Capítulo 11: Primera toma de contacto.

(Voz de Isa)

Al final había acabado pasando la noche en mi duplex del edificio rojo, como llamábamos familiarmente a aquel bloque de apartamentos de lujo en plena capital, un poco separado del centro propiamente dicho pero lo justo para estar cerca de todo y a la vez gozar de un poco de tranquilidad de la zona "bien" de la ciudad.

Lo que ya no me gustaba tanto era despertar con mi primo abrazado a mí, más que nada porque ya no éramos críos y también porque no sé quién se pensaría que era en sus sueños pero tenía un bonito bulto en los pantalones.

"Shin, el móvil." le trato de despertar cuando le vibra. "Shinichi, te llaman… ¡SHINICHI OKAZAKI, HAZ EL FAVOR DE COGER EL PUTO MÓVIL QUE ME ESTÁ PONIENDO DE LOS NERVIOS!" termino gritándole haciendo soltarme y caerse de la cama del propio susto antes de coger la maldita llamada.

"Sí." va diciendo "No, no, estoy en otro sitio… sí, vale… sí, sí, lo recuerdo."

Estaba visto que no iba a dejarme descansar, de forma que salgo de la cama y me voy al armario para recoger la ropa que me pondría ese día y proceder a ducharme antes de pensar siquiera en el desayuno.

(Salto espacio temporal)

Apenas una hora más tarde, Cookie Records

Uffff… cómo odiaba el café de aquel país… Desde luego que no esperaba que supiera como el café colombiano ni el italiano, pero al menos sí que supieran hacer un café de cafetera decente… pero ni eso.

"Puaj… tendría que haberme decantado por el té." murmuro tirando el vaso entero a la papelera en el pasillo.

"¿Mal día?" me pregunta Hideo apareciendo de la nada, como siempre.

"Me pongo de muy mala leche cuando no tomo un café decente." le contesto para suspirar y tratar de calmarme "Lo siento, dime."

"Me he infiltrado ya." me contesta mientras las puertas del ascensor se cierran con ambos dentro

"Bien." asiento "Ya sabes lo que hacer."

"Desde luego."

Aquello era algo personal ya. Cada vez que una empresa caía en mis zarpas, estas podían ser las más amorosas manos prodigando caricias maternales o la peor de las zarpas con garras como guadañas para limpiar toda podredumbe que hubiera en el sistema: drogas, ilegalidades… el abanico era bastante ámplio.

De modo que cuando paramos en el primer piso, mi espía se baja para ir a hacer su trabajo como trabajador nuevo de la empresa, y yo sigo subiendo hacia arriba hasta que se para en una planta y veo entrar un rostro conocido.

"Bonitos manolos." le digo a la mujer que ha subido conmigo.

"Gracias, la empresa insiste en que lleve estas cosas, aunque sean incómodas." afirma ella suavemente frotándose un tobillo antes de mirarme "Por cierto, tu cara me suena, ¿nos conocemos?"

"Del cementerio." le recuerdo "Ren Honjo. Aunque es más posible que nos cruzáramos en alguno de vuestros viajes a Londres, os alojábais la banda entera con el staff en uno de los hoteles de mi familia."

"¡Ah, ya me acuerdo!" asiente feliz "No me digas que has venido porque hubo problemas y…"

"No, claro que no." me río "En realidad estaba buscando el despacho del dueño. Tengo que ponerme al día con muchas cosas."

"¿Vas a trabajar aquí?" me pregunta mientras paramos en el sótano donde al parecer nos han arrastrado al pedir el ascensor a la vez.

"Podría decirse que sí." asiento sonriéndole antes de ver a la persona que nos ha llamado desde tan abajo "Takumi…"

"Señorita…" me devuelve el saludo de mala gana antes de ponerse entre ambas en un evidente intento de parapetar a su compañera "Reira, pensaba que hoy te quedarías en casa."

"No." niega ella perdiendo la sonrisa.

"Oh, vamos, Ichinoise." le digo mirando divertida a las puertas cerradas para volver a ascender hacia la planta que queríamos ir cada uno "Hazme el favor, sácate el palo que tienes metido ahí atrás y relájate. Aún ni he empezado la jornada."

"Takumi siempre es así de seco." me dice Reira para ganarse una buena bronca del caballero.

"Ejem." carraspeo enganchándole del pelo por la nuca para llamarle la atención con un sincero tirón progresivo que le hace echar la cabeza hacia atrás mientras yo sonrío con ironía "Si no le importa al caballero, a las damas se las respeta y no se las gruñe como si fuésemos perros de presa ¿estamos?"

"She…" se queja tratando de soltarse sin demasiado éxito "Suéltame."

"A ver, repite conmigo… Lo siento mucho, Reira."

"No me jodas, no puedes obligarme a… ¡Lo...! siento mucho, Reira." afirma cuando tiro un poco más hacia abajo indicándole que cuanto antes obedezca antes podrá zafarse de mí.

"Gruñir es de animales, no de personas." le digo para que lo repita haciéndo aguantar la risa a la dama. "Y de ahora en adelante trataré a todas las mujeres y personas de este edificio con el tacto que todo ser humano se merece."

"Venga ya… no me jo… ¡Y de ahora en adelante!…" continúa repitiendo cuando le vuelvo a dar un poco de tirón hacia abajo repitiéndole el mensaje implícito en ese gesto antes de soltarle cuando termina "Bruja."

"Sí." Asiento. "Acabo de recordar cómo conseguí acabar con ciertos comportamientos en la anterior. De modo que seguiré ese ejemplo y te rebajaré el sueldo un 3%, Takumi."

"¡No puedes hacerme…!"

"Un 5." le corto "Y si sigues quejándote, será un 10."

"Sí…" masculla.

"Muy bien…" asiento "Así me gusta, educación. Y ahora, si me haces el favor, me gustaría reunirme con vosotros cuando termine con vuestros superiores."

"Cómo que…" comienza a susurrar Reira un poco confusa y sorprendida, todo en uno.

"Imagino que aquí el caballero no os lo habrá contado al rubio y a ti, pero resulta que soy la nueva jefa de la productora." le aclaro haciéndola abrir los ojos como platos "Y de un par de negocios más, claro. Pero este me pareció que corría más prisa por enderezar."

"Reira no tiene nada que ver en esto." me gruñe Takumi.

"Que sea una rebaja del 11%, a ver si así te entra en la cabeza lo de que no tolero el tono de esa contestación." le digo "Y en cuanto a si tiene que ver o no… eso lo decidiré yo, gracias. Pero si te sirve de algo, Reira, creo que estás a salvo de la purga. Ah, mi planta… que paséis un buen día. Y Takumi… avisa también al rubio. Recuerda, os veré a los 3 en cuanto acabe con los directivos. A más tardar después de comer." añado.

Uffff… el café no me habría hecho nada, pero anda que no sentaba bien poner a un cerdo maleducado en su lugar… casi que lo sentía un poco por la chica, porque aquel maleducado y gruñón se merecía todo lo que le había hecho y más.

"Mariko." le llamo a la chica fuera del despacho del presidente tras leer su placa haciéndola levantar en cuanto me ha visto doblar la esquina de su pasillo "Hazme un favor y convoca a todos los encargados de trabajar con los Trapnest durante su carrera. Desde Hideki Kasai a Kinoshita y Mari."

"Sí, señora." asiente.

"Oh, y hazme otro favor, pero este más personal ¿sí?"

"Lo que sea, señora."

"Veo que van a ser varios… lo primero, nada de señora, me hace muy mayor, señorita en todo caso."

"Sí, señorita." se corrige.

"Lo segundo, relájate un poco, no soy ningún monstruo." le tomo el pelo "Vamos a trabajar codo a codo mucho tiempo, así que no te preocupes tanto por las formas salvo para guardar las apariencias cara a la galería."

"Gracias, señorita." asiente suspirando aliviada. "¿Algo más?"

"Sí. ¿Podrías buscarme algún sitio donde hagan café de verdad?" le pido "Esta mañana he pedido en una tienda con cafetera instantánea y sabía a basura con agua. Cuando encuentres una, anótame la dirección y pide a algún repartidor que me traiga un par de tazas."

"Entendido." asiente tomando nota antes de mirarme "¿Algún café en particular?"

"Me conformo con que sea café natural hecho por alguien que sepa un mínimo de preparar un café bien." afirmo quitándole importancia con un gesto de mano "Si me gusta lo que ofrecen, me pensaré el complicarles la orden un poco más."

"Entendido." asiente anotándolo antes de mirarme con una sonrisa "En cuanto encuentre algo le avisaré."

"Perfecto." asiento para entrar en el despacho y recordar algo justo en el umbral por lo que vuelvo a girarme "Ah, y Mariko. En cuanto puedas pásame con contabilidad, tengo que avisarles de que reduzcan el sueldo del señor Ichinoise un 11% este mes para que aprenda al pie de la letra las nuevas normas de compañerismo de la empresa."

"Sí… señorita." afirma palideciendo un poco.

"¿Ocurre algo por lo que te de miedo cumplir mi petición?" le pregunto escamada.

"No, señorita." niega "Es que… el señor Ichinoise no se caracteriza precisamente por tener un carácter afable. No creo que le guste que…"

"Me da igual lo que él piense." contesto "Hay varias cosas que no tolero en mis empresas, y desde luego que con su carácter va a tener problemas para aclimatarse a la nueva dirección. Y ahora… directivos."

Podría decirse que con esa bajada del sueldo un mes, lo que pretendía era dar un mensaje. Nadie, por muy importante para la cadena que fuera, tenía más poder que yo. Nadie estaba por encima de las normas que iba a implementar, ni directivos ni mucho menos trabajadores del tipo que fueran. Las normas eran iguales para todos, desde lo más alto al último currito de la empresa, de modo que tan pronto enciendo el ordenador de la sala y lo vinculo a mis cuentas de la red, busco la normativa y código de conducta básicos que tenía para cualquiera de mis negocios y me pongo a modificarlo para ajustarlo a aquella en concreto hasta que llaman a la puerta y se asoma uno de los directivos de la discográfica.

"Adelante, os ofrecería algo de beber, pero aún no me he acabado de asentar y no tengo nada que ofrecer." le digo viendo que no ha venido solo "Poneros cómodos, me parece que vamos a estar aquí un buen rato."

(Salto espacio temporal)

(Voz de Takumi)

¡Ojalá alguien matara a aquella mujer!

"Takumi, cálmate, por favor." me pide Reira sin tocarme porque ya me conoce y sabe que, tal y como estoy, no es seguro que nadie me toque lo más mínimo.

No había pasado ni media mañana y había oído un pitido casi simultáneo en todo el edificio de todos los móviles y ordenadores de trabajo al entrarles un mensaje que, al menos a mis compañeros, Reira incluída, y a mí nos había llegado idéntico con un manual de lo menos 70 páginas con las nuevas normas de la empresa y otro que ni había querido mirar la longitud con el código de conducta acompañados por el mensaje de que debíamos leerlo todos con calma ya que desde ese mismo momento comenzaban a implementarse la inmensa mayoría de aquellas novedades.

Sobra decir lo que había hecho yo con mi bolígrafo.

"Mira cómo te has puesto…" me dice Reira viniendo a frotarme las manos llenas de tinta con un pañuelo de papel.

"Déjame." le había gruñido antes de levantarme y andar en la sala de un lado a otro molesto antes de parar "Ahora mismo voy a decirle que no puede…"

"Pero es que sí puede." me contesta Narita al parecer se ha escondido porque ha venido con la silla de ruedas y todo a pesar de lo que le dijo ella en la cena "No lo entiendes, ¿verdad? El señor Jackson no controlaba todo tanto… delegaba en los directivos para los pequeños detalles. Ahora ella es la dueña, tiene el futuro de todos en sus manos, y si ella dice que saltes, lo único que puedes hacer es preguntarle cuándo lo quiere y cómo de alto." afirma sudando de los nervios "Si decide indagar en el caso de Ren…"

"Qué ocurre con Ren." pregunta Reira.

Que Ren estaba tan enganchado a las drogas como lo estaba no había trascendido. Sí, ella debía saber ya lo de los porros, pero no el resto. Creo que ni siquiera sabía lo que habían encontrado en el cadáver cuando lo sacaron de entre los restos de su coche…

Y entonces llega corriendo Kinoshita, también blanco como la leche.

"¡Ahora no!" le gruño.

"La nueva jefa quiere veros." me dice jadeando dado que ha debido bajar corriendo hasta allí "Debe estar al…"

"Suficiente, Kinoshita." le llama una voz detrás "Y Narita, creo que te dije que nada de aparecer por aquí hasta dentro de una semana. ¿Acaso debería llamar a seguridad para que te saquen?"

"Había venido a… recoger unas cosas… ya me… ya me iba." afirma palideciendo y fingiendo.

"Hum… está bien, por esta vez pasaré por alto que ni siquiera llevas carga que hayas podido venir a buscar y fingiré que te creo." le contesta seria "Mañana no tendrás esa suerte, me aseguraré que los de seguridad te corten el paso si pones un pie o una rueda en el edificio."

"Sí, señora." asiente empujándose de espaldas hacia la puerta y chocando con la pared en su lugar "Gracias, señora."

"Kinoshita." le llama entonces sobresaltándolo "Haz el favor de llevar al caballero abajo para que coja un taxi a casa."

"Sí, señora." afirma apresurándose a coger los manillares de la silla de Narita para moverle y sacarlo de allí.

"Y qué puñetera manía con lo de 'señora'…" suspira sacudiendo la cabeza antes de levantar la cabeza y mirarnos de una forma que incluso a mí me hacía sentir un poco más pequeño que antes "Takumi y Reira, ¿dónde está el rubio?"

"Naoki está… ahora mismo le llamo y le digo que venga." le dice Reira también un poco intimidada.

"Aprémiale un poco." le dice para sentarse en una silla del estudio donde estábamos trabajando "Takumi, mientras esperamos, dime en qué estáis trabajando."

"¿Has venido a ver si nos tocamos las narices?" le pregunto molesto por ese control.

"No, si prefieres pasamos de que me expliques esto y pasamos a la parte en que yo te grito, tú me respondes, te sigo bajando el sueldo… y este mes tu mujer y tú dejáis de pagar las facturas porque acabas debiendo dinero a la empresa."

Estoy tentado de responderle, pero viendo que no le temblaba el pulso a la hora de aplicar correctivos, estiro un dedo y pulso el botón que enciende la demo en la que hemos estado trabajando.

"Chico listo." afirma cogiéndose unos cascos "En cuanto aprendas a tratar a la gente con respeto vamos a llevarnos muy bien."

"Zorra…" susurro sabiendo que no me oiría porque se ha puesto ambos cascos antes de que se quite uno.

"No suena mal." me dice "Y mañana espero una caja de algo dulce para tus compañeros. No creas que por hablar cuando tengo cascos no me entero de lo que dices. Sé leer los labios, descerebrado."

De nuevo estoy tentado de responderle cuando veo a Reira sacudir la cabeza preocupada y hago una respiración profunda mientras recuerdo las palabras de Narita: cuando ella te dice 'salta' lo único que te queda hacer es preguntarle cuándo y cómo de alto.

"¿Qué tipo de dulce?" le gruño entre dientes tratando de controlarme para no saltar.

"Oh, cualquiera que les guste servirá." afirma sonriendo complacida.

A lo dicho, bruja…

(Salto espacio temporal)

(Voz de Shin)

Es muy tarde cuando regreso al piso de mi prima en el edificio rojo y veo que aún no ha llegado. Por suerte, mientras estoy duchándome llega un repartidor de un restaurante caro y tradicional con unas bandejas de sushi y aún estoy poniéndome el pijama cuando oigo la puerta abrirse y a mi prima gritando que ya había llegado.

"Bienvenida." la saludo antes de darme cuenta que estoy hablando al aire y ver cómo levanta la mano desde el sofá.

No sé qué le pasaba, pero era evidente que había entrado y se había tirado allí sin quitarse siquiera la chaqueta, porque estaba tal cual había salido esa mañana pero tumbada en el sofá, descalza con las medias y la mano sobre la frente con los ojos cerrados.

"¿Estás bien?"

"Uh-uh." niega "Un día de mierda total…"

"Imagino que el sushi lo has pedido tú."

"Es para ver si me abre el apetito." contesta sin moverse un milímetro "Estoy tan pero que tan cansada emocionalmente…"

"Hoy tampoco lo he tenido fácil." reconozco "He tenido que repetir varias veces escenas, pero me parece que no llego ni con mucho a lo tuyo."

"Jason me dejó un legado envenenado con la Cookie…" murmura.

Me moría por decirle que no se lo podía imaginar, que Reira me había contado ciertas cosas, pero ni siquiera había estado segura del todo cuando me lo había contado.

"Llevo todo el día portándome como una jefa y poniendo orden… con lo que eso me desgasta…" suspira.

"A qué te refieres."

"He tenido que lidiar con Takumi, demostrar que soy quien manda y tiene la última palabra, plantar bases nuevas, cambiar el reglamento interno para implementar nuevas medidas y normas de convivencia… Y Takumi… jamás pensé que podría encontrarme alguien tan testarudo y maleducado… he tenido que bajarle el sueldo casi un cuarto este mes…"

Ugggh… eso iba a dolerle, aunque me preocupaba más cómo iba a afectarle a Hachi y su bebé.

"¿Has pensado en su familia?" le pregunto.

"Pues claro que lo he hecho. A ver si con la vergüenza de decirle a Nana que ha perdido un cuarto de su sueldo este mes se replantea su comportamiento."

"Sinceramente… dudo mucho que lo haga." suspiro.

"No creo que sea tonto." niega mi prima quitándose la mano del a cara y mirando al techo con calma "De todas formas, considerando que tiene una mujer y un niño, tampoco pensaba bajarle del sueldo mínimo que es como medio sueldo de lo que le queda. Y te repito que no le tengo por tonto, este mes probablemente se quede sin todo lo que puedo quitarle sin sentirme mal, el que viene probablemente pierda también algo, pero no creo que al tercer mes le afecte demasiado esa medida. Tan solo quiero que entienda que no puede tratar a todo el mundo como si fuesen sus peones ni sus sacos de boxeo verbales."

Mira, de momento creo que salvo Yasu y probablemente Reira nadie había conseguido que ese ogro controlara un poco su temperamento, igual si le tocabas la cartera se lo replanteaba un poco.

"Reira en cambio me ha parecido más dispuesta a ayudar con lo poco que sabía." me dice calmadamente "No creo que Naoki ni ella tengan demasiados problemas con el cambio."

"Naoki es demasiado tonto." niego "Un poco como Nobu."

"Ya, pero es un tonto que no es peligroso." niega pensativa "No insulta, trata a sus compañeros y cuidadores con respeto… sí, es un poco bocazas, pero no peligroso. Diría más bien… la alegría, el bufón." añade haciéndome reír al darme cuenta que lo había calado.

Y cuando consigo parar, me doy cuenta que Isa me está sonriendo, con ternura pero sin poder ocultar el cansancio del día.

"¿Quieres que te prepare la bañera?" le ofrezco.

"Nah… no te preocupes." niega para cogerme la mano haciéndome volver y mirarla sin perder la sonrisa "Pero te agradezco el gesto."

"Al menos cena algo." me preocupo "Has mandado traer la cena, tienes que probarlo."

"No tengo hambre." niega antes de incorporarse "Pero te haré compañía y comeré uno o dos trozos."

"¡Vale!" le digo tratando de parecer feliz para animarla un poco "Sushi de calidad… sushi de calidad…" canturreo haciéndola reír.

(Salto espacio temporal)

(Voz de Isa)

La verdad es que con Shin era imposible estar triste demasiado tiempo. Cuando estamos cenando y no para de canturrear "sushi de calidad" como si fuese un niño pequeño y pobre, no puedo evitar olvidarme de la mierda de día que he pasado, en una mierda de semana que amenaza con convertirse en una mierda de mes como no se produzca un milagro… no puedo evitar olvidarme de todos mis problemas.

"Oye, Shin, ¿tú sabías que Ren consumía?" le suelto mientras me meto otro rollito en la boca.

"Ah… te has… te has enterado…" me dice borrando la sonrisa y entristeciéndose.

"Ahá." asiento tragando y mirándole para observar sus pequeños gestos que pueden delatar mentiras o que me oculta datos "Voy a hacer una investigación en la discográfica para estirpar todas las manzanas podridas que haya."

"Pues vas a tener mucho trabajo." afirma sin ser capaz de mirarme pero pinchando su comida "No creo que Ren fuera algo único. Y tampoco sabemos quién…"

"Mi experiencia me dice que podría haber sido un cuidador o quien llevara su proyecto en concreto." le digo haciendo que me mire sorprendido "Eso si venía de dentro, podía tener su propio camello, pero… pondría la mano en el fuego porque se las daban desde dentro."

"Cómo…" balbucea.

"Oh, vamos, primo." chasco la lengua decepcionada "Ya no eres un crío, ni yo estúpida. Sé cómo es la vida de una estrella con problemas personales a quien exigen producir y producir."

"Ya, pero… tú no eres de ese mundo." afirma de nuevo medio balbuceando "Cómo…"

"¿Quién ha dicho que no me mueva en ese mundo?" le digo divertida "Sí, mis negocios son mayoritariamente de hoteles y edificios de pisos, pero tengo un par de sellos discográficos; dos sedes en Irlanda y Londres de una firma y una más con sede en Miami y N.Y." asiento antes de recordar el último "Oh, y tengo la mitad de un par de fábricas de whisky, una en Tenessee y la otra en Escocia."

"Vaya…"

"Qué puedo decir." reconozco encogiéndome de hombros "Me gusta diversificar, así si una rama no produce bien, puedo cubrirlo con las ganancias de otra, y el alcohol es un valor seguro y sin tantas fluctuaciones como el turismo o el ocio."

No sé por qué se sorprendía tanto, a fin de cuentas, su padre y tío mío era también un gran empresario que se revolcaba en billetes.

"¿Y qué piensas hacer?" me pregunta "Cuando encuentres de dónde le llegaba la…"

"Lo que te he dicho: extirpar la podredumbre, de raiz y sin que me tiemble el pulso. Por eso estoy tan cansada… encontrar a quien miente durante tanto tiempo es muy cansado, y a nadie le gusta ser un ogro para que le respeten."

Esa no era mi forma de ser, yo no era ningún ogro, pero si me obligaban, podía ser el peor de estos. Y estaba más que decidida a vengar la muerte de alguien que había sido algo cercano a un amigo, por esa semi-amistad y por todos los que habían entrado en aquel infierno que les terminaba llevando a la muerte ya fuera a la primera o con una recaída.

De primeras, la explicación más fácil y lógica era que en la empresa lo sabían, porque no se podía consumir y que no se notara al menos por parte de los cuidadores, y estos tenían la obligación de reportar todo a sus superiores, así hasta el jefe del proyecto como mínimo. Y ese era Narita…

El problema no era quién había hecho la vista gorda y quién no sabía nada, el problema era que la droga no procediera de la calle sino de dentro, de alguno de los peldaños de la escalera que iba desde el músico hasta el director.

Jason como dueño dudo que hubiera sabido nada, porque ninguno tolerábamos ese tipo de cosas en nuestras empresas, de modo que tenían que ser el peldaño inferior como muy alto, pero de nuevo, a juzgar por la primera entrevista que había tenido con ellos, no me había dado la impresión de que fuesen plenamente conscientes del problema.

Evidentemente podían haber mentido como bellacos, porque había captado varios signos, pero esos signos también podían ser de que eran conscientes de la espada que oscilaba sobre sus cabezas y las consecuencias que tenía toda aquella conversación si encontraba algo y ellos sabían algún rumor o algo y tenían sus partes nobles puestas por corbata.