"Eso suena a un atlante", susurró El Padre A., "¡Oh, por Vlad y nuestros Dioses!", y se levantó, presuroso.

Volvió más tarde, con un enorme libraco, que empastaba una serie de pergaminos.

Se sentó, acomodó el mamotreto en una mesita, lo abrió y suspiró, al encontrar la parte que le interesaba relatar.

"Lo llamaban -literal- el mal sin nombre. Y sip, él ya había sido invocado" leyó, "probablemente, eran de una colonia atlante en el exilio, en algún lugar que ya no existe... dice acá que había una ciudadela de anillos concéntricos -y si eso no suena a la Atlántida, muchachos, no sé a que suene- en la que un Príncipe -así dice, clarito- leyó de libros prohibidos y pronunció conjuros ya erradicados. Y lo que entró en él causó un cataclismo o algo así, pues tuvo que abrir una grieta para subir... siempre supusimos que venía de muy abajo, ¿cierto?, pero podría ser una grieta en el espacio o en el tiempo o algo dimensional, también. Él atacó y convirtió en... algo así como él, a todos aquellos que él mordía. En fin. Lo persiguieron. Lo capturaron. Lo mataron. Lo desmembraron. Lo quemaron. Dejaron las cenizas en un ánfora sellada con... oigan esto. ¡magia!", casi saltaron, "en la Necrópolis, o sea, casa de los muertos. La ciudadela se cambió de casa, abandonando las construcciones y todo, atrás... En el momento en que se abrió la grieta, habían avanzadas comerciales en todos los círculos concéntricos. Los caminos al centro quedaron rotos y la ciudadela central... olvidada. Las avanzadas formaron nuevos hogares e intentaron reestablecer sus comunicaciones... Pasaron mil años más", leía la laboriosa letra, trabajosamente, pero no se detenía, "cuando se celebraría un festival de la juventud -o algo así- una joven tuvo una visión de un joven de otras tierras. Su nombre era Aurea o Auda o algo así. Y él se llamaba Daniel, y era un Caballero. Cazaban a los... strigois de la historia -los nacidos del príncipe oscuro, claro-, que seguían multiplicándose y vivían en ese lugar, la Necrópolis y en la ciudadela abandonada. Pero su ciudadela -la de Daniel- no sabía que habían otras sobrevivientes por tanto tiempo, y más allá aún Y prometió cruzar. Ese cruzar significaba...a través de la a ciudadela maldita..."

"Pobre Daniel", susurró Lissa, imaginando lo peor.

"No fue él, de hecho. Fue el pretendiente de la joven. Lideraba un escuadrón o algo así. Los vientos arreciaban y se ocultaron en la -ya- mítica ciudadela. Y se separaron. Él fue arrastrado -sip, tal cual- por una fuerza sobrenatural, a un lugar oscuro, en donde nunca entraba la luz del sol... Algo se rompió. Algo fue absorbido. Y nadie salió de ese maldito lugar".

"El mal sin nombre", susurró Rose, y fue su turno de salir corriendo.

Volvió a todo escape, con un libro más moderno.

Pero profundamente leído y revisado.

"Hace muchos años atrás, recibí esto de la madre de Lissa... venía de su vieja escuela, en donde formaban a las dhampirs algo diferentes... Tanto ella como el padre de Lissa, me querían más como una guerrera que una simple... guardiana, según la nomenclatura antigua".

"Mi madre gritó Walkiria, ¿verdad?, creí oírlo mal", dijo Lissa, "entonces... eres una Walkiria, ¿es eso?", miró el ojeado libro con interés.

"Sip. Pero el caso es que... el resumen de esa... leyenda está acá. No exactamente. Pero resume eventos teóricos, y su posible reacción. Tanto física -movimientos, lucha, etc- como mental y emocional. La joven se llamaba Aura. Su mejor amiga deseaba al Caballero que fue convertido en... strigoi, y ella cayó bajo su influjo. Pero él quería a Aura, y la hizo secuestrarla. Aura debía acudir a él... voluntariamente, para retener su... algo. No dice más que su ser. Daniel acudió a su rescate -al centro mismo de la ciudadela maldita- y pelearon a muerte. El otro murió y la espora o lo que fuera, sólo se... ¿evaporó?, y no se le volvió a ver. El resto... es historia".

"El mal sin nombre y el strigoi originario de Vlad. Todo lleva a lo mismo, suenan igual", caviló Sonja. "No hay sólo uno -al parecer- y es el problema. Aunque encontremos a ese uno -al nuestro- puede haber sido invocado por tantas culturas y personas, ya sea morois, humanos... y lo que sea que haya entre medio".

"Y sólo podemos intentar acabar con nuestro uno, supongo", masculló el Padre A., "porque Vlad diseñó el sistema sólo para ese, supongo... Una estaca del metal más puro -la plata- e imbuida de 3 elementos más, porque en la fabricación de la estaca se imbuye de la tierra misma... ¿entonces, Rose?, ¿a dónde nos lleva todo esto? ¿qué crees?"

"Creo que hay que saber quiénes eran los otros 3 imbéciles. Ya sabemos que mi propio visvambuelo Zmey Sr. estuvo serpenteando por allí, y que Vlad era el visbambuelo de Lissa y mío. Pero... ¿y los otros?, para enviarles un paquete de... agradecimiento. Claro... Dejemos eso de lado por un rato, y nos abocamos al presente. Al regalo -o mejor- a la maldición de la firma de esos cuatro. Y eso nos lleva al dibujito de... la peli Atlantis. Literal. Ésos, amigos míos, no son Golem de piedra".

Cerró los ojos para esforzarse a sacar de muy adentro las hirientes palabras de Vlad y de Anna.

Sobre ella. Sobre su futuro como tal.

"Esos... son Sk. Que forman un muro protector, como un domo, usando la energía oscura generada por el usuario. Eso -bien hecho- puede repeler a los strigoi. En la época de Vlad, no se hablaba de zombies, así que no se diseñó algo así... para ellos. Vlad lo intentó -una sola vez- y notó lo casi imposible de implementar. No habla de la mantención, pero supongo que debe serlo. Es decir, toda la energía oscura que se genera por un sólo usuario, canalizada en el minuto y momento exacto... por muchísimos SK, que tomaron de los suyos la misma energía..."

"Esa es una bomba nuclear, Rose", aceptó Sonja.

"Y sólo te tenemos a tí", terminó Lissa, comprendiendo a dónde iba Rose.

"Pero dos usuarios", dijo Sonja, "¿cómo... puedo ayudar?".

"El hecho es que no puedes, Sonja. No es pasar tu energía a Lissa y de ella a mí. Tú no tienes un SK. Y si lo tuvieras... debe ser totalmente voluntario. La gran mayoría de nosotros, no lo somos. No pedimos serlo. Pero, si quieres colaborar con el domo... debes crear a uno, que desee sacrificar su propia vida, para volverse tu SK".

"Comprendo", murmuró Sonja, agradeciendo sus palabras.

Rose pensaba en Mikahil -por eso la reunión, con todos- y el ser totalmente abierta con todos.

"Tú eres SK", dijo Mikahil, "dicen que moriste y que Lissa... "

"La traje de entre los muertos, Mikahil", reconoció Lissa, "no lo sabía. Y, aunque lo hubiera sabido, lo habría hecho igual. Rose no me lo impidió... y tampoco lo pidió".

"Se equilibran, ¿verdad?"

"Yo sí", reconoció LIssa, "en Rose... la fuerza bruta le sirve, pero no sé qué más le sirve para hacerlo".

"Me hace falta ese anillo", murmuró Rose.

"¿Qué anillo?, ¿alguien te dio un anillo mágico o conseguiste uno con magia?"; dudó Alberta

"En Rusia, la mujer de ¿Baia?, la que es como Lissa. Su... ¿esposo?, no lo tengo claro, era como yo. Y él usaba un anillo de plata. Encantado con la magia -con sanación- de ella. Y ese anillo iba quitándole las vibras oscuras que él tomaba de ella, que aparecían cuándo ella hacía magia. Ella me dijo que era un equilibrio permanente entre ambos. Y que mi usuaria debería aprender a hacerlo, si no quería que yo me desquiciara... o ella misma, refiriéndose a Lissa, claro. Yo llevaba ese anillo cuando Dimitri me capturó, y su reacción a la plata encantada por el espíritu, llevó a la otra usuaria y a su SK hablarme de la posibilidad de traer a Dimitri de vuelta".

"Oksana es su nombre, a quién haces referencia. Y él es Mark. Creo que originalmente era Mirko o algo así. Y sí, era su guardián asignado. Y después, se casaron. Supongo que fue posterior a ser su SK", explicó Dimitri a todos.

"¿Cuál es su don predominante?", quiso saber Sonja, haciendo cálculos.

"Sonja podía... ¿tocar las mentes?, eso. Era como leer el pensamiento más bullicioso de otra persona. No era telepatía, pero había visto a ellos dos hablando así".

"Oh", se desinflaron Lissa y Sonja.

Sonaba cool, realmente.

"Otro que conocimos en Idaho podía visitar sueños -tú lo lograste después, Sonja- y la otra de esa realidad, estaba loca, ella podía cambiar su aura, para que no se notara su elemento. ¡Y tenía a dos SK!, estaban casi locos, los pobres tipos... ¡Lissa debió pegarle un combo!, cuando intentó... ", ups.

"¿Cuándo esa otra intentó, qué, Rose?".

"Matarte. Quería volverte su tercera SK".

"Una completa psicópata, si me lo preguntan", dijo Cristian, moviendo la cabeza.

"Hablaste de un otro, ¿y visitaba tus sueños?, wow", dijo Sonja, "¿y yo lo logré?, ¿cómo, lo sabes?"

"Lástima que no puedas visitarlos en sueños alguno de ellos"; dijo Alberta, "Espera, ¿y a Janine, quizás deberías... intentalo?", susurró, preocupada por la distancia que puso la marea zombie en sus vidas.

"Yo no puedo, directamente", explicó Rose, sobre todo a Alberta, que asintió, "Oksana intentó algo un poco raro. Yo estaba en su casa y Lissa en la ventana -acá en el asentamiento-, a punto de saltar, obra y gracia de la sociópata, esa. Pero yo debía evitarlo -obviamente-, así que Oksana entró en mi mente -cuando yo estaba en la de Lissa- y me logró proyectar en ella. Así que le indiqué como pegarle. Le dije como. Y que le ordenara a los SK que se replegaran. Entre ambas -las cuatro, realmente- les achicharramos los pobres cerebros. Lissa gritó por ayuda y los arrestaron. Los pobres tipos eran guiñapos. ¿La otra brujilda?, andaba por las mismas. Quedó drenada. Como Lissa, como Oksana, y como yo, además".

"Sueños", seguía cavilando Sonja, algo ajena a la historia, "jamás lo he intentado, por miedo a perderme, ¿pero dices que había otro que podía?".

"Adrio o algo así, era su mayor don. No sanaba como Lissa. O nada más. Pero me volvía loca, visitándome en sueños, intentando sonsacarme cosas íntimas, y cosas así".

"¿Royal o de los otros?", se interesó Sonja

"Royal, de todas maneras. Todos me advertían de que era un playboy y mejor me alejara. Creo que Dimitri también me lo dijo".

"Adrián... Ivashkov", murmuró Dimitri, algo molesto.

"¡Ese mismo!", dijo Rose, "¿lo conoces?"

"Ah, claro. Tu primo", dijo Alberta, comprendiendo.

¿Así que los primos se disputaban la mano de Rose, en esa otra realidad dimensional?, interesante.

Ojalá eso lo decidiera a... realmente intentar algo con ella.


acá vamos con ideas que ya se arrancaron del principio y del origen de esta historia.

Aclaro, yo realmente escribo, pero lo que me va dictando mi imaginación, no lo que yo quiero, en realidad. Sólo escribo. luego filtro.

gracias por leerme

Trei