Los personajes de esta historia pertenecen a Clamp

La historia es de mi autoria

¡Gracias por leer!


Ser la amante de alguien no es nada fácil, considerando que todo se tiene que hacer a escondidas, en silencio, algo que dolía en el alma si estabas enamorada de verdad, si tan solo era por sexo, la situación cambiaba solo era un encuentro y listo, todo volvía a la normalidad pero cuando se está enamorada de esa persona las cosas cambian, quieres más de él, compartir tu vida con él, y no sentirte usada cuando el viene te busca obtiene de ti lo único que le puedes dar y se va, viéndolo ser feliz lejos de ti con su verdadera familia, a quien por cierto prometió dejar desde hace varios años pero no lo ha hecho con la excusa de que sus hijos merecen tener a sus padres juntos.

Y así ha sido mi vida desde que conocí a Yue Tsukishiro hace ya dos años, aquel día en el que con toda la ilusión del mundo asistí a mi primer día de trabajo como Gerente Financiera en la compañía Tsubasa Corporations. El día que lo conocí fue como conocer a un ángel, su cabello largo platinado, su piel blanca como la nieve, sus ojos azules, y su cuerpo de ensueño, su porte, había quedado hechizada por su encanto, por su magia estelar.

Era uno de los socios de la compañía, una florícola ubicada en un pueblo pequeño llamado Tomoeda, jamás imagine que pudiera estar casado, siempre lo veía en la empresa, trabajábamos hasta altas horas de la noche y jamás recibió siquiera una llamada que me diera indicios de algo, su gentileza, amabilidad y caballerosidad fueron ganando espacio en mi corazón además de que era extremadamente guapo y la atracción física era innegable. Me fui enamorando de él.

El día que comenzó todo nuevamente nos encontrábamos solos revisando balances que se presentarían en la junta de accionistas del día siguiente, era tarde y le empresa quedaba algo lejos de mi casa, mi auto se encontraba en la mecánica y el muy amablemente se había ofrecido a llevarme ,cuando me disponía a bajar, me acerque a dejarle un beso en su mejilla pero en un movimiento rápido giró su rostro y nuestros labios se encontraron, fue el beso más mágico que había recibido en mi vida, sentí volar, y yo correspondí ese beso, sin pensar que ese sería el comienzo de mi final. Ese día había comenzado nuestra turbia relación.

Los días pasaron y yo me encontraba en las nubes, el me había pedido que no dijera nada, ya que no quería que existieran chismes en la oficina y era mejor mantener nuestra relación en secreto, la verdad me pareció un poco extraño pero al final me di cuenta que tenía razón, no era nada bonito estar en la boca de nadie.

Sin embargo todo me empezó a parecer extraño, Yue no quería salir a pasear, ni cenar, ni una salida al cine, ni nada que los enamorados normales hacían, siempre pasábamos metidos en mi departamento y para evitar salir a comprar, todo se pedía a domicilio, aduciendo que se encontraba cansado y era mejor pasar los dos solos, hacíamos el amor todas las noches, algo de lo que no me cansaba nunca, su manera de amarme, de poseerme era espectacular, estaba obsesionada con su cuerpo, con sus caricias, pensando todo el día con tenerlo nuevamente en mis brazos.

Me había dicho que su departamento estaba en remodelación y que por eso no podíamos ir, tontamente caí en todas sus mentiras, siempre quise saber más de su vida, pero tenía una manera extraordinaria de desviar la conversación.

Hasta que llegó el día en que todo se descubriría, después de habernos entregado una vez más, Yue había decidido entrar a ducharse, mientras yo seguía en mi propia burbuja, recostada en la cama, recordando lo maravilloso que había sido esa noche, de pronto su celular sonó, le había llegado un mensaje, jamás fui de esas novias celosas que revisaban el celular del otro, pero aquella noche la curiosidad no pudo más conmigo, sin ninguna importancia tome su celular sin imaginarme lo que mis ojos estaban a punto de leer, no era necesario desbloquear el teléfono, el mensaje se leía en la pantalla principal.

-Cariño, ¿dónde estás?, otra vez te quedaste trabajando hasta tarde, ya sé que odias que te moleste mientras estas en la oficina pero Ruby esta con un poco de fiebre y la voy a llevar al hospital, por favor esposo mío, te espero allá no demores.

Y en ese preciso momento quise morirme, sentí que se unía el cielo con la tierra, y todo mi mundo desaparecía a mis pies, un frio helado recorrió todo mi cuerpo, empecé a temblar y las manos me empezaron a sudar, por suerte aún seguía sentada en la cama, si no tal vez me hubiese caído al suelo, antes de que Yue saliera del baño, me levanté como un rayo de la cama me vestí lo más rápido que pude y cuando vi su figura salir lo primero que se me ocurrió hacer fue lanzarle con todas mis fuerzas el celular que tenía en las manos, sin importarme si se dañaba o le hacía daño.

Le dije todo tipo de insultos, pidiéndole que se marchara de mi departamento, el trató de explicarme, tanto fue su hipocresía que hasta lloró aduciendo que yo era lo mejor que le había pasado en la vida, que no quería que esto terminara, sin embargo se marchó y yo quedé destrozada, había roto mis ilusiones de formar una familia con él, todo se derrumbó en ese preciso momento.

Los días siguientes fueron horribles al tener que verlo todos los días y no poder abrazarlo ni tocarlo, el alma me dolía, pero sabía que debía olvidarlo, de arrancarlo de mi corazón, y lo estuve logrando por un largo mes el cual me pareció eterno, hasta el día que volví a caer, lo extrañaba tanto y fue cuando decidí ser egoísta por primera vez, me volvió a buscar por centésima vez y yo lo recibí, craso error, lo recibí como si nada hubiera pasado, como las veces que sabía que éramos solo los dos y nuestra historia volvió a ser la misma de antes, pero no me sentía completa, él no era libre y yo lo quería solo para mí.

Sin embargo me sentía la peor persona de este mundo, una escoria de la sociedad, su esposa y su hija no se merecían eso, tuve la oportunidad de conocerla en una cena de navidad y me había dado cuenta que era una mujer extraordinaria, amorosa, y mucho más hermosa que yo, odiaba verlos juntos cuando ella lo visitaba en la oficina, me moría de celos, pero sabía que si quería continuar con él debía ser muy discreta, así que cuando ella lo visitaba, generalmente me iba a otra oficina lejos de la de él.

En este ritmo hemos pasado ya dos años, en los que me he sentido extremadamente feliz pero a la vez triste también, contando con él a medias, compartiendo su amor, su tiempo, compartiéndolo todo, habíamos salido un par de veces de viaje, él solía decirle a su esposa que salía de viaje por negocios, pero la realidad era que pasábamos los fines de semana en distintas playas. Y como un cliché sabia decirme que la dejaría pero que siempre se haría cargo de su hija y que viviríamos juntos por siempre, típica mentira de hombres.

Cuando lo veía trataba de no ponerme perfume, para que su ropa no quedara impregnada de mi olor, jamás deje algún tipo de marca en su ropa o en su piel, jamás le enviaba mensajes cuando sabía que estaba con ella, jamás lo moleste para que nos viéramos, y jamás le pedí dinero prácticamente me convertí en la amante perfecta. Pero a su vez me sentía usada, él tenía las llaves de mi departamento, venia las veces que él quería, me tomaba sin importar si yo quería, jamás me preguntaba si yo tenía algún problema si necesitaba ayuda para algo, solo era el, el que necesitaba consuelo, mis penas no importaban, jure muchas veces dejar esa vida, de dejarlo que sería la última vez, pero siempre volvía a caer.

Hasta el presente día en que continuamos con la misma historia de todos los días, apenas empezábamos la jornada laboral y habíamos recibido la notificación de que existiría un cambio en los accionistas de la empresa, se sumaría un nuevo accionista que aportaría con su capital para que la compañía se expandiera.

Se estaba preparando un pequeño almuerzo para su bienvenida con todos los trabajadores presentes, obviamente Yue sería el encargado de presentarlo y darle las respectivas palabras de bienvenida.

-Hola preciosa – dijo bajito cuando entraba a mi oficina, cerrando la puerta tras de el – ¿todo esta listo?

-Sí, ya he coordinado todo para la bienvenida, el catering se encuentra listo y la vajilla ya se encuentra instalada en el salón.

-Que bien hermosa eres la mejor. – se acercó a darme un pequeño beso en los labios.

-Y por fin me dirás quién es el famoso nuevo accionista, no sabemos nada de él.

-Bueno es un amigo de la infancia, se dedicó a la agronomía, siempre fue su sueño, y se especializó en las mejores universidades, además de que su familia es una de las más reconocidas en China, su capital nos caerá muy bien y a su vez él se encargará de toda la parte operativa, los demás accionistas también lo conocen y estuvieron totalmente de acuerdo en aceptarlo.

-¡Vaya que interesante! – le dije acercándome a él, también quería besarlo.

-Preciosa sabes que es peligroso – me dijo apartándome de él poniendo sus manos en mis hombros - mejor nos vemos en la noche en tu departamento prometo compensártelo – me dijo al ver mi cara de decepción y tristeza.

-Está bien – le dije regresando a mi escritorio – y bien… ¿a qué hora llega el tan aclamado accionista?

Regresó a ver su reloj – ¡uff!... ya debe estar llegando, lo voy a esperar en mi oficina y luego lo llevare al salón… ¿de acuerdo preciosa?

-De acuerdo – salió de mí oficina y yo me fui al baño de mujeres a retocarme un poco, quería estar presentable, así que puse un poco de color en mis párpados, un poco de brillo en mis labios y listo. Vi cómo se abría la puerta y por ella entraba una de las personas que se había convertido lo más indispensables en mi vida, mi mejor amiga Tomoyo Daidouji, jefe de recursos humanos.

-¿Qué hay Tomy?

-Querida Sak, pues vine a retocar mi maquillaje sabes que hoy se presenta el nuevo accionista y me han dicho que es una belleza de hombre, un bomboncito en toda la extensión de la palabra, así que quiero impresionarlo.

-¿Y cómo sabes que es así?

-Pues ya sabes que en esta empresa todo se sabe – no pude evitar sentir una sensación de panico recorrer todo mi cuerpo, obviamente Tomoyo sabía lo mío con Yue, pero tenía plena confianza en ella, sabía que jamás lo contaría a nadie, pero se me helaba el cuerpo al pensar que alguien más lo pudiera saber.

-Pero por lo menos se sabe su nombre, porque Yue jamás quiso decírmelo, es como si fuera un súper secreto.

-Pues no lo sé, Naoko la recepcionista no quiso decírmelo la muy egoísta, solo me dijo que esta como para chuparse los dedos y que nos preparáramos. – empezó a reírse. – Oye Sak – me miro con desaprobación - no me digas que vas a salir así, por favor te falta color ahí, a ver déjame te ayudo.

Y ahí empezó la rutina del maquillaje, la cuestión es que salimos de ese baño como si nos fuéramos a ir a una cena de gala, elegantes a más no poder.

La hora se acercaba y todos empezamos a ir al salón, fui a ultimar unos pequeños detalles con respecto al catering y cuando regresé ya todos se encontraban ubicados en las mesas que habíamos acomodado, Tomoyo había reservado un asiento para mí a su lado, así que rápidamente me senté allí, en el frente se encontraba Yue con los demás accionistas, Eriol Hiragizawa y Akiho Shinomoto.

Vi como Yue se paraba de su asiento y tomaba entre sus manos el micrófono.

-Estimados compañeros el día de hoy es un día muy importante para la empresa, un día que es un comienzo para un nuevo futuro – no podía dejar de pensar en lo guapo que se veía – una nueva oportunidad que nos permitirá crecer como empresa, gracias a la ayuda que hoy nos presenta esta gran persona que ha decidido unirse a nosotros y que nos apoyara en este continuo camino de crecimiento, por favor démosle la bienvenida a nuestro nuevo accionista Shaoran Li.

Y fue ahí cuando el corazón me dejó de latir.


Continuará