—Te ves especialmente radiante, XiChen. Espero que eso signifique que estas preparado para lo que viene.
—Como no tienes idea. —respondió Lan XiChen con una sonrisa.
Su delegada lo miró con suspicacia por sus palabras, pero no dijo nada más.
Lan XiChen tenía la sospecha de que esa mujer, como alguien no cultivador elemental, no tenía ni idea de que esa mañana en especial, no era la misma persona que había compartido la cena junto a ella la noche anterior. Y ni siquiera valía la pena intentar explicárselo, probablemente tampoco lo entendería e incluso, sospechaba que era peligroso decírselo.
A pesar de la realización y alegría que le embargó el haber formado un núcleo, de cierta forma, y aunque no quisiera, lo invadió un sentimiento de tristeza del cual no se pudo deshacer por completo al salir de la habitación.
Dicho sentimiento, reemplazó automáticamente la sorpresa de haberse dado cuenta que cuando terminó de meditar y de analizar su logro, ya se había hecho de mañana. El sol estaba en aras de terminar de salir tras las montañas. Pero, extrañamente, no se sentía somnoliento, cansado o con ánimos de tomar una siesta antes de que lo llegara a "despertar" su delegada. De hecho, se sentía con bastante energía.
Tampoco se sentía nervioso o asustado.
Y de nuevo, tal como le había pasado en repetidas ocasiones desde que se ofreció como voluntario, experimentó un sentimiento que estaba seguro, se hubiese ganado un castigo si aun existieran las normas de su antiguo reino.
Se sentía bastante confiado e incluso un poco engreído. ¿Era extraño, que estando en el lugar que le había hecho sacrificarse se sintiera tan bien? En esos momentos, justo antes de ser lanzado al matadero, realmente no le importaba. Y con esa realización, los rostros de su familia inundaron su mente. En especial, el adorable rostro estoico de su hermano menor.
—¿Les gustaría un último consejo antes del gran evento? — esta vez, la voz chillona de su delegada pareció irritar incluso a su compañera de distrito.
¿Qué no se supone, que durante todo este tiempo tuvo que haberlos inundado de consejos? Parecía un poco absurdo a esas alturas.
—Estoy segura de que cualquier consejo será muy valioso. — respondió su compañera de distrito.
¿Había hablado antes de ese momento? Lan XiChen no lograba recordarlo exactamente. Y pensando en eso, se dio cuenta que, durante todo su tiempo participando en los juegos, había varias cosas que no recordaba, a las que no les prestó especial atención y otras tantas, que no le importaban demasiado. ¿Se estaría convirtiendo en una persona mezquina? Tal vez se debía a la presión que sentía. Era incluso un poco gracioso si lo pensaba.
Fue sacado de sus reflexiones con la risa de su delegada.
—En esta primera etapa, traten de mantenerse lejos de la cornucopia. —habló la mujer, ignorando el tono de la joven y por primera vez desde que la conocían, hablando con seriedad. —Después pueden tratar de buscar provisiones. Pero si quieren mantenerse con vida el mayor tiempo posible, eviten el combate inicial.
Fue la primera vez que Lan XiChen estuvo plenamente consciente de que ahora, por fin empezaban los juegos.
Después de eso, su delegada se retiró dejándolos solos en la terraza del complejo de tributos. Su compañera de distrito y él fueron acompañados cada uno por su diseñador. Poco después de que se situara cada uno a la par de ellos, los hicieron abordar aerodeslizadores diferentes.
Poco había interactuado con el hombre, pero era uno de los pocos que mostraban interés verdadero por su persona. Luego estuvo el instructor; sin embargo, Lan XiChen seguía sin entender sus palabras y por eso buscaba no pensar en él.
—Cuando estemos de camino a la arena, te pondrán un rastreador en el brazo. Es como una pastilla que también medirá tus signos vitales e indicará cuando tu vida llegue a su fin. —le dijo el hombre.
—¿Por qué el aerodeslizador no tiene ventanas? —preguntó Lan XiChen. Notando que la nave en la que iba estaba algo oscura.
—En juegos pasados, ha habido tributos que buscaron escapar de los juegos. —respondió en voz baja su diseñador. —Desde entonces los aerodeslizadores son así. Se busca que no puedan contemplar la posibilidad nunca más.
Lan XiChen ya no dijo nada después de eso.
Y justo como le habían dicho, un agente se le acercó poco después de haber despegado y le pidió que extendiera el brazo derecho. Al ver su vacilación para hacer lo dicho, el hombre tomó con brusquedad su brazo y con una aguja especialmente gruesa y larga, le inyectó la cápsula del rastreador. Dolió, pero extrañamente después de eso ya no sintió nada.
—Supongo que tu delegada no te lo habrá dicho, Lan XiChen. Pero actualmente eres de los favoritos entre los apostadores. —le dijo su diseñador. En ese momento, el tributo buscaba la manera de recordar cómo se llamaba. —Tienes oportunidades y tu puntaje muestra que podrías lograrlo. Así que haz lo posible por llegar vivo hasta el final.
Ante la sorpresa por esas palabras no supo qué decir. Solamente lo miró asombrado y le dio un asentimiento vacilante.
Aunque Lan XiChen era consciente de lo que tenía que hacer una vez sonara el Gong de inicio, algo dentro de él había estado evitando pensar en que tendría que arrebatar un par de vidas si quería volver a ver a su familia.
La nave aterrizó en un subsuelo del que el joven Lan no pudo ver mucho. Pues inmediatamente bajó del aerodeslizador, los agentes lo rodearon y lo condujeron a un cuarto que tenía la apariencia de una cápsula gigante, con un cilindro de cristal al fondo, el cual tenía una plataforma metálica redonda; el lugar desde donde seria lanzado a la arena.
—Lan XiChen, date una ducha. Sé que ya desayunaste, hay más comida aquí por si quieres, pero si no, por ahora solo queda que te bañes y te vistas con el traje para los juegos. Luego si gustas puedes comer algo más. —Fue sacado de su contemplación al lugar por la voz de su diseñador.
Antes de hacer lo que le dijo, se dio cuenta que estaba evaluando la vestimenta para los juegos con aire contemplativo; un traje un tanto extraño con una chaqueta que no se veía muy gruesa; una camisa de lycra ligera; unos pantalones que parecían de correr y unos zapatos y medias ligeras; todo de color negro con franjas azules. También se dio cuenta que había una puerta abierta detrás del hombre, y al entrar notó que era una ducha.
Hizo tal y como le había pedido, dándose cuenta de que el agua tenía un olor similar al que había sentido cuando estuvo en el tratamiento de belleza. En ese momento recordó algo que le dijo uno de los estilistas: "Esto es demasiado necesario, ya que, de esta forma, no será necesario un baño tan frecuente dentro de la arena".
Así que toda esa vergüenza en realidad si tenía propósito.
Cuando salió con una toalla alrededor de su cintura, su acompañante le tendió la ropa interior, que no era muy térmica y más bien, parecía tener el propósito de mantenerlo fresco. Cuando se terminó de atar los zapatos, su diseñador extendió la chumpa, manteniéndola extendida en una posición que daba a entender que le ayudaría a ponérsela. Con duda, le dio la espalda y extendió los brazos para que entraran en la prenda.
—Este material está diseñado para mantener tu cuerpo en una temperatura fresca. El del resto de la ropa lo está para aprovechar el calor corporal; implicando que su propósito es mantenerte fresco durante el día, y caliente por las noches. Lo cual indica un clima árido y seco. Pienso en algo como un desierto.
Al escuchar lo último, todo el cuerpo de Lan XiChen se puso tenso. Un desierto era desfavorecedor para su elemento. Si era cierto, iba a tener que dar todo de sí para encontrar una fuente de agua; eso no solo lo ayudaría a combatir, sino que le daría la ventaja de mantenerse hidratado. El problema estaba en que eso, si su diseñador tenía razón, sería muy difícil.
—Puede que ya lo hayas visto en los juegos anteriores, Lan XiChen. Pero si sales de la base antes de que suene el Gong, hay bombas en cada base para evitar que alguien se quiera pasar de listo.
Estuvo tan perdido en sus pensamientos, que no se dio cuenta que por fin estaba vestido para entrar a la arena, y su diseñador había terminado de cerrar la chaqueta por él. Al notar su distracción, el hombre le dio un apretón en el hombro.
—Trata de mantener la calma. El pavor inicial te puede traer terribles consecuencias.
Con esas palabras, pudo recuperar la compostura un poco. Y en ese preciso instante, una voz se dejó oír en el lugar, anunciando que le quedaban treinta segundos para el lanzamiento. Tragando, Lan XiChen se colocó en la placa de metal redonda sin esperar a que su diseñador se lo indicara.
Se sintió de plomo al caminar para estar en posición. No hubo otro intercambio de palabras entre ellos antes de que Lan XiChen estuviera listo para entrar a la arena.
—Lo que hiciste por tu hermano, Lan XiChen, fue muy valiente. —le habló de nuevo su acompañante. Haciendo que el joven tributo despabilara. —Ese valor, te será de bastante ayuda a partir de ahora.
Lan XiChen se sorprendió por sus palabras. Un pequeño sentimiento de gratitud se presentó en su interior al entender que el hombre estaba intentando darle ánimos. Sintió que debía agradecerle de alguna manera.
—El traje de anoche, me gustó bastante. —Por un momento pudo ver una expresión de sorpresa en el diseñador, después una sonrisa y un asentimiento de cabeza. Lan XiChen no mentía. Pese a encontrarse con sentimientos un tanto negativos, algo que lo distrajo momentáneamente era que el diseño del traje le favorecía y era bastante elegante.
Luego de pensar en eso, el cristal del cilindro bajó y la plataforma en donde estaba parado se movió. Entonces ya no pudo ver más al hombre y por unos momentos, solo pudo contemplar oscuridad a su alrededor; cuando estaba por llegar a la cima, una compuerta se abrió sobre él y pudo ver el cielo azul. Al terminar de salir, lo primero que sintió fue el aire seco del lugar, seguido de un sentimiento de frustración al darse cuenta de que las suposiciones de su diseñador estuvieron en lo cierto.
Arena.
No solo simbólica, sino que literalmente. La arena de los juegos del cultivo número noventa y nueve, era un desierto.
Al estar parado en la base de metal y comprender el ambiente al que debía enfrentarse, el corazón de Lan XiChen empezó a martillear en su pecho, su respiración se volvió errática y sus piernas se sintieron inestables.
Detalló todo a su alrededor y se dio cuenta que, a ambos lados había dos mujeres; estaban a por lo menos cincuenta metros a sus costados. La cornucopia se encontraba a aproximadamente doscientos metros al centro de todos. La arena, que era el suelo que rodeaba todo, sería el primer obstáculo en la carrera para obtener provisiones y armas. Lan XiChen divisó un par de mochilas en el camino. Otras cosas que se veían lo suficientemente útiles para poder acampar; algunas herramientas para cazar y otras tantas que podrían ser de bastante ayuda.
Pensando en todo eso, el reloj que estaba en la base de la cornucopia iba por los veinte y descendiendo.
Se puso en cuclillas, esperando el Gong que desactivaría las bombas en las bases e iniciaría los juegos. Al hacerlo, por el rabillo del ojo pudo notar que las mujeres y algunos otros alrededor también estaban adoptando una posición de carrera, los ojos fijos en la cornucopia y todos los sentidos alerta.
Hasta ese momento, el joven del distrito dos comprendió que, si no era lo suficientemente listo y habilidoso, podría terminar muerto en los siguientes cinco minutos. Alejando esos pensamientos se concentró de nuevo en el marcador.
Cinco
Cuatro
Tres
Dos
Uno
Entonces el sonido de un tambor se oyó alto en todo el lugar.
Lan XiChen saltó de la plataforma y aterrizó a por lo menos cinco metros de esta y empezó a correr con todas sus fuerzas, esperaba por lo menos llegar a una de las mochilas de provisiones que le quedaban más cerca y salir de ahí lo más rápido posible; cuando sus sentidos le advirtieron de algo.
En su periferia, pudo notar que la chica del distrito cuatro también había saltado, pero a diferencia de él, se quedó quieta y entonces su energía se arremolinó a su alrededor; concentrándose para después impactar su puño contra la arena. Lan XiChen fue de los pocos que pudo notar con dificultad lo que eso significaba, pero fue el único en reaccionar a tiempo para evitar verse afectado con las habilidades de esa joven.
Varias columnas de arena se levantaron y obstaculizaron el paso de los demás tributos hacia la cornucopia. Lanzándolos a varios metros lejos de su objetivo. Los tributos no fueron los únicos en ser lanzados lejos; varias de las provisiones que salieron volando, aterrizaron cerca de la chica y golpearon a algunos de los que todavía estaban en el aire.
El tributo del distrito cuatro, usó sus habilidades para alejar los posibles riesgos de su persona; el otro del distrito tres se valió de los efectos del ataque de su compañera -ahora rival- y se los devolvió, aprovechando para hacerle daño a los demás también.
La chica del dos no tuvo mucha suerte y se golpeó la cabeza, se desorientó y cuando cayó al suelo, fue inmediatamente atacada por la chica del distrito uno.
Durante todo el alboroto, Lan XiChen hizo uso de sus nuevas habilidades y saltó sobre y entre las columnas de arena que esa chica levantó, y se las arregló para no verse afectado gravemente. Dio giros, esquivó algunas armas, que habrían causado daño letal de no haberlo hecho; tomó dos que volaron cerca de él; hizo uso de la nueva energía de su núcleo para atravesar las columnas de arena, saltó sobre ellas y cuando por fin estuvo en tierra firme, se dedicó a correr y evitar verse afectado por las llamas que el chico del distrito uno lanzó en su contra.
"El aire tiene agua"
Gracias a sus nuevas habilidades, no se distrajo con la voz que escuchó en su cabeza; hizo uso de su energía y se concentró. Aun con las armas en las manos, apoyó una rodilla contra el suelo y de inmediato fue envuelto por su energía. Ni siquiera tuvo tiempo de asombrarse de lo rápido que esta respondió, y la potente fuerza a la que no estaba acostumbrado lo embargó para seguir las instrucciones que le daba.
Aunque fue poco, pudo condensar varias columnas pequeñas de agua que obedecieron sus órdenes y se lanzaron como potentes lanzas contra el tributo que iba en su contra. Por un instante pudo ver la sorpresa en sus ojos, antes de que su ataque llegara y lo mandara lejos de él. No le hizo tanto daño como para matarlo, pero si para ganar tiempo y recoger algunas provisiones que le servirían para los días venideros.
Al terminar su ataque, fueron segundos, quizás un latido, en el que el resto notó lo que había hecho. Con lo cual, se volvió el centro de atención y el objetivo de sus siguientes ataques. Solo le quedaba ser lo suficientemente rápido para evitar que los demás tributos se fueran en su contra en conjunto.
Se puso de pie y usó su energía para mantener el agua a su alrededor en caso de ser atacado de nuevo.
Al verlo, el resto de los tributos se sorprendieron y mantuvieron su distancia, pero eso no los detuvo de intentar hacer algo en su contra. El del distrito uno le lanzó varias llamas. La chica del distrito tres volvió a golpear la tierra, esta vez con un enfoque hacia él. Los del distrito cuatro aprovecharon que estaban atacándolo para correr a la base de la cornucopia y tomar algunas provisiones antes de sumarse a la batalla.
En ese instante, Lan XiChen se dio cuenta que ya lo consideraban el adversario más peligroso. Y la verdad es, que no estaban equivocados.
Con ese conocimiento, la energía a su alrededor se arremolinó, y lanzó el resto del agua que mantenía a su alrededor en un ataque directo hacia los demás como bombas que levantaron la arena, escondiéndolo de sus atacantes. Fueron segundos que utilizó para tomar lo que necesitaba y, aprovechando las nubes de arena que se levantaron debido a su ataque, emprender su huida lo más rápido que sus piernas se lo permitieron.
Con el final del ataque, todos se dieron cuenta que ya no estaba. Resignándose a que probablemente no lo encontrarían y, decidiendo que debían eliminar a los eslabones más débiles o problemáticos que quedaban, reanudaron la pelea entre ellos.
Así que se dedicaron a enfrentarse un poco entre si con la ayuda de sus habilidades. Con dicho enfrentamiento, los dos tributos del distrito cinco fueron los primeros en caer. Y al darse cuenta de que sus energías disminuyeron considerablemente debido a no estar acostumbrados a usarla de esa forma, unos pocos se enfrentaron entre sí con ayuda de las armas que encontraron por ahí. Pero de nuevo, la falta de experiencia y resistencia los obligó a alejarse con algunos golpes y heridas; compartiendo un pensamiento debido a lo que habían podido ver durante el enfrentamiento.
El tributo del distrito dos, era el más peligroso hasta el momento.
Por su parte, Lan XiChen no se detuvo hasta que sus piernas y pulmones le exigieron reducir la velocidad. Y cuando lo hizo, aun así, mantuvo un ligero trote. La arena le restaba agilidad para movilizarse. Pese a eso, se las arregló para subir varias montañas de arena y descenderlas arrastrando los pies para ganar más distancia.
Perdió la noción de cuánto tiempo había corrido, hasta que escuchó el tan conocido sonido del cañón que anunciaba la caída de un tributo. Tropezó y terminó rodando del otro lado de esa colina de arena que se encontraba subiendo en esos momentos.
Boom
Boom
Boom
Exactamente tres bombas que indicaban que, en la pelea inicial, habían caído tres tributos.
Cuando terminó de rodar, Lan XiChen se tomó un momento para recomponerse de la carrera que había emprendido, orientarse y pensar en qué hacer a continuación.
El sol le dio directamente en la cara y sintió como el sudor bajaba por su frente y caía en la arena con pequeños sonidos de chasquidos; claro indicador de que la superficie en la que se encontraba tendido, tenía la temperatura suficiente para evaporar casi al instante cualquier cantidad de agua que la tocara.
Solo tres bombas.
Eso significaba que, en la actualidad quedaron siete personas vivas, entre ellas él. Y presumiblemente, ahora todos lo tenían en la mira debido a su pequeña demostración de poder. No se arrepentía, pero sentía que tal vez había revelado demasiado pronto que ahora superaba al resto. A comparación de tan solo un día atrás durante el entrenamiento y la prueba final que les hicieron.
Pensando en eso, Lan XiChen se sentó y evaluó lo que había logrado sacar de la cornucopia antes de emprender su huida.
En la mochila había lo básico para armar un par de trampas para cazar; una soga, unas pastillas de yodo para purificar el agua con su respectivo pachón para mantenerla, una manta térmica, un par de encendedores para hacer una fogata; estos probablemente le habrían servido mejor a los del distrito uno para emprender una pelea. Ellos regularmente podían crear fuego por su cuenta, pero tener un apoyo a veces los volvía más fuertes.
Lo dejó todo sobre la arena y después también inspeccionó las espadas que logró tomar para defenderse de ser necesario. Durante el alboroto que armó la chica del tres, Lan XiChen aprovechó para tomarlos con tanta agilidad que se sorprendió de sí mismo. Asimismo, se hizo de un estuche que contenía en su interior una cantidad considerable de cuchillos pequeños. Y ahora esas armas estaban al centro de todas sus provisiones.
Las contempló por un momento y después las volvió a acomodar en su mochila y se la puso a la espalda. Acomodó sus armas en la cintura de sus pantalones. Afortunadamente, el diseño parecía estar pensado precisamente para mantenerlas ahí para su fácil acceso. El estuche con los cuchillos contaba con un zipper al centro; al dividirlo se dio cuenta que podían ser perfectamente acomodados en ambas piernas y no corrían riesgo de caerse. Curioso.
Hecho todo eso, era momento de buscar una fuente de agua.
Puesto que, aunque momentos atrás su energía le permitió materializarla a través de la humedad del aire, era demasiado pronto para volverlo a hacer. Era cierto que ya tenía un núcleo, pero eso no lo volvía invencible y era demasiado reciente su creación. Ya más adelante procuraría averiguar qué tan seguido lo podía hacer y con qué potencia. Por el momento no quería correr riesgos.
"La exposición puede matar tan rápido como un cuchillo, no es recomendable que se enfoquen solamente en la batalla, después de todo, probablemente no solo tengan que pelear entre ustedes. Sino con ustedes mismos, y lo que sea que dispongan los vigilantes poner en la arena."
Las palabras del instructor durante el segundo día del entrenamiento en el capitolio resonaron en su cabeza. Eso era algo que el joven tributo tenía muy presente incluso antes de que él lo mencionara. Pero, incluso con eso, la última parte era algo que en ese momento le inquietó al recordar lo que había dicho el hombre.
Pero en ese instante, era mejor enfocarse en encontrar una fuente de agua, aunque imaginó, que eso sería probablemente lo primero que harían los demás y debía mantenerse alerta, en caso de que decidieran atacarlo.
Tomó sus cosas y deambuló por un rato bajo el ardiente sol; sin embargo, a pesar de que pensó que encontrar un lugar donde ocultarse del abrazante sol le llevaría un poco más de tiempo; después de haber caminado, ahora ya sin correr, por lo menos durante dos horas, se encontró con lo que parecía ser un oasis.
Por algún motivo, y a pesar de la apariencia maravillosa del lugar, en realidad no le daba muy buena espina. Por lo que observó con cuidado los alrededores, tomó una de sus espadas y se acercó con sigilo.
En apariencia era un oasis de esos que parecen un salvavidas en el mar. Pero era precisamente eso lo que causaba desconfianza. Puesto que también era como un lugar en donde una persona sería perfectamente acorralada por alguna criatura desconocida.
Lan XiChen se dio cuenta que había un área que tenía un pequeño lago junto a algunas palmeras, que le daban la apariencia de un buen lugar de descanso. Pero alrededor, los árboles tenían un aire muy frio a su parecer. Algo casi antinatural. Se adentró un poco más, con la guardia en alto para evitar imprevistos. Y sus sospechas fueron confirmadas cuando escuchó un gruñido que venía justo arriba de él.
Sus sentidos lo alertaron a tiempo, por lo que con un movimiento rápido saltó lo más lejos que pudo hacia un costado, evitando que la criatura que lo tenía ya por objetivo lo atrapara cuando se lanzó desde la rama del árbol en el que se encontraba.
Con temor se dio cuenta que era una de las creaciones de la arena especialmente fabricadas por el capitolio para los juegos.
Un muto.
Pues lo que estaba frente a él, no se parecía a nada que haya visto con anterioridad y, aún si lo hubiese hecho, algo como eso no se olvidaba fácilmente.
El muto tenía la forma de un mono gigante, pero sus patas eran demasiado alargadas, y qué decir de las garras que tenían una apariencia letal. Durante su análisis también notó que de su boca; de un color verdoso, tenía grandes cantidades de saliva que no sabía si podía llegar a ser venenosa. Era mejor no arriesgarse. Puesto que, al parecer esa cosa tenía cierto grado de raciocinio. Pudo notar que en sus ojos había un brillo calculador propio de una persona bastante analítica.
Sus habilidades con las armas que pudo aprender durante su tiempo en el capitolio no eran muchas. Tres días de entrenamiento y conocimiento sobre espadas no le garantizaban la vitoria. Y afortunadamente, no veía que estuviera acompañado. Eso al menos le daba cierto alivio. De ser lo contrario, no sabía si saldría con vida.
La bestia se veía bastante mortal, y el aire contemplativo en los pocos movimientos que había hecho lo tenían en alerta máxima. Pero era mejor dar el primer golpe y esperar salir vivo del asunto.
Lan XiChen se apresuró a tomar uno de los cuchillos cortos que estaban sujetos a sus piernas y se lo lanzó, seguido inmediatamente de otro con la misma velocidad. Al menos podía decir que su puntería era decente. Pese a eso, el muto se las arregló para apartar uno de los cuchillos con una de sus patas, el otro, no lo vio llegar tan rápido y terminó incrustado en el brazo que usó para repeler el primero. Ante eso se encendió un aire peligroso en sus ojos que no presagiaba nada bueno.
Un gruñido bastante escalofriante salió del animal al notar el arma que atravesaba su extremidad. Y fue entonces que quedo claro para el tributo que ese muto tenía cierto grado de intelecto. Pues examinó con detalle lo que tenía incrustado, y después miró a Lan XiChen con creciente enfado.
Entonces; aún con el cuchillo incrustado, se lanzó contra el joven con un nuevo gruñido dispuesto a desgarrar su cuello. Afortunadamente, los reflejos del tributo del distrito dos se habían hecho bastante agudos gracias a la reciente formación de su núcleo. Por lo que, aunque la criatura se movió a una velocidad vertiginosa, pudo esquivarlo dando un giro y tomando una de las espadas para poder apuñalarlo mientras la distancia se lo permitiera.
En el momento en el que llevó a cabo la estrategia que se desarrolló en su mente a la velocidad de la luz, Lan XiChen no supo si fue suerte, y francamente no le importaba. Ya que logró atravesar el cuello del muto y arrancarle la cabeza con un movimiento. Causando que su atacante quedara tendido en el suelo escurriendo sangre.
Pese a haber tenido éxito, la fuerza que utilizó no estaba bien controlada y terminó rodando lejos del muto luego de esa estocada con la que le arrancó la cabeza. Cuando dejó de dar vueltas, quedó tendido en el suelo en un estado de shock al comprender por completo lo que acababa de hacer.
Haber matado a esa criatura, aunque fuera en defensa propia, no quitaba el hecho de que acababa de quitar una vida, y eso era algo que lo inquietaba. No era que pudiera compararlo con un ser humano, pero el sentimiento que se instaló en su pecho no era menos tormentoso por eso.
Luego de respirar por unos minutos para sosegar su corazón, logró darse cuenta de que había un ave negra posada en una de las palmeras que, por fortuna, en ese momento le otorgaba algo de sombra. Y por extraño que fuera, a Lan XiChen le dio la sensación de que lo miraba fijamente. Pero al detenerse a contemplarla, el ave soltó un par de silbidos y después emprendió el vuelo.
Solo hasta ese momento, el tributo notó que había algo que le escocía el brazo. Y al examinar con detenimiento el área en donde sentía la molestia, se dio cuenta que tenía un ligero raspón y estaba algo cubierto de tierra. Con eso su mente se despejó y se dispuso a hacer lo que le había llevado en primer lugar a adentrarse a ese oasis tan curioso.
Lo primero que hizo fue llenar el pachón que tenía con agua y agregarle una pastilla de yodo para que se hiciera bebible. Lavó la herida de su brazo y se echó un poco de agua en la cara para refrescarse por completo. Durante todo momento, evitó mirar en la dirección en la que estaba tendido el cadáver del muto que había matado -matado- para no tener que ver la sangre, y desechar la idea de utilizarlo como un posible sustento si no encontraba otra cosa más comestible.
Su corazón latía con bastante fuerza mientras la realización de que probablemente lo tendría que hacer, le gustara o no, se hacía más sólida en su mente. Tenía la esperanza de hacerse con algunas plantas y frutas para evitar tener que hacerlo. Pero, luego de examinar los alrededores del lugar, se dio cuenta con tristeza que no había mucho y los cocos de las palmeras no lo sostendrían por mucho tiempo.
Eran los juegos, así que su supervivencia dependía completamente de su tolerancia, sus habilidades y voluntad para hacerse con la victoria.
Luego de contemplar la posibilidad, hacer una reverencia de agradecimiento a la criatura por el alimento y tragarse sus dudas, pasó a la acción y trató de encontrar la mejor forma de extraer la carne del muto que fuera comestible, y descubrir una manera para que no se descompusiera tan rápido.
Afortunadamente no fue tan difícil como pensó que sería y pudo alimentarse del animal.
Luego de saciar su estómago, se dedicó un momento para meditar y recuperar las energías que había desgastado en las últimas horas. En el momento en el que entró en contacto con el medio ambiente, de inmediato se dio cuenta que su pequeño truco de hace algunas horas le dejó bastante agotado. Era una suerte que no se desplomara cuando se enfrentó al muto.
Materializar el agua a través del oxígeno del medio ambiente, no era algo que pudiera replicar muy seguido con el nivel actual de su núcleo. Aunque era impresionante que lo hubiese formado, aún era demasiado reciente y su poder, aunque aumentó considerablemente, no era lo suficientemente resistente. Además, su cuerpo no estaba habituado al uso de su energía espiritual de forma constante y para otros usos que no fuera empujarla sosamente como en las plantas de energía.
Se dedicó un momento a ello y después practicó algunos movimientos con una de las espadas. Si tenía tiempo y no se encontraba con amenazas como la de recién, bien podía ver la forma de usar las dos a una capacidad más aceptable y no valerse solamente de la suerte y su velocidad. También contemplaba la opción de seguir avanzando o quedarse en el lugar por un tiempo.
También existía la posibilidad de encontrarse con otro tributo si se quedaba; y en ese momento, sabía que tendría que pelear a muerte. Pensar en eso era algo que todavía lo tenía intranquilo. Matar a un muto era una cosa; que de momento no superaba del todo y, matar a una persona no era algo para lo que estuviera cien por ciento listo.
Sin embargo, gracias a su sigilo y a que parecía que tomó la decisión correcta al mantenerse en movimiento, no se encontró con nadie en los próximos días. Pero, estar en ese tipo de ambiente no le hacía nada bien a un cultivador elemental de tipo agua.
Por momentos, Lan XiChen sentía que sobre sus hombros había quintales y quintales de arroz, los cuales, por supuesto, no representaban algo que le pudiera sostener durante su peregrinaje en la arena de los juegos. El sol abrazador por el día y la gélida sequedad por la noche eran un contraste que estaba poniendo al límite su cordura.
Encontró un rio cierto día, solo para encontrarse con el tributo del distrito uno.
El joven, al ser un cultivador elemental del tipo fuego, tenía una gran ventaja en el ambiente. Ventaja que por supuesto usó en contra de Lan XiChen. Además, de tener a su favor el hecho de que el fuego y el agua siempre fueron elementos contrarios, la reciente deshidratación en Lan XiChen no lo hacía el mismo oponente que mostró unas habilidades superiores el primer día de los juegos.
La única ventaja que tuvo el tributo del distrito dos en ese momento, fue que casualmente, estaban en ese lugar por un mismo motivo: hidratarse.
A pesar de estar en ventaja por el sol, el chico del distrito uno estaba igual o más deshidratado que Lan XiChen. Y por su apariencia, también estaba bastante hambriento. Era muy probable que ese joven -del cual no recordaba el nombre- no había tenido la misma suerte que el joven del distrito dos en cuanto a comida y una primera fuente de agua.
La pelea entre los dos resultó mas agotadora de lo que Lan XiChen pudo haber imaginado. Pues no se molestaron con palabras cuando se dieron cuenta de la presencia del contrario.
En los días anteriores, con frecuencia el joven Lan se encargaba de fortalecer la fuerza de su núcleo con desesperación, y se había dado cuenta que era bastante beneficioso durante las frías noches. Por el contrario, el chico del distrito uno no se veía en su mejor estado y estaba obviamente deshidratado. Cosa que le costó su fuerza vital al usar constantemente sus habilidades sobre el fuego. El niño se veía desesperado por vencer y eso lo hizo actuar de manera imprudente.
A pesar de estar usando sus elementos, cada uno se había hecho con un par de armas antes de salir de la cornucopia durante el primer día de los juegos, pero, incluso en ese sentido, se podía decir que Lan XiChen tenía ventaja. Pues descubrió que su estuche de cuchillos en realidad era una versión bastante intimidante de una bolsa sin fondo como las que se usaban hace muchos años. Era una bolsa quiankun repleta de cuchillos de diferentes tamaños. Cosa que le daba una ventaja de la que no se sentía especialmente orgulloso.
Pero sus difíciles circunstancias, no fueron impedimento para que el chico del distrito uno luchara hasta las últimas instancias. Más no fue suficiente.
Cuando Lan XiChen retiró la hoja de su espada del pecho del joven, de inmediato la tiró al suelo y miró sus manos con horror.
Con pánico se arrastró hasta el rio y frotó sus manos hasta que ya no hubo rastros de sangre en ellas. Sin embargo, eso no hizo mucho por ayudar a su consternación por haber arrebatado una vida.
Boom
Fue el primer sonido de cañón en días desde que empezaron los juegos. Y había sido alguien a quien Lan XiChen tuvo que quitarle la vida.
Perdió la noción del tiempo mientras la realización lo golpeaba con fuerza; olvidó porqué estaba ahí en primer lugar; olvidó que hacía ahí, el motivo por el que se vio en la necesidad de arrebatar una vida inocente. Ni siquiera notó el momento en el que el aerodeslizador se llevó el cuerpo del chico del distrito uno.
Se sentía mancillado; que algo se había roto en su interior y que, si seguía de esa manera, iba a perder la cordura. Hundió su rostro en el agua, pero no fue suficiente para quitarse de encima esa sensación de suciedad. Por lo que se quitó la chumpa y se tiró al agua. Sumergiéndose hasta que se le hizo difícil respirar. Mas seguía sin sentirse limpio.
Cuando salió del río, se tendió en el suelo hasta que su ropa estuvo seca y se hizo de noche. Se mantuvo viendo el cielo hasta que terminó de oscurecer y se hizo presente la imagen del tributo que había muerto ese día. Con eso, no hubo consuelo en el corazón de Lan XiChen durante lo que duraron los juegos.
El joven Lan no lo supo con certeza debido al trauma de la primera muerte que causó, pero estuvo en la arena por alrededor de veintiocho días.
Durante ese tiempo, tuvo que volver a enfrentarse a otro tributo; esa vez fue la chica del distrito cuatro. Y con ella, fueron un total de dos muertes que le adjuntaban al tributo del distrito dos.
Pero, en los juegos, el propósito principal, y en el especial caso de Lan XiChen, la motivación que lo impulsaba a seguir adelante era volver a ver a su familia.
Para cuando estaban por cumplir un mes en la arena, los vigilantes decidieron que era momento de terminar con el asunto. Para el público ya se estaba volviendo aburrido el evento y ellos querían hacer la emoción surgir en la recta final. Es decir, cuando ya solo quedaban tres tributos en la arena. Por lo que hicieron que una de sus creaciones, atacara al tributo que tuviera mas cerca, quien curiosamente, resultó ser el tributo femenino del distrito dos.
Cuando la chica murió, el vigilante en jefe ordenó que se pusiera toda la arena de noche, para que así los dos tributos restantes se dieran cuenta que había llegado la hora del evento final.
Dichos tributos eran el tributo masculino del distrito tres y el del dos. Jin GuanYao y Lan XiChen respectivamente.
Por su parte, ninguno de los dos le había prestado suficiente atención al otro.
Jin GuanYao era también un miembro de una familia real; sin embargo, era el hijo de un segundo matrimonio, cosa que era extremadamente rara dentro de los distritos. Pero el caso de él era especial, pues la madre de su hermano mayor había muerto por la enfermedad que azotó a los distritos tantos años atrás. La mujer solo había vivido lo suficiente para darle el nombre a su primogénito.
El padre del joven había obtenido el permiso del gobierno para volver a casarse, ya que en la actualidad no cumplía con la ley de los tres hijos. Fue así como Jin GuanYao era dos años menor que su hermano, pero curiosamente habían nacido el mismo día. Su madre estaba profundamente entristecida de que su hijo haya salido seleccionado para los juegos del cultivo numero noventa y nueve. Su hermano al despedirlo le hizo prometer que hiciera lo posible para volver con vida al lado de su madre.
Por lo que se podría decir que ambos jóvenes tenían una motivación bastante fuerte para vencer en los juegos. Lamentablemente, solo uno saldría con vida de la arena.
Jin GuanYao, contrario a Lan XiChen, estaba cazando a los tributos y había logrado con éxito acabar con la vida de tres. No había dudado ni un segundo cuando le tocó enfrentarse a la chica del distrito uno ni a los dos del tres. Había sido bastante ingenioso con su emboscada y logrado con éxito que tuvieran una muerte rápida. Estuvo perturbado por un día entero, pero fuera de eso, estaba determinado a volver a ver a su madre y a su hermano.
La pelea entre ambos tributos resultó ser algo bastante conveniente para los vigilantes, quienes los habían estado observando de cerca. Por lo que habían determinado que esa pelea era digna de ser el cierre de los nonagésimos nueve juegos del cultivo.
Así que, tan pronto ambos jóvenes escucharon el Boom del cañón que indicaba la muerte del octavo tributo, supieron que era hora de acabar con ese show barato al que se habían visto obligados a participar. Y los dos sabían en donde sería el escenario final. Por lo que, con decisión, caminaron al lugar en donde todo comenzó. La cornucopia.
El primero en llegar fue Lan XiChen. Al divisar el enorme cuerno donde ya no había nada para la supervivencia, se sentó en posición de loto para meditar por unos momentos mientras esperaba a su adversario. Quien llegó poco después y se dedicó a observar con ojo crítico al joven del distrito dos.
Jin GuanYao sabía que era un Lan, tal cómo él mismo era un Jin. Ambas familias reales que se vieron reducidas a la vida común una vez el capitolio tomó el control de los distritos. Reinos en ese entonces. Había podido ver que se encontraba en un nivel muy superior al de él desde el primer día. Y por lo visto, tal vez había matado solamente a dos tributos porque era demasiado gentil para cazar de la manera en la que él lo hizo a los demás. Pero no dudaba que su gentilidad lo hiciera menos mortal.
Lan XiChen ya se había dado cuenta que era observado, pero decidió esperar para saber lo que el otro tributo tenia planeado hacer. Ciertamente no tenia mucha información sobre él, pero debía estar alerta si sabía que era evaluado tan detenidamente. Pero no esperó que el joven decidiera caminar directamente hacia él con pasos tranquilos. No detectó hostilidad y cuando lo tuvo a veinte pasos de su persona, abrió los ojos y le vio con una mirada seria.
Al notar que había captado la atención del tributo del distrito dos, Jin GuanYao realizó una inclinación respetuosa con las manos juntas frente a él hacia el otro joven. Un gesto muy propio de tiempos antiguos.
—Jin GuanYao, del distrito tres. — Pudo notar una clara sorpresa en el rostro contrario, mas no se inmutó por eso y permaneció inclinado, esperando a que el otro respondiera a su saludo.
Lan XiChen se puso de pie y realizó el mismo gesto que Jin GuanYao. —Lan XiChen, del distrito dos.
Luego de las presentaciones, quedó claro para el joven Lan que su oponente tenía toda la intención de que ese enfrentamiento fuera un combate honorable. Y con la comprensión de eso, llegó otra idea a su mente. Esta era la única forma que tenían de desafiar al capitolio.
Mostrar una pequeña parte de lo que era la antigua cultura que ellos se encargaron de destruir. Pues un duelo de honor era algo que los ancianos se encargaban de contar de generación en generación, sin importar el distrito al que se perteneciera.
Pasados unos momentos, Jin GuanYao volvió a hablar.
—Espero me des el honor de tener un duelo justo contigo.
Todo el protocolo del que hablaban los mayores debía ser llevado a cabo para remarcar el punto de ambos jóvenes. Se dio cuenta Lan XiChen.
—Ninguna acción que manche el honor de mi familia será hecha.
Se miraron a los ojos antes de decir la última frase al mismo tiempo.
—Que nuestros ancestros sean testigos de nuestra buena fe.
Después de esa frase, se lanzaron al mismo tiempo hacia el contrario, empuñando cada uno las armas que habían logrado obtener al inicio de los juegos.
E, inmediatamente después de comenzar, Jin GuanYao se dio cuenta que estaba en clara desventaja. Lan XiChen era bastante fuerte y no había estado perdiendo el tiempo al estar dentro de la arena, definitivamente, había mejorado mucho sus habilidades con las armas y ese combate uno a uno era prueba de ello.
Ambos tenían la intención de dar lo mejor de sí en un combate justo, para saber quién tendría la oportunidad de volver a ver a su familia. Y así lo hicieron, por lo que, aun sin proponérselo, le dieron a los vigilantes y a los apostadores del capitolio lo que tanto anhelaban. Un combate emocionante digno del final de los juegos.
Pese a eso, los planes de aquel que manipulaba todo ese teatro eran algo que ninguno de los dos tributos en la arena pudo haber previsto.
En medio de la pelea, de repente se empezaron a escuchar gruñidos bastante antinaturales.
Al detectar la presencia de criaturas no deseadas, Lan XiChen se detuvo por completo para analizar desde qué dirección venían los mutos. Y su rostro se llenó de horror, al darse cuenta que venían desde varias direcciones y su mejor alternativa era correr en la dirección por la que se detectaban menos presencias.
Jin GuanYao también se dio cuenta y, en un acuerdo mutuo y sin palabras, los dos empezaron a correr a toda velocidad por donde había menos enemigos.
Y con eso, la gente en el capitolio enloqueció de emoción.
Llegó un momento en el que se vieron obligados a blandir sus armas contra los mutos para despejar el camino lo mejor que pudieran. Pero inevitablemente, tuvieron que correr en direcciones contrarias, de ese modo no atraerían la atención de esas cosas en una sola dirección.
Jin GuanYao le dedicó una mirada a Lan XiChen antes de separarse. Tenia un muy mal presentimiento sobre esa emboscada. Pero la adrenalina no le dejó discernir por completo la fuente de ese sentimiento, y continuó corriendo para salvarse de las garras de esas cosas que tenían forma de panteras bastante antinaturales.
Lan XiChen inmovilizó a varios de los mutos cuando se separó de Jin GuanYao, pero no fue suficiente.
Tarde se dio cuenta que estaba llegando cerca de un acantilado, el cual estaba seguro, que no estuvo ahí durante los días anteriores en los que recorrió la arena en busca de una fuente de agua.
Estaba muy cansado. Algo deshidratado y bastante nervioso. Esas criaturas le estaban dando alcance y se estaba quedando sin fuerzas, pero no sin determinación. Por lo que hizo uso de todos los cuchillos que llevaba consigo, no tuvo miramientos al blandir ambas espadas y logró herir a varios de sus perseguidores. Pero no fue suficiente.
Cuando menos se quiso dar cuenta, lo tenían acorralado el en lugar y su única opción era acabar con todos esos mutos, o saltar al acantilado hacia su muerte. Y la segunda opción no era viable en ningún sentido para él. Pero había demasiadas de esas cosas como para poder deshacerse de todas. De ese modo, no pudo predecir que estaba por caer al vacío, hasta que lo hizo.
No supo exactamente cómo, pero uno de los mutos se las arregló para saltar por sobre el resto y, valiéndose del factor sorpresa, lo hizo caer por el acantilado con sus colmillos perforando su hombro. Con eso el dolor fue insoportable. No le quedó otra opción mas que gritar con todas sus fuerzas, observando el artificial cielo nocturno durante su descenso. Y, con dificultad logró distinguir a un ave que volaba en círculos mientras caía.
Fue lo último que vio antes de que todo se volviera negro.
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XXX
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Hasta que escuchó esa voz.
No la escuchó con sus oídos, sino con su corazón.
En algún lugar de su negra consciencia pudo distinguir ese murmullo adolorido de una persona especial. Alguien importante. Alguien por quien lo había dado todo. Alguien que le daba el impulso de no rendirse.
Y fue doloroso.
Fue muy doloroso saber que esa persona estaba teniendo dificultades para verlo directamente. ¿Verlo?,¿lo estaba viendo?
"No te rindas"
Él estaba sufriendo. Y no quería que sufriera, pero no podía hacer nada por aliviar el dolor ajeno. Y ya ni siquiera su propio dolor le importó cuando comprendió que era parte de la razón de ese dolor.
"Aún queda tiempo"
Estaba ahí. Él estaba ahí. Y por alguna razón que no recordaba, sabía que eso no estaba bien.
Quería llegar hasta él. Pero su cuerpo no le obedecía y sabía que había alguien más que no le dejaba actuar a voluntad. Y el saber que no tenía control sobre sus acciones para consolar a esa persona lo llenó de furia. Una furia que jamás había sentido con anterioridad. Sin embargo, no lograba escuchaba su voz. Y sabía, muy en el fondo, que eso era lo que necesitaba para contraatacar.
Y gracias al cielo, el murmullo adolorido llegó hasta sus entrañas. Desgarrando parte del control para permitirle reconocer a la persona que lo impulsaba a seguir adelante. Fue triste. Quería ir a su lado, abrazarlo, cantarle, hablar con él. Pero no era posible. Aun así, esa dulce voz que recordaba, ahora ya más madura y llena de dolor le dio la fuerza que necesitaba.
"Hermano"
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Se que dije que habría notas más largas, pero mejor en el siguiente. Gracias por leer. By KNM.
