Mire hacia los lados en busca de Starfire que supuse ya estaría lista, porque las sirvientas me habían hecho apresurarme, diciéndome que iba llegar tarde, también tuve que ponerme histérico para lograr cambiarme sin la ayuda de nadie.

Con mi pie golpe levemente el piso de mármol, impaciente.

¿Quien era ese tipo?¿Y que se supone que tengo que hacer ahora?

Rode los ojos y camine fuera del pasillo, hacia la posible entrada de un jardín exageradamente enorme, con cientos de plantas y animales, semejantes a conejos y monos, pero con un aspecto monstruoso.

—Wow.—Susurre, sorprendido por lo que un rey podría tener en su propio palacio.

—¿Sorprendido?—Mi respiración se corto por un momento y voltee a ver a aquel hombre de voz grave.

—S-si, esto es, maravilloso.—Hable, levantado la caza, ya que de por si ese hombre era alto, ahora estaba montado en una especie de caballo amorfo.

—Y eso que aún no has visto el bosque del norte, es donde vamos ahora.—El rodeo unos de los pilares, cabalgando hasta la salida.

—Emm, ¿ahora?

—Si, al parecer la princesa ha sumado tu presencia, y eso a retarasado las cosas.—Me miro a través de su hombro, dejándome ver solo uno de sus ojos. Apreté lo puños, no me gustaba en lo absoluto su presencia.

—¡Hey!—Voltee la cabeza, Kori venía corriendo por el pasillo seguida de dos sirvientas.—¡Lo siento por la tardanza!—Freno en seco, llevando su larga trenza hacia adelante.

—No te preocupes, recién acabamos de llegar.—Menti, sonriendo, ella parecía aliviada.

Un guardia apareció, murmurando algo en tamaraneno y ella asintió.

—Nos están esperando.—Tomó mi mano, y pude notar como miraba de solsayo al hombre detrás mío.—Vamos.

Cruzamos a través del excéntrico jardín para llegar al otro lado, donde su hermano, padre y madre ya estaban allí, con una ropa parecida a la que Star llevaba puesta, solo que el rey y su esposa tenían una especie de capa, igual que la de 'Phy'zzon'.

—Denle un caballo a nuestro invitado.—Contento Myand'r, regalándome una sonrisa amable. Ahora que los miraba mejor, el y Kory se parecían.

Una de esas cosas amorfas de cuatro patas y cola, que se parecía más bien a una lagartija con joroba, fue puesto a mi lado por un sirviente real. Frunci el ceño.

—¿Que pasa?—Star se inclinó, dejando que su chal corto se hechara hacia adelante.

—No, solo es que...no se montar.—Al escuchar mi excusa ella dejo escapar una risa, no la podía culpar.

—¿Sabes andar en moto pero no montar?—Se notaba a leguas que se estaba burlando de mi, pero lo hacía ver como una pregunta inocente. Reprimi una sonrisa fallida.

—Esta bien, me acabado de tomar esto personal.—Escuche su risa al subirme de golpe.

Las puertas se abrieron, pero esta vez no salíamos hacia la ciudad, era directamente la selva.

Cabalgamos no se muy bien por donde pero en cierto punto, poco después de abandonar el palacio, esas características propias de la selva fueron desapareciendo. Poco a poco los arboles fueron desapreciendo, dejando ver un monte y montañas gigantes.

—Dick.—Gire mi cabeza hacia mi costado, donde Star cabalgaba a mi lado.—Quiero aprovechar esto para contarle a mi padre sobre lo nuestro, por eso te invite.—Los nervios me atacaron de golpe, de repente me pregunté como reaccionaria su padre.

—Oh...¿como crees que reaccionara?—Me atreví a preguntar.

—No lo se, pero prefiero decírselo antes de que sea tarde.

¿A qué se refería con eso?

—¡Miren, allí ahí un dragett!—Myand'r señaló de una forma poco disimulada hacia el dragón oculto entre una colina y una cueva.

—¿En serio vamos a cazar?—Susurre inclinándome hacia Star, aferrandome al pobre animal para no caerme.

—En realidad, esto no es como una caza, no como la de los humanos.—Y luego de decirme eso, acelero la velocidad.—¡Eres demasiado lento!

Reí e hice lo que recordaba haber visto en las películas del viejo oeste, procurando no caerme y verme como un estupido frente al rey o peor aún, frente a ese hombre de casi dos metros.

El dragett parecía tener un intestino muy desarrollado, o mejor dicho conciencia propia. Me atrevía a decir que el animal parecía estarse divirtiendo, incuslo las personas que me acompañaban, y no era esa diversión mórbida de asesinar a otro ser vivo, sino más bien como si estuvieran jugando con una mascota.

Phy'zzon sacó una especie de pistola y apunto directamente hacia el dragón celeste que estaba apunto de saltar hacia el otro lado cuando la pistola disparó, y por un momento realmente pensé que lo habían matado. El animal se quedó estático envuelto en una red y pareció comprender que lo habían atrapado.

—Punto para mi.—Anuncio el general guardando esa pistola plateada.

—Bien hecho, general.—Elogió Ryande'r.

—El próximo será mío.—Dijo Kori, dejando la misma pistola enguantada en su pierna.

—No si lo atrapo primero.—Myand'r siguió el camino y desató al dragett, este ni se inmutó y se sacudió de la misma forma que un perro, un perro gigante.

—Cariño, todos sabemos que aunque lo intentes eres un fiasco en la caza.—Luand'r comento, causando la risa de todos, menos la mía.

No quería meter la pata ahora que sabia que Kori le diría a su familia sobre lo nuestro.

Seguimos cabalgando un rato más, y por más raro que pareciera, el dragett caminaba a nuestro lado. Gracias a eso, pude fijarme en su aspecto, que parecía ser una especie de dinosaurio.

Me dio un escalofrío, no se porque.

Voltee la mirada hacia Starfire, que desengancho la pistola dr su pierna y apunto hacia el cielo. Segui la dirección de la pistola, cuando disparo a un pájaro que cayó en picada. El dragett corrió detrás de el.

—Buen tiro.—Phy'zzon comentó.

Y volvía a repetir, la presencia de ese hombre me inquietaba.

—Aquí esta bien.—Dijo Myande'r, y como si su voz fuera una señal, los caballos se detuvieron.

—Yo hago la fogata.—Ryand'r se bajo del caballo y en vez de caminar, voló.

Aún no me acostumbraba a la idea de que estaba en un planeta diferente, o mejor dicho en un sistema solar completamente desconocido. Lo que me hacía recordar que tenía una novia extraterrestre.

¡Una novia extraterrestre!

Ryand'r amontono las ramas en una pequeña pila y comenzó fortar un par de piedras para conseguir fuego, supongo, lo que me pareció raro y ahora que lo pensaba, en ningún momento vi a otro Tamaraneano hacer fuego como lo hacía Starfire. Mucho antes de el las piedras lograrán hacer fuego, Koriand'r encendió la pila de ramas con un solo toque de su dedo.

La tensión derrepente inundo el espacio.

¿Acaso no todos los tamatanenos tenian ese mismo poder? Me anote esa pregunta en mi mente.

—¿Que tal si nos sentamos? Tengo algo que decilres.—Starfire sonrio alivianando la extraña tensión en el aire.

Lo que me llevó a tener un fuerte temblor en las rodillas

—En realidad, tienes muchas cosas que contar.—Luand'r hablo, acomodando un tronco para centarse.

Otra cosa que note tambien, es que ningun guardia se encontraba con nostros.

—Si, bueno...eso paso recientemente.—Y me sente a su lado, junto a otro tronco caido, ni tan serca ni tan lejos.

¿Se notaba que estaba nervioso?

—Pues, yo y...—Me miro por un instante y supe lo que quería decir sin siquiera hablar. Yo asenti.—Richard, somos novios.

—¿Novios?—Myand'r arqueo una ceja. Una risa se tento a salir de mi garganta.

—¿No se llamaba Robin?—Ryand'r pregunto.

Starfire suspiro y ahora ya no me enocontraba tan nervioso.

—No, verán, en la tierra existe este termino para decir que dos personas estan juntas, y no como amigos, sino como algo mas.—Explicó Kori, de la mejor forma posible.

—Osea que estan casados.—Concluyó Luand'r.

—¡No!—Ella se sonrojo, y yo no pude contener una leve carcajada.—Es algo menor a que estar casados.

—¿Como un pretendiente?—Volvió a preguntar Ryand'r.

—Mm, si algo asi.—Apoyo Star.

Volvi a mirar al rey, quién ahora sonreia de oreja a oreja. Cualquier rastro de nervios despreció sin dejar hullas.

—Oh, prefecto.—Dijo y la emocion aumentó ¿le caía bien al rey como pretendiente?—Entonces la idea de casarte con Karras sigue en pie.

Me tarde un microsegundo en prosesar lo que había dicho.

¿¡Casarse!?¿¡Y con Karras!?

¿¡Que!?