Los personajes de Saint Seiya no me pertenecen, son propiedad de Masami Kurumada y Toei Animation.
El pescado estaba cocinado, la lluvia no se había presentado para la cena y por primera vez en dos días todos pudieron relajarse frente a una fuente de calor.
Todo se sentía mágico, perfecto, era la recompensa por todo lo que habían pasado, eso no significaba que fuera justo, en opinión de Kaza aún le faltaban otros dos pescados y tal vez un vino. A pesar de eso todos pudieron satisfacer su hambre y acordaron que Krishna e Isaac regresarían con esas dos docenas de peces.
Para la noche la discusión se centró en como se acomodarían para dormir; nadie quería dormir a un lado de Io y su araña, Baian estaba por ofrecerse cuando la mirada de Sorrento y Kaza lo hizo detenerse, aún tenía una charla pendiente sobre lo ocurrido unas horas atrás; Thetis tampoco quería dormir a un lado de Isaac, Julián estaba algo molesto con Kaza y su gran bocota, algo que sorprendió a todos y descolocó a Thetis, quien no supo la razón y Sorrento daba miedo con la oscuridad.
— Bien — dijo Sorrento — Thetis, Baian, Kaza y yo dormiremos en un refugio y los demás en el otro.
— ¿Por qué tú estás decidiendo? — preguntó Io molesto.
— Porque llevamos mucho tiempo decidiendo esto y no estoy dispuesto a esperar más— sentenció el músico entrando en un refugio.
Nadie discutió más, tal vez estaban satisfechos en cuanto a comida se trataba, pero estaban cansados.
— ¿Por qué todos se ven tan tensos? — preguntó Thetis, acostada en medio de Kaza y Baian.
— Tal vez porque fue un día largo y difícil y eso nos puso a todos así — susurró Baian con los ojos cerrados.
— Tal vez fue porque alguien tuvo un momento especial con otro alguien y no ha querido explicar que rayos fue eso — dijo Kaza — creo que incluso aparecieron brillitos y un fondo rosa.
— Yo creo que tal vez es porque alguien se la pasó a hablando de cosas que no le importan — completó Sorrento.
— Tal vez ese alguien lo hizo porque estaba aburrido, no hay muchas cosas que hacer en este maldito lugar — Kaza se volteó a la izquierda, no veía nada pero sabía que Sorrento estaba ahí.
— Eso no le da derecho a ese alguien de hacerlo, está violado la privacidad de otros alguien.
— Bueno, eso es culpa de otro alguien que pensó que venir a este lugar abandonado por Poseidón sería buena idea.
— Ese alguien sólo quería pasar un buen rato con sus amigos — dijo Baian — porque pensó que eso uniría al grupo, discúlpenlo si sólo quería pasar tiempo con las personas que quiere.
— Ya notamos que los quiere, a algunos más que otros — susurró Kaza lo suficiente alto para ser escuchado.
Los tres hombres volvieron a discutir; Thetis no entendió todas las indirectas, pero si fue demasiado obvio para ella que debió de quedarse callada, le preguntaría al día siguiente a Io o Kanon qué había pasado.
En el otro refugio el silencio reinaba, ninguno dormía, preferían el silencio y escuchar las voces levantarse en el otro refugio; había un poco de frío, pero no era el suficiente como para comenzar a temblar.
— Julián, ¿estás despierto? — le pregunta de Isaac llamó la atención de todos.
— ¿Pasa algo Isaac?
— ¿Puedo preguntar qué ocurrió contigo y Thetis? Siempre pensé que sólo eran amigos, creo que incluso ella te trata con más distancia que con cualquiera de nosotros, ya sabes, como amigos.
— ¿Lo preguntas por todas las veces que lo mira como si fuera una cucaracha y quisiera aplastarlo? — preguntó Io — eso solo pasa cuando Julián está rodeado de chicas, o cuando comenzó a coquetear con esa chica del restaurante, la cocinera, de cabello plateado...
— ¿Hilda? — preguntó Kanon intrigado por la nueva información.
— ¿La conoces? — dijo Khrisna, que estaba justo a un lado de Kanon.
— Es la novia de un amigo mío, llevan meses saliendo, apenas y la conozco.
— ¡Eso dijo ella! Dijo que tenía novio y que golpearía a Julián — mencionó Io.
— ¿Aioros? — Kanon río — imposible, Aioros no golpearía a nadie ni aunque su vida dependiera de eso, es un pacifista.
— Sí... se están saliendo del tema — Isaac volteó a su derecha, donde estaba Julián — entonces, ¿qué sucedió?
— ¿Por qué de repente tanto interés en mi vida amorosa? ¿O mi vida en general? — dijo el empresario antes de suspirar — no pasó nada, le pregunté si quería ser mi novia y ella dijo que no, estuvimos algo distantes por un tiempo pero sólo teníamos dieciséis años así que ahora somos adultos y lo superamos, fin de la historia.
— Entonces, ¿nada de nada? — preguntó Kanon para rectificar.
— Nada... bueno, una vez nos besamos pero fue algo corto... no fue importante — dijo en un susurró el griego.
Se quedaron en silencio, en el otro refugio también se habían callado, tal vez Thetis los había puesto en su lugar.
— Kanon, si tú quieres... si te interesa Thetis, por mi... yo... no tengo problema — mencionó Julián después de un rato.
— Bueno, en realidad no lo sé.
— ¿No lo sabes? — preguntaron a su vez Isaac y Krishna, cada uno al lado del mayor.
— Sí, me gusta Thetis, a veces es obvio, pero es una chica de relaciones serias y duraderas, no me gusta lo suficiente para eso y ella me ve como amigo, tengo el autoestima demasiado alto como para esperar que pase algo que no va a pasar o rogar que pase.
— Podrías conquistarla — dijo Io.
— Es Thetis — contestó Kanon, mostrando todo su punto con esas dos palabras — si ella dice no es un no y ya me tiene clasificado como amigo, salir de ese nivel es como intentar escalar el Everest con una condición de sedentario y un equipo de playa, como el de nosotros cuando llegamos aquí, ¿Qué hay de ti Krishna? ¿Alguna chica especial?
— No Thetis si eso es lo que quieres saber — dijo Krishna — y nadie en especial, soy feliz con mi soltería y quiero seguir así otros cinco años a lo menos, ¿Isaac?
— No hay nadie en la escuela, en el orfanato me agradaba la hermana de Seiya pero es mayor y siempre me vio como el amigo raro de Hyoga... creo que no por ahora, ¿Io?
— No es el momento para pensar en cosas románticas, tengo mucho trabajo y una pareja sólo me distraería, tenerla es algo muy costoso, chocolates, regalos en días especiales, llamadas telefonicas... eso es dinero que no tengo.
— Podrías salir con alguien que te mantenga — dijo Isaac como si fuera lo más obvio del mundo.
Io se quedó callado, por un momento un recuerdo de esa tarde se filtró en su mente; se sonrojó salvajemente y se movió de repente, terminando por darle un codazo a Julián.
— Lo siento Julián... se hace tarde y debemos de dormir, buenas noches.
Una vez que el nuevo dueño de una araña se despidió todos hicieron lo mismo y se acomodaron para dormir.
La noche pasó rápido, aún se sentía frío y algunos mosquitos habían logrado pasar por la tela mosquitera que habían cortado para poner en la entrada de los dos refugios, pero todos durmieron considerablemente mejor que el día anterior.
Poco antes de que amaneciera Baian ya estaba levantado y movía el fuego para reavivarlo un poco, Thetis se había aferrado a él como un pequeño koala a un tronco y eso lo había ayudado a no pasar tanto frío, pero ella también tendía a moverse mucho así que sentía sus costillas adoloridas por los golpes de su amiga.
Ese era su último día, se sentía un poco melancólico por abandonar el lugar cuando las cosas comenzaban a pintar un poco mejor, a pesar de que Sorrento y Kaza habían discutido con él, era algo común el el grupo, siempre discutían pero cuando la situación lo ameritaba terminaban abrazados esperando no morir de frío.
Sin tener que contruir algo el día lo tenían casi libre, al menos hasta el anochecer, cuando pasarían por ellos y la aventura terminaría.
Baian comenzó a sentirse más melancólico mientras pensaba en lo mucho que extrañaría el lugar.
— ¿Estás bien Baian?
El aludido levantó la mirada y se encontró con Isaac, Krishna estaba a su lado haciendo un par de saltos y movimientos extraños.
— Sí, Khrisna... ¿Qué estás haciendo?
— Calentando... hoy estaremos en la playa pescando y estoy algo adolorido.
— Estuve pensando que tal vez no sea necesario que vayan sólo ustedes ya que en la tarde vendrán por nosotros.
Krishna dejó sus ejercicios e Isaac se congeló con las manos extendidas hacia el fuego.
— ¿Qué dijiste? — preguntó Isaac.
— Que hoy nos vamos.
— ¿Ya pasaron los veintiún días? — preguntó Krishna
— ¡¿Veintiún días?! — desde el interior de su refugio Sorrento trató de salir, pero terminó por caer al suelo — ¡¿Veintiún días?! ¡¿Llevamos aquí veintiún días?!
— ¡¿Qué?! — en frente, Kanon y Julian apenas salían de su refugio.
— ¿Cuánto tiempo dormimos? — preguntó Kanon.
Pronto las preguntas y gritos de todos comenzaron a despertar a los que faltaban y los ocho en total comenzaron a discutir sobre el tiempo que llevaban en la isla.
— Esto parece un episodio de Dimensión Desconocida — decía Julián.
— ¿Dimensión qué?
— ¿No sabes que es Dimensión Desconocida? Kaza, ¿qué le estás enseñando a tu hermano?
Baian sonrió mientras veía y escuchaba a sus amigos, al menos parecía que el día sería divertido.
