Rose y Dimitri cayeron fuera de la net dreamer -y de sus asientos- casi sin aliento.

Lissa y Sonja se desconectaron -de golpe- al oírlos salir.

¿O caer fuera?, eso no estaba claro. ¡Oh No!

"¿Todo bien?", dudó Lissa, al verlos tan... alterados.

Ninguno se veía -totalmente- bien.

Y tras echarles un- muy buen- ojo, se dio cuenta de que no se veían... nadita bien, realmente.

O mejor dicho, él se veía... algo manoseado.

Como con la ropa desarreglada.. Y sucia y... ¿con sangre?

¡Ah!, Janine, claro. Pensaron ambas usuarias al unísono.

En absoluto sorprendidas de que lo reflejara en los físico... después de todo, si te matan en la matrix...

Pero Lissa -¡si!- abrió los ojos como platos al ver algo -dorado- en la mano de Rose.

Era un -pequeño- trozo de tela.

De una tela que no tenía puesta.

"¡Cómo trajiste algo de los sueños, Rose!", y lo tironeó de la mano.

Se lo mostró a Sonja, que lo miró a trasluz, mientras que Lissa casi saltaba de la emoción.

"¡Seda pura!, ¡esto de dónde es, Rose, dónde estuviste!"

"Primero, con mi mamá, acá en St Vlad", explicó, contando con los dedos. "Luego, en Rusia. Y después, en la casa de mi padre, en Estambul. Y yo vestía un vestido de esta tela, con un velo vaporoso y una diadema".

"Esto... no es posible. ¡es del mundo de los sueños!" casi gritaba Sonja, y se tuvo que refrenar para no zamarrearla por los hombros, como a una muñeca de trapo.

"Pero... ¿Y si ese vestido existe, pero en la casa de tu padre?, ¿y si él te imaginó en él, Rose?", tanteó Lissa, "¿sería algo que él... tendría para tí?"

"No lo sé. Sólo sé lo que me dijo. Que él -sí- me quería, y con él. Y llamarme Guldzel o algo así. Pero mi madre se opuso... ¡Y tuvo razón, una vez que fuera!"

"Guldzel... Rosa... seda rosa... ¡Seda de Damasco!", saltó Sonja, "carísima y única. Casi inexistente... ¡oh, esto es asombroso!, imagina todo lo que podríamos lograr. O intentar. Mover cosas -reales, obvio- incluso a personas!"

"¡Woa, Sonja!, vas demasiado rápido. Pueden intentarlo entre ustedes dos. Luego con otros. Pero no cantemos victoria. O nada... no sé qué pasó. Que me hizo... traerlo".

Y Rose tomó el trozo y lo miró, intentando evocar algún recuerdo.

Pero nada venía a su cabeza.

"¿Algo más pasó?, digo, tu madre y tu padre...", insistió Sonja, mientras Lissa revisaba al vapuleado Dimitri, aún en el suelo.

"Yo llevé a mi padre con mi madre ¡y ella le lanzó algo a la cabeza!, así que agarré a Mi Mitri, apretamos cachete, y caímos acá. ¡Literal"

"¿A título de qué... tu madre atacó a tu padre?", Lissa levantó las cejas.

Conociendo a Rose...

"¿Saber que el muy moroi estaba casado cuándo me hicieron... cuenta?", ¡y puso una carita de niña ingenua, que hasta Lissa se la creyó!, por un sólo segundo, claro.

"¿Zmey... casado?", dudó Dimitri, apoyado en sus codos, para levantarse del suelo.

Frunció el ceño.

"Si no fue con tu madre... ¿con quién, entonces?"

"¡Con tu Tía Tute!, claro. ¿quién más lo aguantaría?"

"¿La tía de Dimitri... la Reina Tatiana...?", dudó Lissa, separándose de Dimitir, para mirar a Rose.

Bromeaba, ¿cierto?

"Sip, es mi Madrastra Malvada y todo eso. ¡Y oigan esto!, Dimitri no sólo es sobrino - político- de mi papi... ¡Sí lo es, pero real, de su hermano, Pavel!"

"¿Tío Pav es..?" Dimitri abrió los ojos como UFOs y parecía querer decir algo, pero no podía. "¡Eso no es posible, yo conocí al hermano de mi tío y no era él!, ¡Zmey sólo era su cargo o algo así!".

"No, amor. Mi padre usaba ilusiones para cubrirse. Eso me lo dijo él. Así que su guardián -Pavel Mazur, que es tu tío-, es también mi tío", se encogió de hombros, con una sonrisa enorme. "Ellos son hermanos -sin duda alguna- y nosotros -tú y yo, los dos- somos nietos del mismo Mazur -moroi-, y ¡todo en familia!, espera, ¡deberíamos enviarle una invitación a tu Tía Tute!", ¡y se puso a aplaudir con la idea, "como deferencia, claro. No es que la cuente entre los invitados o espere un feo jarrón de ella, pero somos... ¡casi familia! ¡soy su hijastra bondadosa y tú sus sobrino!", y se echó a reír.

Los demás sonrieron, muy nerviosamente.

"Y eso pueden cacarearlo. Los chismes alegran los días, estos días. Pero hay algo que no pueden... St. Basil, ¿el de la academia rusa?, se llamaba Basilio o Basilius... y es el cumano. El de tierra. Y es mi ancestro, definitivamente".

"Dos. Nos faltan tres", dijo Sonja, tomando notas, "seguramente, en cada punto cardinal".

"¿Eso qué me recuerda?, algo que nos dijo Setrakian. Algo escrito en ese libro antiguo, el que fue traducido de tablillas o algo así. ¿El Occido Lumen, cierto?", caviló Lissa.

"Según ese libro, ellos -los strigoi- se originaron de un ángel caído, sí", recordó Sonja. "No del ángel caído. Sino de uno -y muy- posterior. En Gomorrah o Sodoma. Ese ángel -que era uno de los mensajeros- probó la sangre humana y su entidad -o algo así- cambió, para mal. Atacó, mató y bebió a los humanos a su paso. Así que fue capturado, castigado y decapitado, y sus partes separadas y arrojadas en distintos puntos del mundo... ¿conocido?, ¿o en general?, hay que pensar en que el concepto de mundo era más... estrecho y plano, que en nuestros días..."

"El de Rusia es la cabeza, eso nos dijo Setrakian", recordó Lissa, "porque los dirige como en una mente en colmena... pero quedan varias partes".

"¿Qué parte trajeron Vlad y sus amigotes, me pregunto?", se preguntó Rose..

"Hay que volver a conectarlo. A Setrakian. Me temo que no tiene muchas fuerzas, pero debemos hacerlo. Por el bien... de toda la humanidad".

"Yo se lo comenté", dijo Dimitri. "De los... nuestros, que son independientes -como manos ambidiestras- y de los zombies... "

"Que caminan sin una mente, sin dirección"; terminó Sonja. "¿Crees que son los pies, Dimitri?, oh, eso me asusta"

"Lado derecho corporal, es lado izquierdo del cerebro", recitó Rose, "es el lado de lo concreto y de la lógica... si esto es correcto, nuestros strigois son..."

"Todos diestros", dijo Sonja. "Todos son -o parecen ser- diestros".

"Déjenme concentrarme", dijo Rose, cerrando los ojos, "yo vi mucho tipos, en esa otra vida. Humanos, dhampirs, y moroi... un momento y ya vuelto"

Su memoria -alterna- la llevó por todos sus encuentros con strigoi.

Dos muy viejos en alguna parte de algún lugar llamado Spook o algo así.

Hubo un muerto, un novicio dhampir.

Su rostro seguía oculto a su ojo mental.

Puso su atención en sus manos. Sus movimientos.

Luego, el ataque a St. Vlad.

Muchos strigois, todos parecían trabajar al unísono.

Pero no era así. Llegaron juntos. Se fueron juntos.

Pero atacaron cada uno por su lado.

Y por eso los guardianes exterminaron a muchísimos.

El rescate, que acabó con Dimitri como strigoi.

Los strigois rusos, mitad y mitad. Con y sin cerebro.

El ataque de Dimitri a Lissa.

Su transformación a dhampir.

Y lo que había tras el velo de su viaje a Rusia, de vacaciones.

El Rey Sangriento.

Empujó más allá, abriendo los recuerdos de una Rose que no era SK, pero... que parecía ser la ¿Parabatai? De Dimitri.

Y abrió los ojos.

"No vi a nadie zurdo. Algunos eran más torpes, y se demoraban unos segundos -o minutos- más, en reaccionar; y esos eran más fáciles de exterminar, y me topé con varios de esos".

"Entonces, cabeza y mano -o brazo completo- derecho", anotó Lissa, "Dimitri cree que los zombies están ligados a los pies, y ya nada es ilógico. Es decir, sólo se mueven..."

"Plata es un metal alquimista, el más puro", retomó Dimitri, "pero el oro es el más terrenal. El más codiciado. Plata... elimina a los superiores. Oro... invalida a los zombies"

"Quiero echarle mano a ese libro de Setrakian", dijo Sonja

"Y todos", dijo Rose, "Ibrahim dijo que revisará sus notas, ¿cierto, Dimitri?", él asintió.

"Me dijo que El Lumen... traía mala suerte cada vez que salía a la luz. Y la última vez... se quemó la casa de subastas, y no se lo volvió a ver", les contó Dimitri.

"Necesitamos a todos conectados a la vez", se desanimó Lissa, "como en esas reuniones virtuales... ¿zoom las llamaban?", y Rose asintió, las cejas fruncidas.

"Creo que... ¿y si creamos un tablero de anuncios en la dream net?, ¿algo así como un lugar entre escenarios, en donde otros visitantes encuentren mensajes o dejen los suyos?, un lugar que todos conozcamos, aunque sea de vista...", sugirió Sonja, pensativa.

"Disney", dijo Lissa, "o algo así. Si les pides que lo imaginen, muchos lo recordarán"

"Claro, Princesa"; dijo Rose, burlesca.

"Tú eres la princesa", le recordó.

"Nop. ahora soy la Step Princess", y todos se echaron a reír.


"Debes dejarlos cargando en la luna llena", le recomendó Yeva a Dimitri -un par de días más tarde- cuando lo conectaron con su familia.

"¿Cuál es la mejor fecha?", dudó Dimitri, "para sugerir a Roza. que aún no los vé. Claro"

"El primer día, después de que termine la luna llena. Así quedarán cargados desde esa noche. Hazlo en el lugar más sagrado o bendito. Es serio lo que intentarán. No se ha hecho en mucho tiempo. Es preferible prevenir a que algo salga muy mal. Deben hacerlo bajo la luz, sin sombras... ella ya caminó entre ellas. No hay que convocarlas o tentalas".

Tomó los anillos entre sus viejas manos y los acarició.

"Es una buena plata y un buen trabajo del viejo orfebre. Debes agradecerle... yo recuerdo comprar la plata -en pagos- a él mismo, para tus estacas".

"¿Por eso no... tenías dinero, Babushka?, me hubieras..."

"¡No tenía dinero porque la vida no es gratis, muchacho!, pero no. Le pagaba como pago los servicios de quienes me consultan".

"Lecturas e interpretaciones", dijo Dimitri.

"Yo envié a Zmey a buscar a la dhampir adecuada a Escocia. Sabía que en algún lugar de esas tierras místicas, se encontraba la ella correcta. Y le dije -no, lo obligué- a que las dejara ir y ser... si hubieras conocido a tu Roza acá, jamás la habrías encontrado en el jardín amurallado, bajo el sol"

"El Sol... recuerdo esa última lectura...La Estrella -entre los dos mundos-, luego El Sol y al final El Carro. Ambos confluyendo hacia St. Vlad. hacia... nosotros"

"Oksana", la señaló, de improviso.

Estaba con los ojos cerrados, para reforzar la net dreamer .

"Escuchó que tu Roza arrancó algo del velo de los sueños. Así que quiero que lo intentes tú... llevar algo -conscientemente- hacia alla. Éstas son mis coronas de boda Kokoshnik", le acercó una caja, "quiero que intentes llevarlo a la vida real. Si tú puedes... el cielo es ahora el límite. Anda, tócalas. Son reales... es nuestro regalo para ustedes. Les daríamos el mundo, pero es demasiado pesado. En cambio estas... fueron hechas por mí -para mis propias bodas con tu abuelo Belikov-, y puse en ellas toda la magia que heredé de mi padre, que era como Oksana... ese don es fuerte en su familia... lo tuvo él, lo tuvo su abuelo y lo tiene su sobrina, Oksana... quizás deberías ver quién -o quiénes- eran los no especializados en las familias de Vasilissa y Sonja... ahora debes irte, mi muchacho. Estoy muy cansada, de sólo intentar estar acá... hay algo más, algo que debes buscar... ¿sabes como le decían a la Fyodorovna?, la Loba. Y eso era un insulto, claro; pero realmente era más una leona" y le mostró la carta de La Fuerza -una mujer que está domesticando a un león, sin crueldad, sólo con bondad- eso debe estar allá"

"Lycaos. Lycaonna", murmuró Dimitri, intentando traer algo a su mente. Y sus ojos se iluminaron.

"Vas por el buen camino, muchacho. Ya nos veremos. Ustedes y nosotros. Ahora cierra los ojos, concéntrate y llévate la caja a tu -propia- vida".

Y él cerró los ojos y desapareció.

Y apareció en St. Vlad, con la caja entre sus manos.


holi! siempre creí que Yeva debía tener ancestros moroi con magia de Espíritu. era demasiado... especial, para ser una simple dhampir. y esa cercania a Oksana...

nos vemos el lunes, buen finde!