Capítulo 8: "Prohibido"
" Hellsing es propiedad de Kouta Hirano"
En el juego de intrigas que se tejía a su alrededor, Alucard era el inminente perdedor, estaba frito entre aquellas situaciones que la ponían de los nervios estaba su palpitante corazón por la jovencita que hace unos minutos tuvo en brazos.
Y además del niñito pálido que parecía querer comerse con la mirada a Integra, tenía un nuevo rival el cual miró con desagrado, era demasiado para un solo día, film con detenimiento la herida en el cuello echa por el matón del director regional.
La cabeza de esa niña valía su peso en oro, y los billetes de cien libras le quemaban la mano cuando los lanzó a su colchón, fun su habitación, su closet austero, y entendió que no solo era el dinero, era Mina, el saberla a salvo de aquellos monstruos.
Por un momento deseo ser uno para protegerla.
Pero luego, ¿Quién protegería a la chiquilla rubia?
Ella estaba en medio de la intriga, de una lucha de poder por su cuello, después de todo aquel tío la quería bien muerta.
¿Él seria lo suficientemente ruin para acabar con ella?
Alucard ejecuta su habitación, color sangre barata salpicando las paredes, la alfombra que adornaba el cuarto de los profesores, no había una aventura que apagara la soledad de su día, por que si, estaba solo, el guapo maestro Dracul era un don nadie que perdió el amor, y pronto la poca honestidad que le quedaba.
Solo debía enamorarla, y desecharla, no era difícil, ella era una hormonal adolescente, ya confiaba en él, en que la protegería. Tal vez si era un monstruo, uno más de aquella infame lista de personas que deseaban algo de la jovencita, rubia y frágil que deseaba.
Era un monstruo por anhelar con ímpetu a otra mujer que no había sido su ex prometida.
Tiene sus ojos, tiene su cabello y sobre todo su genio.
Esa belleza exótica y aristocrática que tenía Willmina, aquella que lo hechizo y por el cual iba a dar todo, hasta que Jonathan se la arrebató.
Y ahí estaba con miles de libras para poder conquistarla, para reclamarla.
Él era un rey sin corona, y sin reina, en ese trono que él se había ideado estaba Mina, pero la sonrisa de aquella jovencita Hellsing le nublaba el juicio, era tan irritante verla al cerrar sus ojos, como si un ángel que lo cuidara fuera aquella mujer.
No debería olvidar que era una niña, no una mujer, un que podía guiarlo con la mujer que deseaba, y con aquel pensamiento, el maestro Dracul se quedó dormido.
En otro cuarto Walter husmeaba, había dado con la habitación que compartía la rubia con su compañera, tan maldita como ella.
Él solo quería advertirle que debía marcharse, Richard le había dado la opción de vigilarla en aquella mansión, sabia que el nuevo patriarca Hellsing deseaba deshacerse de la chica, le pago con juventud el poder mandarla ahí.
Pero ahora que había visto la gente que habitaba aquel colegio, entendía el plan de Richard.
Todo era un accidente o enfermedad con él.
Se escabulló como un ladrón a la habitación, y la vio dormida, sintiéndose terrible de intentar perturbar su sueño, y cuando iba acercarse, escucho como un murmullo una frase que lo dejó secó.
- No te vayas Alucard - murmuró la jovencita aun dormida, y luego apretó con fuerza su almohada.
La desazón de su pecho al saber de quien pertenecía el nombre, lo hizo lanzar un profundo suspiro.
Sería hipócrita de su parte mentir, diciendo que sintió un amor de padre por la jovencita, que deseaba pasar su vida a su lado y verla casada y con hijos, era enfermo su sentimiento por ella, el saber que joven y bella era inalcanzable, por que era un viejo, uno decrepito.
Ella era imposible por el simple hecho de la edad, no importaba el estatus, ni que ella era un alfil en el tablero de Richard, Integra Hellsing estaba prohibida desde que la vio crecer, a los 16 de la jovencita, Walter supo que estaba perdido , y deseo ser un muchacho, poderla conquistar como se merecía.
Pero era un decrepito hombre de años, él debía de quererla de una manera paternal.
Pero no, ella tenía un padre y este era su amo.
Decir que se sintió enfermo era poco.
Por eso cuando Richard le ofreció la juventud, él acepto, pensando que podría protegerla de esa forma, pero la realidad es que esperaba que ella no lo reconociera, pero sabría que era él, Integra era brillante, y además confesó su verdadero nombre.
Walter no era un hábil mentiroso, peros si un guardián ejemplar. Y un traidor, sobre todo con el hecho de que debería protegerla, no ser su depredador.
Se alejó sin cerrar la puerta, entre las sombras como llegó.
La mañana llegó con más dudas que las que quisiera confesar, Seras la peino de una manera hermosa, parecía una muñeca en las manos de la voluptuosa chica.
- En dos días podremos salir de esta cárcel - le dijo alegre la rubia, Integra pensó que no tenía donde ir, pero no quiso desanimar a la muchacha.
- Suena genial, ¿Dónde piensas ir? - le preguntó, la rubia dio aplausos alegres, al saber que la rubia sintió curiosidad por sus planes.
- No podemos ir a nuestros hogares, pero que tal si vamos a comprar algo al centro y volvemos, se que un helado en ST. James te animará - le dijo, sin perder la sonrisa, convenciendo a la rubia que era la mejor decisión seguir a Victoria.
Ambas se alejaron a las clases, en un día aburrido, para Integra que aliviada no vería a Alucard hoy, era el único día que no tenía su clase, pero al entrar al salón, vio con pesar que Walter estaba en el escritorio, eran las primeras en llegar.
- Cancelé esta hora— contestó el profesor nuevo - al parecer sus compañeros omitieron avisarles - dijo con una sonrisa que, aunque amable, le causo una horrible sensación a la rubia, quien quería salir corriendo de ahí.
- Descuide, nos iremos enseguida - comentó, seguía confundida, el maestro era la viva imagen de Walter, se llamaban igual, pero ¿cómo podía ser joven de nuevo?
- No hace falta, pueden quedarse, ya me siento mejor, cancele por un ligero mareo— les confesó, Serás bien el bote con un pañuelo con sangre.
- Señor Dornez no es necesario, podemos irnos a la sala común, usted descanse —intento secundar a su amiga, pero al ver que el hombre se ponía de pie con dificultad, ambas optaron por ver la clase del maestro.
Walter había querido verla, pero su nariz comenzó a gotear, y después sintió su vista nublarse, Richard le dijo que había efectos secundarios, pero no a ese punto, así que ahí estaba al borde del pánico, intentando parecer tranquilidad, sin conseguirlo.
Integra observo la figura alta y fornida escribir, mientras su mente divagaba en Dracul, lo había soñado de nuevo, él estaba ahí, para protegerla, se había sincerado con ella, pero ahora lo sentía distante, él también estaba herido, y parecía esquivo.
Tenia que huir de aquella prisión, buscar quien pudiera socorrerla con la misión de alertar el plan de su tío, Richard no podía vencer.
No debería ganar…
NA: Capitulo de relleno, con detalle pequeños que tomaran importancia más adelante.
Gracias por su paciencia.
