Hola, no tengo mucho que decir ahora salvo disculparme por la tardanza. Ya las explicaciones las doy más abajo, por lo pronto deseo que disfruten la lectura.

Los teen titans no me pertenecen.

Capítulo 16

Una bomba cayó dentro del estómago de Raven y tuvo que apretar los párpados con fuerza cuando la sintió explotar tras comprender las palabras de Cyborg. Sintió que tanto sus dedos como los de Kid Flash tensaban el agarre que aún los unía. Sus ojos estaban fijos en Robin, quien no sólo mostraba decepción en su mirada, sino que su ceño había pasado a fruncirse de manera exagerada. Quería decir algo, pronunciar una disculpa a pesar de saber que no había hecho nada malo, pero estaba muda, al igual que el chico que tenía a su lado.

Por fin sus ojos consiguieron apartarse de Robin y se posaron en Cyborg, quien parecía ser el único que aún conservaba algo de calma. El mitad máquina pudo leer con facilidad el grito de ayuda en los ojos de su amiga y carraspeó para intentar aligerar la atención.

–Bueno…

–Jinx te espera en la azotea –lo interrumpió Robin con dureza. Sus ojos dejaron de escrutar el rostro de Raven y fueron a dar en los de Kid Flash, quien asintió débilmente– ve y arregla lo que sea que tengas que arreglar con ella –el tono de su voz dejaba en clara la orden.

Kid Flash dio un paso hacia adelante y fue cuando reparó que todavía sostenía la mano de Raven. Quiso voltearse a mirarla por una última vez, infundirle el valor que a él le faltaba, pero la mirada de Robin no se había suavizado ni un poco y lo único que pudo hacer fue darle un disimulado apretón que ella ni percibió.

–Y cuando termines, te encuentras con nosotros en la sala –agregó Robin antes de que el chico desapareciera.

Kid Flash volvió a asentir. Corrió hasta su habitación para vestirse y después, sintiendo como si el corazón le fuera a salir del pecho, se apresuró a la azotea.

La partida de Kid Flash hizo que ya no hubiera nada que se interpusiera entre Raven y Robin, y ahora que la atención se dedicaba por completo en ella, Raven sintió con mayor violencia las olas de enojo que despedía Robin.

–Ve a cambiarte y nos encuentras en la sala.

No pudo más que asentir, retroceder un paso y cerrar la puerta de su habitación. Viéndose fuera del alcance de la mirada de Robin, sus piernas se tambalearon y tuvo que hacer uso de todo su autocontrol para tranquilizarse. Como pudo se dirigió a su armario y tomó el traje más próximo que tenía. Se vistió con rapidez y caminó hasta la puerta, pero antes de salir tuvo que detenerse e inhalar unas cuantas bocanadas de aire para despejar la cabeza.

Debía preocuparse por encarar a Robin, saber que había fallado con su encargo y que había metido la pata, pero esa situación apenas tenía cabida en su mente. No paraba de imaginar lo que podría estar ocurriendo en la azotea entre Jinx y Kid Flash. La incertidumbre por lo que estaría pensando Kid Flash la quemaba por dentro y llevaba a hacerla desear estar ahí, saber que era todo aquello que tenían que decirse.

Desde que Kid Flash le había confesado lo que pasó entre ellos, Raven sabía que tenían una plática pendiente. Las cosas no habían quedado del todo cerradas, Raven lo había descubierto luego de tantas idas y venidas a su mente. En más de una ocasión el pelirrojo se había imaginado esa conversación y ahora los miles de escenarios se pasaban por su cabeza como si fueran fotografías. En algunos de ellos, Kid Flash imaginó que arreglaban sus diferencias y, a pesar de la traición, volvían a estar juntos, y en otras… el fin de la relación era definitivo, con leves variaciones entre quedar como amigos o ni siquiera poder verse así. Y para Raven era una tortura saber que en cada uno de esos escenarios las cosas siempre fueron 50-50.

Pero tal vez las cosas habían cambiado luego de aquella noche, la esperanza de que la balanza se inclinará a su favor completamente seguía encendida y quiso aferrarse a ella. Creer en ella por unos segundos más, pero no pudo. Ni siquiera tenía sentido que lo hiciera, los pensamientos que él hubiera podido tener sobre ella, el hecho de que la buscará la noche anterior, no eran más que proyecciones, reflejos de lo que ella sentía.

El chico no la quería, el maldito vínculo le había jugado en contra, mezclando los sentimientos de ambos y repartiéndoselos sin sentido, sin verdad. Todo lo que Inteligencia le decía no era más que una mentira, no lo amaba.

¿Y entonces porque te sigue importando?

–No lo hace –pensó en voz alta–, si quiere regresar con ella que lo haga.

Pensaba idear una explicación creíble de porque Kid Flash había salido de su cuarto al amanecer sin nada que cubriera su torso, pero ni siquiera intento inventar alguna, debía ser realista. Lo que fuera que pudiera decir sería puesto bajo la más dura agudeza de Robin y dado que ahora no estarían presentes ambos durante el interrogatorio sería de lo más sencillo que los descubrieran en la mentira. No le quedaría más que confesarle la verdad.

Expulsó el aire con violencia y se aventuró a salir. El pasillo estaba desierto y antes de que el poco valor que había reunido la abandonará, comenzó a caminar.

….

–Robin no me parece que sea tan malo –dijo Cyborg al verlo caminar de un lado a otro con el mismo ceño fruncido que antes– no sabemos que es lo que paso, pero ambos parecen conscientes de lo que hacen –agregó pensando para sí que más les valía a los tortolos haber considero sus consecuencias.

Robin resopló y se volvió hacia él.

–Es justamente eso Cyborg, que no parecen conscientes de sus consecuencias –empezó el chico. El tono de su voz conservaba la misma dureza, lo que indicaba que los escasos cinco minutos que llevaban ahí no habían servido de nada para bajarle el enojo– y podría esperarlo un poco de Kid Flash, pero Raven sabía lo que estaba en juego… –se silenció tan pronto comprendió que había hablado más de la cuenta.

–Lo que estaba en juego –repitió lentamente Cyborg cruzando los brazos sobre el pecho y mirándolo con mayor interés–. ¿De qué hablas? ¿Qué consecuencias son exactamente esas?

Robin sacudió la cabeza.

–Robin esto no es sólo por el hecho de que hayan roto tu regla que prohibía las parejas en la misma Torre –sugirió Cyborg– es por el hecho de que son precisamente ellos dos los involucrados ¿no es así? –interpretó el silencio como una afirmación–… y puedo entender el por qué del conflicto en que Kid Flash sea uno de los involucrados, al final de cuentas es la razón de la regla, pero ¿Qué tiene que ver Raven en esto?

Como si la hubieran invocado, las puertas se abrieron y la joven entró. Ambos chicos se volvieron hacia ella, uno con decepción y el otro con curiosidad, y aguardaron a que se reuniera con ellos.

–Robin, yo…

El chico levantó una mano para interrumpirla.

–Raven tú sabes que respeto tu preferencia a ser reservada y que raras son las ocasiones en las que te presionó para que sigas las reglas –comenzó el chico y Raven descubrió que en su tono no había sombra de su amigo. Aquel que hablaba no era otro que su líder–. En otras circunstancias no me metería entre lo que sea que esté pasando entre tú y Kid Flash a menos que alguno de los dos me pidiera mi opinión…

–Lo sé y…

–Pero Raven –continuó él como si no la hubiera escuchado–, te comenté lo delicada que era la situación. Tú sabías lo que conllevaba tener a Kid Flash aquí, sabías el riesgo que corríamos todos.

–Robin es que no…

–De acuerdo –se metió Cyborg entre los dos con clara molestia– me queda claro que ustedes nos han estado ocultando más detalles sobre la verdadera situación y quiero saber qué es exactamente lo que está pasando y quiero saberlo ahora.

Robin le dirigió una mirada reprobatoria a Raven antes de volverse hacia Cyborg.

–La Liga ha considerado disolver a los titanes. No consideran lo mejor que grupos de adolescentes se dediquen a proteger la ciudad cuando aún no "tienen la madurez mental" para hacerse cargo de ciertas cosas. Por más que Abeja y yo hemos tratado de decirles que sus inquietudes son en vano, lo ocurrido hace un mes entre Kid Flash y Jinx nos puso bajo la lupa. Fue por eso que Abeja y yo nos apresuramos en controlar la situación y traer a Kid Flash acá –se llevó los dedos a la cara y se apretó el puente de la nariz con frustración–. Teníamos la esperanza de que como en nuestro equipo nunca han ocurrido problemas personales y que yo tenía una relación anterior con Kid Flash, las cosas se calmaran un poco, pero Batman fue claro en que sería la última oportunidad y que al siguiente error disolverían al equipo. Cada uno de nosotros sería reubicado con algún mentor, como se hacía antes de la formación de los titanes. Raven, Abeja y yo éramos los únicos que sabían…

–¡¿Y por qué no nos lo dijiste antes?! –estalló Cyborg– de haberlo sabido me hubiera encargado de mantener a estos dos separados tan pronto me di cuenta de lo que estaba pasando.

–Porque no quería estresarlos. La situación ya era lo bastante tensa como para que la convivencia en la Torre fuera todo menos soportable y… aguarda ¿lo sabías? –preguntó Robin dirigiéndola una mirada colérica a Cyborg.

–Yo…

–¡Mierda, Cyborg! lo sabías y no dijiste nada.

El moreno abrió la boca para responder, pero antes de que pudiera excusarse la alarma se disparó.

–¡Lo que faltaba! –se quejó Cyborg alzando los brazos al aire.

–Nos encargaremos de esto después –ordenó Robin y los tres corrieron hacia el panel de controles.

Kid Flash se detuvo abruptamente frente a la puerta de la azotea. Hacia días que tenía esperando que aquello pasará, que Jinx apareciera para brindarle una explicación, y ahora que por fin ocurría no se sentía con la valentía necesaria para encararla. Suspiro con frustración y bajo la mirada, sus dedos fueron a dar a la mano que segundos atrás había sostenido la de Raven y no le sorprendió notar lo mucho que extrañaba su agarre.

Volvió la mirada hacia atrás y se odio por dejarla sola en ese momento. Debía estar con ella, sosteniendo su mano y enfrentándose a la consecuencia de sus actos juntos, no huyendo como un cobarde para dejar que ella se ocupara de la situación. Sin percatarse dio unos cuantos pasos por el pasillo para regresar y cuando se percató de lo que estaba haciendo un golpe de realidad lo impactó y por fin todo lo que estaba oscuro en su interior se aclaró.

Sí, minutos antes en su habitación se había dado cuenta de que la quería, pero hasta ahora comprendía que tanto abarcaban esas dos palabras. Antes sabía que no importaba lo que sintiera no podían estar juntos y eso había sido suficiente para derrumbar sus deseos de iniciar algo con ella, aun cuando sus esperanzas se renovaron al ella confesarle que tenía que hablar con él. Sin embargo, ahora al estar lejos de ella y con cada uno enfrentando sus problemas supo que no era lo correcto. Si Robin pensaba en extender su castigo o incluso suspenderlo de manera definitiva lo valdría si con ello podía estar con Raven. No le importaba tener que volver a una vida normal si con ello podía mantener una relación con la chica que no sólo lo había rescatado de su oscuridad, sino que también provocaba tantas emociones en su interior. La vida, fuera la que fuera, con ella valdría la pena.

Pero antes de que pudiera correr a su lado, tuvo que girarse sobre los talones. La decisión por fin se había tomado, pero antes de poder decírsela a Raven tenía que cerrar un círculo con su pasado. Regresó sobre sus pasos y abrió la puerta.

La luz del día lo deslumbró y tuvo que entrecerrar los ojos.

–¿Mala noche? –se mofó una voz conocida.

Kid Flash se volvió hacia el sonido y, debido a que sus ojos ya se habían acostumbrado a la luz, distinguió a Jinx recargada en un pequeño cobertizo cerca de la entrada.

–Mala mañana diría yo –la corrigió él con una pequeña sonrisa antes de acercarse.

Ella asintió y se empujó hacia enfrente. Kid Flash llegó a su lado y ambos se sumergieron en un silencio pesado.

–¿Cómo estás? –preguntó la pelirosa luego de que la tensión se volviera más insoportable y elevó los ojos para ver su rostro.

Kid Flash frunció el cejo y se demoró más tiempo del necesario en responder.

–No lo sé con exactitud –se atrevió a confesar aún sin mirarla–, aunque sé que he estado peor, así que creo estoy mejor.

Jinx asintió y apretó los labios sin saber que más decir. Estaba por apartar la mirada cuando Kid Flash por fin volvió la suya.

–¿Y tú?

Jinx no pudo evitar el sentimiento de culpa que la invadió cuando vio en sus ojos que la curiosidad era sincera. Suspiró.

–Estaré bien… tan pronto las cosas se resuelvan entre nosotros.

Kid Flash bajo la mirada y notó su corazón acelerarse. No estaba seguro de si las palabras de Jinx escondían algo o no, y no quería ponerse a investigar, tiempo atrás había cometido muchos errores al intentar descifrar sus mensajes ocultos.

–Nos hicimos mucho daño ¿eh? –esbozó una triste sonrisa que hizo que Jinx riera con pesar.

–Estoy de acuerdo –rompió el contacto visual y dio unos cuantos pasos alrededor antes de reflexionar bien sus palabras y volver a dejar salir una risa.

Kid Flash asintió y bajo la mirada. Recordó todas las veces que se imaginó ese momento y las cosas que pensó le diría o gustaría preguntarle, pero ahora no había ninguna que le importará. No quería saber por qué ella lo había hecho ni deseaba una disculpa y se preguntó si eso significaba que ya había dado vuelta a la página de manera definitiva.

–Jinx… –la llamó para que detuviera su andar. Ella se volvió, agradecida de que rompiera el silencio–. Lo siento.

Vio que ella abría la boca y subió la mano para pedirle que esperara.

–Lamento haberte forzado a cambiar tu vida de manera tan drástica y haberte presionado para que fueras alguien que no querías. Supongo que estaba tan feliz de ver como habías cambiado mi vida que no podía esperar a hacer lo mismo por ti. Nunca me detuve a pensar que era lo que querías y cuando lo hice ya era tarde. Y ya no pudo revertirlo, pero quiero que sepas que de verdad lo siento.

Todavía no terminaba de hablar cuando ella ya movía la cabeza a ambos lados.

–No fue tu culpa… yo… es sólo… tú no… –las palabras se amontonaban en su garganta y ni siquiera sabía que era con exactitud lo que quería decir. Se silenció y expulsó el aire con violencia–. Creo que todo esto fue complicado para mí.

Kid Flash quería hablar, asegurarle que no había problema, pero la conocía lo suficiente como para saber que había cosas que ella aún quería decirle.

–Supongo que a veces es difícil dejar atrás ciertos hábitos –comenzó a decir Jinx y se abrazó a sí misma–. No quiero decir que eso sea una excusa, es sólo que en aquellos días -cuando estaba con la colmena- todo era mucho más fácil. "Trabajaba" sólo cuando quería y era para beneficio propio, no para rescatar a alguien más. No existía una maldita alarma que me interrumpiera cada que hacía algo. Las órdenes, los planes, el liderazgo… todo era mío y me encantaba.

–Lo sé –dijo Kid Flash al tiempo que dejaba salir el aire. Los ojos de Jinx relampaguearon en él y se encogió en hombros–. Salí contigo un tiempo, conozco perfectamente tu gusto por el control.

Jinx bufó y asintió.

–Supongo que puedo ser algo controladora a veces –reconoció más para sí con un deje de tristeza.

–No lo eras en el mal sentido, si te sirve de consuelo –añadió él al ver el efecto que tuvieron sus palabras.

Ella le dedicó una sonrisa de lado.

–Sí sirve.

Kid Flash le devolvió la sonrisa.

La tensión se había evaporado mientras estuvieron hablando, pero ahora que volvían a estar en silencio de nuevo comenzaba a pesar. Kid Flash alzó la mirada, era consciente de que mientras la conversación con Jinx se demoraba Raven estaría enfrentando a Robin por su cuenta y los deseos de correr hacia ella se incrementaron, pero las cosas seguían inconclusas con la pelirosa y no quería presionar de nuevo la conversación, por lo que aguardó en silencio.

–Creo –dijo ella atrayendo su atención–, bueno no creo, sé que también te debo una disculpa. No debí ocultarte que no sólo seguía en contacto con los de la colmena, sino que también los estaba liderando. Yo… no fue por mucho tiempo. Sé que el daño ya está hecho, pero necesito que sepas que tenía poco tiempo cuando me descubriste.

Kid Flash sacudió la cabeza y suspiro.

–Jinx ya no importa –vio que sus palabras le causaban dolor a la joven y se apresuró a acercarse para tranquilizarla. La tomó de los brazos y le dedicó una sonrisa–. No me malinterpretes, aceptó tu disculpa, pero no tienes que darme explicaciones. Los dos cometimos errores y no sabíamos lo que hacíamos y si lo sabíamos no era con la intención de lastimar al otro –le pasó las manos por los brazos con gesto conciliador–. Lo mejor que podemos hacer de esto es aprender y seguir adelante –se mordió el labio inferior antes de continuar– cada uno por su lado.

Temía la reacción que pudieran tener sus palabras y resultó en una grata sorpresa ver que ella le dedicaba una sonrisa comprensiva y asentía.

–Sí, funcionamos mejor como amigos ¿no te parece? –cuestionó ella con una ceja alzada.

–Honestamente no lo sé –se rio– creo que lo nuestro fue tan rápido que nunca tuvimos la oportunidad de serlo.

La chica considero sus palabras y asintió.

–Es buen momento para intentarlo.

–Espero lo sea porque no quisiera tener problemas cuando todo esto se resuelva y volvamos a vivir bajo el mismo techo.

Con sus palabras aspiraba a ampliar la sonrisa en la joven, pero en su lugar pudo ver como sus ojos se oscurecían y bajaba la mirada. Se apartó con gentileza del agarre y le dio la espalda.

–No voy a estar ahí cuando regreses –confesó abrazándose a si misma.

Kid Flash pensó que había entendido mal y volvió a acercarse a ella.

–¿Qué?

Jinx suspiro y apretó los brazos a su alrededor. La joven abrió la boca para responder, pero fue silenciada por el ruido de la alarma dispararse. Se volvió para mirar a Kid Flash, pero él permanecía quieto, sin ningún ademán de moverse.

–¿No tienes que ir?

A pesar del fuerte ruido, Kid Flash parecía ni siquiera haber reparado en él.

–¿Eh? Ah no, sigo suspendido.

Sacudió la cabeza para restarle importancia. Cualquiera que fuera la emergencia tenía que confiar en que los chicos podrían ocuparse de ella.

–¿Qué ibas a decir Jinx?

–Le confesé a Abeja la razón de nuestra pelea un par de semanas después de que te fueras –admitió y se volvió hacia él.

Kid Flash abrió los ojos ante la sorpresa de ver que los de ella estaban empañados por las lágrimas

–Debí decírselo en cuanto supe que te enviarían para acá, pero no pude –se rehusó a mirarlo–. Después escuché a Abeja y a Robin discutir sobre lo difícil que estaba siendo para ti adaptarte y no pude más. No te merecías ser el único que pagará las consecuencias por algo que yo había hecho –se quito una lágrima que rodaba por la mejilla–. También lamento que tuvieras que guardar ese secreto.

–¿Y eso qué tiene que ver con que no vayas a estar allá cuando yo regresé?

Jinx apretó los labios.

–Lo que yo hice se considero como lo que es; una traición –reconoció Jinx–. Abeja se debatió algunos días en que hacer conmigo y creo incluso lo habló con Robin.

Una bomba cayó en el estómago de Kid Flash y se esforzó lo más que pudo para que su cara no mostrará ninguna emoción sobre sus palabras. Eso sólo podía significar que Robin sabía que él le había ocultado dicha información, lo que -sumado a lo que pensaba que había pasado la noche anterior con Raven- bien podía ser considerado como una doble traición.

Robin se ha mostrado hasta cierto punto condescendiente contigo y tus escapadas por los años que tienen de conocerse y por considerarte un buen amigo, pero todo tiene su límite. No puedes olvidar que además de tu amigo ahora también es tu líder, porque te aseguro que él no lo ha olvidado.

Las palabras de Cyborg le llegaron de pronto y no pudo evitar pensar que ya había cruzado más de lo permitido la línea con el chico maravilla. Le tomaría años recuperar su confianza, si es que existía aún la posibilidad.

–… Al final llegaron a la conclusión de que lo mejor es que pasé un tiempo recluida, unos meses o un año al menos. Hubiera sido más tiempo, pero Abeja abogó que se tomara a consideración los últimos años en los he que ayudado a los del Este –la voz de Jinx lo trajo de vuelta a la realidad–. Y creo que me servirá, necesito un tiempo para enmendar lo que he hecho –había cierto optimismo en su voz que animó al pelirrojo.

–Bueno espero no la pases tan mal, el naranja nunca ha sido tu color.

Jinx rio por lo bajo.

–Abeja me permitió venir a verte antes de cumplir mi condena ¿crees que sería abusar de su confianza si le suplicó me dejen quedarme con mi ropa? –bromeó.

Ahora fue el turno de Kid Flash para reír.

–No deberías tentar a la suerte –te lo digo por experiencia.

Jinx se encogió en hombros.

–Bueno debo marcharme ya.

Kid Flash asintió y se acercó otro paso. Antes de que pudiera decir algo, la rodeo con los brazos y la atrajo hacia sí. Sintió los brazos de Jinx rodearle la espalda y recargar la cabeza en su hombro. Una pequeña sonrisa se asomó por sus labios al comprobar que si bien todo aquello se sentía familiar, ya no había nada más. La dicha que tiempo atrás le causaba tenerla entre sus brazos ya no existía, o al menos ya no existía para ella. Ahora sólo anhelaba que fuera una persona la que ocupara ese lugar.

Se apartó con delicadeza de Jinx y le dirigió una última sonrisa.

–Suerte –dijo con sinceridad.

Jinx asintió e inhaló una gran cantidad de aire.

–Lo mismo digo.

Y sin más se dirigió al borde de la azotea. Se subió a la barda y de un saltó se elevó en el aire. Kid Flash la observó hasta que la perdió de vista. Ingresó de nuevo en la Torre y corrió hacia la sala. Los más seguro era que los chicos ya se hubieran marchado, pero sabía que en cuanto regresarán el primer lugar al que irían sería ahí. Tomó asiento en uno de los bancos y espero con una pierna temblando a una velocidad imposible a que la misión terminará.

….

La razón de la alarma no era otra que un ataque simultáneo por parte de Overload y Cinder block, lo cual significó un pequeño alivio para Robin. Aunque si bien sabía que era demasiada coincidencia que ambos decidieran atacar al mismo tiempo, bien podría preocuparse más tarde por eso. Por ahora le bastaba saber que ambos villanos eran fáciles de derrotar, por lo que no les tomaría mucho terminar con la misión y pronto podría regresar para retomar la discusión.

Sin embargo, la simultaneidad de los ataques no implicaba que fueran en el mismo lugar; Cinder Block hacía de las suyas en la parte este de ciudad, mientras que Overload lo hacía al norte, punto famoso por encontrarse alejado del mar y con pocas tomas de agua que sirvieran para controlarlo. Forzosamente el equipo debería de dividirse.

–Star, Chico Bestia y Cyborg vayan con Cinder Block –ordenó antes de dejar la Torre.

Separar a Raven de Chico Bestia, sabiendo lo buenos que eran ambos en coordinación y combate cuando estaban juntos, suponía un riesgo y Robin lo sabía. Pero la decisión la había tomado por estrategia y fuerza de los villanos; Cinder Block por su tamaño y capacidad de destrozo suponía un villano que sería mejor enfrentar entre tres personas y aunque él disfrutaba de combatir contra él, quería mantener los ojos sobre Raven –además de que el viaje de regreso le concedería unos cuantos minutos con ella en privado– y por sus poderes, Raven era la más apta para pelear contra el eléctrico villano.

–Raven, tú y yo vamos por Overload –terminó de dar la indicación.

Después de separarse del resto, Robin subió a su motocicleta y Raven se elevó en el aire para seguirlo. Llegar no les tomó más de unos minutos y tan pronto como estuvieron ahí, ambos hicieron un rápido recuento de los daños.

Muchos postes de luz despedían chispas eléctricas, los autos sonaban los cláxones y tenían los estéreos prendidos por lo que toda la calle se escuchaban diferentes estaciones de música o estática y las luces de los edificios titilaban sin control alguno, lo que hubiera supuesto un problema si fuera de noche, pero el exceso de luz jugaba a su favor. Desafortunadamente no había señales de la posición exacta de Oveload.

–Raven rastréalo.

La joven asintió sin voltear a mirarlo. Cerró los ojos para centrarse y poder captar donde estaba el villano, pero no importaba la concentración que ejerciera menos lo conseguía. Su mente continuaba en la Torre, en la azotea para ser más precisa. No paraba de sentir como si unas cuerdas tiraran con fuerza de ella en esa dirección. De pronto la imagen de Kid Flash y Jinx riendo juntos le llegó y tuvo que sacudir la cabeza con fuerza cuando un dolor interno la embargó.

Apretó con fuerza los párpados y se llevó las manos a la sien para presionar y poder captar algo, pero no había nada.

–¡Raven!

Abrió los ojos tan pronto escuchó el grito de Robin. Apenas alcanzó a divisar como el chico se abalanzaba sobre ella, haciéndola perder el equilibrio y cayendo los dos con fuerza sobre la acera. El dolor en la cabeza la trajo de vuelta a la realidad, aunque tuvo que reconocer que era menos intenso que el que le había causado la imagen de los chicos en la azotea.

Robin se apartó un poco para verla mejor y tras darle una rápida examinada para saber si estaba bien, frunció el ceño con molestia.

–Te necesito ¡aquí y ahora!

Las palabras le supieron ácidas y asintió para que el chico se pusiera de pie. Por el impacto ninguno había visto que dirección había tomado Overload y no les quedo más que colocarse espalda con espalda para ver si conseguían verlo.

Raven sabía que Robin continuaba aguardando a que ella descubriera la posición de Overload, pero su parte lógica la insto a ya no intentarlo. Si lo hacía sólo conseguiría distraerse. Sin dejar de escrutar la zona, se mordió el labio y trato de invocar sus poderes. No supuso una sorpresa saber que de nuevo estaban inactivos. De reojo le dirigió una mirada angustiada a Robin; él estaba ajeno a su presencia. Su atención estaba enfocada por completo en encontrar a Overload, como debía estarlo ella.

Volvió la atención a la calle. Distinguió un chispazo de luz en un poste, abrió la boca para alertar a Robin, pero en ese preciso instante un rayo salió disparado en su dirección. Un gemido escapó de sus labios y cayó de rodillas cuando una corriente eléctrica le recorrió el cuerpo y aún cuando ésta la abandono la sensación de la electricidad seguía en su cuerpo.

Elevó la mirada para ver si Robin había sufrido algún daño y una pequeña parte en su interior se alivio al verlo intacto.

–Raven ¿Qué ocurre?

La preocupación en las palabras de Robin y el hecho de que le lanzara miradas intermitentes para ver si estaba bien le indicaron que él sabía que algo estaba mal con ella y sólo pudo preguntarse si Robin ya se había dado cuenta ¿cuánto tiempo tardaría Overload en darse cuenta que no representaba a una oponente fuerte?

Apretó los puños y se puso de pie. Sus piernas temblaron como consecuencia del ataque y como pudo adoptó una postura defensiva.

–Robin hay algo que tengo que decirte –dijo en un susurro, escrutando cada punto para ver si podía ver otro chispazo.

No obtuvo respuesta por parte de él.

–No… no tengo mis poderes –admitió con pesar.

No podía verlo, pero estuvo segura de que le había dirigido una rápida mirada antes de seguir observando la calle.

–De momento están inactivos –terminó.

Un montón de preguntas acudieron a la mente de Robin, pero las circunstancias no le permitían formular ninguna. Entendía que lo más importante era detener a Overload, evitar que siguiera causando daños o que alguien saliera herido, pero ahora algo más se añadía a la lista. Raven era la mejor combatiéndolo por la ventaja que le otorgaban sus poderes para detonar tomas de agua y dirigirla hacia él, pero sin esa ventaja las cosas sólo se complicaban más.

Un escalofrío lo recorrió y por breves segundos pensó que se debía a lo que Raven había dicho, pero tras descubrir que provenía de su cadera y escuchar un pequeño jadeo por parte de su compañera supo que el culpable era Overload. Bajo la mirada hacia el punto en su cadera que había comenzado a despedir un sonido extraño y descubrió que el villano había deshabilitado sus comunicadores. Maldijo por lo bajo, tomó el aparato y lo lanzó lejos. Necesitaba idear un rápido plan antes de que las cosas empeoraran.

No obstante, su mente no tuvo la oportunidad de concretar algo cuando una nueva corriente lo recorrió y tiro al suelo.

Raven se giró al escuchar el quejido de su líder, pero no pudo hacer nada para evitar el que se dirigió hacia ella. Volvió a caer sobre las rodillas y apretó los dientes para no emitir sonido alguno que revelara el dolor que sentía. La corriente era mucho más fuerte que la anterior, al punto que su cuerpo temblaba con violencia y un temor se instaló en su pecho cuando el ataque se detuvo. Hasta ahora ambos habían soportado medianamente bien las descargas eléctricas, pero quedaba claro que iban en aumento y sabía lo que un exceso de corrientes eléctricas podía causar en una persona.

Con las pocas fuerzas que le quedaban, alzó el rostro al distinguir un nuevo chispazo y un posterior rayo. Vio que el objetivo era Robin y se interpuso entre él y la descarga. En esta ocasión no fue capaz de soportar el ataque de rodillas. Su cuerpo cayó tendido en el suelo, temblando descontroladamente. Sus labios se abrieron un poco para dejar salir varios gemidos y noto sus ojos llenarse de lágrimas.

….

Kid Flash se puso de pie al sentir como sus piernas se acalambraban de un momento a otro. La sensación era similar a cuando una extremidad se dormía, salvo que resultaba un poco más intensa. Le recordaba a la electricidad que sintió cuando intentaba controlar sus poderes, con la diferencia de que esta le desagradaba e iba en aumento.

Sin embargo, a los pocos segundos se detuvo. Se rascó la nuca confundido y estaba por volver a sentarse cuando lo asaltó una idea. Se acercó al monitor de la sala que mostraba las coordenadas de los ataques y, tras teclear con rapidez, apareció la información de los villanos. Leyó con velocidad los datos de cada uno y eso hizo que descartara al que parecía un gigante de roca. Se centró en el segundo y volvió a teclear para obtener una mayor claridad del punto en el que estaba atacando. Creía conocer la zona, pero no estaba del todo seguro por lo que sacó su comunicador y la tecleó sólo por si la corazonada que creía tener era verdadera.

Una trayectoria apareció en la pequeña pantalla justo cuando volvió a sentir una corriente mayor que ahora le recorría todo el cuerpo, no sólo las piernas. Cerró los ojos y la imagen borrosa de una calle y los gritos lejanos de una voz que sonaba parecida a la de Robin sonaron en su cabeza. Abrió los ojos de golpe al comprender lo que pasaba y salió disparado.

….

–¡Raven!

La aludida apenas si pudo abrir los ojos cuando escuchó su nombre. Robin la había levantado un poco entre sus brazos y la miraba preocupado. La descarga la había hecho perder el conocimiento por unos segundos. Se incorporó un poco, temiendo que mientras él estaba distraído un nuevo ataque los debilitará más.

Un fugaz alivio apareció en el rostro de Robin al verla consciente. A leguas se notaba lo débil y dañada que estaba, pero ver que seguía despierta era mejor que nada.

–Necesito que…

No terminó de hablar cuando un rayo lo golpeó con fuerza. La soltó y Raven lo vio caer a su lado y retorcerse de la misma manera que ella lo había hecho. Volteó al punto del que creía había venido el ataque, pero ya no había rastro de Overload. Giro el rostro hacia todas las direcciones y volvió a intentar invocar sus poderes, en esta ocasión para crear un escudo que los protegiera, pero no fue capaz de hacer nada.

Nuevas lágrimas acudieron a sus ojos y se reprochó su inutilidad al tiempo que se pasaba con fuerza el brazo por el rostro. No quería mostrar más su debilidad ante un villano que sabía no era lo suficientemente fuerte. Más esa breve distracción le valió un nuevo rayo que la hizo doblarse hacia enfrente. Se mordió con fuerza el labio mientras la corriente la atravesaba y percibió el sabor a sangre en lengua. Su cuerpo volvía a temblar sin control y como pudo abrió un poco los labios para liberar su labio.

De pronto sintió como algo la envolvía y, creyendo que no era otro que Robin, elevó el rostro. Una sorpresa se plantó en su rostro agónico cuando vio que Kid Flash la sostenía. La descarga desapareció segundos después de que él apareció y jadeo ante la falta de aire.

El velocista ni siquiera trato de ocultar su preocupación al ver el rostro de sufrimiento de la chica bañado en sudor y lágrimas. La estrechó un poco más, temiendo lastimarla con su tacto y tuvo el impulso de tomarla en brazos y sacarla de ahí lo más pronto que pudiera.

–Raven ¿estas…

–Te quiero –lo cortó ella.

Las palabras salieron de sus labios sin titubeos, sin dudas, sin nada que denotara un poco de confusión, sino que estaban cargadas de seguridad. Tan pronto comprendió lo que había dicho, y acepto que no era más que la verdad, una tranquilidad se instaló en su pecho. La revuelta que tenía días ocurriendo en su cabeza se aquieto y experimentó como sus poderes volvían a ella.

Sus fuerzas se renovaron un poco con el regreso de sus poderes y le permitieron apartarse con cierto pesar d ellos brazos del velocista y ponerse de pie. Su parte egoísta quería ver la reacción de Kid Flash, analizar su rostro o saber si tenía algo que decir, pero su deber como heroína era mayor. Cerró los ojos por unos e inhalo profundo, sacando todas las preocupaciones banales de su mente y permitiendo que fuera su magia le recorriera cada centímetro del cuerpo.

Abrió los ojos al percibir un nuevo ataque y elevó las manos para poner un escudo en el cual rebotó el rayo.

–Azarath Metrion Zinthos –dijo con voz clara tras quitar el escudo.

La magia salió de su cuerpo y cubrió todo a su paso; la calle, los coches, los postes de luz, deshabilitando cualquier punto eléctrico que Overload pudiera utilizar como escondite. Raven lo detecto a unos cuantos metros y presiono con sus poderes el asfalto. Hubo un pequeño temblor cuando las calles se cuartearon para que las tuberías las atravesaran y chorros de agua salieron despedidos en diferentes direcciones. Raven acumulo un chorro y lo dirigió hacia donde estaba Overload. Bastaron unos cuantos litros de agua para que una simple tarjeta inofensiva apareciera. Ésta cayó con un ruido sordo sobre un charco y con ello Raven reprimió su magia.

Sin embargo, el regreso de esta y el peso de toda la batalla fue demasiado para su cuerpo. Se sintió tambalear, sus ojos se cerraron y el piso se movió bajo sus pies. No se impactó porque Kid Flash la rodeó con los brazos y la depositó con suavidad en el suelo.

Raven abrió los ojos para ver los azules del chico cargados en preocupación. De nuevo tuvo deseos de indagar sobre lo que pensaba, pero no tuvo fuerzas para decir nada más. Escuchó que él la llamaba y le pareció sentir como la sacudía con suavidad. Al final sólo pudo asentir antes de perder el conocimiento.

Jeje bueno esto es todo por hoy. Espero les haya gustado, intente hacerlo lo más largo que pude como compensación por lo que me tarde en escribirlo. Si soy sincera lo que más me costó fue la escena de la pelea, porque no quería que fuera con un villano más difícil como Slade (ya había que dejarlo descansar, casi siempre lo pongo como el principal antagonista), pero al mismo tiempo tenía que ser alguien que representara una amenaza sin los poderes de Raven.

Muchas gracias si han llegado hasta aquí, en especial a fran. Sanchez y a Chica Cuervo por haberse dado el tiempo para comentar en el capítulo anterior. Ya saben, si tienen alguna recomendación o quieren dejar su impresión sobre el capítulo, todo comentario será bien recibido.

Y sin más, espero estén muy bien, les vuelvo a agradecer si llegaron hasta aquí y les mandó muchos saludos.