje de la Catarina, estaba cambiado. Se veía mucho más… amenazador que antes, con un aire más ermitaño y gruñón de lo que hubiera esperado. Estaba bastante más despeinado y el azul de sus ojos destacaban tanto contra el negro de la máscara, que hasta parecían tener luz propia. A su lado, el Chat Noir joven de ojos verdes parecía un adorable minino junto a él.

¿No se supone que había un miraculous de la destrucción? ¡¿Qué brujería era esta?!

La policía volvió a apuntar a Papillón.

—¡Perdiste, Connard! Estás acabado, tú y tu padre. —siseó el gato mayor, mientras luchaba contra las sacudidas de Papillón, que se contorsionaba con ganas para poder liberarse de su agarre—. ¡Hasta aquí llegas! No volverás a atacar París ni a dañar a mi cachorro. ¡Hssssss!

—¡NUNCA! Nunca me rendiré ante… —Papillón se detuvo en seco— ¿Cuál cachorro?

—¡Miau! Hola vejete. ¡Se refiere a mí! —se burló el joven gato.

Madame Bug levantó la nariz y le dio un tirón a su yoyo. Marcel, que seguía atado, cayó sentado en el suelo, aprovechando de lanzarle una mirada sucia a sus captoras, sobre todo a la pequeña, quien tenía una actitud insolentemente despreocupada.

—Pasaste quince años en las sombras, Alquimista. ¡Ahí debiste quedarte! —dijo Madame Bug. Marcel la escupió, aunque no con la fuerza que hubiera querido.

—¡Chat Noir! ¡Ladybug! —los llamó el oficial Raincomprix— ¿Saben quién es el Papillón? Y este señor…

—¡No Debieron Haberme Dejado Vivir! —el anciano se volvió hacia Premier Chat Noir— ¡¿Ese Felino Es Tu Cachorro?! ¡¿Cómo Permitió La Catarina Que Te Reprodujeras?! ¡Payaso Bueno Para…!

¡LADYBUGS, CHAT NOIRS! ¡LES PIDO UNA ENTREVISTA!

Los cuatro héroes miraron por turnos a la prensa y a la policía, sintiéndose aludidos. Papillón estaba entrando en pánico: al menos los héroes adultos conocían su identidad secreta y si llegaban a revelarla, todo por lo que había luchado toda su vida, lo legal y lo ilegal, se desmoronaría como un castillo de naipes. ¡Le urgía huir lo antes posible!

—Yo no soy la madre de Chaton Noir. —dijo de pronto Madame Bug con mucha claridad, tratando de no dejar dudas al respecto —Aunque sí es un minino adorable y lo quiero muchísimo. Tampoco soy la mamá de Minibug.

—Soy la nieta del Guardián de los Miraculous. —aclaró Minibug con una sonrisa, captando enseguida lo que su tía quería hacer… confundir al público para proteger un poco sus identidades.

—¡Feh! —se burló Marcel— Tanta tensión entre ustedes y ni siquiera anotaron.

—¡Ya sabía yo que el Alquimista los shippeaba a ustedes dos! —Exclamó Chaton Noir, muy divertido— Pero no. Madame Bug no es mi maman. Tengo otra. ¿Cierto papa?

Minibug, esto es Marinette, alzó las cejas enternecida. Sin duda que si había alguien que se merecía el título de papá era Félix. Adrien nunca lo había llamado así antes, pero le constaba que moría de ganas de hacerlo. Después de todo, su tío había estado mucho más presente en la vida de su sobrino que el mismo Gabriel y sin duda que había asumido el rol de padre mucho mejor que su hermano, pese a las dificultades. Premier Chat Noir apenas ojeó a su sobrino, sin aflojar su agarre de Papillón, pero en su fuero interno el corazón le daba botes: fue como si un corrientazo eléctrico le hubiera recorrido el espinazo ni bien Chaton Noir lo llamó papa. Por una fracción de segundo suavizó su mirada, pero fue suficiente para que el muchacho comprendiera que sí, había captado el mensaje. ¡Ya habría tiempo después para emocionarse y hablar al respecto!

Nadie se perdía detalle. Toda la interacción había quedado en vídeo.

—¡Héroes! —les urgió el oficial Raincomprix— ¡¿A quién debemos arrestar?!

—Lo sentimos oficial Raincomprix. —Madame Bug le dio un tirón a Marcel— ¡Este es el Alquimista! Siempre lo ha sido. Tuvo una oportunidad de redimirse, pero aquí lo tienen y ese…

—¡Nunca Prometí Que Me Redimiría, Conasse! —siseó Marcel— ¿Acaso Crees Que Voy A Pagar Con Cárcel O Que Me Juzgarán? Soy un viejo de más de 70. ¡Senil encima! A diferencia de mi hijo Gabriel Agreste, quien todo este tiempo ha sido Papillón.

La sorpresa fue generalizada. La ira con la que Marcel acusó a su propio hijo no dejó a nadie indiferente e incluso Premier Chat Noir aflojó su agarre de la sorpresa. Papillón abrió y cerró la boca como pez fuera del agua y Nathalie, oculta entre la multitud se tapó la boca. La mujer, quien llevaba con ella el miraculous del Pavoreal optó por escabullirse en ese instante. ¡Tenía que salvar a su jefe!

Cierto, la mujer no aprobaba el trato de Gabriel con su hijo y en eso era tajante, pero seguía siendo leal en todo lo demás.

—¡¿Cómo… como pudiste, viejo de…?!

—Me das vergüenza, Hijo. ¡Ni siquiera pudiste contra dos adolescentes! ¡Qué desgracia! ¡Ni para terrorista sirves!

¡SCREEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEECH!

Un pesado batir de alas se dejó escuchar en ese momento y un enorme buitre, un sentimonstruo, aterrizó con estrépito en medio de todos. Papillón, aprovechando que tenía mayor libertad de movimientos, le dio un codazo a Premier Chat Noir en el abdomen y corrió hacia la criatura, quien lo sujetó con una garra y alzó el vuelo, quedando rápidamente fuera del alcance de los balazos que la policía percutó en su dirección. Por temor a que la criatura volviera por Marcel, la policía rápidamente lo tomó bajo custodia. Madame Bug y Minibug corrieron con Premier Chat Noir, quien recuperaba el aliento.

—¡No es nada! Estoy bien… —protestó el mayor entre toses— Fills de

—¡Lenguaje, mon chaton! Los niños. —lo regañó Madame Bug con severidad.

La heroína sintió como Minibug le tomaba la mano y tras intercambiar una mirada con ella, supo la situación que los rodeaba. Le echó un último vistazo a su entorno en momentos en que Premier Chat Noir se erguía en toda su altura. Tenían que salir de ahí, la misión ya estaba cumplida de alguna manera y ellos debían mantener el misterio que los rodeaba.

Convenientemente en ese momento apareció un portal a sus espaldas, que los jóvenes héroes no tardaron en cruzar, seguidos de los adultos, antes que se cerrara a sus espaldas.

Todos los presentes, y quienes seguían las transmisiones de prensa aguantaron la respiración durante unos momentos, antes de volcar su atención en Marcel Agreste, el Alquimista, y en lo que acababa de pasar.

Los héroes, después de todo, habían desaparecido, y justo cuando se preguntaban quien repararía los daños, al parecer Madame Bug, o Minibug, invocó la restauración de su miraculous allí donde sea que habían ido a parar, reparándolo todo.


Panadería Dupain Cheng.

Momentos más tarde.

—¡Maman, Papa! —Marinette entró corriendo a la panadería y se arrojó a los brazos de sus padres.

—¡Tío Félix!

¡MI BEBÉ!

Tom y Sabine se abandonaron en un abrazo frenético, absorbiendo prácticamente a su única hija. La ilusión de Félix hizo lo propio con Adrien, aunque este sabía que no era su tío real. Madame Bug y Premier Chat Noir se quedaron a una buena distancia, observando la escena.

—¡Estás a salvo, hijita mía!

—¡Qué susto que nos diste!

—¡¿Estás herida?! —preguntó angustiada la ilusión de Bridgette.

—¡¿Te duele algo, enano?! —quiso saber la ilusión de Félix.

—Estoy bien. —aseguró Marinette— Los héroes nos salvaron. Solo tengo algunos raspones…

—¡Oh Dios! —Sabine se volvió hacia los héroes, con los ojos llorosos— ¡Gracias por devolvernos a nuestros niños!

—Fue un placer Madame. —dijo Madame Bug— Cuando necesiten. ¡Marinette, Adrien! Fueron muy valientes los dos.

—Gracias, Madame Bug.

—Hmpf. —gruñó Premier Chat Noir— ¡Traten de no meterse de nuevo en problemas! Y si me disculpan… me voy.

Madame Bug vio como su partenaire se perdió en la oscuridad de la noche y tras despedirse de la familia, hizo una seña y se alejó a los brincos. Los Dupain – Cheng se centraron tanto en ver como estaba su hija, que no se dieron cuenta del momento en que Jade Fox finalmente deshizo la ilusión y los verdaderos Félix y Bridgette ocuparon sus sitios. Adrien sí se dio cuenta, pues en ese momento abrazó a su tío con más fuerza. Jade Fox optó por desaparecer en ese momento, satisfecho con los resultados de aquella noche.

—Ha sido una noche muy larga. ¿Te duele algo, Adrien?

—El brazo, y bastante… pero resistiré.

—Al menos recuperamos a los niños. —lloriqueó Sabine— Hijita, ¿en verdad estás bien?

Oui maman… algo sacudida, pero se me va a pasar.

—Ustedes dos tienen una gran aventura que contar— dijo Bridgette con voz de circunstancias— Pero ahora deben descansar.

—Es cierto... un par de pasteles y a la cama. ¡Bri! ¿Te llevo a la Residencia o prefieres quedarte aquí esta noche?

—No, quisiera irme Tom. Gracias… —Bridgette se quedó mirando a Marinette con pucheros— ¡Me alivia mucho verte a salvo, Marinette!

—Gracias tía Bridgie. —le dijo Marinette, aguantando los pucheros.

—La llevaré a la residencia. —afirmó Félix, dándole unas palmaditas a Adrien en el hombro— Y luego a casa o al hospital si te duele mucho. Me interesa que descanses.

—Gracias tío.

Tom tomó eso como su señal. Se apresuró en correr por su local juntando pastelitos en dos bolsas que no dudó en regalarle a Félix y a Bridgette. Pidieron un uber, y en lo que el auto llegaba, aprovecharon para despedirse, prometiendo que volverían al día siguiente a conversar más a fondo de lo ocurrido. Pronto el vehículo llegó y tras ayudar a Bridgette a subir, se fueron probablemente en dirección primero de la Residencia Marchant.

Tom le dio un último abrazo a su familia y centró su atención en su hija.

—¿Seguro que estás bien, cariño?

—Sí… solo muy cansada. —confesó con un puchero.

—Entonces a dormir.

Marinette asintió obediente. En verdad había sido un día muy largo.

Continuará.

Por

Misao–CG

Publicado el jueves 24 de junio de 2021


Próximo capítulo: La calma después de la tormenta

Adrien en ese momento se le abalanzó en un abrazo, refugiándose en su pecho y sollozando en silencio, de nuevo, siendo contenido por su tío, cuyo estado emocional estaba a punto de traicionarlo. No sabía exactamente qué había hecho para ganarse semejante título, pero supuso que ya no había vuelta alguna. Tenía que responder y estar a la altura de las circunstancias.

¿Y… cuando te casas con la tía Bri?

¡Cachorro! ¡No presio…!

¡AAAARGH! ¿Qué tiene que hacer un kwami para dormir en paz? ¡¿Qué no ven que casi morí del agotamiento?! Ya dejen sus cursilerías padre–hijo para cuando no esté. —protestó Plagg de pronto, mientras revisaba su apachurrado quesito— ¿Qué culpa tenía mi quesito?


Notas finales: Yyyyy… ahí tienen, Marcel ya está detenido definitivamente, e identificado además como el Alquimista, y Gabriel huyó como el cobarde que era. Al menos hubo rescate y bueno… falta atar unos pocos cabos más para que las cosas tomen un mejor ritmo. ¡MUCHAS GRACIAS por darle una oportunidad a este fic!

Por favor, cualquier error, gramatical o de ortografía, me lo dicen para poder arreglarlo si corresponde. ¡MUCHAS GRACIAS POR LEER!