A, B, C, Inuvember drabbles
Género: Suspenso/Terror
Personaje: Rin
Sótano
La hermosa niña se encontraba jugando en el jardín de la casa cuando de repente empezaron a caer un par de gotas sobre su pequeña naríz, haciendo que soltara un par de estornudos tiernos, como los de un gatito.
Su tía, al escucharla, le dijo que entrara a la casa, pues no sería bueno que se enfermara.
La pequeña Rin asintió mientras sujetaba su pelota naranja y entraba, aquella pelota que le gustaba tanto, y que le había regalado Sesshomaru, el hermano mayor del novio de su prima, quienes aquel día habían salido en una cita, dejándola con Sota, quien se encontraba leyendo una historieta en la sala, y su tía y el abuelo, quienes iban a salir a una consulta médica.
Rin era una niña risueña y alegre, quien con ya doce años cumplidos, podía entender muchas cosas de la vida, y entre ellas, el que en el templo Higurashi ocurrían cosas que estaban más allá de la imaginación de muchos.
- ¡Rin! El abuelo y yo ya nos vamos, no le abran la puerta a nadie, el hijo de la señora Irasue quedó en que vendría a cuidarlos después de sus clases en el seminario...
- ¡Claro, tía Naomi! Rin se va a comportar muy bien...
La mujer sonrió dulcemente y, acariciando el largo cabello de la niña, salió junto a su padre hacía el auto, dejando al par de niños solos en casa hasta que el que sería su cuidador llegase a por ellos.
La pequeña, con una sonrisa y sin soltar su pelota, se dirigió a la sala en búsqueda del niño, encontrándolo en el sofá mientras leía sus cómics.
- ¡Sota! Juguemos un rato ¿Sí?
El chico dudó unos segundos pero finalmente asintió.
- ¿A qué quieres jugar, Rin? Sabes que no podemos salir de casa...
La niña hizo una mueca como si estuviera pensando seriamente, hasta que una gran sonrisa apareció en su rostro.
- ¡A las escondidas!
Sota pareció considerarlo unos segundos, para finalmente asentir de acuerdo.
- Bien, entonces yo empiezo, ve a esconderte.
La niña saltó alegre y colocando su pelota en el suelo se fue a esconder.
Cuando finalmente estuvo lejos de donde Sota se había quedado, la castaña empezó a buscar un buen lugar para esconderse, revisando debajo de algunos muebles sin poder decidirse por un sitio en específico, mientras que al fondo podía escuchar el conteo de su primo, quien dentro de poco llegaría al límite del tiempo. Debía darse prisa, de lo contrario sería descubierta antes de siquiera llegar a esconderse.
Hasta que escuchó como el chico llegó al diez, y en un impulso, Rin se escondió detrás de una puerta del pasillo que estaba entreabierta, tan blanca y hermosa como la misma nieve, cerrando con cuidado y escuchando como del otro lado, el niño empezaba a buscar.
Retuvo una pequeña risa que quería salir de su boca, por lo que con sus manitas se cubrió los labios para evitar ser descubierta.
Decidida a no ser descubierta tan rápido, la pequeña se dio la vuelta, encontrándose con unas oscuras escaleras de madera, las cuales iban en descenso, hacia lo que parecía ser un sótano oscuro y con un fuerte olor a humedad.
Con las manos, tanteó la pared junto a la puerta en búsqueda de algún interruptor, y al localizarlo, sobre ella se encendió una bombilla que con luz parpadeante le dio un aire tétrico al lugar.
La pequeña tragó grueso, por alguna razón la luz no llegaba hasta el fondo de las escaleras, dejando el último tramo de estas a oscuras, por lo que con pasos vacilantes la castaña empezó a bajar los escalones de uno en uno, con el leve crujido de la madera vieja bajo sus pies, siendo esto lo único que se escuchaba en aquella habitación tan sombría.
Al colocar los pies sobre la vieja madera del último escalón, la niña observó como en una de los extremos se encontraba un estante lleno de cajas viejas y algunos productos de limpieza, y junto a este, un sofá de tela a cuadros totalmente lleno de polvo.
Rin tragó grueso,terminó de bajar las escaleras y al dar un par de pasos hacía el sofá, la leve luz amarillenta de la bombilla se apagó de golpe, dejando el viejo sótano totalmente a oscuras. Fue entonces cuando quiso darse la vuelta para salir de ahí, sintió como una mano huesuda y rasposa la tomaba del tobillo.
Con el pánico reflejado en su joven rostro, la pequeña giró su rostro con lentitud, y fue ahí cuando la vio, una espectral figura con ojos rojos y cabellos largos y enmarañados se asomaba de uno de los costados del sofá, extendiendo su huesudo brazo hacía ella, manteniéndola sujeta, sin chances de escapar.
Un potente grito femenino se escuchó entonces por todo el templo Higurashi.
.
Afuera, el hijo mayor de Inutaisho se encontraba abriendo la puerta mientras guardaba su paraguas, afuera la lluvia se encontraba inclemente, y el sonido de los truenos se hacían cada vez más fuertes.
Al entrar a la casa, el platinado se encontró con la imagen del hermano menor de Kagome buscando algo o a alguien con un rostro que reflejaba el más absoluto terror, al punto de hacer que una sensación de vacío se instalara en el estómago del mayor.
- Sota, ¿Qué estás buscando?
- ¡Sesshomaru! ¡Estoy buscando a Rin! ¡Estabamos jugando a las escondidas y ahora no aparece por ninguna parte!
Un mal presentimiento recorrió la espalda del adolescente al escuchar eso, aunque mantuvo la calma por sobretodo.
- ¿Desde hace cuánto que Rin está desaparecida?
El chico titubeó unos segundos, para finalmente responder.
- Desde hace como una hora...
Las pupilas del mayor se contrajeron y antes de que alguno de los dos pudiera decir algo más, un grito agudo se dejó escuchar por toda la casa, a lo que el mayor empezó a correr en dirección del origen de aquel sonido.
Fue entonces cuando llegó ante una vieja puerta de madera desvencijada, con unas enormes manchas por la humedad que seguramente pronto tendrían que cambiar.
Abrió la puerta de golpe y bajó corriendo las escaleras, saltándose un par de escalones en el proceso y llegando rápidamente hasta la niña, quien se encontraba arrodillada en el suelo mientras cerraba los ojos con todas sus fuerzas, hecha un ovillo.
El platinado se agachó a su lado y la cargó, provocando que la menor abriera los ojos con el pánico reflejado en sus orbes.
- Tranquila Rin, ya estoy aquí, no pasa nada...
- ¡El monstruo! ¡Había un monstruo ahí, señor Sesshomaru! -dijo en un chillido la pequeña mientras señalaba el viejo sofá del sótano.
El albino entrecerró sus dorados ojos en la dirección de aquel viejo mueble, y a la niña, por un momento le dio la impresión de que estos habían brillado como los de un animal salvaje en medio de la oscuridad.
- Tranquila Rin, vayámonos, subamos arriba...
Y mientras que el mayor cargaba a la niña entre sus brazos y subía las escaleras para cerrar aquella vieja puerta, que la niña vio totalmente distinta a la de hace momentos atrás, en el fondo del sótano se escuchaba el leve gruñido de una criatura que frustrada, se escondía una vez más en su refugio, lista para esperar a que una nueva presa llegara en cualquier momento.
1,223 Palabras
¿Esto sigue contando como drabble? Ja,ja,ja,ja...
Quise hacer algo sobre nuestra linda y hermosa Rin en esta ocasión, y aclaro, que en este fic todos los personajes (a excepción de la criatura del sótano XD) son humanos, o bueno, casi todos. Además que viven en la época moderna.
Esto puede tomarse como un AU.
Y si tienen la duda, aquí Sesshomaru tiene 16 años.
Espero que les haya gustado.
Bye...
