Para la Naruto Rarepair Week 2020 Día 3: Cualquier AU
Obito se aparta de una chica que bailando, se le acaba de cruzar por delante. Al intentar esquivar a otro de los invitados, acaba casi cayendo encima de alguien.
—¡Ten más cuidado! —el chico lo empuja. Obito murmura una disculpa y sigue su camino.
El salón está lleno de grupos de gente riendo y conversando, todos con vasos o latas en la mano. No reconoce a casi ninguno de ellos más que a Kurotsuchi y Akatsuchi que están en los sofás con otros invitados a Sai y Konan junto al resto de compañeros de clase de Deidara y a Hidan que acaba de entrar en la cocina.
Obito sacude la cabeza. Demasiada gente. Y la música, aunque buena, está muy alta. Recordó que Deidara le dijo que Kurotsuchi iba a elegirla porque aparentemente, se le da de muerte organizar fiestas. Obito prefiere algo más tranquilo, pero ver una fiesta tan grande solo le recuerda lo popular que es su novio. Todo el mundo adora a Deidara, pero nadie más que él.
—¡Eh, mamón! ¡Saluda al menos!
Hidan sale de la cocina con una botella de vodka en la mano. Tras darle varios tragos se la ofrece. Obito agita la mano.
—¡No, gracias! —dice en voz alta, tratando de hacerse escuchar—. ¿Has visto a Dei?
—Por ahí está en el jardín de atrás —Hidan señala a la cocina con la mano con la que agarra la botella—. Por cierto la cerveza fría se está acabando. Ve a por una antes de que todo lo que quede sea meado en lata.
A Obito le da pereza tener que hablar alto así que lo despide con la mano y se mete en la cocina. Nunca ha estado en la casa de Kurotsuchi antes, pero le impresiona lo grande que es. Antes de salir al exterior, Obito abre la nevera y toma una lata de sidra. A través de la ventana ve por fin a Deidara sentado en el suelo de piernas cruzadas en un círculo. A su lado están Suigetsu y Karin y más gente a la que sólo conoce de vista. Obito sonríe mientras lo observa pasar un buen rato con los demás. El chico más maravilloso del mundo lo ha elegido a él y Obito no le podría pedir nada más a la vida.
Tras arrancar la anilla y dar un trago a la sidra, Obito se aparta de la ventana y cruza el umbral. Deidara mira hacia arriba y lo ve y la más hermosa sonrisa se forma en su cara.
—¡Tobi! —en a penas dos segundos se ha levantado, saltado por encima de sus amigos y directo a sus brazos—. ¿Dónde te habías metido, hm?
Obito lo abraza con cuidado de no derramar su bebida y le da un beso en el pelo. Huele divino y de inmediato nota que Deidara se lo ha alisado.
—Poniéndome guapo para ti —susurra en su oído.
Varios "awwww" se escuchan detrás y una voz se destaca entre el resto.
—¡Métele la lengua hasta la garganta Dei!
Obito ríe y sus mejillas se colorean un poco.
—¡Deja de presumir tus doce años mentales, Suigetsu!
Deidara mira hacia atrás.
—¡Eso es lo que planeaba hacer! —Se suelta de su abrazo y lo toma de la mano—. Pero no delante de ti, claro.
Deidara tira de su brazo, camino de la casa y Obito se deja guiar. Tras ellos, el grupo entero aulla y alguien, Obito sospecha de Suigetsu, les silba. De nuevo entre la música ensordecedora y los invitados buscando la atención de Deidara, ambos consiguen llegar al piso de arriba al cabo de un rato.
La habitación en la que Deidara lo mete pertenece a Kurotsuchi. Obito reconoce sus gustos musicales en los posters. Tras cerrar la puerta, Deidara vuelve a abrazarlo y Obito deja su lata en una estantería junto a una escultura cuyo estilo reconoce demasiado bien para poder devolvérselo mejor.
—Estaba por enviarte un mensaje, hm —dice.
Obito siente su cálido aliento en su oído y lo abraza más fuerte.
—¿Crees que no iba a venir al veinte aniversario del nacimiento de la persona más asombrosa del mundo entero? —dijo, mientras le dejaba besos pelo, su frente y sus mejillas hasta llegar a sus labios—. Estás loco.
—¿Y mis chocolates, hm?
—Oh —Obito se da un golpe en la frente—. Los olvidé en el auto, espero que no se derritan. Voy a por ellos.
Cuando intentó irse, Deidara tiró de él.
—¿Dónde crees que vas? —dice, aprisionándolo contra la puerta—. Me da igual que se derritan. Más se van a derretir cuando me los coma.
—Dei —algo cosquillea en el pecho de Obito—... Yo también me estoy derritiendo. ¿Me vas a comer también?
Una mano sube por su torso.
—La duda ofende, hm.
—¿Y a Kurotsuchi no le importará que...? —dice Obito, haciendo girar a ambos para dejar a Deidara contra la pared.
—Ella misma me ofreció su cuarto en caso de necesitarlo. ¿Por qué le iba a importar?
Obito lo vuelve a besar y Deidara se estremece contra su cuerpo.
—Me sabe mal acaparar al cumpleañero para mí solo —dice Obito tras parar para tomar aire—. Pero quiero al cumpleañero para mí solo.
—Quedémonos aquí un rato, hm.
Su nariz roza la de Deidara. Sus frentes se juntan y Obito suspira.
—Feliz cumpleaños, mi amor —dice, intentando resistir la tentación de decir algo cursi—. A tu lado la vida es del color de los cerezos en flor.
Pero no lo consigue. Al menos hace reír a Deidara.
—Basta, hm.
—Nunca —contesta y lo calla con un beso.
Se siente bien ser el elegido.
Yo estaba escribiendo algo más largo para el cumple de Dei y con lemon como manda el señor. Pero no he podido tenerlo a tiempo. De hecho, no iba a escribir a última hora cambié de idea. ¡Feliz cumpleaños con retraso señor Artista! :D
