Abri grande los ojos. El realmente no podia estar hablando en serio.
—¿Que? No, papá.—Al instante me pare del pequeño tronco.—No quiero casarme, mucho menos con Karras.
—¿Porque no? Sigues siendo una prinecesa y tienes responsabilidades que cumplir.—Ahora el también se levantó.
—Eso no te da el derecho a elegir sobre mis decisiones. Por X'hal acabo de llegar y ya quires comprometerme.—Me aserque a el, temiendo por un momento que mis emociones se desprendieran deliberadamente.
—No es importante, este chico puede ser tu consorte.
Suspire, recordando que la idea de casarse y tener mas de un amor era basante normal entre personas de la nobleza.
—Es diferente en la tierra, papá.—Dije exasperada, rápidamente estaba perdiendo la paciencia con esta conversación.
—No estas en la tierra, hija.—El me tomo por los hombros.—Ademas, tienes que empezar a acostumbrate.
Aleje sus manos y di un paso hacia atras. Senti un apretujon en mi estomago y la idea de lo que estaba por decir me hizo pensar por un momento el presentimiento que tube desde un princpio.
—Kori, en algun futuro no muy lejano tendrás que gobernar y Karras es la mejor opción, luego podras tener tantos conyuges como tu queiras, no tienes que hacer un capricho por un simple muchacho...—Sonrió, como si lo que estubiera diciendo no estaba para nada en contra de lo que pensaba.
—Richard no es un simple muchacho y no pineso casarme con Karras ni mucho menos gobernar.—Sentencie, dando unos cuantos pasos hacia atras, teniendo el panorama perfecto para ver el rostro de mi familia.
Mamá abrio grande la boca en una 'O', algo mejor fue la reaccion de Ryand'r quien sonrio en apobracion. Tanto como yo y el rechazabamos la corona o el titulo de 'gobernante' asi que comprendía su reccion pero mi padre, el se transformo de un hombre sin preocupasiones a la viva imagen de un rey. Con el ceño fruncido y los puños bien cerrados, determimados y furiosos.
—¿A que te refieres Koriand'r? No pudes simplemente abdicar el trono ¿si sabes lo qué significa, para nuestra familia, para nuestro reino?—Puso una mano en su pecho y fue el esta vez quien se asrco.
—¿Que pasa si es lo que quiero? No puedes controlar mis decisiones, ya lo has hecho demasiado.—Comente, y aprete los puños reuniendo mi valor.—Me quedaré en Tamaran unos dias después de mi coronacion o al menos hasta que las cosas se hayan relajado entre los habitantes porqué se que la cosas han estado dificiles, pero no me pidas que me quede.
Solto un jadeo, como si lo que acabab de decir le hubiera quitado el aire.
—¡No puedes decir eso! Aqui esta tu verdadera familia y aqui es donde pertences, Koriand'r.—Señalo hacia el piso y dio zancadas hasta llegar a mi.
De repente eramos solo el y yo. Su mirada furiosa y mi coraje impertinente.
—Ustedes podran ser mi familia de sangre pero mi nuevo hogar pertenece a la tierra.—Dije, mas que decidida.
Esa idea estubo desde un principio. Mi hogar pertenecía a la tierra, a la torre T junto a los Titanes y no tenia planeado decirlo de esta forma o incuslo en este mimso momento, pero la conversación lo habia sugerido y era mejor dejar mis decisiones en claro.
—¿Porque, hija?—Su ceño dejo de arrugarse, solo para dejar una renovada mueca triste.—¿Acaso es por lo que paso? Dijiste que nadie tenía la culpa.
El estomago se volvió a cerrar, esta vez trayendo consigo un dolor fuerte en el pecho. Sentí como las lágrimas se comenzaban a acomular en mis ojos, por el dolor, y por todo lo que estaba apunto de soltar.
—N-no, no es eso papá.—Mi voz tembló, realmente me causaba daño ver a la persona que había sido mi ejemplo durante mucho tiempo, llorar frente a mi.
—¿Entonces que es?¿Acaso ya no nos quieres?—Apoyo una mano en mi hombro y con su otra mano paso un mechón de pelo que se había soltado de mi trenza detras de mi oreja.—Estar tanto tiempo en otro lugar que no es aquí te ha afectado.
Y cualquier rastro de compasión que me quedaba desaparecio por completo.
—¿Estas hablando en serio papá?—Me solté de su agarre de un manotazo.—La tierra no me ha lavando la cabeza o algo tan estupido como eso y si tanto te preocupaba que fuera tu sucesora no me hubieras dejado.
—Entonces si nos hechas la culpa de todo lo que sucedió.—Y otra vez esa expresión de horror aprecio en su rostro.
—N-no, yo...
—Ya te pedí perdón hija, ¿crees que a mi me gustó el hecho de entregarte?¿Es por eso que rechazas tu propio derecho?
—¡Si!—Explote.
Ya había caído en la trampa de las simples palabras, un lo siento no era suficiente para remediar los años perdidos.
—¡Es tu culpa por aceptar ese trato!¡Es culpa de Komand'r por traisionarnos! Habia diferentes maneras de-
—No había otra forma de acabar con la guerra y lo siento por eso.
—¡Eso no es lo que me duele papá! Si tanto me querías, si tanto querías que fuera tu heredera ¿porque no volviste?
El se quedo mudo.
—¿Porqué no fuiste a rescatarme? La guerra ya había terminado, entonces ¿porque me abandonaste?—Me quebre.
—Yo, lo siento...
—¡Un lo siento no va a arreglar las cosas! No va a arreglar los seis años que sufri incontables abusos, las humillaciones como mujer y como princesa ¡ellos mancharon mi nombre!¡soy un chiste, un objeto para ellos!
—No lo sabia...
—¡Claro que lo sabías, todo el mundo lo sabe! Pero nadie se atreve a decir la realidad de los esclavos, porque eso es lo que fui y me condenaste a ser, asique, dime, ¿porque no volviste?—Exigi, cerrando los puños y tratando de que mi respiración se regulara.
—Nosotros...yo creí que...—Cerro sus ojos y apretó sus labios con fuerza.
—Estabas muerta, nosotros creímos que te habían matado.—Termino mi madre por el.
Sentí el suelo temblar bajo mis pies, y de repente ya no podía ver bien. Me habían dado por muerta, mi familia, todo un planeta quizás.
—¿No pensaban en ir a buscarme, siquiera?—Pregunte, recibiendo al silencio como respuesta.—Si no hubiera venido...ustedes simplemente se hubieran olvidado de mi.
—No hija, eso jamás, solo déjame.
Myand'r intentó agarrarme, me alejé mucho más antes de que pudiese tocarme.
Estábamos en un lugar abierto, pero sentía como si siguiera siendo poco espacio para todos nosotros. No podía respirar.
—No me toques.—Pedi entre jadeos, subiendome al caballo.
Y antes de escuchar una palabra más, desapareci entre los arbustos.
En cualquier momento me caería desmayada, porque mis oídos no paraban de reproducir un ruido sordo y no podía parar ni un minuto de ver todo borroso, tal vez era porque el caballo corría como una bala, o porque mi mente y cuerpo no aguantaban más.
Muerta, me habían dado por muerta ¿Tan fácil?¿Habia muerto tan rápido para ellos? Y mi cabeza dio vueltas en busca de una respuesta, pensaban que era debil.
Salí disparada de la montura y el caballo rodo a mi lado. Había ido tan nublada que chocamos con una piedra.
Tan estupido.
Fue tan estupido que me largue a llorar allí mismo y me sentí peor de lo que ya estaba.
Les había gritado y echado en cara que era su culpa, y me sentía mal por admitirlo, por decirlo todo y a la vez nada.
Mire mis manos, que aunque pareciese que no tenían nada, estaban manchas. Todo en mi estaba manchado, incluso mi propio nombre.
¿Tenian ellos la culpa de eso también?
Volví a cubrir mi cara entre mis manos cuando escuché unos pasos y dejé de sollozar cuando sentí unos brazos abrazandome los hombros. Nisiquiera tuvo que decir su nombre en vos alta para saber que era Robin.
—Soy una mentirosa.—Se me ocurrió decir, porqué ya estaba harta de pretender que "ese tema" era inexistente.—Creo que ya te has dado cuenta.
—Star...
—Soy una mentirosa, menti sobre mi familia, mentí sobre ni nombre e incluso con mi pasado, todo este tiempo he sido una mentirosa.—Me destape la cara y me atreví a verlo a los ojos, sus verdaderos ojos.—Jamás fui una prisionera.
—No me debes explicaciones, Kori, esta bien.—Y el me volvió a abrazar.
¿Porqué sentía que si?
Y ahora quería decirlo, quería decirle sobre mi infancia obstruida por una guerra y como me enviaron a un campamento militar, o como mi hermana me traicionó y de allí fui directo a parar a la esclavitud donde conocí más planetas de los que pudiera imaginar, para terminar en la tierra.
Se me cruzo por la cabeza también contar las cosas obvias, quizás no tan obvias.
—No, Dick, he pasado todo este tiempo ignoradolo y creo que quiero hablarlo.—Susurre. ¿Realmente le iba a decir?
En este momento muchas cosas estaban pasando. Había vuelto a Tamaran, me iban a coronar, me habían dicho a la cara que me creían muerta, mi padre se seguirá creyendo con el poder de elegir sobre mi, todo el mundo creía que podía elegir sobre mi.
Entonces, aparte a Dick con fuerza de mi, porque sino mi desayuno iba a parar directo a su rostro.
¿Como es que una simple conversación me había hecho tan mal? Conversación quedaba corto.
—¿Te parece si volvemos al palacio?—Pregunto sosteniendo mi cabello.
—Si, por favor.
Y deje que me cargara hasta el caballo, donde me dejo recostada sobre la montura.
Durante el viaje, no hizo falta decir ninguna palabra, no porque no tuviéramos nada que decir, porque había varios temas de los cuales hablar, sino porqué simplemente no era el momento, y era cómodo, además, necesitaba un tiempo en silencio luego de haber escuchado tantas cosas.
Cuando llegamos al palacio, se limitaron a abrirnos la puerta y mirarme con cierta preocupación, asumí que debía verme fatal si incuslo me enviaron un enfermero que rechacé amablemente. Lo único que necesitaba ahora era un momento a solas con mi novio.
—¡Ey, chicos!—Oí gritar a Cyborg, que venía corriendo por hacia nosotros.
Cuabdo los vi correr hacia nosotros, recordé que ellos se habían quedado en el palacio, o bueno, haciendo una actividad específica para ellos que había organizado en cuestión de minutos antes de irme hacia el bosque.
—Hola.—Salude, y note que Robin se movía, volteando la cabeza.—¿Como la pasaron?
—¡Genial! No sabía que Tamaran tuviera tan deliciosa gastronomía.—Festejó.
—Y tan exóticos animales.—Agregó Chico Bestia.
—Y una muy buena variedad de libros.—Termino por agregar Raven.
Y sonreí feliz, porque había acertado con los gustos de cada uno. A Cyborg lo llevaron a la avenida segunda, donde todas las calles estaban repletas de puestos de comidas típicas, a Chico Bestia a la reserva animal o practicante una guía por la selva y a Raven a la biblioteca real, que era, quizás, más grande que la propia torre.
—Me alegra mucho que se la hayan pasado bien.—Dije, porqué eso era lo que buscaba.
—La pasamos increíble, pero ¿ustedes?—Y deseé dar vuelta atrás.
—Es cierto, ¿cómo les fue con el suegro?—Comentó Chico Bestia.
Raven fue la única en comprender al instante y agradecí sus poderes de empática porque apenas Chico Bestia termino la frase, lo golpeo en la cabeza con la tapa del libro.
—Pudo haber sido mejor.—Dick hablo, primero pasado un mano por su pelo y luego volteando la cabeza.
En ese momento me di cuenta que que no llevaba la máscara. Y parecía más atractivo sin ella.
Todos abrimos la boca en una O, incluso yo por pensar eso, pero era normal ¿cierto? Lo no era normal es que Robin se prestara sin su máscara frente al equipo, porque el era Robin.
Tal vez el aprendió algo durante este viaje, lo que me hizo pensar ¿qué había aprendido yo?
—Hola.—Saludo el, como si no fuéramos un equipo desde hace mucho tiempo.
—Tu, tu eres...
—Shhh, si soy ese tipo que parece junto al multimillonario Wayne, lo que significa lo que están pensado.—Levanto las manos, en forma de rendición.—Solo díganme "Dick".
Raven alzo una ceja mientras Chico Bestia y Cyborg prosesaban un segundo antes de echarse a reír, pero con muchas ganas.
Y me tardo comprender. ¿'Dick' era la traducción de...? Yo también me reí con fuerza.
—No puede ser que no me haya dado cuenta, te llamas "polla".—Y decirlo en voz alta daba mucha más gracia.
—Esta bien, sigan riéndose.—El se cruzó de brazos, y no pude distinguir si realmente estaba ofendido o si le causaba la misma gracia que a nosotros.
De todas formas las risas se acabaron cuando gritaron mi nombre.
—¡Koriand'r!
No le di tiempo a reaccionar, ni a mi padre que abrió la puerta de una patada o a Robin, quien inmediatamente tome de la mano y echamos a volar, bueno, yo comencé a volar porque si solo corríamos, nos alcanzaría enseguida.
Antes de llegar a mi habitación y tirarlo dentro detuve a uno de los guardias.
—Dile a cualquiera que pase por aquí que tiene prohibido molestarmemientras este en mi habitación, incluido su majestad.—Aclaré y cerré la puerta cuando me asintió la cabeza en aprobación.
Suspire y me desise del chal negro y de la trenza.
—Lo siento, por traerte a aqui a la fuerza.—Me disculpe, mirándolo a de reojo.
El solo sonrió mostrando los dientes sus hoyuelos.
—Es mi idea ¿o tu habitación es enorme?—Preguntó, sentadoce en el borde de la cama con duda.
—Normal, soy la princesa.—Dije ironica, y en el proceso me escape de las botas y el leotardo.
Desnudarme frente a él no había sido un problema, no me incomodaba, y esperaba que a al tampoco. Y para saberlo, ladee un poco la cabeza para verlo sentado en mi cama con las orejas rojas. Me reí en silencio mientras me ponía la priemera prenda que llamó mi antecion de todo el armario; un vestido simple de seda.
Y salte sobre la cama, sintiéndome ligera y con la oportunidad de olvidar por un momento lo que había sucedido unas horas atrás.
—Así que soy tu cónyuge.—Solto el, sin animarse a recostarte a mi lado.
—Si lo quieres ver así...—Jugue, moviendo mi brazo para darle una pequeña señal.
—¿Tendrías más cónyuges?
Lo miré y sonreí.—No tengo tan metido esto del poliamor, pero me causa mucha curiosidad estar en un trío.—Y en ningún momento pude resistir a reírme.—¿Sabes? Uno de mis tíos tubo 20 esposas y esposos, quizás pueda marcar un nuevo record.
Y su cara en ese momento no tuvo ningún desperdicio.
—Ya, hablo en serio.
—No, no tendría a otros.—Dije, poniendo una mano en su oreja roja.—¿Te dije que te vez muy bien sin el antifaz?
El se sonrojo y rodo los ojos. Y estando aquí recostada junto a él, supe que no quería olvidar, que lo mejor sería recordar, pensar y hablar.
