Aclaraciones: Sin POV definido

Disclaimer: Naruto no me pertenece, de lo contrario el NejiTen sería oficial

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Disfruten la lectura

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Capítulo 8. Decisión

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El tiempo se había detenido, de eso estaba segura. Nada a su alrededor se movía ni nadie respiraba mientras Kiba la abrazaba y podía jurar que por eso ella no se había desarmado en varias partes, por los brazos que la rodeaban. Claro que sabía que el empezar su vida sexual podía desembocar en eso, pero por ese mismo motivo él siempre usaba el preservativo, no buscaban ese resultado así que en teoría lo estaban evitando, al parecer sin éxito. Su papá la iba a matar cuando se enterara, el hombre apenas una semana atrás se había enterado que tenía novio y ahora le iba a tener que decir que estaba embarazada de... ¿cuánto tenía?

- Aquí dice que se deben añadir 2 semanas a la fecha de la concepción para llevar adecuadamente las semanas de embarazo — fue Hana quien rompió el silencio, empezando a leer el instructivo sobre cómo interpretar el resultado — por lo tanto si dice "3+" significa que tienes por lo menos 5 semanas al sumar ese resultado y las anteriores, la prueba no está hecha para medir más tiempo que ese

- Mañana la llevaremos a que le hagan una prueba de sangre que nos dé un resultado más exacto que esta porquería. Saldremos a primera hora — sentenció Tsume antes de desaparecer farfullando lo que probablemente eran improperios

- Cariño, creo que es mejor que pasemos aquí la noche — ella levantó la cabeza para verlo, se veía serio lo cual era raro en él

- Kiba, yo no sabía... yo... — sus ojos se humedecían sin poder evitarlo

- Tranquila, mañana sabremos cuánto tiempo tienes exactamente — él le besó la frente — respira profundo cariño — trató de hacer lo que le decía pero aun así era difícil — anda, vamos y te recuestas

- No tengo permiso para quedarme fuera de casa... — pero no se sentía capaz de ir hasta su vivienda y ver a sus padres, darles una noticia que provocaría muchas preguntas que ni ella podía contestar — llamaré a mamá

- Te espero — él se sentó en el mueble del recibidor mientras ella trataba de no trastabillar con cada palabra que pronunciaba hacia su progenitora

- ¿Qué pasó Tenten?

- Nada mamá... es solo que es tarde y...

- No te creo, tú misma me dijiste que así fuera a medianoche te devolverías y no pasarías la noche en esa casa

- Mamá...

- Dime la verdad hija

- Lo haré, mañana te diré lo que pasa... en este momento... mañana, por favor

- Esta bien chiquita, hablamos mañana entonces. Descansa

- Gracias mamá, ustedes igual — colgó la llamada y Kiba le extendió la mano, ella la tomó y subieron juntos las escaleras hasta la habitación de él. Nunca había entrado, de hecho a la de Hana tampoco, pero quedó sorprendida al ver que era enorme, además de la cama y sus respectivas mesas de noche había en una pared un armario empotrado que la cubría por completo y en la pared del frente de la cama una biblioteca que rodeaba un televisor de por lo menos 50 pulgadas. En la misma pared de la puerta había otra puerta que podía suponer daba a un baño y un sofá de 2 plazas con una mesa de café pequeña, entre la biblioteca y la base de la cama había un espacio bastante amplio, consiguiendo en general que se sintiera diminuta allí adentro

- ¿Quieres una de mis camisetas?

- ¿Qué?

- Para dormir, aunque si quieres dormir sin nada no me opongo — dibujó una sonrisa y ella empezó a reírse de forma nerviosa

- No traje ropa para mañana...

- Creo que puedo solucionarlo con Hana — antes de contestar él salió y regresó un momento después con una falda a la rodilla de color azul y una blusa holgada de color rosa — ¿qué opinas?

- Combina con los zapatos — aceptó y de paso se los quitó, ropa interior sí tendría que ser la misma que usaba — me ayudas con el cierre — él lo hizo y ella dejó el vestido sobre el sofá

- Ven acá — pasó su nariz por el largo de su cuello y su piel se erizó, a la vez que lo sentía deslizar las manos por su abdomen. Pero no hizo más, solo palpar su torso y luego alejarse para verla desde varias partes

- ¿Tienes un espejo? — Kiba fue al armario y giró un panel, quedando ahora un espejo de cuerpo completo que de hecho tenía unas salientes y daban una vista casi desde 3 ángulos. En ropa interior dio un par de vueltas — ¿ves algo diferente?

- Ligeramente — ella suspiró — pero nada muy notorio, diría que las papas que me robas pudieron causarlo — empezaron a reírse juntos porque por su parte también le parecía que a lo sumo parecía una indigestión, aunque bueno, es que no sabía cuánto tenía el posible ser vivo que estaba creciendo en su interior — toma — le extendió la camiseta y ella se la puso antes de deshacerse del sostén y luego meterse a la cama

- Kiba... ¿qué vamos a hacer?

- Tener un hijo por lo visto — él le quitó el cabello de la cara — voy a responder si es eso lo que te preocupa... es hora que duermas — la apretó más entre sus brazos y ella agradeció esas palabras, tratando de refugiarte en estas.

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Se había despertado a mitad de la noche porque Tenten lo había movido ligeramente para que reaccionara, tenía hambre y no quería ir a la cocina porque ni siquiera sabía dónde quedaba. Bostezó antes de preguntarle qué quería y ella se encogió de hombros, lo que fuera, si era pan mejor. A pasos adormilados fue solo y revisó la nevera, había queso y varias carnes frías como era usual, se alejó de todas las que eran solo curadas y tomó el pepperoni para hacer un sándwich recordando lo aprendido hace poco sobre su novia comiendo cosas saladas, cosa en la que por cierto no se había fijado, lo doró en el asador y 10 minutos después regresó a la habitación.

La castaña se pasó al sofá y mordió feliz el sándwich, sonriendo ante el queso derretido que se escurría y que de paso garantizaba que el embutido incluido estuviera cocido, por si acaso. Era poco lo que sabía de embarazos pero sabía que el sushi y cualquier comida con proteínas crudas o solo curadas estaba prohibida. Para él había tomado un poco del puré de papa de la cena y lo había mezclado con salami frío, por lo cual no le ofreció a probar aunque ella veía curiosa su plato. Vieron televisión un rato antes que Tenten volviera a caer profunda en sus brazos y él dejó que su cabeza siguiera divagando como lo había estado haciendo desde que la prueba había salido positiva.

En sus planes no estaba el que ella quedara embarazada, por eso se aseguraba siempre de tener suficientes condones y no recordaba haber notado que alguno estuviera roto. Pero bueno, por algo lo de la eficacia del 98%, siempre había alguien que tenía que ser parte de ese 2% restante y ahí preciso habían caído ellos. Igual le era difícil pensar en el panorama, más allá de tenerlo o no pues todo parecía indicar que sería lo primero, es que Tenten era demasiado joven, en la cena había mencionado lo de estar buscando trabajo y ahora tendría que quedarse en casa pues ninguna empresa contrataría una mujer encinta. Bueno, igual él estaba ahí precisamente para suplir cualquier gasto que surgiera, en eso no había nada que considerar.

Lo malo es que su madre lo hiciera madrugar un sábado, o bueno, levantarse más temprano de lo que solía. Tenten se duchó primero y se vistió con la ropa que le había sido prestada por su hermana, esperando que él estuviera listo antes de bajar juntos a desayunar. Claro que su progenitora ya estaba lista y terminando de comer, si de ella hubiera dependido los hubiera hecho atragantar con la comida para que se apresuraran. Se subió con la castaña en la silla de atrás y la mujer en la silla de adelante mientras el chofer manejaba a la clínica privada.

Entre más avanzaban por el lugar, más parecía que su novia estaba a punto de irse corriendo la duda era si hacia la casa o hacia el baño posiblemente a vomitar. Fue su madre quien buscó al médico y le explicó lo que necesitaban. Aunque él fue enfático en que al consultorio solamente entrarían ellos sin incluirla, pues solo les incumbía a ellos lo que allí les dijeran.

El doctor estuvo haciéndole algunas preguntas a la castaña, lo básico, fecha de nacimiento, enfermedades en la familia, última fecha del periodo, si había notado algo raro en su alimentación y obviamente ella mencionó la sal, llevaba casi un mes en que se había dado cuenta que solía agregar más que antes y de paso mencionó que le había gustado el sabor de la madera de un lápiz, la pesaron y midieron antes de pedirle que extendiera el brazo y tomar la muestra de sangre. Le harían dos pruebas, esa de sangre y de acuerdo al resultado se haría una ecografía para contrastar. Esperaron en el área destinada, donde se encontraba su progenitora aguardando también.

Al volver a llamarlos el ceño del médico estaba fruncido, el nivel de hormona en la sangre era muy alto lo que indicaba que tenía por lo menos 2 meses, podía ser más. Así que los hicieron pasar a la máquina de la ecografía y pronto la pantalla se iluminó dejando ver varias manchas sin sentido y luego acomodarse de otra forma siendo la imagen de un bebé casi formado por completo lo que aparecía y un segundo después en el lugar se escuchó lo que era el palpitar del corazón del feto. Estuvieron largo rato ahí mientras el médico tomaba las medidas de todo para comprobar el tiempo exacto de gestación.

Le parecía una completa tontería que contarán el tiempo en el que todavía no se había llevado a cabo la fecundación dentro de las semanas de embarazo, daba un resultado confuso. Si alguien decía que ella tenía 14 casi 15 semanas de gestación sería simple decir que él ni siquiera había regresado al país en ese momento por lo cual era imposible que fuera suyo, pero cuando le restaban esas innecesarias semanas podía ver el calendario y ubicarlos a ambos en la parte trasera de su auto justo el día de su regreso. ¡Eso era lo que gritaba la molesta voz en su cabeza que había olvidado! Ellos no eran parte del minúsculo porcentaje al que les fallaba un condón, este no podía fallar si directamente no había recordado usarlo.

- Aunque las medidas están dentro del percentil adecuado, se inclinan mucho hacia abajo. Una mala alimentación sin duda y la falta de vitaminas prenatales

- Yo no sabía... — él le apretó la mano, no era su culpa

- Te será recetado un medicamento para detener tu período pues no debería estarse presentando, vitaminas, ácido fólico y una dieta estricta. El exceso de sal y el gusto por la madera a esta altura de la gestación revelan falencias nutricionales que debemos suplir de inmediato

- ¿Algo más?

- Programaré los próximos controles en estas fechas — les mostró el calendario — ¿les queda bien?

- Que sean en la tarde, tengo clase hasta mediodía y no puedo venir en las mañanas — el hombre asintió e hizo la anotación en el computador — ¿quieres preguntar algo más cariño? — Tenten parecía haber desaparecido — ¿algún número al que podamos llamar en caso de dudas o...? bueno, ya sabe, no tenemos ni idea de esto

- Aquí tiene — él recibió la tarjeta y la guardó en su agenda de bolsillo antes de tomar de la mano a la castaña quien caminaba autómata — les recomiendo pasar a la farmacia de una vez

- Por supuesto, gracias doctor.

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Al verlos su madre avanzó hacia ellos y le quitó todos los resultados que llevaba en la mano, leyendo fijamente cada palabra y sacando el papel de la ecografía para verlo hacia la luz, luego vio todo el listado de la prescripción antes de por fin hablar

- ¿14 semanas? Esto ni siquiera puede ser tuyo ¿creíste que podías embaucarnos niña?

- Necesito ir al baño — a pasos presurosos la vio alejarse de donde estaban y cuando fue a seguirla su madre lo tomó del brazo para impedírselo

- ¡No estarás pensando en seguirle este juego! ¿No te enseñaron en la universidad a contar?

- Madre...

- ¡Ni siquiera estabas en el país!

- ¿Sabes lo de las semanas esas que se contabilizan pero no cuentan y eso?

- Claro que lo sé, tengo dos hijos. Igual las cuentan no dan

- Sí dan mamá, es mío... — inhaló profundo antes de continuar — me vi con Tenten el día que llegué de Londres, antes de ir a casa

- ¿Qué?

- ¿Por qué creíste que adelante el vuelo sin avisarles? — el agarre se aflojó y él se fue de una vez a comprar en la máquina una botella de agua antes de ir al baño y esperar que Tenten saliera. Se la ofreció en cuanto la vio, había supuesto bien que acababa de vomitar

- ¿Quieres ir a comer algo? — ella negó con la cabeza

- Ni siquiera leí qué es lo que puedo comer o no... Kiba... — sus ojos se humedecieron y se llevó una mano a su abdomen

- Tranquila cariño, no es tu culpa — técnicamente era de él, por lo que tan solo la abrazó — yo tampoco me di cuenta... es que mírate hermosa, nadie sospecharía jamás al verte — ella sonrió

- Voy a cuidarlo de ahora en adelante... vamos a...

- Sí, vamos a cuidarlo y verás que se repondrá, crecerá grandote — le hizo unas ligeras cosquillas y la escuchó reír — anda, tenemos que volver a la casa por mi auto y luego iremos donde quieras

- Debo hablar con mis padres...

- Iremos a tu casa, ya es hora que me invites a pasar

- Kiba, eso no...

- Cariño, lo primero es que no me importa, nunca me ha importado — la interrumpió — lo segundo es que estamos esperando un hijo, estaré ahí para darle la cara a tus padres

La castaña asintió y volvieron con su madre, antes de ir hacia la casa pasaron a la farmacia que quedaba junto a la clínica a comprar todas las cosas que le habían prescrito y ahí sí se subieron al auto en donde el silencio reinó todo el trayecto. Él estaba leyendo los horarios de los medicamentos para saber cuáles podía tomarse de una vez o con cuales esperar un poco para que el horario no quedara tan complicado, por su parte Tenten leía la dieta que eran varias hojas llenas con todas las recomendaciones.

Al llegar a la casa fueron a la cocina, buscó un vaso y lo llenó de agua de una vez para entregárselo y luego explicarle las horas de cada uno, ante la duda fue por unas notas adhesivas y las pegó en cada frasco, algo a lo que ella sonrió antes de agradecerle. Todavía no tenía cabeza para algo tan sencillo como eso y no la culpaba. Iban a ir a la habitación a recostarse otro rato cuando su madre les dijo que tenían que hablar del tema.

- No hay una forma diferente de decir esto y es mejor así, con eso no hay espacio para malentendidos — Tenten y él estaban sentados de un lado y la mujer del otro — odio lo que voy a decir, pero es lo que debe hacerse — quería rodar los ojos ante todo el preámbulo — se van a casar — sentenció

- ¿Nos vamos a qué? — preguntó él creyendo haber entendido mal

- Una boda — aclaró su progenitora en tono que marcaba la obviedad — he trabajado muy fuerte toda mi vida para mantener a mi familia lejos de cualquier escándalo, haciendo lo que haga falta y esta no va a ser la excepción

- No eres tú quien se va a casar

- Si es verdad lo que dicen que esa criatura en su vientre es tuya, no se dirá en ningún lugar que mi hijo tuvo un bastardo y menos con una mujer como ella

- Madre...

- No se confundan, creo seriamente que no es tuyo pero te niegas a admitirlo. Por lo que se hará una prueba de ADN en el momento que nazca

- ¿De qué me está tratando? — sí, Tenten estaba molesta con el comentario y con justa razón

- Solo de lo que eres ¿crees que eres la primera cazafortunas de la historia? ¿la primera que intenta que un hombre responda por una paternidad que no le corresponde solo por la manutención?

- Madre, no sigas en esa dirección

- Cómo sea, igual firmará un prenupcial. Si no es una interesada y de verdad el hijo es tuyo no tiene nada que temer, pero — su voz se volvió gélida — si esto es una treta para conseguir dinero, te aseguro que te irás sin absolutamente nada tal y como llegaste — veía solo a la castaña, quien no bajó la mirada

- ¿Podemos hablar de lo de la boda?

- No, es una decisión tomada. Falta hacer unos arreglos al respecto, pero se hará lo antes posible aprovechando además que todavía no se le nota su estado. Te tendré al tanto — su progenitora se puso de pie, dando por finalizada la conversación

- Madre

- ¿Qué pasa querido? — contuvo el escalofrío, esa mujer asustaba en ese momento — Creí que me habías dicho antes que te gustaba estar con ella — no dijo nada más antes de abandonar la estancia.

Esperaron en la propiedad hasta la hora del almuerzo porque le había pedido a la cocinera que preparara algo de lo que le habían recomendado a Tenten, era más fácil eso que ir a un restaurante y revisar el menú plato a plato. Después se habían recostado un rato más en su cama y finalmente cuando la tarde finalizaba ella le dijo que sus padres estaban por llegar del trabajo, así que volvió a ponerse el vestido en el que había llegado y se fueron para la casa.

Condujo atravesando la ciudad mientras pensaba en el hecho que ya no iba a hablar con sus suegros solamente de haber embarazado a su hija sino que además se iban a casar. No es que a él le emocionara la idea, es decir, claro que le gustaba Tenten y le encantaba que estuvieran juntos, pero en sus planes al menos de momento no estaba el llegar al altar, ni con ella ni con nadie. Casarse era algo que no había contemplado, y definitivamente jamás había pensado que fuera sensato hacerlo antes de los 25, pero era una decisión tomada.

Dejando de lado que su madre la acusara de cazafortunas, de nuevo, Tenten estaba de acuerdo en la boda por el bienestar de la criatura en camino, y sí, era más fácil para él también en todo lo relacionado a lo legal, como el afiliarla a su seguro médico y en general que ese vínculo existiera para responder por todo. Además estaban de acuerdo en que se querían y harían lo mejor por formar un hogar alrededor de la vida que, planeada o no, habían creado.

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Att: Sally K