Fijaron para 3 días más, el proceso de SK de Mikahil.

Tenían que leer bien los manuscritos, y buscar cualquier detalle que se les pudiera pasar.

Rose pudo leer bien el proceso de asistencia -algo que no ocurrió con ella- y lo memorizó, paso a paso.

Debía salirles... perfecto.


La noche que precedía al evento, hizo demasiado frío como para ponerse a pensar.

Si se ponía atención, se podía oír el castañeteo de dientes de todos los habitantes del asentamiento, aún con guateros y mascotas.


Rose se movía, inquieta.

Lissa se giraba a todos lados, nerviosa.

Así que Rose se levantó.

Y Lissa la miró, inquieta.

"Ven", le susurró, y la llevó por el pasillo, hasta otra puerta, al final del mismo

Llamó suavemente, con los nudillos, y esperó.

Y asomó Cristian Ozera.

"Ven", le dijo, y él las siguió, de vuelta.

Rose se volvió a ellos, y tomando la mano de Lissa, la puso entre las de Crisitan.

"Ustedes dos, deben estar juntos", les susurró, "Vayan adentro, o se congelarán. Ve, Lissa. Nuestro camino es juntas, pero ya no revueltas", le sonrió.

"Ya... ya lo viste morir una vez", le respondió Lissa, abrazándola, "no lo dejes solo, ahora".

Le susurró al oído.

"Lo sé".

Y Rose fue a la puerta de Dimitri, y llamó suavemente a ella.

"Dimitri, soy Rose, abre, por favor", susurró a la puerta.

Dimitri abrió.

Era evidente que no dormía, y tampoco se preparaba para dormir.

Los nervios lo carcomían desde muy adentro.

"¿Roza, qué pasa?, ¿qué... necesitas?", dijo, temiendo alguna cosa.

"Algo de esto", y lo empujó suavemente adentro. "No puedo... no quiero estar sola esta noche. Lissa está con Cristian, y yo... tengo miedo, Dimitri. ¡Por favor, no me dejes ir mañana!", y se agarró a su cuerpo, abrazándolo muy fuerte.

"Jamás, mi bienamada. Estaré contigo por siempre. A tu lado. O dónde me desees".

"Eres mi igual, Dimitri... por ahora, sólo abrázame muy fuerte. ¡Tengo tanto miedo de perderme mañana!"

Dimitri la cogió en brazos y la llevó hasta su cama, arropándola (como Gobernador, tenía la suerte de tener una pieza para él solito) y se metió adentro, abrazándola.

Rose se giró, para besarlo.

Para atraerlo a su cuerpo -sin miedo y sin tapujos- para que se fundieran juntos, a través de sus labios y de sus besos.

No habría sexo esa noche, porque después, el amor entre ellos sería infinito.


En la mañana, todos se reunieron en el área médica, en dónde la doctora preparaba todo para... la operación SK.

Rose y Dimitri fueron los primeros en llegar.

"Doc, tenga lista la adrenalina. Diodos, electricidad y todo. Pase lo que pase, Mikahil NO debe morir, si Sonja no puede, ¡no lo deje morir! .Yo intentaré retenerlo lo más que pueda... nunca lo he hecho -siempre los veo, bueno, muertos- pero podré verlo apenas comience a soltarse. Pondré toda mi fuerza en retenerlo. Ud, su ciencia".

Entonces, llegaron Lissa y Cristian.

"Liss, cuando sea el momento, dale tu energía a Sonja. No a Mikahil. Cris, Lissa no puede correr hacia él, NO puede crear a otro, o eso la matará. Está en su magia. Debes retenerla hasta que sea el momento. Yo tomaré tu oscuridad, toda. La necesito... ¿Dimitri?, deberás sujetarme, pero no restarme movilidad. Sólo restringirme. Usa toda tu energía. No me dejes caer en la oscuridad, ¿sí?, te amo", y lo besó en los labios.

Un ¡aw! colectivo se pudo oír.

Sonja, Mikahil y el Padre A., entraron a continuación -sonriendo al verlos besarse-, con Alberta.

"Bertie, sostén a Sonja. Cuando la doctora diga que es el momento, deberás soltarla. Será muy triste. Muy doloroso de ver. Querrás soltarla y hacerlo ya, pero no puedes... Igual tú, Cristian... Cuándo Sonja vaya debilitando su magia, deja a LIssa, y aplica tu magia sólo a Sonja. A su cabeza. Yo tomaré toda la oscuridad, como te dije. La necesito para retener a Mikahil... Una vez se reinicie su corazón... doctora, ud. deberá sedarme fuertemente. Porque seré la peor bruja de la humanidad. Y no deberá revertir la sedación, sino hasta que me vea recuperarme, por mí misma. Debo... metabolizarla. Seré mala, cruel y muy peligrosa".

"Ya te pasó, ¿cierto?, ¿de nuevo, esos chispazos?"; dudó la doctora.

"Sí. casi maté a un idiota moroi, que intentaba que Lissa usara su magia en contra de él y ella lo compelió, con sus peores miedos... Lo estaba matando de susto.. Y yo tomé la oscuridad... y casi lo maté a golpes".

"¿Qué... te salvó?", dudó Sonja.

Creía saber la respuesta, pero quería que todos lo comprendieran, como ella.

"Dimitri".


"Estamos listos", dijo la doctora, inyectando la vía en el brazo de Mikahil.

Esperaba que todos le dijeran que se detuviera.

Pero no lo hicieron.

Y él entró en coma.


"Comienzas un nuevo ciclo que nunca termina", comenzó su letanía el Padre A., "Eres Mikahil, el que yace acá. Y serás Mikahil cuando te levantes. Por y para siempre y en la eternidad, seguirás vivo", seguía recitando el rito copto de los primeros nacidos moroi, los que aún vivían y respiraban la magia egipcia.

Alberta retenía a Sonja, que lloraba a gritos.

Y Cristian, que lo hacía con Lissa, que luchaba por soltarse.

Mientras que DImitri rodeaba el cuerpo de Rose, mientras que ella observaba la vía y el aura de Mikahil.

Entonces, notó algo, y sus pupilas se dilataron, y apretó las manos de Dimitri en torno suyo.

"Doc, lista la fase uno", le susurró, y la doctora volvió a mirar el monitor, y frunció los ojos.

"¿Qué ves?, porque aún late"

"Veo la cuerda. Se está adelgazando y oscureciendo. Aún no, Sonja", le dijo, y Alberta apretó sus brazos, y Cristian hizo lo mismo, "La oscuridad de la cuerda va subiendo... más y más... sólo tiene luz en la parte unida a él...", y de pronto...

"¡Línea plana!", gritó la doctora, y comenzó a tomar el tiempo, y Rose forzó su mirada.

Lo último de la luz de Mikahil se extinguió y la cuerda comenzó a cortarse.

Y con un chasquido inaudible, se rompió en su lado corporal, justo a la mitad.

Y Mikahil la miró, desesperado.

Desde su postura sobre su cuerpo.

"¡Sonja, ahora!", gritó Rose, y Alberta la soltó.

Sonja corrió hacia él y comenzó a aplicar su magia al corazón.

Rose observaba la cuerda, lista para actuar.

Tenía una reserva de oscuridad -o no sería una SK- y la usaría, si podía proteger a Lissa.

La magia de Sonja estaba restaurando la cuerda.

Estaba brillando a la altura del cuerpo, e iba subiendo, hasta la fractura.

Rose no llamaría a LIssa, hasta ese mismo momento, en que la magia debería ser más poderosa.

Y la luz fue subiendo, y llegó al filo mismo de la fractura.

Era el momento.

"¡Lissa, ahora!", gritó, y Lissa corrió hacia Sonja -guiada por Cristian- y puso sus manos sobre la cabeza, forzando su magia dentro de ella, reforzando la de Sonja.

"¡Dimitri!", y él se apretó en torno a ella.

Era el momento crucial.

Y Rose cerró los ojos y se proyectó afuera de su cuerpo, y llegó a la altura de Mikahil, que aleteaba desesperado.

"Ven conmigo", le dijo, y tomó de su cuerda oscura, tirando de él a su cuerpo.

"¡Tengo miedo, Rose!", lloraba Mikahil.

"Es normal, Mikahil... yo no sé... no recuerdo más que el accidente y el despertar, y ver a Lissa llorando... habían muerto sus padres. Su hermano... y ahí estaba yo... a quién creían que estaría por siempre en coma o postrada de por vida... Y salí caminando del hospital... Pero tenemos todo listo para traerte de vuelta. Yo no te dejaré partir... Tú... me ayudaste a salvar a Dimitri. Vida por vida, Mikahil", y tiró de su cuerda oscura, tomando toda la materia oscura de LIssa y de Sonja -a través de Lissa- para permitirles que sólo fluyera la luz de la magia del espíritu

Rose gritó, y tiró brutalmente de la cuerda, haciendo que topara a la cuerda dorada, y he aquí que la luz enlazó las fibras de la cuerda oscura, y se unió a ella, subiendo, hasta llegar al mismísimo MIkhail.

Y entonces, MIkahil abrió los ojos y gritó.

Pero no así Rose, que abrió los ojos- con un supremo esfuerzo-, para luego desvanecerse en brazos de Dimitri.

"Doctora, debe sedarla", dijo Dimitri, al ver que comenzaba a reaccionar.

Y su cuerpo estaba duro y frío.

"Rápido", rogó Lissa, sentada en una silla, agónica, casi.

No perdería a Rose otra vez.

Se aseguraría de ello.

"En la camilla, Dimitri. Ahora, sostenla, voy a inyectarla... Le durará unas 6 horas, mínimo. Sólo espero que sea suficiente. La conectaré al monitor... Y... allá va", y apretó el émbolo de la jeringa.

Y el cuerpo de Rose se fue relajando, y su rostro endurecido -y terrible- se fue volviendo a su hermoso -y sereno- rostro.

Sonja observaba el aura de Rose, para detectar cualquier cosa que le estuviera afectado.

Lo que vio la hizo sonreír y hacerle un gesto a Lissa.

Allí, pegado a Rose, estaba el anillo oscuro del SK... pero el resto, tenía un brillo mayor al sol mismo.

Y de la misma manera, brillaba el aura de Dimitri, que se extendía hacia ella, para cubrirla con su calor.

Y finalmente, se fundían, juntas.

Y también lo vio Mikahil, con lágrimas en los ojos.

"No recuerdo nada... Pero creo... no lo sé, ¿haberla visto?", dudó, "al menos, la oí gritar. De eso estoy seguro".

"Tomó la oscuridad de ambas"; explicó Sonja, "la de Lissa y mía. La sentí, cuando tiraba y tiraba. Y luego, cerró los ojos. Sólo la ví cuando los abrió, y cayó desvanecida. Sea lo que sea que hizo... se arriesgó a demasiado"

"Vida por vida", susurró Mikahil, "ella me dijo algo así. Vida por vida".

Y miró a Dimitri, asintiendo.


Durante dos días, Rose estuvo bajo vigilancia en el área médica, con fluidos por goteo y sangre.

Había quedado muy débil, tras metabolizar la materia oscura, y la doctora temía que hubiera quedado muy debilitada.

Así que la hizo dormir, al menos 12 horas cada día.

Porque al tercer día... ambos SK intentarían, finalmente, el domo.

Habían confirmado en sus lecturas, que no sería visible a los strigois.

Era un manto invisible, que haría a los strigois pasar de largo, sin percibir el lugar.

Mala suerte si sabían del asentamiento, porque -¿tal vez?- pensarían que ya estaba extinto o había desaparecido.

De lo contrario, ellos formarían un círculo, si percibieran algo diferente.

Y los zombies, tras de ellos.

Y los carroñeros, tras los zombies.

Y, entre todos, destruirían al asentamiento de St. Vlad.


"You begin anew the never-ending cycle. You are Nebmess laying down, you shall be Nebmess when you rise. Forever and eternity you shall remain alive." tomado, literal del script que encontré en la web de la pelicula Belphegor (el fantasma del Louvre)

la idea de la cuerda de plata viene de Lobsang Rampa, en el libro en dónde cambia de cuerpos. No recuerdo su nombre.