"Carroñeros en lontananzas", dijo uno de los tec, mirando una pantalla -conectada a un dron (disfrazado de ave, para evitar que lo notaran) a batería solar- "veo varios zombies en el camino, pero no son racimos. ¡Vaya, vaya!, ¿así que esos son los strigois?", señal+o un punntinto negro en la pantalla, "están ocultos, como un Leoncio cualquiera", Lissa lo miró, como si estuviera loco. "Soy nerd, ¿ok?. Sigamos. Están encogidos en agujeros, prácticamente. Creo que se están quedando sin trabajo, muchachos. La era del strigoi está muerta, jeje. Es la era del zombie. Y de esos... ¡uff!"
"¿Cuánto crees que aguante el pájaro en el aire, Jeff?", consultó Rose, haciendo sus cuentas, "¿como para captarnos si hacemos señales?, no podemos hacer fogatas, obvio; pero, si nos ves haciendo señas de luces... ¿puedes?"
"Unas 3 horas, si está totalmente cargado, el pobre. No hagan señales hasta bien cerca, ¿sí?, porque puedo ponerlo al aire... cuando estén recién a mitad de camino... Estarán solitos antes y después, lo siento, ¿sí?"
"Algo es algo", susurró Dimitri, revisando los equipos disponibles, casi todos vacíos ya de baterías.
¿Qué hacer?. Nada, aparentemente.
¿Cómo lo hacían antes?, ¿halcón, paloma mensajera, señales de humo (portátiles, haha)?, nada podría servirles ahora. Salvo...
"¿Rose?, eso que viste, de Robert... ¿crees que puedan revertir al psi hound?. Quiero usarlo de mensajero".
"LIssa o Sonja pueden intentarlo, claro. Pero si no resulta..."
"Morirá, lo sé. Morirá, igualmente. Es demasiado... Peligroso, así como está".
"Listo, ¿Lissa?", y Sonja encantó una estaca de las nuevas; de metal, afilada y más liviana. Pero, igualmente letal.
Nunca la habían probado -y temían que las originales fueran demasiado peligrosas-, pero no había más opciones.
Igualmente, el psi hound strigoi... debería morir.
Seguía feral. Como si siguiera atado a Viktor Dashkov.
¿Era eso posible?, todo era posible.
Dimitri sostuvo al feroz cerbero -así le llamaron, como al perro de Hagrid (¿Fluffy?, si cambiaba, así querían llamarlo. El Cerbero Fluffy. ¿Y qué?)- y Lissa, que era más menuda que Sonja, se acomodó, para estacarlo.
Rose sostendría la estaca, una vez entrara en el cuerpo, para que no se soltara, así que estaba tras ella.
"Lista, Sonja. Para bien o para mal... ¿a la cuenta de tres?... ¡tres!", y se lanzó al pecho, para atravesar el corazón, con toda su fuerza.
Rose alcanzó a empujar la estaca, lo más adentro posible.
El can aullló de dolor y de angustia.
Una luz brillante -muy suave- flasheó desde el corazón del animal, que cayó al suelo, lastimeramente.
Rose retiró la estaca y se la pasó a Sonja.
Tenía algo como pegajoso -y negro- en ella.
Y se endureció al aire.
La esencia strigoi misma.
Su corazón... vuelto... alquitrán.
O algo así.
Lissa puso, tentativamente, su mano sobre la cabeza del can, que abrió sus ojos celeste -habría sido un husky, de haber sido un perrito normal, alguna vez- y le lamió la otra mano, con una lengua que salía de una boca sin colmillos.
¿Seguía siendo un psi hound?, si.
Pero obedecía al Amo.
Y su Ama era Lissa.
Con ella, se podía permitir ser todo lo juguetón que quisiera.
Por algo era Psi Hound.
La podía percibir.
Lissa nunca le haría daño.
Y él a ella, o a los que ella señalara como sus amigos.
O aliados.
Sonja puso la mano sobre el agujero y terminó de cerrarlo, y recibió un ¡guau!
Y un movimiento de colita, como agradecimiento.
"Ella es Rose, mi mejor amiga. Ella me salvó la vida, una vez", y Fluffy se volvió a ella, ¡y comenzó a...!, ¿ladrar?, nop.
Los Husky... conversan o alegan, pero no ladran, simplemente.
Y Rose notó que también podía comprenderlo, en algo.
Y le acarició las orejas, muy incómodamente.
"Entonces, Fluffy, irás con Rose y nuestros amigos". Sonó un ¿ahuú?, de consulta.
Lissa suspiró.
Sería más difícil de lo que creía. Pero debía hacerlo.
Por el bien del asentamiento en que todos vivían.
"Serás el mensajero, entre ella y nosotros. O sea, entre ella y yo, ¿sí?". Otro ahuú, esta vez, más seguro. "Si ella te dice corre, tú lo harás muy rápido", y él movió la cola, feliz. "Si ella dice ataca, serás el más feroz", y él se puso en posición de ataque, mostrando los dientes, feroz. "¿Me podrás oír, aún tan lejos?", y él movió la cabeza, vehementemente. "Y le transmitirás a Rose mis mensajes, como ella a mí, ¿cierto?". Y la respuesta sonó como un ¡yip!. "Quienes van con ella, pueden pasarte algo y tú lo traerás a mí, muy rápidamente", otro yip. "Es como hablarte a tí, y que hagas cosas, ¡es muy agotador!", murmuró Lissa, cayendo sobre una silla.
"Bienvenida a mi mundo", dijo Alberta, "ahora eres la madre de un perrito, que es igual a Rose". Se rió.
"¡Oye!", se escandalizó Rose.
Cuatro automóviles más tarde, Rose cargó al cachorrito de Lissa (que no se separaba de ella), a las armas y a todo lo que tenía que llevar.
Los caminos secundarios -y falta total de ellos- los llevaron hasta un campo totalmente vallado. Pero, en serio. Valla dentro de vallas, cada tantos metros.
Eran como anillos concéntricos.
Y al medio... parecía que había sucedido una batalla campal.
Y ganaron los zombies, lamentablemente.
"Joseph", murmuró Dimitri, tristemente, al ver a uno de los zombies. "Fue... la pareja de Art, por muchos años. Se habían dado un tiempo. Al parecer... fue demasiado tiempo..."
"Ap, ese de allá... es el paranoico. Y es otro zombie", dijo Joe, encogiéndose de hombros.
"Entonces, ¿llamamos a la puerta?, ¿nos auto invitamos?, ¿qué?", se impacientó Rose.
"Vamos y hagamos un pasillo", sugirió Alberta, "entremos y veamos si realmente es la panacea". Suspiró, algo amoscada.
Así que limpiaron un camino -empujando fuera del círculo central a los zombies que parecían mosquitos- y llegaron al país de las maravillas... pero a través del agujero del conejo y del espejo.
A través de todo.
"¡Oh, my wuau!", silvó Rose, "¿Fluffy, cariño?, ve a los otros autos, y tráelos. Como puedas. No los muerdas, ¿sí?. No te demores, ¡y no dejes que te toquen o muerdan los feos zombies!, y te dejaré escoger un juguete y un premio".
Y Fluffy salió a todo escape.
"¿Comenzamos?, no tenemos de acá al invierno para vaciar este lugar; o nos llenaremos de carroñeros en un dos por tres".
"Sip, lo organizaremos", aceptó Cristian, frotándose las manos..
"O Rose nos dejará sin postre", completó Stan Alto, doblándose de la risa.
A través de Fluffy, Rose detalló a Lissa las instrucciones.
Cada una hora, debería salir un vehículo con dos personas -y mucho espacio- que se cruzaría con uno que se iba lleno, hacia St. Vlad.
Aunque era muy riesgoso, no podían salir demasiados vehículos, y arriesgar así, la protección del asentamiento.
Así fueron llegando los vehículos cargados con cosas misceláneas, que fueron distribuidos a las diferentes áreas. Luego, cargaban más combustible, cambiaban de viajeros, y se preparaban para volver a salir.
Debían estar todos de vuelta, antes del atardecer.
Y atardecía muy temprano, lamentablemente.
Se preguntaban si podían dejar algunos guardianes en la casa, pero eso era demasiado peligroso.
Las cosas eran valiosísimas.
Pero los guardianes... eran totalmente irremplazables, a esta altura.
"Todos los medicamentos que encontramos y alimentos enlatados", dijo Rose, revisando la lista del último vehículo del día, en que ella venía, "¡si tenía hasta sangre congelada!, litros y litros y litros. Todas del mismo grupo. El suyo, posiblemente. De él mismo, más bien. ¡Pero imagina!, ahora que los hobbits aprendieron a pelear, ¡deben mantenerse fuertes!."
"¿También mantas?", se apretujó Mía.
"Sip, y baterías y pilas y cosas así. En fin, mañana, al alba, parten los primeros 4 vehículos, los que hoy no salieron. Deben volver con combustible a granel y otras cosas, para ir rotando... encontramos semillas y comida congelada. Diagramas técnicos y herramientas, y debemos traerlo todo... de preferencia para ayer. Y quiero a la mayoría de dhampirs, morois y nuevos llegados, en los autos y rotando, permanentemente".
"¿Sonja y yo?", pió Lissa.
"Ni ustedes, ni la doctora o Deidre o quienes hacen mantenimiento y mantienen esto a flote. Obviamente, los niños de la intermedia no. Pero, desde el Junior y hasta los Senior, los profesores, y todos los que puedan. Algunos, como los tec; quizás quieran ir a ver los equipos. Igual los que hacen mantenimiento. Pero debemos coordinar. Incluso, si Deidre y la Doc quieren ir. Incluso Sonja y tú. Por separado y con mucho cuidado. Hay carroñeros y zombies por todas partes. Y siempre somos demasiado pocos para todos ellos"
"¿Ya los...?".
"Sólo a los que se pasaban al círculo central. Son demasiados, Lissa. Toda Montana, al parecer. Tú sabes, oyen un ruido y se mueven. Lo olvidan, pero siguen en la ruta, y atraen más y más; y se aglomeran y todo. Y más y más los siguen".
"Quiero ir a conocer igual, pero iré por separado a tí, si quieres; muy de mañana, y me devuelvo en el primer automóvil, si te parece".
"Llévate a Fluffy. Yo puedo percibir las nubes de sombra, tú no. Fluffy puede oírme y llevarte a un lugar seguro. Piensa en él como si fuera... bueno, yo".
"¡Es que es tú, pero en perrito!", se rió.
Leoncio es una mención al entrañable León de Leoncio y Tristón. Recuerdan al ¡Oh cielos, que horror!
Se que la escenita de Fluffy es fuerte, pero es la única manera de revertir a un strigoi. Sip, sorry. Ya fabricar psihounds es antinatural. Cómo nunca los describieron, imaginé un proceso como el de Strain, de Guillermo del Toro (hago referencia al libro del que hicieron la serie).
