Los personajes de Twilight no son míos sino de Stephenie Meyer, yo solo me divierto un poco con ellos.


Capítulo beteado por Yanina


~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~ WGIA ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

Capítulo 3

Cuando se tenía hijos era difícil encontrar un tiempo como pareja.

Cuando se tenía tantos hijos como él tenía, era prácticamente imposible.

Su cama a veces era invadida por las noches cuando Hailey o Sapito tenían una pesadilla e iban con sus papis para que los consolaran.

Durante las mañanas era aún peor, cuando no estaban todos contrarreloj para llevar a las niñas al colegio e irse a trabajar, eran sus hijas estando en la cama hablando a mil por hora.

No es que fuera tan temprano, ninguna de sus hijas era fan de madrugar el fin de semana, pero sí eran fan de meterse a la cama y ver la televisión o hablar con Bella y con él.

Su Sapito también se metía a la cama con ellos, pero él se acurrucaba en su costado y veía silenciosamente la televisión hasta volver a quedarse dormido junto a él.

Más de una vez se sorprendió cuando al volver a abrir los ojos se encontró con una habitación vacía en donde solo su hijo y él dormían sin ningún ruido.

Sí, él era fan de dormir con su hijo porque su Sapito tenía cierto poder que él no poseía, era el bebé y consentido de la casa por lo que su descanso era sagrado.

Las siestas con Sapito eran las mejores.

Lo eran más cuando en su estado de inconciencia Edward podía observar con más detenimiento las similitudes que su hijo compartía con su esposa.

Tenía mucho parecido físico con él, pero las largas pestañas, el perpetuo puchero en sus labios, los pómulos pronunciados y los rizos en su cabello eran definitivamente de parte de su madre.

Ni hablar de su cuidado personal, Edward aún recordaba cuando su niñito de un año de edad tomó el cepillo de Bella y comenzó a cepillarse el cabello como lo hacía su madre, el niño apenas si tenía cabello en ese momento, pero él hacia el movimiento como si compartiera la misma melena que su madre.

En la actualidad su cabello lo tenía hasta los hombros y lo cepillaba varias veces al día.

Debían recortarlo, aunque fuera solo un poco, pero ya que a Sapito le gustaba su cabello tal cual como estaba, realmente no le veían nada de malo.

Su hijo tenía demasiadas similitudes con su madre.

Aunque él también estaba presente en su hijo, el cabello cobrizo y los ojos verdes eran el ejemplo más claro, también había heredado la altura Cullen, por lo que tanto el como August eran los más altos de su clase, aunque Elle todavía era mucho más alta que ellos.

Ahora estaba jugando fútbol, Bella tenía prohibido ir a verlo, lo cual fue pedido por el mismísimo Sapito, quien estaba avergonzado porque Bella se puso histérica cuando un niño lo tiró.

Era fútbol, el impacto iba implícito.

Pero aunque a él también le mortificaba ver a su pequeño caer al suelo, viendo como el casco era lo único que evitaba que tuviera contusiones, podía mantener la calma más que su esposa.

Sapito era una buena combinación de los dos.

Más de uno lo había dicho.

Sus hijas claro que se pusieron celosas de Sapito en algún momento, más de una vez algún extraño en la calle o familia lejana soltaba el comentario de que por fin Edward había obtenido al niño que deseaba.

Normalmente era Gretchen quien más se enojaba con esa oración, por lo que pasaba horas acurrucada junto a él para dejar en claro que era ella la favorita de su papi.

Él no tenía favoritismo, era un papá, a todas las quería por igual.

Sus hijas pensaban muy distinto, ellas aseguraban que sí tenía a una favorita.

Comenzaban a discutir entre ellas y dar sus razones de por qué eran las favoritas.

—No entiendo por qué siguen discutiendo sobre eso, es más que claro que yo soy su favorita por mucho.

Era lo que decía Bella para terminar las discusiones, funcionaba por el momento y quizás por unos días, pero inevitablemente volvía a salir a discusión y era un ciclo de nunca acabar.

Aunque si lo pensaba, Bella la tenía aún más complicada, a veces veía a Hailey quedársele viendo mientras estaba con Sapito, aun cuando era la más pequeña y durante toda su vida tuvo a Bella como su figura materna, sabía la verdad, sabía que Bella la había adoptado, conocía a Victoria, sabía que Victoria la quería tanto que permitió que tuviera una mejor mamá, no había secretos en su familia y por eso mismo a veces era un tanto insegura.

Hailey era quien pasaba más tiempo con Bella, ella era prácticamente una pequeña Bella, Charlie decía que, si solo su cabello fuera un poco más oscuro, pasaría a ser una copia exacta de Bella y Angela a su edad, ni siquiera Gretchen y Sophie se parecían tanto.

Ni siquiera Elle lo hacía.

Al tener tantas niñas en casa era realmente complicado encontrar momentos de pareja, pero esos momentos los atesoraban y se aseguraban de aprovecharlos al máximo.

Un ejemplo claro era ese, en donde ambos estaban disfrutando plenamente de estar en casa solos, sin nadie que los interrumpiera de los placeres de la vida.

¿Qué mayor placer había que comerse los cupcakes de chocolate sin tener a sus hijas revoloteando y reclamando todos para ellas?

—Demasiado delicioso —gimió Bella junto a él al comer el chocolatoso bocadillo—, ya no tengo el metabolismo de hace años, esto se va a quedar en mis caderas, pero no me importa.

—Más Bella para disfrutar. —Se encogió de hombros metiéndose otro en la boca—. Ayer no tuvimos sexo.

—Estoy en mis días, Edward.

—Más lubricación. —Se encogió de hombros nuevamente—. Vamos, siéntate en mi polla.

—Por mucho que quiera, mejor come, las niñas no tardan…

La puerta azotándose los asustó a los dos, se metieron los últimos cupcakes en la boca y tiraron la evidencia a la basura, saliendo de su escondite justo cuando Tamara llegaba a casa junto con sus hermanas y Sapito.

—No entiendo por qué tuve que recogerlos cuando ustedes están aquí en casa.

—Porque para eso tengo hijas —respondió Bella después de tragar—, para que hagan lo que yo no tengo ganas de hacer.

—No me parece muy justo.

—La vida no es justa —respondió Bella antes de estirar la mano hacia Gretchen, quien suspiró y le entregó la hoja de papel—. ¿Algo que decir antes de que lo lea?

—Se lo merecía —dijo sentándose en la silla del desayunador, Sapito y Hailey también lo hicieron—, Sophie y yo solo defendimos a la niña nueva, el problema es que no cuidamos que no nos vieran.

—¿Cuál es la primera regla?

—Asegurarnos que nadie nos vea —respondió Hailey—, así podemos negarlo porque sin pruebas, no somos culpables.

—Lo sé —suspiró Gretchen cubriendo su rostro con las manos—. ¿Cuánto tiempo estaré castigada?

Bella lo miró antes de pasarle la hoja amarilla en donde se notificaba del mal comportamiento de su hija.

Bañar a la niña con su propio batido y reírse cuando Sophie la mojó con la soda y le lanzó sus propias frituras había sido lo que causó que tuviera tres semanas de castigo.

Sabía que había brabucones, en un mundo perfecto no los habría, en una escuela ideal la que estaría recibiendo el castigo sería la otra niña por molestar a la nueva, pero su hija había sido atrapada, y bien decía el dicho que el abuelo Charlie tanto les repetía: "No hagas cosas buenas que parezcan malas".

Quizás no era bueno que les enseñaran a sus hijas a escabullirse y salirse con la suya, pero sus hijas eran buenas niñas, siempre intentando hacer lo correcto, estuvo bien que defendieran a la niña nueva, malo que atormentaran a la otra niña aun cuando quizás se lo merecía.

Pero con una madre como Bella y una tía…

—Esperen un momento —dijo frunciendo el ceño—, me faltan dos cabezas, ¿dónde están Mila y Kai?

—Dijeron que tenían que ir al baño —respondió Sapito—, aunque Mila no habló en todo el camino a casa.

—No, no lo hizo —concordó Hailey.

Bella salió de la cocina gritando a viva voz.

—Si te llegaste a perforar la lengua, Mila Cullen, estarás en muchísimos problemas.

Edward negó con la cabeza viendo a sus hijos que aún permanecían en la cocina.

—Te dije que iríamos con un profesional en unos días.

¿Una perforación en la lengua? No era algo que le gustaría ver en su hija, pero ya que él se había hecho una justamente a la edad de Mila, no era justo juzgarla, lo único que esperaba era que no contrajera ninguna infección como le pasó a él.

—¿Y ustedes no tienen deberes? —les preguntó a sus hijos, quienes asintieron y comenzaron a sacar sus cuadernos.

Los tiempos en pareja eran muy cortos, pero los momentos de calidad con sus hijos no los cambiaría por nada.

—¿Por qué hay una bolsa de la panadería en donde compramos los cupcakes tirada en el suelo? No hemos comprado cupcakes en mucho tiempo.

Edward vio la prueba del delito al igual que todos los presentes en la cocina, quizás no habían sido tan escurridizos.

—Terminen su tarea mientras yo termino de preparar la comida.

Los tres asintieron y siguieron con sus cosas, pero Tamara se le quedó viendo, claro que a ella no se le iba a pasar.


Hola!

Le di prioridad a las actualizaciones de Era Nuestra porque eran capítulos cortos y una historia corta, pero ya que solo queda el epilogo, regreso con las actualizaciones de esta historia.

Nuestro six-pack favorito tiene todavía mucho que contar y espero me acompañen a lo largo de las actualizaciones.

Yanina, muchas gracias por la ayuda con la revisión del capítulo, eres la mejor en todo el mundo, te super adoro.

Déjenme sus comentarios, opiniones, criticas, teorías o lo que quieran compartir conmigo en un review.