Capítulo 14: ME ESTAS VOLVIENDO LOCO POR TI

Ya en la noche Rin se fue para su habitación con tantas ideas en la cabeza que ya hasta dudaba que alguna la convenciera del todo, ella más que nadie sabía lo astuto y perspicaz que es Sesshomaru y aunque las chicas dijeron que opinaban lo mismo de él sabían que ella con sus encantos podía descolocarlo de una u otra forma, aunque en ese instante sintió seguridad ahora que estaba sola en su habitación se daba cuenta de lo que estaba intentando hacer no creía poder hacer todo eso frente al hombre que le gusta, que pensara de ella. Sabía de antemano que esa noche no podría dormir solo de los nervios.

En la otra habitación del departamento era otro tema Kagome no se atrevía a salir del baño a entablar la conversación más penosa de su vida como decirle a Inuyasha lo siento talvez este embarazada porque somos unos descuidados y si se enoja con ella.

Inuyasha por su lado intentaba estar tranquilo sentado en la cama esperando que Kagome se digne a salir del baño para hablar del tema de que si quiere cuidarse o no y de ir al médico por si ya estaba embarazada prácticamente estos dias lo habían hecho como locos sin medir las consecuencias no podía creer que Kagome lo llevara a tal punto de olvidarse por poco hasta de su nombre y solo con su mera presencia ya lo descolocaba.

Salió de sus pensamientos al percatarse que Kagome salía como un animalito asustado del baño a paso lento. No podía despegar la mirada de ella estaba con su cabello suelto y con un pequeño piyama de tirantes y short color morado y verla encima indefensa sentía que podía perder el control en cualquier momento, pero no debía hablar con ella, respiro hondo y la invito a sentarse a su lado, tomando sus manos para que ella le prestara toda la atención.

Bueno Kagome quiero saber, primero que nada, si estas consienten de que no nos hemos cuidado para nada verdad, sabes a lo que me refiero. No creía poder estar más rojo, pero aun asi cuando vio a Kagome asentir con la cabeza y estar igual de roja que él se tranquilizó un poco.

Bueno eso podría significar que a estas alturas talvez tu …estés embarazada.

Hubo un momento de silencio pesado en la habitación, pero Kagome se armó de valor para responder lo que Inuyasha le decía.

Si estoy consiente Inuyasha se lo que pasa cuando dos personas tienen relaciones no me tomes por tonta que no lo soy, la pregunta aquí debería ser que pasara si estoy embarazada.

Inuyasha tardo solo un momento en procesar lo que su amada le estaba diciendo.

Como que pasara somos pareja te amo, ya te lo dije jamás dejare que nada malo te vuelva a pasar, te pediría que nos casemos para formar una familia porque contigo me veo compartiendo lo que me queda de vida. Pero que quieres tú.

Anonadada no estaba en si como podía decir algo tan lindo y esperar que ella este tranquila. La dejo sin palabras no esperaba que le dijera que se casarían

Al percatarse de que Kagome no movía ni un musculo, cayó en cuenta del peso de su declaración.

Bueno calma Kagome es solo si tu quisiera en caso de que estés embarazada, pero haríamos lo que tu quisieras hacer, es tu vida estas retomando un rumbo que Naraku te privo de tenerlo, no sabía que más decir.

Kagome volvió en si al escuchar el nombre de Naraku, era verdad ellos estaban escondidos como prófugos cuando jamás habían hecho nada malo.

Sabes Inuyasha hoy hable con Sango mañana me llevara al doctor y me hare todos los exámenes y si no estoy embarazada veré que método anticonceptivo usar, no me mal entiendas no es por no querer embarazarme, solo que en esta situación con Naraku sería injusto traer a un bebé a correr peligro conmigo.

Kagome si eso es lo que quieres yo encantado de hacer lo que decidas, más adelante seremos capaces de formar la familia que queramos.

No lo creía él es el hombre más increíble en el mundo, sentía que porfis podía ser feliz de ahora en adelante, por instinto se abalanzó hacia el tumbándolo en la cama y subiéndose a horcajadas en él y besándolo como su no hubiera un mañana.

Inuyasha solo podía responder a sus besos con la misma pasión y devoción que Kagome, pero tenerla asi encima, despertaba en el deseo de posesión y las ganas locas de hacerla suya hasta saciarse de ella, aunque sabía que eso jamás lo conseguiría siempre quería más, Kagome ahora era su droga personal hasta en la oficina había momentos donde fantaseaba poseerla en su escritorio, el pasar tantos años siendo amigo de Miroku le estaba pasando factura.

Cuando se separaron por aire Inuyasha aprovecho para sacar su pequeña y fina blusa de tirantes y no desaprovecho ni un instante se llevó uno de los pezones de Kagome a su boca y el otro lo tomo en su mano.

Automáticamente Kagome arqueo la espalda loca por el placer que estaba sintiendo, Inuyasha la volvía loca y ahora solo quería seguir disfrutando de sus atenciones, se contoneo encina de Inuyasha sintiendo enseguida el bulto dentro de sus pantalones, se sentía extasiada y aunque sabía que Rin estaba en la habitación de frente a la suya no podía evitar gemir de placer.

Inuyasha no resistió la tentación de girar con ella y encargarse de desvestirla para luego quedarse admirándola como un bobo, es tan hermosa en todos los sentidos, en este momento podría decir que no puede pedir más felicidad, tenía a una mujer tan increíble y perfecta.

Me apure a desvestirme para disfrutar de la mujer que amo, la beso con tanta desesperación y pasión que aturdió de sobremanera a Kagome dejándola paralizada por un momento, pero fue momentáneo ya que enseguida correspondió con la misma intensidad.

Kagome sintió que Inuyasha se acomodaba entre sus piernas y mientras la devoraba a besos y se frotaba contra ella, haciéndola estremecer y activar instantáneamente el deseo de sentirlo dentro de ella, pero el solo la torturaba, Inuyasha empezó a descender.

Kagome deliraba de placer sin sentir pudor alguno, Inuyasha con un beso la hacía perder la razón y le encantaba sus manos detallando cada parte de su cuerpo, sentirse completa solo al estar con él, esto era más de lo que podía soportar ya que cuando lo sintió envestirla con su lengua solo pudo retorcerse de placer y abrirse mas para Inuyasha, era increíble como cada vez que la hacia suya la hacia delirar de placer, olvidarse del mundo y de todos los problemas sabía que no aguantaría más al sentir que su cuerpo empezaba a temblar quiso retirarse moviéndose para atrás y cerrando las piernas pero Inuyasha se lo impidió empezando a introducir dos dedos en ella y con su lengua seguía torturando su punto mas sensible, no la dejo salir de su tortura hasta que no pudo más y para que Rin no la escuchara solo atino a taparse la boca con las dos manos su cuerpo sintió una liberación tal que le hizo soltar algunas lagrimas y convulsionar cuando logro reponerse un poco y tener conocimiento de lo que pasaba Inuyasha la miraba desde arriba de ella con una sonrisa de autosuficiencia que lo hacia ver endemoniadamente sexi, como rayos la hizo tocar el cielo por unos segundos que le parecieron eternos, sentía su cuerpo cansado como que hubiera corrido una maratón y a la vez tan ligero.

Me sentía endemoniadamente poderoso al saberla completamente mía tan entregada y asertiva a todo lo que le hiciera, sus gemidos hacían solo que aumentara mi excitación y las ganas de marcarla toda como mía, la quería gritado mi nombre solo de placer, al verla tan sumisa y entregada, la amaba estaba completamente loco por esa chiquilla loca que llego a poner su mundo de cabeza y a devolverle la felicidad.

No me iba a detener a pensara ahora que la tenia a mi merced para hacer todo con ella, le di solo un instante para reponerse y le di la vuelta , la puse en cuatro y antes de que siquiera lo pensara la penetro fuerte y profundo, gimieron juntos al estar unidos, no pudo contenerse más y la envistió rápido y profundo tomándola de las caderas para marcarle el ritmo se dejo llevar como siempre que la poseía, era tan estrecha y su olor me volvía loco no podía ser más perfecta para mí, la sentí estrecharme más y gemir mi nombre una y otra vez pero no quería que terminara aun, quería extender este momento lo más posible, Sali un instante de ella y la volví acomodar pero ahora con sus piernas en mis hombros al entrar me apretó de tal forma que casi pierdo la poca lucidez que me quedaba esta chiquilla sin proponérselo si quiera tiene un increíble poder sobre mi solo con mirarme, la sentí retorcerse mas fuerte y pedir más, me deje llevar la tome salvaje y duro.

Kagome dime que eres mía- no pude evitar pedirle que se dijera mía entre gemidos. No me lo decía así que se lo volví a pedir, pero ahora fue mas una exigencia, vi un brillo malicioso en sus hermosos ojos chocolate y me regalo una sonrisa traviesa mientras se movía en sincronía de mis embestidas dándome más acceso a ella, sabia como alterarme y el no hacer lo que le pedía era una de ellas y sin más me dijo NO con una sonrisa demasiado sexy y traviesa.

Sabia lo que esa loca cabecita pensaba asi que, si quería jugar el, sabia como hacerla ceder a él, puede que Kagome conozca lo teórico, pero en la practica solo sabe lo que a vivido conmigo y hasta entonces sus encuentros, aunque apasionados el se ha controlado, por temor a asustarla, pero ahora toda su lógica la mandaría a pasear para demostrarle cuan suya es.

Sacar de sus cabales a Inuyasha era uno de los pasatiempos que le gustaba a Kagome y más llevarle la contraria ya que se ponía más autoritario pensando que asi ella sedería pero no esta vez quería que dejara de pensar y la volviera loca, tantos consejos de Sango la había hecho curiosa de cuan descontrol podía causar en Inuyasha, sin darse cuenta Inuyasha salió de ella y solo sujeto de las piernas para jalarla y volver a ponerla de espaldas a el pero esta vez fue mas rudo un momento el miedo he incertidumbre llego de golpe a ella, pero Inuyasha no le dio y in segundo para pensarlo ni verlo venir, la empezó a masturbar mientas lamia y mordisqueaba su cuello y hombro, sintió una corriente recorrerla y sin poder evitarlo soltó un pequeño grito de placer, el no verlo solo sentirlo llegar por atrás la llenaba de sentimientos contradictorios y sentirlo más rudo y menos considerado con ella aumentaba su excitación, no imaginaba que ella le llegara a gustar todo eso y quisiera solo más y más.

Mi cuerpo respondía en automático las caricias de Inuyasha quería hacerle delirar otra vez y mientras la tocaba y besaba todo empezó a frotarse en ella pero sin entrar, la estaba torturando para salirse con la suya pero no le dejaría fácil, en un descuido salió de debajo de el y se acomodo en la cama lo mas lejos posibles de él, no sabe de donde saco la fuerza de arrimándose al respaldar abría las piernas para Inuyasha y empezándose a tocar ella misma, lo vio abrir asombrado los ojos y temblar de pies a cabeza, por como la miraba sabia que le gustaba lo que veía y ella supo que lo tenía donde quería el cedería primero ante ella, hice lo mismo que él.

Inuyasha di que eres solo mío.

Pero para su sorpresa el no se resistió lo dijo tan fácil y natural, haciéndome sonreír y cerrar las piernas para ver que hacía, lo vi fruncir el ceño y acercarse rápido a mi haciéndome abrir las piernas de nuevo y sin aviso entro fuerte y rápido en mí, sentí que mi cuerpo se acoplaba a él, tan mágico y ala vez tan pasional, me beso hasta dejarme sin aliento.

Kagome síguete tocando para mí, su voz sonó tan ronca y tan autoritaria que solo le hice caso a lo que el aumento la fuerza de sus embestidas, lo sentía esa corriente que me decía que pronto perdería toda la conciencia y control sobre mí, lo sentí tensarse y tomarme de las caderas para hundirse más, no pude retener los géminos que me provoco su proceder terminamos iguales y luego de esos volvimos a la realidad de que lo volvimos hacer sin protección y con solo mirarnos sabíamos que pensaba el otro, estalle en carcajadas y lo abrace, todas las locuras que ese hombre me hacia hacer eran para al final llenarme de felicidad.

Rin no podía creer lo que escucho, se sentía avergonzada y a la vez feliz de saber que Kagome estaba siendo feliz y rehaciendo su vida con un hombre tan increíble como Inuyasha, pero en el fondo sentía envidia de ellos, por amarse asi ella prácticamente toda su vida pensando en un hombre que esta pronto a contraer matrimonio, no sentía consuelo al saber que era por dinero quería tenerlo para ella sí, pero su inexperiencia le hacia pensar que aun logrando tenerlo no sería para siempre como ella quería y eso le daba más miedo, no podía dormir y sabia que eso no iba a cambiar tenia en la cabeza tantas ideas y a la vez tantos miedos, pero Sango me dio esperanzas algo que pensé que ya no tenia, hace tiempo se dio una oportunidad con Kohaku, pero nada me quitaba mi sentir por ese hermoso hombre de ojos dorados.

La noche se le hizo eterna pero el día, llego no sabía que ponerse ni como actuaria. Ya no sabía nada, Sango llego para llevar a Kagome al doctor e Inuyasha se fue a su reunión no sin antes advertirle a Sango cuan importante era tener perfil bajo y que llevara guardias extra que no debían confiarse de Naraku que volvieran directo al departamento que le informara de todo y estaba volviendo locas a las chicas porque Sango le grito algo de que es un loco paranoico y que jamás le dirá que debe hacer que ella es perfectamente capaz de cuidarse y cuidar a Kagome, sonreí al escuchar que Inuyasha le decía lo mandona que era y que entendía porque Miroku estaba tan sometido por ella, se alejaron aun discutiendo. Sesshomaru ya debería haber llegado, pero nada estaba listo, Sango le dijo que se iba a volver loco solo viéndola por lo linda que se veía, con ese vestido corto y su cabello suelto, irradias dulzura y sensualidad le dijo Kagome pero eso en vez de ayudar la dejo pensando en como sacaría fuerza para seducir al señor Sesshomaru.

Estaba tan metida en sus pensamientos viendo el paisaje desde la ventana que no se dio cuenta que desde hace un rato un peliplateado estaba anonadado viéndola desde la entrada, se veía tan hermosa con ese vestido color lila su cabello caído en cascada, para su gusto estaba pequeño, pero le daba una vista maravillosa de esas piernas que le tentaban a perderse en ella. Esta pequeña lo estaba volviendo loco y solo con su mera presencia le hacía querer tenerla a toda costa, que tenia de especial para llevarlo a perder todo solo por tenerla.