— ¡Marinero de agua dulce al agua!

Al tiempo que aquel grito tan enérgico fue liberado, un hombre cayó al mar junto con otros cuantos que, al ver que regresar a la nave era imposible, comenzaron a nadar lejos del barco, pues si no, quedarían atrapados una vez los disparos de sus naves aliadas hacia la unidad que querían robar, empezaran.

La nave era de última generación, por lo que se movía bastante rápido, una ventaja que aprovecharían para escapar intactas antes de que sus perseguidores comenzaran su ataque.

— ¡Senpai, enemigos a las dos y a las tres! —Gritó la más joven de la tripulación desde la cofa, lanzando un par de cuchillos para cortarles el paso. Inmediatamente, la rubia a las orillas de la proa, se giró hacia el interior del barco mientras que la pequeña albina, su pirata artillera, no tardó nada en inmovilizarlos con un par de disparos monstruosamente precisos, que solo remarcaban su fama de la tiradora más letal de los últimos tiempos.

—Eso les enseñará que nunca debieron meterse con Zwei Wing—Dijo Yukine Chris, mientras soplaba el cañón en su diestra, mostrando una seguridad aplastante.

Desde el timón, su capitana provisional, Kazanari Tsubasa, rio por esto antes de lanzar un grito eufórico, tal y como lo haría una de sus desaparecidas miembros, Tachibana Hibiki, comenzando a conducir de esa manera tan temeraria que su verdadera capitana, Amou Kanade, solía utilizar.

Akatsuki Kirika, la rubia en la proa, se acercó al hombre que tenía más cerca y lo noqueó de un golpe en la cabeza, rompiendo parte de su propia vestimenta para hacerle un torniquete y evitar que muriera de una hemorragia antes de desarmarlo totalmente. Chris siguió su ejemplo con el otro hombre y lo acercó a uno de los veleros, con toda la intención de amarrarlo.

—Las chicas de Faust Robes se van a hacer un festín con estos dos. —Comentó Kirika, arrastrando el cuerpo del hombre junto al de su senpai.

—Más vale que la estúpida de Cagliostro no nos esté rompiendo las pelotas otra vez— Masculló Chris.

— ¡teniente, naves comienzan a aparecer desde las nueve en punto! —Avisó Watanabe You.

— ¡Yukine, Akatsuki preparen los cañones! —Ordenó Tsubasa—Es hora de los fuegos artificiales.

— ¡A la orden! —Respondieron ambas, haciendo lo acatado.

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Las risas invadieron la cubierta una vez que el alcohol fue involucrado. Teóricamente Tsubasa era la única con la edad legal para beber, pero cuando estás en medio del mar y vives con la menor cantidad de reglas posibles, todo eso se lo pasa uno por el arco del triunfo. De igual manera, no era usual que lo consumieran, aquello era una ocasión bastante especial, y es que, aunque faltaran dos miembros de su tripulación, podían relajarse un poco al menos.

El lío comenzaba justamente con Kanade y Tsubasa, quienes fundaron Zwei Wing cinco años atrás tras un desacuerdo de proporciones bíblicas entre Tsubasa y la familia a la cual les debía su apellido: los Kazanari. Tsubasa era la próxima heredera de la familia más poderosa en el continente asiático, pero siempre fue evidente que estaba en contra de su forma de pensar, y su pacifismo tocó fondo una vez intentaron vender a Kanade, la hija bastarda de su tío Genjuuro, el hombre al mando de la fuerza armada Kazanari, con vete a saber qué mujer; como concubina a unos viajeros del país europeo, junto a una orden de esclavos.

Tsubasa tenía catorce años y Kanade dieciséis cuando decidieron huir juntas como buenas primas que eran, refugiándose con unos amigos de Kanade que en su reverenda vida los Kazanari encontrarían. En primera instancia trabajaron como mercenarias, hasta que Kanade decidió que sería buena idea robar un barco en lugar de la mercancía habitual porque "ser pirata sonaba genial". Claro, Kanade apenas tenía nociones del mar así que fue un total desastre; utilizaron un poco la influencia del apellido Kazanari e hicieron que un marinero les enseñara a conducir, aprovechando también que la noticia del autoexilio de Tsubasa aún no se difundía hasta donde se encontraban. El pobre señor nunca se imaginaria que, durante todo ese tiempo, después de reunir en su futura tripulación a dos jóvenes más gracias sus distintos viajes, terminarían abandonándole en una isla robando su barco y tomando a su única hija como rehén.

Quién diría que esa hija eventualmente se enfrentaría a su padre para ser un miembro oficial de Zwei Wing... Que, si bien dicho nombre venía a que en un principio Kanade y Tsubasa solo podían contar con la otra, lo portaban las seis chicas con orgullo, en parte porque Sechs Wing no sonaba tan genial, y en parte porque tanto Kanade como Tsubasa eran las fuertes alas que sostenían al equipo, por lo que estando Tsubasa por su cuenta, el peso se sentía insoportable.

—Nunca en la vida, cuando decidí unirme a ustedes, pensé que terminaría visitando las Tierras Místicas—Dijo Watanabe bastante emocionada.

—No es una excursión, estamos en medio de un rescate. —Recordó Yukine con las mejillas rojas, arrastrando las palabras.

— ¡Vamos senpai! —Se quejó Akatsuki colgándose de su cuello, increíblemente, era quien mejor manejaba el alcohol de todas— Dicen que hay tantas criaturas magistrales que no alcanzas a nombrarlas todas y que las aguas son tan puras que limpian hasta tus pecados.

—Sí, así como también dicen que todo humano que ose siquiera pensar en pisar sus tierras es asesinado.

—Bueno, sabemos que el comandante de los Kazanari ha podido regresar sano y salvo en más de una ocasión—Rebatió Akatsuki el argumento de Yukine.

—Esa es una excepción, y es esa en parte la razón que comenzó la guerra hacia los místicos—Recordó Tsubasa mientras bebía otro vaso de sake—No está de más tomar precauciones, estaremos en sus costas para el amanecer, así que tampoco tienen mucho tiempo antes de irse a descansar.

—Sabes, en parte me alegro de que haya sido Kanade y no tú quien terminó desapareciendo—Dijo Yukine—Seguramente estaríamos hecha un caos y seguiríamos sin un barco.

Tsubasa suspiró comprendiendo a kohai.

Hacía un mes que habían naufragado, los malditos Kazanari por fin habían dado con su paradero y dado a que era obvio lo mucho que Tsubasa se rehusaba a volver, procedieron a invadir a ver si así lograban convencerla, pero no hicieron más que reafirmar su decisión.

Pelearon con valor y estuvieron a nada de vencer, pero malditos bastardos, aparecieron con otra nave que disparaba a la distancia, disparando a los motores tomándoles por sorpresa. Hibiki había sido la primera en caer, You y Kirika le siguieron después. Chris se había impuesto en medio de los ataques que iban hacia Tsubasa, dejando así a capitán y teniente defendiéndose antes de que su nave explotara repentinamente. Flotaron sobre los restos y se acercaron a los demás, remando con sus manos lo más cercano a su destino. Cayeron rendidas producto del agotamiento y al recuperar la consciencia cada quien estaba en un lugar distinto en la misma isla. De no ser porque Akatsuki encontró pólvora seguramente todavía seguirían buscándose entre sí –ya que curiosamente terminaron en extremos opuestos–, la muy listilla hizo su propia bengala y lanzó señales desde el centro de la isla que entendieron muy bien.

Solo hubo dos personas que no respondieron, su capitana Amou Kanade y su pirata novata, Tachibana Hibiki. Preguntaron por toda la isla, pero nadie parecía haberlas visto. Pensaron que posiblemente se habían ahogado en el mar, sin embargo, había algo que todavía no terminaba de encajar; hasta que You tuvo la idea de hablar con la tripulación de Faust Robes, donde su capitana, tenía una estrecha amistad con Tachibana.

Tras una amena charla de horas y horas llegaron a la conclusión de que la marea les había llevado a otras islas, y a juzgar por donde Prelati encontró el sombrero del uniforme de Kanade, podría estar o en las Tierras Místicas o sus alrededores, y ellas como buenas idiotas preocupadas por sus amigas, se encargarían de buscarlas hasta en aquellos lugares en los que los humanos tenían prohibida la entrada. Ninguna en Zwei Wing sabía de la aventura que les esperaba.


Dale, yo sé que en estos momentos estarán confundidos, pues en teoría ya leyeron esto. Si son de memoria privilegiada, se habrán percatado de que en realidad esto está modificado en ciertas partes.

La universidad me trajo otro nuevo bloqueo, creo que eso ya no es novedad, jajaja. Total, que hice varios proyectos de escritura cofcofproyectosclandestinosenao3cofcof y me puse a releer las obras de mi perfil para inspirarme, y lo cierto es que decidí mejor re escribir un par de fics (este uno de ellos) por algunos cuantos detallitos que me estaban haciendo ruido, y se verán mejor con el capítulo siguiente, pues aunque el hilo en teoría sigue siendo el mismo... mi estilo no :V Lo publicaré en unos días (de en serio, lo prometo).

Este prólogo, es en realidad una mezcla del prólogo original con el capítulo uno original y de verdad espero que el cambio les termine agradando.

Sin más, y como ya saben, quiero darles las gracias por leer esto y darme la oportunidad... otra vez.