Un tren que se va
16:45
Camino tambaleándose, con las respiración agitada y silbante, esquivando a la gente que parecía correr a una velocidad irreal a su lado convirtiéndolos a todos en un borrón y solo un murmullo generalizado de voces
Miro a su alrededor, buscando su silueta y la hora simultáneamente, en el gigante reloj sobre su cabeza que tenían los tableros, que ponían y sacaban los horarios y viajes.
Justo a tiempo.
No necesito mucho para encontrarlo una vez que estuvo cerca. Algo en ella parecía estar unida a el de una forma irracional desde el comienzo de todo.
Miro su espalda mientras las lágrimas volvían a salir de su escondite y él se giró mirando directamente a su alma, con sus bellos ojos azules confusos al verla parada ahí llorando.
-Hola- murmuro acercándose y ella le sonrió con el corazón rompiéndose por la mitad.
Había tomado una decisión, pero eso no hacia esto mas fácil.
- Hola Darién.
Minutos después, sentados en la orilla frente a las vías, luego de que Darien insistiera al ver como sus piernas temblaban y su cuerpo se estremecía de vez en cuando, escucho en silencio, solo dejando que su voz flotara entre ellos mientras ella relataba las últimas horas de su vida.
-Así que lo has elegido a él- murmuro al final sin mirarla y ella contorsiono el rostro apretándose las manos que tenía entrelazada en su regazo.
-Perdóname- susurro mirando el enredo de sus dedos demasiado avergonzada para verlo de frente. Avergonzada por lo que le estaba haciendo a él, por lo que le estaba haciendo a Seiya.
Darien dejo salir el aire, apoyando toda la espalda en la muralla detrás de ellos sin dejar de mirar más allá de las vías del tren
- ¿Lo amas? - inquirió mirándola, retándola a negarlo de nuevo con tanta fuerza como hace menos de 24 horas. Ella se sonrojo, o al menos sintió que lo hacía, ya que con su temperatura en menos cero era difícil, y asintió removiéndose incomoda.
-Perdón- volvió a mascullar entre dientes sintiendo un nudo en su estomago.
-No pidas perdón- murmuro con un último suspiro, dejando que todo su cuerpo pareciera desinflarse y por fin sus azules y cristalinos ojos miraron los culpables de ella- Sabía desde el mismo dia que te vi con él que mis oportunidades eran muy escasas-su mirada de pronto se volvió increíblemente sincera y cálida y sus manos tomaron las suyas que estaban tan frías que apenas sentía las puntas de sus dedos- lo que dije en tu casa era verdad Serena. Solo quiero que seas feliz y si es con él con quien lo eres soy feliz por ti.
Le sonrió de forma confortable y ella lo miro sin poder evitar que nuevas lagrimas bajaran por su mejilla helada.
-Pero tu...-
Darien apretó sus manos cortándola, negando con tranquilidad.
-Yo estaré bien-prometió-Me diste más de lo que pensé que obtendría. Cuando esos recuerdos volvieron a mi mente pensé que todo estaba resuelto, pero luego los vi a ustedes juntos. Fue tan doloroso como revelador. A pesar de esos recuerdos supe, sin la menor duda, que había llegado tarde. Que tu corazón ya estaba tomado.
-No creo que sea una carrera de quien llegue antes-rebatió Serena sintiendo como su barbilla temblaba y Darien la miro con seriedad acomodándose en el asiento para verla de frente sin soltar sus manos.
-Por supuesto que no- le dijo con ternura, buscando sus ojos ya que ella los había desviado demasiado mortificada- Tu amor es sincero, no lo dudo, lo puedo sentir. A lo que me refería es que creo que, en esta vida, en este tiempo, él era quien debía llegar a tu lado antes que yo, antes de que esos recuerdos florecieran, antes de cualquier cosa- Darien se encogió de hombros soltándole las manos por fin, dejándole una estela más tibia detrás, pero desapareció casi al instante mismo en que se apartó- ¿Quién sabe? Tal vez fui yo quien no debía aparecer y estropear todo.
-No- gimió Serena con rapidez, negando con emoción- No digas eso. Tu no has hecho nada malo. Fui yo quien...
Apretó los dientes con frustración mirándose los pies preguntándose todos los, y si, que había en esta historia que tal vez habrían herido menos el corazón de Seiya y de Darien.
Darien interrumpió su autocompasión, poniendo las manos en sus mejillas húmedas, obligándola a mirarlo a los ojos, quintándole cualquier escapatoria.
- Escucha. No sé cómo funciona todo, pero mas que nada en el mundo, lo que más deseo para ti es tu felicidad. No quiero verte llorar de nuevo por esto ¿de acuerdo? No importa que está pasando por esa cabecita tuya, pero nada, nada de esto ha sido tu culpa. ¿de acuerdo?
De pronto un zumbido rítmico los envolvió interrumpiendo su respuesta mientras las pequeñas luces verdes del andén prendían en verde anunciando la inminente llegada del tren. Serena miro alrededor viendo que todas las personas que pululaban por el andén comenzaban a acercase a la orilla de las vías donde las puertas de vidrios aún se mantenían cerradas. Darien se levantó de su lado, estirando una mano para ayudarla a hacer lo mismo y se sorprendió de cuanto necesitaba en realidad esa ayuda. Estaba tan fría que se sorprendía no poder ver el vaho de su aliento. Y es que parecía imposible, incluso para el poder en su interior, poder llenarle el depósito de energía.
Se tambaleo a su lado rodeándose con los brazos mientras Darien tomaba su bolso y se lo colgaba en el hombro.
-Es hora de irme, el tren está cerca- dijo mirándola, con la siempre presente chispa de anhelo, en medio de la habitual ternura, haciéndola sentir esa conocida tristeza, llenándole los ojos de frías lágrimas. Darien, al ver sus ojos anegados, dejo su bolso de nuevo en el suelo y sin dudarlo la envolvió en un cálido abrazo- Por favor no estés triste por mí. Ya verás como todo toma su lugar en algún momento.
Serena aferro su abrigo, apretando la tela mientras asentía y suaves lagrimas bajaron por la comisura de su ojo.
-Desearía haber manejado mejor las cosas- lloriqueo con voz gangosa, con la cabeza enterrada en su ropa, oliendo ese aroma a tranquilidad que parcia siempre envolver a Darien- Lo siento.
Él le paso la mano por la cabeza dándole unas gentiles palmaditas antes de separarse mirándola con ternura.
-Manejaste las cosas lo mejor que pudiste- la consoló sonriéndole, limpiándole la mejillas- No muchas personas deben luchar con saber que tuvieron vidas pasadas, amores y corazones rotos pasados, y sabe que más hay en esa cabeza tuya. No debes disculparte por nada - Le regalo una sincera sonrisa, que como siempre, ella no pudo evitar responder.
Había un amor tan tierno en su corazón destinado a Darien que pasara lo que pasara parecía jamás desaparecer, y la verdad es que una parte de ella no deseaba que pasara. No había competencia con lo que sentía por Seiya por supuesto, solo se sentía conocido y reconfortante. Cómo esa manta de seguridad o como ese suéter que parecía que solo con tocarlo alejaba el frio.
De pronto, mientras ese enloquecido deseo de no perderlo que parecía habitar su alma la embargaba, ella deseo algo que por primera vez se sintió bien y correcto.
Se limpió las lágrimas y entrelazo sus dedos frente a su cuerpo mirándose los pies, comenzando a caminar.
-Entendería si deseas que me aleje de ti por un tiempo- Balbuceo nerviosa mirándolo de reojo, viendo como sus cejas se juntaban-, y por supuesto nadie quiere escuchar "espero seamos amigos" pero cuando todo este en su lugar como dices... tal vez ahí... tal vez tu...
De pronto los brazos de Darien estaban nuevamente rodeándola mientras una risa ligera salió de sus labios interrumpiendo su tartamudeo.
- No creo jamás desear que estés lejos. Se lo que quieres decir y sí Seiya es quien debe estar a tu lado en esta vida para amarte, es justo que yo me quede con el puesto de mejor amigo.
Serena le sonrió con lágrimas en los ojos, agradeciendo muy a su pesar, a cualquier deidad que le permitiera tener personas tan buenas como Darien en su vida y él se alejó justo cuando las puertas se abrían detrás de él. Su mirada viajo por encima de su cabeza por un segundo y luego retrocedió más guiñándole un ojo.
- Aunque tal vez sea demasiado pronto. - río bajito de forma enigmática dándole la espalda e internándose en el tren, mirándola una última vez despidiéndose con la mano- Nos vemos luego de año nuevo- dijo elevando la voz y Serena le devolvió el saludo con la mano utilizando las ultimas fuerzas con las manos temblorosas.
Hubiera deseado hacer las cosas diferentes y por supuesto que Darien merecía más de ella, pero supuso que ya nada podía hacer. Recordó el día que había visto a Darien la primera vez, como su corazón había tartamudeado, y su lengua se había trabado. Recordó la sensación de haber encontrado algo muy preciado que no sabía que había perdido.
Era extraño. Ella lo amaba, pero no estaba enamorada de él, ahora lo veía claro, pero las consecuencias de sus actos aun seguían agrandado el agujero en su estómago.
Había rechazado a la persona a la que estaba destinada pero que no amaba por la persona que amaba pero que no estaba en su destino.
¿Había hecho algo incorrecto?
Por un segundo la pregunta le cerro la garganta y luego solo desapareció. Ya no le importaba, se recordó. Ella quería estar con Seiya, costara lo que costara y lo había logrado, aun cuando eso la había condenado a no ser completamente sincera con él y a ocultarle su verdadero destino. Porque aun cuando no conociera cual era, sabía que no era ella.
En el momento que el tren comenzaba a desaparecer a lo lejos, el abrigo que se había quitado en el auto volvió a estar sobre sus hombros y el aroma a Seiya la rodeo haciéndola suspirar con gozo. Apoyo la espalda en el pecho y automáticamente los largos brazos la rodearon envolviéndola por completo y ella pestaño suspirando tan cansada, que de pronto sus congelados parpados parecieron quedarse pegados más tiempo de lo normal, entre pestañeo y pestañeo.
- ¿Todo bien? - inquiero el cuerpo a su espalda con voz casi sincera y ella se giró entre sus brazos para verle de frente. Tenía el rostro forzosamente compuesto y ella odio la inseguridad que podía ver en sus ojos aun cuando estuviera intentando por todos los medios ocultarlo.
"Aunque tal vez si sea demasiado pronto" de golpe entendió las palabras de Darien. Alguien había echado una ojeada a la despedida aun cuando había sido su idea haberla dejado venir sola.
- ¿Estabas espiando? - le pregunto en un susurro moviendo sus manos con torpeza tocando su pecho y a la suavidad del suéter que traía y Seiya abrió los ojos, demasiado inocente para ser real.
- ¿Qué? claro que no... yo nunca... sé que debías despedirte y era algo privado... y yo- balbuceo mirando como ella le sonreía de forma débil hasta que bajo la cabeza suspirando- solo un poco al final. Lo siento. - refunfuño y Serena se apretó contra su pecho, deseando que parte de su calor se traspasara a sus huesos.
-No te disculpes- murmuro dejando caer algo de su peso contra él al sentir que sus piernas volvían a temblar-No hay nada que no pudieras ver, y te prometo que siempre que pueda seré completamente sincera contigo- deseaba decirle que sería honesta y completamente sincera siempre, pero de nuevo, había cosas que Seiya no debía saber jamas. Aun así, la promesa se grabó en su alma junto con las otras. Siempre que no implicara esa otra vida ella jamás le ocultaría un secreto a Seiya.
-Que promesa tan extraña- se burló, haciéndola mirar hacia arriba, poniéndole la mano en la mejilla y su ceño se frunció.
- Es extraña pero muy sincera- le aseguro hablando lentamente para evitar que su lengua helada se enredara, pero Seiya estaba negando de forma seria.
-Luego podemos arreglar eso. Esta helada como un tempano. vamos a casa- La abrazo más apretado comenzando a caminar y ella asintió sonriendo.
A casa. Juntos. Que maravillosa frase.
-Eso suena estupendo- murmuro mientras sus ojos se cerraban sin su consentimiento y esta vez le llevo más de un segundo en poder abrirlos de nuevo. De pronto sus pies se sintieron como si estuvieran pasando arena mojada y el mundo comenzó a desdibujarse por los bordes. Una luz blanca comenzó a absorber todo y miro con miedo a Seiya, a sus ojos asustados y su boca moviéndose, aun cuando ella no escucho un sonido y fue lo último que pudo ver antes de ser arrastrada por esa luz incandescente.
Lamento mucho, mucho la demora. tengo demasiado trabajo.
Espero subir dos capítulos haga que me perdonen.
