LAS CRONICAS DE NARNIA: LA CAÍDA DE UN IMPERIO.
Disclaimer: Las Crónicas de Narnia no me pertenecen.
Capítulo 2: Estrategias de Guerra
El silencio invadía el enorme salón en Cair Paravel, los presentes intercambiaban miradas nerviosas y miraban con preocupación los dos tronos vacíos. La sala tenia forma rectangular con tres tronos altos en los lados más pequeños del rectángulo y seis tronos más pequeños en los lados más largos.
En el lado izquierdo se encontraba sentado Edmund en el trono del centro, sus dedos tamborileaban en el reposabrazos de su trono en cuyo alto espaldar se encontraba grabado el escudo de Nayka, ocasionalmente Edmund intercambiaba algunas rápidas palabras con su esposa, sentada a su derecha.
Edmund y Kattherinn no cambiaron mucho en cinco años. Edmund llevaba el cabello negro corto y una corona de color plateado adornando su cabeza, iba vestido con un elegante traje azul oscuro que destacaba el color de sus ojos. Edmund era un rey muy querido tanto en Narnia como en Nayka y en esos cinco años ambas naciones se habían unido tanto por la época preguerra que muchos la consideraban una sola.
Kattherinn llevaba el cabello negro y ondulado corto hasta por debajo de los hombros y una corona similar a la de su esposo, llevaba pantalones color negro, camisa blanca y un corsé gris que definía su cintura, además de botas negras y altas que dejaban ver la varita que originalmente pertenecía a Narina en la pierna derecha y una daga en la izquierda. Pese a las muchas dificultades que Narnia habia enfrentado durante los últimos cinco años ambos eran felices y se notaba en sus ojos y su rostro que estaban satisfechos con la vida que llevaban y la familia que formaron.
Ahora los reyes de Nayka tenían tres hijos, Cedric, Dastan y Darya, quienes eran amados en ambos reinos y eran considerados dignos príncipes e hijos de sus padres. Si bien todos recordaban que Dastan y Darya no eran hijos biológicos del matrimonio de Edmund y Kattherinn, eso no les generaba conflicto, sobre todo en Nayka quienes recordaban que la misma Kattherinn fue adoptada en algún momento por la reina Narina.
Edmund y Kattherinn eran la viva representación de un matrimonio hecho por amor y lleno de confianza y respeto.
Del lado izquierdo de Edmund se encontraba sentada Lucy, quien miraba el techo del alto salón y suspiraba exasperada por el retraso. De todos los reyes de Narnia, Lucy era uno de los que mas habia cambiado en esos cinco años, algo mas bien mental que físico.
La reina valiente llevaba el cabello castaño rojizo atado por encima de su cabeza en un chongo prolijo adornado con un broche con la figura de una manzana con piedras rojas e iba vestida con pantalones negros, botas negras y robustas y una blusa larga hasta media pierna y de color azul desteñido, un cinto estaba atado a su cintura definiendo mejor su figura. El cinto era uno de los accesorios favoritos de Lucy desde que Narina se lo regalara, pues este tenía diferentes compartimentos para guardar hasta 20 dagas, arma que se habia vuelto la predilecta de la reina, y la cual manejaba con extrema precisión. De su cuello colgaba la poción sanadora que era tan característica de ella y detrás de su espalda, justo entre los omoplatos se encontraba la daga que le habían obsequiado con la pócima. Lucy era muy apegada a esa daga, pero hacia años que no la utilizaba, Kattherinn solía decir que Lucy se habia obsesionado con la idea de dejar atrás el pasado, y la daga que antiguamente era prácticamente su única arma ahora le traía solo amargos recuerdos.
Durante esos cinco años Lucy se habia vuelto muy apegada a Narina y pasaba mas tiempo con ella entrenando que incluso Peter o Kattherinn, pero habia sido el fruto de tan duro entrenamiento lo que habia convertido a Lucy en quien ahora era. Pese a esa unidad en el campo de batalla que Lucy y Narina habían forjado, no compartían muchas cosas más, y en ocasiones cuando ninguna de las dos sostenía un arma, viejas rencillas aparecían. Lucy sabia que Narina siempre le reprocharía el haber callado los engaños de Ayla cuando los tenían prisioneros a ella y a Rilian en su barco.
Lucy se habia esforzado mucho durante los primeros años a no pensar en Rilian, y fue ese afán de mantenerse ocupada lo que la llevo a meterse de lleno en la preparación de la guerra que sabían que tarde o temprano estallaría sin tregua. Pero aun así en raras ocasiones Lucy pensaba en el expríncipe narniano.
Irónicamente no recordaba sus cosas malas, aunque tampoco las buenas. Mas bien recordaba cosas cotidianas que Rilian hacia, como la manera en la cual se subía al caballo, cuando pulía su espada, cuando bebía una copa o la forma en que se recostaba contra los arboles en su lugar de encuentro. Sus recuerdos llegaban de manera inesperada, pero eran fugaces, pues casi al momento Lucy los apartaba de su mente.
Ahora tenia un nuevo futuro, un nuevo amor, una nueva vida, y esperaba de corazón no volver a tropezar con los mismos errores del pasado.
Aunque era difícil dejar el pasado atrás, sobre todo cuando se encontraba con Caspian X quien siempre le recordaría a su hijo, y justo en ese momento el rey telmarino se encontraba sentado en el trono frente a ella.
Caspian lucia pantalones y chaqueta negra con una camisa blanca que destacaba en su piel bronceada por el sol, el cabello largo hasta los hombros y la barba bien recortada. Sin duda se veía mas joven que los años que de verdad tenia, tal vez solo un par de años mas que Peter, que se acentuaban ahora por la fatiga y preocupación de los últimos años.
Después de la partida de Susan y Rilian, el rey telmarino se habia aislado de todos, refugiándose en las tierras que alguna vez habitaron sus antepasados. En Telmar habia levantado un enorme castillo de piedra, un autentico fuerte impenetrable, rodeado de una aldea en ciernes de hombres leales a Caspian. Ahora Telmar era considerado parte de Narnia, si bien los demás reyes no intervenían en las decisiones de la nación en crecimiento.
Caspian iba pocas veces a Cair Paravel, generalmente solo para los Consejos de Guerra, y recibía aun mas pocas visitas en Telmar, pues todos sabían que Caspian prefería la soledad a la culpa que le sobrevenía cuando veía a alguno de los que estuvo en el juicio Aequum de su hijo.
Lucy no lo habia visitado ni una vez a solas desde que Rilian se fuera, habia demasiado dolor entre ellos para entablar siquiera una conversación. Siempre se recordarían el uno al otro a Rilian y a Susan, aun así, siempre que se veían se abrazaban con afecto y eran cortes el uno con el otro, pero se evitaban constantemente.
Narina y Peter siempre visitaban a Caspian, aunque generalmente lo hacían por separado. Alguna vez Lucy pregunto a Peter el porque de su de pronto estrecha amistad con el telmarino, pero Peter solo respondió que en ese momento Caspian lo entendía mejor que nadie, Lucy no supo a que se refería su hermano y decidió dejar el tema pasar.
A Narina nunca le habia cuestionado sus motivos para visitar a Caspian una vez al mes, pero la hija de Aslan era capaz de pasar varios días a lado del telmarino, aunque dijeran poco, según Kattherinn habia demasiados reproches el uno para el otro, pero aun así ninguno de los dos era capaz de desearse el mal, pues pese a todo se respetaban lo suficiente.
Además de ellos dos Caspian solía visitar a Jill en Galma, quien se habia vuelto solitaria desde que Eustace la asignara a vigilar la isla. Lucy habia intentado visitar también a Jill, pero en ese tiempo pasaba mucho tiempo con Eustace, y Jill no soportaba que hablaran de Eustace en presencia de ella, así que poco a poco habia puesto distancia con los hermanos Pevensie, sobre todo con Edmund y su esposa, a quienes de alguna manera culpaba de no impedir a Eustace el trasladarla a Galma.
Por lo que Lucy sabia, Caspian visitaba al menos una vez cada dos meses a Jill y recibía la misma cortesía de Jill, quien alguna vez fue buena amiga de Rilian y la única que expresaba abiertamente que consideraba injusto el castigo del hijo de Caspian, aunque claro, se cuidaba de no decirlo frente a Narina y de un tiempo para acá, frente a Peter, quien harto de los comentarios de Jill la habia mandado callar echándole en cara que su preocupación por Rilian no era tanto preocupación sino enojo contra Eustace y todos ellos. Después de eso Peter se habia encerrado en su despacho con Jill del cual habían salido ambos extremadamente serios. Ninguno de los dos habia querido hablar después de las palabras que intercambiaron a puerta cerrada.
A parte de Narina, Peter y Jill la única otra visita que Caspian recibía en Telmar, y Lucy se atrevía a decir que con mas agrado que las otras tres, era la hechicera Zafira. La estrella pasaba días y hasta semanas con Caspian en su castillo y aunque los rumores de un romance nunca los abandonaban lo cierto es que su relación a ojos de Lucy era totalmente platónica. No creía que Caspian volviera a tener una relación con alguien que no fuera Susan, no otra vez.
A menudo Lucy pensaba en su hermana y en que predicamentos se estaría enfrentado sola de nuevo, el único consuelo que Lucy encontraba era que al menos ahora su hermana sabia que no estaban muertos, aunque sabía que la mayoría de los nuevos recuerdos que su hermana formo en Narnia no eran exactamente agradables, esperaba que Susan hubiera encontrado la paz que le faltaba y ahora fuera muy feliz. Se estremecía solo de recordar la tristeza que habia inundado a su hermana al creerlos muertos.
Lucy sabía que también sus hermanos recordaban a Susan, y Lily, Anna y Cedric recordaban con gran cariño a sus primos que, aunque habían conocido por poco tiempo fue lo suficiente para tener bellos recuerdos y una gran añoranza respecto a la familia que sabían no estaba con ellos. Sus hermanos nunca evitaban intercambiar anécdotas de Susan cuando era niña con sus hijos, y debes en cuando compartían esos recuerdos entre ellos, pero claro nunca con Caspian, quien huía de la habitación en cuanto el tema salía a relucir.
Unas semanas después de la partida de su hermana, Peter habia mandado colocar en la Sala de los Reyes de Antaño que Caspian alguna vez creara, una gran pintura de Susan y sus cuatro hijos, eso habia evitado que Caspian visitara la sala durante meses, pero ahora Lucy sabia que el rey telmarino se pasaba por la habitación al menos una vez, por pocos minutos, durante sus visitas a Cair Paravel.
En esos momentos Caspian se encontraba sentado a la izquierda de dos tronos vacíos, uno para Peter y otro para su esposa, se estaba volviendo un habito que los grandes reyes llegaran tarde a estas reuniones, y si bien todos intuían la razón nadie era capaz de pronunciarla en voz alta por miedo a ser escuchado por alguno de los reyes.
Caspian se mantenía sentado erguido en su trono y ocasionalmente compartía miradas preocupadas con Edmund, ambos esperando ansiosos que los dos miembros faltantes de la reunión llegaran lo más pronto posible. El resto de los asientos en la sala se encontraban ya ocupados, y Caspian paso su mirada por cada uno de ellos, imaginando en su mente que estarían pensando.
Primero miro a Edmund, claramente el rey de Nayka estaría recreando en su cabeza alguna discusión que hubiera presenciado entre su hermano y su esposa y pensando si algo similar los estaría retrasando en esos momentos. Después fue Kattherinn quien apoyaba una mano en una de las de su esposo inclinándose para susurrarle algo, que sin duda serian palabras que intentaran calmar la ansiedad de su marido, y pensando que ojalá el problema que retrasara a Peter y Narina no creciera a algo más, como el de hacia 5 meses.
Lucy al otro lado de Edmund seguía mirando el techo, sin duda contando los segundos para que la reunión comenzara y regañando mentalmente a su hermano por su impuntualidad y por no centrarse realmente en lo que ahora amenazaba Narnia.
El primer asiento a la derecha de la habitación, colindando con Lucy, estaba ocupado por la estrella Zaccaria, quien con expresión aburrida mantenía los ojos cerrados, sin duda maldiciendo a Narina por haberlo unido al Consejo de Narnia y por ello hacerlo asistir a esas interminables reuniones que en el último año se habían convertido en una verdadera tortura para todos los asistentes.
Zaccaria no habia cambiado mucho en esos cinco años, vestía de la misma manera que cuando Caspian lo conoció mas de diez años atrás, y en ese tiempo habia recuperado parte de la alegría y el optimismo que tuviera antes de que Narina se casara con Peter. La mayor parte de su amargura creada por el desamor de la hija de Aslan habia desaparecido y solo surgía cuando Zafira se encontraba cerca. La estrella disfrutaba haciendo sentir incomoda a la hechicera, con palabras acidas y sarcásticas que siempre la invitaban a marcharse, y que Caspian sabia herían profundamente a Zafira.
A lado de Zaccaria se encontraba Zafira que clavaba la mirada en el techo como Lucy, pero ella con una gran concentración, vigilante del futuro de Narnia como lo venia haciendo desde hacia cinco años cuando volvió a presentarse ante ellos, comprometida con su idea de ayudarlos a sobrevivir en la guerra.
Zafira llevaba en esos momentos un vestido corto de color blanco resplandeciente, de finos tirantes que dejaban ver sus blancos hombros. Aun llevaba en el cuello el collar de plata con una luna y una estrella que tuviera al momento de su regreso y que el rey telmarino sabia jamás se quitaba. En esos cinco años su cabello habia crecido tanto que le llegaba por debajo de la cadera y ahora un poco rizado en las puntas. Zafira se habia convertido en una gran fuente de paz para el en esos años y sabia que el era lo mismo para ella, sobre todo cuando la furia de Zaccaria se desataba sobre ella.
En más de una ocasión en el pasado Zafira habia huido a Telmar desde Mágissa después de algún enfrentamiento con la otra estrella. A Caspian le sorprendía que no importaba cuanto Zaccaria la humillara o la lastimara, aun así, Zafira jamás le respondía, solo cuando el antiguo Guardian la lastimaba más allá de la razón, Zafira huía a algún lugar que considerara seguro y dado que Narina solía ser igual de agresiva que Zaccaria el lugar mas seguro para Zafira era con él.
Inmediatamente después de Zafira se encontraba Eustace, quien suspiraba cada pocos segundos tamborileando con su bota en el piso de mármol de la sala. Eustace se esforzaba por no mirar a nadie a los ojos, paseando su mirada nerviosamente por toda la sala para después ver fijamente la puerta.
Después de tanto entrenamiento con los Guardianes, Eustace era sin duda el mas musculoso y fuerte de todos los presentes, vestía siempre con ropa lista para el combate, en ese momento botas robustas, pantalones negros igual que las botas, camisa blanca y un chaleco también negro. Una gran espada regalo de Narina colgaba de cinto y alrededor de su cuello pendía una cadena con una especie de silbato alargado, un artefacto mágico que Narina creo para el que le proporcionaría ayuda inmediata si así la necesitara, era algo parecido al cuerno de Susan, excepto que el silbato parecía tener una conexión especial con los Guardianes y no importaba donde se encontrara Eustace, si soplaba el silbato se vería instantáneamente rodeado por sus compañeros Guardianes.
Por su ahora estrecha amistad con Jill, Caspian sabía lo que habia guiado a Eustace a reasignar a Jill a la isla de Galma, y a ser sincero el rey telmarino no comprendía muchos de los actos de Eustace, entendía sus miedos y su gran amor por Jill, pero no podía comprender como no sabia el gran daño que le provocaba a su amada y que sus acciones habían terminado por alejarla completamente de él.
A un lado de Eustace se encontraba Trumpkin con su bigote plagado de canas, pero con su arco colgado a sus espaldas. Cuando la amenaza de la guerra habia llegado. Narina los habia instruido a elegir a dos narnianos que estuvieran completamente seguros que no los traicionaría y que al mismo tiempo fuera un elemento valioso para unirlo al Consejo de Guerra, la instrucción habían sido dos personas por lo que Narina habia unido a Zaccaria y a Eustace, anunciando que Eustace debía estar si o si por ser el líder de los Guardianes y que si no confiaban en el era mejor que lo removieran de su cargo. Nadie objeto el nombramiento. De Zaccaria explico que como aquel que custodiaba la isla de Mágissa también debía estar al tanto de cualquier estrategia que se armara.
Lucy habia unido a Trumpkin, alguien de su pasado de quien nunca habia desconfiado y aunque el enano ya estaba retirado no se negó al pedido de su amiga, quien en ese momento se sentía perdida después de tantas revelaciones y que además estaba muy agradecida con Trumpkin por su ayuda cuando Susan regreso a Narnia.
Después de Trumpkin estaba el anciano enano Orlan, Duque de Nix, quien fue el primero anexado al Consejo por parte de Kattherinn. El anciano se veía aun mas viejo que cuando lo habían conocido tiempo antes de la boda de Narina y Peter, vestía con una túnica gris que le cubría las botas e iba ajustado con un cinto del que colgaba una daga de plata, además de eso la única arma que llevaba era su robusto bastón de roble, que manejado de determinada manera era un arma bastante peligrosa. Orlan era un naykiano sumamente inteligente que nunca se ahorraba sus sabios, o no tan sabios comentarios. Como en esos momentos que parecía estar regañando a Trumpkin mientras este miraba con los ojos entrecerrados la puerta de la sala, claramente resentido con los dos reyes que aun no llegaban. Aunque Orlan ahora se mantenía ocupado con Trumpkin, Caspian sabía que no tardaría en centrar su atención en la ausencia de Peter y Narina.
A un lado de Trumpkin y en la silla que colindaba con su trono se encontraba Hishra, Duque de Prima, quien fue anexado al Consejo por Edmund. El Duque si bien era un hombre de casi 60 años se mantenía muy bien, apenas tenía canas en su cabello y en su barba perfectamente recortada y prolija que lo hacia lucir extremadamente atractivo pese a su edad, vestía pantalones negros, botas largas del mismo color y una armadura plateada con el símbolo de Nayka grabado en el pectoral izquierdo: una hoja del manzano ancestral de Nayka llamado Vinevadau rasgada por las garras de un león. El Duque se mantenía en forma y según habia escuchado era sumamente habilidoso con la espada larga que en esos momentos colgaba de su cinturón. El Duque jamás se habia casado, y a ello le achacaban la gran amargura que lo caracterizaban.
Kattherinn sim embargo les habia narrado como el Duque expreso en su juventud un gran amor por una dama de la isla Maior, quien pese a que el aquel entonces Guardian de Nayka la cortejaba con grandes muestras de su amor, jamás correspondió a sus sentimientos pues amaba a otro hombre quien Hishra sabia no era más que un truhan que jugaba con sus sentimientos, pero la dama nunca hizo caso de las advertencias ni de su enamorado ni de sus amigas, quienes le advertían de la mala fama del sujeto a quien entregaba su amor.
Y al final el hombre que amaba termino dejándola cuando esta le confeso que esperaba un hijo fruto de su relación licenciosa que ella pensaba provenía de su amor profundo. Destrozada por la decepción que habia sufrido la joven se hundió en una gran tristeza. Hishra habia ofrecido casarse con ella y reconocer al hijo como suyo, pero la dama arruinada y terriblemente avergonzada rechazo toda ayuda y solo espero a tener a su hijo antes de quitarse la vida lanzándose al mar desde un acantilado de su isla de origen.
Desde entonces el Duque vivía amargado por la perdida de un amor que no pudo ayudar pese a su gran esfuerzo. Según la historia de Kattherinn el hijo de la amada del Duque servía fielmente como Guardian de la isla de Maior, pero, aunque Hishra apoyo su educación y pago por todo lo que el chico necesitara jamás habia querido verlo pues le recordaba a su amada Grett. Consciente de la animadversión del Duque, el Guardian llamado Olivett solía evitarlo como a la peste.
El Duque de Prima era sumamente callado, y solo dejaba oír su voz cuando veía que las cosas se comenzaban a desmanar, actuando como la voz de la conciencia. En esos momentos el hombre miraba a Orlan, claramente esperando lo mismo que Caspian, que el enano explotara contra los grandes reyes por su tardanza.
Frente a Hishra en la otra línea de pequeños tronos para el resto del consejo se encontraba la segunda incorporación al Consejo por parte de Edmund: la Duquesa Murisha, de la isla de Iacta.
Murisha era una mujer alta, de piel oscura con la suficiente musculatura como para reflejar su fuerza en combate que hasta Narina respetaba, iba vestida con un vestido largo hasta los tobillos de color guinda, con una armadura cubriendo su parte superior, llevaba el cabello recogido en una larga trenza en la espalda y dos espadas colgando en cada lado de la cadera. La mujer era Duquesa de la isla de Iacta, una isla caracterizada principalmente por siempre haber sido liderada por mujeres de gran carácter por lo que Caspian sabia no habia sido fácil que aceptaran como nuevo rey de Nayka a Edmund, sin embargo, el que Edmund y Kattherinn gobernaran Nayka mano a mano facilito su aceptación. Murisha era partidaria e impulsora de la idea de atacar a Ayla lo más pronto posible antes de que ella les tomara la delantera, una idea que no muchos apoyaban, sin embargo, la Duquesa respetaba lo suficiente a Edmund, Kattherinn y Eustace como para no desobedecer sus órdenes.
Caspian sabía que Murisha jamás se habia casado sin embargo tenia dos hijas de diferentes padres de los cuales nadie sabia nada, pues la Duquesa marcaba siempre una gran línea entre su vida privada y el resto de ella. Murisha no era la mas paciente de los miembros del Consejo y en esos momentos se veía extremadamente exasperada por la tardanza para que iniciara la sesión.
Aun lado de Murisha se encontraba Drinian vestido con pantalones gris y una túnica azul que le llegaba hasta arriba de las rodillas anudada con un cinto negro a la cintura. Drinian fue su primera incorporación al Consejo. Drinian era uno de sus hombres de mas confianza y un gran amigo, quien años atrás se retirará de su servicio para vivir una vida en el mar como capitán de su propio barco, algo que, aunque habia disminuido su contacto con Caspian no disminuyo su amistad que habia hecho que al necesitar su ayuda este no dudara en regresar a Cair Paravel para servirle como antaño.
Drinian lo ayudo a levantar Telmar y actualmente vivía ahí con la gente que alguna vez lo siguió a altamar. Su viejo amigo nunca se habia casado pues decía que la vida de marinero que eligió no compaginaba bien con una familia, pero Caspian que lo habia visto entrenar a su rebelde hijo desde que este tuvo la fuerza suficiente para sostener la espada, sabía que el capitán Drinian, como lo llamaban todos, tenia la paciencia y la disciplina necesaria para criar un hijo.
Drinian habia formado grandes alianzas en el mar durante su tiempo explorando, y por lo tanto sabia a quien dirigirse cuando necesitaba información, recientemente Caspian utilizo dichas fuentes para intentar saber sobre el paradero de su hijo Rilian. Caspian sabía que nunca podría retirar el castigo que Narina dio a su hijo, pero aun así necesitaba saber que su hijo aún vivía y que se encontraba bien. Lastimosamente las fuentes de Drinian no habían podido darle grandes noticias sobre Rilian, a excepción de que aún vivía y al parecer parecía moverse constantemente con un grupo con el que solía trabajar. En que consistían dichos trabajos era algo que el telmarino no sabía si bien sospechaba.
Su búsqueda de información respecto a Rilian llevaba casi un año y Caspian lo mantenía en secreto de todos menos de Jill y por supuesto de Drinian, pues temía la reacción del resto de reyes y sobre todo que la información llegara a oídos de Narina.
En el ultimo tiempo Caspian llego a tener un mejor entendimiento acerca de Narina y mas aun no era un secreto para nadie que la tratara de cerca que la gran reina no se encontraba del todo bien y aunque solo los que se encontraban en el Consejo de Guerra sabían la razón de su cambio todos sospechaban que algo pasaba, y los narnianos sobre todo, que no conocían esta versión de Narina, se ponían nerviosos estando cerca de la energía contenida en que se habia vuelto la mujer.
A lado de Drinian estaba su segunda y última incorporación al Consejo, un minotauro llamado Tavros, quien llevaba una fuerte armadura en color negro con un león plateado grabado en el centro del gran pecho, a su lado reposaba una gran hacha de doble filo. Tavros era uno de los lideres del ejercito narniano, en concreto de las filas de narnianos que Caspian lidero en contra de los gigantes en la frontera y después lo acompañaron en busca de los lores perdidos en el Viajero del Alba.
Tavros era un narniano valiente que siempre respaldo a Caspian y por ello cuando la idea de levantar Telmar de sus cenizas surgió, Tavros fue uno de los elegidos para llevar su regimiento al territorio telmarino. Actualmente el minotauro dirigía el ejercito narniano por lo que su tiempo en Telmar era reducido, mas aun dado que las defensas de Telmar eran dirigidas por Drinian.
Caspian sabía que Tavros también era un narniano de confianza para Peter, quien estuvo de acuerdo en tomarlo como su segundo al mando para liderar el ejercito narniano cuya mayor responsabilidad recaía en el gran rey de Narnia. Si habia algo que Narina habia dejado en claro cuando las sesiones del Consejo iniciaron era que una de las grandes debilidades de Narnia era su falta de reacción debido a que habia demasiados líderes que tomaran decisiones.
En Narnia habia en esos momentos tres reyes y tres reinas y por supuesto Aslan, que compartían el poder de toma de decisiones en Cair Paravel. Aunque el rey por derecho era Caspian era imposible ignorar la presencia de los reyes de antaño en la toma de decisiones sobre todo porque fueron traídos a Narnia para ayudar en la situación de emergencia y que después se quedaron por las condiciones de Narina con todos los derechos que habían tenido antes durante su periodo de reinar. Sumando a eso estaban las dos esposas de Peter y Edmund, Narina y Kattherinn quienes al contraer matrimonio se convirtieron en reinas de Narnia con todos los derechos y responsabilidades que el cargo tenía.
Y por otro lado estaba Nayka y Telmar, una nación en esplendor y la otra que surgía con gran fuerza. Edmund y Kattherinn eran los legítimos reyes de Nayka y por lo tanto los únicos que tenían el derecho de decidir sobre su reino, sin embargo, Narina era para los naykianos lo mismo que Aslan para los narnianos, mas que un rey o una reina su creadora por lo que sus decisiones aun pesaban. Lo mismo para Aslan en Narnia y no se podía negar que como creador de todo el mundo de Narnia y padre de Narina, el león también tenia cierta influencia en Nayka.
Un caso parecido era el de Caspian con Telmar pues fungía como rey de la nación floreciente si bien todos sus actuales ciudadanos eran narnianos también. En resumen, Narnia era un verdadero embrollo de poder. Así que la primera sesión del Consejo fue dedicada enteramente a delegar ciertas tomas de decisiones y delimitar las obligaciones de cada uno. Sin embargo, aunque lo concerniente a Nayka, Telmar y Galma habia sido arreglado con prontitud, lo demás era en extremo delicado.
Así, aunque Peter habia quedado como líder del ejercito narniano, y Tavros nombrado su segundo, no era del todo libre para decidir sobre dicho ejercito pues este no podía ser empleado sin la previa autorización del Consejo, algo que estaba bien, excepto porque en el ultimo año ninguna verdadera decisión habia podido ser tomada.
Aun lado de Tavros se encontraba el centauro Conran, segunda incorporación de Peter al consejo. Conran llevaba la melena larga típica de la mayoría de los centauros, un arco en la espalda y una espada colgando en su lomo de fino pelaje negro. El trono en el que Conran se sentaba habia sido modificado mágicamente por Narina para que el centauro pudiera acomodar sus cuartos traseros, así en momentos como esos en los cuales se encontraba sentado, solo se podía apreciar su torso humano, mientras que el resto de su cuerpo se mantenía oculto en el interior del asiento.
Conran era quien dirigía la guardia del castillo desde hacía mas de 20 años, tiempo en que se habia vuelto alguien de gran confianza tanto para Caspian como para Peter. Sin embargo, en el último tiempo Caspian no se sentía cómodo con quien antaño fue alguien parecido a un amigo. Narina fue contundente al formar el Consejo, debían ser completamente sinceros con los miembros del Consejo y eso incluía relatarles todo lo que habia pasado, desde el regreso de la Bruja Blanca y la profecía hecha por Zafira, hasta el retorno de los Reyes de Antaño y el posterior rescate de Narina de manos de Jadis. Todo fue contado por Narina hasta llegar al tema más delicado donde relataron las horas que Rilian, Lucy, Jill y Eustace pasaron a bordo del barco de Ayla, las mentiras de esta, la trampa de Rilian, el ataque a Galma, el secuestro del hijo de Susan, la herida y perdida de Narina, el rescate y todo lo que se dijo en el Aequum, el exilo de Rilian y la partida de Susan. Todo habia sido revelado.
Todo habia sido contado por partes, primero por Peter que explico cómo habia enviado a Rilian en busca de la varita de Kattherinn para después ser narrado todo por Lucy, que conto lo que paso en el barco, la historia de Ayla y la reacción de Rilian. Por turnos siguieron contando lo que habia llevado a ese momento, todos hablaron, Peter, Eustace, Edmund, Kattherinn, Lucy, Zaccaria y Zafira. Solo Caspian, Narina y Jill permanecieron en silencio durante toda la historia de los últimos acontecimientos.
Las maldiciones y comentarios ácidos de todos no tardaron en llegar, se hicieron reproches y se impartieron regaños. La mayoría de los comentarios se hicieron contra Rilian, quien nadie tuvo el valor de defender. Tavros era de los mas enfadados, pues habia perdido a un joven guardia del castillo quien según narro habia entrenado el mismo desde su mas tierna infancia y que solo llevaba unos días en su puesto.
Desde entonces Caspian habia sentido ciertos roses con el centauro que no oculto su desdén por su hijo, aunque lo habia conocido desde su nacimiento. Aunque Caspian y Tavros se trataban con cortesía ya no compartían la antigua camaradería.
Aun lado de Tavros se encontraba Jill quien de alguna manera irónica habia sido unida al Consejo por Lucy, como su ultima adición al mismo, iba vestida con un vestido largo hasta los tobillos en color purpura, botas y un chaleco café y un arco en su espalda. Caspian comprendía la frustración de Jill y el sentimiento de sentirse aislada y abandonada por los Reyes de Antaño pues era un sentimiento que Caspian sentía con frecuencia, sobre todo ahora que su hijo no estaba.
Y es que los Pevensie eran hermanos, Eustace era su primo y Kattherinn y Narina estaba unidas por matrimonio y por sus hijos, ellos si eran una familia. Caspian, Jill, Zafira y Zaccaria no estaban en realidad emparentados y en esos cinco años la desconfianza habia clavado sus garras en sus corazones. Pero de ellos cuatro Zaccaria comenzaba a granjearse un lugar en la familia Pevensie mientras que por otro lado Zafira al menos tenia el consuelo de tener familia en otro lugar, hermanas a las que visitaba de vez en cuando, compartiendo un cariño fortalecido después de los años de ausencia en Cair Paravel de la estrella.
Jill y el en cambio estaban solos. Incluso en su mundo Jill tenia una familia rota a la que poco le importaba, y la única familia de Caspian habia sido Rilian después de la muerte de Liliandil, y ahora según la ley de Narnia, Rilian ya no era su hijo, pues el exilio debía cumplirse tal y como Narina lo decreto.
En sus momentos de soledad Caspian habia comenzado a añorar a Liliandil, en ocasiones la odiaba con fuerza por haber envenenado el corazón de Rilian para después sentirse culpable pues el no era exactamente el ejemplo de padre, pero otras veces, cada vez mas frecuentes, Caspian se encontraba recordando los buenos momentos en sus primeros años de matrimonio con la hija de Ramandu, cuando habían compartido sueños y esperanzas. En las noches frías el rey telmarino se encontró deseando la presencia cálida de la estrella en su cama, su brillo tenue que alumbraba la habitación. Era un sentimiento contradictorio y que lo confundía mucho.
Algo similar le ocurría con Susan. En ocasiones Caspian deseaba más allá de sus fuerzas la presencia de la reina benévola, su tranquilidad y sus sonrisas, pero en otras ocasiones, cada vez mas frecuentes, se encontraba hundido en el resentimiento por ella y se preguntaba si la benévola lo habia querido alguna vez o si solo fue una burla a sus sentimientos. En esas ocasiones Caspian repasaba en su cabeza los rasgos del hijo de su tío Miraz y se sorprendía de como el mismo destino estaba empeñado en reírse de él, pues el parecido de ese chico con el era exactamente eso, una burla a todo lo que fue su vida y la de su padre.
Jill tenia sentimientos contradictorios como los suyos, algunos hacia Eustace por prácticamente haberla exiliado de Nayka, otros por Peter, Narina, Edmund, Kattherinn y Lucy por no haberlo impedido. Jill y Caspian habían compartido mas que unas pocas confidencias, pero ello los habia llevado a unirse más, y llegar a un entendimiento sobre las personas melancólicas en las que se habían convertido.
Actualmente Jill estaba a cargo de un regimiento de Guardianes que custodiaban Galma, quien era atacada por las fuerzas de la Destructora con cierta regularidad, lo que poco a poco se habia convertido en una de las únicas veces en las que convivían con Jill.
Caspian tenia que admitir que parte de la culpa por el aislamiento en el que se encontraban ambos era suya, pues poco a poco se apartaron de los demás por culpas que no eran de ellos o por sentimientos que no podían superar. En consecuencia, para Jill esta no podía intercambiar mas que ordenes con Eustace y sus interacciones con el resto del Consejo siempre eran tensas.
Como ultimo miembro del Consejo se encontraba Stefano, incorporado al mismo por Kattherinn. La estrella padre de Zaccaria llevaba una larga túnica color celeste, iba descalzo y no llevaba armas. La decisión de anexar a Stefano al Consejo levanto mas de una ceja dudosa, pues la estrella se caracterizaba por su carácter pacifico y mas que un poco chismoso, pero, aunque Zaccaria fue el primero en oponerse Narina dejo claro que el proceso de anexión al Consejo no tenia que ser por unanimidad. Tiempo después Kattherinn sabiamente explico que el verdadero problema para la formación del Consejo era que no confiaban plenamente en las mentes y los corazones encargados de elegir a los miembros de dicho Consejo, si lo hicieran el que uno de ellos confiara en Stefano seria suficiente para que todos lo hicieran.
Kattherinn siempre era la voz de la razón entre ellos, pero Narina nunca dejaba de soltar algunas perlas sarcásticas aquí y allá, y silencio a su hija exclamando que algunos de ellos ya habían mostrado que no eran los mas sabios al momento de tomar decisiones o decidir en quien confiar.
Un par de años después durante una larga caminata por las montañas de Telmar, Zafira le habia explicado a Caspian como Narina sentía el peso de la guerra en sus hombros, pues sentía que no podía compartir la responsabilidad con nadie más.
-Narina aprendió en sus múltiples viajes que una guerra solo se gana con aliados- explico la estrella -La habilidad de Narina para conseguir que las personas la siguieran, bebiendo de sus palabras y luchando por sus convicciones, siempre fue su mejor arma para la guerra, y ahora siente que ha perdido esa habilidad y debe concentrarse en ganar una guerra al mismo tiempo que se cuida las espaldas y peor aun la de sus hijos.
En esos cinco años si habia algo que a todos les quedo claro era que Narina no confiaba en ellos, y por ello guardaba secretos tan grandes como Cair Paravel.
Stefano era quizás el mas tolerante con la desconfianza de Narina, y aunque no tenia armas ni fuerza o condición para defenderse o atacar sus contactos eran extremadamente útiles, sobre todo porque parecía tener contacto directo con cada estrella en el cielo nocturno y en la tierra, si bien nunca habia tenido gran habilidad para crear profecías si tenía cierta habilidad mágica que utilizaba sobre todo para sanar heridas o proteger su isla. Con el tiempo los demás reyes de Narnia se dieron cuenta de la importancia de que alguien como Stefano, quien siempre tenia acceso a la mayoría de la información, era una ventaja para el Consejo.
La única desventaja de tener a Stefano en esas reuniones era el antagonismo que Zaccaria sentía hacia su padre. No importaba cual fuera la opinión de Stefano, su hijo siempre opinaría en contra, por mas razonable que el juicio fuera. Narina les explico en algún momento que al perder a su madre Zaccaria se encontraba en los primeros años de su adolescencia y muy necesitado de una relación con su padre, quien siempre estuvo ausente en su infancia debido a largos viajes de investigación, sin embargo, aunque Stefano decidió dejar de lado sus viajes para permanecer mas tiempo en la isla y a lado de su hijo, el hogar que formo en Falis no era exactamente lo que Zaccaria necesitaba.
Imposibilitado de viajar para informarse e investigar sobre sus temas de interés, y sobre todo en beneficio de Narina, Stefano decidió volver la misma Falis el centro de todas sus investigaciones, lo que conllevo que la antaño pacifica y poco habitada isla, se llenara de desconocidos y se convirtiera en lo que Zaccaria llamaba un lugar en decadencia.
Apenas unos años después Stefano decidió que lo mejor para su hijo era entrenarse junto a Narina para volverse un Guardian, lo cual no hubiera sido tan desafortunado si no fuera por tres muy buenas razones. La primera fue que Stefano jamás consulto a su hijo antes de simplemente llevarlo a Reignis y dejarlo a cargo de Narina, la segunda el dolor de un hijo que aun sin reponerse de la perdida de su madre fue orillado a alejarse de su hogar sin haber formado realmente un vinculo con su padre que estaba ahí, pero en realidad no estaba, y por último que en realidad a Zaccaria nunca le habia interesado la vida de un guerrero. Su madre, una estrella poco talentosa en la magia, le habia enseñado algunas de las cosas que una estrella debía saber, pero su educación se habia visto interrumpida por su repentina muerte y su padre nunca se molesto en retomarla, sin embargo, Zaccaria sabía que no estaba hecho para empuñar espadas, las estrellas no eran guerreros, eran observadores de la vida de donde obtenían gran sabiduría.
Afortunadamente para Zaccaria este pudo encontrar poco a poco el gusto a ser un Guardian, pero su relación con su padre se vio rota irremediablemente y tal parecía que ninguno de los dos quería retomarla. Zaccaria menos que nadie, quien sentía especial desdén hacia la vida disoluta que llevaba su padre, llena de vicios y aventuras amorosas.
Todos sabían que Stefano tenía múltiples mujeres, de todas las especies, en su ayer, de las mas mencionadas era la hermana mayor de Zafira, Alima, a quien ninguno de ellos conocía. Zafira tenia 26 hermanas, todas viviendo en las alturas, y a quien la hechicera guardaba gran cariño. Caspian solo habia tenido el placer de conocer a Shifera, quien tenía un constante contacto con Zafira pues vivía en las Islas Solitarias y a las gemelas Nephera y Ophara, quienes vivían cerca de Telmar.
Alima siempre habia sido un misterio para todos ellos, pero Zafira les explico que su hermana parecía tener un gran resentimiento por Stefano por un suceso del pasado que nadie sabía más que las hermanas más cercanas en edad a Alima: Bala, Comeli y Digal. Pero se negaban a comentarlo por lealtad a la mayor de ellas. La relación de Alima y Stefano ocurrió incluso antes de la fundación de Nayka y por tanto antes del nacimiento de Zaccaria, pero lo que haya pasado fue suficiente para que el resentimiento perdurara a través de los siglos. Stefano nunca mencionaba a Alima, al menos delante de ellos.
En esos momentos Stefano hacia señas a Zaccaria, quien se esforzaba en ignorar a su padre, lanzando en cambio miradas exasperadas a Lucy, dejando notar el incordio que sentía al asistir al Consejo.
-Bien si nadie lo dirá lo diré yo- hablo Orlan entere gruñidos, lo suficientemente alto como para escucharse en todos lados del amplio salón -Es exasperante la cada vez peor puntualidad de los grandes reyes de esta nación, si planean seguir llegando tarde preferiría que mejor…
El ruido de las pesadas puertas de madera abriéndose interrumpió el regaño del anciano enano, seguido de una voz enérgica.
-Ya puedes parar tu discurso, Orlan, ya estamos aquí- dijo Narina entrando en la sala acompañada de Peter. Ambos se veían despeinados, la reina con la ropa que usualmente usaba para entrenar, mientras Peter mantenía una expresión seria con el rostro sonrojado, claramente una discusión se habia interrumpido para que pudieran llegar al recinto.
Narina habia cambiado mucho en esos cinco años. Su cabello ahora era largo hasta por debajo de sus caderas, lacio en lugar de rizado como antaño y el cabello que antes era rojo como la sangre ahora era de un rojo mas apagado, mas bien naranja como el atardecer o las hojas de otoño y sus ojos antes dorados ahora eran de un color dorado mas oscuro, mas bien como el bronce. La apariencia de Narina cambio de un momento a otro, muchos narnianos lo adjudicaban al estrés de la guerra que los cubría con su sombra, sin embargo, ellos sabían que lo que obro ese cambio era la perdida.
La reina abnegada estaba vestida con pantalones negros y botas altas hasta la rodilla además de una túnica azul hasta sus caderas que aseguraba a su cintura con un grueso cinturón negro que además sostenía su pesada espada. En la cabeza llevaba una pesada corona de oro que contrario a los otros reyes y reinas de Narnia quienes solo usaban dichas coronas en ocasiones especiales, ella siempre lucia dicha corona en su cabeza.
Peter llevaba pantalones negros, una camisa blanca y un chaleco gris con un león dorado estampado en la espalda y el pectoral derecho, de su pecho colgaba un medallón con dos leones peleando y de su cintura colgaba la espada Rhindon. La expresión de Peter era una que para muchos ya era familiar, ceño fruncido, labios apretados y ojos como dagas.
La relación entre Narina y Peter siempre fue apasionada desde sus inicios, tensa en ocasiones y amorosa escasamente, pero desde la perdida de su hijo nonato demasiados cambios se efectuaron entre ellos. Por un tiempo Peter pareció una especie de guardián para su esposa, la dejaba sola en contadas ocasiones y solo si alguien mas la acompañaba. Después de anunciar al Consejo del tercer embarazo de Narina, esta fue trasladada a Beruna donde todos se turnaban para vigilarla, pendientes de que nada le ocurriera. Peter, aunque ansioso por estar cerca de su esposa embarazada debía pasar mas tiempo que nadie en Cair Paravel pues si la ausencia de Narina era sospechosa el que él también se fuera hubiera aumentado las sospechas de que algo pasaba.
Durante los ocho meses de embarazo que transcurrieron desde el anuncio de su estado hasta que Narina dio a luz, esta fue acompañada en cada minuto por Zafira, quien la ayudo a traer a su hijo al mundo y de quien la hija de Aslan no consentía en separarse, pues la estrella vigilaba constantemente pendiente no de su futuro sino del bebé que crecía en su vientre. Aparte de la presencia de Zafira siempre debía de estar uno de ellos al pendiente.
En ocasiones eran Kattherinn y Edmund, los dos juntos pues en pocas ocasiones se separaban, aunque Edmund se las arreglaba para también pasar tiempo con su hermano, tenso todo el tiempo por la situación en la que se encontraban, siempre desconfiando de todos. Otras veces eran Zaccaria y Lucy o Eustace con alguno de sus Guardianes de confianza o Peter con sus hijas. El resto del Consejo no se movió de sus posiciones, al pendiente de cualquier movimiento por parte de Ayla y sobre todo de custodiar el secreto del embarazo de la reina que esta se negaba a revelar al resto de la población narniana pues no quería alertar a la Destructora acerca de su estado de buena esperanza.
Pese a todos los temores que Narina, Peter y el resto de ellos albergaban, el embarazo transcurrió con tranquilidad al igual que el parto, al cabo del cual todos dieron la bienvenida al nuevo príncipe. Durante todo el embarazo Narina sostuvo que su hijo seria un niño, pese a que algunos como Zaccaria y Eustace sostenían, a espaldas de Narina por supuesto, que los grandes reyes de Narnia tendrían una nueva niña; y de la misma manera confeso su pretensión de llamar a su hijo Vital, tal y como siempre deseo llamar a su hijo varón.
Algunos como Caspian y Kattherinn intentaron hacer reflexionar a Peter y a Narina que no era saludable que nombraran a su hijo con un nombre que siempre tendría el estigma de ser el nombre del hijo que habia muerto, sin embargo, Peter se negó a escucharlos alegando que era una decisión que Narina necesitaba tomar, mientras que esta prefería ignorar sus consejos.
Pese a sus palabras cuando al final realmente Narina termino teniendo un hijo varón, un hermoso niño de cabellos dorados rojizos y ojos tan azules como el cielo nocturno, solo mirarlo Narina susurro que pensándolo mejor debería ser Peter quien eligiera el nombre de su hijo, algo que extraño a todos los que rodeaban la cama donde Narina se encontraba recostada con su hijo en brazos a quien paso a brazos de Peter, sentado a su lado.
-¿Qué pasa si quiero llamarlo Vital?- cuestiono Peter acariciando la frente de su hijo.
-No deberías- negó Narina mirando el cielo a través de la ventana viéndose decepcionada -No es un nombre que vaya con él.
El hijo de Narina y Peter vivió casi un mes sin nombre, mismo mes que paso en Beruna en espera de que su madre se recuperara lo suficiente para trasladarse a Cair Paravel, lugar donde anunciarían el nacimiento del nuevo príncipe. Durante esas semanas todos insistieron en la importancia de un nombre, mientras Peter insistía en saber porque Narina habia cambiado de opinión, pero todas palabras fueron ignoradas.
Para Caspian fue ese el verdadero momento en el que Narina cambio en la mujer que ahora era. Después de su perdida fue un ente triste que vago de un lado a otro con melancolía, luego de su embarazo fue una mujer optimista y mas que un poco asustada pero no por ello menos fuerte y alerta para enfrentarse a lo que viniera, posterior a dar a luz pareció mas una mujer resignada a su suerte, como una camisa que después de ser lavada tantas veces pierde su color. Narina cuidaba con gran dedicación a su hijo, pero tal parecía que se esforzaba en mantenerlo a distancia, algo que Caspian sabia rompía el corazón de Peter.
Al final, al regresar a Cair Paravel y luego de la primera gran pelea con su esposa después de la perdida, Peter decidió llamar a su hijo Amós. Esa pelea se convirtió en el preludio de lo que serian los siguientes cinco años.
-Bien, creo que tenemos cinco puntos que tratar- anuncio Peter mientras se sentaba en el lugar de honor del Consejo -Eustace, comienza con el primer punto.
-Los Guardianes hemos estado vigilando de nuevo la posición de Ayla y sus Centinelas- comenzó a explicar el líder de los Guardianes -Seguimos a Ayla por días enteros hasta que desapareció cerca de la isla de Ramandu hace cerca de cinco días, desde entonces esta ilocalizable.
-¿Se dio cuenta de que la estaban siguiendo?- cuestiono Edmund alarmado.
-Sinceramente creo que siempre lo a sabido y se los permite mientras no esta haciendo nada interesante, es por eso por lo que cuando de verdad entra en acción se desvanece- respondió Eustace resignado al hecho que tanto discutió con sus Guardianes -Hace tres semanas se reunió con sus Centinelas en la isla de siempre, que se encuentra cerca de la isla de Jadis…
-¿Quieres decir la isla en la que la Bruja Blanca llevo a Narina cuando la secuestro hace años?- pregunto Murisha dirigiendo a la reina pelirroja una mirada burlona.
-Exacto, es por eso por lo que todos la llaman así- asintió Eustace mirando con disculpa a Narina.
-Deberíamos nombrar a esta isla donde va Ayla, la isla de Ayla o la isla de la Destructora- intervino Stefano con una sonrisa -Después de todo se reúne con sus Centinelas ahí todos los meses, es como si tuvieran sus propios Consejos.
-No es atribución de este Consejo poner nombre a cada isla deshabitada del archipiélago- acoto inmediatamente Zaccaria enviando miradas desaprobadoras a su padre.
-Aunque nos ahorraría tiempo- dijo Orlan con un suspiro -Entre todo lo que estos dos chiquillos se tardan en llegar a cada reunión y el tiempo que tarda el otro menso en explicarnos de que isla esta hablando esto se hace cada vez más eterno.
Eustace, Narina y Peter le dirigieron miradas desaprobadoras al enano al escuchar como los llamaba.
-Voto por llamarla la isla de Ayla ¿Qué dicen los demás?- pregunto Stefano entusiasmado.
-Llamémosla la isla Oaazee- intervino Zafira con voz dulce -Con doble A y doble E.
-Parece demasiado difícil de pronunciar- expreso Trumpkin frunciendo el ceño.
-Es el nombre adecuado- justifico Zafira con firmeza -La isla debe ser…
-¡YA BASTA!- grito Narina poniéndose de pie exasperada -A nadie le interesa como se llama la maldita isla.
Un silencio profundo siguió al arranque de Narina, era muy propio de ella estallar en cuanto el tema del Consejo se desviaba, algo que Stefano disfrutaba provocar cada vez que se aburria.
-Como decía- continuo Eustace inseguro -Los Centinelas y Ayla se reunieron en la isla Oaazee se quedaron dos días y después Ayla partió con destino desconocido, seguimos a Alighieri hasta una isla a pocas millas de Círculo Rojo donde aún se mantiene, Zenón se encuentra cerca de Bridstone en un barco del que no parece querer bajar, a Ophidia la seguimos por lo que parece medio Narnia, se acerco a la frontera con Archenland, después se acercó peligrosamente a Galma y luego volvió tras su rastro hasta que también logro eludirnos. Eaton permanece en Oaazee.
-Esto confirmaría nuestras sospechas acerca de cómo están haciendo guardia en la isla Oaazee ¿no?- cuestiono Kattherinn, ignorando la mirada molesta de Narina al percatarse de que también usaba el nombre que Zafira dio a la isla.
-Así es- asintió Eustace con fatiga -Durante los meses que llevamos siguiéndolos y desde que localizamos la isla cada mes se reúnen y después uno de los Centinelas permanece en la isla durante una semana y es revelado por otro después. El ciclo parece repetirse: Eaton, Ophidia, Alighieri y Zenón.
-Es extraño que siempre haya alguien en la isla- murmuro Edmund -Esa isla estaba deshabitada hasta que Ayla la ocupo, pero siempre permanece vigilada por un Centinela y parte de los hombres a su servicio, sin contar con los Destructores y la Policía Secreta.
-Es casi como si estuvieran cuidando algo- exclamo Kattherinn con sospecha.
-Algo como tu varita quizás- dijo Narina, enseguida se escucharon profundos suspiros por toda la sala como cada vez que la pelirroja sacaba el tema a colación -Lo que me lleva a un nuevo punto en esta reunión.
-No de nuevo Narina- pidió Caspian -Cada nueva reunión sacas el tema de la varita de Kattherinn y pides lo mismo y nuestra opinión no ha cambiado.
-¿Qué otra cosa pueden estar custodiando en esa isla?- cuestiono Narina con gran determinación -La varita de Kattherinn es muy valiosa y más si Ayla pretende dar con el paradero de Caleido, es esencial que la recuperemos.
-Después de que mandaste a Eustace tras la varita y que este fallara mandaste cinco grupos mas en busca de ella y nadie mas regreso con vida- hablo Jill con pesar -Nadie sabe nada de esa varita y aunque realmente estuviera en la isla Oaazee el rescatarla cobraría mas vidas de las que estamos dispuestos a sacrificar.
-Nada es suficiente para recuperar la varita- exclamo Narina -¿Acaso no están entendiendo el fatídico resultado que todo esto tendrá si Ayla encuentra a Caleido y lo trae de vuelta? Todo lo que pido es la oportunidad de mandar un nuevo grupo para ir a la isla y averiguar si realmente eso es lo que los Centinelas están custodiando. Yo misma podría ir.
-En primer lugar, si tanto te preocupa que Caleido no vuelva deberías de decirnos donde esta, desde que todo esto empezó nos has vendido la idea de que no nos puedes decir donde esta y que tu te encargaras de protegerlo, pero al mismo tiempo insistes con esta idea descabellada -regaño Peter exasperado -En segundo lugar, no podemos exponer a que vaya tras la varita para evitar que Ayla encuentre a Caleido a la única mujer que realmente conoce su ubicación.
-Entonces que lo haga alguien más- sugirió Narina -Solo necesitamos una distracción que mantenga ocupado al Centinela que este de guardia y a alguien que entre, encuentre la varita y salga sin que nadie lo vea.
-Yo podría hacerlo- hablo Lucy con voz firme -Entrar y sacar la varita sin que nadie se de cuenta.
-De ninguna manera- se opuso inmediatamente Peter -No tenemos ninguna garantía de que la varita se encuentre en esa isla y además todo seria muy peligroso tanto para quien entre por la varita como para quien sirva de distracción.
-¿Acaso alguien duda que lo pueda hacer?- cuestiono Lucy enfadada con la negativa de su hermano.
Durante un momento nadie hablo en la sala, conociendo el carácter explosivo que Lucy habia desarrollado en los últimos años, tan sensible a que alguien dudara de sus capacidades o la subestimara. Durante ese tiempo Lucy se habia vuelto una persona diferente, siempre fue alguien activa en todos los asuntos del reino y al contrario que Susan quien durante la Edad de Oro de Narnia prefería quedarse en Cair Paravel para manejar los asuntos del castillo, Lucy viajaba mucho mas cuidando las alianzas de Narnia y supervisando las fronteras; ahora sin embargo Lucy pocas veces paraba en Cair Paravel, vivía siempre con una espada en la mano yendo de misión en misión para aportar su granito de arena en inclinar la balanza a su favor.
Peter solía pensar que la historia de Susan acerca de sus viajes y como estos la ayudaron en el camino de la redención inspiraron a su hermana menor, quien ante los sufrimientos que habían pasado hace cinco años se refugio en aventura tras aventura, desde entrenamiento tras entrenamiento con Narina, hasta misiones con los Guardianes a quienes todos se unieron al menos una vez cuando los Destructores y la Policía Secreta atacaban en demasiados lugares a la vez.
-No es por subestimarte mi querida Lucy- respondió Edmund -Pero hay muchas cosas que podrían salir mal en esta misión y que seguramente lo harán, y tu especialidad no es el infiltrarte de manera sigilosa a ningún lugar. Tu eres una líder no un espía.
-El que no lo haya hecho no implica el fracaso- negó Lucy con determinación -Si es tan vital el recuperar esa varita como ha insistido tanto Narina ¿Quién mejor que yo para recuperarla? Después de tanta insistencia de Narina ¿Qué perdemos con intentarlo, aunque sea una vez más?
-¿Tu vida quizás?- cuestiono Peter con el ceño fruncido -Después de cinco misiones para recuperarla y su fracaso no estoy dispuesto a permitir más perdidas.
-Por eso ahora debemos de aumentar la apuesta, no mandaremos a cualquiera a rescatar la varita- intervino Narina rápidamente -Si no puedo ir yo personalmente estoy segura de que Lucy puede hacer un buen trabajo.
-¿Y a quien piensas utilizar de carnada si se puede saber? ¿A mí? ¿A Peter o quizás a Stefano?- pregunto Orlan pensativo -Porque eso de la distracción es precisamente eso, lo mas seguro es que pierdan la vida en la trampa que piensan tender.
-Nadie tiene porque morir- negó Narina firmemente -Solo debemos planearlo muy bien y…
-Y ese es un plan que no has hecho, solo tiras ideas peligrosas a ver si embonan- interrumpió Peter con desaprobación -Y es por eso por lo que este Consejo no aprobará ninguna misión para rescatar la varita hasta que no pueda ser extraída sin peligro alguno.
-¿El Consejo o tu?- cuestiono la reina pelirroja incorporándose de su asiento y enfrentando a Peter con el ceño fruncido -Jamás seremos capaces de rescatar la varita sin peligro.
-Entonces que así sea- reafirmo el gran rey fulminando a su esposa con la mirada y después al resto del Consejo -¿O alguien opina lo contario?
Narina recorrió la sala con una rápida mirada y al final resoplo enojada al darse cuenta de que nadie desobedecería a Peter en esa decisión pues no solo este intimidaba con sus ojos tan oscuros, sino que realmente ninguno pensaba que lo que ella proponía pudiera llegar a buen puerto.
Narina habia peleado desde hacia cinco años por cada misión para rescatar la varita, habían enviado grupos de Guardianes, hombres a cargo de Drinian, de Zaccaria, mas Guardianes e incluso a guardias de Cair Paravel, pero todas misiones fracasaron y después de la última misión cuando solo encontraron los restos humeantes del barco donde viajaban los hombres que Zaccaria mando tras la varita, el Consejo determino no volver a mandar ninguna cruzada detrás de tan importante objeto mágico.
La reina pelirroja retorno a su asiento y miro el techo, aun no sabía cómo, pero debía encontrar una manera de ir tras la varita y pronto, necesitaba más magia que nunca.
-El siguiente punto de esta reunión son las alianzas de Narnia con Archenland y Calormen- prosiguió Peter en cuanto su esposa regreso a su asiento -Edmund tu estableciste contacto con Calormen ¿Cómo va ese asunto?
-Sin avance aparente- negó el rey justo -Se que me encargaron las negociaciones con Calormen por mis habilidades diplomáticas, pero sinceramente con esto no hay manera alguna, piensan que la guerra contra Ayla o contra la Bruja Blanca no les afectara en nada, lo único que les interesaría sería una unión más permanente y si, estoy hablando de matrimonio y a menos que Lucy este dispuesta no veo forma.
-A mi ni me vean- negó Lucy al instante -Además no es la primera vez que Calormen pretende una alianza de este tipo con Narnia y a pesar de sus pretensiones nunca ha sido necesario. No estoy segura si quiera de que esta alianza nos beneficie, las condiciones geográficas de Calormen le impedirían llegar con prontitud a Narnia en caso de necesitar su ayuda.
-La situación nunca fue tan desesperada- negó Narina con expresión pensativa -Las alianzas con Calormen siempre han sido una debilidad para Narnia si estos deciden darnos la espalda y aliarse con Ayla la situación terminaría en catástrofe y aunque el Gran Desierto impida que Calormen aporte gran ayuda militar la ciudad de Azim Bald siempre aporta información muy útil que nos serviría de gran ayuda si ellos nos la transmitieran a nosotros.
-Bueno hay otra opción además de Lucy- intervino Stefano con una sonrisa brillante -Hay tres princesas y tres príncipes disponibles, no están en edad casadera, pero en algunos años podría ser posible.
-El Tisroc solo tiene un hijo y ya tiene mas de 20 años- exclamo Edmund con seriedad.
-Bueno, pero supongo que se casará pronto, y tendrá hijos- prosiguió Stefano sin desanimarse ante la súbita seriedad del rey justo -Imagina la promesa de matrimonio entre alguno de nuestros jóvenes príncipes y una futura hija del príncipe heredero de Calormen o en su defecto una princesa narniana prometida en matrimonio desde la infancia al futuro gobernante de Calormen.
-De ninguna manera- se opuso Kattherinn -No permitiría que usaran a alguno de mis hijos como moneda de cambio para hacer una alianza ni aunque eso significara la victoria.
-Por Aslan Kattherinn tampoco hay que reaccionar así- intervino Caspian -Si bien es cierto que las relaciones con Calormen siempre han sido tensas tampoco son necesariamente malos.
-No lo digo porque sean Calormenos, nunca estaría dispuesta a prometer a mis hijos sin su consentimiento y menos sin saber que clase de persona será sin importar quien fuera o de donde- reafirmo Kattherinn con tono contundente dirigiendo una mirada severa a todos, retándolos a contradecirla.
-Bueno si el consentimiento es el problema tus hijos ya tienen diez años, podemos consultarlos- insistió Drinian a quien la idea de Stefano no se le hacia tan descabellada -Explicarles lo que está en juego y que ellos decidan.
-El problema es el mismo- intervino esta vez Peter suspirando -Aunque el rey de Calormen no me parece un mal tipo lo cierto es que es demasiado convenenciero y egoísta como para querer emparentar con el y no sabemos que clase de hijo tenga, tal vez sea alguien totalmente inadecuado y si pactamos el compromiso ahora y en algunos años nos damos cuenta de que el heredero de Calormen no es alguien de bien será demasiado tarde para romper el compromiso sin irnos a una guerra con ellos.
-Vaya no sabía que aquí se oponían tan fervientemente al matrimonio como moneda de cambio por algunas espadas- murmuro Narina con tono venenoso y mirada penetrante hacia su esposo quien le devolvió la mirada con la misma cantidad de veneno.
-Bueno no discutamos esta claro que no podemos comprometer a alguno de los niños- se entrometió Hishra antes de que surgiera una discusión entre el matrimonio -Edmund si el Tisroc lo propone alega la inadecuada edad para darle una negativa y sigamos buscando algo que interese lo suficiente como para pactar la alianza
-Sugiero que Caspian se una a las negociaciones con Calormen, lleva más tiempo conociendo al Tisroc y eso tal vez ayude a generar mayor confianza- hablo Tavros mirando al rey telmarino quien intercambio una mirada con Edmund.
-Creo que seria una buena idea- asintió Edmund a lo que nadie se negó.
-¿Y la negociación con Archenland?- pregunto Peter a Kattherinn quien estaba encargada de las negociaciones para su alianza en esta guerra con dicho nación.
-Estamos atorados con algunos puntos del trato- suspiro la reina de Nayka exasperada -Lo cierto es que el rey Archie puso a su hermana como parte del consejo que está negociando esto y nada le parece. Siempre insiste con que Archenland no debe de involucrarse en conflictos externos y prefiere solo seguir con el acuerdo comercial que teníamos antes en lugar de pactar una alianza que incluya apoyo bélico como pretendemos.
-Esa chiquilla es un verdadero incordio- rodo los ojos Narina, quien le habia guardado rencor a la joven enamoradiza que tantos problemas le diera con Peter durante su primer embarazo -Archie se ha tardado demasiado en casarla para así deshacerse de ella.
-Eso me lleva a mi segunda propuesta- salto enseguida Stefano con otra sonrisa brillante -Ya que establecieron que no piensan casar a alguno de nuestros retoños con los Calormenos que dicen de una alianza matrimonial con Archenland, su ejercito es mas grande que el de Calormen.
-Aunque gustoso uniría mi familia con la de alguien con el honor del rey Archie este no tiene hijos- negó Peter sin comprender a donde quería llegar la anciana estrella, quien siempre aportaba ideas que no muchos tomaban en serio.
-No, pero tienes dos bellas hermanas- insistió Stefano giñando un ojo a Lucy quien suspiro girando los ojos ante la propuesta de la estrella.
-Por Aslan padre ¿No te cansas de decir tonterías?- cuestiono Zaccaria con gran molestia.
-Tal vez lo hayas olvidado Stefano, pero Susan no está aquí y tal vez jamás regrese- murmuro Narina lanzando una mirada disimulada a Caspian quien miraba para todos lados sin ver en realidad y después mirando a Zaccaria -Y Lucy lleva un buen tiempo jugando a los novios con tu hijo.
-No jugamos a los novios, Narina, el concepto del amor te suena de algo ¿o no?- contesto la estrella lanzando una mirada cariñosa a la pelicobriza que hizo que esta se sonrojara.
Lucy y Zaccaria llevaban dos años de noviazgo y de vez en cuando a Narina le gustaba molestarlos al respecto. El como habia nacido esa relación nadie se lo explicaba. Un momento Lucy parecía alma en pena llorando toda la situación que habia pasado con Rilian, al otro momento Zaccaria y ella tomaban largas caminatas por la playa acompañados de largas charlas que consolidaron su amistad para después ir de aventura en aventura cuidándose las espaldas y finalmente un día anunciaban a los cuatro vientos que tenían una relación romántica.
Al principio Narina se opuso a la relación, no podía creer que a Lucy y Zaccaria los uniera algo más que un corazón roto y errores que solo los habían hecho sufrir, pero pronto ambos demostraron tener mas estabilidad de la que Lucy y Rilian demostraron tener en tantos años de relación. Y es que la estrella y la reina valiente tenían un entendimiento del otro que pocos conocían. Entre ellos existía un afecto, una amistad y un respeto que nunca hubo en sus relaciones pasadas.
Aun así, Narina se mostró cauta al respecto. Sabia que Lucy habia perdido a quien pensaba era el gran amor de su vida, un hombre con el que estuvo en una relación por mas de cinco años y con quien estuvo comprometida y sobre todo fue una separación en medio de mentiras y traiciones. Y Zaccaria habia pasado por una separación igual de dolorosa con Zafira con quien tuvo una relación en secreto por mas de dos años y a quien vio morir justo para darse cuenta de que la amaba solo para verla vivir y después desaparecer por años. Con la vuelta de Zafira, Zaccaria se distancio tanto emocionalmente de todos que esto solo lo lanzo a los brazos de Lucy, quien al distanciarse debido a su culpa por los hechos ocurridos recibió a Zaccaria con los brazos abiertos.
Pero mientras Narina se mostraba cauta los demás miembros de la familia tenían perspectivas diversas. Peter no estaba muy contento pues sospechaba de los motivos que los habían llevado a estar juntos, sin embargo, estuvo preocupado por ella durante mucho tiempo después de la partida de Rilian, vigilante al momento en que su hermana se derrumbara, pero eso nunca paso y si Zaccaria la ayudaba a seguir en pie y ver el mundo con optimismo, Peter no quería involucrarse.
Edmund, Kattherinn y Eustace veían la relación de Zaccaria con Lucy con gran optimismo, esperando que ambos pudieran reparar lo que alguien mas habia roto. Ellos vieron crecer el sentimiento entre ambos, y ahora veían en ellos si bien no un amor apasionado si una gran esperanza sobre el futuro.
Zafira nunca emitió una opinión como tal y lo cierto es que Zaccaria nunca le hubiera dejado emitirla por el antagonismo que ahora le tenía; aun así, Zafira se mostraba en paz y en ocasiones contenta por el afecto con el que Lucy y Zaccaria se trataban y constantemente animaba a Narina y a Peter para que los dejara ser y conocerse más. Mas de una vez Narina cuestiono a la hechicera sobre el futuro de esa relación y Zafira siempre emitía la misma profecía:
-Lo que ha de ser será y lo que no es no será y al final todo será o no será- murmuraba Zafira con gran sonrisa, una mezcla de dolor y felicidad que desconcertaba.
Caspian y Jill, aunque cercanos a la familia nunca se atrevieron a brindar una opinión, sabiendo que en realidad no eran imparciales, Caspian por la relación de Lucy con su hijo exiliado y Jill por el rencor que surgía poco a poco en su corazón hacia los Pevensie. Sin embargo, Caspian no juzgaba a Lucy y deseaba que alcanzara la felicidad como el nunca pudo hacerlo sin Susan.
Los demás miembros del Consejo nunca habían discutido la relación entre la valiente y el duque de Mágissa y por ello el que Stefano lo mencionara, aun siendo el padre de Zaccaria, los desconcertaba.
-Bueno yo solo lo decía, nada es permanente si no los ha unido Aslan- se encogió de hombros de manera despreocupada Stefano -Aunque tengo una segunda propuesta. No podemos ofrecerle una reina en matrimonio al rey Archie pero hay otras dos opciones sin olvidar a la bella hermana del rey..
-Espero que no estés sugiriendo que Caspian despose a la princesa Aria- interrumpió Zafira escandalizada -Hay un destino muy diferente planeado para él.
-En realidad estaba sugiriendo que tu desposaras al rey Archie, querida- rio Stefano al ver la cara desconcertada de la estrella -Piénsenlo queridos, es la hechicera Zafira, la estrella mas poderosa de Narnia, mejor amiga de la nación. Si se casara con el siendo un objetivo de Ayla, Archenland tendría que intervenir en la guerra para proteger a su reina.
-¿Y porque piensas que Archie querría casarse con ella?- pregunto Conran desconcertado.
-Es muy hermosa, poderosa e importante para Narnia- enumero Orlan acariciando su barba -No es tan mala idea.
-No podemos permitir que Zafira siendo tan importante salga de nuestra custodia- negó Zaccaria fulminando con la mirada a su padre -Deja de decir tonterías.
-Bueno tengo otra opción si esa no te agrada- rio la estrella mas anciana dirigiendo una mirada significativa a Eustace.
-Dime que estas bromeando- suplico Eustace pálido.
-Amigos por Aslan, alguien tiene que hacer un sacrificio aquí- exclamo Stefano por primera vez con rostro serio -Eres el primo de los Reyes de Antaño y líder de los Guardianes cualquier reino se pensaría para tenerte en sus filas con un matrimonio.
-No estamos hablando de objetos que podemos intercambiar a nuestro antojo, son personas- hablo Jill fulminando con su mirada a todos los presentes -Y el matrimonio no es una moneda de cambio.
-Aquí en Narnia, lo es- asintió Tavros -Y en reinos como Calormen es algo más que común, es la tradición para casar a sus príncipes.
-Stefano tiene razón, la supervivencia de Narnia y Nayka puede ser la alianza con Calormen y Archenland- exclamo Drinian con el ceño fruncido -Si casamos a Zafira con el príncipe de Calormen y a Eustace con la princesa de Archenland las alianzas estarían pactadas.
-Me inclino más por lo que ha dicho Jill, creo que aún no estamos en el punto en el que casamos a la familia por algunos guerreros- negó Peter con firmeza -Hay que explorar otras posibilidades antes de tomar esa decisión que de hecho no corresponde a este Consejo sino a los dos involucrados.
-Peter tiene razón- lo apoyo Edmund inmediatamente -Creo que con Caspian en la negociación con Calormen se podrían abrir nuevas brechas para negociar.
-Apoyare a Kattherinn en su negociación con el rey Archie- acoto Peter rápidamente recordando su buena relación con el soberano de Archenland.
-Por supuesto, Aria estara complacida de negociar directamente contigo- acepto Narina con una nota de sarcasmo en su voz -Tal vez unos cuantos besos escondidos por los rincones de Anvard ayuden.
-No es momento para tu sarcasmo- reprendió Peter a su esposa.
-Aunque no este a favor de este tipo de alianzas matrimoniales sugiero que los involucrados en la propuesta de Stefano reflexionen sobre ella- agrego Murisha lanzando una mirada a Zafira y a Eustace que se veía sumamente incomodo -Puede llegar un momento en el que esa fuera nuestra última opción.
-Prosigamos con los siguientes puntos y por favor no mas propuestas absurdas- hablo Zaccaria lanzando una mirada enfadada a su padre quien solo se encogió de hombros despreocupado, estaba acostumbrado a la actitud de su hijo para con él.
La sesión del Consejo se alargo por el resto de la tarde y de la noche, durante la cual discutieron nuevas estrategias contra la Policía Secreta y los avistamientos de esta cerca de Mágissa y de Galma.
-Ahora estoy mas que seguro que están vigilando la isla- acoto Zaccaria durante el punto -Tengo guardias que los vigilan, pero estoy seguro de que algo están planeando.
-Enviare a un grupo de Guardianes para que estén al pendiente de esa vigilancia- propuso Eustace y después lanzo una mirada rápida a la duquesa Murisha -Tal vez también usted pueda mandar algunos elementos a Mágissa, duquesa, su isla no esta muy lejos de ella.
Mágissa era uno de los lugares mas importantes para proteger que preocupaba al Consejo, incluso mas que Cair Paravel y Galma, pues era de conocimiento general que en ella residía la varita de la Bruja Blanca, único modo con el cual esta podía ser traída nuevamente a la vida. En muchas ocasiones se habia planteado el mover la varita de posición y esconderla en un lugar donde Ayla no pudiera encontrarla. Pero cada vez Narina se reusaba diciendo que no era conveniente perder de vista esa varita pues podría resultarles útil en algún momento.
Cada vez que Narina se oponía con férrea determinación a mover la varita de Jadis de lugar, finalizaba su discurso opositor afirmando que cuando llegara el momento de mover la varita ella personalmente lo haría pero que mientras la varita le fuera útil en Narnia, ahí se quedaría.
El exactamente como es que la varita le era útil a Narina en Mágissa era un misterio para la mayoría del Consejo, y habia cosas que no se atrevían a cuestionar a la hija de Aslan.
Después de establecer la nueva vigilancia en Mágissa y un nuevo día para la siguiente reunión del Consejo dieron por terminada la sesión, al día siguiente todos se retirarían de Cair Paravel, pero por esa noche Narina solicito a todos que se quedaran un momento más pues tenía un último punto que quería tratar con ellos.
-Si es sobre la varita de Kattherinn creo que el punto a quedado muy claro- afirmó Hishra suspirando con cansancio.
Narina negó con la cabeza y se puso de pie dispuesta a verter una propuesta que estaba segura ninguno de la familia vería con buenos ojos.
-Quiero que Anna, Lily, Cedric y Dastan comiencen con misiones en activo- soltó Narina de pronto, mirando a Peter enrojecer con clara desaprobación.
-Creí que te habia quedado claro que no permitiré que mis hijas o mis sobrinos arriesguen su vida siendo tan jóvenes- declaro Peter poniéndose de pie y acercándose a Narina tanto que solo algunos centímetros los separaban.
-Narina debes estar bromeando- hablo Edmund sorprendido -Solo tienen 10 años y pese a que se les a entrenado desde que pudieron sostener una espada no significa que estén listos para ser un soldado más.
-¿No están listos ellos o no están listos ustedes para enfrentar la situación?- cuestiono Narina mirando a Edmund, Kattherinn y Peter con los ojos entrecerrados -Son jóvenes pero no pueden permitirse una infancia retozando entre flores y jugando entre las olas, les toco crecer en medio de una guerra y aunque nos pese no podemos seguir negándoles el enfrentarse al mundo.
-¿Por qué involucrarlos en una guerra que nosotros podemos enfrentar?- cuestiono Kattherinn con gesto dolorido, sus hijos eran sin duda lo mas importante para la joven mujer que era.
-Hay batallas que, aunque queramos no podemos pelear por ellos- afirmo la hija de Aslan -Todos aquí sabemos que una de mis hijas tendrá que enfrentarse tarde o temprano a la Bruja Blanca, es algo que ninguno de nosotros podemos hacer por ella, cuando el momento llegue solo podrá tener a su lado a su hermana y a sus primos. Es nuestra responsabilidad prepararlos para enfrentar su destino y ustedes se niegan a ayudarlos por sentimentalismos baratos.
-No son sentimentalismos baratos- negó Kattherinn mirando a su madre con firmeza -Es solo que no queremos que les pase nada.
-Creo que en esto apoyo a Narina- afirmo Murisha -No puedes estar siempre con tus hijos para protegerlos de todo, lo mejor que podemos hacer es prepararlos para lo que venga, y considerando que una de esas niñas tendrá que enfrentar a Jadis es hora de que se involucre en esta guerra.
-Mis hijas están siendo preparadas constantemente, diario tienen entrenamiento tras entrenamiento, conmigo, con Narina, con cualquiera dispuesto a enseñarles- murmuro el Gran Rey sin inmutarse por los comentarios de Murisha -El entrenarlas no significa aventarlas a la batalla cuando solo tienen 10 años.
-¿Se te olvida que la Destructora planea traer a Jadis de vuelta?- pregunto Stefano -¿Qué pasa si la hora de enfrentarse a la Bruja Blanca llega mañana? ¿No seria mejor que comenzaran a ver dese ahora lo que es estar en un verdadero campo de batalla?
-¿Y si por dejarlas ir a un campo de batalla a una edad tan temprana una de ellas muere?- cuestiono Lucy preocupada -¿O mueren ambas? ¿Si por tomar alguna decisión en estos momentos cambiamos su destino?
-Exacto ¿Qué pasa si por no tomar una decisión en este momento cambiamos su destino y ella no es capaz de acabar con Jadis?- pregunto Narina mirando firmemente a Lucy y después recorriendo la sala con su abrasadora mirada -Yo misma comencé a participar en batallas cuando era no mucho mayor que ellos en este momento, y lo mismo puede decirse de Kattherinn, de Lucy y de Edmund. E incluso de Eustace.
-La única diferencia es que ellos no tenían aquí a sus padres para hacerles ver lo peligroso que algo así podría ser- dijo Zaccaria reflexionando -Ninguno de los que has mencionado tenia a sus padres aquí para impedírselo, y por lo mismo creo que es momento de explicarles que una de ellas tiene una misión profetizada y que decida si entrar en batallas reales ahora o esperar.
-¿Pretendes que Peter y Narina vayan con sus hijas y les digan que solo las tuvieron por que Zafira les dijo que vencerían a Jadis?- pregunto Kattherinn sorprendida -No estoy segura de como afecte eso su mente o sus sentimientos.
-Tal vez no se trate de decirles la profecía, bastara con explicarles el momento tan difícil que atraviesa Narnia, y que ellos decidan como participar- propuso Caspian quien hasta el momento se habia mantenido al margen al considerar que era un asunto que competía más a los padres de los niños que a ese Consejo.
-Son niños por supuesto que aceptaran hacer cualquier cosa sin medir las consecuencias- hablo Edmund pensando en sus hijos, quienes a pesar de su inteligencia no median los riesgos de muchos de sus juegos -No saben la importancia de lo que sucede en estos momentos, para ellos seria un juego, no entenderían que arriesgan su vida y la de los demás.
-Son niños no idiotas- intervino Orlan con un gruñido -Esta mal tomar la infancia de estos niños para convertirlos en guerreros, pero este siempre fue su destino, no creo que Narina este pensando en lanzarlos a pelear con la Destructora o sus Centinelas en estos momentos, ella mas que nadie sabe de entrenamientos y a seguido de cerca el de sus hijas, pero ningún entrenamiento te prepara realmente para enfrentar a alguien que quiere de verdad hacerte daño. Y todos ellos deben estar listos para enfrentarlo.
-¿Y si mueren?- pregunto Kattherinn en un susurro angustiado.
-Niña, tu mas que nadie debes saber que la muerte es inevitable para todos, cualquiera de nosotros puede morir en esta guerra y no hay nada que podamos hacer para evitarlo, lo mejor que podemos hacer es protegernos entre nosotros y prepararnos para lo peor esperando lo mejor- respondió Orlan sabiamente -Es cruel hablar de la muerte de unos niños pero todos aquí sabemos que si la muerte se aferra a alguien lo encontrara así este custodiado por el propio Aslan. Así que propongo que los chiquillos comiencen a ir a pequeñas guardias y misiones siempre acompañados por uno o dos de nosotros y prioricemos su bienestar. Ellos no irán a ninguna misión que no hayan aprobado previamente sus padres.
-No dejare ir a mis hijos a ninguna misión en la que Edmund o yo no estemos involucrados- aclaro Kattherinn firmemente -Pero supongo que podemos hacer que nos acompañen a algunos sitios con riesgo menor.
-Entonces esta decidido- hablo Orlan con voz de mando, a pesar de que no era el de rango mas alto en el Consejo si era el que más edad aparentaba, y por lo tanto generaba gran respeto entre todos -Terminemos con esto, cenaremos y después de una noche de descanso será hora de despedirnos por un mes más.
Poco a poco la sala se fue vaciando hasta que solo los reyes y reinas de Narnia, además de sus mas cercanos colaboradores (Jill, Eustace, Zafira y Zaccaria) se quedaron en la sala. Solo entonces Peter se acerco a Narina, quien continuaba de pie y sujetándola del brazo la acerco bruscamente hasta que estuvieron cara a cara.
-Te dije que no vertieras ese punto en la reunión, que no estaba de acuerdo- siseo enfadado Peter -Era algo que nos correspondía decidir a nosotros no a ellos.
-Lo hecho, hecho esta- respondió Narina soltándose bruscamente del agarre de su esposo -Tu ni ninguno de ustedes parece querer abrir los ojos y comprender lo que se esta jugando. Nuestros hijos deben estar listos si lo peor llega a pasar.
-Aunque la Bruja Blanca regresara eso no significa que no seamos capaces de desaparecerla de nuevo para que cuando regrese de nuevo la niña de la profecía sea mayor para enfrentarla- afirmo Caspian sabiendo que era una mala idea intervenir en un asunto que como decía Peter no competía mas que a ellos -¿No crees que te precipitaste acaso Narina?
-¿Entonces ustedes pretenden retrasar el enfrentamiento de la Bruja Blanca con la niña de la profecía una y otra vez?- cuestiono Jill de brazos cruzados -Aceptemos que si por ustedes fuera ni Anna ni Lily enfrentarían jamás su destino.
-Tal vez Narina no hable del regreso de Jadis como el peor escenario que puede presentarse- intervino Zafira con tono ausente -Narina a vivido mil guerras y tal vez viva mil más, lo que nosotros pensamos que seria lo peor que pueda pasar no se compara con los horrores que ella ha visto.
-Cuando acepte el trato que Aslan me proponía a cambio de ayudarme a salvar Nayka puse algunas condiciones, entre las que estaba que del entrenamiento de la hija que resultara de mi matrimonio con Peter me encargaría yo- aclaro la reina pelirroja y continúo mirando a Edmund y Kattherinn y después a Peter -No puedo decidir sobre Cedric y Dastan, pero no necesito de ninguna aprobación para decidir sobre Lily y Anna, si pedí su opinión fue por cortesía.
Después de tan devastadora frase Narina abandono la sala sin mirar atrás, siendo seguida inmediatamente por Peter, aunque los demás no sabían si para continuar en privado la pelea con su esposa o para buscar su propio espacio.
-Creo que esta vez Narina si se pasó- exclamo Eustace con gesto preocupado -Sera mejor que desaparezcamos antes de que esos dos hagan caer el techo de Cair Paravel con sus gritos.
-Si lo pensamos con calma, Narina tiene razón- asintió Zaccaria acercándose al pequeño grupo que se acababa de formar a los pies de los asientos de los dos reyes ausentes -Tal vez no lo hayan pensado antes, pero Narina sacrifico muchas cosas para aceptar ese absurdo matrimonio con Peter y a cambio solo pidió algunas condiciones que tal parece que todos olvidamos después de que esta se enamorara de Peter.
-No las olvidamos solo esperábamos que Narina fuera mas flexible o hasta considerada después del cambio de sus sentimientos, al fin y al cabo, lo que comenzó como una farsa se volvió real- contesto Lucy de pie a lado de la estrella -Si no con nosotros por lo menos con Peter y sus hijos.
-Mi reina creo que estas confundiendo a Narina con alguien con expresiones faciales- rio Zaccaria abrazando cariñosamente a Lucy por la espalda -Narina nunca será afecta a demostrar sus sentimientos, toda la vida la han condicionado a que primero es su responsabilidad como reina e hija de Aslan que su condición de mujer, esposa y madre.
-Después de observar su comportamiento todos estos años no se de que se extrañan ahora- hablo Jill con voz calmada -Narina moriría antes que actuar como se espera de una esposa o madre. Y después de lo de hace 5 años, esta más perdida que nunca.
-Bueno tampoco hay que ser tan duros con ella- salió en su defensa Kattherinn -Como ya dijo Zafira, ella sabe lo que hace y por que lo hace y ninguno de nosotros podemos negar que jamás se atrevería a arriesgar la vida de ningún niño solo por capricho. Hay que confiar en ella.
-Confianza es un termino que hace mucho que no esta en nuestro vocabulario- agrego Jill antes de girar sobre sus talones y abandonar la sala.
En el otro lado del castillo una fuerte discusión tenia lugar entre Peter y Narina. Los desacuerdos era lo único que hoy en día podían mantenerlos juntos en una habitación, ambos habían elegido sus prioridades y su camino a seguir, y tal parecía que dicho camino los alejaba cada vez mas el uno del otro.
Habían discutido tanto sobre tantas cosas que Peter sentía que enloquecería, el férreo amor que un día sintió por su esposa seguía en su corazón, pero enterrado bajo lapidas y lapidas que Narina coloco con su indiferencia y su frialdad. Llevaban mas de diez años de matrimonio y en todos esos años Peter conoció tantas facetas de su esposa que no sabia cuál era la verdadera.
En el pasado Peter siempre sintió que su esposa estaba a solo unos pasos de distancia de él, que él se acercaba y lograba rozarla con la punta de los dedos antes de que ella emprendiera la huida de nuevo. Y esos pocos instantes le daban esperanza de que su amor no estaba solo, de que su esposa realmente lo amaba, y era lo que mantenía su corazón latiendo.
Pero en esos momentos sentía que Narina estaba a kilómetros de distancia, tan lejos que ya no podía ver mas que una sombra lejana, el peleaba por alcanzarla, caminando a orillas de un precipicio siempre con el riesgo inherente de caer. Y en cada una de sus peleas se acercaba un poco mas a ese precipicio. Lo sentía en su corazón, cuyos latidos se aceleraban con la adrenalina antes de la muerte.
-No pienso seguir discutiendo esto- suspiro Peter mirando los ojos antes dorados de su esposa -Pero ni Anna ni Lily irán a ningún lado sin que yo vaya con ellas. ¿Te quedo claro?
-Contaba con eso querido- afirmo sarcásticamente Narina antes de girarse sobre sus talones y comenzar a alejarse -Si no te importa tengo una guerra que sacar adelante, no me esperes a dormir.
Peter nunca se había quejado de la vida, había vivido más de una guerra y había perdido pronto a sus padres, pero aun así había enfrentado todo como venía, creyendo siempre que las cosas podían mejorar. Pero desde hace unos años se encontraba cayendo en un abismo del que no sabía cómo podría salir. Había creído que había alcanzado la felicidad, una esposa hermosa, unas hijas amorosas, su vida en Narnia y sus hermanos al fin juntos. Pero todo había comenzado a ir de mal en peor, todo por una perdida que sabía su esposa aún se reprochaba, cada vez más distante en el odio que el dolor había dejado. La pérdida nunca era fácil.
Esa noche Cair Paravel albergaria a todo el Consejo de Guerra, quienes partirían a sus hogares con las primeras luces de la mañana. Todos departieron juntos durante la cena, en la cual Narina estuvo ausente, algo que no extraño a los habituales comensales del castillo, dado que la reina pelirroja convivía cada vez menos con su familia.
En el pasado Narina se mantenía siempre vigilante a lado de sus hijos, pero en los últimos dos años su presencia se fue alejando hasta que solo era común verla convivir con sus hijas durante los entrenamientos matutinos que Narina se negaba a cancelar o dejar a alguien más a cargo.
Con Amós era más difícil verla, pues Narina lo evitaba algo que el niño resentía pues a pesar de su corta edad era capaz de darse cuenta de que habia algo en el que inquietaba a su madre. A Peter siempre le sorprendía lo perceptivo que era su hijo y como mas de una vez su comportamiento a pesar de su corta edad le recordaba a su esposa.
Explicar a Lily, Anna y Cedric lo que habia pasado con Rilian fue sumamente difícil, los tres pequeños estaban muy impresionados porque alguien que consideraban de su familia hubiera querido hacerles daño. Peter y Edmund fueron los encargados de hablar con los niños y explicarles lo mejor posible, no solo lo ocurrido con Rilian sino la tristeza de Narina y la partida de Susan.
Edmund considero que no era bueno exponer ante sus hijos todo lo sucedido, en su lugar contaron una historia sobre como Rilian habia sido hechizado para marcharse de Cair Paravel e ir tras la Destructora llevándose a Ian, y como este habia lastimado a Narina por culpa de dicho hechizo cuando la hija de Aslan intento impedírselo. Aunque mentir no era lo mejor, Edmund no quería hacer sentir a los niños que no podían confiar en nadie, y explicar a niños de 5 años que Rilian fue engañado y como habia caído en ese engaño no era lo adecuado. En su lugar era mejor culpar a la magia y a Ayla.
Aunque nunca considero lo difícil que seria mentir a niños tan perspicaces como Anna y Cedric. La mentira que Peter y Edmund contaron a sus hijos tuvo que ser bien elaborada y enriquecida con detalles que solo un niño podía preguntar, pero a pesar de todos esos detalles, Anna y Cedric tenían dudas de vez en cuando y ellos sabían averiguarían la verdad tarde o temprano.
Peter explico a los niños que Rilian decidió marcharse por voluntad propia debido a que se sentía culpable del secuestro de Ian, por supuesto que no mencionaron la perdida de Narina, que Rilian ayudo en la invasión a Cair Paravel y del exilio como castigo del único hijo de Caspian.
Narina no dio su opinión sobre lo contado a los niños y ciertamente no sabían lo que Susan diría a sus hijos, pero mientras los niños tenían la madurez necesaria era mejor dejar las cosas como estaban.
Amós y Darya tenían solo cinco años, pero a penas aprendieron a caminar Narina comenzó a enseñarles pequeñas cosas como movimientos de defensa básicos y como defenderse de alguien que los atacara con una espada o que hacer ante una herida. Lo cierto es que en ocasiones todos se sorprendían de como ambos niños aguantaban estoicamente el duro entrenamiento de Narina, e incluso Lily, Anna y Cedric comentaron en ocasiones el cambio de la reina pelirroja quien si bien nunca fue especialmente dada a las muestras de afecto siempre se mostro protectora y amable con ellos.
Ahora hasta para ellos era evidente que algo habia cambiado drásticamente en la hija de Aslan.
Tal vez el que mas resentía los cambios labrados en Narina era el pequeño Amós. Mientras que Amós era físicamente una replica de su padre, en su personalidad era un niño tímido, retraído pero muy valiente, que vivía para complacer a todos los que lo rodeaban. No era como Lily quien era amable y siempre sonriente o como Anna, parlanchina y arriesgada. Amós era completamente diferente a sus hermanas y de alguna manera habia algo en el que decepcionaba a su madre y era algo que él podía ver fácilmente. Por eso se esforzaba en cambiar y en hacer todo lo que ella quisiera.
Amós ignoraba que no era algo en el lo que decepcionaba a su madre, que lo que sentía por el ni siquiera era decepción, sino una profunda tristeza, una añoranza por un hijo que Narina solo habia logrado conocer por pocos segundos en una pesadilla antes de su muerte y después de la tragedia lo veía una y otra vez en sueños diseñados para quebrar su alma.
La Narina invencible del pasado, la que era capaz de enfrenar lo que viniera sin doblar las rodillas habia desaparecido. Ahora sabia que pronto se rompería, pero mientras eso pasara seguiría luchando en soledad, aunque con eso se ganara el rencor de los que mas amaba. Porque cuando al final se terminará de resquebrajar ya nada importaría. Ni los abrazos que dio ni las palabras que dijo ni todo aquello que no hizo. Nada importaría ya…
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¡HE VUELTO! ¡HE VUELTO! ¡HE VUELTO! Señores y señoras al fin he regresado con el segundo capitulo de esta historia. Se que me tarde mucho, pero la verdad siempre me cuesta arrancar una historia, capítulos como este que son más de transición como para informarles que ha pasado y que no hay mucha acción siempre cuestan.
Pero bueno al fin nos topamos a nuestros personajes principales y vemos que esta pasando mientras Rilian decide regresar a Narnia. Ahora bien, en el siguiente capitulo explorare algunas de las incógnitas que deje en este capitulo sobre todo respecto a Narina ¿Qué ocurre en la mente de nuestra reina pelirroja? Veremos su propia lucha y como se va armando un rompecabezas que ni el mismo rey Peter conoce.
El siguiente capitulo lo tengo algo avanzado, la verdad iba a ponerlo en este capítulo, pero se me hizo que ya estaría muy largo así que lo dividí en dos y complemente este capitulo un poco. En el capitulo 3 de esta historia tendremos MUCHA pero MUCHA emoción. Tal vez lo suba la semana que entra, aunque no prometo nada, inspírenme con sus review saben que amo leerlos.
Les mando mis mejores deseos, responderé todas sus dudas en el siguiente capitulo así que dejen sus preguntas (oferta limitada ). Espero que se encuentren bien y ya saben pásenla a salvo.
Nos vemos en el próximo capítulo titulado "Una Noche Muy Larga".
Hasta la próxima.
Fanny
