Aclaraciones: Sin POV definido

Disclaimer: Naruto no me pertenece, de lo contrario el NejiTen sería oficial

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Disfruten la lectura

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Capítulo 7. Inesperado

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Casi que desde la primera vez que la había visto había pensado que Tenten era hermosa, siendo la primera vez que hablaron en el restaurante más que suficiente para sentirse perdidamente atraído a ella, como si tuviera algún tipo de imán. Así que su regreso al país y su nuevo semestre de la universidad había estado marcado por organizarse de modo tal que siempre pudiera dedicar sus sábados solamente a ella.

Había llegado a creer que era imposible sentirse más atraído pero se había equivocado en algo, sí había una forma de sentirse inequívocamente enamorado y era al verla completamente arrebolada tras tener relaciones, con esa sonrisa inocente que no perdía a pesar de todo lo que ya habían hecho y la forma en que tímidamente se cubría aunque tan solo unos minutos atrás la hubiera visto sin nada puesto. Le encantaba su compañía y que se paseara por su departamento solo con una de sus camisetas como vestido.

Así que su convicción de presentarla como su novia o al menos poder salir a la calle con ella tan pronto lo de la edad no fuera un problema se mantenía. Y qué mejor forma de matar dos pájaros de un solo tiro en cuanto a mostrarla al mundo y que su madre se enterara que ir a algún restaurante de alta sociedad juntos. No había estado en sus planes, pero así había sido descubierto la anterior vez. Igual no era solo por eso que había elegido ese lugar para que celebraran el cumpleaños de la castaña, era que realmente quería invitarla a un buen sitio y cambiar el comer en envases plásticos en el sofá ante la falta de comedor en su departamento.

Fue a comprar el vestido y al no estar seguro de la talla exacta y no querer arriesgarse a que no le quedara se fue por algo holgado, le parecía que los modelos que veía eran un poco justos en el pecho y los senos de Tenten no cabrían allí, así que sí, algo suelto era mejor. Con cautela en una ocasión anterior había verificado la talla de zapatos y con esos dos objetos más la reservación estaba todo listo.

Al llegar al restaurante la vio ligeramente tímida, caminando solo cuando él lo hacía y al sentarse ver a todos lados. Chasqueó la lengua al entender que tal vez el lugar era demasiado y por eso no se sentía cómoda allí, sin embargo ella no se quejó y evaluó la carta para elegir una crema de champiñones y un salmón en salsa de mantequilla, para él pidió de entrada una ensalada de cangrejo y una ternera stroganoff. A medida que iban comiendo la vio un poco más relajada, además de empezar a robarle papas como se había vuelto costumbre. Él fue quien pidió el maridaje para ambos, y la vio arrugar la nariz al probar el vino blanco seco que combinaba con el salmón, tosiendo ligeramente. Por lo que se quedó solamente con el agua. Al menos con el postre sí la vio sonreír feliz con su volcán de chocolate del que le dio a probar un bocado y ya, sacándole la lengua cuando le pidió más. Por eso decidió robarle un beso y así volver a saborear el amargo del postre.

Salieron del restaurante con ella riendo por esa acción, y se fueron de regreso al departamento. Disfrutando el poder tener por primera vez una noche para dormir juntos. El domingo después de dejar a Tenten en su vivienda recibió un mensaje de Hana, su madre estaba molesta y despotricando por la casa. Rodó los ojos, se había demorado, de milagro no había sido el día anterior en el mismo momento que ellos estaban en el restaurante.

Obviamente sabía que eso iba a pasar, así que se fue de una vez hacia la casa antes de darle tiempo a su progenitora de planear algo, esta vez no podía mandarlo a estudiar lejos porque ese era su último semestre, pero nunca se sabía, podía encontrar una vacante en el próximo cohete a la luna y tratar que le dieran el cupo a él.

- ¡¿Qué tienes en la cabeza?! — fue el saludo que recibió al abrir la puerta principal y toparse casi de frente con la mujer

- Hola mamá, siempre me encanta saber que soy bienvenido en casa — dijo irónico y la mujer frunció el ceño

- ¡Qué te dije sobre estar con esa pordiosera! — Hana en la cima de las escaleras lo vio y él negó con la cabeza para que no se metiera

- Algo de perspectiva y... — fingió pensar — no, no me acuerdo de más

- ¡Es una menor de edad!

- Ya no — aclaró y pudo ver el enojo de la mujer aumentar — acaba de cumplir los 18... así que no puedes acusarme de nada — hubo silencio, su madre respiraba pesadamente y él tan solo esperaba ahora qué iba a decir

- ¿Por qué haces esto? ¿Buscas una medalla?, ¿un reconocimiento por ayudar mendigos o algo así?

- Madre...

- ¿No te bastó tu adolescencia para llevarme la contraria? Porque este juego del hijo rebelde no te queda bien a tu edad

- No salgo con Tenten por lo que tú puedas pensar, lo hago porque me gusta estar con ella

- Claro, un cuerpo bonito y por estrenar — ella se llevó la mano al puente de la nariz — ¿Te has detenido a considerar aunque sea un segundo el qué van a pensar todos al saber su origen?

- Nunca me ha importado, por mí que cada quien se meta en su propia vida

- Kiba, querido... ella no te quiere por nada más que por tu dinero, cazafortunas de su estilo abundan. No puedes ser tan ingenuo de creer que realmente le gustas

- Ma...

- Madre nada, no estás siendo objetivo. Por eso te envié a estudiar lejos, para que pensaras las cosas bien... ¿por qué te haces esto?

- No me estoy haciendo nada más que tener de novia a alguien con quien la paso bien y puedo hablar de cualquier cosa sin que mencione los negocios de su familia o trate de presumir sus últimas vacaciones en París

- ¿Una QUÉ?

- Una novia mamá, Tenten es mi novia

- ¡Por todos los cielos! No puedes hablar en serio — él mantuvo la mirada que le dirigía su madre — bien, tráela a cenar el viernes. Hablaremos los 3 de esta tontería y cómo serán las cosas

- ¿Cómo serán las cosas? No voy a dejar que te metas en mi relación

- No, pero sí me meteré en tratar de controlar los daños antes que alguien más sepa algo de ella y la pocilga de la que la sacaste — se escuchó un portazo de su progenitora que se fue hacia el comedor

- ¿Ya cenaste pulga? — preguntó levantando la cabeza a su hermana que había escuchado todo sin moverse del lugar

- No...

- ¿Quieres salir? Tengo ganas de ir por un pan de chocolate o unos rollos de canela — la menor sonrió y asintió, bajando las escaleras y ahora sí abrazándolo a modo de saludo.

Pasaron a un restaurante cercano y Hana solo le preguntó por Tenten, no en cuanto a la relación en sí sino a ella propiamente, su madre le había borrado el número del teléfono desde el día que terminaron las clases y le había prohibido tajantemente que tratara de contactarla pues no tenía nada que hablar con esta. De regreso en su propio departamento sacó el celular y le escribió un mensaje.

Kiba:
Tenemos cena con mi madre el viernes

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Había releído varias veces el mensaje antes de contestarle preguntándole si se había equivocado de número, o de madre. Se había reído mientras tonteaban antes que el sueño la venciera, además que tenía que levantarse muy temprano al día siguiente. Desayunó junto a sus padres un café y un pan antes de salir apresurada a hacer el trámite correspondiente para obtener su identificación, estuvo la mayor parte del día en la oficina esa y al salir estaba hambrienta pero feliz. Le envió de una vez la imagen a Kiba cubriendo la foto que había allí, siempre había escuchado a muchos quejarse que nadie salía bien en dicha foto y ahora lo comprobaba de primera mano.

- Anda, déjame verla

- ¡No! Es horrible — aprovechando que en casa sí tenía internet hizo una videollamada y él del otro lado se reía mientras ella se quejaba por la foto a la vez que comía, tendría que hacer más arroz porque estaba acabando con el que quedaba en la olla de la que estaba comiendo directamente, aunque bueno, era apenas algo más de una porción, no era tampoco tanto el que había ya hecho

- Por favor, eres hermosa así que no puede ser tan mala —ella negó con la cabeza porque tenía la boca llena — anda cariño, he tenido un día pesado en la universidad

- ¿Y quieres mejorarlo riéndote de mí?

- Claro que no, mejoraría si te tuviera a ti aquí... —ella volvió a negar — bueno, podría aprovechar el viernes cuando nos veamos para casualmente revisar tu maleta

- ¿No dijiste que teníamos la cena con Tsume?

- Tsk, cierto —se llevó la mano a la barbilla como pensando — ya pensaré en algo, pero te advierto que voy a ver esa foto

- Malvado

- Pero así te gusto —ella se sonrojó y asintió con una sonrisa — ¿pedirás permiso para quedarnos esa noche juntos?

- ¿En la casa de tu madre? No me parece buena idea

- También es mi casa, lo sabes... ¿y si nos venimos hasta mi departamento después de la cena?

- No sé... es un poco retirado

- Está bien, por ahora sobrevivamos esa cena y ya veremos después ¿te parece?

- Un gran plan

Se despidieron porque él tenía que estudiar y ella tras hacer más arroz para completar la comida se fue al computador a revisar cómo hacer un currículo que básicamente incluía su nombre, teléfono y nombre del colegio en que se graduó, porque no tenía ningún tipo de experiencia laboral que añadirle. Vio de paso que habría una feria laboral al día siguiente en un barrio cercano al suyo, por lo cual anotó la dirección e imprimió varias veces la única hoja con sus datos que era lo recomendado para asistir.

Se sorprendió al llegar al lugar y ver una fila enorme solo para entrar, había gente de todas las edades allí formada. Pacientemente esperó hasta que le permitieron entrar a un enorme salón con varios puestos, cada uno con el respectivo nombre de la empresa que representaba. Lo que tenía que hacer era pasar por cada uno de estos, ver si había algo que no requiriera experiencia y en lo que pudiera postularse, anotarse en una planilla y luego dejar su currículo. Otra vez llegó a su casa cuando el día finalizaba, no tenía ánimos de nada así que se acostó a dormir lo que iba a ser una siesta y resultaron siendo casi 12 horas seguidas.

El miércoles lo dedicó a enviar su currículo por correo a las ofertas que veía, antes de darse cuenta estaba mordisqueando un lápiz y extrañamente disfrutando el sabor de la madera, se levantó para quitarse los rastros de la lengua y se cepilló los dientes de una vez. El jueves la llamaron para una entrevista el viernes en la mañana, era para un cargo de call center y ella buscó en su guardarropa que era lo más formal que tenía para una entrevista. Vio un vestido floral de los de primavera que tenía guardado desde el año anterior, era de sus favoritos y aunque aun no calentaba lo suficiente para estar del todo cómoda en este, le gustaba pues creía que de paso era apropiado para la cena que tenía en la noche.

En la mañana se bañó a prisa y tras peinarse se puso el vestido que había elegido, luchando un poco para cerrarlo. Se mordió el labio, ahí estaba el resultado de estar comiendo de más, y lo notaba hasta ahora porque a diferencia de sus faldas que por lo general eran de cintura ligeramente elástica o la ropa deportiva en que solía mantener en casa cuando no salía, este si era de un material cuya tela no cedía. Se vio en el espejo desde varios ángulos, a pesar de sentirlo ajustado se veía bien, por lo que tomó los tacones que le dio Kiba de cumpleaños y un abrigo ligero que esperaba fuera suficiente porque no estaba usando medias.

En el lugar la hicieron pasar a un cuarto con varias sillas y mesas, eran varios lo que estaban allí reunidos. Les entregaron varias hojas con diferentes pruebas que nunca había visto y finalmente cerca al mediodía pasó con un entrevistador que le estuvo preguntando por sus planes a futuro, con quien vivía y demás, el hombre arrugó el ceño con el nombre del colegio y ella explicó lo de la beca, ante eso le preguntó si realmente dominaba el inglés al nivel que decía en la hoja y ella asintió. Así que la hicieron quedarse para otra prueba escrita ahora en ese idioma y una nueva entrevista completamente en inglés, quedaron de llamarla entre lunes y martes para decirle el siguiente paso en el proceso.

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Estaba de buen humor mientras esperaba pues Kiba había quedado de pasar por ella, el cargo siendo bilingüe tenía un mejor salario así que esperaba la consideraran. Fueron a almorzar juntos porque ella moría de hambre y luego a cine para matar tiempo, increíblemente se comió un tarro de palomitas grande casi sola. Cuando el sol se empezaba a ocultar se dirigieron a la enorme propiedad y ella tomó impulso antes de bajarse del auto, había hablado con su madre el día anterior y esta le dijo que estuviera preparada para nuevos insultos por parte de Tsume, su progenitora dudaba que la mujer se sintiera muy feliz por la relación y la verdad es que ella también.

Hana la saludó con alegría y la abrazó de una vez, alabando lo brillante que le veía el cabello, y luego diciendo que le había hecho falta tener con quien hablar y prácticamente apartándola de Kiba para que se sentaran juntas en el recibidor. La joven estuvo contándole de cómo iban sus estudios hasta el momento, aunque a su madre no le había gustado mucho, había accedido a dejarla estudiar medicina veterinaria y zootecnia, así que había empezado clases en una prestigiosa universidad privada que tenía el programa y a diferencia del claustro de su hermano, quedaba en la ciudad no muy lejos de casa, así que no había tenido que mudarse.

Cuando les indicaron que podían pasar al comedor se encontraron a Tsume ya sentada en la cabecera de la mesa, así que ellos dos se hicieron por el lado izquierdo y Hana al derecho. La conversación siguió siendo llevada por la menor de todos que describía a cada uno de sus profesores y cómo algunos de sus compañeros se parecían a los del colegio, por lo que los evitaba, pero había otros que sí le agradaban. La entrada fue una crema de espinacas a la que ella le agregó sal tras probarla, continuando el escuchar sobre la posibilidad de estudiar a los caballos, no recordaba que su amiga fuera tan habladora pero podía deberse a todo el tiempo que llevaban sin verse.

- ¿Qué hay de ti? ¿Qué has hecho estos meses? — el plato de la sopa fue retirado al estar vacío y entonces pusieron frente a ella lo que parecían ser costillas de cordero con un puré de color amarillo, otro de color rojo y espárragos

- No mucho — probó el puré rojo, era de remolacha y se sentía dulzón, el amarillo era de papa con algo más pero le faltaba sabor, así que le agregó sal, una fortuna que en el tiempo que había ido antes había aprendido cómo funcionaba el salero que tenía lo que parecían unos cristales grandes adentro de color rosa y en realidad era más una especie de molino — esta semana por fin empecé a buscar trabajo, hoy tuve mi primera entrevista

- ¿En serio? — había cortado un trozo de carne y trató de no arrugar la nariz ¿es que habían decidido a propósito no sazonar nada?

- Sí — tomó de nuevo el salero y empezó a girarlo para que los cristales se rompieran y empezaran a caer sobre la carne — me dijeron que... — y en ese momento Tsume dejó caer la mano de forma pesada haciendo sonar los cubiertos de todos y de paso alertándolos por la repentina acción

- ¡POR UN DEMONIO! — la estaba viendo fijamente y ella solo pensó que era el momento en que la insultaría, lo malo es que en tacones no podría irse corriendo — ¡¿Cuánto tiene de embarazo?! — el silencio inundó el lugar

- ¿Quién? — preguntó finalmente Kiba tras verla y que ella se encogiera de hombros por la acusación

- No me crean estúpida, dime niña ¿con cuántos hombres además de mi hijo te acuestas?

- ¿Qué? — podía sentir los colores acumularse en su rostro — con ninguno, y no estoy embarazada — afirmó segura

- Nadie en esta mesa ha tocado ese salero más que tú, de hecho le has agregado casi la mitad del frasco a la comida. Tengo 2 hijos, he tenido muchas trabajadoras en la misma situación — la señaló — el cabello y la sal ¿me estás diciendo que no sé reconocer una mujer embarazada?

- Madre, eso es...

- NO, ¿Qué tienes en la cabeza en lugar de un cerebro hijo? — el enojo no disminuía y se llevó la mano al puente de la nariz — Podía soportar que quisieras revolcarte con ella por un tiempo y he estado pensando en cómo hacer que no sea un completo escándalo que andas con una pordiosera, pero ¿Cómo pudiste ser tan idiota de dejarla encinta?

- Yo no estoy... — trató de afirmar de nuevo pero se calló al ver la mirada de la mujer que tal y como la primera vez parecía a punto de golpearla

- ¡YUUKI! — una de las sirvientas ingresó tan solo unos segundos después — dile al chofer que te lleve a la farmacia y allí compras una prueba de embarazo — estaba estupefacta ante la orden — de esas que dicen las semanas — aclaró la mujer

- Enseguida señora

- Que sean varias — fue lo último que dijo antes que la empleada abandonara el salón

El silencio fue lo que quedó tras volver a ser solo ellos 4 en el comedor, al parecer el apetito de todos desapareció por completo. No podía salir corriendo pero definitivamente se le antojaba meterse en un hueco, había ido preparada de cierta forma para ser menospreciada y que le dijera pobre o cazafortunas como había hecho en las otras ocasiones, no para esa acusación descabellada. Escuchó pasos de una nueva persona y a Tsume ordenar algo que no se esforzó en entender al estar sumida en su propia cabeza. No había tocado la copa de vino y la de agua apenas le había dado unos sorbos, así que la pusieron frente a ella y la llenaron hasta el borde, la agarró en sus manos y empezó a beber todo el contenido en busca de calmar un poco el acelerado latir de su corazón y su mente que ahora trabajaba a 1000 por hora tratando de recordar cosas básicas como la fecha de su último periodo, no era muy regular pero hasta donde llegaba su memoria había sido cosa de principios de febrero.

La copa fue llenada de nuevo y empezó a beberla todavía enfrascada en su cabeza, pensando en el vestido que tenía puesto y que le quedaba un poco más ajustado que antes, culpando a sus atracones de comida ¿hace cuánto había empezado a comer de más? ¡lo de la sal! ¿Cuánto tiempo llevaba su madre diciéndole que le estaba quedando un poco pasada la comida? Para la tercera copa se sentía saciada, pero igual trató de tomársela, no quería estar 1 hora esperando que le dieran ganas de ir al baño en medio de esa incomodidad, entre más rápido le dieran ganas de ir mejor.

- Haz los honores — la sirvienta había regresado con una bolsa que contenía algunas cajas de diferentes colores, Tsume la recibió y destapó una al azar, entregándole un palito plástico que había adentro y un pequeño papel con las instrucciones para hacerla. Ella asintió y cerró la puerta tras de sí — más te vale no tratar de engañarme ni que trates de alterar la prueba o te haré repetirla y entraré contigo — escuchó del otro lado y aunque no la veían asintió tras exhalar pesadamente. Ahora ella tenía la misma duda así que prefería hacerse la prueba y confiar que la mujer se había equivocado, al menos la cantidad de agua ingerida había surtido efecto por lo que levantó la falda de su vestido.

Salió del compartimiento sosteniendo la prueba, antes de dejarla en una mesa alta que había justo ahí. El indicativo decía que tenía que esperar algunos minutos así que había puesto el temporizador en su celular y casi estaba conteniendo la respiración mientras este llegaba a 0. Se sobresaltó ligeramente al sentir que el aparato vibraba marcando el final de la cuenta y con pasos temerosos se acercó junto a la odiosa mujer para ver que decía.

"Embarazada 3+"

Sintió que todo el aire salía de sus pulmones de golpe al leer esas palabras en la pequeña pantalla y Kiba a su lado la abrazó de una vez, también sin procesar la noticia que recibían.

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Att: Sally K