3 horas, 6 minutos atrás.

La batalla del Santuario había llegado a un momento de silencio. Los poblados al pie de las montañas que lo ocultan eran testigos de lo que ocurría, pues se producían grandes estragos, temblores y explosiones. El poblado más cercano es la aldea de Kleíno al oeste del Santuario, en donde fueron trasladados los prospectos, entre ellos, los recién nombrados Caballeros Profilo y Fileno, estando este último inquieto por la reciente explosión en la Casa de Leo. Ver aquello pensante al Caballero de Perceo, quien creía que cada Caballero Dorado defendía su Casa, por lo que la Casa siguiente sería la Casa de Virgo.

-Han avanzado mucho, deberíamos ir a ayudar-. Le comentario Fileno a su compañero.

-Piensa las cosas bien, nunca habían desalojado el Santuario. Esos sujetos deben ser realmente peligrosos-. Aquella respuesta no pareció cambiar de parecer a Fileno, que buscaba la oportunidad para escaparse de Marín, la antigua Caballero del Águila, a quien le fueron encargados los jóvenes por Hyoga.

-Cuando cuente tres, corremos hacia el bosque. Rodearemos la montaña e iremos por la entrada Sur. Si nos damos prisa estaremos en la arena dentro de una hora-. Fileno comenzó a contar, pero su compañero lo tomó del antebrazo y le impidió el movimiento.

-No sabes lo que este pasando en el Santuario. Si el Patriarca no te indicó estar ahí es por un buen motivo, solo les estorbarías-. Esto molestó bastante a Fileno, que empujó a Profilo con su mano libre y lo apartó hacia atrás.

-Eres un cobarde, por eso perdiste la armadura de Plata-.

-Ganaste por un error mío, no por tus cualidades, ¿Qué te hace pensar que eres tan superior a mí?-. Dejaron de escucharse los pasos de Marín, y Fileno sabía que, si no era en ese momento, tardaría horas en volver a tener una oportunidad así.

-Algún día sabrás la respuesta-. Fileno se fue corriendo hacia el bosque frente a él. Los pasos de Marín volvieron a escucharse. Una mujer alta y delgada, cubierta desde el cuello hasta la nariz por una especie de bufanda, mientras sus ojos estaban cubiertos por el brillo rojizo de su largo cabello. La antigua Caballero del Águila no notó la ausencia de Fileno, por lo que continuo su camino dándole la espalda a los jóvenes y mirando hacia el Santuario, preguntándose que era exactamente lo que ocurría.

Casa de Géminis.

La explosión en la Casa de Leo, el poder divino en la Casa de Acuario, la desaparición del cosmo de Shiryu. Todas eran señales de que algo no estaba bien. Shun luchaba consigo mismo para verse fuerte y no dejarse caer por la tensa atmosfera en la Casa de Géminis. Ikki se cansó de buscar provocar a Rotéh, por lo que puso de pie y amenazó con dirigirse al ataque, pero la reacción de Shun sería más rápida, colocando su mano en el pecho de su hermano para evitar que avance. A pesar de esto, Rotéh no mostró la más mínima inmutación y Shun le dio un leve empujón a Ikki, obligándolo a retroceder.

-No podemos atacarlo de esa manera, si es verdad lo que dice respecto al poder divino, significa que también él puede usarlo. Debemos tener más cuidado ahora-. Las palabras de Shun parecieron dichas al aire, Ikki se mantenía atento a cualquier reacción de Rotéh, aunque este permaneciera aún sentado con ambas piernas cruzadas, resaltando aquella armadura dorada de Aries.

-Explícame una cosa. Si es verdad que puedes usar aquel increíble poder. ¿Por qué no lo utilizaste ante mí en la Casa de Aries?-. Aquella pregunta no alteró la expresión de Rotéh, contestándola como si estuviera leyendo en voz alta.

-No quiero perder mi armadura, eso es todo-. Esa respuesta molestó aún más a Ikki, sentía que su enemigo lo veía como un pequeño obstáculo que se puede pasar de largo -Además… como lo notó, no necesité de nada para vencerlo-. Antes de cualquier acto que iniciara el combate, Shun se adelantó a hablar, tratando de bajar la tensión entre los dos presentes.

-En ese caso la batalla no deberías haberla ganado, Rotéh. Una batalla entre Caballeros Dorados es una batalla de mil días. Además, Ikki tiene un poder físico más fuerte que el tuyo y un mayor control de sus habilidades… Algo lo debilitaba-. Esta vez Rotéh se mostró intrigado por aquellos comentarios de Shun, por lo que el joven se observó analítico, pero antes de decir algo, Ikki se le adelantaría.

-Es cierto, en el momento en que la armadura acudió a ti, me sentí demasiado pesado y lento. Como si mi cuerpo no pudiera expulsar la energía que requería-. Ikki miró de nuevo a Rotéh, pero esta vez su mirada era menos amenazadora, pero dejaba en claro que esperaba escuchar alguna respuesta. Rotéh no tenía en claro si contestar o mantenerse en silencio, pero, a pesar del odio que tenía hacia Ikki, sentía un gran respeto tanto por él, como por Shun, lo que lo hacía sentirse incomodo el mantenerse en callado.

-Es una larga historia, pero todo se resume en que fue Larudo quien me brindó esa ventaja ante usted, dos años atrás-. La respuesta sorprendió a los dos Caballeros, pero Ikki se vio más alterado. Le era imposible creer algo así, por lo que no se pudo contener al exigir una mejor explicación entre gritos que eran el vivo sonido de su enojo. -La noche que fuimos expulsados del Santuario, Larudo utilizó su Ilusión de Espectro en contra suya. Funciona similar a su Puño Fantasma, que crea una imagen dentro de la cabeza de la persona que recibe el ataque. Pero la Ilusión de Espectro es tan poderosa que logra crear aquella imagen en la cabeza de una gran cantidad de personas, tal como lo hizo en nuestra batalla por las armaduras, que, por desgracia, no pudo apreciar. Si este ataque es dirigido a un solo objetivo, la alteración cerebral es tan fuerte que los pulsos eléctricos del cerebro se vuelven vulnerables a ser manipulados-.

-Entonces, ¿Por qué no estoy siendo manipulado?-. Preguntaría con la misma ira Ikki.

-No lo sé exactamente. Pero antes de que usted lo matara, él dijo ahora usted le temería al Carnero, y abrió la Otra Dimensión para sacarnos del Santuario-. Ikki no sabía que decir, solo le quedaba reflexionar aquella situación. No pasaron ni cinco segundos cuando Shun reaccionó.

-Es su armadura Ikki. Cuando tus ojos reflejan la armadura de Aries, eso pulsos que envía tu cerebro a tu cuerpo se vuelven más lentos, como si se paralizaran. Hizo que tu mente actuara como si le tuviera miedo-. Rotéh se puso de pie con una sonrisa confiada, ocasionando que los Caballeros se dispusieran a pelear.

-Entonces tuve mucha suerte de que fuera usted quien apareció. No tenía idea de que la armadura fuera la que brindaba la ventaja-. Shun se colocó frente a Rotéh, dejando a su hermano Ikki justo detrás de él.

-No lo ataques hermano… esto solo se pone más difícil…-. El comentario de Shun era bastante acertado, detrás de él, parecía que Ikki estaba a nada de explotar. A pesar de recibir la orden de Shiryu de no pelear, el solo quería demostrar que podía vencer a Rotéh, pero…

Ikki se tranquilizó y respiró con fuerza.

-Aunque lo ataque, no podré vencerlo. Mientras él tenga esa armadura, corro el peligro de morir-. Ikki giró a su lado izquierdo, dio un par de pasos y se postró sobre sus rodillas. Shun se sintió aliviado e imitó la postura de su hermano en el lugar donde estaba.

-Parece que ya entendió las circunstancias Maestro Ikki-. De manera graciosa, Rotéh se colocó de la misma manera y dando la idea de que dentro de la Casa se encontraban tres estatuas doradas. Mientras afuera se libraba una guerra, dentro de la Casa de Géminis parecía una sesión de meditación, o incluso una reunión entre amigos, pero esa tranquila atmósfera se rompería por un fuerte gritó de Rotéh. Colocó sus manos en el suelo para evitar caer por completo a la vez que gemía del dolor y luchaba por alzar la mirada. Los dos Caballeros se mostraron preocupados por el tono sangriento que reflejaban sus ojos, y su cabello que, por un momento, destelló un opaco tono rojizo. En cuanto este se calmó se puso de pie con una muy agitada respiración. -Lo siento… pero las circunstancias han cambiado…-. Rotéh miró con preocupación a los Caballeros y al fruncir el entrecejo su aura dorada comenzó a brotar de su cuerpo.

-¿De que estas hablando?-. Shun se levantó y se preparó para pelear, seguido de Ikki, pero en cuanto este se levantó, el Caballero de Virgo trató de detenerlo. -Hermano, no…-.

-Basta de hablarme como niño Shun. Te cuidaré la espalda, encárgate de mantenerlo aquí-. Shun asintió con la cabeza y levantó su brazo derecho, apuntando su palma hacia su enemigo, que se mostraba listo para atacar.

Rotéh se lanzó al ataque, pero al encontrarse justo frente a Shun, cambió su dirección y se dirigió hacia Ikki. Consiente de su desventaja, Ikki retrocedió y logró abrirse un espacio para levantar los brazos y detener el ataque de su enemigo.

-No te confíes niño, no te lo volveré a dejar tan fácil-. Ikki arremetió un fuerte derechazo en el rostro de Rotéh, obligándolo a retroceder. -Me doy cuenta. Ese golpe debería haberte volado la cabeza, pero ni siquiera te ha dejado un raguño-. Rotéh se disponía a atacar nuevamente, pero frente a él, una pequeña luz se hizo presente, y de manera apresurada, se cubrió la cara con los brazos mientras esta hacia explosión y lo arrojaba contra el suelo.

-Si quieres atacar a mi hermano, primero debes pasar por mi-. Shun se preparó de nuevo para atacar mientras Rotéh se ponía de pie.

-Esa es la idea Maestro Shun… debo matarlos a ambos-.

-Eso no es lo que habías dicho antes… ¿Qué ocurrió mientras gritabas hace un momento?-.

-Hay cosas más importantes en este momento Maestro-. No conforme con aquella respuesta, Shun estaba por pedir más información, pero Rotéh se lanzó de nuevo al ataque, esta vez sin desviar su camino. Al ver que este se acercaba, Shun levantó su brazo derecho y detuvo el golpe de su oponente, y trato de regresar el ataque con su puño libre, pero este sería detenido por Rotéh. El forcejeó entre ambos estaba cubierto de un denso vapor dorado que los rodeaba, seguidos de la presencia de fugaces relámpagos dorados.

Ante esto, Shun cerró sus ojos y de nuevo creo una brillante luz entre ambos, obligando a Rotéh a retroceder mientras causaba una leve explosión.

-Jamás lo había visto luchar Maestro Shun… no parece ser el mismo de antes-. Al escuchar esto, Ikki dio un resoplido hacia un lado, mientras volteaba sus ojos y se cruzaba de brazos, como si se sintiera ofendido de aquello, mientras que Shun bajaba un poco sus labios y miraba rápidamente el suelo.

-A todos se nos presentan este tipo de situaciones…-. Dos luces comenzaron a caer de las manos de Shun del mismo tono brillante y dorado como la que desprendía su aura, las cuales se alargaban más y más. -…uno fácilmente puede decir quien se cree ser, pero lo que hacemos es lo que nos convierte en quienes somos…-. Las alargadas luces dieron una leve explosión y, como si de un cascaron se tratara, se desbarataron y en su lugar había dos larga y relucientes cadenas que rodeaban al Caballero de Virgo.

-Imagino en lo que me convertiré ahora-. Rotéh se lanzó con todas sus fuerzas en contra de Shun, decidido a acabar lo más rápido posible mientras su puño se llenó de brillos pequeños que giraban a gran velocidad a su alrededor.

-No será tan fácil como piensas-. Shun levantó su brazo izquierdo mientras Rotéh lanzaba su golpe.

-¡Revolución de Polvo Estelar!-. El impacto estremeció la Casa, pero esta se mantuvo intacta. La cadena del brazo izquierdo de Shun giraba alrededor suyo en círculos, evitando que el ataque pudiera llegar a su objetivo. -¿Cómo es posible…?-.

-Estas cadenas no son ordinarias. Utilizo mi energía cósmica para materializarlas-. La cadena de su mano derecha se lanzó al ataque. Rotéh intentó esquivarla, pero esta lo siguió hacia donde girara. Desesperado, Rotéh buscó atacar de nuevo a Ikki, quien solo veía la batalla. Giró a su derecha y se dirigió directo al Caballero de Leo, pero antes de llegar, sintió un fuerte tirón de la cintura. -¡Aléjate de mi hermano!-. La cadena la mano izquierda de Shun se había enredado en la cintura de su oponente. Al dirigir su mirada a su oponente la punta de una lanza estuvo apunto de perforar su ojo, pero logró cargar su cabeza hacia atrás para esquivarlo. La punta de la cadena pasó de largo, pero el cuerpo de esta se deslizó hacia atrás y se enredó en el cuello de Rotéh, quien únicamente no se sofocaba por los cuernos de su armadura que evitaron que la cadena llegara por completo a su garganta. Las dos cadenas se elevaron junto con Rotéh y se estrellarían con el techo de la Casa, ocasionando un ligero temblor en esta. De inmediato se dirigieron hacia el suelo, presionando a Rotéh que lucía indefenso ante las cadenas.

-¡¿Cómo puede ser tan superior?!- El cuerpo de Rotéh chocó contra el suelo causando un fuerte estrago. Rotéh se intentó levantar, pero la fuerza de la caída lo dejó un tanto débil. -Esa maldita cadena… no puedo acercarse a ninguno de los dos…-. Mientras ponía de pie, la cadena comenzó a perder su brillo, cayendo al suelo. Al mirar a Shun, este se veía muy cansado y la cadena parecía apagada, incluso desapareciendo. Sin pensarlo demasiado, Rotéh se lanzó contra Shun, con el puño alzado buscando acabar con el Caballero. -¡Revolución de Polvo…-. El puño sería detenido antes de expulsar todo su poder por la mano de Shun que se adelantó para lograr interceptarlo. Las cadenas habían desaparecido, pero su mano se había rodeada de una brillante luz dorada. El puño de Rotéh comenzó a empujar la mano de Shun, y por un momento, la mirada de inocente de Shun se había vuelto terrorífica. La luz de su mano creció y Rotéh fue expulsado hacía atrás con fuerza. -Es mucho más fuerte de lo esperaba… Tal vez ni siquiera logré matar al Maestro Ikki si sigo así-. Rotéh se levantó y distinguió que Shun se veía aún más agitado.

-Esto es muy malo… Desperdicié mi oportunidad con las cadenas. No puedo solo…-. Shun miró alrededor de la Casa tratando de buscar una solución, pues sabía que su cosmo interno se había gastado de manera exagerada. Parecía muy difícil que pudiera seguir la batalla en ese estado, pero recobraría su esperanza al ver a su hermano de brazos cruzados e indiferente a la situación. -Hermano… creo que necesitaré tu ayuda-. Ikki se sorprendió de que Shun buscara involucrarlo en un combate donde lo único a favor era su ventaja numérica.

-Y dime Shun, ¿qué esperas que haga con esta traba en mi cabeza?-. Shun sonrió mientras sus ojos crecieron y brillaron con gran intensidad.

-Tengo un plan. Solo tendremos una oportunidad, pero si lo logramos, No tendrá oportunidad-. Ikki se acercó a su hermano mientras este le contaba su plan al oído, ignorando la curiosidad de Rotéh, seguido de una mirada burlona del Caballero de Leo.

-Me parece perfecto. Mas nos vale empezar ahora-. Los hermanos se prepararon para luchar, mientras Rotéh se colocaba con los manos en alto para recibir a sus enemigos.