Aclaraciones: Sin POV definido

Disclaimer: Naruto no me pertenece, de lo contrario el NejiTen sería oficial

.

Disfruten la lectura

.


.

Capítulo 13. Equivocación

.

Unos días antes del cumpleaños de su esposa fueron a la clínica, Ryuu tenía la cita con el pediatra por los 6 meses y de paso ella tenía la siguiente dosis del anticonceptivo trimestral, anticonceptivo que por cierto había demostrado funcionar muy bien. En cuanto a su pequeño dragón le estaban empezando a salir los primeros dientes además de mantener feliz chupando su propio pie, en el consultorio el médico lo puso boca abajo y pudieron ver los primeros intentos del bebé por empezar a gatear lo cual los alegraba, aunque implicaba también que Tenten tendría que estar un poco más pendiente pues con el gateo llegaba el recorrer la casa y encontrar objetos peligrosos en su camino.

Para el sábado que fue el cumpleaños de la castaña, Hana había insistido en que fueran a almorzar a la propiedad, eran solamente ellos 5, porque su progenitora estuvo presente aunque su expresión no fuera propiamente alegre, pero parecía de a pocos hacerse a la idea que Tenten como la madre de su hijo y esposa no iría a ningún lado. Omitieron poner en el pastel las velas con el número 19, lo que sí es que se tomaron varias fotos, entre esas una de Ryuu metiendo la mano al pastel llevado por la curiosidad de los colores de este, en un movimiento rápido él le lamió la mano para limpiarla pues aunque el pediatra había dado luz verde para empezar a incluir otros alimentos además de la leche materna, eso no significaba que la cobertura del pastel estuviera aprobada.

En la noche habían ido con sus suegros, en donde la mamá de Tenten le dio una papilla a su hijo diciendo que era la misma que le había dado a la castaña cuando pudo empezar a introducir nuevos alimentos. Le habían dado apenas una cucharadita pues el pequeño arrugó la nariz y no quiso comerla, no lo culpaba, seguro que al igual que él preferiría hincarle el diente a un buen trozo de carne o algo que al menos se pudiera morder. Regresaron a la casa y su esposa se fue a acostar al pequeño que a veces se despertaba en la noche y que lloraba más que antes, probablemente porque le dolían las encías.

Aunque lo más importante era que el cumpleaños de la castaña marcaba de paso que en 2 semanas cumplían su primer año de casados y estaba pensando qué hacer para la fecha. Su cargo en la empresa le servía medianamente para poder sacar algún día libre esporádico sin necesidad de tanta parafernalia por lo cual estaba pensando seriamente en que hicieran un viaje corto fuera del país. Estaba revisando las opciones de vuelos y había elegido el destino, por lo que tenía que llenar los datos para los tiquetes y fue entonces que se dio cuenta de un dato que no tenía.

Kiba:
Cariño ¿cuál es el número de tu pasaporte?

Tenten:
No tengo pasaporte
Nunca he subido a un avión desde que tengo memoria ¿recuerdas?

Chasqueó la lengua, ¡claro! En sus conversaciones desde que habían sabido que él iría para Londres habían hablado del tema, canceló la reserva que iba a hacer y optó por un vuelo dentro del país, a las montañas como había querido para su cumpleaños el año anterior. Tendría que sacar tiempo para hacer el trámite pues era necesario de una vez tener el de su hijo, porque pospondrían el viaje para julio con eso lo alcanzarían a solucionar.

Así que en la noche mientras Tenten le contaba lo que se había perdido respecto a su hijo le explicó del viaje, viéndola contrariada al creer que se irían 3 días sin Ryuu. No, en un par de años podrían pensar en hacer algún viaje completamente solos, de momento él también prefería que los acompañara aunque a tan corta edad no recordaría absolutamente nada. Con esa aclaración la vio sonreír emocionada por la idea tanto de ir a las montañas que no conocía como por subirse a un avión.

Así que fueron a comprar la ropa abrigada para su hijo pues crecía a una velocidad vertiginosa y casi todo le quedaba pequeño ya. Pasaron también por algunas prendas para Tenten entre las que destacó un lindo juego de ropa interior ante el que ella se sonrojó antes de aceptar llevarlo. La castaña solo salía de la casa a caminar por el barrio pero no iba más lejos que eso pues no sabía conducir y decía darle miedo subirse a un autobús con el bebé porque si este se accidentaba nada lo protegería, un poco trágica en su concepto, pero tenía en su lista de pendientes enseñarle a conducir con eso ella no tenía que esperar que él los llevara o que Hana tuviera tiempo para ir con el conductor que tenía su hermana.

Lo importante es que antes de ir al aeropuerto le dio una medicina para el mareo a su esposa solo por si acaso y se dedicó a calmarla tanto a ella como al bebé que parecía percibir el estado de ansiedad de su madre y lloraba bastante. No tenía memoria de su primer viaje en avión, pero se había vuelto algo completamente normal para él lo cual era una ventaja al tener que encargarse de ellos. Tenía a Ryuu en su regazo sujeto con el cinturón especial pues Tenten no se veía en la capacidad de hacerlo, la tomó de la mano durante todo el despegue y en el aterrizaje cuando el avión se detuvo por fin pareció volver a la normalidad.

Habían disfrutado su corto viaje, manteniendo gran parte del tiempo frente a la chimenea porque afuera se la había pasado nevando con fuerza y no fue mucho a lo que pudieron salir, igual disfrutó estar con ellos. Para el vuelo de regreso la castaña parecía haberse mentalizado que el avión no era tan malo y al menos pudo llevar en sus piernas al bebé.

Cuando su cumpleaños 24 llegó ya estaba solucionado lo de los pasaportes, así que Shanghái fue el destino elegido. ¿La razón? Él tenía una reunión por una inversión que estaba planeando y así de paso habían podido extender un par de días más su estadía. Tenten caminaba exultante desde que se bajaron del avión y giraba a todas partes en el aeropuerto a medida que escuchaban las voces a su alrededor, la primera parada antes de rentar un auto fue en una cafetería todavía dentro del aeropuerto y cuando fue a ordenar valiéndose del inglés que sabía y esperaba fuera suficiente, la vio morderse el labio antes de ser ella quien empezaba a hablar, tartamudeando ligeramente y luego sonriendo al ver que la vendedora sí la entendía.

Era un buen momento para recordar no solamente que su esposa era originaria de ese país sino también el hecho que solía dedicar parte de su tiempo en la casa a estudiar idiomas y ahí podía medir por primera vez el resultado de su esfuerzo. Encargándose después de rentar el auto y hablar con la recepcionista del hotel, no le constaba, pero podía imaginar que mientras él estuvo en sus reuniones ella se dedicó a salir y hablar con desconocidos solo para seguir practicando lo aprendido. Así que dejaba anotado que era un lugar que podrían volver a visitar, en especial porque por primera vez ella parecía emocionada realmente por hacer compras, habían ido a una librería en la cual metió a la cesta varios libros infantiles para leerle a Ryuu antes de dormir, unos de recetas de los cuales dijo que le regalaría uno a su propia madre pues de seguro le haría ilusión, algunas novelas y otros tantos con los que seguiría estudiando desde casa.

Pasearon por el Jardín Yuyuan en donde la castaña apoyó en los pies al infante que de hecho ya estaba empezando a ponerse de pie solo, ella lo sostenía bajo las axilas y el niño torpemente daba un par de pasos a lo que ellos sonreían, no faltaba mucho para que empezara a caminar solo. En resumen había sido un muy buen viaje que esperaba poder repetir, o tal vez cambiar el destino para que su esposa practicara también el francés, aunque el vuelo era mucho más largo y eso hacía que no tuviera mucho afán en programarlo.

.

Era muy usual ver a su hermana en su casa, lo cual era bueno, a Tenten le hacía falta hablar con otros adultos además de él. Aunque decía que a veces iba al parque e interactuaba con otras madres o niñeras, no era lo mismo en su concepto. Dada la cercanía del primer cumpleaños de su hijo las mujeres estaban hablando de hacer una pequeña celebración en la casa de ellos que incluyera tanto a su madre como a sus suegros, la idea sonaba bien aunque no había contado con el hecho que su progenitora intervendría y por eso ahora los padres de Tenten no estaban invitados y en cambio sí un montón de amigos importantes de esta. Había escuchado a la castaña quejarse al respecto pero era poco lo que podía hacer, además que su trabajo lo tenía completamente absorto ese fin de mes.

Al parecer en el área contable les había parecido un gran plan a principios de mes aceptar la renuncia del director y de paso despedir a los 2 coordinadores más antiguos quienes podrían haberlo suplido hasta que se contratara a alguien nuevo, así que por conocimientos y organigrama de las áreas todo se lo estaban recargando a él y mantenía a media taza de café de exceder el límite de cafeína permitido, pero era eso o empezar a dormir en la oficina pues estaba saliendo tarde y tenía que regresar temprano, incluyendo ir sábados y domingos si no quería que su propio departamento colapsara, y tenía que incluir después que estaban en el cierre de agosto.

Lo que más le dolía es que Tenten le había mandado un vídeo con los primeros pasos de Ryuu, habían sido poco más de 3 pasos antes que ella lo tuviera que sostener porque casi se caía, pero se lo había perdido. También se había perdido que ya decía papá o pa-pa y él ni siquiera estaba ahí pues cuando llegaba a la casa los encontraba ya dormidos. Estaba frustrado, estresado e irritable en la oficina y definitivamente si Recursos Humanos no hacía pronto su trabajo de contratar al nuevo personal, él iba a ir y matar a alguien con sus propias manos.

El primer día de septiembre apareció el nuevo director contable lo cual le llevó a seguir con sus propias labores a media marcha y fuera de horario laboral para explicarle al hombre su trabajo, aunque eso no había sido lo remarcable de esa situación. Lo que había dado vueltas una y otra vez en su cabeza había sido la forma en que sus ojos parecieron cobrar vida propia al conocer a la secretaria que iba con el hombre, también era nueva pues nunca la había visto en el edificio. ¿Esa forma de verla era tal vez porque llevaba demasiado tiempo para su gusto llegando agotado y por eso no había podido estar con su propia esposa? No lo sabía, pero sin importarle se había deleitado viendo la diminuta cintura de la pelirroja que había asistido a su oficina en busca de una firma. La falda tipo lápiz que usaba dejaba poco a la imaginación respecto a su trasero, que se veía aun más grande si lo comparaba con la cintura. Sacudió la cabeza molesto por esos pensamientos pues precisamente él era casado y si lo que quería era liberar estrés podía hacerlo con su hermosa y amada esposa. Bueno, eso si es que volvía a tener tiempo de ir a su casa y compartir con ella.

Dada su ocupada y extensa agenda había propuesto que movieran un día la celebración del cumpleaños de su primogénito y la hicieran el domingo que estaba seguro no tendría que ir, pero su progenitora dijo que los sábados le quedaba más fácil a los invitados y no tenía mucho sentido posponer por 1 día la reunión. No tenía tiempo ni energía para rebatir más que eso, tan solo vio el mensaje en la noche con la negativa y se lanzó a la cama ese viernes mientras maldecía a todo porque tendría que ir al día siguiente a la oficina a terminar unos informes que todavía estaban atrasados. Tenten estaba decaída por el tema, pero le prometió que haría hasta lo imposible por desocuparse a mediodía y estar en la dichosa reunión en la tarde. O bueno, ese era el plan, porque a las 11 se dio cuenta que le faltaban al menos un par de horas más. No quiso almorzar, no podía llegar tarde a la celebración de su hijo y cuando pasaban las 2 se fue a comprar un café, le faltaban algunas firmas en unos informes y por fin sería libre, pero para eso necesitaba que el director del otro área tuviera eso listo. Al regresar a la oficina con el vaso de café en sus manos se encontró a la pelirroja de pie junto a las fotos, observándolas detenidamente.

- ¿Es tu esposa?

- Así es — afirmó de una vez avanzando hacia su puesto pues no quería que sus ojos de nuevo se fueran a observar indebidamente a la mujer que pareció leer sus pensamientos y solo inclinarse ligeramente para darle una mejor vista de su trasero. Maldijo en su mente — ¿están listos los informes? — debía enfocarse en su trabajo

- Es bonita — él asintió — y joven — la mujer se acercó al escritorio y le extendió las carpetas que recibió y empezó a revisar de una vez — ¿Cuánto tiene tu hijo?

- Hoy está cumpliendo su primer año — su respuesta fue un ruido de asentimiento por lo que siguió leyendo — ¿de dónde sale este dato? — había desbloqueado el computador y estaba comparando pero no lo encontraba

- ¿Puedo?

- Por favor — esperaba que desde donde estaba la mujer le explicara, pero en cambio rodeó el escritorio y quedó a su lado, trató de apartarse un poco pero no había hacia donde moverse

- ¿Te refieres a este número?

- Sí — tuvo que carraspear su garganta, definitivamente tenía que irse para su casa pronto

- A ver, a ver — se pegó más a él y en lugar de apartarla como dictaba el sentido común que hiciera, tan solo sintió como sus sentidos se nublaban y ni siquiera escuchaba lo que estaba diciendo mientras pasaba las hojas. De hecho en el momento que la sintió pasar la mano por encima de su pantalón su miembro ya estaba reaccionando y empezando a pedir la atención que le había sido negada esas últimas semanas — ¿Qué tenemos por aquí?

En un movimiento hábil la mujer hizo que la silla se girara y se arrodilló entre sus piernas mientras soltaba su pantalón. La paciencia y autocontrol que lo caracterizaban hicieron acto de presencia un segundo antes que se lo metiera a la boca, desapareciendo de inmediato ante la maestría con la que la pelirroja movía la lengua y era capaz de meterse todo su pene a la boca, algo que Tenten nunca había podido hacer, de hecho la habilidad de su esposa con el sexo oral había ido mejorando de a pocos y no tenía ni punto de comparación con lo que estaba recibiendo en ese momento. Se recostó más en la silla para hacerle más espacio, tomándola del cuello para hundirse hasta el fondo en esa cavidad y ser él quien marcaba un nuevo ritmo más fuerte que solo tenía como meta poder desfogar todo el estrés que tenía acumulado.

.

Vio el guardarropa con duda, indecisa sobre qué atuendo ponerle a Ryuu para asistir a la reunión que había programado su suegra en contra de lo que ella opinara al respecto. Había comprado un lindo traje de corbatín para que su hijo luciera ese día y cometió 2 errores, el primero fue ponérselo muy temprano en la mañana y el segundo darle un puré de mango para que comiera por su cuenta, y que obviamente terminó la mitad en la ropa dejándola inservible para el evento de la tarde. Así que revisaba algo más que pudiera ser acorde para la ocasión, al final había optado por una camiseta que todavía le quedaba buena de color verde oscuro y un pantalón negro. Para ella escogió uno de sus vestidos primaverales junto a unos tacones para verse un poco más elegante pero sin tener la intención exacta de ponerse algo más pomposo como había tenido que hacerlo para el cumpleaños de Hana y luego de Tsume que fueron en el club.

En su cabeza iba a ser una reunión infantil, algo solamente con todos los abuelos de su primogénito y su cuñada, ni siquiera había querido incluir a alguna de las madres que conocía por el parque ni del centro lúdico al que a veces lo llevaba para que interactuara con otros niños. Apenas si iba a cumplir 1 año y no le parecía que esa edad ameritara una reunión muy grande, pero a su suegra sí y lastimosamente se había salido con la suya porque su esposo escasamente le había prestado atención cuando se quejó al respecto. Aunque bueno, no lo quería culpar, Kiba tenía grandes ojeras por tener demasiado trabajo acumulado y ella tendría que hacerse a la idea que no siempre tuviera tiempo para ellos, aunque le doliera y la hiciera sentir un poco sola, pero no iba a lamentarse sobre el tema en voz alta.

El evento estaba citado a las 3 de la tarde y faltando media hora ella revisaba su teléfono con insistencia, esperando el mensaje de su esposo acerca de ya estar saliendo de la oficina. Esperó 10 minutos más y ante la ausencia de la notificación metió a Ryuu en el coche y tras colgarse el bolso se encaminó a la enorme propiedad. El pequeño no disfrutaba tanto como antes los paseos en el coche y dado que ya caminaba un poco prefería ir suelto o en sus brazos, pero así mismo pesaba más que antes y por eso era ella quien prefería llevarlo de esa forma, para entretenerlo se dedicaba a hablarle y señalarle todo lo que había en el camino, como por ejemplo las aves que surcaban el cielo o uno que otro perro que pasaba por allí junto a su dueño.

Al llegar a la casa de Tsume pudo ver que la mujer veía con reprobación la forma en que había vestido al niño y tan solo respiró profundo mientras enfocaba sus pensamientos en desear que su esposo apareciera pronto pues no le gustaba estar en medio de esa gente sin tenerlo a su lado. Al menos estaba Hana que alzó al infante y la acompañó a saludar a los invitados, con una sonrisa fingida disculpaba a Kiba por la tardanza y recibía los regalos que uno de los sirvientes posteriormente iba a dejar a una mesa que había sido designada específicamente para ello. Las bandejas con pasabocas iban de lado a lado y ella tomó algunos, aprovechando para partir trozos pequeños e ir alimentando a su pequeño que se notaba que quería corretear en medio de la gente.

Iban a ser las 5 y ella estaba haciendo lo posible por posponer que partieran el pastel con la esperanza que su esposo apareciera, le había escrito un par de mensajes y ni siquiera los había leído, aunque eso se había vuelto habitual porque mantenía ocupado. Cuando Tsume la llamó para que ahora caminara a su lado pues había unos ministros o algo así que todavía no conocían a su nieto tenía ganas de reclamarle, ¿Por qué si la empresa era de la familia el único ausente y rebasado de trabajo era precisamente SU Inuzuka? ¿No debería la mujer como dueña, gerente, o loquesea, estar al frente de la situación para que algo así no pasara? El reloj estaba a punto de marcar las 6 cuando por fin el despeinado cabello que tan bien conocía atravesó la puerta principal y ella fue hacia él de una vez. La saludó con un beso que le supo a crema dental y luego de eso él le recibió a Ryuu que se había estirado para pedir de esa forma ser cargado por su padre, a quien por cierto casi no veía últimamente.

Tomados de la mano volvieron a dar una ronda para saludar a los asistentes y escuchar la tan sabida mención acerca del innegable parecido entre padre e hijo, posaron frente al pastel con una única vela para la foto que conmemoraría el primer cumpleaños del bebé y luego siguieron departiendo, aunque Kiba a veces se tomaba una que otra copa de vino en ese tipo de reuniones, le pareció que bebía un poco más de lo habitual. Aunque podría ser el estrés del trabajo, lo importante es que pasadas las 8 de la noche por fin se subieron al auto para regresar a su casa.

Se sentó un rato con su hijo en la cama cuna para leerle uno de los cuentos que había traído del viaje y que tenía grandes ilustraciones que claramente le gustaban, cuando estuvo dormido acomodó el barandal y se fue a la habitación en donde Kiba parecía estar viendo televisión aunque a la vez no le prestaba realmente atención a la pantalla, ella se fue al baño y se desvistió de una vez, al salir para buscar su pijama pues había olvidado entrarla se lo encontró de frente viéndola de arriba a abajo antes de besarla con rudeza y llevar sus manos a su trasero para levantarla agarrándola de este. No se quejaría, sabía que estaba estresado y ella misma extrañaba la falta de intimidad que habían tenido.

.

.


.

.

.

Les recuerdo que todos los comentarios son bien recibidos en forma de review y que pueden ir a darse una vuelta por mi twitter (Idamariakusajis) o mi instagram (idamariakusajishi) en los que intento ser un poquito activa.

.

Att: Sally K