14. A flor de piel

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Disclaimer: Los personajes que se desmiembran a lo largo de la historia pertenecen a la obra del celebre Mangaka Hiro Mashima. Este Fanfiction está basado en una serie derivada y secuela de su Manga principal Fairy Tail, llamada Fairy Tail: 100 Years Quest. Contiene varios hechos canónicos dentro de la obra. No obstante, varios personajes, personalidades y escenarios puede que estén fuera de este.

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...

Tras atracar en la costa, el trío volvió a la ciudad de Tekka, justo como la primera vez. Habían transcurrido pocos meses desde la fallida misión de 100 años. A sugerencia de Lucy, fueron directamente a la enorme biblioteca de la ciudad para comenzar a recolectar pistas que no se encontraran en los textos proporcionados por Levy.

El hecho de haber encontrado una pista del paradero de uno de los dioses dragón en ese lugar la última vez, le dieron aliento a Lucy de también encontrar alguna información acerca de las llaves doradas.

—Este atlas de astronomía luce prometedor...

La rubia devoraba libro tras libro, mientras Natsu y Happy se mantenían inquietos.

Sin embargo, tras 4 días en la ciudad no tenían absolutamente nada. Ni un indicio o pista, pues extrañamente, muy pocos hablaban del tema. Daba la impresión que los magos celestiales no eran algo demasiado común o una magia que valiera la pena el estudio minucioso. Eso molestó a Lucy.

«... ¡Pero si los magos celestiales son geniales!... »

De entre todos los libros que consultó, solamente encontró uno referente a la magia de invocación con llaves, en el cuál no mencionaba a ninguno de sus amigos del zodiaco.

Por su parte, Natsu también sufría con la incertidumbre. Le carcomía por dentro el no poder hacer nada para ayudar a su amiga. La investigación literaria era algo completamente fuera de su alcance. Siempre que necesitaba encontrar algo solamente seguía su instinto o su olfato y la mayoría de las veces acababa llegando a su destino.

"... ¡Sólo déjaselo a mi nariz y mi instinto!... "

Lucy no era esa clase de persona. Ella se guiaba por su razón para buscar indicios o pistas y su corazón le daba el presentimiento final para llegar a la respuesta. La combinación de ambas virtudes la hacían bastante efectiva en búsquedas de éste tipo. Pero al tratarse de Acuario, su corazón y su pasión acababan ganándole a su razón y sus conjeturas. Tras 5 días de paciente búsqueda, la falta de resultados y la presión por la competencia con Brandish comenzaron a entorpecerla...

...

—•○•—

...

El grupo se quedó en un modestisimo alojamiento, pues al no saber cuánto demoraría la búsqueda, necesitaban ahorrar al máximo: Una habitación con una sola cama y un pequeño escritorio. Natsu dormía en el suelo.

«... 103, 104... ciento... ¿Qué sigue después?... »

La noche del quinto día, el joven mago no podía dormir con tranquilidad, pues la ansiedad de la rubia se había convertido en la suya. Por egoísta que sonara, Natsu era perfectamente consciente de su función dentro de este viaje. Había venido como una especie de guardaespaldas y sabueso para Lucy. Se decidió que ella tendría el completo control de la ruta y sería quien guiara.

"... ¿A qué te refieres con que no puedes encontrar el rastro?..."

La primera decepción había surgido al descubrir que el dragon-slayer no podía usar su olfato para encontrar la llave. Desde que la había conocido, una de las tantas cosas que eran raras en Luce eran sus llaves.

Esas pequeñas piezas de metal no tenían olor propio. Únicamente podía sentir de manera muy débil el olor del polvo y suciedad que se acumulaban entre los grabados en alto relieve y dicho aroma desaparecía cuando la joven limpiaba y sacaba brillo a las piezas y lo remplazaba con el propio olor de sus manos... Lo sabía hace años pero escogió el peor momento para revelárselo a Lucy... la chica había pensado que su amigo podría capturar el olor de la llave nueva al tomar como referencia el de la llave rota.

Aunque la chica intentó ocultar su evidente desilusión, a Natsu le dolió en el alma el verla así. Incluso su escaso poder mental pudo comprender que el plan de la rubia era encontrar pistas para acercarse lo suficiente a la llave y que la nariz del dragon-slayer hiciera el resto...

«... ¿Sigues enojada Luce?...»

Natsu quería hablarle pero no sabía bien quién de los 2 era el que debía las disculpas. Happy lo tenía muy claro:

"... ¡Ella empezó!... nosotros solo queríamos ayudar... "

Sucedió que en los últimos días el carácter de la chica se tornó bastante difícil... las primeras jornadas en la biblioteca transcurrieron tranquilas, con ellos 2 bromeando de vez en cuando y ella riendo. Pero a medida que los días fueron pasando ella se volvió más irritable e intolerante...

"¡¿Pueden dejar de hacer tanto ruido?!" "¿Por qué son tan infantiles?" "¡No ven que me desconcentran!"

Parte de la causa era el hecho de que la chica pronto comenzaría a sangrar... el dragon-slayer pudo descubrirlo al olfatearla sin que ella se diera cuenta. Aunque ignoraba por completo cómo funcionaba el cuerpo de una mujer, años de experiencia le habían enseñado que era mejor no darle la contra a la chica durante esos días. Dichas condiciones y el estrés por no encontrar pistas eran una mezcla peligrosa...

...

...

...

¿Puedo ayudarte con algo?—preguntó amablemente Natsu, cerca del mediodía del día 5.

Lucy lucía como un gato erizado listo para saltar a la menor provocación...

¡Natsu estoy concentrada ahora!—la rubia puso la mano en la frente con evidente fastidio— podrías ayudarme más trayéndome algo dulce...

¡De inmediato!—dijo Natsu.

Y frito... ¡y cubierto con chocolate!—aumentó la rubia.

¡Entendido!—el joven salió a buscar lo solicitado con gran entusiasmo.

Aunque la escena podría haberle parecido de lo mas tierna a Mirajane, ciertamente ella no era quien veía, sino Happy.

Al Exceed no le agradaba para nada el trato que su amigo recibía de la joven. Hacia años había vivido escenas parecidas, pero en la mayoría de las veces, Natsu nunca cedía en su orgullo y seguía molestando a la chica hasta que ella los echaba a ambos de su casa y todo quedaba olvidado al día siguiente. Sin embargo, ahora el chico parecía un perro faldero detrás de ella cediendo a todos su caprichos...

Por su parte el joven se tragó entera su dignidad para complacer a Lucy. Más que un asunto de dignidad era que todavía no se quitaba del todo la culpa por el abandono. Aunque Lucy lo había perdonado, en el fondo sabía que solo se sentiría así hasta que la llave volviera las manos de la rubia.

Natsu puedes darle esto al bibliotecario, el te entregará un libro—dijo la rubia, entregándole una tarjeta con unas anotaciones.

Claro Lucy.

Para su desgracia, el joven regresó con el libro equivocado, ganándose enérgicos regaños de la rubia...

¡Natsu éste no es el libro que te pedí!—dijo muy molesta.

Lucy yo...—Natsu cortó su frase y procedió a disculparse y recibir los regaños. La verdad era que la que se había equivocado con la tarjeta era Lucy, pero el chico prefirió callarse y aguantarse...

El que no parecía querer aguantarse era Happy, que lo jaló del brazo y lo miró con el ceño fruncido, exigiéndole así que se diera su lugar. Natsu solo le contestó con una sonrisa...

¡Es que no puedes hacer lo mínimo!—siguió reclamando Lucy, con la sangre llena de estrógenos y otras porquerías.

Lo siento... yo solo quería ayudar...

¿Ayudar?...—la rubia levantó la voz más de lo usual—¿Sabes buscar referencias en libros?

El joven se tornó cabizbajo.

No...—dijo Natsu triste.

¿Sabes traducir macedonio?—lo dijo a pesar de que ella tampoco sabía. De verdad que un traductor le sería muy útil ahora mismo...

No...

¡Yo necesito alguien que me ayude corroborando referencias, traduciendo o ayudándome a descubrir lo que paso por alto!—la chica comenzó a llorar—¡Y tu no me entiendes! ¡No paras nunca de ser el mismo inmaduro e insensible!...

Lo último lo dijo más por impotencia acerca de sus propios sentimientos por él.

—... ¿Quieres ayudar? ¡Más ayuda quien no estorba!

Lo último fue una montaña cayendo sobre la autoestima del chico. Ocultó su rostro en la sombra de su pelo e hizo un esfuerzo sobrehumano para evitar que alguna lágrima siquiera se asomara por alguno de sus ojos. Nunca entendió el por qué, pero Makarov le enseñó que jamás debía permitir que lo vieran llorar...

Lo siento Lucy... está bien. Esperaré afuera—dijo secamente.

A pesar de todo lo que le dijo, en el fondo no podía enojarse con ella. Se preguntó a sí mismo porqué... ¿Qué clase de poder había ganado ella sobre él?... No pudo pensar más, pues antes de darse la vuelta para irse Happy perdió los estribos...

¡Es suficiente! ¡No voy a seguir aguantando esto!—gritó Happy—¡Cómo puedes tratarnos así cuando solo trata de ayudarte!

—"..."

«... Oh, no... »

La rubia se quedó muda. Cayó recién en cuenta de lo hiriente que había sido... sin embargo, sus hormonas no le permitían ceder en su posición y disculparse...

¡Nosotros te seguimos hasta aquí solo para encontrar tu llave... ¡Gastando todo el dinero que teníamos!—reclamó Happy—Natsu solo quiere verte feliz porque siente que no se ha disculpado del todo contigo... ¡Porque eso hacen los amigos, los amigos siempre se apoyan en todo! ¡Buscan el bienestar del otro sin condición!

Lucy apretó los puños y bajó la cabeza avergonzada y herida por su propio veneno. Acababa de darse cuenta que había lastimado sin motivo a su mejor amigo. Al fin y al cabo ¿Quién más estaría dispuesto a seguirla en un viaje sin recompensa y obedecerla en todo lo referente a la ruta aún si se equivocaba?

Se que te abandonamos...¡Pero eso no justifica este trato! ¡Cómo puedes ser tan ingrata con nosotros!—terminó de disparar el gato...

¡¿Por qué hay tanto escándalo?!

Un grito diferente asustó a los 3.

El bibliotecario apareció junto a ellos. Estaba furioso, todos en el lugar voltearon a ver la escena...

¿Es que no saben donde están? ¡Su comportamiento es inaceptable!—reprendió el hombre—¡En éste instante se van a la calle para nunca más volver a entrar!

Lucy puso una cara de miedo... Genial, era lo único que faltaba... vetados de la única biblioteca a cientos de kilómetros a la redonda... Lucy estaba apunto de romper en llanto...

«... ¡¿Por qué siempre lo arruino todo?!... »

¡Espere! ¡Ella no hizo nada!—exclamó Natsu—... Nosotros la estamos molestando, ¡Así que solamente somos nosotros los que debemos irnos! ¡Deje que ella se quede!

Happy se quedó boquiabierto... ¿Es que su amigo ya no tenía dignidad?

¿Eso es cierto señorita?—preguntó el hombre.

Lucy no sabía qué hacer... con mucha culpa y vergüenza solo asintió con la cabeza. Acababa de negar a sus mejores amigos solo para quedarse allí... sintió asco de sí misma...

¡KRAK!

¡Uuuf!

¡Y no regresen!—el corpulento guardia lanzó a Natsu y Happy con violencia a la calle, no sin antes tomarles una fotografía a sus rostros... Natsu podría haberle partido la cara sin esfuerzo pero prefirió contenerse. Todo sea por ayudar a Lucy.

Happy se fue directo al hotel muy indignado sin dirigirle palabra a Natsu... el joven se quedó sentado en la vereda del frente, esperando que Lucy saliera...

...

...

...

Happy dormía a lado de su bolsa de dormir, dándole la espalda a Lucy... el altercado que el gato y la muchacha habían tenido en la tarde lo ponía en una posición incómoda. Se giró de vuelta para mirar hacia el lado de Lucy. Ella también dormía dando la espalda a ambos...

"... ¡¿Cómo puedes ser tan ingrata con nosotros?!... "

Natsu recordaba las hirientes palabras que Happy le había dirigido a la rubia.

Natsu volvió a mirar al techo, divagando con pensamientos al azar sobre lo ocurrido... Es verdad que Happy tenía razón en muchas cosas, pero también sabía que Lucy no estaba en sus cabales. Ella no era así. Ella era siempre dulce, alegre y sensible. No pudo evitar ponerse en su lugar... perder así a una amiga de toda la vida debía ser muy duro... en el fondo la admiraba por haber tenido la tenacidad para hacer lo necesario para salvar a sus amigos...

El por su parte no hizo nada cuando vio a Igneel estrellarse contra Acnologia. Aún antes que ellos dos cruzaran mandíbulas Natsu ya sintió un mal presentimiento... Igneel disculpándose como si se despidiera, y aún así no hizo nada para evitarlo. Se quedó de rodillas a mirar con horror igual que un niño.

Debió haber saltado también. Ya no era válida la excusa de "No podría haber hecho nada, no tenía la fuerza". Lucy no tenía ni la cuarta parte de su fuerza y lo había entregado todo (Acuario incluida) por ellos... todo por el gremio... por él...

sniff-sniff...

Un discreto ruido y un aroma salino lo sacó de sus pensamientos... giró su cabeza y notó a Lucy moverse levemente... Ella lloraba en silencio, intentando no ser descubierta...

Natsu sintió que todo su cuerpo se ponía ansioso. Odiaba verla llorar, no cómo odiaría una comida desagradable o al insoportable de Gray... en verdad Odiaba verla así...

Lucy seguía de espaldas con sus manos cubriendo su rostro y sus piernas en posición fetal...

«... ¿Qué he echo?... »

La culpa la atormentaba, no paraba de arrepentirse por haberlo tratado de esa forma pero no tenía el valor de disculparse... ¿Qué debía decir exactamente? Temía que sus confusas emociones fueran a ganarle la batalla de nuevo...

Siempre que le ocurría la hacía sentir muy tonta. Se maldecía a sí misma por tener una regla tan problemática... compartiendo tanto tiempo con Cana y Levy había descubierto que para ellas era una simple rutina; pero para la rubia siempre era un calvario... los días previos siempre se ponía a llorar y estaba con las emociones a flor de piel. En ocasiones sentía la tentación de agarrar a Natsu y confesarse de una vez para acabar con su miseria... para después cambiar de opinión y ponerse a comer cosas grasientas mientras se deprimía.

Pero más allá de la regla, su comportamiento de hoy había sido inaceptable. Por más estrés que sintiera no tenía derecho de maltratarlo así... El podía ser tonto e inmaduro, pero aún así se esforzaba por ayudar.

Mientras peleaba consigo misma, no pudo notar el momento cuando el chico se sentó en la cama junto a ella sino hasta que lo oyó hablarle...

—No llores Luce...—susurró Natsu. Se sintió un completo tonto... "no llores..." ¿es lo único que se le ocurría decir?

La chica se incorporó de inmediato, sorprendida por el repentino actuar del mago. Las miradas de ambos se encontraron, quedándose viendo fijamente unos segundos... las lágrimas no dejaban de brotar de los ojos de la chica. En un momento, la rubia no pudo más contra sus emociones y se lanzó a abrazarlo, enterrando su rostro en su pecho...

—¡Perdóname!.. ¡Lo siento!—lloraba Lucy.

Natsu solo sonrió con ternura y le acarició la cabeza...

—Oh Luce, tranquila—le dijo con ternura—sabes que nunca me enojaría contigo...

—Y eso no es justo para ti...—le dijo un poco más calmada.

Se quedaron así abrazados, sin decirse nada. Natsu era malísimo con las palabras y Lucy lo sabía a la perfección. El simple hecho de abrazarse así era casi una conversación. El joven comenzó a balancearse de forma casi imperceptible, imitando el mecer de una cuna...

—¿Sabes qué es lo peor?...—dijo Lucy—¡Que no encontré nada!

Natsu solo escuchó con atención el desahogo de la chica.

—... Aún después que te echaron no encontré absolutamente nada... ¡no he encontrado nada en todo este tiempo!..—dijo con frustración.

Natsu escuchaba atento.

—Tu eres muy lista. Estoy seguro que encontrarás la respuesta—le dijo sonriéndole con sinceridad.

Lucy sonrió un poco. Un pensamiento todavía la molestaba...

—¿Es cierto que te estás gastando todo en éste viaje?—le preguntó suavemente.

La pregunta tomó por sorpresa al joven, que le levantó el rostro para mirarla. Alzó una ceja con duda para después cerrar los ojos y decirle sonriente:

—No es algo de qué preocuparse... me recuperaré pronto...—dijo restándole importancia.

—¡Natsu!—le dijo la rubia algo molesta—ya hablamos de esto muchas veces—dijo algo frustrada.

Finalmente entendió porqué Happy lloraba cómicamente cada vez que tocaba pagar la cuenta en algún local de comida. Lucy se sintió un poco culpable, al fin y al cabo le gustaba ser un poco selectiva a la hora de escoger un buen lugar para comer. Un rasgo de su antiguo "yo" que todavía sobrevivía.

En muchas ocasiones la chica le había recomendado a Natsu ser más responsable con sus finanzas, siempre le recordaba la importancia de ahorrar para el futuro, pero aún cuando era Lucy quien se lo decía, el chico nunca hacía caso...

—Suponiendo que tengas la misma edad que yo...

—¡Suponiendo!—Natsu la interrumpió divertido. Siempre bromeaba en las situaciones que demandaban seriedad.

—¡Natsu!—dijo haciendo un puchero—suponiendo que seamos de la misma edad, estás a punto de cumplir 19 o 20. ¿Qué piensas acerca de... ahorrar para tu futuro?—dijo en un tono más serio. La verdad era que quería preguntarle otra cosa menos específica, pero prefirió centrarse en el tema monetario. No quería llevarse una decepción...

—¿Qué hay que pensar?—respondió con algo de fastidio—todo será siempre igual. Trabajo en el gremio, aventuras con mis amigos, ya sabes. Lo de siempre—estaba ciertamente fastidiado por la insistencia ¡Es que todos ahora le preguntaban por el futuro! primero el maestro y ahora Lucy...

La rubia simplemente cerró los ojos y sonrió sacudiendo la cabeza. Natsu era incorregible.

—Olvídalo. ¿Cuánto te queda?—Lucy le preguntó en tono de broma.

—Natsu se acercó a su oído y dijo la cantidad para que solo ella pudiera oírla... al parecer Happy no se había enterado de algunos gastos, por lo que prefirió no arriesgarse a que el gato escuchara...

La rubia se rió mientras se tocaba la frente.

—Bien, supongo que llegado el momento podría prestarte un poco...—dijo Lucy.

Natsu solo asintió tocándose la nuca con algo de vergüenza.

—¡Pero ni bien regresemos, abrirás una cuenta de banco!—sentenció la rubia.

Natsu aceptó asintiendo, despertando sospechas en Lucy... técnicamente no había prometido nada no?

El joven volvió a su saco de dormir, pero ninguno de los 2 se durmió por un rato más... ambos miraban el techo y Lucy se animó a hablar...

—Dime Natsu ¿No te preocupa no saber ni siquiera cuando naciste o que edad tienes exactamente?—le preguntó vacilante.

—Mmm... no realmente—respondió con sinceridad. Ni siquiera Anna lo sabía, a diferencia de los otros huérfanos, la maestra no había tenido el suficiente contacto con Zeref o él no había revelado jamás la fecha exacta... por otro lado, los dragones no celebraban tal cosa como un cumpleaños. El propio Igneel nunca le había tomado importancia al asunto. Por tal motivo, el chico se sorprendió bastante cuando al año de ingresar al gremio se encontró con una "fiesta sorpresa".

Más sorprendidos se encontraron todos cuando el niño rechazó el festejo, alegando que solo celebraría cuando descubriera la verdadera fecha...

Lucy se sintió tentada a preguntarle algo más. Una cosa más privada e importante. Había decidido que le haría dicha pregunta antes de confesarle sus sentimientos...

«... Aún no es hora... Cuando regresemos... »

...

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