Mientras en la Casa de Géminis Ikki y Shun estaban en su imposible misión de derrotar al implacable Rotéh, Hyoga se encontraba ya saliendo de la Casa de Escorpión, acercándose a la Casa de Acuario que resguarda para llegar con Athena. Pero a la vez, en la Casa de Leo, dos Caballeros de Plata tenían la difícil tarea de acabar con quien alguna vez fue importante para ellos.
Lerón miraba fijamente a sus oponentes, tratando de entender de lo que hablaba Hyoga con respecto al poder divino. Mientras que Edmon y Xenova pensaban como cumplir con la misión asignada por el Caballero de Acuario.
-Tengo una idea Edmon-. Comentó en voz baja Xenova. -Estoy muy débil y no podré usar mucho mi lira para atacar, pero sí creo poder cubrirte. Aunque este herido no debemos confiarnos-. La Caballero tomó su lira y se preparó para tocar el instrumento.
-Espera. No… no puedo-. Xenova dirigió su mirada a Edmon quien, a pesar de no poder ver el rostro de su compañera, supo que esta se molestó. -No soy capaz de matar a mi hermano-. Edmon se sorprendió al no ver reacción en Xenova, y al mirarla notó que está de nuevo dirigía su atención a Lerón.
-No serás tú quien lo mate. Dejaremos el plan de mi lira como alternativa. Solo debes darle un golpe, yo haré el resto… espera mi señal-. Xenova avanzó hacia Lerón, que al notar esto, regresó en sí y se posicionó para el combate.
-¿Qué estás pensando hacer?-. Lerón luchaba por ocultar su cansancio mientras Xenova se acercaba.
-Hace tiempo te hice una promesa. Y el Maestro Hyoga me ha dado el impulsivo para cumplirla-. Lerón presionó sus dientes y miró de reojo a Edmon que permanecía expectante.
-No quiero hacerte daño Xenova…-. Mientras Lerón apretaba con fuerza sus puños, la Caballero de la Lira sentía dentro de sí algo queriendo salir, como si aquellas palabras despertaran una rabia oculta.
-¡Es muy tarde para eso!-. Sin perder más tiempo, Xenova se abalanzó contra el debilitado Guardián, quien apenas era capaz de bloquear los golpes. Lerón logró reunir suficiente energía cósmica para mantener el ritmo de la batalla, pero estaba demasiado agotado, su energía interna estaba por agotarse. Xenova dio un fuerte golpe en la defensa de su oponente obligándolo a retroceder.
-¡Basta Xenova! Si continúas atacando o no me dejarás más opción-.
-No creo que te atrevas a golpearme-.
-Eso es lo que yo creí, hasta ahora-. Lerón se lanzó al ataque esta vez y su puño se rodeó por el aura roja que su armadura le brindaba. -¡Choque de Olas!-. El enorme torrente de poder se dirigió directo a Xenova que tomó su Lira y logró tocar cuatro notas antes de que el ataque llegara hasta donde ella. Una leve explosión tomó lugar y Lerón sintió dos potentes golpes de aire que le quitarían la protección de sus antebrazos.
-Te distraes muy fácil-. Lerón dirigió su vista a aquella voz y distinguió a Xenova, la cual no recibió su ataque por la intervención de Edmon. -Me doy cuenta que realmente eres un hombre diferente-. Xenova se repuso para combatir mientras Lerón se sentía completamente agotado, pues lo había dado todo en ese ataque. -Esta es nuestra oportunidad Edmon, destruiré su última hombrera y sus botas. Así solo quedará su peto, ese será el momento en que debas atacar, destruirla y entonces…-. Edmon notó el cambio de voz en la Caballero, era como si le doliera hablar.
Xenova tocó de nuevo su lira y Lerón notó como su bota derecha se destruía, una nueva nota sonó, pero esta vez Lerón se movió con velocidad y un pequeño estallido se escuchó detrás de él. Las notas continuaron sonando y el Guardián realizaba muchos movimientos al azar tratando de evitar que las notas lograran alcanzarlo. Xenova sentía como su energía se reducía con cada nota, al grado que su vista comenzaba a ponerse borrosa y no podía enfocar su objetivo. Lerón, al darse cuenta de esto, se comenzó a acercar a su enemiga.
-Maldición… no logró darle…-.
-Tengo una idea, sigue atacándolo-. Edmon se lanzó contra Lerón que apenas pudo reaccionar y alejarse de su hermano.
-Es un mal momento para hacerte el héroe hermanito-. Edmon de nuevo ataco, pero sus movimientos eran muy lentos y débiles por lo que Lerón lo detuvo sin complicaciones. -Dos años y sigues siendo tan débil-. Edmon no les dio importancia a las palabras de su hermano y continúo atacando de manera ineficiente, hasta que Lerón sujetó su antebrazo y lo giró, dejándolo indefenso con el pecho descubierto. -¡Adiós Edmon!-. Lerón estuvo por golpear a su hermano, pero se detuvo al sentir como su bota izquierda se destruía tras dos fuertes estallidos en sus pies. -¿Pero qué…-. Lerón ni siquiera tuvo tiempo de distinguir a Xenova, pues esta arremetió un fuerte golpe en su rostro, para seguido volver a tocar su lira, removiendo la hombrera de la armadura de su oponente. Cuando Lerón cayó al suelo, Xenova cayó sobre su rodilla a unos metros.
-Hazlo ahora Edmon… ¡destruye su peto!-. Edmon dio un fuerte salto e irradió su aura brillante celeste apuntando con su pierna a su derrumbado oponente.
-¡Garra del Aguila!-. La pierna de Edmon se recubrió de su aura y su velocidad de caída aumento como si Lerón lo estuviera jalando hacia él, pero a unos cuantos centímetros de acertar el golpe, Edmon sintió aquel miedo de nuevo, aquel que lo paralizó cuando intentó golpear a su hermano después que dejara moribundo a Seiya. Xenova se percató que el aura de Edmon se desvaneció y, aunque golpeó con fuerza el pecho de Lerón, la fuerza no fue suficiente ni siquiera para rasguñar la armadura.
-¡¿Qué ocurre contigo?!-. Xenova apenas pudo ponerse de pie para gritarle a su compañero, que parecía estar fuera de sí.
-Es mi hermano… no… no quiero perder a mi hermano…-. Edmon cayó sobre sus rodillas mirando la palma de sus manos. Al verlo así, Xenova se acercó cojeando. -Cada vez que lo tengo enfrente, solo veo a mi hermano mayor, a la persona que dedicaba cada momento de su vida a darme un futuro… tengo miedo de perderlo…-. Xenova llegó y se colocó sobre sus rodillas frente a él, sin perder la vista a Lerón, quien continuaba derrumbado.
-Entiendo tu miedo, pero la verdad es que ya has perdido a tu hermano-. Al escuchar esto, Edmon giró su cuerpo, dirigiendo su atención a su derrumbado hermano.
-Eso ya lo sé… pero me niego a aceptarlo-. Xenova intentó responder, pero Edmon no permitió ser interrumpido. -No puedo verlo como mi enemigo-.
-Yo te entiendo Edmon, hace dos años me negué a verlo como un enemigo-. Edmon regresó su mirada a Xenova, quien mantenía la cabeza baja. -Yo… yo me quité mi máscara para que el viera mi rostro-. Esas palabras desconcertaron por completo a Edmon, quien no creía lo que acababa de escuchar.
-Eso significa que tu estas…-.
-Obligada a amarlo o… a matarlo-. Edmon se puso de pie y dio unos pasos hacia atrás, alternando su mirada entre Xenova y Lerón.
-¿Cómo fue que...-.
-Eso no es lo importante. Yo estuve en tu situación, no quería aceptar la perdida de la persona que amaba, pero un Caballero debe aprender a seguir sus ideales y saber que el pasado es para aprender, no para vivir atado a él. Sino aceptas la verdad, Lerón acabara con todo lo que Athena y nosotros hemos logra… ¡Cuidado!-. Xenova empujó del hombro a Edmon y junto a ellos pasó una fuerte corriente de aire que terminaría en la última columna de pie.
-Ya basta de esto… acabaré con ustedes aquí mismo-. Lerón se abalanzó contra Edmon que seguía de espaldas, pero Xenova logró colocarse entre ambos y retener al Guardián. -La única verdad será que tu maestro sabrá que su querida aprendiz morirá en la Casa que el debió proteger, si es que sobrevive-. Al escuchar esto, Xenova explotó de ira y acertó un violento golpe en el rostro de su oponente dejándolo nuevamente en el suelo.
-¡Si vuelves a hablar así de él…!-. Lerón se levantó de prisa y dirigió su vista hacia Xenova.
-¿Me matarás? Me parece que nada cambiará eso ya-.
-Pudimos haber tenido un destino diferente, pero preferiste traicionar a Athena… ¡traicionarnos a todos!-. Mientras hablaban, ambos caminaban hacia su derecha, creando un pequeño circulo por el que andaban.
-Lo que te contaron no es verdad. Fue Athena la que nos traicionó y nos obligó a irnos para sobrevivir-.
-Aun así, cambiaste. Nos diste la espalda y te convertiste en un traidor al Santuario-. Lerón se molestó y se detuvo al mismo tiempo que Xenova, quedando ambos frente a frente.
-¿Sería capaz de matar a la persona que laguna vez amaste?-.
-Creo que tenemos la misma respuesta a eso-.
Lerón dio una leve sonrisa con las cejas arqueadas y su cuerpo expulsó su aura rojiza y detrás él se formó un gigantesco muro de energía, el cual tenía forma de una ola de agua. La joven Caballero se congeló del miedo al presenciar tan increíble exhibición de poder.
-¡¿Cómo es que aun tienes tanto poder cósmico?!-. Xenova trató de retroceder, pero sus piernas no respondían tan rápido como ella esperaba.
-Aunque me haya quedado sin energía, esta armadura recibe la energía de Mun. Ni siquiera debo esforzarme para utilizar este poder-. Lerón golpeó el aire con su brazo derecho y gigantesca ola se arremolino en dirección a Xenova. -¡Gran Tsunami Estelar!-.
-¡No importa lo que seas ahora, el poder de un Caballero es más fuerte!-. Xenova tomó su lira y comenzó a tocar una melodía rápida y armonizada, pero el gigantesco torrente de agua ni siquiera reducía su velocidad. -Por favor Cosmo… ¡no me dejes ahora….!-. El cuerpo de la Caballero de Lira se rodeó de un aura plateada que se volvía densa, de su alrededor una gran corriente de aire se disparó contra el torrente de agua. -¡Armonía de la diosa!-. El ataque de Xenova detuvo el torrente de Lerón, y por momentos, hacia retroceder el enorme ataque del Guardián.
-No importa cuánto lo intentes Xenova, si reduces la velocidad de tu canción o erróneas en una nota, tu ataque se hará añicos-. Ambos sabían que Xenova cesaría antes de que el torrente siquiera se debilitara, pero ella no estaba dispuesta a caer sin haber dado la mayor pelea posible. Su objetivo seguía siendo el mismo, si no lograba quitarle el peto a Lerón, se encargaría de destruirlo.
-No llegue a tiempo para proteger al Maestro Seiya… ¡no permitiré que le hagas daño a nadie más!-. La fuerza del viento comenzó a crecer y Lerón sentía como poco a poco sus pies descubiertos se arrastraban hacía atrás. Entre tanto choque, Lerón logró distinguir que la canción de Xenova tenía un breve silencio de medio segundo y, durante este, el centro de la fuerza del aire se vaciaba. El plan era simple pero arriesgado, detener su Gran Tsunami Estelar y lanzar un ataque rápido por el pequeño vacío que se genera en el momento del silencio. Lerón espero el momento, cesó su torrente y estaba por lanzar un ataque para que llegara hasta la Caballero, todo parecía ir bien, pero todo se estropeó cuando el vació se presentó y medio segundo después volvió a cerrarse antes de lo que Lerón calculó.
-¿Creiste que no conocía mi propio ataque? Soy consciente del vacío que se crea, pero es casi imposible conocer el momento exacto si no sabes de música, pues se repite la misma secuencia de la escala musical cinco veces antes del vacío-. A pesar de estar muy alejados y de que todo ocurrió en menos de dos segundos, se apreció como la pupila de Lerón se redujo por el miedo que se apoderó de él al ver el inmenso torrente aire que se dirigía a él. El cuerpo de Lerón se elevó por los aires y los aleatorios golpes del ataque sacudían al Guardian, hiriéndolo cada vez que el viento los cambiaba de dirección. Por tres segundos, la canción de Xenova sonó más compleja, tocando la quinta mayor de cada nota al mismo tiempo que la nota principal, ocasionando que el peto de la armadura de Lerón se despojará de él y cayera al suelo. Lerón luchó por escapar y recuperar alguna parte de su armadura, pero todo empeoró en el momento que el viento se dirigió contra el suelo. El pánico era tanto que no notó que Xenova erró varias notas y cayó de nuevo sobre sus rodillas. El viento se esfumó y Lerón logró reincorporarse a varios metros del suelo y ver a Xenova que intentaba tocar su lira aún de rodillas.
-¡No lo permitiré! ¡Choque de Olas!-. La energía de Lerón era tan escasa que solo una esfera de luz salió de su puño, pero esta fue suficiente para golpear en la cabeza a la debilitada Xenova y derribarla. Ambos cayeron casi al mismo tiempo contra el suelo. Lerón estaba exhausto pero, aun así, logró levantarse y arrastrar sus pies hasta donde se encontraba Xenova inconsciente. Esa era la oportunidad perfecta para acabar con Xenova. Se acercó lo suficiente y notó la mitad de una máscara junto al brazo de Xenova. Su vista fue subiendo por su brazo, pero al mirar su barbilla se detuvo. Lo que veía era el color de piel, y no la griseada máscara que llevaba. Subió más despacio la mirada y vio a todo detalle el rostro de Xenova, comenzó a dudar. Su brazo se levantaba como si estuviera en cámara lenta, su respiración se aceleró y sus ojos parecían humedecerse.
-Jamás te había visto así-. Lerón giró su cabeza y a su lado estaba su hermano, expectante de lo acontecido.
-Si vas a detenerme, hazlo ahora-. Edmon solo negó con la cabeza y se cruzó de brazos. Lerón se sintió aún más presionado, sabía lo que debía hacer, pero cada vez que miraba el rostro de Xenova le era imposible moverse.
-¿Lo harás ya o quieres te ayude?-. El comentario de Edmon colmó a su hermano, quien con rabia levantó su brazo aún más y con fuerza lo dirigió contra Xenova, ocasionando que esta abriera sus ojos.
-¿Qué…-. El puño de Lerón se detuvo a milímetros de la nariz de la Caballero, se perdió en su escarlata mirada, no sabía lo que estaba pasando. Por primera vez no era capaz de matar a alguien. Xenova volvió a cerrar sus ojos, mientras su enemigo la veía espantado. Edmon aclaró la garganta, obligando a su hermano a mirarlo, pero se sorprendería al ver que sus botas, sus dos protectores de antebrazos, su hombrera y su peto, caerían en sus manos.
-Se nota nuestro parentesco. Ninguno de los dos es capaz de superar sus emociones-. Edmon levantó su brazo izquierdo y arrastro hacia atrás su pierna derecha. -Estas exhausto, pero con esa armadura serás inmortal. Por eso Xenova luchó tanto por quitártela de encima-. Edmon se quedó sin respuesta, pues Lerón se colocó de nuevo su armadura y, como si no hubiera escuchado nada, adoptó la misma postura que su hermano. -Mientras tengas esa armadura, no debo temer a acabar contigo-.
-Como si pudieras hacerme algo…-. Dijo Lerón para de inmediato irradiar su aura y lanzar su puño contra él. -¡Choque de Olas!-. Por la energía que le otorgaba la armadura, el golpe de Lerón se transformó en cientos de esferas doradas que dirigieron a Edmon. El Caballero del Águila bajó su mano izquierda y detuvo sin problema cada uno de los ataques del Guardián que quedaría con un rostro horrorizado al ver aquello.
-Hace años te prometí que sería tan fuerte…-. El aura de Edmon se hizo presente, tan densa como la de Xenova momentos atrás. -…que me tendrías miedo -.
