Minutos más tarde, el escenario cambió, ¡y de golpe!, ¿habría otro usuario involucrado, del que no supieran nada?.

El nuevo escenario era un hermoso jardín -como debieron ser los Jardines Colgantes en la lejana Babilonia- y el sol brillaba, magnánimo.

Y Rose misma llevaba un vaporoso vestido dorado -hasta el suelo-, con un velo en el pelo, sujeto por una diadema que parecía algo medieval.

Se veía muy hermosa y parecía una auténtica Princesa, en su propio reino.

"No siempre puedo caminar bajo el sol sin quemarme", dijo una voz -sedosa y profunda-, tras de ella, "bienvenida a casa, Guldzel. Así te habrías llamado, si mi Hurrem hubiera accedido a dejarte conmigo".

Al volverse, vio al Abe de sus recuerdos, pero vestido -casi- como un Sultán Otomano.

Su piel -casi- dorada refulgía como el oro abrillantado, y sus ojos oscuros eran insondables.

El pelo tenía el mismo estilo aleonado de Rose -negro, sedoso y con iguales reflejos bajo el sol- y a la altura del cuello, en el caso de Ibrahim Mazur.

Y -ellos dos- eran de tonalidades similares, de pies a cabeza.


"Baba", lo reconoció por lo que era.

Su padre, después de todo.

Las circunstancias -y los hados nefastos- se opusieron a ese encuentro durante todas sus vidas, pero ahora ya no podían interferir más.

"Así debiste decirme, muchos años atrás, pero me temo que las cosas fueron escritas -y dichas y hechas- para separarnos...".

La tomó del brazo y la llevó a recorrer el hermoso jardín.

"Así eran los jardines de Bizancio, según lo poco que nos han dicho nuestros ancestros... ¿sabías que somos Bizantinos, verdad?", y Rose asintió. "Quise... quería un lugar propio, donde realmente pudiera ser yo. No el Mazur, no Zmey. sólo yo", suspiró, "esto era un botadero en medio de unas ruinas. La construí -con mi magia- roca a roca. Tiene tantos arcos mágicos, que no mucho se atreve a acercarse. Es como Wakanda, ¿sabes lo que es?"

"¿Black Panther?". Pestanó, asombrada.

¿Cutura Pop, Abe?

"Eco, es uno de mis favoritos", sonrió sin colmillos "Puse algo de efectivo en esa peli. Stan me llamó y me preguntó si quería... me firmó una primera edición una vez. Gané un poco de vuelta", sonrió, "¡OH, no soy lo que dicen de mí!. La magia -y sobre todo la de tierra- crea ilusiones fantásticas, y así me ven. Por medio de una ilusión. Pero tu madre nunca me vio con esa máscara, supo de inmediato como era yo. Y supe que ella era la única para mí".

Ante una mirada de Rose -y sus cejas pegadas a la diadema sentada en su cabeza- él asintió, silenciosamente.

"Te preguntas cómo nos conocimos -tu madre y yo-, y te lo debemos... o yo, al menos".

Suspiró y pareció que el viento se lo llevaba... hacia los oídos de su bienamada.

"Yo conocí a tu hermosa madre en Escocia. Tenía negocios por esa zona, y el contacto me llevó a ella. Mi Hurrem -por ese entonces- aún no cumplía los 17 años y -aún- estaba en su escuela, y yo tenía -recién- 21 años y mi destino iba a cambiar, brutalmente. ¡OH, Y sí que cambió al conocerla!. Y supe que nada podría cambiar lo que sentía -ya- por ella, pero romper los acuerdos legales previos, Rose... habría sido catastrófico, y no sólo para mí".

"¿Qué acuerdos?, yo no sé nada de tí. Ella nunca me habló de tí o de ustedes... o de nada. Me abandonó en St. Vlad, y fue todo".

"Debió dejar que fueras a St. Basil, pero ella se negó, rotundamente. No quería nada conmigo. Nada que te relacionara a mí, claro".

¿Sabes quién es Basil, al menos?".

"Para los antiguos bizantinos era algo así como un mago. Era de tierra -casi todos los Mazur lo somos- muy rico -gracias a su magia- y muy llevado de sus ideas, me temo. Rompió con la sociedad que tenía con Vladimir y los otros, y muy posteriormente... desapareció. Así, en el aire. O en la tierra, o dónde fuera el caso. Se esfumó", se encogió de hombros.

"¿Sabes más de ese tiempo?".

"No hay mucho más, me temo. Basil hizo desaparecer manuscritos y demases. Hemos debido reconstruirnos de la nada absoluta. Siempre aparecía algo, cuándo más necesitábamos. Tesoros ocultos. Escrituras de terrenos. Fideicomisos. Todo en el máximo secreto para las generaciones posteriores... es una compulsión en la sangre Mazur, me temo. Mis antepasados no pudieron romperlo, pero padre y mi abuelo lo lograron... juntos. Y fue así que se hicieron con el capital acumulado, de mucho tiempo atrás; capital que heredé a la muerte de mi padre ".

"¿Y qué me dejarás a mí, entonces?, supongo que a tu hija le ibas a heredar algo, alguna cosa"

¡OH!, eso sonó demasiado interesado, Rose.

"El dinero ahora es irrelevante, me temo, y de eso tenía mucho, sí. Nadie es rico -como antaño- ni las tierras -sin manos para trabajarlas- son valiosas. Además, en todas partes se cuecen habas, querida. Uds. también deben tener cuadrillas de saqueadores que toman todo, sin importarles nada"

"Los llamamos los carroñeros. Y sí. Tenemos. Y muy cerca, me temo. Entonces... ¿no tengo dote, o derecho nada?, ¡qué pena!, me hacía falta hace años... ¡y más aún, ahora!"

"¿Dote?, ¡pero si tienes 17 años, Rose!, ¿para qué quieres una dote?"

Levantó una -bien- perfilada ceja, negra como alas de cuervo, y sus ojos se entornaron.

Es más, se volvió a mirarla a los ojos, y Rose sintió una fuerte presión tras ellos.

¿Quién necesitaba a otro usuario, si tenías a un Mazur, al parecer?

"El sobrino de mi tío Pavel, ¿Mi Mitri?", él asintió, sin traslucir nada, aún, "nos vamos a casar con el Ritual Parabatai, Baba", tomó un mechón de su pelo y lo examinó al sol, muy interesada en las puntas, al parecer.

Luego miró sus uñas afiladas y doradas. Se veían lindas..

"Y él ya está hablando con mami. Si sobrevive, claro", temió. "Y si él es sobrino de una reina -aunque sea la moroi esa, claro-, creí que... ", se hizo la ingenua, mirándolo con sus ojos muy grandes y brillantes... e insondablemente tristes..

Había obtenido más información de la esperada.

Y aún faltaba, lo sospechaba.

Y si no la obtenía, ¡tendría que arrancarlas como fuera!

Aún jugando a la bebita de Baba.

"¡Oh, a Tatiana eso no va a gustarle, nadita!".

¿Y Mazur se echó a reír?,¿en serio?.

¿Después de oír que su única hija -que sepamos- iba a casarse y a los 17 años?

¿Y con el sobrino de su hermano Pavel?

"No es que le enviemos una invitación o algo, ¿sí?, es su tía, claro. Pero...", lo miró fijamente, ¿acaso no le molestaba o algo así?, ¿o nada?. "Tú esperabas algo así, ¿verdad, Baba?, ¿que algo pasara entre el sobrino de tu hermano y tu hija?", y le dio un empujoncito, con la boca abierta y los ojos salidos.

"Un hombre puede soñar, claro", reconoció, alzando los hombros con descuido, "lo conocí de bebé, obviamente. Lo vi crecer. Siempre fue un buen muchacho. Y se volvió un buen hombre. Y cuándo volvió a Rusia -huyendo de una loca en llamas, debo decir- entre su tío y yo lo convencimos de ir a St. Basil, a dónde yo ya había enviado a tu madre, arrancándola del lugar en dónde -casi- se ocultaba con su cargo. Era lo mejor para ambos. Era más seguro. Tatiana no tiene tanta injerencia en St Basil, no como ella cree. Así que -llegando ella- Miya fue enviado hacia América, con lo último de combustible y provisiones -de lo que podían compartir, claro- para así ser enviado a buscarlas, a tí y a Vasilissa".

"¿Y a Tatiana le cayó mal que enviaran a su sobrinito a buscarnos, verdad?, o sea, a mí. Por ella y me dejaran como pasto de los zombies, pero yo ya era... tu sabes, ¿una Dragomir?".

Preguntas y más preguntas. Dudas y más dudas.

"¡OH!, es que no lo dije por él, Kizim", sonrió, enseñando los colmillos ¿abrillantados? "Lo digo por tí... ¿sabes por qué odia a mi Jani -¡y sobre todo a tí!- con todas las fuerzas de su negro corazón?, ¿y de mucho antes de lo de los Dragomir?"

"¡Oh!, ni idea de esa rivalidad. ¿Y por qué fue?, ¿fue por algo que tú hiciste, cierto?", lo acusó, poniendo un dedo en su pecho y presionando, para dejarle un moretón... ¡mínimo!.

"Porque yo quería casarme con ella -con Jani, con tu madre- pero yo ya estaba casado con Tati... la tía de Tu Mitri. Que -además- es el sobrino de mi hermano Pav", y se echó a reír, con todas sus ganas y fuerzas.

"¿La Tía Tute de Mi Mitri es... mi madrastra malvada?"

Y Rose parpadeó no una, ¡sino muchas veces!.

Como para quitarse esa imagen de la cabeza, claro.

Y de pronto, un recuerdo; que la golpeó como una tonelada de ladrillos.

La corte.

Tatiana la llamó.

La miró de arriba a abajo, frunciendo el ceño.

Despectivamente

Y le dijo que se alejara de su sobrino.

O podía olvidarse de ser la guardiana de la Princesa Vasilissa Dragomir.

Y entonces Rose se echó a reír.

¡Siempre fue por Dimitri, obvio!.

¡Vieja -y sospechosa y copuchenta- bruja!.

Seguramente, tenía más espías en St Vlad que sólo Kirova.

"Le enviaremos una invitación, obvio. ¡Somos familia, la vieja bruja y yo!"

Y sonrió, maliciosa.

"Rose...". Y Mazur movió la cabeza, bonachón.

"¿La Queen Bitch?", dijo Rose, con voz infantil

"Rose..."

"¡OK!, la brujilda del 71 -haciendo referencia al PO de la corte, claro- ¡y es todo!".

Y estampó el piso en el suelo.

"¿Y entonces?, ¿la dote?, porque si él es como un principito y yo una... ¿Step Princess?, o algo así. Pasando y pasando. Yo te dejo a tu Tati -tranqui, por ahora- y yo me quedo con su sobrinito lindo y pechocho, ¿te parece?... ¡A menos que quieras que le pida dote a los Ivashkov!"

Y abrió los ojos -y la boquita- como platos... pero voladores (No identificados, claro)

"Nop, tú te quedas con Dimitri -con mi bendición paternal, claro- y yo con tu madre, ¡eso sí que me gusta más!"

Y tuvo la audacia de frotarse las manos, el muy -moroi- truán!

"¿Crees que ella quiere volver a ser tu amante, tu concubina, la otra, una...?"

"¡Rose!, ¡no te permito que hables así de tu madre!", vociferó, seriamente.

"Es lo que hiciste con ella, ¿cierto?", ¡oh, el dedo más adentro del pecho!, "¡te acostaste con ella y se quedó embarazada de mí!, ¡y tú ya estabas casado con... eso!, ¿acaso le hiciste a tu esposa lo que le hacías a mi madre, cochinón, infiel, y adúltero?, ¡puaj!"

"Me lo merezco, lo sé", reconoció, tomando el dedo de su pecho y besándolo en la yema, para luego soltarlo. "Con Tati... las cosas nunca fueron como queríamos... me casé con ella a los 18 años. Y su familia se negó -rotundamente- a que me nombraran Príncipe Consorte, así que les prohibí que publicaran el matrimonio... del que debería nacer el nuevo Príncipe Ivashkov, que es como se estila entre ellos", sacó un pañuelo de seda de un bolsillo y se secó el sudor provocado por el ardiente sol.

Luego, la llevó a una banca -rodeada de bellísimas rosas turcas- y apareció una mesita con un servicio de té. Y simplemente, tomó una taza y sorbió, cerrando los ojos para disfrutarlo.

Había comprendido el mundo de los sueños mejor que Rose, al parecer.

Y Rose bebió del té... y del conocimiento que le llegaba en ese momento.

"¿Y?", presionó.

"Ella -y sus abogados- presionaron y el contrato no pudo ser roto, o habrían demasiadas pérdidas... el derecho a St. Basil, por ejemplo. Entonces me ofrecieron ser un Lord Consort y pregunté si ese título era sólo mío o para mis... descendientes. Yo estaba pensando en tí, claro. Tatiana no necesitó que se lo dijera. y me prohibió reconocerte -o a cualquier hijo que hubiera tenido, fuera del matrimonio- o haría efectivo el contrato. Y tu madre se enfureció conmigo -y con razón- y te alejó de mí", movió la cabeza, y su pelo aleonado se movió, en el viento.

"De ahí viene mi pelo", se dijo Rose, admirando los reflejos en el viento. "¿La Reina Malvada nos conocía?, ¿por qué tanta mala sangre, tanto odio, entonces?", dijo en voz alta.

"No. Tatiana no las conocía personalmente -afortunadamente- pero sumó dos más dos al poco tiempo después. Supongo que te vio en la corte en algún momento -a tí o a ambas, no lo sé- pero ya no pudo morderlas -y no figurativamente- porque Jani entró al servicio de Ariana y tú quedaste bajo la protección Dragomir... y cuando todo estalló, lo de la prima Vasilissa -digo- y se llegó al ADN de ustedes dos... estalló en ira... otra vez. Pero las pruebas eran... irrefutables. Pero surgió una -débil alternativa- y eso rompió sus ilusiones de control -otra vez- y su ira contra ustedes dos -las Princesas Dragón- creció a un punto..."

"¿De agujero negro?, ¿la habrá comido viva, ya?"

"Me temo que no, Kizim. Pero no falta mucho, creo yo... porque su sobrino -uno de los dos favoritos- y la hija que nunca tuve con ella.. Quieren casarse, contra viento y marea y zombies y eso. Y tú. -virtualmente-, eres la heredera de lo que queda de su mundo en ruinas... dos asentamientos poderosos, a los que -ya- no puede poner sus garras encima... St. Vlad es -por derecho- el hogar ancestral de los Draconia. De la prima Vasilissa y tuyo. Así lo estipuló Alexandra, al... arrendárselo a los morois -de forma vitalicia- pero con esa salvedad, claro. Su progrenie siempre tendía hogar y refugio en él..."

"Y el otro es St. Basil, ¿supongo?"

"Sip, dónde tu madre gobierna en tu nombre. Como yo, eres la descendiente de Basil, y ella es la Regente en tu nombre. Basil se ocupó -también- de eso... la fuerza no sólo está en esas rocas, sino en los huesos, Kizim... como en el mito de Epimeteo, al arrojar piedras sobre sus hombros..."

"Los huesos de la madre", murmuró Rose.

"No sé si las otras lograron resistir, y puede deberse a que no tienen los huesos... correctos... y hablando de madres... ¿puedes llevarme con la tuya, Kizim?".


Rose llevó a Abe al otro escenario, para rescatar a Su Mitri de las garras de su madre -que seguramente, ya lo había molido a pulpa a estas alturas- y pasarle a cambio a su padre, para que... le hiciera lo que le diera la gana.

¡Todo menos un hermanito, guácala!

Si era tan buen hombre como ella decía que él era, la conversación sería... eso.

Una conversación.

De otra manera, recibiría su merecido.

Y de eso ¡si se ocuparía Janine!


"¿Mami?, ¿me llevo a Mi Mitri y te dejo a mi Baba?", asomó Rose en la escena, tirando a su padre adentro y acercándose a Dimitri, "que tiene que explicarte algo de una esposa o algo así..."

"¿Esposa?, ¿de quién?".

Y Janine se volvió -peligrosamente- hacia ellos, la atención ya no el Dimitri (¡afortunadamente!)

"¡Oh, pues de él, claro!, ¿esa vez, cuándo me hicieron?, ¡él muy moroi ya estaba casado, y con la Reina Bruja moroi!"

Y Rose tiró de Dimitri -sin verificar si estaba vivo o hecho pulpa-, y a la bolsita de terciopelo -tirada por allí- para escapar del objeto que voló desde las manos de Janine ¡y directo a la cabeza del que fuera su único y gran amor!


lo se! demasiado largo, pero no podía cortar el te a te de Abe y su Kiz.

además, los secretos de dos (Abe y Jani) no son de vos!, jeje

los leo