Janine se unió con ellos en los jardines de un St. Vlad en verano, con las plantas verdes y las fragantes flores iluminando con sus múltiples colores.
Dimitri se quedó un poco alejado- nerviosamente acariciando la bolsita de terciopelo en su mano-, pues aún preparaba su discurso para pedirle la mano -el dedo, el corazón y todo- de su única y rebelde hija...
Sip, que era menor de 18 años.
Rose abrazó a su madre con un apretadísimo abrazo de oso, y cuando Janine comenzó a reclamar, chillar, patalear y exigir que la soltara -o moriría asfixiada- Rose negoció su vida por sus secretos.
"¿Secretos, Rose?, ¿cuáles secretos?"
¡Oh, haciéndose la difícil!, ¿eh?
Pero Rose ya sabía jugar ese jueguito.
Lo había comenzado a aprender... con el calostro del primer momento de su -tumultuosa- vida
"Veamos. ¿algo sobre un tal... Zmey Mazur?, ¿o sobre una tal Lady Marjorie Bruce -que era dhampir-, y que fue criada por un tal Hathaway, un moroi?, ¿los bunkers secretos en las academias?, y sobre todo, el aviso de los alquimistas de que debían cambiar todo el dinero por alimento, claro... ¿por dónde comenzamos, mamá?"
"Ibrahim es un buen hombre, RoseMary", se sentó en la hierba y suspiró, tirando de Rose, que se sentó a su lado, "éramos demasiado jóvenes para cualquier cosa. Él quería que yo te dejara con él -si yo no te quería- pero le dije que estaba loco. Y no resultó como queríamos, ¿verdad?. St. Vlad no era la mejor opción para ambas, en todo caso... pero si hubiese cedido a sus palabras, habrías ido a una escuela humana y -probablemente- estarías más que muerta".
"Supiste recientemente que éramos Dragomir, ¿o ya lo sabías?"
"Puff, ni idea, Rose. Fue -más que una sorpresa- un golpe bajo en la guata. No sólo para mí, sino para todos los dhampirs. Sólo ser reconocida o ser aceptada por la necesidad. Pero ignorada por generaciones de morois... yo hubiera preferido... "
"¿Que no lo fuéramos?, no creo que a Lissa le guste eso, ¿sí?, nunca quiso ser la Princesita y todo eso. Y ahora... se niega a ser llamada de cualquier forma, y si yo no soy la Princesa Regente o Lady Regent, ella ni siquiera acepta ser llamada Lady Lissa... ¿y qué sabes de Alexandra Dragomir?"
"No mucho. Era rumana, creo. Huyó de Europa, trayendo toda su herencia y bienes. Fue coronada como la primera reina americana, ¿contenta?"
"¿Y de Vlad?"
"Menos que ustedes, obviamente. ¿A qué viene todo este interrogatorio, Rose?"
"OK, sigamos", hizo como si no la escuchara. "¿Anna y su relación con Lady Marjorie?"
"¿Oh, eso también ya lo sabes?, veamos entonces. Era una leyenda oscura de los Hathaway. Decían que ella estaba -medio- loca. Que oía voces. Que ella se hacía llamar -o se llamaba- Anna, y no Marjorie. Era dhampir -eso ya lo sabes, supongo-, su madre -dicen- había sido la hija del Rey de Escocia. Y que ella tuvo una hija con un moroi del que no sabemos nada"
"Lady Marjorie no estaba loca, me temo. pero... es demasiado complicado siquiera explicarlo. Y sí era nieta del Rey Robert Bruce... Así que nunca en realidad fuimos Hathaways, ¿eh?", Rose levantó las cejas, para marcar el punto a conversar.
"No eran buenos tiempos para decirse Bruce, sobre todo si ya no habían... ¿cómo lo explicabas?"
"De la misma manera que ahora nos llamamos Dragomir. Aunque Vlad nos dice Draconia, lógicamente. Las princesas Dragón y todo eso. ¿Cuáles son la academias?, Vlad y Basil, ok. Pero me faltan varias..."
"Hay muchas, entre academias y escuelas... ¿ok, te refieres a las clásicas?, a las primeras creadas, claro... veamos... La primera fue St. Basil. Era un refugio, realmente. Un asentamiento como tal. Luego, crearon St. Julius -de ahí provengo yo- y estaba en una de las islas británicas. , que es de dónde vienen Alberta y Rhea, como ya debes saber", vio su gesto de duda. "¿No?, ok. Háblalo con Alberta, entonces. Está -o estaba, ya no lo sé si existe, con todo esto- en alguna parte de Europa, hacia el este, supongo. St. Abraham, que estaba casi en los límites de la actual Turquía y St. Vlad, que fue la última de las grandes academias fundadas".
"¿Y Adler?"
"Es un reducto de sólo morois, y está -o estaba, nuevamente- en las afueras de Pensilvania. Se llamaba St. Adelphus y a nadie le gustaba ese nombre. Había una -de sólo dhampirs, creo- hacia el sur de Latinoamérica. En una isla privada, que un Lord Drozdov -creo, ya nada sé en estos momentos- arrendaba pomposamente para usarlo como centro vacacional en verano. Y la última se abrió en alguna parte de Oceanía o en algún lugar así... las ubicaciones precisas sólo las sabía el consejo. Incluso en algunas, como St. Basil, se hablaba de Rusia, pero no del lugar preciso... ¿la llegaste a conocer, en esos otros recuerdos?"
"Nunca. A ninguna otra. Pero ésta, -St. Vlad- fue el hogar ancestral de Alexandra Dragomir", dijo Rose, sencillamente, "lo trajeron a piedritas, y supongo esperaba que nadie -jamás- lo encontrara, ¿y los otros búnkers? St Vlad tiene algo así, ya vacío de lo original..."
"A qué ocultarlo ahora, ¿cierto?, Alberta debe haberlo dicho ya. Los alquimistas nos pusieron sobre aviso. ¿Cómo lo supieron?, ni idea. ¿Algo más, Rose?, no he podido preguntarte nada de tí, hija"
"Dimitri quiere ser mi Parabatai", dijo Rose, de sopetón
Mejor sacar la costra de golpe, que a tironcitos.
Igual sangraría y picaría y molestaría... a Janine.
Claro.
"¿Que Él quiere quéeeee?", se volvió a Rose, y casi la desarmó al remercerla por los hombros.
"Pa Ra Ba Tai. Una fórmula antigua, que...", Rose se remeció como si fuera un perrito... mojado.
"¡Si, sé lo que es eso!, ¿pero, por qué?, eres una SK ¡Y de Lissa!"
"Dije lo mismo, pero él quiere que lo hagamos, igualmente".
Se encogió de hombros.
"¿Qué él lo quiere?, y ¿porqué quiere unirse a tí por toda su vida, Rose?, ¿eso es en serio?", la miró, entre escandalizada y horrorizada, "ustedes están teniendo sexo, ¿verdad?, ¡sexo, Rose!, ¡él es mayor que tú!, ¿acaso no te estará usando?".
¡Ya se nos escandalizó Janine!, ¡iba todo tan bien!.
¿Sexo?, sí. A veces, no siempre. Él... ya es mayor como para no hacerlo a diario, claro"; y se echó a reír en su cara. "Vivimos juntos ahora. O sea, me cambié a su pieza. Tenemos sexo, hacemos el amor otras veces y sólo conversamos, varias veces. Él y yo vamos paso a paso, pero yo quice tener sexo con él -mi primer semental y macho cabrío y lobo alfa y todo eso- y no con cualquier otro... estoy a meses de cumplir los 18 años. Y él no es mi mentor o nada. Somos iguales. Y ambos somos Gobernadores de este Asentamiento, ¿recuerdas?, así que es más que conveniente"
"Y lo harás tu Príncipe Consorte, ¿eh?, ¡oh, eso hará a Tatiana muy feliz, creo yo!, y lo harás con o sin mi aprobación, ¡pero eso no quiere decir que yo no quiera hablarlo con él!"
"¡Sabía que sería así!... ¡Amorcito, Mi Mitri!", se volvió a llamarlo, "Mami quiere hablarte".
Y se sintieron las apresuradas pisadas del novio del año.
"¿Mi Mitri, eh?, ¿ya estamos en la etapa de los apodos cariñosos?", y Janine sonrió, a su pesar.
Al parecer, aún la veía de 7 y no de 17 años.
Y parecía oírla hablar de principitos azules y princesitas y besos del primer amor y todas esas cosas.
Y Dimitri fue hacia ellas, más nervioso que en su primer enfrentamiento con algún strigoi.
E hizo lo primero que -no- debía hacer.
Sacó la bolsita de terciopelo de su bolsillo, se puso de rodillas y la ofreció a Rose.
Pero lo que no se esperaba, ¡fue la patada que Janine le dio en los huevos!
"¡Y eso es por seducir a mi hija, pervertido!", y se fue contra él, en el suelo.
Si eso no fuera peligroso, ¡habría sido tan sexy!
"Pavel", llamó Rose, a la figura que caminaba -confusa- por el paraje.
Él se volvió -alerta- e incluso sacó su estaca.
Era de día, así que Rose no parecía una strigoi, parada -como estaba- bajo la luz del sol.
"Pavel, soy RoseMary Hathaway. Mi madre es..."
"Janine Hathaway, supongo", y guardando su estaca, caminó hacia ella.
"¿Baia, eh?, ¿estás o estuviste acá en algún momento, Rose?"
"Larga historia. Estoy en St. Vlad, ahora, y mi mamá sigue en St. Basil. ¿Dónde estás ahora?, ¿Turquía?, ¿Pennsylvania?, ¿alguna parte de Rusia?, ¿vivo, al menos?, ¿o en este planeta?"
"Estambul, de hecho. Aunque ya hay pocos turistas", se rió.
"¿Cómo están las cosas por allá?, ¿hay zombies o strigois o de ambos?"
"Hay demasiadas cosas, hoy en día. Pero sí. Tenemos de ambos"; se apoyó contra un muro, a la espera de oírla "¿y por qué, de todas las personas posibles, estoy soñando contigo?, porque es un sueño, claro. Supongo que es mi subconsciente y todo eso, y por eso te imagino así", la señaló por entero.
"De hecho, estás soñando -y yo- pero intentamos conectarte a la net dreamer de soñadores", se sentó junto a él, "hay un quinto elemento mágico moroi -Vlad lo tenía, allá mismo, en Bizancio, o sea, Estambul- y una de las capacidades de ese quinto elemento es visitar sueños... ajenos. Tenemos a dos usuarias de esa magia en St. Vlad. hay una en St. Basil. Y -si los hados nos son favorables- aún queda uno en Pensilvania. Aún no lo conectamos, no sabemos de él. Ésta sí soy yo, sin retoques. Rose Hathaway, la que viste y calza y es llamada la Princesa Dragón", sonrió, "Soy Dragomir por mi mamá, por tanto desciendo de Vlad Draconia. Y del cumano de Bizancio, que supongo es el ancestro Mazur de papi y mio... ¿Europa está igual de cagada y muerta que nosotros?"
"¿Dices todo muerto y hordas de cosas varias atacando a diestra y siniestra por todo el lugar?, sip, Alteza. El drama es que Europa conecta con África y con Asia y esto se expandió realmente rápido, por tierra", bufó.
"¿Recibieron la extraña advertencia de los alquimistas?"
"No, pero, la interceptamos. Y eso es peor. Por lo general, tu padre no las toma a la chacota, así que se fue a su casa más segura, convocó a todos sus guardias -y guardianes- privados, compró provisiones de preppers -por montones-, intercambió dinero por metales y armas, cerró cuentas pequeñas de algunos bancos y con el dinero, hizo lanzar un satélite de comunicaciones. Y se parapetó a esperar... ahora intenta capitalizar, -pero no con dinero, claro-, lo que queda del mundo. Está en su naturaleza". Movió la cabeza, como acostumbrado a sus... manejos.
"¿Cuántos tiene con él, vivos?, supongo que no todos son dhampirs..."
"Unos 50, entre morois, dhampirs, personal médico y nutricional y de granja, que cuida de los cultivos y animales y eso. No alcanzó a mover más gente, cuando su avión quedó sin una gota de combustible y casi cayó al Índico... es un buen piloto, tu padre".
"Estambul... dónde quedó la cagá misma en la época de Vlad...", murmuró Rose, "¿dónde, en Estambul?, ¿cerca de alguna construcción antigua o en alguna construcción antigua?"
"Pareces saber mucho más de tu historia familiar de la que -en su momento- Iba comentó a tu madre, Rose. Mucho más, sip. Supongo sabes como se llama el cumano que mencionas, ¿si?"
"¿Zmeyus o algo así?"
"¡Güena!; pero no. Se llamaba Basili o Basilius"
"¿El Basil de St. Basil, en Siberia?, ¿no están demasiado alejados, Rusia y Estambul?, había uno llamado Abraham o algo así..."
"Que tu padre sea turco y se llame Ibrahim no lo hace el Abraham de la Academia de Turquía, Rose, así como Vlad terminó sus días en Montana, no siendo originario de América..."
"Quiero hablar con él, Pavel, ¿crees que puedas pedirle que se conecte conmigo uno de estos días?. Por cuernófono no, ya no funcionan las líneas telefónicas o los sat o -casi- nada técnico o electrónico, me temo, pero..."
"¿Estás lista para ello, Rose?, puede no ser lo que esperas... ¡no lo fue para tu madre, de seguro!, yo puedo traerlo... ahora, si quieres, pero me temo que no estés lista para todo lo que sé que tiene que contarte. De él, de tu madre, de tí... y del pasado..."
"Quiero... y tengo que, Pavel... es.. ¿tu nombre o apellido?, disculpa, si nunca pregunté"
"Iba nunca quiso que el apellido me afectara... profesionalmente hablando"
"¿Eres royal?"
"No más que tú, Roza. Soy tu tío. Mi padre -mío y el de Iba, tu padre- me tuvo con una dhampir rusa llamada Yeva".
"¿Yeva... Belikova?"
"Va por ese nombre, sí. Pero es una Romanovna. Su esposo moroi era Belikov"
"¿Eres... el tío de Dimitri, entonces?"
"¿Mitya Belikov?, obvio... ¿de dónde lo conoces?", la miró muy fijo, ¡levantando sólo una ceja, el muy patúo!
"Él y yo... yo y él... este...".
¿Y Rose enrojeció como la grana?
"Eso, querida, deberás explicárselo a tu Baba", ¡Y desapareció!, riendo a mandíbula batiente.
La romántica escena del capítulo anterior está basada en el último libro, Last Sacrifice, de R. Mead
quise que Dimitri también tuviera su POV
laaargo, lo sé.
pero el muchachote tiene que convencer a todo el mundo, al parecer
