7 años atrás, Santuario de Athena
Caluroso y radiante el día. Un fresco soplido equilibraba el ambiente, adornado por un cielo coloreado de un azul claro y pocas nubes. Había tranquilidad en el Santuario, en la arena principal Athena presenciaba los entrenamientos básicos de al menos veinte prospectos, provenientes de distintas naciones con el sueño de volverse Caballeros. Los jovenes debían habitar en el poblado ubicado al pie de una de las montañas que ocultan el Santuario para poder entrenarse a diario. Sin embargo, había otros prospectos, aquellos a los que Athena les daba un visto bueno para poder entrar por las doce casas y ser tomado como aprendiz de uno de los Caballeros de plata o dorados.
Athena observaba con sumo interés a un joven que no figuraba superar los 10 años. El joven tenía una agresividad desbordante durante el combate, pero un control y técnica pulidas de una manera increíble. Un peleador duro, fuerte y, sobre todo, muy inteligente. Athena bajó las gradas hasta llegar a la arena de combate. Los jóvenes de inmediato detuvieron su entrenamiento y bajaron la cabeza, en señal de respeto a la diosa griega, la cual se detendría justo enfrente del joven.
-Eres un niño muy habilidoso, perseverante y disciplinado…-. Athena giró su cabeza hacia su izquierda, dirigiendo la mirada a un pequeño niño en las gradas. El pequeño acaba de llegar al lugar con una pequeña mochila, ropas viejas, pero con una sonrisa inocente, sentándose de inmediato para ver lo que ocurría. -Tu hermano…, es la prueba de tu devoción y compromiso. Aprovecha que está aquí para darle la noticia…-. Los ojos del joven brillaron mientras los demás lo veían con asombro. -Felicidades Lerón, a partir de mañana serás el pupilo de un Caballero dorado-. Aplausos y gritos estallaron de momento, el lugar se inundó de felicitaciones para el joven Lerón que se mantenía con la boca abierta y la mirada crédula, sin poder dar crédito a lo que acababa de escuchar. Athena dio un pequeño movimiento con la cabeza para que Lerón corriera a las gradas, donde se encontraba el pequeño niño recién llegado.
-¡Edmon! ¡Lo logré, lo logré!-. El pequeño niño brincó de alegría, que hasta su paleta helada cayó al suelo cuando llegó Lerón. Gustosa de la escena, Athena sonrió, dio la orden de que continuaran con el entrenamiento y comenzó a caminar hasta adentrarse en la Casa de Aries, la cual pasaría de largo y seguiría caminando hasta llegar a la novena Casa, la Casa de Sagitario.
-Seiya… Seiya, ¿Estás aquí?-. Athena caminó hasta llegar a una pequeña plataforma en el centro de la Casa, cuando una puerta a la derecha de la Casa se abrió y de ella salió Seiya sorprendido de ver a Athena.
-¡Saori! Que sorpresa, hace años que no te veía-. Seiya invitó a Athena donde se encontraba él con un movimiento de la mano. Del otro lado de la puerta había una pequeña mesa redonda de madera rodeado de tres sillas. -No tengo nada que ofrecerte de beber… jeje… no… no esperaba verte…-. Las palabras salían con dificultad del Caballero nervioso que añadía una risa corta y sin chiste para tratar de dar como broma sus trabados comentarios. Athena ignoró los nervios de Seiya y se sentó en la silla que este le ofreció.
-Seiya, he venido a informarte que a partir de mañana tendrás un aprendiz-. El Caballero miró a la diosa extrañado, como si no quisiera aceptar lo que escuchó.
-¿Aprendiz? Yo aún no estoy listo para algo así Saori-.
-Eres el único que no tiene un aprendiz. Hyoga, Shiryu y Shun tienen dos, y no me parece que Ikki sea maestro de otro joven después de ver cómo trata a Xenova-. Seiya dio la espalda y se recargó con sus manos sobre la pared mirando el suelo preocupado.
-No es buen momento aún Saori. Aún hay un poco de la sangre que usaste para liberarme de la maldición de Hades dentro de mí-. El Caballero giró y miró a Athena. -Shiryu me ha contado que me vuelvo grosero y agresivo. Incluso me dijo que en Jordania intenté matarlo cuando decidió entrenar a Rotéh y Larudo. Es peligroso que un niño este cerca conmigo en ese estado ¿no lo crees?-.
-Lo siento Seiya, pero es mi decisión. Lerón es un joven con mucho potencial y estoy segura que eres el indicado para él-.
-Shiryu es mucho mejor que yo, sus dos alumnos ya dominan el Cosmo interno, no creo que le moleste tener uno más-.
-¡Seiya! He dicho que tu entrenarás a Lerón-. El Caballero apretó los dientes y su cuerpo comenzó a vibrar mientras sujetaba sus puños con rabia.
-¡Agh…! Está bien-. Seiya se encogió de hombros dejando sus brazos colgando y agudizó su voz a un tono más infantil-. Mañana tenía pensado ir a Japón, me llevaré a… ¿Lerón?-. Athena se tomó el rostro emitiendo una leve risa, se puso de pie y colocó su mano en el rostro del Caballero.
-Sigues siendo un inmaduro Seiya… Cuídate mucho, y sobre todo a él-. Athena se abrió paso hacia la salida de la Casa y continuó subiendo por el Santuario dirigiéndose a sus aposentos en la cima. Mientras tanto, Seiya dio un fuerte resoplido borrando la sonrisa por un rostro de preocupación. Caminó hacia la entrada y miró a la arena de combate.
-Lerón… espero no causarte problemas-.
5 horas, 6 minutos atrás. Casa de Tauro
-¡Vámonos ya Shaina, Maestro Hyoga!-. Xenova gritaba cada vez más desesperada, pues los otros dos Caballeros aún estaban perplejos por lo ocurrido con Chiron y Surana.
-No entiendo como lo hizo. Es imposible teletransportarse dentro del Santuario-. Comentó Shaina a sus compañeras, tratando de analizar lo que ocurrió.
-Eso pensaba yo también, aunque… ahora que lo recuerdo, en la sala de Patriarca también apareció en la puerta uno de esos Guardines justo cuando se habían separado-. Se dirigió Hyoga a Shaina.
-No tiene sentido. Ni siquiera un dios se puede teletransportar una vez haya entrado a la arena en la entrada del Santuario. No sé lo que hizo, pero por lo que dices, todos los Guardianes pueden hacerlo-. Ambos comenzaron a caminar hacia la siguiente Casa, pero antes de llegar a las escaleras, serían detenidos por Xenova.
-¡Esperen! Ahora que lo pienso…-
-¡¿Ahora quieres detenernos?!- Le reclamó Shaina con ira mientras Xenova daba una leve risa y frotaba su nuca en tono de vergüenza.
-Lo que ocurre es que en la siguiente Casa están peleando los Maestros Ikki y Shun contra Jaren. Deberíamos pensar primero a donde iremos antes de arriesgarnos así-. Hyoga se apresuró a contestar manteniendo la espalda hacia Xenova.
-Iremos a la Casa de Acuario. Es ahí donde puedo percibir la energía de Chiron-.
-Yo no percibo nada-. Se quejó Xenova.
-Eso es porque aún no eres capaz de utilizar el Séptimo sentido-. Añadió Hyoga aún sin mirar a la Caballero de Lira. -Su cosmo interno disminuyó considerablemente, y Surana es hábil en su control, logrando desaparecer su presencia-. Xenova frunció el entrecejo y no tardó en reclamar.
-Eso no es justo. Con el cosmo máximo yo también debería ser capaz de percibir su energía mientras estén dentro del Santuario-.
-No funciona así. El cosmo máximo tiene un rango para tomar la energía que necesitas, un área limitada. Pero mientras más se aleja la presencia del Caballero más difícil es percibir la energía, y aún más si es tan pequeña que es casi imperceptible-. Respondió esta vez Shaina.
-¡Eso ya lo sé! Entonces, ¿cómo pasaremos por la Casa de Géminis?-. Hyoga se detuvo de inmediato, girando su cuerpo y bajando las escaleras del camino, pasando por largo a las dos Caballeros que quedaron desconcertadas. -¿Maestro Hyoga… a donde se dirige…?-.
-Poco antes de llegar a la Casa de Aries hay un pasadizo oculto, un túnel construido por Ikki que va directo a la Casa de Leo-. Comentó el Caballero de Acuario sin detenerse.
-Espera, ¡¿Por qué yo no tengo conocimiento de ese pasadizo?!-. Shaina que se encontraba junto a Hyoga le reclamaría a este último sin detenerse.
-Solo Ikki y yo estábamos en el Santuario, además de que lo ayudé a construirlo en aquella ocasión-.
-Pero… siempre que el Maestro Ikki está en el Santuario estoy con él. ¿Cuándo tuvieron tiempo para hacer eso?-. Preguntó Xenova.
-Ikki mencionó que te encontrabas en el pueblo-. Al escuchar la respuesta de Hyoga, el rostro de Xenova se puso rojo de vergüenza y sus ojos se agrandaron como dos grandes platos. Shaina lo notó y se mostró intrigada por su cambio de expresión, pero prefirió dar mas atención al llegar rápido al pasadizo.
Los tres Caballeros ya se encontraban saliendo de la Casa de Tauro en dirección a la arena, para tomar el túnel y llegar a la Casa de Leo, donde ellos no sabían el escenario que había en ese lugar.
La Casa se encontraba severamente dañada, varias columnas habían sido completamente destruidas, mientras que las que seguían en pie estaban agrietadas o con enormes deformaciones. Ya no existía techo en la Casa, o al menos no en la parte superior, pues este se encontraba desbaratado en el suelo, el cual no se salvaba del panorama destructivo de la Casa. Los dos hombres en el centro de la Casa se veían exhaustos, con enormes manchas de sangre en todo su cuerpo. Lerón tenía la armadura incompleta, pues lo que le hacía falta fue destruido por la fuerza de su oponente. Seiya, a su vez, mantenía la enorme herida en su costado izquierda, acompañada de serios moretes y golpes en el resto del cuerpo.
-Curioso-.
-¿Ahora qué?-. Preguntaría Edmon al comentario de Takuma.
-Cuando Sagitario se puso serio juraría sentir una presencia divina conocida. Pero después de verlo pelear, noto que su poder realmente no cambio en nada. El único cambio es que ahora no teme matar a Lerón-. Edmon se extrañó de la respuesta, pues esta lo confundiría aún más.
-Has dicho…, ¿presencia divina?-.
-El dios Hades. Sentí su presencia y temí que Sagitario fuera su reencarnación-. La respuesta nuevamente fue poco satisfactoria para Edmon, quien tomo del cuello de la camisa a Takuma.
-¡¿De qué demonios hablas?! Nada de lo que me dices tiene sentido-.
-Creí que Hades estuviera en posesión su cuerpo. Aún siento como si el estuviera justo aquí-. Takuma dirigió su mirada a Seiya. -Ese cambio de actitud en Sagitario, es tal como si fuera alguien más-. En ese momento Edmon recordó lo que Shiryu le había comentado tiempo atrás a Lerón respecto a Seiya, tratando de justificar la rudeza con la que lo entrenaba. "Verás… durante la última guerra Santa, Hades atravesó a Seiya con su espada dejándolo en un limbo entre la vida y la muerte, estaba vivo, pero era incapaz de usar sus sentidos. Después de mucho tiempo estudiando, descubrimos que la sangre de Athena podía revertir el efecto, por desgracia permaneció demasiado tiempo en ese estado. El cosmo de Hades se había propagado por su cuerpo, causando un desequilibrio dentro de él, y todo empeoró al ingresar la sangre de Athena en él. Antes de que te asignaran a su cargo, el intentó remover la sangre de Athena de su interior con la esperanza de que eso evitara sus cambios de actitud, pero le resultó algo imposible. Debes entender que él se esfuerza por ser el maestro que te mereces, y tu deber es tomar lo mejor de él". -¿Sabes si hay alguna relación entre ellos dos?-. Edmon volvió en sí, y negó con la cabeza sin decir palabra alguna. No podía confiarse de que realmente fuera Hades quien estaba frente a él pelando contra su hermano, era algo imposible.
-Esto no está bien, ni siquiera con esta armadura puedo derrotarlo…-. Pensaba Lerón mientras se sujetaba con fuerza el hombro por un intenso dolor.
-Se han invertido los papeles…-. Seiya se movió con velocidad ante su oponente distraído, acertando con el codo un duro golpe. Lerón tardó poco en retomar la idea que se encontraba en una pelea. Reaccionó y se apresuró a tomar acción, esta vez logró ver a Seiya frente a él dispuesto a dar un golpe más, logrando levantar sus brazos y bloquear el ataque, pero una inmensa luz comenzó a brillar desde la altura de su cintura.
-¡Meteoros de Pegaso!-. Una gran cantidad de luces con distintas tonalidades azuladas comenzaron a golpear el torso de Lerón, abollando y desquebrajando cada vez más su armadura. Este se fue elevando cada vez más del suelo. -Hasta aquí has llega…-. Seiya se disponía a dar más golpes, pero quedó paralizado, por lo que el aturdido cuerpo de Lerón cayó hasta topar con el suelo.
Seiya se quedó mirando a Lerón unos momentos, manteniendo la mirada fija mientras este se ponía de pie. Esta vez fue el Guardian quien se lanzó al ataque con un ataque de derecha, pero este sería bloqueado por el Caballero, utilizó ahora sus piernas para sacar de equilibrio a Lerón, colocándolo de manera horizontal al suelo. Seiya levantó el codo y, con una fuerza desmedida, golpeó a su oponente en las costillas, obligando a este a escupir aún más sangre antes de caer nuevamente al suelo.
-Jamás creí que… fuera tan fuerte en los combates físicos… su velocidad y su fuerza no son los mismos…-. Lerón se veía completamente en desventaja desde que Seiya había comenzado a pelear enserio.
-No malgastes tus fuerzas hablando. Ponte de pie deprisa-. El Caballero de Sagitario no perdía esa agresiva y altanera actitud, creando cada vez más la incertidumbre en Edmon y Takuma.
Lerón se levantó con esfuerzo, pero aun así no dudo en lanzarse nuevamente al ataque. Cada golpe que daba iba con la intención de atravesar de nuevo al Caballero que se movía con la gracia necesaria para esquivarlo.
-¡Ghh!- Dio un leve quejido Seiya, y de una patada elevada hacia el mentón de su oponente logró apartarlo. -Esta maldita herida…-. Se sobó un poco el costado izquierdo, causándole un dolor inimaginable que lo haría caer de rodillas acompañado de un segundo quejido. Cuando Seiya alzó la mirada, Lerón estaba reincorporado al ataque. Apenas tuvo tiempo de pensar en que hacer, por lo que se echó hacia atrás apoyando la espalda en el suelo. La movida le saldría mejor de lo que esperaba, pues Lerón se encontraba justo encima de sus piernas, las extendió elevando a Lerón por el impacto mientras él se alejaba y dejaba caer a su oponente al suelo.
-¡Deja de tomarme en broma!- gritó con gran rabia Lerón. -Has tenido tantas oportunidades de matarme, pero solo me dejas caer. ¡No permitiré que sigas burlándote de mí!-. El aura de Lerón volvió manifestarse como un vapor rojizo muy denso. Se lanzó con rabia en contra de su oponente apuntando a su cabeza con el puño desprendiendo el aura roja.
Se escuchó un estruendo y una enorme capa de polvo cubrió el lugar del impacto.
-¡Maestro Seiya!-. Gritó con miedo el joven Edmon.
-Se ha ido. Hades se ha ido-.
-¡¿Qué?! No… entonces el Maestro Seiya ha…-. El polvo comenzó a dispersarse y la escena causó sorpresa en los espectadores de la batalla.
-No voy a matarte porque no quiero hacerlo. Pero tú no me matarás, porque no puedes hacerlo-. El puño con el que Lerón buscaba atacar fue sujetado por Seiya aun lado de su cabeza. El puño derecho de Seiya estaba rodeado de su aura azulada y a escasos milímetros del desprotegido abdomen de Lerón. La desesperación de este último lo hizo levantar su brazo libre e intentar atacar, pero Seiya lo superó en reacción girando su cuerpo y, pateando en el pecho de Lerón, arrojándolo varios metros suspendido hasta caer al suelo y arrastrase unos metros más. Seiya se quedó mirando a Lerón unos segundos, pero su rostro perdería su agresividad por una cara más tranquila, con las cejas algo caídas y una pequeña sonrisa. -Me alegra mucho volver a ser yo… aunque sé que será la última vez que puedo disfrutarlo-. Dirigió la mirada a la enorme herida en su costado. -Debo tener más cuidado esta vez…-. Nuevamente miró a Lerón quien volvía a reclamar el haber sido arrojado lejos en vez de ser asesinado. -Por culpa de ese estado no pude ser el maestro que merecías y me disculpo por eso Lerón-. Seguía hablándose Seiya así mismo, hasta que elevó la voz mientras se colocaba en posición de pelea. -Edmon… presta atención, y dile a Saori lo que ocurrió aquí-. El joven se sorprendió de aquellas palabras, ya no era el mismo de hace unos momentos, nuevamente era Seiya quien estaba frente él. -No quiero que vayas a pelear con Lerón, me encargaré de que él tampoco vaya a pelear contigo. Hazme ese favor-. Takuma reafirmó su comentario respecto a que Hades ya no se estaba manifestando, pues la mirada de Seiya era más sincera y resignada, mientras que Edmon no fue capaz de responder, pues sabía de lo que hablaba el Caballero. Lerón ignoró por completo sus palabras y se lanzó de nuevo al ataque contra un Seiya tan sonriente como herido.
