Codicia
16:00
Corrió hasta que el aire se convirtió en llamas de fuego y acido que pasaba por su garganta y nariz, y anidaban en sus pulmones.
El frio en esos meses se había llevado toda su energía, pero en el momento en que pensó que se desmayaría, se aferró con uñas y dientes al conocimiento de que ese poder extraño y ajeno aun residía en su cuerpo. Si debía vivir sabiendo que muchas cosas de su vida eran extrañas y dementes al menos les sacaría un beneficio.
Se apodero de ese pensamiento y a cada paso dado comenzó a sentirse más y más rápida y ligera hasta que se movió entre las personas apenas y tacándolas casi como si Yaten le hubiera dado la habilidad de esquivar los autos, demostrada de camino a este lugar.
De pronto, entre la gente, una chica apareció arriba de un asiento, casi siendo consumida por la multitud a su alrededor, y sus ojos se cruzaron.
Ami pareció brillar desde el interior al verla y apunto hacia adelante.
- ¡Alla! - grito saltando y moviendo sus brazos y Serena asintió con seguridad recordándose darle las gracias después a su amiga, pero por ahora solo bajó la cabeza y se disparó hacia adelante.
Las personas comenzaron a pasar por su lado difuminándose unas con otras y ella solo pudo ver sonrisas brillantes y ojos azules. El ruido bajó de volumen y la risa que parecía encender un interruptor de felicidad instantánea lleno sus iodos. Solo se vio envuelta en abrazos y caricias despreocupadas, manos desatando sus trenzas, dedos causando cosquillas en los lugares correctos, besos en la frente y una mano cálida y segura entre las suyas. El olor a jabón y sueños cálidos la envolvió hasta que lo vio por fin.
Seiya
Estaba parado dándole la espalda, hablando con alguien en un mesón. Su cabello negro resplandecía con las luces artificiales y Serena se mordió el labio mientras las lágrimas comenzaron a correr otra vez.
-Perdóname- Susurro mirándolo, porque lo que estaba por hacer era posiblemente los más terriblemente egoísta que seguro haría en toda su vida. En su interior rogo porque el perdonara algún día su codiciosa decisión.
-¡Seiya! - grito en medio de una respiración, proyectando su voz rota por los últimos diez metros que los separaban y Seiya se giró de golpe, mirando con ojos sorprendidos alrededor.
Solo le basto un segundo para verla, para que sus ojos azules conectaran con los de ella anegados en lágrimas y ella se lanzó a sus brazos, que parecían estar automáticamente abiertos para ella como siempre.
Seiya encajo el golpe dejando salir el aire y levantándola del suelo, haciendo que pareciera que más que saltar, hubiera volado hacia él.
En el segundo siguiente estaba enterrada en sus brazos aferrándose a él con toda su fuerza, saboreando su aroma con la cabeza en medio de su cuello y hombro.
-¿Bombón? ¿Qué...?- inquirió completamente perdido- ¿Sucedió algo? ¿Estas herida? - Saco una de sus manos de su espalda y se echó hacia atrás para verla, y con dulzura, le saco el cabello suelto del rostro pegado a su mejilla por las lágrimas y tan desconcertado y perdido como cualquier persona cuerda estaría, pero aun así tan preocupado por ella, que Serena sintió una increíble ternura en el alma.
Todo era un regalo, un deseo robado, una oportunidad usurpada y ella disfrutaría ese agridulce sabor cada día, aunque eso la llevara al infierno.
- Te amo, y hare todo lo posible por que tú me ames de vuelta- balbuceo mirando sus ojos abrirse a cada palabra mientras que los de ella se llenaban de lágrimas-Te amo y lo siento, pero juro que hare todo para ser lo que necesitas, me convertiré en alguien digno de tu amor, no lo merezco, pero… -hablo cada vez más rápido mientras las palabras comenzaban dispararse fuera de su alma y Seiya se veía más y más impactado mientras la dejaba caer hasta que sus pies tocaban el piso.
-¿Qué?- pregunto cómo si le hubieran golpeado el estómago sacando todo el aire de su cuerpo y los ojos más grande que le hubiera visto, pero ella no podía parar. Su mente eran un torbellino de miedo y culpa, de remordimientos y desprecio hacia ella misma que dejo de oir todo a su al rededor a excepción de su corazón y pensamientos.
-Puede que no sea a quien le deberías dar tu afecto, soy gruñona en las mañanas, demencialmente golosa, obstinada y a veces caprichosa, mezquina y egoísta, y si no fuera por esta extraña energía seria la chica más torpe en los deportes, pero prometo que me convertiré en alguien merecedora…
-Dulce, no sé de qué estás hablando- estaba diciendo Seiya pasando del pasmo a la confusión completa y absoluta, tomándola de los hombros intentando que reaccionara. - si respiraras un segundo tal vez…
-No te arrepentirás, sé que no soy la mujer que debería estar aquí, que no me perteneces...- siguió hablando y hablando sabiendo que él no entendería ni una sola palabra y Seiya suspiro hondo.
Un día de muchos en los que habían estado holgazaneando en su casa haciendo zaping en la televisión, desparramados en el enorme sofá, y cuando todo parecía que era perfecto en el mundo, Seiya se había detenido en una película en el momento justo cuando el protagonista silenciaba a su compañera con un beso. Él había soltado un sonido de irritación y hastío y ella, que estaba hojeando una revista, usando su abdomen como almohada, había levantado la mirada para verlo cambiar la televisión con rapidez.
- ¿Película de chicas? - bromeo ella y el la miro sorprendido y luego había rodado los ojos mientras continuaba cambiando canales a una velocidad ridícula.
-Supongo que es un reflejo- respondió sonriendo avergonzado- Mi madre siempre nos dijo que hacer eso era una grosería. Una actitud algo machista. Lo odiaba. Supongo que lo dijo tantas veces que adquirí el odio también.
Serena había reído y vuelto a su revista mientras él los movía un poco para estirar su brazo por el respaldo del sofá y subir un pie en su rodilla sin tener que moverla de su sitio, en el que en realidad estaba más que cómoda.
-Tu madre me agrada- había comentado Serena haciéndolo reír.
Serena supuso que a veces la madre de Seiya podía equivocarse o tal vez solo no estaba ni cerca de pensar en su madre en el momento en que bajo su rostro y planto un tierno y suave beso en sus labios para silenciar su vomito verbal.
El aliento se le quedo pegado en la garganta acallando efectivamente cada sonido y de paso también todo pensamiento y latido de su corazón.
Cuando abrió los ojos, que no sabía que había cerrado, él la estaba mirando de una forma que casi le detiene el corazón otra vez.
-Respira amor. Te estas poniendo azul- le dijo haciendo que todo su interior saltara y que cada trozo de sus venas se sintieran electrificadas, levantando sus bellos y dejándolos de punta.
-Por favor no te vayas- susurro respirando entre hipos cuando pudo volver a respirar y pensar y Seiya suspiro mientras movía su pulgar, delineándole el labio inferior.
-No se de que estas hablando- dijo mientras su dedo invertía el camino hacia el otro lado.
Serena arrugo su frente confundida intentando concentrarse mientras la punta de su dedo seguía mandando fuegos artificiales por su piel cada vez que lo movía.
-Rei vio…- ¿cómo podía explicarle algo que ella solo entendía al tener todos esos recuerdos? Supuso que cualquier cosa seria igual de aceptable.
Le relato los acontecimientos en su casa, saltándose a propósito algunas partes que no ameritaban ser discutidas en ese segundo y Seiya levanto las cejas
-Bueno…- murmuro alargando las silabas y luego solo se encogió de hombros- Es extraño, pero es Rei, ella nunca ha sido muy común. Nos vio venir antes de que la conociéramos. No dudo que pueda ver algunas cosas.
Serena asintió de firma ambigua. Era extraño que todos aceptaran algo así, ella sabía ahora quién era, o mejor dicho, quien había sido Rei en esa extraña vida pasada y por eso aceptaría cualquier cosa que Rei dijera, pero los demás parecían hacerlo sin mayores preguntas también, sin siquiera cuestionarse de donde venia tanta confianza.
Si solo supieran que eran esos recuerdos escondidos muy profundamente lo que provocaba esa fe ciega.
-Se que anoche no fui justa contigo, pero debiste decirme que habías decidido irte nuevamente- lloriqueo Serena volviendo al tema y Seiya negó algo divertido tomando sus manos y besando sus nudillos.
-Puede que no cuestione las extrañas habilidades Jedi de Rei, pero tal vez deberías al menos averiguar bien que fue lo que vio- Serena lo miro juntando sus cejas y Seiya la soltó para mostrarle unas tiras de papal que con los segundos fueron tomando forma en pases de abordar
-No entiendo- le dijo mirando de vuelta a él y Seiya aclaro su rostro, poniéndose más serio
-Hoy vine a cambiar estos boletos- se los paso y Serena vio que tenían fecha para la semana siguiente y volvió mirarlo mientras el apuntaba un nuevo reglón añadido abajo- Se supone debo irme la otra semana a grabar algunas cosas más- el calor de por si inexistente de Serena bajo otros grados y sintió como sus mejillas se vaciaban de color. Seiya se apresuró a tomarla del rostro clavando sus ojos en ella- Respira Bombón, te ves como si fueras a desmayarte ¿Por qué demonios estas tan fría?
- ¿Te iras la otra semana? - pregunto ignorándolo y el frunció el ceño sacándose su chaqueta y rodeándola con ella.
-En esa lista tuya de imperfecciones deberías agregar impaciente- mascullo abrochando la prenda hasta que Serena estuvo enterrada en la tela cálida y aromática.
-Tal vez deba agregar exasperante a la tuya- disparo de vuelta y él le sonrió con amor en los ojos
-Ahí está mi chica. Me estaba preocupando un poco- dijo mientras pasaba sus pulgares por sus mejillas, logrando que un poco de color regresara a su piel- Se supone debía hacerlo. En teoría el comercial final no está del todo terminado y aún faltan algunos eventos en Estados Unidos en los que debo participar, pero hoy vine a cambiar esos boletos. No pensaba ir a ningún lado con los nuestro de esta forma.
Lo nuestro. Era absurdo en todo esto, pero esa palabra llenaba a Serena de mariposas en cada lugar sensible de su cuerpo.
-Entoses Rei…- Seiya volvió a encogerse de hombros.
-Supongo que vio que me iba, pero eso ya no pasara.
-¿No te iras? - pregunto con esperanza renovaba y Seiya negó mientras ponía su frente sobre la suya
-Ya escapé una vez. No lo hare de nuevo. Pensé que estaba haciendo lo correcto, pero anoche me di cuenta que no era así- Serena lo miro sin entender y Seiya suspiro alejándose un poco- Anoche tenías razón. Estaba esperando a que me dijeras que lo habías elegido a él
-Anoche dije muchas cosas y lo siento…
-No te molestes- la interrumpió- Anoche solo me dijiste lo que necesitaba. Tenías razón. Debí volver como prometí. De hecho, no debí irme jamás. Te amo, no quiero que dudes de eso, pero pensé que estaba haciendo lo que debía, lo que a ti te haría más feliz, pensé que no tenía cabida en tu vida de la forma que deseaba, pero anoche me di cuenta de lo equivocado que estaba- Seiya frunció el ceño y la aferro por la cintura levantándola a su altura, clavando sus ojos en los de ella con decisión- Me deje manipular por sueños, por estúpidos pensamientos, por niñas malcriadas, pero eso se acabo
-¿Niñas malcriadas? - murmuro ella confusa y él se encogió de hombros
-Eso no importa- movió su cuerpo hasta que ella estaba firmemente alineada con el suyo y con su rostro a escasos centímetros- anoche pude por fin deshacerme de las cadenas que me mantenían cuerdo. Ya no me importa más. Si el destino no desea que estés conmigo que se joda. No hay nadie mejor que yo para ti en esta vida y no pienso ir a ningún sitio hasta que lo entiendas.
Seiya desplego su sonrisa iluminando todos los rincones de su cuerpo, pero casi de inmediato los bordes cayeron mientras sus dedos tomaban un mechón de cabello.
-Yo estaba dispuesto a ganar tu corazón Bombón, si aun debo hacerlo no dudes que lo hare, pero… tu… ¿solo me dijiste que me amas para que no me fuera?
Ah, dulce Seiya, siempre tan solitario y dulce Seiya. Era aquí cuando ella deseaba más que nada darle todo lo que podía de amor. Cuando Seiya dudaba del afecto, cuando se sorprendía por ser beneficiario de algo que se ganaba con su corazón puro y leal, ella deseaba más que nunca comérselo a besos.
Lo amaba, ¿Cómo podía no hacerlo? Seiya era todo lo que alguien pudiera desear y más. Noble, leal, valiente, decidido, honesto, tierno, comprensivo y divertido. Lo amaba, amaba todo de él, cada parte. Ya no le importaba si esos sentimientos habían sido impuestos o eran propios. Estaban ahí y ella ya no podía alejarlos. Cada día dolía más y mas no estar con él. No verlo, no sentirlo, no escucharlo. Cada día que se decía que no tenía derecho sobre ese amor era un día más de soledad y tristeza. Cada día parecía un pequeño viaje al infierno.
Esta era su bandera blanca. Se rendía. Se rendía a su egoísmo y tomaría todo, aun cuando eso no le perteneciera.
Le sonrió con tristeza deseándolo tanto que dolía. Si solo supiera que quien debería esforzarse por demostrar algo era ella y no al revés. Pero ese sería su más grande secreto y aunque él nunca lo supiera ella dedicaría cada día a merecer ese amor.
- Te amo- susurro besando su mejilla mientras el encendía sus ojos mirándola embelesado- Hay un futuro ahí afuera, lo conozco, sé que sería tranquilo y confortable, pero no lo deseo. Quiero estar contigo, quiero la incertidumbre, quiero descubrir un camino nuevo contigo. Quiero despertar cada mañana y sorprenderme. Quiero la locura de nuestros amigos, las peleas y discusiones, quiero todo contigo Seiya, aun cuando eso no me pertenezca. Lamento haber esperado hasta ahora para decírtelo. No lo entenderías, pero soy egoísta y codiciosa. Quiero ser tuya.
Seiya rio de forma armoniosa y toco su nariz con la suya.
- Tonta ¿No deberías decir que deseas que yo sea tuyo? - ella le sonrió de nuevo de forma afectada y simplemente negó triste.
-No, creme, se lo que digo- él era suyo desde el momento que se conocieron. Así lo habían planeado. Pero ella no debería desear tomarlo. Debería ser fuerte como el creí que era, ser noble y dejarlo libre. Pero no, ella lo tendría. Seria suya tanto tiempo como él lo deseara.
-En ese caso…- Seiya volvió a dejarla abajo y tomo sus manos sonriéndole con travesura, pero también con una emoción abrazadora en los ojos- Bombón, ¿quisieras salir conmigo y ser mi novia?
El corazón de Serena salto en su pecho comenzando una carrera infartante y su piel precia estar hormigueando en todos los lugares. Sin querer una sonrisa boba a abandono sus labios mientras se adelantaba y lo abrazaba enterrando el rostro en su pecho.
De pronto un escándalo de gritos y silbidos se oyó desde la esquina y ambos miraron a su grupo de amigos saltando y gritando absurdeces.
Yaten era el único que parecía aburrido algo separado el grupo, de brazos cruzados.
-Ya era hora- gruño rodando los ojos y los demás se rieron lanzándose hacia el intentando hacerlo reír
Seiya soltó una carcajada feliz y volvió la mirada a sus ojos esperando.
Serena abrió la boca para hablar cuando el reloj del Aeropuerto dio la hora anunciando el nuevo vuelo.
Su corazón, que parecía solo un poco más cálido se enfrió con la rapidez de un rayo y su rostro se congelo en una expresión pétrea.
Se separo de Seiya y el dejo caer su sonrisa al verla con la mirada cristalizada.
-Antes tengo que ir a otro lugar.
Últimos capítulos, lamento la demora.
saludos.
