Casa de Géminis

Shun, Ikki y Rotéh se encontraban sin movimiento dentro de la Casa. Ikki no quitaba aquella amenazadora mirada de su enemigo, quien no parecía perturbarse lo más mínimo ante la situación. A pesar del entorno, Shun se mostraba analítico, esperando un movimiento que cada vez parecía más improbable que ocurriera.

-No lo ataques hasta que él demuestre tomar la iniciativa-. Ikki miró a su hermano dudoso de aquello. Su pequeño hermano, a quien el siempre debió proteger le dio una orden en un combate. No pudo responder, pues quien estaba junto a él no era aquel hermano menor. El entrecejo fruncido, la mirada fija, la personificación de determinación era lo que emanaba del Caballero de Virgo. Ikki no entendía cómo era posible aquella persona fuera a quien apenas horas atrás tuvo que liberar de su ensimismo en cuando sintió el cosmo de aquel que tenía enfrente.

-Entiendo-. Ikki regresó la mirada a su oponente, quien con tranquilidad se sentó sobre el suelo, cruzando las piernas y relajó sus hombros cargándolos hacia adelante. -Si no peleo, ustedes tampoco lo harán-.

-¡¿Qué demo…-. Gritaría Ikki mientras estaba por abalanzarse de manera inconsciente a su enemigo, siendo detenido apenas por Shun.

-Es mejor así. No estamos aquí para pelear con él, solo para evitar que avance por el Santuario. Si permanece así no tenemos que recurrir a la violencia-. A pesar de lo dicho, Shun no bajó la guardia, permaneció sin perder la vista de su enemigo, expectante para actuar ante cualquier situación.

-Esa será tu misión, pero no la mía Shun. Yo regresé para hacer pagar a ese condenado por lo que me hizo-. El tono de Ikki no era agresivo, sonaba más con su voz de presunción, alardeando que está por encima del Patriarca.

-Pues peleará con su propia sombra Maestro Ikki. Ya lo he vencido, y no tengo motivos para hacerlo de nuevo. Ya que no vino el Maestro Shiryu, es probable que se encuentre con Yasul en este momento, no sería prudente aparecerme en esa situación-. Inhaló con fuerza mientras su nariz se elevaba hasta que su vista se dirigía al techo de la Casa, para después exhalar con un leve resoplo. -Lo esperaré aquí-.

-¿Yasul…?¿Será aquel individuo que se apareció en la Sala del Patriarca?¿Cómo sabe que él pudo llegar hasta Shiryu? Parece que todo está saliendo de acuerdo a su plan… Esto es peligroso, debemos permanecer atentos hasta conocer a que han venido realmente-. Se decía a sí mismo Shun sin perder la mirada a su oponente ni liberar a su hermano.

Casa de Leo

-¿Piensas pelear sin alguna armadura? Me tomas muy a la ligera Lerón-. Comentó con su tono confiado y burlesco Seiya. Esto no le hizo ninguna gracia a Lerón, quien se lanzó al ataque contra el Caballero a toda velocidad. Seiya únicamente sonrió levemente con un gesto de sus labios y desvió el golpe directo de su oponente hacia arriba utilizando su mano, y con una fuerte patada tomó provecho de la apertura creada, regresando a Lerón de donde vino.

Lerón se puso de pie al instante y no dudo en volver a lanzarse al ataque con su puño derecho nuevamente dirigido a Seiya. Esta vez, Seiya se limitó a esquivar el ataque, haciendo que Lerón pase de largo de él. Apresurado, nuevamente se dirigió al ataque, pero no lanzó el golpe hasta encontrarse frente a Seiya, pero sería esquivado con simples movimientos del Caballero. Continuó atacando con golpes consecutivos, pero la velocidad de Seiya era demasiada, esquivando cada intento sin la mayor complejidad. Desde la salida de la Casa se encontraban Edmon y Takuma como espectadores del combate. Edmon se encontraba demasiado concentrado, evaluando los movimientos de su hermano mayor, tanto que no notó que Takuma estaba tratando de llamar su atención.

-Si tu maestro está siendo derrotado, ¿interferirías en el combate?-.

-¿Eh? Ah, no. Él no es mi maestro-. Respondió de una manera cortante, confundiendo un poco a Takuma, quien no notaba la nula atención que daba el joven a sus palabras. Mientras Seiya aprovechó nuevamente una apertura y volvió a alejar de él a Lerón con un golpe, sin embargo, este se reincorporaría de inmediato y continuaría viendo como sus ataques eran evadidos.

-Lerón es tu hermano, y su maestro es Sagitario ¿por qué no tuvieron al mismo maestro?-. Esta vez Edmon si escuchó a Takuma. Sintió un estremecimiento dentro de sí. ¿Por qué no tuvieron al mismo maestro? Esa era una pregunta que el jamás se había hecho, no conocía la respuesta.

-No lo sé. Y la verdad, no pienso que debamos hablar-. Takuma arqueo una de sus cejas, sintiendo algo de desesperación ante Edmon, pues su impresión de este era de una persona presuntuosa.

-¿Por qué es que estamos hablando y no peleando? Soy tu enemigo, puedo interferir cuando lo deseé-. Edmon parecía algo irritado por las constantes preguntas de Takuma, pero no consideraba motivo suficiente para apartar su mirada del combate frente a él.

-Soy yo quien debería hacer esa pregunta. Eres tan consiente como yo que tu poder es superior al mío, tal como el de Rueizen lo fue al de Xenova-. Takuma quedó sorprendido de que Edmon conociera a Rueizen y supiera lo que ocurrió en la Casa de Aries, pues este no se encontraba ahí, pero antes de decir algo, Edmon prosiguió. -Yo no he venido a pelear, solo a resguardar, algo similar que tú. Has venido a cuidar a aquel niño ¿Es correcto?-. Edmon señaló detrás de una columna a la entrada de la Casa. Esta vez Takuma sintió un escalofrío recorriendo todo su cuerpo. Algo le estaba causando temor, obligándolo a temblar. Edmon notó a Cormal a pesar de no ser visto ni emitir su leve cosmo. -No le haré daño, puedes estar seguro de eso. Aunque me pregunto por qué Rotéh priorizó a aquel niño antes que su amigo. Tal vez conozca esa respuesta después-. Edmon colocó su mano en su rostro y sin decir nada más, continuó viendo el combate mientras que Takuma lo miraba con disgusto, pero con una notable pizca de admiración.

Mientras tanto, Lerón comenzaba a verse agitado ante un Seiya que estaba defendiéndose básicamente con los brazos cruzados. A su siguiente ataque, Lerón lanzó nuevamente su ataque con el puño derecho, levantando la duda en Seiya, pues este no había utilizado el brazo izquierdo en ningún momento. Esta duda no evitó que Seiya bloqueara el golpe, pero esta vez sujetó el antebrazo de Lerón esperando que este reaccionara con el brazo izquierdo. Parecía que Lerón vio a través de su pensar, pues buscó librarse golpeando con la frente a Seiya. Esta acción molestó repentinamente al Caballero, quien regresaría el cabezazo con fuerza en el rostro de Lerón, haciéndolo retroceder por el impacto.

-¿Qué es lo que escondes en tu brazo izquierdo?-. Lerón elevó su mirada hacia Seiya con una leve sonrisa de malicia. Escupió un poco de sangre que brotó por el cabezazo recibido y enseguida se puso de pie. No dijo una sola palabra, y se lanzó anunciando su ataque con el brazo izquierdo, al colocarse frente a Seiya lanzó el golpe, pero esta vez fue mucho más rápido, siendo apenas bloqueado. El siguiente golpe fue con el brazo contrario, que nuevamente fue bloqueado. Seiya de un rápido movimiento retrocedió un tanto confundido por el repentino cambio de poder en Lerón. Notó que su antebrazo y su mano izquierda estaba vendados, pero tras el primer golpe estas se dañaron y dieron un leve brillo. Seiya no tuvo más tiempo para pensar, pues nuevamente se lanzó Lerón al ataque. Su velocidad cada vez era mayor, al punto que los ataques de Seiya comenzaron a ser bloqueados. -Lerón jamás pudo activar el séptimo sentido… ¿Por qué puede bloquear mis golpes?-. Se preguntó a si mismo Seiya, pues no entendía lo que estaba ocurriendo. Takuma miró a Edmon esperando que este se sorprendiera por lo ocurrido, pero quedó decepcionado por el aún serio y concentrado rostro que mantenía.

-Tal vez el maestro Seiya no se dio cuenta por estar peleando, pero lo que Lerón tiene oculto es un protector perteneciente a una armadura. Es probable que funcione de la misma manera que la de Rueizen, recibiendo el poder de esa tal Mun y utilizando el cosmo máximo para tomar esa energía-. Declaró Edmon mientras observaba que las vendas en el antebrazo de Lerón ya se habían destruido, dejando en completa evidencia el rastro de armadura. -Pero no entiendo por qué lo ocultó o porque esperó hasta que el maestro Seiya lo incitara a utilizarla, el no suele actuar con esa cautela-. Seiya logró acertar un golpe en el rostro de Lerón, alejando a este lo suficiente para retomar el aire.

-¿Qué es lo que está ocurriendo…? ¿Será que realmente ese pedazo de armadura sea suficiente para incrementar tanto su poder?-. Pensaba Seiya con una respiración acelerada, mientras Lerón se disponía a continuar con el combate. -Dejemos de jugar Lerón. No me guardaré nada en el siguiente ataque, ¡prepárate!-. El cuerpo del Caballero comenzó a emanar un aura azul a medida que se adelantaba el lado izquierdo de su cuerpo, dejando en evidencia que su siguiente golpe partiría con el puño derecho.

-Es justo lo que estaba esperando…-. Se dijo Lerón a si mismo mientras se colocaba en la misma posición que su antiguo Maestro. El aura de cada uno se volvía cada vez más densa, ocasionando fuertes torrentes de aire y de manera simultánea se distinguió la voz de ambos.

-¡Meteoros de Pegaso!-

-¡Choque de Olas!-

Una enorme cantidad impactos fueron escuchados de manera consecutiva, la magnitud de cada impacto era tan fuerte que la Casa estaba sufriendo daños a cada choque que escuchaba. La mirada de Edmon sufrió un cambio, estaba asombrado de que Lerón pudiera competir con semejante ataque de un Caballero Dorado.

Cuando los impactos cesaron, cada uno se encontraba dándole la espalda al otro, con el puño derecho elevado y respiración de una manera precipitada.

-No imaginé que utilizarás algo así, aunque admito que te volvió muy fuerte-. Seiya comentaría mientras giraba su cuerpo, destacando la armadura completa de Lerón, de un tono rojizo. Esta no poseía protección en el cuello y sus hombreras eran horizontales sin elevación alguna y su torso parecía cubierto de una red para pescar. -Gracias a esa armadura no sufriste mayor daño, me sorprende eso-. Lerón dirigió su mirada a Seiya mientras se limpiaba brotes de sangre que emergían de su rostro por recibir los golpes de los Meteoros de Seiya, manteniendo la misma mirada desafiante y enfadada. No dijo una sola palabra, permitiendo que el silencio se apoderara del lugar por unos momentos mientras todos se miraban como si esperaran un motivo. Finalmente, cuando las miradas de Seiya y Lerón se encontraron, se quebró el silenció cuando Lerón habló.

-Admito que una parte de mí no quería asesinarte Seiya… por ese me reserve el uso de esta armadura. Así podría emplear todo mi cosmo sin el temor de matarte por error… pero me abriste los ojos. Me dejaste claro que no soy capaz de hacerte frente… y esa parte de mí lo aceptó. Solo hay una manera de vencerte y para ello tendré que utilizar todo el poder que tenga a mi alcance-. El aura que se desprendía del cuerpo de Lerón era cada vez más grande y densa, y su mirada esta vez imponía miedo. Tal era la imagen que demostraba Lerón en ese momento, que Edmon sintió un escalofrío mientras sus manos comenzaban a temblar.

-¿Qué es… qué es ese poder…?-.

-La armadura de Seth… ese maldito tiene la segunda armadura más poderosa de los guardianes-. Edmon miró a Takuma tras el comentario de este, dando a entender su necesidad de escuchar más.

-¿Y cuál es la más poderosa?-.

-No me preocuparía por cual, Caballero. Me preocuparía más por el quien la utilice. Por si sola, el portador supera con crecer nuestro poder, pero si la utiliza alguien como ustedes… seres capaces de volverse uno con la armadura y combinar su poder con ella… alcanzaría a el poder de una deidad-. Edmon no tuvo tiempo para digerir la información, debido al repentino movimiento de Lerón dirigiendo un feroz golpe hacia un desprevenido Seiya.

Este logró reaccionar, pero a pesar de sujetar el puño de Lerón, la fuerza del golpe fue tan grande que el brazo de Seiya se venció y su abdomen recibió el impacto. La fuerza fue tal que Seiya quedó sofocado por un momento y antes de que pudiera tratar de recuperar el aire recibió un golpe de izquierda con la misma brutalidad, reventando la corona de Sagitario de su frente y abriendo una herida que de inmediato derramó sangre.

El cuerpo de Seiya fue lanzado por el golpe, pero esto no fue suficiente para que Lerón se le quitara de encima, pues lo siguió de cerca. Ese escaso segundo fue lo necesario para que Seiya se percatara de que Lerón tenía su pierna levantada encima de él y la descendió con fuerza impactando con el talón al Caballero. En el suelo se creó un increíble agujero, pero el talón de Lerón se encontraba encima de los brazos de Seiya, que bloquearon exitosamente el golpe.

Lerón intentó atacar de nuevo, pero esta vez Seiya fue más rápido y giró su cuerpo para que sus piernas golpearan las de su oponente, haciendo que ambos se encuentren paralelos al suelo. El tiempo que se mantuvieron así fue menos de un segundo, pero para ellos parecía que se había congelado, se miraron frente a frente, el rostro de Seiya parecía arrepentido, buscando una especie de redención hacia su antiguo alumno. Por otro lado, el rostro de Lerón no mostraba enojo, pero si una increíble determinación a su objetivo, el cual se reflejaba en sus ojos… asesinar a quien se encontraba frente a él. Ambos soltaron una dura patada contra él otro antes de tocar el suelo, ocasionando que se alejaran uno del otro. Lerón se levantó casi de inmediato, pero Seiya tardó un poco más en ponerse de pie.

-Maldición… los ataques del Maestra Seiya no son tan fuertes como los que le está dando Lerón… No lo entiendo-.

-Es fácil de entender-. Comentó Takuma, llamando la atención de Edmon, quien permaneció mirando a la batalla tratando de verse desinteresado. -El Caballero de Sagitario golpea a Lerón con el fin de vencerlo, dejarlo fuera de combate. Pero cada golpe de Lerón… está dirigido para acabar con la vida de su oponente-. Edmon de inmediato miró a Takuma con los ojos entrecerrados, para enseguida mirar el suelo y regresar su mirada a la batalla.

-Tiene sentido… el Maestro Seiya temé herir a Lerón-.

Lerón de nuevo se lanzó al ataque, pero esta vez su puño se iluminó y de él fueron disparadas una enorme cantidad de luces dirigidas a Seiya.

-¡Choque de Olas!-. Las luces tuvieron la misma velocidad que la vez anterior, pero cada que estas golpeaban la defensa de Seiya, este sufría cierto daño y sentía como de a poco su defensa se comenzaba a desbaratar.

-Esto está mal… Deduje este ataque, no debería tener problemas en evadi…-. El pensamiento de Seiya fue interrumpido por un dolor repentino en el costado izquierdo. -El choque de olas… solo fue… una cortina… de humo…-. Seiya alzó la mirada y distinguió a Lerón frente a él. Enseguida descendió la vista y notó la muñeca de este chorreada de sangre, pero su mano no era visible. Lerón extrajo su mano del interior de Seiya, la cual desencadenó un fuerte y desesperante grito de dolor del Caballero, el cual fue silenciado por un fuerte impacto en su rostro de parte de Lerón derribándolo, dando una secuencia de golpe tras golpe.

-¿Qué sucede "maestro"? ¡¿Es demasiado para ti?!-. Gritaba Lerón mientras arremetía al indefenso Seiya, del cual se comenzaba a generar un pequeño charco de un rojo vivo a su alrededor.

-Me dijiste que él no era tu maestro, pero, aun así, te ves muy inquieto por él-. Las palabras de Takuma describían a la perfección el cómo se encontraba Edmon. Sus puños estaban temblando por la fuerza con la que se los presionaba, su respiración era acelerada y poco constante, y parecía que su pupila había desaparecido. -¿Por qué no lo ayudas?-.

Esa pregunta destruyó a Edmon. ¿Por qué no ayudaba a Seiya?, ¿Por qué no se movía?, ¿Por qué tenía miedo? De repente sintió humedecida su mejilla, la presión, el miedo y la impotencia lo habían hecho colapsar en lágrimas. A la vez unas palabras comenzaron a rondar por su cabeza.

"No tienes valor Edmon, no aceptaré de hermano a un cobarde"

Su mirada se empezó a desenfocar, las lágrimas en sus ojos le impedían ver con claridad la escena.

"No tienes valor Edmon, no aceptaré de hermano a un cobarde"

-No soy… yo no…-. Esas fueran las últimas palabras que le dijo Lerón aquella noche años atrás. -Yo no… yo era un niño… ahora soy un Caballero…-. Con un terrible esfuerzo pudo levantar la aún desenfocada mirada y alzar sus brazos. Takuma lo miró sin reaccionar, se mantenía aun con los brazos cruzados y un rostro expectante, mientras que Edmon adelantaba un pie arrastrándolo por el suelo. -Muévete… ¡Por favor muévete!-. Lerón estaba a punto de dar el golpe final a Seiya, cuando Edmon se lanzó al ataque. Lerón giró con velocidad su mirada a su hermano, quien se aproximaba con velocidad.

-¡Alto!-. Edmon se detuvo y se reflejó una increíble sorpresa, similar a la de Takuma y Lerón al escuchar a Seiya. -No te metas Edmon. No permitiré que esta basura me mate-. Lerón se molestó por el comentario de Seiya y aun con el puño rodeado de su aura atacó al Caballero, pero antes de golpearlo, fue sujetado de su muñeca. Enseguida, Seiya respondió con una increíble violencia, atacando al torso y lo jalo del brazo para darle un feroz cabezazo, abriendo la frente de Lerón y lanzándolo hacia atrás.

-Esos golpes… ¿Maestro Seiya…?-. Seiya miró a Edmon causando sorpresa en este. Había cambiado por completo, su rostro cubierto de sangre era serio, el entrecejo fruncido y una mirada intimidante. Edmon se mantuvo callado mientras que Seiya regresó su mirada a Lerón y sé acercó a este, que estaba colocando nuevamente de pie. -El Maestro Shiryu me advirtió de esto… Cuando el Maestro Seiya se siente incómodo o presionado cambia completamente de actitud, como si fuera alguien totalmente diferente…-. Takuma, que se encontraba justo detrás de Edmon, también distinguió algo diferente en Seiya, y emitió el nombre del último gran enemigo de los Caballeros, llamando la atención de Edmon hacia él.

-Hades…-.