Nota de autora: ¡Bienvenidas y bienvenidos!
Importante: Esta historia es la precuela de "Club Tres"
Si no la han leído la pueden encontrar en mi perfil
Igual solo con el capítulo 1, y 4 de esa basta para algunas cosas que mencionaré aquí.
.
Aclaraciones: Kankuro POV. Esto es la voz al otro lado del teléfono
Disclaimer: Naruto no me pertenece, de lo contrario el NejiTen sería oficial
.
Disfruten la lectura
.
.
Capítulo 1. Monotonía
.
.
Dio una vuelta en la silla aburrido y se detuvo justo en el momento que la puerta de su oficina se abrió, dejando entrar a una mujer que a simple vista se notaba que era de alta sociedad. Aunque bueno, eso no lo sabía solo porque tuviera grandes habilidades deductivas, era porque también había tenido que hacer la búsqueda preliminar antes de autorizar que la invitación le fuera entregada y ella sacara la cita que la tenía ahora sentada al frente suyo. No fue necesario explicarle mucho pues la mujer estaba casada con un hombre que le doblaba la edad y el joven con el que estaba teniendo una aventura había sido quien solicitó la invitación, quería la privacidad que solo su empresa podía brindar.
Le entregó el formulario que debía llenar y tras asegurarse que después de eso pasaría a la zona médica a tomarse los exámenes, regresó a su escritorio y movió el mouse para que la pantalla se activara, satisfecho de ver que la subasta en la que había pujado aún tenía su oferta como la más alta y faltaban apenas un par de minutos para que concluyera. Giró una vez más en la silla y una alerta saltó en la pantalla, un postor de última hora subió el precio y cuando fue a hacer una contraoferta el tiempo se cerró y maldijo en voz baja, llevaba meses detrás de esa porcelana pues era la única que le faltaba para completar la colección de marionetas del artista Sasori Akasuna que decoraban su oficina.
Leyó el documento que la mujer le acabada de entregar, verificó que el seudónimo elegido estaba disponible y dejó pendiente registrar eso en sistema hasta que el resultado de los exámenes médicos llegara y si eran favorables le enviaría el mensaje al afiliado que la había llevado para que pudieran pedir una cita juntos. Su trabajo lo frustraba bastante y más en días como ese en que no solo perdía una subasta sino que tenía varias citas seguidas y su hora de almuerzo se desvanecía, porque en su cargo su agenda no era controlada por él y el mediodía era una hora que solía ser bastante pedida, por lo que a veces la bloqueaba en el programa o pasaría el día de largo y odiaba no poder comer a la hora que era o tener que comer rápido en un horrible envase de poliestireno. Ya era suficientemente malo que había tenido que dejar su pasión por construir y manejar marionetas por ese trabajo de oficina usando traje y corbata para ahora sumarle eso.
Observó la pantalla, dado que la cita con la mujer había sido más corta de lo habitual tenía un poco de tiempo antes de la siguiente cita, por lo que se puso de pie de una vez y salió casi corriendo. No iba a alcanzar a comer pero al menos podía ir por un café que de paso lo dejara despierto. El edificio estaba ubicado en el centro de la ciudad, en la zona habían varios edificios de oficinas y el juzgado, por lo que siempre que salía era usual ver muchas personas en traje caminando de lado a lado y él lograba pasar desapercibido, lo cual le gustaba. Porque la principal y más importante habilidad que debía tener un marionetista que se preciara de serlo era que nadie notara que estaba allí en medio de todos moviendo los hilos.
La cafetería era a un par de cuadras que recorrió a paso rápido, no estaba muy llena a pesar de ser hora de almuerzo por lo que no tuvo que hacer fila y pidió un macchiato para llevar, mientras esperaba que prepararan la bebida dio un vistazo rápido al local, había algunas mesas vacías, otras tenían algunas personas que conversaban pero había una mesa que llamó su atención, en toda la esquina del lugar. En esta se encontraba una joven castaña completamente ajena a todo a su alrededor pues estaba concentrada en un enorme libro de leyes, y sin despegar la mirada le daba algunos sorbos a un vaso con tapa. Estaba seguro de 2 cosas, la primera es que el mundo se podía caer en ese instante y ella no se daría por enterada, la segunda era que nadie más notaba la presencia femenina solitaria. Le entregaron el café y en ese momento ella vio el reloj en su muñeca, cerró el libro y tomó el vaso para irse.
Dedicó un par de segundos a evaluarla cuando pasó, tenía una blusa de color azul claro con un ligero escote, era de silueta suelta pero se alcanzaba a percibir perfectamente el tamaño de sus senos, por otro lado, la falda tubo negra que le llegaba a las rodillas denotaba su pequeña cintura y un fabuloso trasero que se veía más empinado por los tacones de 5, o 6 centímetros que usaba. No cabía duda que era una abogada, o una estudiante de derecho por lo menos, teniendo en cuenta el libro probablemente todavía no se graduaba. No tenía más tiempo que perder, por lo que también regresó a su oficina y tan solo un momento después de finalizar su bebida le fue anunciada la siguiente cita.
.
Debía reconocer que había algo que le encantaba de su trabajo y que iba de la mano con su pasión, eso era ver las reacciones de las personas mientras él hablaba, saber exactamente que palabras decir para provocar una u otra respuesta, desde que los veía entrar podía anticipar como iban a actuar el tiempo que estuvieran sentados frente a él, sabía que si les ofrecía un dulce, un té o simple agua si lo iban a aceptar o a rechazar. Era casi como manipular una marioneta de tamaño real durante un tiempo minúsculo, entre eso y ser con quien debutaban las nuevas afiliadas era que su cordura se mantenía para no desesperar en esa monotonía diaria.
Recibió el formulario y programó en el sistema la cita para los exámenes médicos del hombre, revisó la hoja y notó que el seudónimo elegido era Zorro, no le sorprendía y con la cantidad de solicitudes que tenía tal sobrenombre iba a tener que empezar a aceptarlos y numerarlos, sin dejar jamás de lado que él era el Zorro original. Le hizo el comentario para que eligiera un nuevo apodo y este decepcionado optó por Neptuno, hizo el cambio y tras despachar al sujeto dejó el documento junto al de la mujer de la mañana, los ingresaría al sistema cuando los exámenes fueran favorables, antes de eso sería una pérdida de tiempo. Su secretaria le anunció que la siguiente cita había sido cancelada y aprovechó el espacio para ir a almorzar decentemente. Finalmente atendió a la última cita programada en ese día y se fue a su casa.
A la mañana siguiente estuvo en el tedio usual, estuvo revisando por internet a ver si lograba encontrar la porcelana que le habían ganado, atendió algunas llamadas y envió un correo a Baki, al investigador que trabajaba para el Club, pues no lograba encontrar mayor cosa sobre una persona para la que estaban solicitando autorización para entregarle invitación y satisfecho porque la cita de mediodía había cancelado se retiró a almorzar, tenía hasta las 2pm para no hacer absolutamente nada así que después de comer caminó un poco por la zona. Su teléfono sonó y tras chasquear la lengua al ver quien era, contestó.
- Hermana
- No estás en tu oficina
- No, salí a almorzar
- Dejé en tu escritorio la cotización de la que hablamos, revísala y me cuentas
- Bien, pero ¿recuerdas que eres la encargada de eso y no necesitas mi autorización?
- Por supuesto, pero eres el único de nosotros que usa el lugar y sabes mejor si lo que incluí se necesita o no
- Lo veré más tarde
- No olvides que el sábado es la reunión por el aniversario de la muerte de papá
- 4 años sin el gran Rasa Sabaku… estaré enfermo ese día
- Todos los años haces lo mismo ¡madura!
- No me apetece pasar un sábado rodeado de viejos decrépitos y ejecutivos insulsos que se la pasan preguntando por el rumbo que ha tomado la empresa desde su fallecimiento
- Pues eres el director y el responsable de seguir su legado
- No empieces, que la heredera de tal honor eras tú y por supuesto Gaara – no esperó la respuesta y colgó.
Nunca le había importado la opinión de nadie acerca de su vida, ni siquiera la de su padre cuando en contra de su voluntad decidió estudiar una carrera en Artes Plásticas en lugar de algo administrativo o contable como se supone que debería. Había jurado primero matarse antes de trabajar y ser quien decidiera el rumbo de la compañía… y ahí estaba.
.
… Flashback…
Fue su idea la que cambió la decadente "Inversiones Sabaku" en lo que era ahora, tras el deceso de su progenitor y comprobar en la lectura del testamento que además de algunas propiedades, por ejemplo el edificio en el que estaban las oficinas, la empresa les quedaba a los tres por partes iguales que él de inmediato propuso vender el lugar, pero sus hermanos no estuvieron de acuerdo. Se desapareció por un par de meses en los cuáles se dedicó a vivir de modo desenfrenado cuando tuvo la idea. ¿Cuál idea? Una simple y completamente sencilla, el sexo vende. Y así como el sexo vendía, el sexo era mal visto en la sociedad doble moralista en la que vivían.
¿Cuánto valía el anonimato? ¿Cuánto pagaría una persona por poder cumplir sus fantasías sin que nadie lo supiera? Esa fue las preguntas que les planteó a sus hermanos, Temari se puso completamente seria al escucharlo y le pidió que se explicara mejor. Sin especificar mucho sobre cómo o porqué conocía de tal cosa, les contó de algunos lugares a los que se asistía y tocaba usar un antifaz para no ser reconocido, pero los lugares no eran seguros y una vez llegó la policía porque adentro además se ingerían drogas. Podían hacer algo similar pero sin las drogas, exceptuando el alcohol, personalmente odiaba las sustancias psicoactivas y eran ilegales. Gaara parpadeó un par de veces antes de decir que podían hacer una prueba adecuando algunos de los pisos del edificio de oficinas en donde estaba la empresa. ¿Le sorprendía que estuvieran de acuerdo? No realmente, su hermana un par de años atrás tuvo un problema con un exnovio que la amenazó con revelar un video íntimo, y Gaara era lo suficientemente reservado para apreciar que todo el mundo lo fuera de igual forma.
Hicieron algunas pruebas y reuniones con sujetos de prueba que él consiguió, no era muy difícil hacerlo. El primer problema que encontró fue ocultar la identidad de la persona, los ojos eran la clave de todo y además que muchas veces con la euforia del momento las personas solían quitarse el antifaz, por lo que debía impedir que voluntariamente o no, hicieran tal cosa. Así que en el cuarto creativo que tenía en su casa se dedicó a ensayar diferentes opciones, varió los materiales, las costuras y el diseño en sí. La prueba de fuego fue con su novia de ese momento, le puso la máscara a Temari y le pidió que se cubriera de modo que su ropa no la delatara, su pareja entró a la habitación, observó a la enmascarada e incluso habló con ella pero su hermana modificó la voz, concluyendo que no sabía quién estaba allí y sorprendiéndose al ver a la rubia. La mujer lo vio como si fuera un depravado y se fue enojada, entre risas le explicó a Temari que la chicha había creído que iban a hacer un trío con ella y ahora fue la furia de la familia la que se desató diciéndole pervertido mientras él se seguía riendo.
… Fin de flashback…
.
Terminó su recorrido en la cafetería y pidió un cappuccino, observando de nuevo el lugar. Solo vendían sándwiches y comidas pequeñas por lo que no era una opción que la gente tuviera para almorzar y por eso mantenía vacío hasta pasadas las 2, cuando todo el mundo empezaba a hacer pausas para ir a proveerse de cafeína. Su mirada se detuvo en la joven castaña que se encontraba otra vez allí, completamente ensimismada en su libro de algún aburrido tema legal. ¿Había algo más tedioso y monótono que trabajar de director en una empresa? Sí, claramente estudiar Derecho. Inexplicablemente tomó asiento en el extremo opuesto a ella y se dedicó a observarla hasta que esta se levantó y se fue, sin duda tenía un lindo trasero.
.
.
.
.
Nota de autora muuuuuuuuy larga:
La cuarentena en Colombia lleva 5 meses, de esos yo llevo 4 (y pedacito) desde que retomé el escribir. Estoy en vacaciones de la universidad y mi insomnio empeoró. Así que ando constantemente buscando retos que me ayuden a, valga la redundancia, retarme. Siempre he escrito NejiTen y mis proyecciones de escribir sobre otra pareja eran lejanas... hasta que Club Tres apareció.
Esa historia ya la terminé (aunque la estoy publicando de a pocos) e increíblemente me dediqué solo a ella, en ese proceso me enamoré de Kankuro y la relación "rara" que tiene con Tenten. Así que decidí escribir la precuela y hacerles su historia propia. Así es, oficialmente es mi primer KankuTen.
¿Neji aparecerá? de pronto, probablemente en los primeros alegatos iniciales que Tenten le gana o cuando descubre que lo verá en la maestría. Pero será una presencia lejana sin ningún otro propósito que hacer que la castaña recuerde su enojo con él y ya.
¿Voy para algún lugar con esta historia? No sé, no sé si irá solo hasta lo descrito en el flashback del capítulo 4 o si la llevaré a que coincida con algún otro capítulo de allá. La idea es esta historia también tendrá un alto contenido lime/lemon y por la naturaleza de la relación entre ellos espero experimentar un poco en este, buscando algo un poco más depravado... o ese es el plan, no sé si lo pueda lograr pero ya lo mencioné: es el reto que me puse.
¿Número de capítulos? Jajajajajaja, "El Clan Kazirga" no iba a ser tan largo como "Boda Forzada" y va por el 40 (publicado), "Club Tres" iba a ser corta y la cerré con un maravilloso 28. Así que no me comprometo a decirles si será larga o corta... ni siquiera a decir para donde voy con lo que escribiré.
Pido disculpas adelantadas si no logro completamente la personalidad engreída, manipuladora y astuta del marionetista, es mi primer intento de escribir desde su POV así que haré mi mejor esfuerzo.
.
Gracias si leyeron la pequeña nota/tratado que acabo de hacer. Todas las retroalimentaciones que me quieran dar siempre serán bien recibidas en un review o también me la paso en twitter (idamariakusajis) por si quieren ir a acompañarme en mis desvaríos sobre esta y mis otras historias.
.
Att: Sally K
