"Bienvenida a la familia", se acercó el ufano Lord, "Serás mi guardiana y yo tu moroi, por siempre jamás"; y le ofreció su mano, con mucho entusiasmo.

"Para ser tan... niñita, peleas como una guerrera", se acercó la Princesa, sonriendo "bienvenida, Guardiana Hathaway".

"Tengo 24 años, Su Alteza y eh, MIlord". Se levantó, estirando su ropa.

Recordaba a esas tigresas que lamían su pelaje, para cuidarlo.

"¿Y qué rango tienes?", se levantó el alicaído -y muy extremadamente golpeado- Arthur.

"BM1".

"BM2, desde ahora. Enviaré el informe a Croft, ¿cuándo puedes partir?, Milord necesita ajustar su agenda, ahora que te tiene a tí":

"Necesito unos días... hay un... pequeñísimo asunto al que debo atender. Y créanme, pequeñísimo. Pero muy difícil de manejar", respondió, pensando en cómo se lo diría a su hija.

"¿Art?, ella es mía, ¿ok?", le recordó el Lord, seriamente, "que no se le acerque ningún jutre, de esos que rondan por allí. De ninguna clase. Mientras ella se integra... sí. Serás su babysitter, o guardianasitter, si prefieres... ¿Ariana?".

"Claro. Art, por favor; colabora con nuestra nueva guardiana en sus trámites, con tu experiencia, sabrás cómo solucionarlos sin demasiada burocracia... Si necesitas contactos o cosas así, me avisas", y se retiró, con su hermano.

"Vamos a comer algo, Janine", le dijo Arthur, afablemente, "estoy famélico, con tanta diversión. De seguro, toda la ciudadela lo sabe ya, y podremos conseguir los mejores puestos y los mejores platos".

"Guardián Schoremberg...".

"¡Nah!, Art, por favor. El pasado quedó en el suelo, retorciéndose. Estoy envejeciendo. Cumplí 40 años. Llevo casi 20 años en esto y no me hace más joven... Fui Capitán General, 5 años atrás, pero Croft me derrotó limpiamente. El Príncipe Szelsky me llamó a sus filas. A su muerte, La Princesa decidió quedarse conmigo, y pasó el suyo a su hermano... pero Johannes... los strigoi no perdonan, ¿cierto?", se apenó. "En fin... ¿en qué te puedo ayudar?".


Iban caminando hacia la cafetería, y todos se volvían a mirarlos.

Dhampirs, guardianes y morois por igual.

Los más osados, intentaban acercarse, pero Arthur les gruñía por lo bajo, y se alejaban.

Sobre todo, los morois.

Se sentaron en una mesita especialmente preparada para ellos, y les ofrecieron de inmediato el menú.

"¡Vaya!", murmuró Janine, "yo nunca consigo mesa... están siempre... "

"Eres BM2. Llevarás la piocha, apenas Croft lo registre. Además, del emblema Szelsky, que sólo usamos los guardianes de los senior de la familia. Pasas a ser elite... pasando sobre mis bolas, debo decirlo" ,sonrió, "eso fue épico".

"Necesito... una escuela. Idealmente,cerca de acá. Para un ingreso". Dijo , de Janine, sopetón.

"Un ingreso", caviló Art, mirándola por entre medio de sus pestañas, "eres, como dije, elite. Tienes asegurado el ingreso, donde lo desees... ¿alguna preferencia?".

"Supongo que St. Vladimir. No tengo demasiadas opciones, realmente"; masculló, "pero ya me rechazaron antes".

"Ya veo... bueno, ya no pueden. Hablaré con Alberta al respecto. Hará el cupo para... ¿niño o niña?, puede que allí radique el problema de base".

"Niña. Simplemente, la Directora me dijo no, aunque casi le supliqué".

"Debiste hablar con Alberta, la Capitana. Además, niña... hay demasiado pocas, debería haberla recibido sin cuestionar... ¿de dónde la traerías?".

"Debo... arrancarla de acá mismo. Si la muevo, -mejor dicho- los Dragomir la perseguirán con perros, y no será agradable... para los pobres perritos". La miró como si estuviera loca. "Mi hija Rose, es compañera de juegos de la niñita Dragomir, y esa niñita no la deja ni a sol ni menos a la sombra... ¿quieres conocerla?, ¡estará encantada!, pero prepárate. Ella sí que patea fuerte".

"¿Más que tú?, ¡oh, eso tengo que verlo!", y llamó al camarero, que acudió, presuroso.

"Cárgalo a la cuenta de Su Alteza... y Bastián... ella es la Guardiana Hathaway, guardiana de Milord Szelsky, va en la misma cuenta, desde hoy".

"Por supuesto, Art".

"Espera, ¿puedo?", y señaló las vitrinas, llenas de pasteles.

"¡Claro!", dijo Arthur, afable.

"Uno de cada uno, que tengan chocolate. Juntos. ¡Te ganarás a Rose por una eternidad!"

"¿Y no por siempre?, ¡qué pena!".

"Hasta que se los coma... y lo olvide. Eventualmente, tendrá hambre y su hambre gatilla una... mala memoria alimenticia".

"¿Cómo un perrito?".

"Más bien como una gata montesa, o una muy salvaje".


Provista de un paquete -enjundioso- de pasteles de -y con- chocolate, caminaron al área de alojamiento de los guardianes.

Concretamente, al piso de las guardianas (sip. Piso. No eran muchas más que eso. Sólo un piso).

"Algo pequeño", Arthur miró el piso con atención.

Vetado a la mayoría de las personas, las guardianas eran muy celosas de su intimidad, pues se movían allí, como en una Frat, pero de Chicas.

De hecho, cuando entraba un hombre -de la edad que fuera- sonaba una alarma muy sutil, para que las guardianas se prepararan... o protegieran.

Y Janine hizo sonar la alerta, en la entrada.

"Creen que, por ser pocas, no necesitamos espacio. Los guardianes tienen mucho más espacio que nosotras", se quejó Janine, "pero, era esto o algo peor".

"Lo imagino. Las pocas guardianas Szelsky exigieron privacidad o se venían para acá. De hecho... no te sugeriría irte al cuartel de guardianes, es un antro. Demasiada testosterona, cabezazos, juergas, peleas y puñetazos, difíciles de explicar. Se lo tenemos que maquillar a Su Alteza, y en otros Principados, no es mejor, créeme. Estaba la idea de asignar sólo mujeres a las Ladies, pero no hay. Y se las pelean. ¿Lo peor?, hay hombres que las quieren... más para sus camas que para su protección":

"¿Por qué crees que nuestro piso es el último?, incluso, pedimos instalar una manga de escape, que ¡curiosamente!, da a unos contenedores, allá afuera", le guiñó un ojo.

"¿Y lo han usado?".

"Un par de veces... y es muy práctico, para sacar la basura no permitida del lugar".

Un ruido se oyó en el fondo del pasillo, y Janine sonrió.

Y Arthur supo que se trataba de su misteriosa hija.

Y entonces...

"...te atapé, dagón apeztoso, modidá po mi mano y mi ezpada!", y, desde una de las habitaciones, salió una niñita de no más de 3 años, como un bólido.

Janine la retuvo, al momento que pasó junto a ella -riendo- mientras que una joven guardiana -recién graduada, probablemente- salió del cuarto, corriendo.

Suspiró al ver a Janine y ella se encogió de hombros.

"Gracias, Susy", y tomó un billete de su billetera, pasándoselo.

"Siempre es un placer, Janie. Me avisas, para coordinar los turnos y... oops, ¿Arthur Schoeremberg?, ¿si?, ¡lo lograste, entonces!".

"¿Dijizte Atud?",y el bólido se volvió a ellos, más rápido que Tasmanito (el demonio de Tasmania de la tv, claro). "Dey Atud!", e hizo una complicada reverencia, "¿tení dagone ke matar, Majeztah?, ¡te ofezco mi sevicio como matadagone!", y le mostró su espada de juguete. No era una estaca -como él creía-, era más un florete.

"¿Y no preferirías matar strigois?".

"No eso feo, apestoso, ke chupan sange, y no echan fuego por la nadiz... ¿entonceh?, ¿dagone?, ¡aunque sea uno así de chiquito!, como una lagatija, que sea... hasta como esos dos, que más padecen lagatija que dagone bebés, en todo caso", se encogió de hombros.

"Los Dragomir", susurró Arthur, y él comprendió que la pequeña niña dhampir... despreciaba profundamente a los dos niños royal.

O mejor aún, no los consideraba a su altura.

"Aki es abudido, lleno de lagatija, ¡y huyen del sol. Como si fueran mucilagatija!", se quejó, sentándose en el suelo.

Arthur sonrió ante la voluntariosa mini mi de Janine. Y se agachó a su altura.

"¿Qué edad tienes, matadragones?", y Rose le mostró 4 deditos, con mucha seriedad. "¿Te gustaría ir a la escuela, con otras niñas y niños, como tú?".

"¿A ke?".

"A aprender":

"¿ke?".

"¡Pues de todo!", se puso nervioso, "letras y números y ciencias e historia y esas cosas".

"Y... ¿ke son eza cosa?".

"Pues cosas interesantes"

"Y... ¿ke tienen de intedesante esa cosa ke hay ke ir a una eska a apendela?, ¿qué dijiste es una eska y kes aprender?", al parecer, con sus sugerencias, le había perdido todo el respeto inicial.

"Una escuela... es un lugar con niñas y niños... donde van a aprender":

"¿ke?".

"¡Cosas!", casi aulló, desesperado.

Y se levantó, más agotado que con la pelea con Janine.

Definitivamente estaba envejeciendo.

¡No estaba para esas cosas!.

"Te dije que pateaba fuerte. No podrás con su lógica retorcida", le susurró Janine, sonriendo.

Pero Arthur no iba a rendirse... tan fácil.

"¿Y quieres ser una guardiana, como tu mami?", le preguntó, en un tono adulto.

"Nop. Ella hace mucilagatija sitting y ademah, pesigue a esa cosa fea ke no echan fuego po la boca. ¡Aburido!", y lo miró, sin una gota de... risa.

¿Qué hacer contra esa lógica?, pensaba enganchar un potencial ¡sí, claro que quiero!, con su llegada a la escuela a aprender a matarlos.

Porque era interesante.

Pero, claramente, para ella... ¡no era interesante!.


Camino al alojamiento de Janine, Rose se fue a una carpa iglú en el rincón, para seguir planeando el cómo matar dragones, mientras Janine hacía hervir agua y le ofrecía una taza de café a Arthur, que estaba sentado en su escritorio, que ella desocupó.

Era muy ordenada, notó.

Metódica.

En cambio, la pequeña era un caos, totalmente desorganizada y -aparentemente- sin una lógica evidente.

Pero debía haber una lógica en eso, no evidente. Como si...

"¿La espada del Augurio o la de Greyskull?",preguntó, de pronto.

"¡Bravo, Art!", no muchos pueden comprenderlo... así tan pronto.

"Lo ha visto, ¿cierto?, ¿strigois?".

"¡Oh, sí!, inevitable, si me lo preguntas", un sorbo de su mezcla favorita, un scottish blend tea, "¿por qué crees que las guardianas -o mujeres dhampirs en general-, tenemos apenas un hijo... o ninguno?, ¿y activas?, ¡menos!".

"Hay más mujeres, ¿cierto?, sólo que no en las academias o como guardianas, ¿verdad?":

"¿Y tú, qué crees?", otro sorbo, mientras lo miraba por entre sus larguísimas pestañas rojas.

"¿Cuántas, Janine?, hablando en general.

"¿Por lo que yo sé y he visto?, 3 a 1. O sea, de 3 nacimientos, uno es niño. ¿El 80% de estos niños?, acaban en las escuelas, las academias. Y sólo un... 50% de ese 80%, pasan el primer año de ejercer como mata strigois", y miró a su hija, de soslayo.

"No la quieres como guardiana, ¿cierto?".

"No, si puedo evitarlo", reconoció.

"Debe ir a St. Vlad, Janine. Me ocuparé de que la misma Bertie la reciba".


Art o vs Hathaway 2!

que les pareció?

imitar el siempre divertido lenguaje infantil fue lo más... enloquecedor.