Janine escuchó la noticia, con una gran sonrisa de satisfacción.

No era, claramente, su plan al dejarla en St. Vlad, pero los años en que le fue enseñando a navegar en las aguas políticas y diplomáticas, ¡al fin parecían dar frutos!.

"Así que se decidió a instaurar un Consejo de Regencia, ¿eh?, quién lo habría imaginado... de ella".

"Le tienen más miedo a ella, que a todos los zombies y strigois juntos... Tal vez, porque no hay segundas oportunidades con ella", reconoció Alberta, "¿St. Basil,cómo se está manejando? ¿no te convendría convocar a un Consejo o algo así?".

"Necesitaría a más dhampir royals, para superar a los moroi, lamentablemente. Por ahora, me ocupo de los guardianes y de la Dirección... estamos acéfalos, y no permití nombrar a otro Director..."

"St. Basil...", caviló Alberta, "¡Jani, la hermana menor de Belikov, por supuesto!, está en el penúltimo año, úsala".

"¿Es hija de un Ivashkov, cómo él?"

"¡Jani, los 4 Belikov con hijos de Randall Ivashkov!, si sabes quién es ese moroi, ¿cierto?".

"El hermano menor y piedra en el zapato del Príncipe Ivashkov, lo que lo hace... sobrino de Tatiana... ¿y cómo se tomó Rose esa intrusión real?".

"¿Cómo crees?, se paró y casi se fue. Se propuso una Co-Regencia. Y debimos amarrarla a su trono. Y ahora es más... oscura de antes".

"Espera, ¿qué?".

"Vasilissa la llamó la Reina Oscura, refiriéndose a Galadriel y el Señor de los Anillos. Nos gobierna con puño de hierro... sabías de Belikov, ¿eh?, ¿Jon Snow?".

"De él, si. Pero no de sus hermanas. Tampoco tenía la certeza de que fuera Randall"

"Dragomir, Ivashkov y Szelsky -si te apoya, claro- no es mayoría, pero ustedes tienen más peso que todas las otras casas, donde los que están -de seguro- no llegan a ser tan cercanos a sus bases".

"¿Estás llamando a una revuelta, Capitana Petrova?",

"¿Yo?, ¡nah!, no te confundas, Milady Regent... ¡estoy convocando a una revolución!".


"¡Capitana!, justo a quién buscaba", se apresuró a alcanzarla Vasilissa, "¿ya habló o va a llamar a la prima Janine?"

"Ya hablé con ella", sonrió.

"¡Pucha!, necesitaba discutir algunas cosillas con ella... supongo que la comunicación se restringe más y más, ¿cierto?, por la energía y todo eso... bueno, tendré que verlo yo..."

"¿Te puedo ayudar en algo, Vasilissa?":

"Los hobbits, nada más... ¡tercos y estúpidos, que dan rabia!, no quieren ayudar o hacer nada. Salvo hibernar... una Regencia, al parecer, no es suficiente para esas cabecitas huecas".

"Quizás... sí, es la hora. Hay que cambiar el Consejo de Regencia por algo más... brutal, ¿qué dices?".

"¡Capitana, qué osada!, ¿y qué sugiere?", se interesó.

"Cerrar St. Vlad a las influencias externas... quiero crear un Consejo de Estado".

"¿Con más poder y control?, ¡oh, a Rose le va a encantar!"

"Justamente, no quiero que lo sepa... aún. Debemos tantear a todos, e identificar a los disidentes, para aislarlos. Una vez establecidos los aliados, podemos convocar al Consejo de Regencia y pedirles que acepten ser Consejeros. Teóricamente, Dimitri seguirá a la cabeza, pero sólo porque es mayor de edad. No por ser sobrino de Tatiana, que ya no tendrá injerencia alguna".

"La abolición de la Monarquía y de los títulos nobiliarios", susurró Vasilissa, pensativa.

Toda su vida, creció como una Lady, luego una Princesa, ¿para ser solo... Vasilissa... o Lissa?. En cambio, Rose, la dhampir; sin más futuro que ser una sombra... se eleva, poderosa, por sus propias capacidades.

"La cazadora se volverá la Reina Oscura", susurró, sin querer, "Yo acepto, ¿dónde firmo?". Sonrió, feliz de dejar tan pesada carga (y coronet, al parecer).

"Muchos se opondrán, me temo".

"¿A qué?, estamos aislados. No tenemos -ni somos- nada. Pueden tomarse el poder, ¿y qué?, los que se irán -con Rose, a la cabeza- sobreviviremos, para volver a decapitarlos y usarlos como combustible, ¡Y St, Vlad será nuestro!".

"Has crecido, Vasilissa", se sorprendió.

"Siempre he creído que Rose... estaría a mi sombra, y me apenaba. Ahora, sería feliz con vivir bajo su sombra... y égida. Entonces, ¿Golpe de Estado?".

"Golpe de Estado", y el pacto quedó, finalmente, sellado.


Como hormigas, ambas aliadas comenzaron a reunir fuerzas.

A hablar con los elementos claves, a tantear el camino.

Un importante grupo de morois quería, desesperadamente, un cambio.

Y, con Cristian Ozera a la cabeza, practican magia práctica, para mejorar las cosas.

Los dhampirs parecían moverse en bloque.

Mason era el líder indiscutible.

Eddie y Meredith eran Consejo, así que alguien debía mover la atención de las masas.

Alberta tenía la lealtad de todos los guardianes -y casi todos los profesores- y no fue difícil convencerlos de la necesidad de un cambio.

Obviamente, la mayoría de los royals y los morois tradicionalistas -con Kirova a la cabeza- eran el conflicto, así que había que mantenerlos... ocupaditos y distanciados entre sí.

Kirova seguía a cargo de lo académico, y Vasilissa la presionaba -más y más- con que, debía adecuar los currículos, para aprender a sobrevivir.

¡No más historia moroi o Artes!, a menos, claro, que hubiera una clara utilidad.

Y porque los niños de las escuelas elemental e intermedia, requerían urgentemente algo en que centrarse, para no desesperarse o volverse locos.

Así que los otros morois disidentes, fueron puestos como tutores de los pequeños residentes -separados en grupitos- para reforzar sus aprendizajes, y siempre apuntando a lo práctico, claro.

Dormían con ellos y se movían con ellos. Eran sus tutores, los responsables de su bienestar físico, mental y emocional. Y debían pelear por ellos, aún frente al Consejo.


"Estamos listos, Capitana", dijo la otra conspiradora, "en la próxima reunión abierta, Yo misma convocaré a un Consejo de Estado. Sé que soy cercana a Rose, y ahí los disidentes dirán que blablablá. Y entonces, nuestros aliados irán apoyando. Tenemos cerca de un 80%, entre todos los llamados a votar. Los de la intermedia querían, pero aún son muy niñitos. Pero, de todos los secundarios hasta el de más edad, podrán hacerlo".

"¿Estamos seguras de lograrlo?".

"Absolutamente. Es el tiempo de una nueva era... la de la Reina Oscura".

"¿Dejarás a Dimitri afuera, Vasilissa?".

"Es el Co-Regente. Puede ser su Consorte...", se encogió de hombros, "cuando la conquiste, claro. Nunca antes. Y tampoco durante. Sólo después".

"¿Romitri, eh?".

"A ella siempre le han gustado los muy altos, de pelo oscuro y muy guapos... ¿hay otro que cumpla esa lista de requisitos tan exigentes?".

"¡NO!", dijeron a coro, riéndose.


"... ¿último punto?", dijo Vasilissa, sonando como un gato en medio de una fábrica de crema, "¿no?, ¿nada?, entonces yo tengo uno. Especial. Quiero convocar... a un Consejo de Estado. Uno con plenos poderes".

"Ya tenemos un Consejo, te aconsejo que te apegues a lo definido", dijo Kirova, pero Mr. Meisner la detuvo.

"Lo hemos conversado entre varios, por mucho tiempo, y yo apruebo la moción". Y se levantó.

"Y yo", dijeron varias voces -del profesorado y otras áreas de la Academia- a coro, levantando las manos y separándose del grupo.

"Apoyo la moción", dijo Cristian Ozera, levantándose.

"Y yo", sonaron otras varias voces -morois de diversas edades, que podían votar- que se agruparon con los otros.

"Apoyo la moción"; dijo Alberta, levantándose.

"Y yo", corearon los guardianes, como si fueran uno solo.

Los dhampirs se miraron, y Mason asintió.

"Apoyo la moción", dijo Mase.

"Y yo", dijo el resto, a coro.

Los que esperaban que no lo apoyaran; en efecto, se quedaron quietos.

En torno a Kirova. En torno a Nátalie Dashkov.

Pero sólo ellos. Y eran una clara minoría.

"Moción aceptada, Señorita Vasilissa Dragomir"; dijo Mr. Meisner, satisfecho, "ahora somos un micro estado, separados de los otros. Y nos toca escoger al -o los- jefes de Estado".

"¡Alberta!", saltó Rose, de su silla (casi se subió a ella), "¿qué?, no esperarán que diga Kirova... o Alto, ¿cierto?".

"Propongo a Dimitri Belikov", dijo Alberta.

"Propongo a Rose Hathaway", dijo Dimitri.

"Muy astuto", se dijo Vasilissa. "Si la tiene de su lado, podrán hacer mucho más. Debemos crear un empate", y sonrió, "Dimitri", dijo en voz alta.

"Rose", dijo Cristian, entendiendo el juego.

Y así se fueron.

Presionados por los... progresistas, algunos de los conservadores comenzaron a votar.

Algunos, muy idiotas (los habían), postularon a otros conservadores, o a sí mismos.

Pero, claro; eso diluyó sus opciones, y quedaron... realmente mal parados.

"Entonces, tenemos... que Dimitri tiene la mayoría, pero Rose tiene la segunda mayoría", dijo Alberta. "Por lo cuál, ¿seguimos con un sistema como la Co-Regencia?", sugirió.

"¡Nop!, él ganó, él se queda. Felicidades. Iré a empacar mis cosas, mis flechas y mis de todo, ¡chaíto!".

"Quiero que te quedes, Rose. Que... gobiernes conmigo. Tú conoces St. Vlad mejor que yo. Si no somos reyes o regentes, entonces podemos -ambos- ser Gobernadores. O Estadistas".

"Ok. Entonces... ¿Natalie?, te invito al Consejo. Necesitamos alguien de tierra, que pueda coordinar a los usuarios de tierra... ¿Directora Kirova?, debe mejorar, más aún, los estudios. Coordine con Mz. Prince. Vea qué libros le pueden servir, y el resto, a la fabricación de energía. Los profesores de ciencias deberán mejorar el sistema, el invierno ya está encima. No podemos perder ni una sola gota energética... ¿Alberta?, coordínate con Dimitri. Hay que mejorar los polos y la vigilancia. ¿Eddie?, coordina con ellos y con Mase, necesitamos a los seniors de ambas clases... ¿Cristian?, usuarios de fuego. Las calderas NO pueden dejar de funcionar. ¿Mía?, agua, por supuesto. Genérenla donde sea. Deshidraten frutas o verduras, que podamos guardar...", tomó aire y miró alrededor.

"Yo soy de aire", dijo Abby, "me ocuparé de ellos, ¿te parece?".

"Sip, gracias. Debemos tener turbinas y atraer todo lo que sirve... y hay otra cosa más. Ya no podemos postergarlo más... primero partiremos con los senior morois -y todos aquellos que lo deseen, entre los adultos, claro- deberán aprender a defenderse, como si fueran guardianes. Deberán tener sus propias armas... y para eso... necesitamos... toda la plata de la que podamos disponer".

"¿Dices... dinero?" dudó Natalie.

"El mineral, Nat", le dijo Camille Conta, "Rose se refiere al mineral, ¿cierto?. Rose está pidiendo las joyas de plata".

"¿Y acaso no quieres el oro o los diamantes?", se quejó Natalie.

"El oro o los diamantes no matan a los strigois, Natalie. La plata, sí".


¡Holi!, Estamos muy cerca del final de la segunda parte. Estoy buscando la info, para escribir una tercera -y, posiblemente- parte final.

¿Ideas, sugerencias?, todo es leíble, en estos momentos.

¡Cuídense mucho!, nos leemos.