Aclaraciones: Sin POV definido

Disclaimer: Naruto no me pertenece, de lo contrario el NejiTen sería oficial

.

Disfruten la lectura

.


.

Capítulo 10. Cambios

.

Caminó de un lado a otro de la habitación incómoda, a pesar de llevar algo más de una semana viviendo en ese lugar, todo se le hacía aún extraño y no se acostumbraba. Estaba despierta desde un rato atrás, ya se había bañado y estaba en uno de los trajes deportivos que solía usar antes en su propia casa. Su vientre había crecido ligeramente, pero afortunadamente todavía podía valerse de estos. Refunfuñó en su mente cuando la alarma que avisaba que era hora de sus vitaminas sonó y aunque tenía un vaso de agua a la mano, estas no eran indicadas para tomar en ayunas. Así que respiró profundo antes de abrir la puerta de la habitación e ir a las escaleras, en el camino hacia la cocina para poder desayunar.

- Señora Tenten, buenos días

- Ya te he dicho que es solo Tenten — que tenía 18 años y que le dijeran de esa forma no solo la hacía sentir de 40 sino que además no le gustaba

- ¿Va a desayunar?

- Por favor — había un pequeño comedor con un par de sillas y como todas las mañanas desde que estaba ahí, se sentó en este a esperar. Era el lugar para que el personal de servidumbre comiera, pero ella se sentía sola y tonta en la enorme mesa, así que prefería comer ahí en donde al menos podía ver a Yuuki cocinar u organizar algo — gracias — dijo tan pronto el plato fue puesto frente a ella

Porque sí, estaba viviendo en la enorme propiedad sin Kiba, lo cual le parecía completamente horrible. El domingo después de la boda habían ido allí y ese era el tema que estaba pendiente, su mudanza. Había creído que se mudaría al departamento pero Tsume fue enfática en que su hijo estaba en el último semestre de la universidad y no podía tener grandes distracciones, ella pidió entonces seguir en casa de sus padres, punto. Su esposo, por su parte abogó por algo mucho más real y era la practicidad, si bien podía irse con él para el departamento, por sus estudios no estaba en las mañanas, además que les preocupaba que una posible emergencia ocurriera y ella estuviera sola, también que no sería bueno el constante desplazamiento por las citas de control prenatal y por último estaba el tema que en la ciudadela solo había un consultorio médico con capacidad limitada, era mejor que hubiera una clínica de verdad en las cercanías.

No podía creer que Kiba estuviera del lado de su madre en eso, ella volvió a insistir en quedarse con sus progenitores, estaría en la ciudad y una ambulancia podría llegar rápido dado el caso. Pero de nuevo, estaría sola la mayor parte del día y estaba el tema de la dieta, que era algo que también tenía en contra el departamento, si bien podían llevarle todos los alimentos a la casa, ella no sabía cocinarlos apropiadamente por lo cual limitaría un poco las opciones. En la propiedad siempre había sirvientes que podían estar pendientes de ella, cuidarían su alimentación y la clínica quedaba a solo 5 minutos de ahí. Aceptó de mala gana e hizo un puchero tan pronto estuvieron a solas, ella no quería vivir en ese lugar. El Inuzuka le prometió que igual viajaría para llevarla a todas las citas médicas en persona y que los viernes tan pronto saliera de clase estaría ahí para acompañarla y pasar juntos el fin de semana.

Lo peor es que no la dejaban hacer nada, escasamente servirse un vaso de agua, pero si quería algo de tomar más elaborado de una vez llegaba Yuuki o Narumi, la otra sirvienta que también se encargaba de la cocina y el comedor, y le preparaban lo que pidiera. Por ahí mismo no la dejaban lavar nada y se había sorprendido al ver que aunque ella tendiera la cama la volvían a hacer y la canasta de ropa sucia un día se desocupaba y al día siguiente todo estaba pulcramente doblado en la parte del armario que Kiba había despejado para ella.

Aunque bueno, se había resignado y continuado lo que hacía en su vida antes de la noticia de su embarazo y todos los cambios que había conllevado, y era continuar estudiando idiomas por su cuenta. En la enorme biblioteca había encontrado algunos libros que le podían ser de utilidad y Kiba le había explicado como usar las diferentes funciones del televisor, pudiendo buscar en este diferentes vídeos que le servían.

Y así continuó por un par de semanas, su matrimonio se había dado a conocer en público en la reunión de cumpleaños que se realizó para Hana en la propiedad, había usado el vestido que Kiba le había comprado para ir al restaurante elegante en su propio cumpleaños y había sido apropiado tanto por ser adecuado como por ser holgado y que su vientre que ahora sí empezaba a crecer se había visto disimulado de esa forma. Kiba saludaba y la presentaba a todos, riendo espontáneamente cada vez que le decían que la tenía escondida y que hubiera decidido dar el paso sin decirle a nadie, ellos sonreían juntos al contestar que así era el amor.

El quinto apenas empezando y ya llegaba con la buena noticia de ya no estar bordeando el percentil inferior sino estar ya en el medio y subiendo un poco, le habían prohibido el exceso de sal desde la primera consulta y afortunadamente ahora no le hacía falta lo que mostraba que efectivamente el bebé en su interior estaba creciendo apropiadamente. Pero eso significaba también que ahora sí se notaba su estado y su ropa le quedaba demasiado ajustada, por no decir pequeña. Había estado viendo algunos vídeos de como poder modificarla para hacerla más grande pero necesitaba algunos implementos y para eso tenía que hablar con su esposo, pero sabía que estaba en época de exámenes y entregas. Por lo que solía usar el pantalón cuyo elástico no podía estirar más y alguna de las camisetas que él tenía en el armario.

- ¿Qué crees que estás haciendo? — fue la voz de Tsume la que la desconcentró esa tarde y ella solo cambió la forma en que estaba sentada para poder verla mientras pensaba en que creía no hacer nada malo

- El médico me recomendó empezar a hacer yoga prenatal — y había encontrado varios vídeos al respecto en francés, por lo cual era una excelente oportunidad para además seguir practicando

- Estás mal sentada — ella parpadeó lentamente — tienes que equilibrar el peso del vientre con un cojín debajo y así podrás tener la columna derecha — a pasos seguros la mujer entró al cuarto y tomó uno de los cojines, dejándolo en el suelo a su lado para que lo usara. Ella se levantó un poco para hacer lo que le decía, notando que efectivamente se sentía mejor acomodada — tampoco deberías estar en el suelo

- Es un tapete...

- Para esto venden cosas especiales — se quedó en silencio — ¿Y cuándo vas a dejar de andar vestida de esa forma por la casa? Es hora que uses ropa de tu talla

- No tengo nada más que ponerme... — aclaró en voz baja y no obtuvo respuesta, la mujer había abandonado la habitación. Normalmente no solía dirigirle la palabra a menos que Kiba estuviera presente, y a veces ni así, por eso había encontrado particularmente extraño ese intercambio verbal. Optando al final por mejor seguir en sus ejercicios, definitivamente el cojín bajo su trasero ayudaba.

Al día siguiente mientras estaba comiendo unas frutas en la cocina a modo de merienda escuchó que la puerta principal se abría y Akina, una de las sirvientes que se encargaba del aseo y era algo así como el ama de llaves, saludaba a alguien, explicando que la habitación era la cuarta a la izquierda. Sintió curiosidad pues esa sin duda era la habitación de Kiba y tan pronto terminó su pausa para comer se fue a ver de qué se trataba, adentro junto al sofá habían dejado varios paquetes y al abrirlos encontró todos los implementos que solían usar en los vídeos de yoga y que ella se las había ingeniado para reemplazar, incluyendo la colchoneta. No sabía qué pensar al respecto, porque le quedaba claro que era su suegra quien se había encargado de eso.

La tarde iba por mitad cuando hubo una nueva sorpresa, Kiba estaba allí y ella corrió a su encuentro, lo veía ojeroso lo que mostraba que no estaba durmiendo bien probablemente por alguno de los proyectos en los que estaba, era la penúltima entrega y luego ya sería cosa de 1 mes o algo así para la final por lo cual estaba metido de lleno en eso y le sorprendía que hubiera viajado entre semana sin tener una cita médica programada.

- Lo siento cariño, olvidé por completo que debías ir de compras — fue su explicación y de nuevo quedó en shock, ¿Tsume lo había llamado a decirle lo de la ropa? — vamos

- ¿Quieres dormir un poco primero? Te ves exhausto

- No te preocupes, primero lo tuyo y ya después podemos aprovechar que vine hasta aquí — comentó rozando sus labios — Mañana no tengo la primera clase así que puedo quedarme — ella se sonrojó pero asintió, ese era de los pocos antojos que le habían dado hasta el momento y en eso también era una pena que no durmieran juntos

La tienda era enorme y había toda clase de ropa para embarazadas, desde vestidos elegantes, pasando por ropa interior, hasta de uso diario y pijamas. Con el aumento de tamaño de sus pechos ya no soportaba ninguno de sus sostenes así que esa fue su primera parada, ¿debía ver el precio? ¿preguntarle a Kiba cuál era el presupuesto límite y escoger de acuerdo a eso? Él tan solo mencionó que escogiera todo lo que quisiera y que tuviera en cuenta que iba a seguir creciendo, escogiendo a su vez algunos sostenes que dijo se le verían bien.

Escogió varios vestidos holgados que le quedaban un poco largos pero contando lo que crecería probablemente hacia el noveno mes le quedarían ligeramente arriba de la rodilla, eligió también ropa deportiva y para dormir se decantó por algunos camisones pues también tenían la ventaja de ser adaptables y solo acortarse a medida que ella aumentara de tamaño. Se mordió el labio pensando que podía ser demasiado y pensó en devolver algunas cosas cuando estaban en la caja pero antes de hacerlo él pagó todo y fueron a cenar juntos al sitio de tsukune, eso no entraba exactamente en su dieta pero esta ya no era tan estricta como antes y podía permitirse un capricho por esa noche. Compraron un par de brochetas para Hana y finalmente fue la hora de ir a la cama.

.

Su anillo de casado no había pasado desapercibido, aunque nadie le preguntaba directamente, tan solo escuchaba los rumores por los pasillos acompañados del hecho que su foto de perfil en la aplicación de mensajes había sido cambiada por una de él junto a su hermosa esposa el día de la boda. Le encantaba que quien la tomó captó el momento exacto en que los dos sonreían al haber dado ese sí y en el preámbulo al beso. La imagen cumplía el absurdo requisito de su madre de solo verse ellos y por eso la podía usar, pero bueno, lo que más le gustaba es que Tenten usaba la misma.

En el cumpleaños de Hana estuvo de la mano de la castaña y se reía al decir que su matrimonio había sido de esa forma o su madre jamás lo hubiera aprobado, lo cual era una gran ironía cuando todo había sido organizado por su progenitora, pero en fin, lo importante es que por fin habían sacado el gato de la bolsa y aunque obviamente oía cuchicheos respecto a un probable embarazo para decidirse de esa forma no escuchaba nada sobre la edad de ella o su procedencia. Lo dicho, su apellido la volvía una de ellos y el que portara un anillo como ese no dejaba dudas que pertenecía al lugar.

Sabía que su esposa no estaba contenta con tener que vivir en la propiedad y normalmente trataba de llamarla y estar pendiente para subirle el ánimo, el problema es que la universidad se acercaba al punto más álgido y tenía que concentrarse si no quería reprobar alguna materia y tener que hacer un semestre más. Además que tras pasar su primera noche como esposos en el hotel que trabajaba su suegra podía entender el porqué estaba decayendo y había cambiado parte de su proyecto en la clase de planificación económica para escogerlo como empresa y plantear nuevas estrategias para mejorarlo, había sido casi un suicidio hacerlo y le había conllevado varias noches casi pasando de largo. De salir bien esperaba pasado su grado poder adquirir el hotel y hacer los cambios pertinentes, a pesar del lugar donde vivían, los padres de Tenten eran orgullosos por lo cual de ofrecerles dinero estos lo rechazarían de frente así que tratar de mejorarles las condiciones laborales sin que lo supieran directamente era mejor.

Sabía que debía ir con Tenten de compras pero simplemente se le había ido pasando, hasta esa llamada de su progenitora a vociferarle desde el otro lado de la línea, lo mínimo que tenía que hacer era asegurarse que su esposa se viera como correspondía a alguien de su nivel social, no andando por ahí como la pordiosera que era. Lo obligaba a casarse, insistió en que la castaña viviera bajo sus dominios para vigilarla y estaba al tanto de los resultados de cada consulta médica, pero eso no significaba que la apreciara o le interesara lo que hacía.

Por eso había tenido que ir a la casa un miércoles, al leer el correo sobre no tener al día siguiente la primera clase de la mañana había contado con poder dormir un par de horas más, pero en lugar de eso tendría que pasar esa hora conduciendo. Aunque claro que valía la pena, poder pasar la noche con la castaña hacía que lo valiera.

- ¿Sientes eso? — estaban recostados sin ropa y ella todavía un poco arrebolada le había puesto emocionada la mano en el vientre y él trató de concentrarse en cualquier movimiento bajo este

- No — admitió

- ¿En serio? — él negó — nuestro bebé se mueve cada vez más y se siente... curioso, me gusta

- ¿Qué sientes?

- Es como un revoloteo, como si moviera las alas debajo

- ¿Las alas? ¿estás diciendo que estamos esperando un murciélago en lugar de un bebé? — la risa de Tenten se escuchó en la habitación — ¿o acaso es un dragón? — hubo más risas, pero no le respondió — espero poder sentirlo también, ojalá no tenga garras

- ¿Has pensado en qué preferirías que sea?

- No mucho, solo sé que si es una niña espero que se parezca a ti y no a mí — Tenten sonrió — aunque hay algo malo si tenemos una hija

- ¿Cuál?

- No voy a permitir que nadie se le acerque, si es tan hermosa como tú voy a tener que quitarle pretendientes todo el tiempo

- Nunca he tenido pretendientes

- Eso puede explicar porqué me prestaste atención, si hubieras tenido otras opciones te habrías dado cuenta de lo aburrido que soy — ahora empezaron a reírse juntos — ¿qué piensas tú?

- Creo que es un niño... es — se mordió el labio — no sé, puedo estar equivocada...

- Lo estás, es un dragón — aseguró con seriedad y volvieron a sonreír antes de decidir que era el momento de dormir

La ecografía del quinto mes debería haberles dicho con exactitud si era un niño o una niña, pero la criatura en el vientre de la castaña había decidido no prestarse a la tarea y el médico no pudo darles una respuesta, por lo que la repetirían la siguiente semana confiando que tendrían ahora sí un veredicto al respecto.

.

Su predicción había sido acertada, el bebé en su vientre era un niño y la hacía feliz el haber podido "sentir" eso. Había ignorado por completo el primer trimestre de su embarazo, le gustaba el hecho que tenía tiempo y estaba haciendo todo lo posible por conectarse con el pequeño en su interior ahora, por ejemplo cada mañana y cada noche mientras se aplicaba la crema humectante que le había sido formulada y lo sentía moverse. Había visto por internet un aparato que conectaba una especie de audífonos directo a su barriga para ponerle música y se lo comentó a Kiba con ilusión, así que al día siguiente lo tuvo en la puerta de la casa.

En el día hacía sus actividades con normalidad y en las noches antes de dormir ponía el reproductor con música suave, disfrutando los movimientos debajo. Su esposo dijo que le había parecido sentir algo, pero muy ligero, insistiendo en que si eran alas lo que había allí adentro era un dragón, incluso buscó en el teléfono el vídeo de la ecografía y la detuvo en el momento justo que según él podía verse la forma y como las garras estaban saliendo. Ella reía al escucharlo, le gustaba la alegría que el Inuzuka mostraba cada vez que hablaban de su hijo, no lo habían planeado pero los dos habían asumido por completo su rol de padres primerizos y emocionados.

- ¿Ya escogieron el nombre? — preguntó Hana mientras cenaban todos en el comedor

- Todavía no, estamos esperando que terminen mis exámenes y una vez que esté instalado de regreso lo pensaremos con calma — a Kiba le faltaba solo una semana para finalizar el semestre y la carrera

- Que no sea el nombre de tu padre — masculló Tsume sin verlos

- Claro que no, ni siquiera se me había ocurrido — descartó él de una vez y el ceño de la mujer se frunció, ella solo trató de no reírse de la reacción — pero como dije, pensaremos en eso cuando vuelva

- Debes ir a la empresa también, es importante que te vincules cuanto antes. Estoy harta del actual director de finanzas

- Le sentará muy bien saber que tu hijo sin ninguna experiencia laboral se va a quedar con su puesto

- Siempre ha sabido que su puesto era temporal hasta tu graduación

- Me gradúo en agosto — Hana y ella solo escuchaban el intercambio verbal sin opinar — faltan algunos meses para eso

- Tonterías, tienes que empaparte de la empresa y hacer un empalme mientras llega ese día

- ¿Insinúas que estaré el lunes de la semana siguiente a terminar los exámenes en la oficina?

- Por supuesto

- Siento que hagas planes sin consultarme, pero con Tenten tenemos el curso de padres, también queremos buscar la casa para mudarnos y quiero pasar mi cumpleaños en paz — los colores subieron al rostro de la mujer y ella por su parte no quiso preguntar lo de la casa, aunque definitivamente le gustaba la perspectiva de saber que se mudarían — segunda semana de julio ¿qué dices?

- Que siempre haces lo que te da la gana, si ese hijo es tuyo más te vale no malcriarlo como hizo tu padre contigo

Ese fue el final de la conversación y pronto Kiba y Hana empezaron a hablar de la universidad, quejándose cada uno de los exámenes y lo mucho que necesitaban ya salir de eso, aunque en el caso de la menor apenas estaba terminando su primer semestre por lo que le faltaba mucho. Comieron el postre que en su caso solo era un poco de granola y frutas con yogur, y tras eso se retiraron a la habitación para ver una película, era sábado en la noche por lo que al día siguiente su esposo regresaría al campus, lo bueno es que era la última vez que se iba.

- Kiba...

- Dime cariño

- ¿A qué te referías con buscar una casa para mudarnos?

- Al hecho que nos iremos de aquí tan pronto sea posible, no sé tú, pero yo tengo suficiente con saber que trabajaré para mi madre para además vivir con ella

- P...

- Además me acostumbré a cierta independencia al tener mi departamento aparte, ¿no quieres irte? — hizo una expresión graciosa y le tocó la nariz — ¿ya quieres a mi madre? — los dos se rieron ante ese panorama — seguro encontraremos un lugar lindo para los 3, casualmente a unas calles de aquí ayer vi un letrero de una propiedad disponible

- ¿Cuánto vale una renta en este barrio? — la posible respuesta la asustaba, no quería pensar en las veces que había visto a sus padres alcanzados y lo que pagaban seguro era muy poco en comparación

- No lo sé, aunque la idea es comprar — claro, debió suponer eso y le pasmaba un poco la facilidad con la que podía decir eso — ¿pasa algo?

- Nada, nada, es solo que hay cosas a las que todavía no me acostumbro — él asintió antes de darle un beso

- Nada le va a faltar nunca a nuestro hijo, ni a ti.

.

.


.

.

.

Les recuerdo que todos los comentarios son bien recibidos en forma de review y que pueden ir a darse una vuelta por mi twitter (Idamariakusajis) o mi instagram (idamariakusajishi) en los que intento ser un poquito activa.

.

Att: Sally K