Los personajes de Twilight no son míos sino de Stephenie Meyer, yo solo me divierto un poco con ellos.
Capítulo beteado por Yanina
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Capítulo 2
Edward detuvo la caminadora después de ver a su mujercita entrar al gimnasio, ella raramente entraba a ese lugar y si lo hacía era porque quería que la pusiera contra el suelo o algún aparato para joderla hasta que perdiera el conocimiento, pero dado que las gemelas estaban en su habitación y Tamara estaba en la sala haciendo estiramientos junto con Hailey, no tenían oportunidad de divertirse.
Ciertamente sí podían divertirse, no sería la primera ni la última vez que lo hicieran sabiendo que podían descubrirlos en cualquier momento. El mayor impedimento que tenía para portarse mal, era que tenía el ceño fruncido además de que tenía unos papeles en las manos.
—¿Me vienes a pedir el divorcio? —preguntó Edward para tratar de aligerar el ambiente—. Debo decirte que no voy a firmar y te daré una dura batalla para que cambies de opinión.
—¿Esa batalla sería en la cama?
—En la cama, en el piso, en la mesa de la corte... todo lugar es bueno.
—No nos darían el divorcio, pero nos arrestarían por indecentes.
—Valdría la pena.
Bella negó con la cabeza riendo.
—Estás a salvo, no es ningún divorcio, pero quizás es algo un poco peor que eso... o por lo menos te va a molestar, yo estoy molesta.
Edward tomó los papeles que Bella le tendía, eran impresiones, impresiones de correo electrónico.
Ella estaba en problemas.
En grandes y jodidos problemas, esa niña iba a conocer lo que era un verdadero castigo, ninguna de sus artimañas de ángel le iba a servir en ese momento.
—Edward, respira antes de hacer una escena.
—¿Hacer una escena? Tú misma dijiste que también estás enojada.
—Sí, lo estoy, pero eso no quiere decir que me agrade que le grites a mi niña.
Edward miró a su esposita que tenía los brazos cruzados y lo miraba fijamente.
No gritaría, no por el momento, podía mantenerse controlado por unos minutos más, pero su mocosa estaría en serios problemas cuando la tuviera enfrente.
Secándose el sudor de la frente siguió a Bella fuera del gimnasio.
Debía mantenerse tranquilo, no podía llegar gritando, eso solo la asustaría y posiblemente comenzaría a llorar, y aunque realmente estaba familiarizado con las lágrimas, las de ella ciertamente le afectaban un poco más, de todas sus hijas, era la más callada, la más obediente, quien realmente no pedía mucho.
Pero ahora con esto...
Bella abrió la puerta sin llamar, sin avisar, era la manera de decirles que estaban en problemas y se prepararan para el castigo.
Realmente agradecía que Bella lo acompañara en esto de ser padre, las niñas ciertamente no causaban problemas y eran mayormente unos ángeles, pero siempre había sus excepciones.
Bella miró a sus dos hijas, Mila tenía el cabello rapado de un lado mientras que del otro lado lo tenía hasta la barbilla de un verde fosforescente, Kalani, por el contrario, tenía su negro cabello perfectamente peinado, le llegaba poco más abajo de la cintura.
Ambas los miraron en silencio, apenas iba a hablar cuando el grito de Bella lo silenció.
—¡¿Me quieren explicar qué mierda significa esto?!
Las gemelas saltaron del susto, él saltó del susto, eso no era calma, ella les estaba gritando a sus niñas, bien, entonces el castigo iba a ser más duro.
Conocía a sus hijas lo suficiente para saber cuándo eran culpables.
Gretchen comenzaba a jugar con su pie izquierdo, si era algo realmente malo y quería que no se diera cuenta, el pie derecho estaría sobre el izquierdo intentando ocultar su nerviosismo.
Tamara evitaría mirarlo a la cara, se quedaría limpiando la cocina después de la cena, se ofrecería a lavar las toallas sucias de todos en casa e incluso ayudaría con la ropa a Hailey y Sapito.
Vanessa comenzaría a hablar hasta por los codos, intentando desviar la atención de lo que sea que hubiera hecho, cualquier tema sería bueno, incluso dejaría que Bella le arreglara las uñas y hablaría de mil cosas.
Hailey… bueno, ella se escondía, sabías que algo había pasado pues no había rastro de ella por ningún lugar.
Pero las gemelas, las gemelas eran particulares, no había una manera de saber quién de las dos era la culpable, tendían a jugar con sus manos, por lo que ambas estaban deteniendo las manos de la otra, ambas manteniendo esa unión y protección que solo los gemelos compartían, cuando por fin se daban cuenta de que habían sido descubiertas, la inocente le sostenía la mano a la otra y agachaba la mirada, un acuerdo tácito de que si a una castigaban la otra también lo estaría pues no pudo ayudarla a mantener oculta la travesura.
Pero esta vez vio como Mila realmente no sabía qué era lo que pasaba.
No entendía qué era lo que había tenido que ayudar a ocultar.
Kalani no miró los papeles, ella sabía lo que era, lo sabía perfectamente; intentó evitar que Mila los tomara, pero no lo logró.
La incredulidad de Mila era digna de fotografía.
—¿Qué hiciste?
Kalani se dejó caer en la cama, se cubrió el rostro con las manos y comenzó a llorar, Bella suspiró y se sentó junto a ella, atrayéndola a su pecho, Edward se sentó del otro lado, antes de que hiciera el intento de hacerla hablar, Mila se sentó en las piernas de Edward, puede que fuera una de sus hijas más rudas, pero era toda una niñita de papi en secreto.
—¿Qué ha pasado, cariño? —preguntó Bella intentado hacerla hablar.
—No estoy lista —sollozó—, solo tengo dieciséis, no tendría por qué ir a la universidad.
—Pero estabas emocionada por ir —habló Edward—, te marcharás con Mila y Tamara, las tres se harán compañía, además vendrán en vacaciones y en Acción de Gracias.
—Y nosotros iremos a visitarlas con regularidad —dijo Bella—, tampoco puedo estar sin mis niñas tanto tiempo.
—¿Esto es por ella? —preguntó Mila.
Edward frunció el ceño al igual que Bella, ¿qué ella?
—Mila…
—No puedo creer que creyeras las estupideces que ella dijo —explotó poniéndose de pie—, solo es una perra envidiosa que le abrió las piernas a Ethan.
—¿Esto es sobre Ethan y Kim? —preguntó Bella.
Edward sabía quién era Ethan, muy a su pesar fue novio de Kalani por cuatro meses antes de que la terminara y su hija tuviera el corazón roto, la había escuchado llorar por su primer desamor y aunque ofreció romper los huesos de Ethan y logró una diminuta sonrisa de su niña, pasó semanas enteras deprimida.
Un montón de helado, películas, frituras y arrumacos y su Kalani se había recuperado de su primer corazón roto.
¿Pero qué tenía que ver ese idiota con que Kalani estuviera pensando en rechazar la beca para la universidad?
—No quiero hablar de eso.
—Pero vamos a hablar —dijo Edward—. Estuviste a punto de enviar esto, si lo enviabas no habría vuelta atrás, Kai, aun cuando te arrepintieras ya no podrías recuperar la beca ni tu lugar en la universidad, ¿ya no quieres ir? ¿No estás segura del programa?
—No es eso, papi.
—¿Entonces?
Kalani miró a Mila quien suspiró y asintió, claro que ella hablaría por su hermana, siempre cuidándose la una a la otra.
—Ashley la molestó hace unas semanas.
—Pensé que eso se había resuelto —respondió Bella con el ceño fruncido—, las tres hablamos sobre eso.
—Sí, mamá, lo sé, le dije zorra al terminar las clases, pero ella sigue molestando a Kalani.
—No tienes que dejar que lo que ella diga te moleste, es solo una perra envidiosa.
Y ahí estaba la razón de que sus hijas maldijeran en cada oración, tenían una madre y una tía que lo hacían constantemente, ¿por qué no hacerlo ellas?
Bella decía que él era peor, pero no lo creía.
—Lo sé, mamá.
—¿Entonces?
Kalani suspiró, ella tenía que hablar y lo sabía, era bueno este frente unido, era más fácil que sus hijas se abrieran.
—¿Y si ella tiene razón?
—Kalani…
—No, déjame hablar, me gustan las matemáticas, son como un juego para mí y son mucho más divertidas porque las hago junto con Mila, pero ¿y si realmente soy un fenómeno? ¿Y si fracaso cuando vaya? Solo tengo dieciséis, ¿qué se supone que haga con personas más grandes? Serán más inteligentes y yo seré una estúpida que…
—Yo soy más grande que tú y, ciertamente, lo que está en tu libreta me da dolor de cabeza —habló Tamara en el marco de la puerta, tenía su bolso colgado en su hombro, a punto de irse a su práctica de ballet—, y si hablamos de pequeñas que son más inteligentes, Hailey patea nuestros traseros en el Monopoly, aun cuando hacemos trampa ella termina ganando, ¿cómo? No lo sé.
Las gemelas se rieron, él se rio un poco, Hailey hacía trampa en todos los juegos, lo sabían, pero no había manera de demostrarlo, ella era ciertamente escurridiza.
—Él está equivocado —dijo Bella haciendo que todos fruncieran el ceño—, soy tu mamá, Kai, y las mamás sabemos cosas aun cuando ustedes piensen que son muy buenas ocultándolas, sé la verdad.
Edward vio como Tamara desaparecía de la habitación y Mila la seguía, esas dos se traían algo.
—¿Y si no lo está? —susurró Kalani—. Dijo que si no fuera tan… yo, quizás lo nuestro habría funcionado.
—Si tú no fueras tan tú, entonces no serías tú y es estúpido no ser tú, porque tú eres magnífica, no hay nada simple ni ordinario en ti, ser extraordinaria es lo que te hace ser tú.
No había entendido ni una palabra de lo que dijo, pero al parecer Kalani sí, que era lo importante.
—¿Segura?
—Si él no puede soportar lo inteligente, divertida, amable e independiente que eres, entonces él no vale la pena porque no es lo suficientemente bueno para ti, no al revés.
Kalani suspiró y se recargó contra el hombro de Edward.
—Sé que es difícil, nena, no te digo que las inseguridades van a desaparecer, pero sí te puedo asegurar que estaré aquí para recordarte que dejes tu mierda a un lado y actúes como mi hija.
—La misma hija que gastó quince mil dólares en Gucci en menos de diez minutos —murmuró Edward haciéndola reír—, aún sigo sin entender cómo es que lo hiciste.
—Una chica sabe lo que quiere. —Se encogió de hombros.
—Entonces mi chica no va a dejar que una zorra con el cerebro de un cacahuate y un asno sarnoso con un maní entre sus piernas la hagan sentir mal.
—De acuerdo.
—Bien, ahora —Bella se puso de pie—, estás castigada por dos días por hacerme pasar un enorme susto al creer que realmente ibas a enviar ese correo. —Apuntó las hojas impresas que Mila había dejado cuando escapó del cuarto junto con Tamara—. Ahora vayamos por helado, realmente necesito algo dulce, y ya que ustedes están en casa y no puedo divertirme con mi esposo, el helado es un buen sustituto.
—No necesitaba esa imagen en mi mente —se quejó Kalani poniéndose de pie y huyendo fuera de la habitación—, necesitaré terapia de solo pensar en lo que ustedes hacen cuando no estamos en casa.
—Y lo que haremos cuando se marchen a la universidad… esta habitación es espaciosa, nos vendría bien poner nuestro cuarto de juegos aquí, el armario ya casi no tiene espacio para todos nuestros juguetes.
Ambos se rieron ante el chillido indignado y las arcadas que dio su hija mientras se alejaba a toda prisa.
Edward realmente esperaba que las traumara lo suficiente para mantenerlas lejos de los chicos y sus pollas calientes.
¿Podría ponerles cinturones de castidad?
Cuánto quisiera conseguir esos cinturones, pero sabía que Bella no le permitiría hacerlo aun cuando fuera una estupenda idea.
La vida era más sencilla cuando los chicos eran solo compañeros de juego y no intereses amorosos.
¿Sus hijas no podían quedarse pequeñas para siempre?
Y regresamos con las actualizaciones de esta historia.
¿Ya les he dicho que me encanta estar de vuelta con actualizaciones regulares? Pues me fascina!
Yanina, muchas gracias por la ayuda con la revisión del capítulo, eres la mejor en el mundo entero.
Déjenme sus comentarios, opiniones, críticas, teorías o lo que quieran compartir conmigo en un review.
Nos vemos en la siguiente actualización
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