Tic, Tac
Mientras la música de comerciales comenzaba terminar en casa de Serena, al igual que en miles de televisores en el país, Yaten entro furioso a la habitación de su hermano dispuesto romper cada una de esas costosas guitarras
Taiki corrió por la escalera derrapando hasta la puerta y lo apunto con un dedo en advertencia.
-No haremos esto otra vez. Ya lo hablamos, no puedes romper sus cosas- Yaten sonrió ampliamente con ojos furioso, lo que le daba la increíble apariencia de un demonio.
-Que venga y me detenga entonces- su mano alcanzo una de sus guitarras y Taiki gritaba una orden, cuando de pronto una estampida de pies comenzó a subir las escaleras.
Ambos miraron a puertas por donde Mina entraba sudada sin reparación, mientras que Rei la empujaba jadeando, mirando alrededor hasta que sus ojos se toparon con dos juegos igual de asustados y confusos.
- ¿Qué sucede? - inquiero Taiki mirándolas conmocionado y Lita se adelantó, tomándolo por las solapas remeciéndolo con los dientes apretados.
- ¿Dónde está? - inquiero furiosa y Rei se limpió el sudor del labio mirándolo con ojos de locura
-Hablen. Se lo que vi
- ¿Viste? - Preguntaron al unísono y Rei los miro chirriando los dientes
Los hermanos de Seiya se miraron entre ellos asustados y Mina se trono los dedos, mientras sus ojos chispeaban con un poder desconocido.
- ¿Donde esta Seiya? - demando mirándolos y Yaten miro de ella hasta Lita que parecía lista para arremeter contra él.
-Cuando llegamos anoche él ya estaba en cama, y hoy en la mañana ya no estaba… al igual que toda mi colección de monedas- una mirada de rencor paso por los ojos de Yaten y bufo encogiéndose de hombros- Al parecer sabemos menos que ustedes de donde está.
- ¿Que está pasando? - inquirió Taiki mirando de una a una y Rai se dejó caer en la cama mordiéndose las uñas.
Serena se sentó de nuevo en su cama, débil por los temblores y Luna salto a su lado con el pelaje de punta, preocupada.}
El frió parecía consumirla por completo, entumeciéndole las extremidades y la mente. Algo estaba mal. Algo estaba muy mal, pero ella ya no podía volver a su cama. Necesitaba irse, arreglaría todo esto y luego se preocuparía por lo que fuera que estaba pasando con ella.
Abajo, el estruendo de puños en la puerta principal la hizo mirar con ojos ciegos, mientras lo único que podía ver era el reloj que ya marcaba las tres y veinte de la tarde.
Sus amigas entraron como un ciclón sorprendiéndose al verla en ese estado y Mina se agacho para tomarla de los brazos.
-¿Qué paso? - inquiero sacándole el cabello del rostro pero Serena negó intentando sonreír.
-No pasa nada- susurro con voz rota- ¿Qué les sucede a ustedes? - Mina abrió la boca para hablar, pero Rei entro pasándola y sentándose a un lado de Serena en la cama.
-Tenemos que decirte algo- soltó de golpe tomándola de un brazo para que sus ojos se conectaran.
- ¿Qué sucede? - pregunto Serena casi sin voz empezando a preocuparse de verdad y Rei dudo un segundo.
-Seiya se va- anuncio de golpe, como deseando soltarlo rápido, como cuando te quitas una curita evitando el dolor, pero por el contrario Serena sintió algo tan agudo y lacerante como agujas bajo las uñas
- ¿Qué? - pregunto soltado el aire- ¿A dónde, es por trabajo nuevamente o…? - dejo que su voz bajara hasta desaparecer mientras las respuestas que ella sabía saltaban a su mente.
-Yo lo vi- dijo Rei con gravedad- No me preguntes como, pero desde que fuimos al castillo he estado viendo algunas cosas, algunos sucesos. Ahora lo vi en el aeropuerto esperando un avión. Intentamos llamarlo, pero no contesta para nada, pero estoy segura de lo que he visto- Serena miro más allá de sus amigas para ver como los hermanos de Seiya se movían incomodos en el umbral de la puerta como si no supieran como he llegado ahí.
De pronto el reloj sonó marcando las tres y media y Serena miro como parecía moverse cada ve más rápido, sin dudar por un segundo de lo que Rei decía.
¿Qué es lo que había hecho? Oh Seiya, ¿algún día podría perdonar todo lo que había provocado?
-Todo estará bien, yo lo arreglo- murmuro parándose, usando sus últimas reservas de energía para terminar de buscar sus cosas e irse y arreglar todo esto que ella había provocado con sus indecisiones. Todo estaría bien. -Yo… Yo cometí un error anoche, pero lo solucionare. Solo debo ir a un lugar y luego iré con Seiya y hablaremos. Esto segura que podemos arreglarlo.
Podían olvidar el beso, hacer como que nunca paso y ser amigos nuevamente. Tal vez no de inmediato, algo como eso no es fácil de dejar atrás, pero lo lograrían. Siempre y cuando ella no la jodiera nuevamente todo estaría bien.
-Entonces debemos irnos- dijo Taiki mirando la hora- Llamamos al aeropuerto y el vuelo más cercano es a las cuatro y media. Es a Estados Unidos que es a donde suponemos se dirige debido a las visiones de Rei- Taiki la miro extraño, pero no parecía dudar demasiado de Rei aun cuando no era algo que dirías todos los días.
- ¿Estados Unidos? A ese programa le falta al menos media hora más ¿Cómo es posible que tome ese vuelo? Necesita estar dos horas antes para un viaje internacional. Lo más probable es que si ha decidido irse sea mañana. Aún tenemos tiempo –balbuceo distraída, caminando entre tropiezos por su habitación buscando su billetera y tomando el cabello con manos temblorosas.
- ¿Que programa? - pregunto Taiki mirándola con el ceño fruncido y ella se detuvo para apuntar la televisión en donde Seiya seguía hablando, ahora junto con otras dos personas.
-El de la televisora central- le dijo, mirando como Yaten subía sus cejas mirándola como si ella fuera tonta.
-Ese programa es grabado Serena- dijo con un tono a juego con su mirada y ella pestaño despacio.
-No, no es cierto, está en VIVO- rebatió, apuntando el gran y rojo icono a un lado de la pantalla y Taiki negó rodando los ojos.
-Es grabado. Estuvimos ahí anoche- Sacó su teléfono y buscó la foto donde Seiya y la presentadora posaban para unas fotos detrás de escena y Serena sintió como el miedo nauseabundo le subía por la garganta- A Yaten le pareció buena idea soplarle chismes falsos a la presentadora y estuvimos hasta muy noche arreglando las cosas. Al menos Yaten y yo lo hicimos, él se fue primero furioso con Yaten por haber filtrado algunas fotos.
-Solo fue un poco de Publicidad. Fotos de ustedes dos ya han salido antes y no pasa nada, no tenía que molestarse tanto y tomar mi colección rara y única de monedas antiguas- Yaten bufo molesto desde su puesto, pero Serena ya había dejado de escuchar.
"Y tú qué haces afuera" había preguntado ella
"Vengo de un trabajo" había respondido.
De un trabajo
De un trabajo
Serena escucho la respuesta en su mente como un eco y se tomó el cuello donde su aliento parecía haber quedado atorado.
-Serena- le dijo Rei tomándola por sus brazos, haciendo que se enfocara en ella- ¿Que paso entre ustedes? ¿Por qué Seiya querría irse otra vez y de esta forma tan repentina? - la removió como si ella necesitara que la despertaran de un profundo sueño y ella los miro a todos sin poder decirles nada, muda de dolor y desconcierto
El piso comenzó a dar vueltas y negó moviendo su cabeza como autómata.
- Él no se iría si despedirse-fue lo único que pudo decir, sintiendo sus jadeos comenzar a marearla y Yaten se burló, mirando todo con ojos airosos
- Sí lo haría. Si es por ti ese idiota haría lo que fuera. Y lo hará dentro de… - miro el reloj con una ceja alzada- Una hora y treinta y cinco minutos si tenemos razón.
- ¿Pero por qué…? - murmuro aun sabiendo la respuesta. Porque ella lo había arruinado a lo grande. Seiya estaba tan herido que había decidido irse… hoy mismo.
Un dolor como ningún otro la atravesó y su cuerpo se desplomo en la cama en medio de temblores cada vez más dolorosos.
-Seiya se ira- murmuro mientras su garganta se cerraba y la pena y tristeza parecieron poseer cada trozo de su cuerpo al ser consiente por fin lo que sus amigos llegaron a decirle con tanta urgencia. ¿Por qué había pensado por un segundo que tenía tiempo? Jamás había tenido suerte en esta historia. El destino siempre parecía confabular para separarlos de una forma u otra.
Y, aun así, si mágicamente lograba llegar con Darien y luego con Seiya para acabar con todo ¿se suponía que debía esperar que Seiya se quedara? Tendría que estar loco. Y ella ser un monstruo por desearlo.
Seiya se iría nuevamente. Tal vez por siempre.
Miro de nuevo la hora escuchando como ahora los segundos parecían un mazo golpeando una pared.
Tic, tac, tic, tac.
La horrible cabeza del mostro que vivía en su interior salió de su escondite y le susurró al oído deseando llevarla a ese horrible camino en donde siempre terminaba arruinado todo.
Se los cubrió con las manos gimiendo
No podía. No podía hacer eso a Seiya. No podía obedecer esos deseos e ir a buscarlo. No podía seguir haciéndole daño. No podía quererlo a su lado sabiendo cuánto daño eso le hacía.
El merecía un amor verdadero. Merecía amar a alguien sin presiones ni maquinaciones. Tenía un futuro lleno de posibilidades.
¿Y ella?
La imagen de Darien floto detrás de sus ojos. La vida dulce y armoniosa. Una vida sin sobresaltos, llena de felicidad y días tan cálidos como la primavera.
Los recuerdos de su vida pasada acariciaron su mente como una manta de seguridad. Así seria. Así sería su vida otra vez. Llena de risas y un amor eterno.
No sería puro. Jamás podría llamarle puro porque también ellos han sido impuestos. Pero sobre aviso no hay engaño. Ambos sabían la verdad. Al contrario de Seiya ellos sabían la mentira sobre la que estaban pisando.
Solo debería decirle si a Darien y esta vez en serio y todo sería como debería ser.
Seiya podría escapar de la red que se había tejido a su alrededor.
Ella tendría el destino que se había escrito para ella. Ese destino que había vivido antes lleno de esa felicidad de ensueño que recordaba.
Y Seiya… Seiya se marcharía y seria libre.
Libre para enamorarse realmente, de Kakiuu o de cualquier chica digna de él. Sin sentimientos impuestos, sin manipulaciones…
los segundos de pronto se largaron y espesaron como un rió de lodo oscuro y tenebroso, dejando de correr hasta detenerse por completo dejándola congelada en ese cenegoso abrigo.
Cuando volvieron a correr y el mundo comenzó a girar nuevamente un grito horrible y estruendoso se oyó en su mente, mientras una parte de ella era secuestrada y encarcelada, y se quedó unos eternos minutos más ahí sentada, saboreándolo, asumiendo su decisión, despidiendo esa parte de ella que dejaría morir.
Cuando los gritos dejaron de oírse, se limpió las lágrimas, aunque estas no paraban de caer, recorriendo su rostro hasta su barbilla, cayendo en la alfombra y dejando pequeños círculos más oscuros en el material,y se levantó.
Miro a Yaten y Taiki rogando que la entendieran. Esperaba que algún día ellos pudiesen perdonarla.
-Necesito que me lleven.
Camino tambaleándose, con las respiración agitada y silbante, esquivando a la gente que parecía correr a una velocidad irreal a su lado, convirtiéndolos a todos en un borrón y solo un murmullo generalizados de voces
Miro a su alrededor, buscando su silueta y la hora simultáneamente, en el gigante reloj sobre su cabeza que tenían los tableros, que ponían y sacaban los horarios y viajes.
Justo a tiempo.
No necesito mucho para encontrarlo una vez que estuvo cerca. Algo en ella parecía unida a el de una forma irracional desde el comienzo de todo.
Miro su espalda mientras las lágrimas volvían a salir de su escondite y él se giró mirando directamente a su alma, con sus bellos ojos azules confusos al verla parada ahí llorando.
-Hola- murmuro acercándose y ella le sonrió con el corazón rompiéndose por la mitad.
Había tomado una decisión, pero eso no hacia esto más fácil.
-Hola Darien.
