Aclaraciones: Sin POV definido

Disclaimer: Naruto no me pertenece, de lo contrario el NejiTen sería oficial

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Disfruten la lectura

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Capítulo 9. Matrimonio

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Arrojarse de un auto en movimiento no era buena idea, nunca lo había sido y menos ahora que tenía una vida creciendo en su interior por la que debía velar. Porque definitivamente era lo único que pasaba por su mente a medida que avanzaban por la ciudad y las conocidas calles en las cuales había vivido toda su vida empezaban a pasar por la ventana. No había sido capaz de avisarle a su madre que iba acompañada, tan solo había preguntado si ya habían llegado a la casa y esta dijo que sí, por lo que ahora tenía un agujero formándose en su pecho de pensar en la conversación que le esperaba.

El auto se detuvo y ella con manos temblorosas buscó sus llaves, Kiba a su lado sostenía la bolsa con sus nuevos medicamentos, los resultados de los exámenes y algunos víveres. Cuando por fin encontró en el bolsillo de su abrigo el llavero, abrió la puerta, sus padres estaban en el sofá viendo televisión y levantaron la cabeza en su dirección, antes de perder el impulso dio un paso para entrar y así de una vez permitir que el Inuzuka cruzara el marco también. La sorpresa en la cara de ellos fue evidente, apagando el televisor de una vez y enderezándose en el mueble.

- Buenas noches — fue Kiba quien saludó

- Bu...buenas noches — su madre fue la primera en reaccionar — Tenten, no me dijiste que traerías una visita para tener algo preparado ¿Ya cenaron?

- Sí, mamá — tras revisar algunas de las opciones sugeridas de cena en la dieta habían ido a un restaurante por el camino — gracias... — cerró la puerta y el Inuzuka la tomó de la mano — mamá, papá, les presento a Kiba mi ¿novio? — solo ahí se planteó que técnicamente ya no era solamente su novio y debería extenderlo a prometido y padre de mi hijo o algo así.

- Kiba Inuzuka — con seguridad dio los pocos pasos que los separaban del sofá y extendió la mano libre para estrechar la de sus padres, quienes se pusieron de pie antes de tomarla y dijeron cada uno su nombre — es fácil ver de dónde sacó Tenten sus ojos — de su padre y el color de cabello de su madre

- ¿A qué debemos que por fin se aparezca este joven por aquí? — su progenitor la veía a ella directamente y no pudo evitar morderse el labio

- Ah sí... respecto a eso — no quería tartamudear ni lucir más nerviosa de lo que estaba — creo que todos deberíamos tomar asiento

- ¿Quieren café? Pondré a hacer un poco

- Me lo prohibieron — dijo de mala gana entre dientes y los ojos de su madre se abrieron de forma exorbitante a la vez que la examinaba por completo

- ¿Y ustedes?

- Me encantaría amor — su padre también la veía de arriba a abajo

- Sí, gracias — el comedor era cuadrado, quedando los dos hombres uno frente al otro al sentarse — ¿Quieres un yogur? — ella asintió más por tener algo en lo cual escudarse al pretender que lo bebía que porque se le antojara propiamente esa bebida. Las tazas fueron puestas para los que sí tomarían café y se podía sentir la tensión empezar a aumentar — bueno, no podemos darle largas al asunto...

- Embarazaste a mi hija — interrumpió su padre con un tono que no era el de una pregunta, era una acusación

- Así es, hoy en la mañana estuvimos en el centro médico para que la examinaran y saber cómo están evolucionando ambos — él buscó en la bolsa la hoja con la ecografía y le entregó la lámina a su madre, quien contuvo la respiración al ver la imagen — también está el disco por si quieren ver el vídeo

- 14 sem... 3 meses

- ¡3 meses! — replicó su padre viendo la parte superior de la lámina en dónde decían las semanas y la fecha aproximada de concepción — ¿nos lo has estado ocultando hasta el momento?

- No, papá — se defendió de una vez — yo tampoco lo sabía, nos enteramos anoche...

- ¿Tú sabías que tiene novio hace tanto?

- A...algo así, pero no sabía que ellos ya... — se había quedado corta al imaginar que iba a ser una charla incómoda

- Lo hemos estado hablando, decidiendo lo que vamos a hacer y...

- No van a obligar a mi hija a abortar

- ¡Qué! No, jamás ha cruzado por mi mente algo semejante. Vamos a tenerlo

- Y nos vamos a casar — dijo ella en un susurro antes de bajar la mirada hacia su yogur

- ¡¿Se van a qué?! — la expresión fue a coro

- Como lo dijo Tenten, hemos decidido que es lo mejor tanto para ella y el cuidado de su embarazo como para la crianza del bebé cuando nazca

- Es un poco precipitado ¿A qué te dedicas muchacho?

- Estoy terminando mi carrera en Economía y Finanzas, mi familia es dueña de un corporativo empresarial por lo cual en el momento que me gradúe ocuparé mi lugar en la junta y tengo un cargo ya definido esperándome — eso era lo que se entendía como tener la vida resuelta — ni a Tenten ni a mi hijo les va a faltar nada

- Supongo que esperaran hasta el bebé nazca para hacer lo del matrimonio

- No, de hecho será pronto — o eso les había dicho Tsume — probablemente este mismo mes

Su padre frunció el ceño y el silencio se instaló por varios minutos, siendo roto al final por su madre para preguntarle por las recomendaciones que le había dado el médico y mencionando de paso que en su caso había tenido náuseas desde el principio por lo que se habían dado cuenta que ella estaba en camino desde muy temprano, además que a esas alturas de la gestación ya tenía una ligera pancita. Con la conversación mucho más ligera se despidió de Kiba quien le dijo que si se sentía mal no dudara en llamarlo y avisarle al doctor, sin importar la hora que fuera. De la bolsa sacó un pequeño queso, más yogures y algunas otras cosas para su dieta, tomándose de una vez los medicamentos que le correspondían a esa hora.

- Tenten chiquita... — sus padres ahora estaban en el sofá de nuevo y aunque el televisor había sido encendido no parecían prestar atención al programa y le hicieron una seña para que se acercara. Ella se sentó en el otro mueble — ¿estás segura de esto?

- Es lo mejor mamá, quiero a Kiba y... — puso una mano en su abdomen — debo hacer lo mejor para el bebé — suspiró antes de seguir — viste las recomendaciones, he sido descuidada lo cual lo está afectando

- Pero no es necesario que te cases, ni que te unas a esa familia. Podemos sacarlo adelante por nuestros medios

- Mamá... — suspiró de nuevo — sé que están cortos y soy un gasto para ustedes, no podré trabajar en mi estado. Además viste esa odiosa dieta, no podremos costearla

- Tenten... parece un buen muchacho, pero su madre sigue siendo su madre

- Él me defendió de Tsume — aclaró mientras pensaba que tampoco había mencionado jamás el importarle su origen humilde — además que nunca ha dicho nada sobre no responder ni nada parecido, nos queremos y pretendemos brindarle un hogar juntos... y eso es lo que vamos a hacer

- Pues al menos tuvo los pantalones de venir a dar la cara por lo que hizo — había resignación en la voz de su progenitor — Tenten, recuerda que igual cuentas con nosotros para cualquier cosa. Puede que no tengamos el dinero que tiene esa familia, pero nos las arreglaremos para sacar a nuestro nieto adelante si llega a ser necesario

- Gracias papá — se levantó de su puesto y los abrazó a los dos — gracias mamá, me iré a acostar

- Descansa chiquita

Le escribió a Kiba para decirle que ya estaba en la cama y tras dejar el teléfono a un lado su mente volvió a lo que había estado pensando desde la clínica, al principio no había sido capaz de procesar que había un ser vivo en su interior, y no haberse dado cuenta antes. Se supone que el primer trimestre era fundamental para el desarrollo del bebé y ahí estaba ella, que se lo había saltado olímpicamente, la culpabilidad la invadía de pensar en su alimentación descuidada producto tanto de su desconocimiento de su estado como de la única comida disponible en la casa. Había releído varias veces la dieta esa y habían muchas cosas allí mencionadas que conocía de nombre o por fotografías pues eran costosas y jamás las había probado. Por ejemplo los arándanos frescos, más allá de alguna mermelada que decía tener dicho sabor jamás había probado uno, y ahora en el refrigerador tenía medio kilo de estos, junto a unas hojas de kale y otras hortalizas, porque Kiba insistió en pasar a una tienda y comprar lo que necesitaba.

Y con lo de su matrimonio por una vez en su vida podía decir que se sentía una interesada, le había molestado la acusación de Tsume al respecto, pero tras hablar con el Inuzuka sobre lo que iban a hacer se dio cuenta que lo más sensato y lo mejor para poder darle un futuro a su bebé era ese. Sus padres estaban apretados económicamente y por eso ella había empezado a buscar trabajo, no podía cargarlos con ese nuevo gasto, no solo de su dieta, sino de citas médicas, vitaminas, transportes y posteriormente todo lo que se necesitaría para el nacimiento. Estaba enamorada de Kiba, le encantaba pasar tiempo con él y aunque era apresurado, no le veía nada de malo a casarse, además al irse de la casa de sus padres estos de paso tendrían un ligero alivio al poder prescindir de su alimentación y el sostenerla, era algo bueno para todos en general.

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Probablemente no había sido la intención original, pero casi le provocaba llamar a su madre para agradecerle pues el semestre en Londres se lo estaban valiendo como trabajo de grado, razón por la cual no tenía que preocuparse por una monografía o investigación, tan solo por sus clases. Igual era su último semestre y estas eran pesadas, pero de momento las llevaba bien. Mientras el profesor de mercado de divisas hablaba al fondo él veía disimuladamente en su teléfono el archivo que le había enviado su progenitora unos minutos atrás, solo por eso no le agradecía, porque igual trataba de controlar su vida y aunque lo de casarse era un hecho no esperaba un documento con los requisitos ese mismo lunes tras decidirlo apenas el sábado.

Lo primero era la documentación para poder llevar a cabo la unión civil frente a un juez, así que se necesitaba el acta de nacimiento de los dos y las copias de las identificaciones. Sonrió de lado, iba a ser la oportunidad perfecta para ver la foto que Tenten no había querido mostrarle. Ya había hecho la cita para el siguiente sábado, el lugar quedaba en el siguiente pueblo al que él vivía y eso se le hizo raro antes de leer lo demás, pues había supuesto que sería en la casa con por lo menos una veintena de invitados. No, la explicación era sencilla, se iba a decir a cualquiera que preguntara que ellos se habían fugado para casarse sin decirle a nadie y se enteraron del embarazo después, una ridiculez tener que estar armando todo un escenario para justificar tal cosa. Ahora, no se iba a pronunciar el apellido de soltera de la castaña bajo ningún concepto ni nada de su pasado, se conocieron por ser compañera de Hana y era egresada de ese colegio, era lo único que se mencionaría al respecto.

Rodó los ojos, pensaba que tal vez alguno de los compañeros de estudio la reconocería eventualmente, pero a la vez se dijo que no, por lo que le dijo la castaña de su tiempo en el colegio nadie la determinaba, de hecho no deberían ni recordar lo de la beca. Probablemente si se la cruzaban alguna vez en el futuro en algún evento social al oír que tenía su mismo apellido la tratarían con amabilidad, era en su gran mayoría un asco de gente y esperaba no volverse así jamás, aunque sabía que al graduarse y empezar a trabajar se rodearía cada vez más de estos. Eso era lo que le estaba marcado en su camino al haber nacido entre los más privilegiados de la ciudad.

En fin, volviendo a la ceremonia, tenía que comprar también los anillos de boda para ese día. Así que tras salir de clase llamó a la castaña, no tenía ni idea del tamaño de la argolla por lo que le pidió que se midiera el dedo, anotó el número y le preguntó cómo había dormido, oyéndola quejarse porque quería su café del desayuno, aunque le había gustado comer fruta con yogur y los arándanos eran sabrosos. Al despedirse se subió al auto para ir de una vez a la joyería, eligió los anillos de matrimonio en platino pues lo prefería sobre el color dorado y los mandó a grabar con la fecha de una vez.

Mientras la vendedora hacía la factura él se dedicó a ver los anillos de pedida, no estaba en la lista y técnicamente no era necesario comprar uno, pero estaba viendo uno con 3 diamantes que de alguna forma le hacía pensar en Tenten y que estaba seguro quedaría bien en su dedo. La asesora se lo mostró, 2 de los diamantes tenían forma de pera y el del centro era redondo, mientras él lo observaba detenidamente la mujer le explicó que la cantidad de piedras significaba las etapas de la relación, pero a su mente lo que acudía era que ellos serían 3 pronto y que visto de reojo parecía ser una sola piedra. Así que se lo llevó también.

Afortunadamente había adelantado el domingo sus pendientes de la universidad y por eso podía darse esa tarde para dejar eso solucionado. Pasó a la tienda para comprar algunas otras cosas para que Tenten comiera y se fue de una vez hacia su casa, se veía sorprendida por verlo en la puerta y sonrió al ver un sobre de almendras, sentándose juntos en el sofá mientras ella iba comiendo.

- Toma — le había escrito sobre los documentos y ella los había alistado, tenía su acta de nacimiento a la mano por lo que había sacado su identificación apenas una semana atrás

- Te ves tierna — dijo de una vez al ver la foto y ella hizo un puchero, sacando la lengua en su dirección — en serio cariño, no está tan mal

- O sea que sí está mal

- No dije eso, pero ten en cuenta que todas esas fotos son malas — ella no quitaba el puchero — aunque bueno, siguiendo con los preparativos...

- ¿Qué más falta? Solo me dijiste que sería el sábado y esos dos documentos

- Lo que falta es que uses esto — le mostró la joya en su mano y los orbes chocolate alternaron entre él y su mano

- Kiba... es hermoso — como una niña pequeña extendió la mano para que él deslizara en su dedo anular el anillo

- No tanto como tú — la besó para reafirmar sus palabras.

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El jueves había llegado a su casa un paquete, al destaparlo vio un vestido y entendió de una vez que era para usarlo el sábado. Lo extendió en el aire para apreciarlo mejor, no era blanco, era de color rosa muy claro, en la zona del pecho tenía un hermoso encaje y era ligeramente ajustado aunque el material se sentía un poco elástico, justo arriba del ombligo se volvía holgado y la falda era de varias capas, por lo que se veía una caída armoniosa. Se lo midió de una vez, le quedaba bien, aunque también podía ser porque todavía no sentía mayores cambios en su talla de ropa.

El sábado en la mañana su madre se había encargado de arreglar su cabello, haciendo algo parecido a sus habituales chonguitos pero un poco más elaborados y dejando algunos mechones que caían en forma de rizos lo que le daba un ligero toque elegante al peinado, sus padres habían pedido el día libre en sus trabajos para poder acompañarla. Aunque las instrucciones de Tsume eran precisas, la historia oficial sería que ellos se habían fugado por lo tanto no quería ver en ninguna red social fotos del evento y que se notara que alguien más había asistido, porque obviamente la mujer y Hana también estarían presentes.

El famoso prenupcial había sido firmado el día anterior, un hombre vestido en un traje elegante había ido a su vivienda con el documento y ella lo leyó por encima pues muchos términos legales se le escapaban, decía lo que ya sabía, en caso de un divorcio sin importar cual de las partes lo solicitara, ella no recibiría nada. Más allá de estar segura de sus sentimientos hacia Kiba y que obviamente su hijo era de él, estaba el tema que lo que menos le importaba era el dinero.

Saludó al Inuzuka quien estaba en un traje de corbata parecido al que había usado cuando fueron al restaurante por su cumpleaños y partieron de una vez. Todos iban en silencio así que ella se dedicó a buscar en la radio alguna emisora con música que le gustara. Fueron casi 2 horas de camino hasta el lugar en el que ya se encontraban Tsume y Hana, la primera vestida como si fuera un día cualquiera y la joven en un lindo vestido primaveral además de una gran sonrisa.

No era exactamente una capilla o algo así, era solo un salón mediano en el que había algunas sillas y ya. Escuchó a lo lejos que la mujer le repetía al hombre encargado que si algún día alguien le llegaba a preguntar, solo ella y Kiba habían asistido, nadie más, reiterando algo de una firma. No quería pensar en ese momento en cuantas cosas además de su prenupcial, habían tenido que ser arregladas con firmas y demás amenazas o sobornos para que la historia de la boda encajara. No cabía duda de la influencia y poder que podía llegar a ejercer la mayor, una parte de sí misma le gustaría poder tenerla muy lejos de su vida, pero sabía que no iba a pasar, le gustara o no, era su suegra.

- Al menos para algunas cosas sí tienes buen gusto — tras ver de reojo el anillo en su mano la mujer pronunció esas palabras

El evento fue algo sencillo, aunque era una ceremonia civil el juez estuvo hablando sobre el amor, el compromiso y la importancia de respetar a la pareja. Tras hacerlos firma un acta por fin les dijo que podían besarse, oficialmente dejaba a un lado el ser la soltera Tenten Ama para convertirse en la casada Tenten Inuzuka. Tanto Kiba como ella sonrieron tras ese primer beso que los sellaba como marido y mujer, siendo el turno que su madre se acercaba para abrazarla.

Tomaron un par de fotos y luego de eso se fueron a un nuevo lugar en el que todos compartirían un almuerzo y ya, esos eran los planes para ese día. Hana se dedicó a hablar tanto con ella como con sus padres mientras en el lado opuesto Tsume los veía con desprecio sin dirigirles la palabra. Al finalizar las Inuzuka se fueron en el auto con el chofer y por su parte ellos se volvieron a subir con Kiba para ir a su propia casa.

El tráfico había sido una pesadilla, así que tras dejar a sus padres la idea de volver a salir de la ciudad para ir hasta el departamento de él sonaba agotadora y definitivamente no iban a pasar su primera noche de esposos en la enorme propiedad.

- Vamos a un hotel

- ¿Puede ser al hotel en el que trabaja mi madre? No están pasando por una buena racha y...

- Claro, desde que estés tú... — se inclinó lo suficiente desde el asiento para besarla y luego sí buscar la dirección.

El domingo habían despertado tarde, debía decir que le encantaba despertar en sus brazos. Entre los dos revisaron a fondo el menú en busca que ella pudiera comer allí para poder ordenar servicio a la habitación, y finalmente pasado el mediodía salieron camino a la propiedad. No estaba segura qué, pero faltaban algunos detalles todavía por organizar y por algún motivo eso le daba mala espina, en especial porque Kiba parecía evadir el tema a tratar cuando le había preguntado, tampoco habían hablado de si ella se mudaría al departamento o esperarían hasta que él terminara la universidad.

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Att: Sally K