Un Limbo
Caía...
pero indudablemente estaba cayendo sin nada que la detuviera.
Había soñado eso antes. Pero ahora no parecía del todo un sueño.
Abrió los ojos y miro alrededor perezosamente sintiendo el frio recorrer su cuerpo viendo como las espesas nubes que abarcaban todo hasta donde le alcanzaba la visa, seguían moviéndose, alejándose de su cuerpo a medida que pasaba entre ellas de forma lenta.
Demasiado cansada del frio, cerro los ojos con desgana y sintió que volvía a la inconciencia.
Un viento frio y húmedo la rodeo cuando volvió a estar consiente mientras intentaba recordar como abrir los ojos en medio de ese extraño duermevela.
- ¡¿Cómo puedes decir eso?!- inquirió una voz, increíblemente parecida a la suya, de forma susurrante, o así es como ella oía todo dentro de la prisión que parecía estar siendo su mente y cuerpo.
- ¿Qué? - respondió una voz infantil de forma despectiva, que creyó reconocer, aunque parecía un recuerdo muy lejano en su mente- si ella muere mi trabajo se habrá retrasado, pero solo unas décadas. Cuando vuelva a reencarnar solucionare tus imprudencias.
-Por eso dicen que eres una perra- le sisearon de forma furiosa algo más fuerte y la otra persona jadeo indignada.
-Puede ser, pero no he jodido todo el plan universal por un amor adolescente
- ¡No es un amor adolescente! y nada se hubiera arruinado si tu no los hubieras manipulado para que se separaran.
-No sé de qué hablas- espeto la voz infantil y Serena comenzó a pensar que las voces ya se oían de forma clara, aun cuando no entendiera absolutamente nada de lo que hablaban. Intento recordar donde estaba o donde debería estar, pero solo pudo recordar una gran y blanca nada.
Esto se parecía tanto a los sueños que había estado teniendo durante todo este tiempo que una parte de ella solo se relajó. Tal vez en unos segundos podría escapar y despertar en su cama, retrasada para ir a clases.
-Oh, no intentes engañarme. Sé lo que le dijiste a Seiya y a ella- le acuso su voz de pronto, llamando la atención de Serena, quien agudizo sus sentidos comenzando a sentir el cuerpo más despierto. - Por culpa tuya él se fue y la pobre chica ideo ese horrible plan…que tú le metiste en la mente, dicho sea de paso. Todo esto es tu culpa.
-Yo solo aliento a que tomen sus caminos, ese es mi trabajo. Si ella no pudo con eso, congelándose en el proceso, no es mi responsabilidad
-Eres una vieja bruja amargada y horrible…-
-¿A quién le dices vieja? - inquirió la voz de forma aguda, pareciendo más ofendida que cuando le habían dicho perra, y Serena encontró de pronto sus manos, que comenzó a abrir y cerrar intentando despertar al resto de su cuerpo- ¿Olvidas que tú tienes, ¿Qué, cien años? . Que el cristal no te hiciera envejecer a un ritmo normal no te hace menos vieja.
-Aun así, tu literalmente eres más vieja que tiempo- replico la otra mujer mientras ella sintió un calor en su costado encontrando así el resto de su cuerpo, y encendiendo su mente.
-Sigue diciendo eso y me asegurare que tu próxima vida seas obesa.
El grito ahogado que se oyó, termino por despertar a Serena, que pestaño varias veces al ver el brillo inmaculado que la rodeaba.
-Eres una…
- ¿Pueden parar de una vez? - ordeno Luna entrando en su visión, separándose de su costado y ella se sentó tomándose la cabeza mareada.
-¿Dónde estoy? - balbuceo, mirando al rededor del inmenso espacio en blanco que la rodeaba hasta que sus ojos se quedaron en donde una hermosa mujer en un vestido blanco y una niña vestida como un arcoíris la miraban con distintas expresiones.
Se removió en su lecho que, aunque no sabía que era, ya que no se veía nada debajo de ella, se sentía cálido y confortable.
-Hola- le dijo la mujer de blanco y ella pestaño conmocionada.
- ¿Estoy muerta? - le pregunto a Luna entrando en pánico- Me estoy viendo a misma.
¿Qué había pasado? ¿Cuándo había muerto? ¡No podía recordar nada!
Luna se sentó en sus piernas negando con la mirada preocupada.
-¡Por supuesto que no!
-Mi nombre es Serena, pero no soy tu- le dijo la mujer, caminando hacia ella de forma tan delicada que parecía flotar.
La mujer era tan bella como la luz, pero tan etérea como un sueño. Largo cabello tan rubio que se veía plateado y los ojos grandes y sabios. A cada paso que daba los reflejos de ella misma comenzaron a desparecer hasta que solo fueron un suspiro y la verdadera belleza de la mujer comenzaron a eclipsar la imagen. Se le quedo mirando haciendo bizcos mientras se acercaba, maravillada y sorprendida.
De pronto supo quién era y todo el odio que había cumulado durante estos meses salieron a la luz con renovado fuego.
Era parecida a ella, pero al mismo tiempo ella jamás seria como esa mujer.
Se levanto de su cómodo, pero inexistente lecho, de forma temblorosa apuntándola con rencor.
- ¡Tu! - acuso tambaleándose a los lados, demasiado mareada para dar la impresión amenazante que hubiera deseado- Tu arruinaste mi vida- dijo más bajo, intentando orientarse y dejar de bambolearse como borracha.
Su cabeza daba vueltas y sentía que el piso se mecía, pero aun así no permitió volver a desmayarse. Había muchas cosas que debía decirle a esa mujer.
La niña, con ropa tan colorida que dolía verla en ese lugar donde solo había blanco, se rio desde atrás y Serena le dirigió, la que esperaba, fuera una mirada amenazante y no una miope.
-A ti también te conozco- dijo pestañando para enfocar viéndola cada vez de forma más clara. - Eres esa niña que vi una vez en mi escuela. ¿Como es que estas aquí…? donde sea que aquí signifique
-Yo soy…
-Una bruja maliciosa- siseo su otro yo, tomando una postura beligerante mirando a la niña con odio, quien le regreso la mirada acompañada con un levantamiento de labio y un gruñido.
Serena las miro querer matarse con la mirada y decidió que solo Luna parecía cuerda en ese lugar.
-Donde estoy Luna- pregunto mirándola y su gata se sentó tranquila, rodeada por la bruma que parcia emanar del piso.
-Es un espacio paralelo- dijo su gata- Un trozo en el tiempo y espacio donde tú y tu pasado pueden interactuar- Serena levanto las cejas tan alto como pudo y Luna encogió sus pequeños hombros- Es más o menos la mejor explicación que puedo darte y que tu podrías entender en este minuto. Pero lo más importante. ¿Como te sientes?
La miro mal, queriendo soltarle un discurso de lo mal que se sentía, pero justo en ese momento una ráfaga fría paso por su rostro y se dio cuenta que de hecho no le desagradaba.
Se toco el rostro y los brazos, percatándose que el frio que la había poseído durante tanto tiempo se había ido y a pesar del mareo y cansancio que la atacaba, se sentía mejor de lo que se había sentido hace mucho tiempo. Descansada, sin dolor y los más importante, sin el debilitante frio.
- ¿Que...?
-Te curamos- le dijo su alter ego antes de que pudiera formular la pregunta y ella frunció el ceño.
- ¿Estaba enferma? - cuestiono tocándose y la reina se acercó asintiendo.
-Me gustaría explicártelo...si me dejas- susurro con la mirada humilde pero Serena negó retrocediendo un paso sintiendo una punzada de culpa al ver la tristeza en esos ojos tan parecidos a los de ella.
-No confió en ti- dijo no desenado ser intencionalmente cruel, pero necesitando ser sincera y la reina se detuvo frunciendo el ceño, contrariada.
-Supongo que es esperable que tu…
- ¿Es que acaso te sorprende? - le dijo Serena dejando de lado cualquier rastro de culpa al ver dentro de sus ojos que en verdad se veía sorprendida de su antagonismo- Por mese me acosaste en sueños, me implantaron recuerdos que hubiera deseado jamás tener y que solo han herido a quienes quiero, me han manipulado y usado solo para…- Serena movió las manos con exasperación sintiendo un nudo en la garganta- Ni siquiera se para que. Podría Jurar que fue solo para herir a Seiya y a Darien, pero considerando cuanto los amas eso no tiene sentido - sintió el rencor y celos en su lengua como acido, quemándola de forma asquerosa, pero después de todo lo que había vivido todo lo que quería decir parecía ser insuficiente.
-Te juro que todo lo que hicimos lo hicimos por amor- se defendió la mujer delante de ella, poniendo las manos en su corazón y la mirada sincera, pero Serena rio con amargura.
- ¿Amor? - dijo incrédula- ¿cómo puede ser amor cuando he roto el corazón de Seiya ya tantas veces que pienso que me darán un premio? - De pronto eso le recordó a Seiya, a Darien, y a sus amigos en la estación de trenes.
-No te preocupes. El tiempo aquí no pasa igual. - le dijo Luna adivinado su línea de pensamiento al ver como buscaba alrededor- Si tenemos suerte el tiempo que has pasado aquí, solo serán unos cuantos minutos allá.
-¿Y ese tiempo cuanto ha sido? - inquirió temerosa de preguntar, pero no pudiendo evitarlo y Luna movió su cola algo nerviosa.
-Un par de horas al menos, necesitabas mucho descanso.
Serena suspiro tomándose la cabeza mareada y deseando sentarse en la cama invisible, pero desconocía donde estaba.
-Entonces como funciona todo ¿Desaparezco allá y luego regreso? ¿o...?- Luna negó despacio acercándose a su lado
-Tu cuerpo sigue allá, pero aquí llega tu conciencia, tu alma si así lo quieres decir. Es como un viaje astral- Serena la miro fijamente intentando no sobre reaccionar.
¿Cuándo terminarían de pasarle las cosas extrañas? Al menos si Luna tenía razón, Seiya y los demás no sabrían nada y el secreto se mantendría siendo eso. Su secreto. Una cosa buena para variar.
-Lo lamento Serena- dijo su reflejo distrayéndola, mirándola con remordimientos - Pero debes entender que nunca quisimos que las cosas se torcieran así. Ni tú, ni Darien, ni mucho menos Seiya.
-Sigues hablando en plural- menciono frotándose la frente algo cansada y la reina asintió.
-Primero quiero que sepas que jamás te acosamos con recuerdos- comenzó y Serena estaba lista para rebatir cuando su otro yo alzo una mano deteniéndola- Esos sueños no son parte de nosotros, eso solo es el cristal de plata y tus propios recuerdos queriendo salir a la luz. Luna y yo hicimos lo posible por mantenerte tanto tiempo como fuera posible sin que recordaras nada. Pero una vez que tú y tus amigas se reunieran era casi imposible hacerlo. Esos recuerdos llegarían tarde temprano, solo esperábamos que fuera más tarde que otra cosa.
Serena la miro de forma suspicaz, pero la hermosa mujer desplego todo el poder de sus ojos mostrando cuan sincera estaba siendo, haciéndola dudar.
- ¿Estás diciendo que los sueño y pesadillas no son culpa tuya? - indago Serena, negándose a caer tan rápido, pero la mujer asintió tal y como ella lo hubiera hecho. Luna, a su lado, asintió confirmando la historia y ella no le quedo más que creer.
- ¿Entonces por qué? - demando saber y la reina camino de nuevo con luna a su otro lado hasta pararse a su lado. Le hizo un gesto para que comenzaran a caminar y avanzaron hacia adelante, aunque en un lugar como este, Serena bien podría estar caminando hacia arriba flotando y no lo sabría.
La reina miro atrás, mientras la niña bufaba aburrida, cruzando sus brazos y dejándose caer en una esponjosa cama, que pareció materializarse solo moviendo la bruma a un lado.
Serena se le quedo mirando asombrada, pero decidió que eso no era ni de cerca lo más loco que estaba viendo.
-Aburrido- canturrio desparramándose en la cama y luna y la reina la miraron de mala forma.
-Puedes irte si lo deseas- le dijo dándole la espalda y la Niña solo respondió con un sonido de hastió.
-No sé bien por dónde empezar- le dijo a Serena ignorando a la niña mientras la bruma parecía abrirle el paso, moviéndose perezosamente.
De vez en cuando, donde la niebla se movía con más fuerza, elevándose con la brisa provocado por su avance y el susurro del vestido de su otro yo, Serena podría jurar ver un hermoso parque de flores, donde el sol parecía besar los pétalos haciendo resplandecer el rosío atrapado en ellos. La imagen iba y venía de forma tan rápida que ella comenzó a considerar haberse vuelto loca.
-Supongo que por el principio- le dijo distraídamente mirando alrededor-Siempre es un buen comienzo- intento concentrarse en su acompañante, cuando ella rio bajito obligándola a dejar de mirar esas ventanas de color y ver cómo le sonreía.
-Si, eso decía mi madre- murmuro haciéndola estremecer. Era de ahí de donde había sacado la frase también. Su madre ¿Acaso su madre también...?
-Algo así- respondió la reina haciendo que Serena se detuviera de golpe
- ¿Lees mi mente? - inquirió asustada pero la hermosa mujer negó con delicadeza.
-Por supuesto que no- le respondió como si fuera obvio haciendo que sus cejas se juntaran- Pero se, más o menos, como funciona tu mente- explico con un guiño- Tu madre es tu madre y la mía fue la mía. Pero hay algo... algo en ellas que comparten. Tómalo como un corazón y alma a fin si quieres.
Serena asintió medio entendiendo a que se refería y reanudaron la caminata
-Entonces el principio- retomo la hermosa mujer moviendo la pulserita en su mano de forma distraída- sé que tienes algunos recuerdos, sin embargo, hay mucho que no sabes...
Tenía razón por supuesto. A pesar de haber visto tanto, había muchos huecos en esos recuerdos. Hasta ahora eso no le había incomodado, demasiado enfurecida y conmocionada por siquiera tenerlos, pero ahora, mientras ella le relataba como había intentado ver el futuro con ayuda del cristal tal de plata esa primera vez, considero que en realidad era algo molesto.
Como leer un libro saltándose capítulos.
-Yo deseaba ver a Seiya- Estaba diciendo con la voz destilando dulzura provocándole un pinchazo de celos no solicitados- Deseaba con el corazón ver que en su futuro había felicidad, pero lo que vi fue algo más impresionante- le lanzo una sonrisa de forma amplia y algo cómplice haciendo que Serena frunciera las cejas, pero antes de ver más en la mirada ella movió sus ojos - fue una visión muy hermosa... y no la entendí en absoluto.
- ¿Que? - Escupió Serena mirándola desconcertada y la hermosa mujer soltó una risita tonta.
-Con el tiempo me volvió más sabia e inteligente, pero para ese tiempo aún era muy joven. La visión fue muy confusa. No fue hasta que pasaron muchos, muchos años más, que comencé a entenderla y paso otro poco para armar la idea.
- ¿Y qué fue lo que el cristal te mostro? - pregunto curiosa pero la otra Serena chaqueo la lengua de forma divertida mientras movía el dedo bajo su nariz
-No, no. No seas curiosa- Serena apretó los labios mirándola con ojos estrechados- solo te diré que fue muy choqueante. Casi me desmayo cuando vi a Seiya ahí.
-Te habías olvidado de el- acuso molesta en nombre de Seiya haciendo que los ojos azules se abrieran asombrados por su conjetura.
-Por supuesto que no. Te dije que era por él por quien estaba viendo en el cristal en primer lugar.
-Pero acabas de decir...
- No fue porque me haya olvidado de el- explicó interrumpiéndola- Fue por lo que implicaba la visión con de él. Como dije no fue hasta muchos años después que comencé a entenderlo y cuando lo hice luego solo fue cosa de dejar que las cosas sucedieran. Renaceríamos y la visión se haría realidad en futuro.
-Nada, pero nada fue tan fácil como eso- siseó Serena mirándola mal- Con Darien en la misma página nada fue solo fluir- dejo salir la amargura al recordar todo lo había pasado desde que él había aparecido. Como todo se había torcido cuando ella había mirado esos ojos, como su corazón se había querido dividir en dos, sin que pudiera hacer nada para evitarlo, como su aparición al parecer fue la gota que colmó el vaso de sus recuerdos de vidas pasadas, dañando inevitablemente a Seiya.
-Darien siempre parecerá ahí donde yo este- le explico su yo mayor con voz contrariada- No es solo porque nos amemos. Es porque somos el equilibrio. Él es el guardián de la tierra y tú la guardiana de la luna. Independiente de a quien ames el estará ahí cada vez.
-Yo no soy guardiana de nada- soltó retrocediendo asustada y la reina asintió tranquila.
-Solo una parte de eso es verdad. Veras, cuando decidimos reencarnar debimos tomar algunas precauciones... - Serena miro como más allá de la reina, donde las flores y luz de sol convergían de pronto en una habitación con las hermosas mujeres que había habitado sus sueños tantas veces. Se giro con rapidez segura esta vez de haber visto algo.
- ¡Mi sueño! - exclamo apuntando donde la niebla iba y venía destellando imágenes de esa reunión que jamás pudo terminar de ver y la reina se paró frente a ella haciéndola retroceder y las imágenes se difuminaron de nuevo, cubiertas con la bruma.
-¡Ey!- reclamo Serena intentando mirar por sobre el hombro de la reina, pero ella se cruzó de brazos inflexible.
-Lo siento. Pero hay cosas que no debes saber, no si queremos que esto funcione.
-Pero...
-Serena- arrullo la reina llamando su atención y serena la miro casi haciendo un puchero- hay mucho que no sabes y mucho más que no debes saber- dijo con ternura extendiendo la mano para acariciar un mechón de su cabello tal y como hacia su madre cuando deseaba que ella accediera. Y tal y como con su madre ella dejo caer los hombros rindiéndose- Te prometo que te diré todo lo que desees saber, pero hay cosas que deben quedar en el pasado para que tu tengas un futuro. ¿puedes creen en mí?
Serena lo considero. ¿No era más o menos lo que ella le había dicho a Seiya antes de desmayarse y llegar a este lugar? Deseaba decirle todo, pero había cosas que ella no podía decirle. No si quería que la vida de Seiya y sus amigas siguieran igual.
Era escalofriante cuanto se podían parecer ella y esta mujer.
-De acuerdo- asintió muy a su pesar, mirando resignada hacia la bruma en donde sabía que las imágenes de su sueño se seguían reproduciendo. -pero al menos me gustaría saber cómo funciona- refunfuño apuntando con la barbilla detrás de la reina y ella rio bajito
-Por supuesto que quieres- río divertida y apunto hacia otro lado donde la niebla se movía y las flores volvían a ser el telón de fondo- Este lugar es como... Un trozo congelado en el tiempo y espacio, un limbo. No es ni aquí ni allá. Aquí puedes interactuar tanto con tu presente como con tu pasado y con distintas realidades. Con un poco de poder de Luna y practica puedes venir aquí siempre que quieras- Serena se mordió el labio nervioso. Aun cuando esto la asustaba como nada, sentía la misma curiosidad y entusiasmo que sentía cuando hablaba con Seiya sobre los lugares que había conocido alrededor del mundo.
La reina volvió a reír, mirando divertida a Luna y Serena suspiro.
-Supongo que no todo puede ser malo siempre- rezongo y Luna le sonrió animándola.
Su otro yo sin embargo dejo caer la sonrisa poniendo una expresión más seria en su hermoso rostro.
-Ahora, esto es muy importante- le dijo clavando los ojos en los suyos- esto que te diré, y que será lo único que te diré sobre esto debes entenderlo muy bien- Serena entiendo la gravedad del asunto asintió con solemnidad- Como te decía, al reencarnar debimos tomar algunas precauciones y una de esas fue separar el cristal de plata. Y como has debido de sentir, tú tienes un trozo como su guardiana.
-Es el calor que sentí esa noche en la playa, es lo que hizo que mi torpeza desapareciera ¿verdad? - dijo Serena uniendo las piezas y la reina asintió.
-Al dividir el cristal todo aquel que lo codicia desaparece. Sin cristal no hay necesidad de guardiana, es por eso que lo hicimos así. Tú tienes un trozo y los otros quedaron repartidos. pero no puedes saber quiénes o donde se encuentran. Nunca y bajo ningún concepto debes buscar a sus portadoras, ni mirar el pasado buscando su ubicación, y esto es el punto más importante, jamás debes unirlo y utilizarlo. El cristal debe mantenerse dividido si quieres que tu vida sea una vida normal. ¿Entiendes?
Serena frunció el ceño llena de preguntas, pero asintió de todas formas viendo cuán importante parecía ser esto para su antepasado.
-Dividir el cristal es la piedra angular de toda esta historia. Nunca, mientras vivas debe unirse. Hicimos mucho para lograr que así fuera.
-Pero no tenían derecho-. Intervino por primera vez la niñita desde la cama, ahora de nuevo frente a ellas, mirándolas mal- Tu destino está escrito y pase lo que pase eso debe cumplirse.
- ¿Por qué siempre que te veo hablas de mi destino? - espeto Serena ya demasiado molesta con su tono de voz- tú no puedes saber nada sobre mi desino-
Sin estar ni un milímetro intimidada con su enojo, la molesta chiquilla le sonrió fríamente.
-De hecho, si puedo- respondió engreída y Serena pestaño perdida y miro a su otro yo. Ella le lanzo una mirada hostil a la niña y asintió desganada.
-Serena, ella es Destino.
- ¿El destino es una persona? ¿Una niña? - pregunto con incredulidad y la susodicha, rodo los ojos.
-Yo puedo tomar la forma que me plazca. No vivo a merced de ninguna regla- respondió con desprecio moviendo un hombro de forma despectiva.
-Excepto una- la corrigió la reina ganándose una mirada colérica- Libre albedrio- le dijo volviendo a mirar a Serena- A pesar de que lo odie ella no puede interferir el libre albedrio. Ella puede escribir el destino, pero tú puedes caminar el camino que desees si así lo quieres. Por eso era tan importante que tu escogieras a Seiya. En cuanto eligieras estar con él todo lo que ella puede hacer es mirar.
-Y mira lo bien que resulto esa idea- se burló apuntando a Serena- casi mure congelada por no tomar su lugar en el plan.
-Morir- inquirió Serena mirándola asustada y la reina hizo un sonido molesto y luego la miro y subió sus manos mostrando las palmas tranquilizándola.
-No te preocupes. Debido a tus decisiones tu cuerpo se estaba congelando, pero ya no es así.
-Eso era real entonces- Serena sabía que había sentido que se congelaba, pero no pensaba que fuera literal. Un escalofrió le recorrido la columna.
La reina se le cerco apuntando su pecho
-Dentro, como te dije, llevas un trozo del cristal de plata- su dedo toco un punto cerca de su corazón en donde una chispa de calor salto a la vida por su contacto- el cristal de plata se nutre de amor y anhelos, sueños y esperanza. Su portadora debe tener en su corazón esas mismas características para protegerlo y purificarlo- ella respingo asombrada pero la reina hizo una mueca- cuando decidiste tomar un camino que no te hacia feliz, alejarte de Seiya y Darien y luego quedarte con Darién aun cuando no lo amabas y de esa forma conservar tu amistad con Seiya esos sentimientos se apagaron. El cristal comenzó a absorber solo tristeza, desilusión y desesperanza, comenzó a transformase en algo amargo y con eso te enveneno.
Serena subió las manos hacia su corazón sintiendo una especie de tristeza culpable al saber que sus decisiones le habían hecho daño no solo a ella, sino que a ese trozo de cristal tan poderoso.
-No te preocupes, Luna y yo pudimos remediarlo- volvió a tranquilizarla, pero sus ojos se volvieron tristes- Pero me temo que ya no me queda mucho poder para hacerlo una segunda vez- advirtió y ella se movió la cabeza confundida.
-¿Me sanaron? Pensé que tú eras un recuerdo. ¿Como puedes tener poder?
-Y lo es- canturrio la niña desde su lugar haciendo que la reina rodara los ojos igual a como lo hacia ella.
-Soy algo más que eso- le dijo ignorando las burlas a su espalda- Cuando decidimos reencarnar deje una aparte de mi poder encerrada en este mundo y en Luna . Ella debía vigilarte y cuidarte y cuando llegara el momento asegurarse de darles un empujoncito si fuera necesario. Habría algunas complicaciones por supuesto, pero que tú y Seiya se conocieran era lo único importante.
-Ah y lo hizo- espeto ella tomándose el corazón cuando este se estrujo y parte de su odio resurgió-Hiciste que lo conociera solo para que tu visión se hiciera realidad. Pero jamás pensaste en el corazón de Seiya- Serena se alejó molesta sintiendo la herida que le había causado al corazón de Seiya como el propio. Aun cuando ya había tomado un camino ella no podía olvidar cuan turbio era ese camino para Seiya.
-No es así. Siempre pensamos en el- la contradijo, pero Serena la miro mal.
- ¿Como puedes decir eso? Dejar que se enamora de alguien que estaba destinada a otro no solo es descuidado, es cruel.
- ¿Es que no lo amas? - soltó la reina sosteniendo su barbilla y Serena se enfureció enrojeciendo
- ¿Lo amo? Tu dime, son tus sentimientos también
Su otro yo suspiro entrelazando sus dedos frente su cuerpo de forma casi infantil.
-¿Estas segura de eso? - cuestionó mirándola como si ella no supiera sumar dos más dos
-Vi tus recuerdos ¿lo olvidas? Puede que yo lo ame, pero no es solo mi amor el que hay en mí. Vi que lo amabas y vi también que lo rechazaste a pesar de eso. Tu misma me acabas de decir que jamás lo olvidaste.
-Y Jamás lo olvide- asintió segura esa mujer tan hermosa haciendo que un agujero de celos, inseguridades y rencor se abriera en su estómago, pero intento dejarlo ir, preocupada en como esos sentimientos podían afectar a su recién recuperado cuerpo- Tal vez puedes ver algunos recuerdos y sentir muchas cosas, pero a veces necesitas ver todo el cuadro. Seiya estuvo conmigo en un lugar muy oscuro de mi vida tomado mi mano como solo otra persona había hecho- la sonrisa de la reina se ablando en algo increíblemente tierno y Serena sintió una llamarada de ira y celos a pesar de sus esfuerzos. Se sentía tan estúpida sintiendo celos de esta mujer sabiendo que en realidad era como sentir celos de ella misma, pero parecía incapaz de racionalizar este asunto. Seiya, el de su tiempo, era suyo, pero primero había sido de ella. ¿Era a ella a quien amaba realmente Seiya? La pregunta, esa horrible y mezquina pregunta, volvió a su cabeza sin que ella pudiera retenerla y sintió una punzada en su vulnerable corazón
- Seiya apareció en el momento justo y creo que sin él no hubiera resistido lo que viví. Al igual que contigo se convirtió en mi amigo más querido. Mi confidente. Fue el único que supo en mi momento que jamás recibí una carta o una llamada y al único que pude decirle cuanto dolor estaba sintiendo. De alguna forma el me hacía sentir que no debía ser fuerte. Que él podía ser fuerte por mí de vez en cuando. Se quedó a mi lado, me cuido y protegió y fue mi salvavidas. Lo amé, si...pero querida Serena, solo lo hice como un amigo. Jamás como nada más que eso.
Serena escucho las palabras y la trapazaron como una ráfaga, llevándose de pronto todos esos horribles sentimientos, pero le llevo un momento entender de que hablaba. Era como si de pronto no hablaran el idioma.
Se quedo mirando ese rostro similar al suyo, viendo como el humor comenzaba a hacer brillar los ojos y abrió y cerro la boca varias veces sin encontrar las palabras.
-Yo lo siento- dijo por fin- Siento ese amor dentro de mí y no es un amor de amigo, créeme - tartamudeo trémula y reina rio traviesa
-Pues eso no es mío.
-Pero lo que siento por Darien…
-Eso pueda que sea mío- dijo asintiendo- pero de nuevo es solo un suspiro, algo guardado, como un recuerdo del pasado. Créeme tu ahora. Si sintieras, aunque eso solo un poco de lo que yo sentía por mi Darien, ni siquiera podrías haber deseado a Seiya- los ojos azules tan parecidos a los suyo chispearon-Ese fue el principal problema de Seiya en mi tiempo. Cuando aprecio, Darien ya era dueño de mi corazón y cuando eso pasa, cuando se ama como yo ame a mi Darien no hay espacio para nadie más… como te paso a ti. Cuando Darien llego ya no había espacio para él, a pesar de lo que podías sentir como consecuencia de mis sentimientos.
-No lo entiendo- refunfuño Serena pasándose una mano por su frente, ya que a pesar de que al parecer aquí no podía sentir nada, sabía que su cabeza debería estar doliendo- Si no lo amas. ¿Por qué hiciste todo esto? Todo este complot para que Seiya estuviera en esta vida, que Luna intrigara y manipulara mis recuerdos... - la miro fijamente esperando pode deducir algo de su rostro, pero lo único que recibió fe una mirada inocente y clara.
-Bueno si bien fue Seiya quien creo la oportunidad, la verdad es que esa solo fue una parte de la razón del porque decidí hacer todo esto.
- ¿Entonces? - cuestiono Serena confundida y su otro yo golpeteo su dedo índice sobre su brazo pensando de seguro en cuanto podía, o debía decirle.
Finalmente giro un poco hacia el lado y apunto hacia la bruma que de pronto se abrió de forma difusa, mostrándole a un grupo de mujeres tan hermosas como la misma reina riendo en un salón.
-Son...- salto feliz, viendo una versión más madura y espectacular de sus amigas y la reina asintió con una sonrisa amorosa en sus labios.
-Mis amigas- murmuro con los ojos brillosos de un completo amor.
-También son las mías- rio Serena haciéndola reír también y la imagen desapareció nuevamente consumida con la niebla.
-Nuestro reinado fue muy feliz- murmuro volviendo la vista a Serena con un rastro de tristeza en su voz en contradicción con lo que decía- le dimos al mundo muchos, muchos años de completa paz y armonía y por supuesto creamos Tokio de cristal. Pero... eso no se hizo en un par de años, ni siquiera en unas décadas
Serena frunció el ceño intuyendo algo en esa última frase y su interlocutora suspiró, tomándose de los brazos como si tuviera frio.
-Para lograr todo eso el cristal, bajo mi suplica por supuesto, detuvo nuestro envejecimiento- dijo de forma seria sorprendiéndola, haciéndola respingar- Reinamos por más años de los que en tu tiempo se recuerda. Usamos un poco de poder para modificar eso también. Debido a esto nuestra vida fue muy, muy larga y eso trajo, no diría mucha tristeza, pero si mucha soledad.
-Pensé que eras feliz con Darien en ese tiempo- cuestiono Serena y la reina asintió de inmediato.
-Yo sí. Pero no mis amigas- la reina miro a lo lejos como si pudiera verlas, aun cuando Serena solo podía ver la niebla en cada rincón- debido a su misión, a su promesa conmigo y el mundo, su vida fue muy solitaria. Debieron ver como las personas que alguna vez habían amado desaparecer, y eso no fue solo una vez, ellas habían estado sacrificándose por mucho más tiempo antes de eso. En otras vidas y tiempos. Ellas siempre parecían desinadas a perder a sus seres queridos.
- ¿Y por qué no hiciste nada? - cuestiono Serena estremeciéndose por esas amigas, aunque no fueran las suyas propias.
-Con vergüenza debo asumir que me tarde mucho en comprenderlo- le murmuro con tristeza bajando los ojos- yo era tan feliz, Tenia tanto que a pesar de ver en el cristal de plata...- la reina se cortó a tiempo y movió su cabeza despejándose- Bueno el punto es que fue por eso que fui capaz de entender de inmediato.
-A sí que eso fue lo que te mostro el cristal. Que ellas tendrían una vida normal. Una vida feliz- adivino Serena mientras Luna se paseaba por entre las piernas de su otra amiga consolando el dolor que se veía en sus ojos. Ella le sonrío en agradecimiento, agachándose y pasando la mano por su lomo-En un mundo donde yo y Seiya estuviéramos juntos ellas eran felices. ¿verdad?
-Eres muy tenaz- se rio mirándola luego de un minuto con ojos suspicaces levantándose nuevamente- pero no te diré lo que vi. Solo diré que ellas merecían cualquier sacrificio. Es su turno de ser felices también
-Pero...- protesto Serena haciendo que la reina levantara un dedo parándola.
-Créeme, lo descubrirás tu sola. Ahora que has elegido tu camino solo es cosa de muy poco tiempo en que la visión que vi se haga realidad.
Serena se quedó parada pestañando y movió su cabeza sintiendo una horrible sospecha.
-A qué camino te refieres
-En el momento en que elegiste estar con Seiya, cuando Seiya tuvo su oportunidad, cuando te enamoraste de él este nuevo camino se abrió para ti. Debo admitir que se retrasó un poco, pero eso no fue culpa tuya- de forma muy elocuente le envió una mirada a la niña que seguía enfurruñada a un lado de ellas escuchado todo con el ceño fruncido y Serena inhalo con un jadeo.
-¿Sabías que esto pasaría? - inquirió sintiéndose herida y muy indignada, pero su otro yo suspiro contrariada.
-Sabíamos que podían pasar ciertas cosas- le dijo asintiendo- El amor y lealtad que residía en tu corazón por Darien sería un obstáculo para Seiya. Debiste sentirlo, esa resistencia a abrir tu corazón por ejemplo- Le lanzo una mirada sabia mientras ella abría la boca entendiendo por fin esa incapacidad, como si sus dientes se trabaran, cada vez que deseaba decirle a Seiya cuanto comenzaba a gustarle. Todo era tan claro ahora-También sabíamos que si tenías una sola duda de que tu amor fuera sincero hacia Seiya huirías de él.
-Si sabias todo eso entonces por qué…- Serena sintió el mundo desdibujarse y la reina se acercó tomándole las manos
-Porque confiamos más en Seiya- dijo de nuevo con esa chispa de amor en sus palabras, pero era de la misma forma en que ella se había sentido cada vez que veía a Seiya hacer algo. Como se movía, como enfrentaba a sus fans. Como parecía solo mirar al mundo a los ojos retándolo a darle algo que él no pudiera enfrentar. Por primera vez Serena pudo ver la diferencia del amor que sentía y el amor que había triado consigo desde esa otra vida.
-Seiya merece toda la confianza del mundo, sea presente, pasado o futuro- le estaba diciendo y de pronto rio divertida-Cuando Seiya da su lealtad, su corazón es implacable- Le dijo segura de su amigo- hará lo que sea por ser lo que necesites. Nunca abandonara a quien le haya prometido su amistad o amor. Sabíamos que él no te abandonaría por mucho que corrieras lejos. Sabíamos que el no desperdiciaría su deseo.
Por el rabillo del ojo de pronto Serena vio como la niña, se erguía como si huera estirado la columna con los ojos brillantes, pero la ignoro mirando a los ojos de su antepasado y asintiendo de forma triste.
-Pero eso le causo mucho daño- le dijo con esa punzada de dolor recordando y la reina hizo una mueca.
-Lo se. Y lo lamento. Pero a veces el amor necesita un poco de obstáculos. Lo hace fuerte.
-Eso no lo sé aun- murmuro suspirando, recordando un punto importante y la reina sonrió brillante- ¿Y a que deseo te refieres?
de pronto el mundo a su alrededor empezó a desaparecer y al mismo tiempo la niñita desapreció con una gran sonrisa en un remolino de luz, pero no le presto la suficiente atención debido a que el mundo a su alrededor parecido encogerse en los bordes.
-Estas despertando- le dijo Luna mirando como los bordes comenzaban a titilar y Serena sintió la urgencia de aferrarse a algo.
-Pero hay muchas cosas que deseo saber- dijo mirando a la reina de Tokio de cristal y ella subió las cejas divertidas.
-No te preocupes. Ya te dije que con un poco de práctica y poder de Luna puedes volver aquí- volvió a sonreírle de forma amistosa y luego parecido recordar algo- Habiendo dicho eso, aunque no lo hayas notado ya sabes todo lo que debes- le sonrió más amplio y movió su mano en despedida cuando la bruma parcia hacer más densa y los bordes del lugar parecieron destellar con luz-
-No es así...- exclamo nerviosa intentando aferrarle las manos aun cuando notaba que la imagen ya parecía casi trasparente- ahora sé lo que siento pero que hay de...
-Solo debes preguntarle- le dijo guiándole un ojo y Luna se quedó al lado de la reina sonriéndole.
-Nos vemos en casa
Antes de poder decirles algo Serena sintió como el mundo a su alrededor se disolvía y la bruma la consumía por completo hasta que todo desapareció
y OTRO MAS..
