Vuelvo ahora feliz porque vengo antes de que se acabe el mes con un capítulo que igual que el 12, disfrute mucho de escribir. Nomás he de mencionar que tiene una escena un poco fuerte (violencia). Espero que sea de su agrado y sin más los dejo para que lean.

Los teen titans no me pertenecen.

Capítulo 15

–Debiste decírselo en ese momento.

Raven rodó los ojos y frunció el ceño. Inteligencia, desde su posición detrás de un escritorio y una pila de libros que quien sabe de donde habían salido, se encogió en hombros y ajusto los lentes.

–No era el momento.

–Pero claro que no–comentó con sarcasmo la emoción cerrando el libro y cruzando los brazos sobre el pecho–. ¿Cómo podría serlo? con los dos volviendo hablar, estando solos en la azotea y compartiendo confidencias. Que incrédulo de mi parte pensar que podrías haberle dicho del vínculo en ese momento.

Raven dejó salir un pesado bufido y se presionó el puente de la nariz con los dedos. Ahora comprendía lo que podían sentir sus compañeros, en especial Chico Bestia, cuando ella tan sarcástica. Tal vez sería el momento de bajarle dos rayas a su actitud.

–Como si él necesitará otro problema encima –trato inútilmente de excusarse.

Inteligencia se levantó, rodeó el escritorio para quedar frente a Raven. Se recargó con suavidad en el borde y volvió a cruzar los brazos sobre el pecho.

–Deja de subestimarlo, él está bien. Se esfuerza por salir adelante y maneja las cosas a su manera, me atrevo a decir que intenta incluso más que tú el controlar la situación.

Raven apartó la mirada y se mordió el labio superior.

–¿Por qué mejor no admites que no quieres decirle lo del vínculo porque temes que con esa información él descubra que sientes algo por él?

Un resoplido escapó de los labios de Raven.

–No siento nada por él, sólo estoy confundida.

Inteligencia negó con la cabeza y puso los ojos en blanco.

–Continúa diciéndotelo hasta que te lo creas, a ver que cosa positiva te deja eso –sentenció.

Sin atreverse a volver a mirarla, la chica abandonó el espacio y de un segundo a otro se encontró en su habitación. Colocó el espejo en la mesita de noche y se dejó caer en la cama. Las palabras de Inteligencia se repitieron en su cabeza y se reprochó el tomar la decisión de ir a verla. Estaba casi segura de lo que le esperaba, pero había llegado el punto de saber que si no hablaba con alguien más sus poderes volverían a salirse de control y dado que Inteligencia era la única que con cierto contexto.

Y pudiera ser que las cosas no salieran como ella deseaba, posiblemente buscaba una perspectiva más… ¿cálida?, ¿amistosa? Una perspectiva que fácilmente le proporcionaría Star. No habría persona más cálida y positiva en la Tierra (y posiblemente en el universo) que ella, pero Raven sabía lo que conllevaba abrirse con ella; la obligaba a guardar una información que, aunque la tamaraneana se llevara a la tumba, bien podría comprometerla si en algún momento la bomba explotaba.

Sus ojos viajaron del techo a su mesita de noche. Suspiro al descubrir que apenas eran las ocho, la parecía que aún era muy temprano para irse a la cama y más considerando que no tenía ni una pizca de sueño, pero últimamente en sus sueños era donde más paz encontraba. Desde que le había confesado a Kid Flash la falla en sus poderes, sus sueños y temores habían disminuido gradualmente, permitiéndole disfrutar de noches sin sueños que la cargaban de energía. Y tal vez de momento no se sintiera escasa de energía, pero si deseaba entrar de nuevo al mundo onírico, por lo que se incorporo para abrir un cajón y sacar unas pastillas para dormir.

Tomó dos de ellas y, después de ponerse ropa para dormir, se metió en la cama.

….

Regresaba del baño cuando la cinta capturó su atención. Seguía en el mismo lugar en que la había dejado la noche en que llegó y no le sorprendió que incluso una fina capa de polvo la cubriera. Releyó la sinopsis y dejo escapar un bufido. Había más actividades que podía hacer que ver una película, aún era temprano, pero por el momento quería disfrutar de la soledad de su habitación. Aún pensaba que tarde o temprano debería regresar a su antiguo hogar con los del Este, pero reconocía que en los últimos días se habían encariñado un poco con ese espacio. Y tal era su aceptación que había empezado por hacer algunos cambios en la habitación; moviendo la cama para que quedará bajo la ventana, agregándole unas cortinas de color rojo, adornando con algunas figurillas y acomodando algunos aparatos electrónicos, como una televisión con DVD integrado y un estéreo que Cyborg le facilitó. Seguía estando algo lejos de parecerse a su antigua habitación, pero los cambios lo habían animado para empezar a sentirla propia.

Se acercó a la televisión para ponerla y aprovecho el tiempo que tardaba en cargar para ponerse algo más cómodo. Tan pronto como seleccionó el idioma, puso play y apagó la luz, se acomodó en la cama. No pasaron ni quince minutos cuando reconoció que era más aterradora de lo que había pensando y considero en quitarla, pero una voz en su cabeza (que extrañamente sonaba como la de Speedy) lo llamaba gallina cada que hacía ademán de quitarla y podía más mantener su imagen de valiente frente a una voz imaginaria que el terror de las escenas.

Sin embargo, luego de la primera hora el sueño comenzó a apropiarse de él y, convencido en esta ocasión de que la quitaba para dormirse y no por miedo, apagó el televisor y cerró los ojos.

….

Raven llegó a una intersección en los pasillos de la torre en la que nunca había estado y se detuvo por unos instantes para examinar ambos caminos. Ninguno tenía la luz necesaria para que pudiera vislumbrar el final y la incertidumbre de no saber cuál tomar la invadió. Comenzó a sentir que su corazón palpitaba con violencia en su pecho, como si en cualquier momento pudiera salirse, y un terror le recorrió cada centímetro de la piel al punto de helarle la sangre.

Su cabeza se giró un poco para ver sobre su hombro, pero el miedo se acrecentó y la llevó a escoger el camino de la derecha. Dio unos cuantos pasos antes de echarse a correr, mas no importaba que tan rápido se moviera, sus pies sólo la hacían avanzar unos cuantos centímetros. Un sonido a sus espaldas hizo que se volviera. Una figura alargada, que parecía levitar y cubierta por una capa, acababa de tomar el mismo camino que ella y se acercaba con lentitud.

Un gemido escapó de sus labios y volvió la mirada al frente. Sus piernas parecían haberse sumergido en arenas movedizas y le costaba demasiado dar pasos, pero sabía que no podía, que no debía, detenerse. El sonido de sus jadeos, ya fueran por el esfuerzo o por el miedo, llegó a sus oídos y las lágrimas se precipitaron en sus ojos, empañando su vista. Se paso la mano con violencia por la cara para apartar las lágrimas y se mordió la lengua. Sentir la sangre en su boca le recordó que aún estaba viva y que no podía darse por vencida tan fácil, que tenía que salir de ahí.

Fue así que movió con mayor fuerza las piernas y consiguió por fin llegar al final del pasillo, en el momento justo en que un largo y viscoso tentáculo estaba por tomarla por el tobillo. Le tomó unos segundos tratar de ubicarse, pero al no ver nada más que oscuridad y tener la certeza de que la criatura continuaba detrás de ella, optó por tantear por las paredes y continuar el camino. Apenas había avanzado unos cuantos metros cuando sintió algo húmedo y viscoso acariciarle la mejilla y ese leve roce bastó para saliera corriendo sin importarle estamparse con algo.

Chocó en más de una ocasión con las paredes, lo que la hizo poner las manos enfrente para poder detenerse en caso de que hubiera algo más delante. Sin embargo, pronto sus manos chocaron con una textura diferente. No se trataba de una pared, ya que la sentía metálica y fría al contacto, pero era igual de dura.

–La entrada… la entrada a la sala –consiguió decir y procedió a palmear por todas partes en busca de algún interruptor que le abriera la puerta, pero no encontró nada.

Comenzó a golpear la puerta frenéticamente con los puños, casi con histeria. Podía sentir a la criatura a escasos metros, sentía el corazón desbocado y sus ojos habían vuelto a llenarse de lágrimas. Apretó los dientes con fuerza al tiempo que volvía a estampar los puños. Sintió como sobre sus hombros se colocaban los mismos tentáculos y no pudo más que gritar.

Su voz pareció tener un efecto sobre las puertas, porque estás finalmente se abrieron y se apresuró a cruzarlas, sacudiéndose los hombros. Se volvió para ver las puertas cerrarse, impidiéndole el paso a la criatura y, pese a la poca luz de la sala, pudo reconocerla como el monstruo que habían creado sus poderes tiempo atrás. Horrorizada retrocedió en la sala, sin estar segura de que era lo que pasaba. Bajo la mirada a sus manos, preguntándose si en ese momento contaría con sus poderes, pero al tratar de usarlos descubrió que estaban inactivos.

–¿Qué…? –sus manos volvieron a convertirse en puños y alzó la mirada al escuchar golpes en las puertas.

Como pudo tragó saliva y se esforzó por decir con voz clara:

–Tengo miedo.

Tan pronto las palabras salieron de sus labios, la criatura, ahora sin capa, ingreso en la sala. Un escalofrío le recorrió la espalda al ver que en esta ocasión la criatura parecía más grande y aterradora que antes. La enfocó con sus ojos rojos y dirigió una sonrisa que dejo al descubierto una pila de dientes puntiagudos. Raven sintió todo su cuerpo temblar y no pudo evitar retroceder unos pasos, pero recordó que en la ocasión anterior había bastado con reconocer que tenía miedo para que sus poderes regresaran.

–Azarath Metrion Zinthos –pronunció cuando la criatura dirigió sus tentáculos hacia ella.

Para su sorpresa sus palabras no tuvieron el efecto deseado, sus poderes continuaban sin funcionar y dada la cercanía de los tentáculos no tuvo oportunidad de esquivarlos. Estos le cubrieron el torso, no sólo inmovilizándola sino también alzándola. Un nuevo escalofrío la recorrió y estuvo a punto de gritar cuando el tentáculo, igual que una serpiente, ascendió por su cuello y se colocó sobre su boca.

Con una sonrisa mucho más amplia, la criatura comenzó a acercarse a ella.

La desesperación la hizo removerse todo lo que pudo para liberarse, pero con cada movimiento el agarre se hacía más estrecho y pronto empezó a sentir que le faltaba el aire. Sus ojos comenzaron a ver borroso, lo único que podía enfocar era la silueta del monstruo cada vez más cerca de ella, pero justo cuando estaba por desvanecerse distinguió un punto amarillo detrás del monstruo.

–¡Raven!

La voz le llegó lejana, pero aun así la reconoció. El tentáculo se aflojo y segundos después la soltó. Aterrizó en el piso, pero ni siquiera sintió el dolor, lo único que su cuerpo clamaba a gritos era aire e inhaló una gran bocanada antes de poder reparar en lo que pasaba.

Como pudo se incorporó y observó la pelea que tenía lugar frente a sí. Kid Flash se movía con agilidad, esquivando cada uno de los tentáculos de la criatura. Poco a poco había comenzado a atraerla de regreso hacia la entrada, alejándola de ella. Raven se apresuró en buscar con la mirada algo con que pudiera auxiliarlo. No menospreciaba las habilidades de Kid Flash en el combate, pero sabía que la ventaja que llevaba ahora era sólo porque estaban en un espacio parcialmente iluminado, pero si la criatura lo orillaba a tener que cruzar el pasillo, el chico sería fácilmente cazado como lo habían sido sus amigos la primera vez.

–No tiene sentido –razonó en voz alta–, en la ocasión anterior bastó con reconocer que tenía miedo para que mis poderes regresaran y la pesadilla termin… –pero no alcanzó a finalizar la oración cuando cayó en cuenta de lo que en verdad pasaba.

Aquel sueño no era suyo, era de Kid Flash. Fugazmente le vino a la mente la tarde en que ella y Robin limpiaron la habitación de Kid Flash, recordó haber visto la película sobre uno de los muebles. Lo más seguro era que él la hubiera mirado la película antes de dormir.

–¡Kid Flash! –se obligó a reaccionar con rapidez al ver que el chico ya había ingresado al pasillo.

El joven desvió la atención de la criatura para mirarla y asintió a la seña que le hacía para que se reuniera con él detrás de la barra de la cocina. Se las ingenio para esquivar los tentáculos y brazos de la criatura y paso a lado, propinándole una patada en la espalda antes de correr a reunirse con Raven.

–¿Qué ocurre? –preguntó una vez que se agachó a su lado–, ¿estás bien?

Raven abrió la boca para darle una rápida explicación, pero volvió a cerrarla al saber que no quería ofrecerle la verdad. Se mordió el labio inferior intentando maquinar alguna mentira en su mente, pero la insistencia en sus ojos y escuchar un grito proveniente de la criatura la obligo a reaccionar.

–No te lo puedo decir ahora –dijo atropelladamente–, pero esto es un sueño, tu sueño. Necesitas despertar.

La expresión de incertidumbre en el rostro de Kid Flash la llevó a idear otro plan. Necesitaba hacer que él despertara y sólo se le ocurría una manera de hacerlo. Le dirigió una rápida mirada, esperando que lo que estaba por hacer fuera suficiente.

–Quédate aquí –le ordenó y antes de que el chico tuviera tiempo de reaccionar salió del escondite.

La velocidad de Kid Flash estaba en su contra, por lo que tenía sólo una oportunidad. Corrió hacia la criatura, quien ahora le dirigía una mirada colérica que la hacía lucir aún más tétrica que con la sonrisa siniestra. Se detuvo a un metro del monstruo.

–¡Raven! ¡Vámonos!

Kid Flash apareció de un segundo a otro frente a ella, dándole la espalda a la criatura y tirando de ella por los brazos para apartarla del camino. Raven apenas si lo miro, observó que la criatura alzaba una de sus manos. Las filosas uñas de la criatura despidieron un intenso brillo antes de que dirigiera un zarpazo hacia donde estaba Kid Flash. Raven aprovechó que las manos de Kid Flash estaban sobre ella, le devolvió el agarré y lo obligó a intercambiar de posición segundos antes de que las uñas lo atravesaran.

Un gemido escapó de sus labios ante el dolor de las uñas enterrarse en su espalda. Abrió los labios al ver la expresión espantada en el rostro del velocista, pero no alcanzo a decir nada pues sintió su boca llenarse de sangre y escurrirle por la barbilla. Sus piernas flanquearon y estuvo por caer al suelo, pero antes de que se impactara todo se oscureció.

Abrió los ojos y jadeó con desesperación. Sus piernas y brazos se habían enredado en las sábanas y pataleó y tironeó hasta que liberarse de ellas. Las aventó lejos y se incorporó aun sintiendo que el aire le faltaba. El movimiento la hizo emitir un quejido de dolor en la espalda y se llevó una mano a ella para comprobar si estaba bien. Se tranquilizó un poco al no sentir nada y poco a poco su respiración comenzó a regularizarse.

Cerró los ojos y sacudió la cabeza. Quería sacarse de la mente lo que acaba de pasar, pero sabía que le tomaría un poco más que una simple sacudida de cabeza. Encogió las piernas, rodeándose las rodillas con los brazos y enterró la cabeza en ellas.

Aun intentaba calmarse cuando se sobresaltó por unos golpes en su puerta. Eran bajos, pero podía notarse la insistencia en ellos y no tuvo que preguntarse de quien podía tratarse. Suspiro y salió de la cama. Abrió la puerta para encontrarse del otro lado unos ojos azules que despedían preocupación y que se vieron invadidos de calma al verla sana y salva.

–Estas bien… yo… no sé –comenzó a balbucear un poco más fuerte de lo necesario.

Raven se llevó un dedo a los labios y adoptó una expresión tranquilizadora en su rostro.

–Sólo fue un mal suelo, no es nada –susurró.

Pero sus palabras no tuvieron el efecto deseado. Pensando en que posiblemente él se tranquilizaría si la veía por completo, abrió un poco más la puerta y salió. Las arrugas en la frente de Kid Flash desaparecieron al ver que seguía en una pieza.

–Vuelve a dorm…

No pudo terminar la frase, de un segundo a otro los brazos del chico la rodearon y estrecharon contra él. La súbita cercanía la dejo paralizada, como si se hubiera convertido en un trozo de hielo. Su cuerpo sólo pareció reaccionar cuando sintió la cabeza de Kid Flash enterrarse en el hueco entre su cuello y hombro y apretarla un poco más hacia él. Raven bajo un poco el rostro y sus labios rozaron el hombro desnudo del joven, justo apenas se percataba que iba sin playera. Sintió su rostro ruborizarse al notar lo agradable y cálida que se sentía su piel. Las yemas de sus dedos comenzaron a cosquillear, embargándola con el deseo de devolverse el abrazo sólo para poder tocarlo y descubrir que textura tendría, pero antes de que pudiera hacer algo, él se apartó un poco.

Aun descansaba las manos sobre sus hombros y le dio una rápida segunda mirada para comprobar que de verdad estaba bien.

–Lo lamento, sé que no disfrutas mucho el contacto físico. Es sólo que…

–No te preocupes –dijo Raven rompiendo el contacto visual y retrocediendo un paso para soltarse, temerosa de que él pudiera ver su sonrojo.

Sin embargo aún se sentía bajo el escrutinio de Kid Flash, por lo que se giró un poco para impedirle ver su rostro y se abrazó las costillas para controlar el temblor persistente en sus manos.

–Ya viste que no fue nada, deberías volver a dormir –agregó.

Estaba por cerrar la puerta cuando la mano de Kid Flash capturó la suya. Una nueva ola de calor la recorrió ante el contacto y se esforzó por disimular el temblor en su mano.

–Rae espera… –suplicó él estrechando su mano y atreviéndose a dar un paso para estar más cerca–, sé que no te gusta que nadie esté aquí y comprenderé si te niegas, pero ¿puedo quedarme esta noche contigo?

Escuchó un vidrio cuartarse dentro de su habitación y se volvió al sonido sobresaltada.

–¿Qué fue eso?

La mano de Kid Flash aun sostenía la suya y la atrajo hacia si casi con ademán protector mientras miraba por encima de su hombro la habitación en busca de algo amenazante. El tirón la hizo tambalearse un poco hacía adelante, avanzando el paso que había retrocedido, y en acto reflejo su mano libre se apoyo en el pecho desnudo del joven, lo que sólo la hizo enrojecer más.

–Debí dejar un vaso cerca del borde –se apresuró a mentir apartando la mano. Los ojos del velocista volvieron a posarse en su rostro, aun a esperas de una respuesta– tú… yo… sí, no hay problema.

La afirmación salió casi por cuenta propia y Raven apenas si comprendió lo que había dicho cuando él le dedico una sonrisa de agradecimiento.

–Gracias Rae –dijo antes de darle un último apretón a su mano y luego soltarla.

Raven no pudo más que asentir y girarse para adentrarse en su cuarto, permitiéndole a él que hiciera lo mismo. Kid Flash dio unos cuantos pasos y cerró la puerta a sus espaldas. La iluminación era escasa, pero aun así consiguió vislumbrar algunos de los adornos que decoraban la habitación y la repentina curiosidad de saber cómo se vería al día siguiente con más luz lo invadió.

Se volvió para descubrir que Raven estaba sentada del otro lado de la cama, con las piernas encogidas.

–No es muy grande, pero creo que si cabremos los dos.

Kid Flash asintió. Estaba seguro de que en otro momento, la sola idea de compartir la cama con Raven lo habría emocionado, como mínimo, pero aquella noche no había cabida para pensamientos de ese tipo en su cabeza. La imagen de haber visto como ella se sacrificaba para que él pudiera despertar estaba demasiado fresca en su memoria y ahora sólo quería saber que estaría bien, que al día siguiente estaría viva y sin alguna consecuencia por una estúpida pesadilla.

Caminó y se acostó lentamente en el espacio libre. Raven le dirigió una rápida mirada antes de hacer lo mismo. Apenas apoyó la cabeza en la almohada, su corazón se disparó y sus ojos no pudieron evitar mirar de reojo el torso desnudo del joven. Apartó la mirada sintiendo como la sangre volvía a inundar sus mejillas y se obligó a controlarse, temiendo tener otro descuido con sus poderes.

–Rae…

–Mmm.

Sintió como el cuerpo de Kid Flash se giraba en la cama, quedando acostado de lado para poder mirarla. Lo imitó al sentir sus ojos clavados en su rostro. Aun había suficiente distancia para que cada uno pudiera apreciar las facciones del otro, pero Raven descubrió que Kid Flash no la miraba. Tenía la mirada baja, perdida entre los pliegues de las sabanas.

–No sé cómo fue que paso –comenzó a decir y dejo salir una pequeña risa–, creo saber por qué –se detuvo unos segundos– pero quiero que sepas que lamento haberte arrastrado conmigo a ese sueño.

Raven descendió también la mirada. No habría un momento más perfecto para decirle sobre el vínculo que ese, ahora lo sabía, eso sólo que no estaba segura de como empezar, ni de si aún quería hacerlo. Se mordió el labio inferior y apretó los párpados con frustración.

–No fue tu culpa –fue lo único que consiguió formular.

Kid Flash esbozó una triste sonrisa y subió los ojos para encontrarse con su mirada. Acercó la mano que tenía libre a la suya y volvió a tomarla.

–Claro que sí –la contradijo con un bostezo ahogado. Cerró los ojos, notando de pronto un cansancio extremo–. De un tiempo para acá pienso mucho en ti, tal vez por eso mi pesadilla fue que sobre ti. Temía que algo te pasara y no llegar a tiempo para impedirlo. No quiero que te pase nada.

Una sonrisa de lado se posó en los labios de Raven que pronto dio paso a una fruncida de ceño. Quiso sacudir la cabeza por la incredulidad, pero se contuvo de hacer algún movimiento que pudiera despertar a Kid Flash. Por fin la preocupación había abandonado su rostro y ahora en él no había más que absoluta paz. Le parecía inhumano ser motivo de perturbarlo, por lo que no pudo hacer más que quedarse mirándolo y analizando lo que acaba de decir.

No era información nueva, mejor que nadie sabía que había sido frecuente en los pensamientos del chico, pero le hubiera gustado saber si algo por fin había cambiado o seguía con esa incertidumbre que no le permitía estar en paz a ninguno de los dos. Que hubiera soñado con ella, aunque fuera una pesadilla, tendría que significar algo bueno ¿no? Durante la pelea había visto genuina preocupación en su rostro y los últimos días las cosas entre ambos habían mejorado bastante. Además había querido quedarse esa noche con ella, había sido su idea. ¿Debía ser, podía ser, que la balanza hubiera comenzado a inclinarse a su favor?

Un mechón rojo le cayó sobre el rostro y el primer instinto de Raven fue apartarlo, pero cuando trato de retirar la mano que Kid Flash aún le sostenía, esté se aferró más y Raven no pudo sino suspirar.

–Mañana prometo contarte la verdad –dijo tanto para él como para ella.

Le dedico una última mirada acompañada con una sonrisa antes de cerrar los ojos y entregarse al sueño.

Por fortuna para ambos, el resto de la noche resulto tranquila y sin malos sueños por parte de ninguno y cuando la mañana llegó, el primero en despertar fue Kid Flash.

Abrió los ojos y parpadeó un par de veces. Una pequeña sonrisa se esbozó en sus labios al reparar en donde se encontraba, por segundos había pensado que todo lo ocurrido la noche anterior no había sido más que un sueño. Sabía que en parte lo había sido y agradecía que la pesadilla al final no hubiera tenido nada de realidad, pero si era sincero consigo mismo en cierto agradecía haberla tenido. De lo contrario es posible que nunca hubiera pasado la noche en compañía de Raven.

Descendió la mirada, teniendo cuidado de no hacer algún movimiento brusco. Ella tenía la cabeza muy cerca de su hombro y una de sus manos, la que seguía unida a la de él, descansaba sobre su pecho. Se movió con suavidad para quedar más cerca de ella y esbozó una sonrisa mayor al verla removerse un poco, acortando la distancia y escondiendo el rostro en su hombro. Se permitió fantasear con la idea de envolverla con el brazo, le gustaba tenerla cerca. Tenía cierto efecto en su cuerpo, y en su mente, calmante, pero al mismo tiempo emocionante, como si le despertara una sensación que desconocía y a la que fácilmente podría hacerse adicto.

Reprimió un resoplido al pensar lo mucho que le gustaría poder tener algo con ella. Semanas atrás no había estado seguro de que era lo que le pasaba con ella, pero ahora estaba seguro de lo que empezaba a surgir en su interior. La quería, la quería al punto de preocuparse en demasía por ella y por lo que pasaba con sus poderes, tanto que su mayor pesadilla se había convertido en verla a ella indefensa siendo atacada y sin que él pudiera llegar a salvarla a tiempo. Lo cuál había sido irónico si pensaba que al final, incluso sin poderes y a merced de una extraña criatura Raven había sido quien terminó salvándolo, como siempre hacía.

Frunció el ceño y apartó la mirada, dándose cuenta de lo doloroso que era tenerla así, tan cerca, en un ambiente que era tan suyo y al que le había abierto las puertas, y sin poder hacer nada. Sin poder decirle lo que empezaba a sentir por ella, lo importante que era y lo que le gustaría tener más mañanas así con ella.

Un pequeño tirón en su mano lo sacó de sus pensamientos y descendió la mirada al verla mover el rostro y abrir los ojos con lentitud. Un sonrojo pronto se apoderó de sus mejillas y antes de que Kid Flash pudiera apreciarla mejor, Raven lo soltó bruscamente y se apartó con evidente nerviosismo.

–Lo lamento.

–¿Por qué? No hiciste nada malo –le dijo con simpleza Kid Flash incorporándose.

Raven no se atrevió a mirarlo, en su lugar se giro y se puso de pie. Dio unos cuantos pasos en la habitación, sintiendo los ojos de Kid Flash clavados en su persona en todo momento. Al final terminó por detenerse a los pies de la cama y le devolvió la mirada.

Kid Flash tenía una expresión preocupada en su rostro y cuando sus ojos se encontraron, alzó las cejas.

–Hay… algo que necesito decirte –consiguió decir.

El pelirrojo parpadeo confundido. Se puso de pie y en un segundo estuvo frente a ella. De ser posible, ella se veía más pálida de lo normal y algo mareada.

–¿Estas bien? –preguntó tomándola con suavidad por los codos.

Raven trato de mover las manos para liberarse del agarre, pero en su gesticular sus manos terminaron en el abdomen del chico y de nuevo sintió sus yemas cosquillear, alentándola a que pasara las manos por sus músculos. Se esforzó por tragar y aclarar la mente, antes de hablar y apartar las manos.

–Sí, es sólo que… hay algo que debí decirte hace tiempo.

Una pequeña esperanza se prendió en el interior de Kid Flash ante lo que podían significar esas palabras. Colocó una mano debajo de su barbilla y la obligo a alzar el rostro para que sus miradas se cruzaran. Una pequeña sonrisa se extendió por su labios al reparar en lo sonrojadas que tenía las mejillas.

–Sí, hay algo que también me gustaría hablar contigo. ¿Te parece después del desayuno?

Por unos segundos Raven se sintió perdida, encandilada, por la mirada del joven y no pudo más que asentir. No sabía de que se podría tratar lo que Kid Flash tuviera que decirle, pero le angustiaba lo que pudiera pasar cuando por fin le confesará la verdad.

–Bien –comentó el chico alargando su sonrisa y después tomándola de la mano para dirigirse a la puerta.

Raven no podía apartar la mirada de sus manos unidas. En las últimas horas habían estado mas pegadas que separadas y le preocupaba lo bien que lo sentía, como si encajaran a la perfección.

Cuando la puerta se abrió, Kid Flash se congelo e hizo que Raven chocara con su espalda. La chica siguió la dirección de su mirada y descubrió que del otro lado del pasillo venían Cyborg y Robin, quienes también repararon en la presencia de los chicos.

Una ola de decepción atravesó el cuerpo de Raven y aunque supo que provenía de Robin, al alzar el rostro percibió que bien podía venir de cualquiera de sus amigos.

–Ay chicos –suspiro Cyborg levemente incómodo.

Kid Flash subió la mano que tenía libre.

–Chicos les juro que no es lo que crees. Fue sólo… –pero no encontró las palabras apropiadas para continuar.

Robin negó con la cabeza y Cyborg sólo pudo comentar:

–Supongo que es mal momento para decirte que te busca Jinx.

Bueno hasta aquí por hoy. Espero que les haya gustado el capítulo. Siento que ya por fin hubo un gran avance entre la relación de Raven y Kid Flash, pero ¿será la que la aparición de Jinx retrocederá las cosas? (me siento como en promocional de telenovela jaja)

Si han llegado hasta aquí, les doy las gracias por haberse dado el tiempo de leer. Si gustan dejar algún comentario sepan que serán bien recibidos y si no, igual aprecio que continúen pendientes de la historia.

Gracias por comentar:

Hechizada 517.- Bueno primero que nada, ánimo con el estudio jaja. Ahora con el capítulo espero que te haya gustado, ya hubo mucha más interacción física (ya era necesaria, sentía que los estaba estancando jaja). Ya sé jaja ojalá se me ocurrieran a mí también ese tipo de mentiras en momentos exactos (o bueno al menos cuando tenía esa edad), y no casi 10 años después jaja. Bueno el cuentito de Cyborg ya se verá en el próximo capítulo, aunque no haya mucho que pueda decir, más bien Robin sería el narrador. Cuídate mucho y muchas gracias por seguir al pendiente y también por haberte pasado por Exilio (chócalas por también ser fan de Taylor). Te envió muchos saludos.

Fran . sanchez.- jaja bueno pasaron de hablarse a ya pasar la noche juntos, definitivamente las pesadillas colectivas unen a las personas jaja. Muchas gracias por tus palabras (sirvieron y mucho) en relación a mi bloqueo, honestamente en gran parte se debía a que tenía algunos problemas en casa y a raíz de que cambie unas cosas y tome algunas decisiones siento que la escritura fluyo mejor.

TsukihimePrincess.- Gracias por seguir comentando, espero te encuentres muy bien. Bueno las sospechas quedaron a un lado luego de esta confirmación, más claro que el agua Robin y Cyborg (aunque bueno él ya se las olía) no lo pueden tener. Ahora nomás falta ver como se enfrentan a la situación jeje.

Aquí me despido, espero todos estén bien, les mandó muchos saludos.