Los orfebres (todos autodidactas, -lógicamente- pero siempre metaleros de corazón) trabajaron durante muchos días -y duramente, además- con los nuevos metales, y los resultados fueron bastante promisorios.

La plata pura -con apenas gotas de algún metal que la hiciera más estable- resistió -bastante- a la magia de Sonja y a la de Lissa, y estaba lista para la siguiente etapa.

El moldeo de las joyas de apoyo.

Y en esta etapa, Setrakian les enseñaría -pero en vivo y en su propia casa, aún con el riesgo que implicaba- a fabricar joyas de... grueso calibre.

No era orfebre por nada.

Bueno, parte de las clases serían en vivo, y otras tantas, online. Tantas como los tiempos lo exigían.

Era -casi- la hora de buscar a nuevos usuarios.

Y la hora para que Dimitri diseñara el anillo -que llevaría una roca engarzada (seguramente cuarzo, por su capacidad mágica)- para la pedida de mano más importante del universo.

Y para eso, el mismo Setrakian le enseñaría a fabricarlo.


"Puedes hacer algo más que simplemente llevar ese anillo, Rose", le sugirió Alberta, al conversar con ella de los resultados de los orfebres, "el Padre A. nos habló hace algunos días de lo que encontró de los Parabatai, gracias a lo que nos contaste de Anna".

Rose puso cara de inocente.

Preferible que creyeran que Anna se lo dijo y no que lo leyó de su propio diario.

"Antaño, un moroi -de cualquier elemento, pero en especial esos de la magia de Vlad, ¡oh y sí los habían!- se podía vincular a un guardián -que en esos tiempos eran guerreros entrenados en la defensa de ese tipo de personas, ni más ni menos- de por vida, con este enlace".

"¿Dhampirs?, ¿Humanos?, el relato de Anna jamás me lo dejó en claro, Bertie"

"Tampoco lo sabemos... sólo que a esos guerreros enlazados los llamaban Parabatai. Y usaban un ritual como el de Caballería, con todo y padrinos o sponsors-, por lo que sabemos. Anna... era el Parabatai de Vlad, como nos dijiste. Cuál Mérida -la princesa de Brave, la que es como Jani, tu mami- aprendió a defenderse como hombre -¿por qué?, no lo sabemos- y peleó por su derecho a ser su Parabatai. La primera mujer entre todos. Y honró su vínculo. En fin, Anna murió en esa inundación -tú nos contaste lo que ella sintió y vivió, ¿sí?- y Vlad se desesperó. Ella era su Parabatai y todo. Así que la trajo... de entre los muertos. Sin saberlo. Y Anna se volvió la primera SK... conocida. Pero, como era una -no una, su- Parabatai, la unión... fue -totalmente- completa. Anna pudo usar la magia de Vlad. Tú me lo dijiste, que quemarla habría sido... imposible, si ella podía usar los cinco tipos de magia..."

"Eh.. supongo", se encogió de hombros

"Otros SK en el tiempo pueden haber variado, ¿sí?, de sólo tomar la energía -tú lo haces con Lissa, a menudo- a... tener el -total- poder de la magia del usuario y eso no lo sabemos, porque no hay registros. Tú... has sido -pero sólo en cierto modo- la Parabatai de Lissa, con o sin ese Ritual. Lo fuiste mucho antes de ser su SK. La madre de Lissa se ocupó de mostrártelo".

"Eres una Valkiria", le dijo Rose.

"Sí. fuimos a la misma escuela, Rhea y yo. Con años de diferencia, obvio. Pero fue a mí a quien acudió por los libros. Y me pidió... que te tomara como mi aprendiz, mi Padawan; en sus palabras. Ellos... nunca te quisieron como su guardiana, Rose. Ellos te querían como..."

"Su Parabatai". Completó Rose, atando cabos, "Alguien que estuviera con ella... por y para siempre, ¿verdad?", levantó las cejas. "¿Dedidaca totalmente y sin vida propia?".

¡Oh, eso era más que un guardián!... era algo... de por vida.

Algo que ya no quería hacer, obviamente.

"Y lo mejor, es que ya no necesitas ser la Parabatai de Lissa, si ya eres su SK... y un pajarito me contó que ya le viste el ojo a la papa, ¿eh?"

"¿Stancito ha andado chismeando, al parecer?, ¿o estará algo envidioso del carpintero, ese?", sonrió, socarrona.

"Y si ese pajarito debe andar con ganas de anidar en tí, así que sería bueno que... lo pensaras. ¿hacer un nido?, ¿ser uno con ese pajarito... carpintero que dijiste?".

La animó.

"Pero... ¿y el anillo?".

Rose, eso suena insistentemente... interesado, ¿verdad?.

"¡OH, deja que él lo solucione, Rose. después de todo la tradición manda acá y él debe proponerse con la roca... en el anillo. ¡Y no tú a él!, sólo... hazle ver lo que perdería si las cosas son así no más..."

"¿Dejarlo con ganas, dices?"

"No tantas, claro. Pero sí, como que le faltó algo... de sal"

"¿A sus huevos?"

"A sus huevos", y ambas se echaron a reír, maliciosas con el doble sentido.


"¿El Ritual del Parabatai, Dimitri?, ¿a título de qué?, ¿tú y quién?", el Padre A. cruzó sus manos sobre su estómago y levantó las cejas, en espera de... ¿un secreto a voces, tal vez?

"Rose y yo"

"Son dhampirs ambos, y jamás se ha hecho. Y ella ya es una SK, lo que es -casi- igual".

Le siguió el jueguito.

¡OH, Ya había pensado en esa posibilidad!

"Rose puede ser la SK de Lissa, pero no es -ni será- su Parabatai. Así que quiero serlo yo. Estar allí para protegerla. Tiene demasiado por delante, y necesita de toda mi ayuda y mi apoyo..."

"¿Y Soporte y amor, también?", levantó las cejas y la mirada hacia él. "No es algo común, pero... estaría dispuesto a hacerlo, pero con una condición" sonrió, malicioso "quiero también bendecir su unión".

"¿Dice... algo así como matrimonio?".

¡Oh, Dimitri, esa sonrisa!

"Como quieras llamarlo, muchacho... como quieras llamarlo. Encontré unos viejos documentos -también estoy reciclando, muchacho-, y encontré un antiguo ritual de matrimonio que... me hizo pensar en ustedes dos y en Mikahil con Sonja, también".

Y lo llevó adentro, para mostrarle los manuscritos, que estaban en un cofre que parecía muy antiguo.

Del tiempo de Alexandra Draconia, ¿tal vez?.

"Eh, ¿Padre A.,?, si Rose ve esto... nos dará como alimento a una granja de zombies hambrientos... pedazo a pedazo", Dimitri se rascó la cabeza.

"Las cosas se reciclan, adaptan, reinventan y reacondicionan... si cambiamos la palabra Siervo por... Servidor o incluso por Guardián, acá y acá", señaló, "tendríamos un hermoso ritual a la medida de ustedes dos... ¡y de muchas parejitas que veo florecer por aquí!; ¿entonces?"

"Lo hablaré con ella"

"¿Y fijarán la fecha?"

"Y fijaremos la fecha", aceptó.

La sonrisa más grande que el rugido de un león.


"¿Parabatai?, ¿tú y yo?", Rose parecía dudar. Una postura de chica difícil, claro, "¿es posible?, digo, ya soy la SK de Lissa, estoy ligada a ella... ¿acaso es posible?".

Abrió mucho los ojos, jugando a la niñita ingenua.

"Pero no eres su guardiana ni menos su Parabatai. Eres su SK y no dudo en que Cristian quiera ser su Parabatai algún día, sino pronto. Ya no... sabes que ya no puedes dedicarte en exclusiva a ella. Esos tiempos ya pasaron, Rose. Ahora los guardianes somos los guardianes del mundo. No los niñeros de morois que -aun teniendo magia- son más cobardes que... en fin. Ya no más. Puedes ser guardiana, pero ya no de ella".

"Entonces, ¿no es para ser mi niñero?", y comenzó a hacerle cosquillas.

"Seremos iguales, tú y yo, para siempre y por siempre", susurró, sosteniendo sus manos y besando sus nudillos.

"Suena a que tú y yo vamos a fugarnos para casarnos, o algo así, ¿si?", lo miró, con los ojos como platos... calientes.

"De hecho, el Padre A. aceptó hacerlo, pero primero... nos quiere unidos... formalmente hablando".

"¿Con roca, inclusive? Y, supongo que me pedirás a mami y a papi, ¿sí?", y se echó a reír, al verlo palidecer. "¡y me va a tocar velo!, ¿verdad?"

"Claro", tomó sus manitas entre las suyas y se las puso en el paquete que ella quería ver. "Anda, velo. Tocalo si quieres. Te espera. Es todo tuyo".

Y fue el turno de Rose de caer en la trampa y enrojecer.