11. Perdóname Luce
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Disclaimer: Los personajes que se desmiembran o cambian de personalidad a lo largo de la historia pertenecen a la obra del célebre Mangaka Hiro Mashima. Este Fanfiction está basado en una serie derivada y secuela de su Manga principal Fairy Tail, llamada Fairy Tail: 100 Years Quest. Contiene varios hechos canónicos dentro de la obra. No obstante, varios personajes, personalidades y escenarios puede que estén fuera de este.
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...
Cerca de las 10:00 P.M. las calles de Magnolia transcurrían vacías. A pesar de su gran tamaño y población, la vida nocturna era escasa en su mayor parte. Todo estaba en silencio y solamente iluminado por las lácrymas incandescentes en los postes.
Un chico de cabello rosa daba vueltas sin rumbo, como si intentara postergar lo más posible la llegada a su destino...
Natsu giró por tercera vez en la calle de la casa de Lucy. Llevaba horas dando vueltas por la ciudad. En las horas previas no había salido de la casa, pues en el momento que el maestro lo había dejado sólo, hizo lo que nunca hubiera pensado hacer: Limpiar, o mejor dicho, lo que el muchacho entendía por limpiar... lo único que había hecho era arrastrar todas las cosas que estorbaban a la bodega trasera y prenderle fuego a la basura... mala idea, ¡El hedor se podía sentir a kilómetros!
No porque realmente tuviera interés en la higiene, sino por encontrar la excusa perfecta para no ir con Lucy...
«... Ay Luce por qué eres tan complicada?... »
En sus casi 3 años de amistad nunca había tenido que disculparse con la chica... al menos no de algo importante. De alguna forma ella siempre entendía su manera de ser y nunca había puesto peros, o al menos nunca habían importado.
Probablemente esa era la razón por la cual se sentía especialmente cómodo con ella desde que la había conocido. Antes, nunca nadie quería hacer equipo con él, la destrucción siempre costaba la recompensa y ya se había acostumbrado a la idea de andar siempre solo junto a Happy... hasta que apareció Lucy. Siempre paciente, siempre leal, siempre a su lado...
El último pensamiento cayó como una montaña sobre él.
«... ¡Qué he hecho!... » se dijo así mismo. Dándose cuenta de la gravedad de su falta, apretó puños y dientes... se lamentó su propia estupidez.
Finalmente había encontrado una persona que lo acompañaría a todas partes sin importar que... y el la había abandonado. Justo como había hecho Igneel. Pero al menos el dragón tuvo una muy buena razón para hacerlo. En cambio él, simplemente lo hizo por un capricho y su maldita curiosidad...
«... ¡M*rda! ¡¿Y ahora qué voy... »
—¡¿Niño vas a entrar o no?!—la voz de una mujer mayor lo sacó de sus pensamientos. Era la casera de Lucy. Estaba de visita para cobrar el alquiler...—¡Llevas merodeando un buen rato! Cualquiera pensaría que eres un ladrón o algo peor...
—Este...yo a-a—Natsu no supo qué responder.
—¡Entra de una vez!—le dijo exasperada—y ahora que te encuentro...¡Deja de subir por la ventana! ¡Arruinas la fachada!
—Hai...—dijo con desgano Natsu. Realmente no iba a hacerle caso con lo de la ventana.
...
...
...
Lucy se encontraba secándose el cabello. Acababa de darse un baño y únicamente traía una toalla cubriendo su desnudez... Un ruido proveniente de la puerta la puso en alerta...
—¡Niña tienes visitas!
—¡Hola Lucy!
La chica se enrojeció rápidamente antes de gritar.
—¡KYAAAA! ¡Estas en mi habitación!—gritó sorprendida y avergonzada. La condenada casera se había tomado la libertad de meter a Natsu a su habitación...
Sin vergüenza alguna, Natsu concentró su atención en ella.
—Muchacha, este sujeto lleva merodeando la casa por horas. Si tienen algo que hablar éste sería un buen momento...
Lucy miró de forma acusatoria a Natsu, el cual se encogió en hombros.
«... ¡¿Qué haces aquí?!.. »
La casera los dejó solos. Un incómodo silencio se produjo y ambos jóvenes se veían sin mirarse, con Natsu evitando el contacto visual a toda costa.
El silencio acabó siendo roto por Lucy.
—Primero que nada, ¡Date vuelta que voy a vestirme!—le dijo con seriedad.
Natsu obedeció sin protestar. No es que no la hubiera visto desnuda antes. La chica solía vestir de forma bastante reveladora pero sin llegar a ser vulgar como Cana.
También había un nutrido historial de situaciones comprometedoras entre ambos, tanto así que ya no era sorpresa para Natsu. Incluso era capaz de recordar algunos detalles del cuerpo de la chica de las muchas veces que la había visto en traje de Eva...
Lucy se colocó su pijama. Al chico le pareció rarísimo que se vistiera tan cubierta para dormir pero todo lo contrario para salir. Era una de las tantas formas en que Luce era rara... Tampoco era quien para juzgar. Ahora mismo se encontraba pensando en el estilo de vestir de la chica cuando debería estar pensando una disculpa... Lucy no solo era rara, sino que también lo hacía sentir y pensar raro...
—No te vi por días...—comenzó la rubia. Ambos se sentaron en el suelo.
—...estuve algo ocupado...—El chico improvisó una respuesta.
—¿Tú ocupado?—dijo con ironía.
—...—Natsu se quedó callado. Internamente se maldijo por no haber pensado lo que iba a decir en todo el tiempo que desperdició merodeando la casa...
—Si solo viniste a tontear, mejor vete a casa—le dijo seria.
Estaba enojada, claramente enojada. Desde que regresó de su viaje de entrenamiento pudo notar que el ambiente entre ellos ya no era igual. Como si la perfecta química que hasta hace poco los unía se hubiera esfumado. La rubia se esforzaba por volver a la rutina con él, pero siempre que se quedaban solos, llegaba el punto donde Lucy se apagaba y lo echaba de la casa con cualquier pretexto.
Hasta hace poco no lo había notado, gracias al frenético ritmo que llevaban desde la reconstrucción del gremio, pero ahora era MUY notorio. Las primeras veces la chica le reclamaba su partida y el se defendía recordándole la nota que le dejó. Un papel descolorido, con pésima caligrafía y de no más de 5 oraciones...
"... Nos vamos de viaje a entrenar. Regresaremos en un año o algo así. ¡Díselo a los demás!..."
Cuando ocurrió el incidente del tren, pensó que todo ya estaba solucionado. Que todo volvería a ser como antes, pero ahora se encontraba aquí, a punto de ser echado de nuevo ¿Cómo podía enojarse tanto solo por 2 días de ausencia?
—Yo... tu...—Natsu intentó articular una oración—¡Cómo pasaste el año que nos separamos!—preguntó atropelladamente. Decidió intentar el mismo truco que el maestro usó con él.
Lucy lo miró extrañada por la repentina pregunta. Desde que se reencontraron, él nunca mostró interés por saber que había hecho ella en todo ese tiempo.
—Bien, por donde empiezo...
Lucy comenzó a enumerar sus vivencias como una receta de cocina, de forma seca y aburrida. Por supuesto que omitió su borrachera de la noche de la partida del chico. Eso se lo llevaría a la tumba...
A medida que el relato avanzaba, Natsu intentó bromear para romper la tensión con la chica. Tuvieron que pasar 2 veces antes que comenzara a funcionar. Por su parte, Lucy intentaba descifrar a donde quería llegar Natsu. Sin darse cuenta comenzó a ceder en su enojo.
—Eso fue divertido...—dijo la chica
Se esforzaba por mantenerse ofendida por una especie de orgullo. Quería demostrarle a Natsu que no podía verla más como un objeto con el que puedes jugar cada vez que te acuerdes, dejarlo y luego volver esperando que siga ahí...
Un parte de ella le decía que era estúpido enojarse por algo así. Solo eran 2 días. Pero el silencio de Erza y Gray solo le hacían formar ideas paranoicas. Además se sentía confundida por las acciones de Natsu. ¿No se suponía que con el momento en el tren todo debería volver a la normalidad?
No se daba cuenta pero en el fondo seguía ofendida por el año de abandono...
—... creo que es todo—concluyó la rubia—ese fue todo mi año.
—Ah... ¡Qué divertido!—dijo Natsu.
«... ¿Divertido? ¿Es en serio?... »
En verdad era pésimo con las palabras. Después de esa última frase, el incómodo silencio volvió.
La situación comenzó a desesperar a ambas partes. Natsu se preguntaba que diablos ocurría, nunca antes habían tenido tales problemas de comunicación. Lo sorprendió su propia incapacidad para mantener una conversación, pero la realidad era que nunca notó que siempre era Lucy la que la mantenía viva. Ahora ella estaba inflexible y exigiendo que por una vez, sea el dragon-slayer el que busque la comunicación.
«... ¡Por favor di algo!... ¡Lo que sea!... »
Natsu utilizó todo su escaso poder mental para intentar formar una oración que lo salvara, algún tema que pudiera resucitar la plática, y así se diera de forma natural la situación idónea para poder disculparse...
«... ¡Creo que lo tengo!... »
—Dime Lucy—le dijo con una sonrisa—¿Por qué ya no invocas a Acuario? ¿Te peleaste con ella?—Una corazonada le dijo al chico que esa era la pregunta correcta...
Lucy abrió los ojos como platos y se descompuso. Ocultó su mirada en la sombra de su cabello, el dragon-slayer podía oler la sal de sus lágrimas que aún no bajaban pero ya se acumulaban en sus ojos...
—Natsu yo...
«... ¡Hay car*jo!.. ¡Qué hice ahora!... »
Natsu entró en pánico. ¡Estupendo, ahora acababa de hacerla llorar! Aquella visión siempre lo ponía mal. Realmente odiaba verla llorar. Su débil mente era un torbellino y ya podía sentir acercarse el momento en el que ella lo echaría a patadas de su cuarto...
Hasta que finalmente Natsu decidió ir de frente como era su estilo. Todo este sentimentalismo no había servido de nada ¡A la carga se ha dicho!
—¡PERDÓNAME LUCE!—lo dijo con fuerza y se inclinó lo más que pudo, apoyando las palmas en el suelo...
La chica se asustó por la brusquedad de la declaración.
«... ¿uh?... »
—¡Perdóname por haberte abandonado! Perdóname por ser tan mal amigo. Perdóname por arruinar tu fiesta de premiación. ¡Perdóname por ser un idiota que te hace llorar!...—dijo de forma atropellada y casi llorando también.
«... ¡No creas que va a ser tan fácil!... »
Lucy hizo un último esfuerzo por seguir enojada, pero oír el tono desesperado y la sinceridad que emanaban sus palabras hizo a su voluntad derretirse como un helado.
—... ¡Ahora sé que no merezco tu amistad! Que yo siempre fui el problema. ¡Que por eso nadie quería hacer equipo conmigo antes de conocerte! ¡Lo único que quiero es que todo vuelva a ser como antes...!
«... ¡Natsu no es justo!.. ¡Deja de jugar con mi corazón por favor!...» pensó la chica.
Natsu no pudo continuar, pues Lucy se lanzó a abrazarlo y a llorar en su hombro.
—¡Baka-baka-baka...baka!—lloraba Lucy a la vez que le daba ligeros golpes en el pecho—¡No sabes cuanto he estado esperando por esto!... incluso llegué a pensar que no te importaba tanto como decías...
El chico inspiró profundo al recibir el plomo de la culpa.
—... Si Natsu, ¡me fallaste!—continuó Lucy—Me rompiste en pedazos Natsu. Me dejaste sola cuando más te necesitaba...
Mientras Natsu la abrazaba intentaba procesar el torrente de acusaciones que acababa de recibir. No entendía algunas partes, pero sospechaba que había algo más detrás de sus palabras.
«...¡Soy un idiota!...» pensó Natsu.
Quiso llorar de impotencia y hacía inhumanos esfuerzos por mantenerse estoico.
Rogaba por tener la capacidad de entrar en la mente de Lucy y así poder saber que pensaba a cada hora del día. Así nunca la lastimaría de nuevo...
«... Tu... yo... nosotros... »
Como si la mágica química entre los dos se hubiera restaurado, Lucy comprendió que con Natsu era mejor pasar a las acciones antes que las palabras. Se apartó del chico, enjugó un poco sus lágrimas y se dirigió a su mesita de noche, de donde sacó un pequeño envoltorio.
—¿Lucy?
Lucy se le acercó sin decir palabra y sacó el contenido para mostrárselo al chico, revelando la rota llave de Acuario...
—¡Eso es...
Natsu se quedó anonadado al ver la llave. No entendía como ni cuando había ocurrido, pero por las palabras de Lucy pudo entender que había ocurrido justo antes de su partida.
Lucy inspiró profundo, como reuniendo fuerzas para hablar.
—... Este es el precio que pagué para salvarlos de la maldición de Alegría...—Lucy comenzó su explicación—para poder invocar al rey celestial es necesario romper una llave dorada...
—¡¿Invocaste al rey celestial?!—exclamó Natsu—¿Cuándo ocurrió?
—Ustedes estaban atrapados en Plutogrim. Jackal, Lamy y Torafuzar me acorralaron—su voz volvió a quebrarse—¡Lo intenté! te juro que lo intenté, pero mi fuerza fue patética contra ellos. Virgo y Loke quedaron fuera de combate. Así que abrí una tercera puerta... y Acuario resultó herida de gravedad. ¡Fuí completamente inútil!—Lucy ya lloraba abiertamente—... Acuario se dio cuenta y lo sugirió...—Lucy lloró con más fuerza—¡Y yo acepté!... ¡Sacrifiqué a la primera amiga que tuve por mi propia inutilidad!...
Lucy arrastraba gran dolor en cada una de sus palabras, que caían en el corazón del chico como puñaladas...
Natsu recién comprendió la magnitud del asunto, el porqué ella se sentía tan triste y decepcionada.
—... Entonces el rey celestial me concedió el Star Dress. Creo que mi debilidad le dio lástima—lo dijo con una sonrisa irónica...
—Lucy...—Natsu le cogió de los hombros con dulzura—¡Cómo lo siento!... ¡Tu no eres para nada débil!
Lucy correspondió el gesto y le agarró la muñeca. Natsu no mentía cuando lo dijo, en verdad lo creía, aunque la evidencia indicara lo contrario, en verdad lo creía...
—... Pero no todo está perdido...—Lucy enjugó sus lágrimas una vez más un poco más tranquila—Acuario vino a visitarnos a Brandish y a mi, ¡y me dijo que nació otra llave en algún lugar de este mundo!... Virgo dijo que podría estar en Giltena...
Natsu abrió los ojos y sus cejas se elevaron en un gesto de sorpresa... finalmente entendió el porqué de la conversación entre Brandish y Lucy en el tren.
«... ¡¿Es una broma Lucy?!... »
—¡¿Por qué no dijiste nada antes?!—Natsu se exaltó—¿Qué rayos hacemos aquí?—dijo alterado—¡Vamos a buscarla!
El tono casi de reclamación que Natsu usó descolocó a Lucy. Se suponía que la ofendida era ella, pero la simplista percepción de Natsu creyó más grave el hecho de que la chica no lo haya apoyado en sus insistencias de quedarse en Giltena tras la cancelación de la misión de los 100 años.
¿En qué rayos pensaba Lucy? Si su llave estaba allí, debía haber hecho hasta lo imposible por convencer al equipo de cambiar el objetivo del viaje. Al menos así lo entendió Natsu...
—Natsu...—Lucy se sorprendió.
—Tú pagaste por nuestras vidas con algo que era muy valioso para ti... No, Tu y alguien muy importante lo arriesgaron todo por nosotros y ahora es nuestro turno de pagarte...—Natsu habló con gran seriedad—¡Te prometo que moveremos cielo y tierra hasta encontrarla!
El rostro de Lucy volvió a iluminarse con una sonrisa. Esa sonrisa que tanto le gustaba a Natsu...
—¡Hay ven aquí!
Ambos se abrazaron con fuerza, ya reconciliados y con los corazones en paz momentánea. Sin embargo, Natsu observó que algo faltaba todavía...
«... Ahora sólo queda una cosa por hacer... » resolvió Natsu.
Tras pensarlo poco tiempo, Natsu decidió proponerle algo a Lucy.
—Ejm...Luce. ¿Estamos bien ahora?—preguntó con algo de temor.
Lucy cerró los ojos y lo abrazó de nuevo.
—¡Claro que sí tonto! Solo no lo vuelvas a hacer...—le dijo sonriente.
Natsu puso su puño al frente para jurar...—Yo Natsu Dragneel, ¡Prometo que no volveré a abandonarte jamás!
Las palabras llenas de sinceridad calaron profundo en Lucy.
—Estoy segura que no lo harás—le dijo sonriéndole.
Ya con la confianza necesaria, Natsu retomó sus aires entusiastas y como si se tratase de algo sin mayores consecuencias, lanzó una propuesta...
—Prepara tus cosas Lucy ¡Porque partimos mañana mismo!
—¡¿Natsu?!—dijo sorprendida—¿A dónde?
—¿A dónde más tonta?—bromeó—¡A buscar tu llave!... No ¡A RECUPERARLA!
Lucy volvió a quedar anonadada por las palabras dichas por su compañero... tanto o más que cuando la invitó a la fracasada misión de los 100 años... ¡Justo antes de partir!
Bombardeada su mente por toda clase de inseguridades y deseos, Lucy aún no hablaba... Pero esta vez no había pero que poner. Acuario era lo que estaba en juego. No pasaba muy a menudo, pero ésta vez, Lucy decidió lanzarse a la aventura sin más...
—¡Natsu es un viaje largo!—replicó Lucy. Natsu se quedó a la expectativa...—Tenemos muchas cosas que preparar... ¡Y recién salimos!—le dijo divertida.
Natsu sonrió con picardía al confirmar que ella había aceptado. Brincó de alegría para sus adentros.
—¡Bien! ¡Preparamos todo y salimos de inmediato!—le respondió Natsu con el mismo entusiasmo.
—¡O.K.!
Ambos se tomaron de las manos en gesto de acuerdo y se miraron con complicidad.
—Vete a casa, duerme bien ¡Y nos reuniremos aquí mañana!—le dijo Lucy.
—¡Por supuesto!—respondió Natsu.
Natsu se subió a la cornisa de la ventana, listo para saltar...
—¡Nos veremos mañana Luce!
—¡Hasta mañana Natsu!
El chico dio un brinco...
—¡TE DIJE QUE USARAS LA PUERTA!—gritó la casera. Lucy se reía desde su ventana. Se suponía que esa mujer debería haberse ido hacía buen rato pero parecía que su sed de chismes la obligó a quedarse a oír...
Aunque se sentía inmensamente esperanzada, Lucy no pudo evitar sorprenderse de su reciente acto. Pocas veces se sentía tan motivada para arriesgarse a viajar sin rumbo como ahora... ya no le importó si tal vez no habría ahorrado lo suficiente para costear el viaje.
«...Tal vez sea una buena señal... ¡SI!.. una señal de que la llave me está esperando en algún lugar de Giltena... »
Natsu corría alegre por las calles... en ese momento no se cambiaba por nadie. Finalmente Lucy, su Luce volvía a confiar plenamente en él. Quedando todavía una pequeña parte de culpa en su interior, se juró a sí mismo que Lucy sería nuevamente la dueña de esa llave costara lo que costara.
«... ¡Definitivamente lo lograremos!... »
Al llegar a casa no pudo dormir, la emoción por la nueva aventura lo hacían lanzar injurias contra la noche para que se apresurase y llegara el nuevo día.
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