Maya acomodó la mesada, sacó la frutera y sirvió dos vasos con jugo mientras ella se quedaba de pie de lado opuesto, Shuuchi se sentó en una banqueta alta y apoyó los brazos sobre la encimera de mármol frío. La casa tenía un estilo extraño y bastante inusual, cada salón parecía pertenecer a una cultura diferente y así como el comedor era al mejor estilo japonés, la cocina parecía sacada de una película gringa. La mesada de mármol, las banquetas altas para sentarse a comer en la mesada y una cocina inmensa, con una isla en medio de la habitación y un ventanal enorme frente al lavaplatos que daba hacia un jardín tan vistoso como la cocina. La luz entraba por la ventana abierta e iluminaba toda la habitación permitiendo de esa manera que no hubiera necesidad de encender la luz de la cocina hasta que empezara a oscurecer.
—Bueno… —dudó ella acomodándose el cabello y luego, para no sentirse inquieta y encontrarle un uso a sus manos antes que sus nervios le ganaran, agarró el vaso con jugo y lo sostuvo con ambas manos.
—¿Hace cuánto que tienes esos poderes? —preguntó él de manera de empezar la conversación. Maya pareció sentirse mucho más cómoda respondiendo la pregunta que encontrando cómo empezar la historia.
—Hace más de un año, más o menos. Me sorprendió en la biblioteca cuando un par de libros se elevaron. Eran los que yo quería bajar ¡pero no llegaba! ¿Sabes lo fuerte que fue eso? Me asusté mucho en ese momento y todo se cayó. Me corrieron de la biblioteca —contó ella atropellándose con las palabras y destilando una emoción que parecía ir a un nivel diferente del que ella siempre tenía.
—¿Tuviste incidentes así seguido?
—¡Oh! Ni te imaginas —sacudió su mano haciendo memoria y empezó a contar con los dedos— en casa, en la escuela, en el gimnasio. Hubo una vez un incidente con las pelotas ¡Fue increíble ver las pelotas rebotar desquiciadas por el gimnasio! —Parecía que nada era capaz de sumirla en el desaliento y si había algo extraño, lo recordaba con especial cariño y entusiasmo— mis padres estaban molestos. Creía que buscaba problemas porque sí. Pero no era mi culpa —se tomó un momento para beber el jugo y siguió—. Gracias a una revista empecé a hacer ejercicios para controlarlo ¡Jamás pensé que funcionarían!
—¿Una revista?
—Sí, como la del test que hicimos juntos.
A Shuuichi le cayó una gota de sudor por la sien. Esas revistas eran puras habladurías, desde el título de los artículos se lo veía a tres pueblos de distancia. Pero supuso que como Maya tenía poderes reales, no fue cosa de desarrollarlos, sino de aprender a controlarlos. El supuso que el polen había hecho efecto y Maya se había alejado de él, sus poderes ya se habían desarrollado y por culpa de él, habían tardado un poco más en aparecer y hacerlo de manera drástica y explosiva como le había sucedido a ella. Pensó que de haber estado cerca de ella, lo habría manejado de otra manera ya sea por él o hasta con la maestra Genkai. Por un momento, volvió a cuestionarse qué tan bien había hecho en alejarla de su vida hacia dos años.
—¿Está bien que me digas todo eso? —preguntó él. Había escuchado un rumor de que ella había sido cambiada de instituto por su comportamiento, aunque lo dudaba. Cuando escuchó toda la historia, supo que fue por todos los sucesos que se relacionaban con ella. imaginó que por eso se habían mudado también, para alejarse de todas las habladurías al respecto de su hija y empezar de nuevo. También imagino que su padre debía tener buenos contactos para llegar al instituto con semejante historia, siendo bastante prestigioso y dedicado a los estudiantes sobresalientes.
—¡Claro que sí! Porque tú y yo somos iguales.
Eso lo descolocó por completo.
—¿Iguales?
—¡Claro! Somos almas reencarnadas ¿no lo recuerdas? —Apoyó sus brazos sobre la encimera y lo miró con esa mirada llena de energía y alegría— ¿Qué época te gusta más? ¿Te agradan los samuráis? Seguro vimos el incidente de Honnou-ji[1] ¿alguna vez has visitado el Castillo Kiyosu? —Él negó con la cabeza y fue una inyección de adrenalina para ella— ¡Vamos a visitarlo! Imagínate las cosas que veríamos —miró hacia el frente pensando en Nobunaga y volteó a ver a su compañero— ¿Crees que el fantasma de Nobunaga siga en el castillo? Quizás Nouhime esté buscándolo por los pasillos y pasadizos secretos ¡Sería genial verlo!
—Tienes mucha imaginación —la cortó un poco él. De haber estado el fantasma de Nobunaga y su esposa, Koenma haría varios siglos que ya habría mandado a buscarlo y llevarlo al mundo espiritual. Pero no podía decirle esas cosas a ella o iba a enloquecer. Sólo con una leyenda su imaginación iba más allá de los límites, estaba fuera de toda discusión decirle algo más.
Más, en lo que se distrajo, la muchacha se fue y volvió con un calendario mostrándole el próximo día festivo ¡Tendrían el día libre de clases! Y antes de que dijera que sí, ella ya había planeado su viaje a Nagoya y hasta pensado en tomar el tren Nozomi para llegar rápido y poder disfrutar de su viaje turístico mucho más. Además, ella buscó un libro donde le mostró el castillo y los lugares que estaban habilitados para los visitantes. No todos, pero podría cumplir con sus expectativas.
Kurama siguió su línea de pensamientos y actuó más como un oyente que como un emisor en el casi monologo de Maya. Hojeó un poco el libro y vio algo que le resultó llamativo en una de las fotografías. No recordaba donde, pero había visto el diseño de uno de los jarrones en algún otro sitio, aunque no recordaba donde había sido.
—¿Crees poder prestarme este libro? —preguntó él viendo la solapa y la tapa. No recordaba haberlo visto en la biblioteca, así que pensó pedirlo prestado y sacar las dudas que tenía encima al llevarlo y estudiarlo más detenidamente. Ella no tuvo problema, hasta se emocionó que quisiera estudiar un poco sobre ello.
—Tengo un libro con una recopilación de leyendas —le ofreció también. Él no ponía en duda que así lo fuera, pero con ese se bastaba y le sobraba también.
Luego de ello, Maya preparó la comida y siguieron con la limpieza de la casa, con más cuidado, terminando casi al atardecer. Había sido un largo día de trabajo, pero finalmente, habían terminado y aunque no lo pareciera, ella seguía con una energía que encontraba atípica en una persona.
Caminaron hasta el parque donde se encontraron y Shuuichi se ofreció a acompañarla a su casa debido a lo tarde que era. Además, sentía que alguien los estaba siguiendo desde hacia unos minutos y no quería dejar a Maya sola. Se repetía una y otra vez que había aprendido de los errores de su pasado y aunque la oportunidad se repitiera, no los volvería a cometer.
—Minamino-kun, ¡gracias por lo de hoy! Espero que no te hayas aburrido. Y mañana te llevaré el almuerzo ¡así que no lleves nada!
Él insistió que no hacia falta, pero no podía con la tenacidad de Maya y acabó perdiendo, en parte por querer irse rápido de ahí. Aquella presencia lo estaba molestando y no quería ponerla en peligro, así que se resignó a que le llevara el almuerzo. Eso, además iba a crear muchos más rumores de los dos de los que ya había en el instituto. No le molestaba por él, pero temía que a Maya sí pudiera afectarle que podía verse como una chica muy fuerte y optimista, pero la conocía bien para saber que era mucho más sensible de lo que ella aparentaba.
—¡Nos vemos mañana! Y prepárate para nuestro viaje —le recordó agitando su mano mientras lo veía marcharse. Él la saludó no con tanto entusiasmo, pero sí con una sonrisa y esperó a que entrara a la casa para alejarse del todo de la casa. En cuanto quedó solo y a una distancia prudente, su rostro enserió y subió hasta el techo de una de las viviendas de la zona, delatando la ubicación de su espía. Metió la mano en su cabello y sacó su rosa que convirtió en un látigo de espinas, atrapando la pierna de aquel demonio antes de que escapara.
—Aún no es tiempo —fue todo lo que dijo con voz femenina y desapareció cayendo el látigo al suelo como si nunca hubiese sostenido a nadie, como si se hubiese encontrado con un fantasma. Kurama tuvo un mal presentimiento después de eso y decidió hacer un viaje al mundo espiritual antes de regresar a su hogar.
[1] Es el incidente que lleva a cabo Akechi Mitsuhide, en el incendio donde muere Nobunaga.
¡Hola, gente linda! ¿Cómo están? Lamento muchísimo la demora para actualizar la historia. No me había olvidado ni pensaba abandonarla, sólo que he andado algo escasa de inspiración para avanzar en estos capítulos. En sí, tengo bien desarrollado todo el medio y el final, salvo estos capítulos xDDD así que posiblemente, me tome un tiempito llegar al meollo del asunto. Pero de que actualizo, seguro.
Espero que les guste, que ahora va a empezar la acción en la historia ewe.
¡Un abrazo!
