¡REGRESÉ A FANFICTIÓN!
¡Hola! Han pasado casi 7 meses desde la última actualización.
Primero que nada, una eterna disculpa a los que se quedaron con las ganas de leer más y tuvieron que esperar tanto por esto. ¡Mil disculpas!
En Diciembre del año pasado tuve algunos problemas con la interfaz de Fanfiction ¡El texto de los caps salía desconfigurado a la hora de publicar!, lo que hacía el editar los caps y publicar nuevos una tarea morosa… pero eso no significa que abandoné la historia (si supieran XD). De hecho la continué y se convirtió en una primera novela extensa. Si, cómo lo oíste. La primera parte está terminada y de a poco la iré publicando aquí mientras trabajo en el segundo volumen.
Hoy les traigo los 2 caps que concluyen el primer arco de la novela y trataré de actualizar el resto a la brevedad posible ;V.
Gracias a los usuarios LiliGI27, LectorFantasy y dios demonio Dragneel por sus comentarios.
Un agradecimiento especial para ryuzaki111, que me encontró en otra plataforma e intercedió para que regresara aquí.
Para terminar, quisiera hacer mención al usuario L'Mulk, que con su propio regreso también me dió el empujoncito para continuar aquí ¡Primero me inspiraste a iniciar la historia y ahora a retomarla!
10. Vacío y culpa
•••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••
Disclaimer: Los personajes que se desmiembran o cambian de personalidad a lo largo de la historia pertenecen a la obra del célebre Mangaka Hiro Mashima. Este Fanfiction está basado en una serie derivada y secuela de su Manga principal Fairy Tail, llamada Fairy Tail: 100 Years Quest. Contiene varios hechos canónicos dentro de la obra. No obstante, varios personajes, personalidades y escenarios puede que estén fuera de este.
•••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••
...
¡Plaaf!
Natsu Dragneel fue estampado contra el suelo por el brazo agigantado del maestro. Makarov había sido bastante paciente. Desde el momento que el chico entró por la puerta, no dejó de proferir insultos y quejas contra su persona. Erza y los otros intentaron hacerlo callar sin ningún resultado, no pudiéndose evitar así este desenlace...
—¡Ouch! ¡Duele!—sus costillas acababan de haberse soldado y ya volvían a recibir daño por su propia imprudencia...
Todos murmuraban como señoras, un comportamiento anormal considerando la clase de gremio que eran. Es que la extraña actitud del maestro durante las últimas semanas desconcertó a todos y produjo los más rocambolescos rumores acerca de la causa de su mal humor.
—¡sigh!...—suspiró el maestro—primero que nada les doy la bienvenida... ¡Natsu te juro por dios que si vuelves a intentarlo voy a golpearte tan fuerte que a tus ancestros les va a dar náuseas!—amenazó al ver que el muchacho volvía a levantar los puños...—Makarov se relajó un poco antes de continuar—Ustedes 3 a mi oficina. Lucy, Wendy, Happy y Charle esperen aquí.—dijo con seriedad.
Antes de proseguir, Gray notó que algo faltaba en el ambiente... no pudo darse cuenta de que era hasta que su mirada se encontró con la de Juvia, que se limitó a sonreírle y saludarlo discretamente con una mano...
«... Gray-sama... »
En otros tiempos se habría lanzado encima de él de manera eufórica. No es que extrañara aquello, siempre se quejaba de la efusiva actitud de Juvia. Pero ahora que finalmente lo recibía de manera normal, no se sentía del todo bien...
«... Debo estar loco... » pensaba Gray mientras se dirigía a la oficina de Makarov.
...
La pequeña oficina estaba ubicada en el segundo piso, unas habitaciones a la derecha de la enfermería. Los 4 entraron en silencio.
—¡Sigh!... que voy a hacer con ustedes—dijo visiblemente cansado.
—Maestro nosot...
—¡Guarden silencio!—volvió a imponerse el maestro.
Makarov busco tranquilizarse y encontrar las palabras para expresarle sus preocupaciones a sus "hijos"...
—Mis queridos muchachos...—comenzó a hablar—los he criado a ustedes 3 desde niños. Todavía recuerdo el día en que llegaron a mis manos. De todos los chicos que crecieron aquí, siempre han sido los más difíciles. Yo he sido como un padre para ustedes y como tal creo que es mi responsabilidad ayudarlos a encausar su camino...
Los 3 se miraron sorprendidos. No podían creer la hipocresía que acababa de decir... ¿Qué pasó con el "Nadie puede decidir lo que otro mago debería hacer con su vida"?
—Sé que en más de una ocasión he dicho "Nadie puede decidir lo que otro mago debería hacer con su vida"—el maestro pareció leerles la mente—pero a diferencia de los demás, ustedes 3 son enteramente mi responsabilidad...
El discurso no parecía ir a ninguna parte, más parecía un regaño. Erza y Gray trataban de recordar algo que lo ameritara y Natsu... Natsu pensaba en la inmortalidad del cangrejo...
«... ¿A dónde quiere llegar con esto maestro?... » pensó Erza reflexivamente.
«... Bla-bla... ¡Sólo quiere distraernos!... » pensó Natsu de forma distraída.
—¿Qué es lo que están haciendo con sus vidas?—Makarov preguntó con fuerza.
La pregunta sacó a Natsu de su distracción. Miró a los otros 2, Gray bajó la cabeza como si aceptara el regaño y Erza puso una cara desafiante. Parece que la discusión iba a tomar un rumbo que no era del agrado del chico...
—... Cuando decidí autorizar la asignación del trabajo de 100 años pensé en lo orgulloso que estaba de mis muchachos...—continuó el maestro—después de todo habían crecido sanos y se convirtieron en verdaderos magos—no pudo evitar sonreír al decir la última frase—... Pero a los pocos días de su partida comencé a descubrir cosas... cosas que no me gustaron—frunció el ceño—... que me hacen replantearme si de verdad he hecho un buen trabajo con ustedes... olvidé que el hecho de que sean grandes magos no significa que sean adultos hechos y derechos... —hizo una pausa antes de continuar—Primero que nada, ¡Gray!
¡Plaf!
Ahora el mago de hielo fue estampado contra el suelo, de igual manera que Natsu hace un momento. Erza y Natsu quedaron mudos.
—¡¿Y eso por qué?!—dijo Gray adolorido.
—¡Y todavía lo preguntas!—renegó—¡Cómo puedes hacer sufrir tanto a esa pobre chica!
Gray finalmente entendió de qué iba el asunto...
«... ¡Dios!, parece que ahora todos se sienten con el derecho de decirme que hacer!.. » pensó Gray.
—... Mira muchacho no te estoy diciendo que debas obligarte a corresponderle o algo parecido... ¡Pero por amor a dios, al menos compórtate como un caballero!—se exasperó—Mira que una cosa es que ella sea algo rara, tal vez incluso algo molesta, ¡Pero eso no justifica el trato que le das!
—Maestro yo...
—¡Aún no termino!—interrumpió—¿Cómo fuiste capaz de abandonarla en medio de la nada?—terminada la frase Gray bajó la cabeza avergonzado—Si ustedes 2 estaban conviviendo juntos, como mínimo deberías haberte despedido de ella... Sin importar la misión, la familia siempre está primero... ¿Cómo pudiste dejar que tu búsqueda de venganza cegara tu juicio?
Gray no volvió a protestar. Sencillamente no tenía justificación, aunque Erza también tenía su parte de culpa en el incidente de Avatar y el abandono de Juvia... Internamente agradecía que el maestro no descubriera que él y Natsu casi se matan en plena guerra...
«... Erza, ¡más vale que guardes el secreto!... »
—Y ahora... ¿En verdad pensabas irte a una búsqueda tan larga y peligrosa sin dejar todos tus asuntos con ella zanjados?—Makarov habló enojado—Si no puedes corresponder a sus sentimientos, ¡Entonces simplemente recházala con amabilidad y no le hagas más ilusiones! Al ser ambos miembros de Fairy Tail, son prácticamente familia. Piensa en ella como una hermana a la que debes proteger y respetar...
—¡En verdad eres cruel Gray!—dijo Natsu burlonamente—¡Dale su merecido maestro!
—¿Y tú quién te crees para hablar?—dijo Makarov con furia contenida.
—...—Natsu se calló, un escalofrío le recorrió el cuerpo.
—Ya descubrí lo de tu pequeño viaje del año pasado...—Nastu comenzó a sudar frío—¡Abandonar no solo al gremio sino también a tu compañera más cercana! Tú sabes mejor que nadie que ella no tiene a nadie más que nosotros. Es más, recuerdo que tú fuiste quien la trajo aquí la primera vez. ¿Cómo crees que lo pasó cuando el gremio se disolvió y todos tomaron caminos separados?
—¡Usted no es quién para reclamarme por eso!—dijo Natsu desafiante—¡Usted mató al gremio!
—¡Natsu!—dijo sorprendida Erza por el atrevimiento.
La separación del gremio después del incidente Tártaros, fue un shock para todos. Desde que se había enterado, Natsu se quedó con las ganas de golpearlo por haber disuelto el gremio en su ausencia.
—¡Tú, pequeño!.. —Las venas de la frente de Makarov sobresalían y apretaba su puño con fuerza—¡Yo desmantelé el gremio para protegerlos! Y cuando lo hice, estaba seguro que todos tendrían a alguien para recorrer su camino... o al menos eso creí... Natsu. ¿Es que no te das cuenta que aun con toda tu inmadurez, eres una especie de "senpai" para Lucy?
—¡Pero cómo iba yo a saber que el gremio iba a disolverse!—Natsu seguía intransigente en su posición...
—¡Primera dame fuerza!—exclamó el maestro, llevándose la mano a la frente mientras sacudía la cabeza ¿Por qué tenía que ser tan cabeza dura?—...sigh... miren, como dijo Natsu, tal vez yo no sea el más indicado para reclamarles sobre estas cosas...—su voz se calmó—pero por eso mismo es que lo hago. No quiero que cometan mis mismos errores y acaben lastimando a sus más cercanos.
Obviamente el maestro se refería a su propio fracaso con su familia biológica... su relación con Iván era desastrosa y apenas había logrado rescatar sus lazos con Laxus...
—Mis queridos niños—continuó—les enseñé a ser fuertes y a enfrentar sus miedos. Pero nunca les enseñé a lidiar con sus sentimientos. La verdad es que yo tampoco fui muy bueno con ellos—dijo con sinceridad—... Lo que me lleva al siguiente punto... ¡Erza!
—Maestro...—contestó la peliroja.
—Casi nunca me has dado un motivo para molestarme contigo. Has sido una hija obediente y una verdadera hermana mayor para estos 2 torpes—dijo refiriéndose a Natsu y Gray—pero hay algo que debo decirte hija mía: Todas las oportunidades que dejes pasar de lado por miedo, acabarán alcanzandote cuando seas mayor, y cuando el arrepentimiento te llegue, te encontrarás a ti misma ya muy débil y marchita para correr de nuevo por la felicidad...
Si toda la charla había sido difícil de entender, la última reflexión alcanzó un nuevo nivel de complejidad. Uno completamente fuera del alcance de Natsu y Gray. Incluso a Erza le tomó unos minutos entender a qué se refería el maestro...
Erza masticó bien las palabras y al darse cuenta del mensaje se molestó. Si en algo se parecían los 3, era en lo cabeza dura...
—¡Maestro con el debido respeto, creo que se está extralimitando!—respondió Erza con firmeza.
Makarov abrió los ojos incrédulo. Estaba seguro de que si alguno de los 3 podría entender razones sería Erza. No se dio cuenta que había aplicado la estrategia equivocada. Porque si intentabas presionar a Erza con sentimentalismos más testaruda se ponía...
—¡Erza tiene razón!—dijo Natsu. El chico realmente no entendía el mensaje pero... ¡Todo sea por darle la contra al maestro!
Gray se quedó en silencio...
—Escuchen muchachos...—Makarov intentó un último mensaje—son libres de elegir lo que quieran, pero hay una verdad innegable: La juventud pasa rápido y para cuando se den cuenta, sus mejores años ya se encontrarán lejanos. Este es el momento de sus vidas donde todo es posible... ¡Vivan pues una vida llena de experiencias y sueños realizados!
Las últimas palabras del maestro retumbaron en la cabeza de Natsu. Lucy le había dicho algo parecido en una conversación durante el viaje. Erza y Gray también parecieron conmoverse.
—Gracias por sus sabios consejos maestros—dijo Erza con seriedad—consideraré su sugerencia.
Gray no dijo nada pero Natsu no parecía muy contento por la reflexión. Bajó la cabeza y se retiró sin despedirse bien...
—... Me voy a casa—dijo Natsu de forma seca.
Gray no reaccionó pero Erza y el maestro lo reprendieron.
—¡Natsu no seas irrespetuoso!—reclamó Erza.
—¡Qué saben ustedes!—Natsu salió corriendo...
—¡Natsu vuelve aquí!—exclamó Erza.
El maestro se quedó serio, cruzado de brazos buscando una respuesta para el extraño comportamiento del chico. Esto no se iba a quedar así, Natsu podía tener eso por seguro.
...
—••—
...
Mientras los 3 magos comparecían ante el maestro. El resto de los miembros del equipo compartían con el resto del gremio. Al menos con la mayoría que no estaba a la espera de la salida de los 3. Lucy encontró a Levy sentada junto a Gajeel, quien dormía al lado de media docena de platos vacíos...
—¡Ha pasado un buen tiempo Lu-chan! ¿Cómo estuvo el viaje?
Ambas amigas conversaron de todo. La búsqueda de información, el accidente, Brandish y las últimas noticias provenientes de Álvarez. Por supuesto que la rubia obvió los detalles acerca de la misión, después de todo había hecho la promesa de no revelar nada.
En la planta baja, buena parte del gremio estaba expectante a la salida de los muchachos. Los ruidos previos no dejaban de aumentar las expectativas. Todos quedaron confundidos cuando Natsu salió del edificio corriendo...
—¡¿Natsu qué haces?!—exclamó Elfman cuando éste tiró su vaso al pasar.
«... Natsu... » Lucy pensó.
...
—••—
...
Los 2 días siguientes, Natsu no salió de casa, solo comía y dormía. Los víveres se iban agotando pero no parecía importarle. Happy comenzaba a preocuparse por su amigo...
En la mañana del tercer día Natsu se levantó temprano debido a un insistente ruido en la puerta. Se detuvo antes de abrir para averiguar de quién se trataba. Cuando sintió el olor del maestro dudó un segundo antes de abrir...
—¡Buenos días muchacho!—saludó entusiasta Makarov—¿Cómo has estado?
—...—el chico no respondió.
—Natsu, creo que dejamos nuestra conversación pendiente el otro dí...
¡Plaf!
El maestro no pudo terminar la frase, pues Natsu de inmediato intentó cerrarle la puerta.
—¡Espera un momento muchacho!..
—¡No hay nada de qué hablar!.. ¡Váyase!—chilló histérico el chico. Makarov estaba desconcertado con la actitud del chico, nunca había mostrado un comportamiento parecido antes.
—¡Quédate quieto!—Makarov arrancó la puerta, usando su gigantificación. Natsu fue a esconderse dentro la casa. El alboroto acabó despertando a Happy.
—¿Uuh? ¿Quién es Natsu?
El pequeño gato saludó al maestro y lo invitó a pasar, disculpándose por el desorden. Makarov se adentró en la morada y la expresión de su cara lo decía todo... Ollas sucias, el fregadero tapado, restos de comida en todas partes, una montaña de ropa sin lavar y un pestilente olor...
Makarov sabía que Natsu era algo desordenado. Muchas veces había oído escuchar historias fantásticas de lo legendariamente asqueroso que era dentro su casa, pero ésto ya rayaba lo ridículo. El pequeño maestro observó el ambiente con preocupación y se dispuso a reprender a su hijo...
—¡¿Qué diablos pasa contigo chico?!—Makarov se asqueó un poco al ver lo que parecía... —¡Espero que eso no sea una rata muerta!
El sermón sirvió para romper un poco la tensión. Aún así Natsu recibió un par de coscorrones por su mala higiene... Happy no paraba de disculparse y, aprovechando la presencia del maestro, ventiló todas sus quejas acerca de tener que vivir en una pocilga.
Al principio le había insistido a Natsu sobre la necesidad de limpiar, incluso se tomaba la molestia de hacerlo las primeras veces, pero con el tiempo algo de las malas costumbres de Natsu inevitablemente se le habían acabado pegando... así lo demostró con sus modales en la mesa durante la celebración por el premio de Lucy...
"... ¡Happy no seas cerdo!..."
—¡Cómo puedes vivir así chico!—exclamó Makarov.
—No es para tanto...—minimizó Natsu.
El silencio volvió a tomar el ambiente. Ambos se quedaron sentados en el suelo frente a frente, Happy levitaba alrededor expectante...
—¡Happy hazme un favor!—exclamó Makarov—ve al gremio y dile a Mira que cancele todas mis reuniones del día de hoy.
—¡Aye sir!
El pequeño Exceed dejó el lugar. Natsu ya se disponía a levantarse pero...
—¡Tú quieto ahí!
—Ya le dije que no quiero hablar ahora...—dijo Natsu. El chico seguía a la defensiva.
—Muy bien, ¿De qué quieres hablar entonces?—Makarov cambió de estrategia.
Natsu se quedó mirándolo fijamente, intentando descubrir el plan del maestro... Se sentía como un perro acorralado. Las palabras eran lo que peor se le daban y donde más tenía las de perder...
—¿Por qué no empezamos hablando de algo con lo que te sientas cómodo?—continuó el maestro—Cuéntame muchacho ¿Cómo te fue en tu viaje? ¿Encontraste lo que fuiste a buscar?
Natsu miró entrecerrando los ojos con desconfianza, pero después de unos segundos decidió ceder un poco. Era realmente extraño que preguntara sobre algo que había ocurrido hace año y medio...
—Bueno yo...
El chico comenzó su relato y le contó a Makarov todo lo vivido durante ese año. La falta de rumbo inicial, la visita a Tenroujima, el duro entrenamiento consiguiente y el encuentro con Gildarts.
Durante todo el relato, Natsu se rascó la cabeza con insistencia y tuvo bastantes problemas para recordar los detalles, cosa que Makarov encontró intrigante.
«... Pensé que sólo era despistado, pero ahora parece algo patológico... ¡Espera un minuto!... »
llegando un momento, el maestro le dio un par de coscorrones más a Natsu...
—¡Ouch!—se quejó adolorido.
—¡Sabes que está prohibido entrar a la isla Tenrou sin permiso!
Finalmente llegaron a la parte incómoda de la conversación, aunque no incómoda en el sentido que el chico había esperado...
—Dime muchacho, ¿Qué fue exactamente lo que te motivó a salir?—le preguntó con interés.
—Quería hacerme más fuerte para poder proteger mejor a mis amigos...—respondió Natsu.
A Makarov no le convencía del todo la respuesta. No podía ser tan simple. Si bien Natsu era un sujeto simple, aquella respuesta parecía ocultar algo más...
—No puede ser solo eso, uno no deja todo atrás simplemente porque sí—respondió incrédulo el maestro.
—...
Una vez más el incómodo silencio tomó el lugar. Natsu miraba al suelo y el maestro yacía pensativo. Entre los muchos pensamientos que asaltaban la mente de Makarov estaban aquellos que lo devolvían a una época más simple, donde la ahora poderosa nueva generación de Fairy Tail eran apenas unos retoños. Aquel caótico par de años donde los miembros más ruidosos se unieron a la familia...
...
️"... No importa... significa que ya lloré todas las lágrimas de este ojo... "
"... ¡Pero hay muchos magos increíbles aquí!... ¡Tiene que haber una manera de derretir el hielo!"
"... ¡Wooow! ¿Esto es un gremio de Magos?... "
...
Ninguno de ellos había sido fácil. Siempre había pensado que dios, el destino, o lo que sea que gobierne el porvenir de los humanos le había enviado a esos niños para redimirse por sus fallas con su propia familia. Pero Natsu siempre había sido diferente a los demás.
A diferencia de todos ellos, no conocía absolutamente nada del pasado del chico. El niño ni siquiera sabía su propia edad ni la fecha de su natalicio. Solo una historia fantástica acerca de un dragón rojo que había criado a un niño... Sonaba descabellado por donde se mire.
¿Cómo era posible que criaturas legendarias, supuestamente extintas y sanguinarias por naturaleza hubieran criado niños humanos? Solo había escuchado acerca de los dragon-slayers en leyendas... Pero el niño estaba allí parado frente a él y su magia parecía auténtica... Con el tiempo quedó en evidencia lo destructiva que podía ser, no quedando dudas acerca de su origen...
O al menos eso parecía, porque si algo había dejado la guerra contra Alvarez, eran un montón de dudas. La relación entre Natsu y Zeref era uno de los misterios más jugosos que había encontrado jamás. Las últimas palabras que intercambió en persona con el mago negro fueron un enigma. ¿A qué se refería con el agradecimiento por "cuidar" de Natsu? La posible respuesta lo dejó frió... Una conversación con el maestro de Sabertooth había ventilado la relación consanguínea entre ambos magos...
"... Te lo agradezco mucho Makarov... por cuidar de Natsu todos estos años..."
Dejando de lado el origen del muchacho. Makarov se enfocó en lo importante. Los motivos del chico para abandonar todo... Era bastante desconcertante que al muchacho le fuera tan fácil dejar atrás todo y a todos. Más aún siendo el chico un huérfano, abandonado por su tutor. Con un pasado así cualquiera esperaría que Natsu valorara a su nueva familia más que cualquiera.
—¿Qué es lo que REALMENTE buscas muchacho?—preguntó insistente. Una corazonada le dijo que esa era la pregunta correcta...
—Yo...—el chico no pudo responder nada más.
Makarov comenzó a desesperarse. Finalmente parecía haber encontrado el hilo que conducía a la respuesta. Volvió a rememorar el pasado. El paso del chico por la pubertad, sus primeras misiones, su destructiva adolescencia. Todas esas etapas parecían una niñez continuada. Aunque su cuerpo parecía madurar sano y fuerte, la psique del niño no evolucionaba.
"... ¿Qué tiene de interesante ver a las chicas de esa revista?..."
"... ¿De qué pájaro hablan?..."
Pero algo era siempre constante... la búsqueda.
Cuando el muchacho parecía haber cumplido los 15 o 16 años, comenzó a salir más solo, en realidad no solo. El pequeño gato azul siempre lo acompañaba. A veces se perdían por meses pero siempre llegaban noticias... Noticias del legendario Salamander, junto a otros rumores de las hazañas de la nueva reina de las hadas. Todo ello inflaba el prestigio de su gremio y él recogía gustoso los frutos de su cosecha... Sería por cierta vanidad que nunca había reparado en lo problemático del carácter de sus muchachos.
Porque Natsu siempre estaba en la búsqueda, la búsqueda de su desaparecido padre adoptivo. No importaba cuanto se burlaran los otros, el pelirosa insistía. Makarov pensó que al haberlo encontrado finalmente, sus ansias de salir siempre aminorarían. Pero pasó todo lo contrario.
"... Igneel es el dragón más dragón de todo el mundo!... ¡Es real!... "
Desde hacía algún tiempo había pensado que algo especial podría unirlo a la segunda más joven de sus hijas. En pocos meses, la rubia había logrado un control desconcertante sobre el muchacho. Ni siquiera él o Erza lograban manejarlo de forma sutil como hacía ella. Claro que aún Lucy se quejaba de vez en cuando de lo difícil que podía ser el chico ¡Pero era lo más lejos que jamás alguien había llegado!...
Pero se equivocó de nuevo. Antes solía pensar lo mismo de la menor de los Strauss y que su muerte había marcado al chico para siempre. Incluso con ella de regreso, nada cambiaba...
—Habla de una vez niño. ¿Qué es eso tan irresistible que te hace dejar todo atrás?—Makarov decidió zanjar todo de una vez.
Natsu comenzó a incomodarse. Subió la mirada y parecía buscar alguna revelación entre las manchas del techo. Makarov se percató que desde que comenzó a insistir en sus preguntas, el muchacho no lo miraba más a la cara...
—¡Mírame cuando te hablo mocoso!—reclamó el maestro.
—Gildarts es un sujeto increíble ¿no cree?—Natsu finalmente habló. Lo dijo con una sonrisa extraña y mirando hacia la nada.
—¡¿Gildarts?!...—preguntó sorprendido. Aquella respuesta no tenía sentido.
—... Siempre me ha gustado la idea de viajar sin rumbo por el mundo. ¡El mundo es inmenso! Una vez Lucy dijo que si intentara recorrerlo todo desde el día de mi nacimiento, no podría ver ni la mitad...
Makarov escuchó intrigado, aunque las cosas no tenían relación, era obvio que estaba logrando un avance.
—Es una existencia algo solitaria no crees?—le preguntó Makarov serio.
—Tengo a Happy conmigo—Natsu respondió sin inmutarse.
—No me refiero a ese tipo de compañía...
A Makarov no le estaba gustando como iba el asunto. De todos los malos ejemplos que podía haber, de seguro Gildarts era el peor (Después de Macao y Wakaba claro). Respetaba mucho a Gildarts por su fuerza y valentía y no era nadie para juzgar su modo de vida, pero lo último que quería para su hijo era una vida desordenada y libertina.
—Natsu no creo que seguir los pasos de Gildarts sea lo más adecuado para ti—le respondió con preocupación.
—Lo sabía... usted es igual que los demás—masculló Natsu.
Makarov se irritó.
—¡De verdad eso crees!—se exaltó el maestro—¿de verdad crees que eso es lo que te espera? ¡No te equivoques niño! No todo lo que brilla es oro...
Makarov se decidió a cambiarle el pensamiento.
—¿Qué tiene de malo vivir así?—preguntó Natsu de manera inocente.
—... Tu ves ahora a Gildarts divirtiéndose sin cesar ¡Pero llegará el día en que decaerá igual que yo, y cuando mire atrás se dará cuenta de todo lo que se ha perdido por llevar una vida libertina!—exclamó de vuelta
—¡Suena igual a un moralista!—gritó Natsu.
—¡No sabes ni lo que significa esa palabra!—replicó Makarov de vuelta.
En verdad el chico no sabía realmente que significaba la palabra pero había oído a Cana usarla una o dos veces para una situación parecida...
—¡Eso no importa! ¡Es lo que usted es!
—¿A quién quieres evitar? ¡O qué es lo que demonios buscas!—chilló el maestro.
—¡Yo!... yo... vacío... llenar—después de decir eso último, el chico se tapó la boca con ambas manos. Como si acabara de revelar un secreto oscuro.
—Natsu...
El chico se rindió y comenzó a hablar.
—... Desde que tengo memoria siempre he sentido un pequeño vacío en mi interior...—comenzó a hablar Natsu—nada importante, ¡Pero siempre me dio curiosidad esa sensación!... al principio creí que era por la falta de Igneel... pero una vez que lo encontré, el vacío no desapareció... Después que Igneel... se fue otra vez... —al chico todavía le costaba hablar del tema—me sentí... perdido. Sentí que no podía fortalecerme estando aquí, así que pensé en salir a entrenar... ¡Me haría más fuerte para proteger al gremio! No pensaba tardar mucho pero... esta vez la curiosidad me ganó... y pensé que tal vez, solo tal vez encontraría eso que me falta...
«... Parece que alguien no es muy bueno hablando... » pensó el maestro al escuchar repetir tantas veces la conjugación del verbo pensar.
Makarov se quedó desconcertado. Nunca había pensado que en el fondo el más tonto de sus hijos podía albergar tales dudas existenciales. Era como encontrar una rosa en medio de un pantano...
—¿Incluso dejando atrás a tus mejores amigos? ¿A Lucy?
Nastu levantó la cabeza sorprendido y avergonzado.
—Lucy...—lo dijo bajando los ojos y sonriendo con ternura—lo sé. Cuando iba a salir pensé llevármela conmigo... Pero luego pensé que tal vez no sería justo someterla a un viaje tan duro. No quería incomodarla con mis tonterías.
«... No quería que ella me viera llorar por las noches la pérdida de Igneel... » Natsu se guardó para sí mismo.
—Natsu, cuando te sientes así, lo mejor es acercarte a las personas que te importan. No alejarte de ellas—le respondió con suavidad el maestro.
Natsu estaba avergonzado al confirmar sus sospechas.
—¡¿Y cree que no lo noté?!—Natsu se exasperó—¡Todo ese maldito viaje fue una equivocación!
—Natsu...
—No encontré nada. ¡El poder que conseguí al final no sirvió de nada!—Natsu comenzó a derramar disimuladas lágrimas de furia—¡Todo fue inútil!.. Y cuando regresé todo había cambiado. Gajeel parece otra persona... Gray ya no quiere pelear conmigo... Erza está suspirando todo el tiempo y Luce... ¡Por dios, cada vez que nos quedamos solos, las cosas se ponen incómodas y no me gusta! Pensé que después de la guerra todo volvería a la normalidad. Todo cambió... lo odio.
—Pequeño tonto—Makarov abrazó al muchacho y le acarició la cabeza—es cierto que te equivocaste. Pero el cambio no es malo. El cambio te ayuda a avanzar y a pensar mejor las cosas...
—¡Todos dicen eso pero no es cierto!—gritó el chico—¡El cambio es malo!.. si todo es maravilloso así como está, ¿Por qué debe cambiar?—Natsu protestó—Todo es mi culpa... por culpa de esas tonterías mías del vacío ahora todo es diferente... ¡No volveré a pensar en esa estupidez de nuevo!... creo que Luce está enojada conmigo... no lo sé.
Makarov se dispuso a consolarlo.
—Natsu, buscar descubrirse uno mismo no es una estupidez—le dijo el maestro—Pero primero que nada debes disculparte ¿no crees?—Makarov se sorprendió una vez más que a Natsu lo obvio no le pareciera tan obvio. Era claro que la chica estaba ofendida.
—Hai...—dijo resignado. Su orgullo le había impedido hacerlo desde que llegó. Al principio sintió que no había hecho nada malo pero era claro que Lucy no pensaba igual...
—¿Qué es esa respuesta chico?¿Dónde está tu coraje?—exclamó el maestro con entusiasmo—sécate esas lágrimas, aseáte y ve con ella a arreglar las cosas!
—¡Aquí voy!—gritó Natsu con entusiasmo—¡Estoy encendido!...
El maestro asintió con orgullo.
«... Parece que no soy tan mal padre eh?... » pensó para sus adentros.
Era ciertamente gracioso que tanto drama fuera solamente por la nula inteligencia emocional del muchacho. Makarov descubrió entonces que Natsu no era nada bueno gestionando la culpa. Lo paralizaba y no lo dejaba pensar con claridad. No es que Natsu fuera un pensador destacado.
Pero lo preocupante era la relación del muchacho con el cambio... Su forma de pensar acerca de aquello era algo en lo que debían trabajar pronto.
Porque los tiempos que se venían para Natsu serían particularmente llenos de cambios...
—••—
¡Gracias por leer y no olvides dejar tu review!
