Aclaraciones: Sin POV definido

Disclaimer: Naruto no me pertenece, de lo contrario el NejiTen sería oficial

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Disfruten la lectura

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Capítulo 17. Plan

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Desde el viaje Tenten había aumentado de 3 a 6, o 7 la cantidad de palabras que le dirigía, podía ser un intercambio verbal un poco mejor, pero seguía sin ser una conversación y ella jamás mostraba interés en preguntarle nada o saber de su día, la única forma en que le hablara de forma fluida es que fuera algo relacionado con Ryuu, nada más.

Para San Valentín recordó que por su grado del instituto le había enviado unas flores y unas fresas con chocolate y ella le había enviado un mensaje agradeciéndole porque estaban deliciosas, sabía que le gustaba dicho postre así que decidió probar suerte y buscar un lugar para ordenar las frutas. Revisó un par de veces el celular por si de pronto le escribía, cosa que no pasó. En la noche al llegar a la casa no escuchó ninguna mención ni a la fecha que era ni mucho menos a su obsequio, la empresa había asegurado que lo había entregado en la dirección, así que era seguro que Yuuki lo había recibido y debió dárselo.

Al terminar de cenar la castaña subió las escaleras para ir a bañar al pequeño dragón y él fue a la cocina a tomar una cerveza de la nevera, sacó la botella y en el momento que fue a arrojar la tapa a la basura algo llamó su atención dentro del bote, la curiosidad lo llevó a revisar y frunció el ceño al ver que las fresas sí habían sido entregadas y ahora estaban allí. Tenten odiaba botar comida, al crecer en el lugar que lo había hecho tenía la firme convicción de no poder desperdiciar nada y que hubiera decidido hacer eso iba en contra de lo que ella misma era. Exhaló pesadamente por la frustración, no quería pensar que había cometido un error al pedirle a su madre que la convenciera de regresar ni que habían pasado un punto irreparable en su relación, pero es que si ella ni siquiera le hablaba para expresar su molestia era complicado.

Los días siguieron pasando cuando vio un mensaje de su progenitora, chasqueó la lengua incluso antes de abrirlo sabiendo que le ordenaría asistir a algún evento o algo similar, la mujer no solía escribirle por otros motivos y si era algo familiar mandaba el mensaje con Hana que se lo daba con un puchero. Sí, la relación con su hermana también había sufrido por su estupidez, Hana era muy amiga de Tenten y no le gustó enterarse de lo que hizo, tanto porque lo encontraba deplorable como porque desde que la castaña se había ido y regresado también le contestaba con la misma cantidad de palabras a ella. Leyó las palabras, reunión en el Club el sábado 01 de marzo, el motivo era el regreso de Neji Hyūga al país, un reconocido empresario y heredero de otro corporativo que se había ido a vivir al otro lado del mundo para ampliar los horizontes de su futura compañía y al reaparecer todos querían tenerlo de su lado, se sabía que era ambicioso y nadie iba a empezar con mal pie lo que podría ser una relación de negocios muy fructífera. Él como hombre casado haría bien en asistir con su esposa, pero no, los niños no estaban invitados.

La noche del evento Tenten estaba molesta por tener que asistir y dejar a su hijo con una niñera, claramente prefería quedarse pero ni siquiera para eso se quejó directamente, solo tenía una ligera expresión de fastidio cuando ingresó a la habitación que compartieron en el pasado para tomar uno de los vestidos casi al azar y un par de tacones antes de volver a bajar para alistarse. En su mano estaba el anillo de casada y se puso los pendientes que él le regaló tiempo atrás para navidad, se despidió de Ryuu y se subió al auto sin decirle nada. La tomó de la mano para que ingresaran al recinto y aunque ella se había tensado ligeramente, caminó a su lado, contestando a quienes le preguntaban por su hijo, de reojo veía que mantenía una copa en la mano, aunque no estaba del todo seguro si era la misma o si la estaba cambiando cada tanto. La cena se sirvió temprano y en la mesa vio que Hana tampoco estaba contenta de estar allí, después de la comida se levantó para ir a socializar de nuevo y la castaña dijo que iba a ir al baño.

- Necesito que hables con tu hermana — fueron las palabras de su madre al tomarlo de gancho para que ahora caminaran juntos por el recinto, había por lo menos un centenar de personas, de hecho por ahí pasaba la cuenta y todavía no se habían encontrado con el motivo de estar allí

- ¿Qué hizo ahora la pulga?

- Quiero presentársela a Neji

- ¿Qué pretendes exactamente?

- Es soltero, sería muy beneficioso si se fijara en ella, tanto para los negocios que tengo en mente como porque es un excelente partido

- ¿No crees que Hana es muy joven para él?

- ¿Tú hablando de diferencia de edad? — la mujer soltó una pequeña risa falsa — ¿no te parece un poco hipócrita? — él sonrió de lado, a fin de cuentas Hana y Tenten tenían la misma edad

- El Hyūga es 1 año mayor que yo — aclaró

- Y se graduó 2 años antes del colegio — rodó los ojos de una vez a ese comentario

- Nunca vas a dejar de echarme eso en cara ¿verdad? — Neji y él habían asistido al mismo instituto, el Hyūga siempre fue un estudiante destacado que iba un curso adelante, excepto que por sus calificaciones decidieron adelantarlo un año. Su progenitora puso el grito en el cielo al enterarse, empezando a reprocharle pues él había estado a punto de ser expulsado por su indisciplina, admitía que no tenía del todo en buena estima al hombre pues aunque no se lo había propuesto, le había ocasionado ese problema en casa — Además creo que olvidas que la pulga tiene novio y tengo entendido que está enamorada

- Tonterías de la juventud

- Tú misma lo aprobaste

- Siempre puede conseguirse a alguien mejor — él guardó silencio — ¿lo harás o no?

- Lo intentaré, pero no te prometo nada — accedió — igual no puedes forzar a Neji para que se fije en ella

No le contestó, su madre tan solo lo soltó y se fue en otra dirección a seguir su ronda social. Enfocó su atención en buscar a su hermana, encontrándola precisamente con su novio quien no tuvo problema en que se la robara un par de minutos, la mujer aceptó que saludaría al susodicho hombre pero que lo haría junto a su pareja. Él se encogió de hombros, quedaba la constancia que lo había intentado. Dio una ligera ronda más pensando en que debía buscar a Tenten porque no la veía cuando se cruzó a Neji, que entraba de una de las terrazas.

- Hyūga — saludó de una vez

- Inuzuka ¿cierto? — él asintió con un movimiento de cabeza — te pareces a tu madre

- Lo sé, por cierto te está buscando

- Necesitaba unos minutos a solas, creí que sería un evento más pequeño — fue inevitable reír con el comentario — ¿es cierto lo que dicen que te casaste hace más de 1 año?

- En un par de semanas cumplimos 2 años — mostró rápidamente su mano con el anillo — y tenemos un hermoso hijo

- Así que esa parte de la historia también es verdad

- Cosas que pasan — se encogió de hombros — te la presentaría, pero no estoy seguro de en dónde está entre este mar de invitados — dio una búsqueda rápida con la mirada sin poder verla — pero si sirve de algo, ahí viene mi madre — acompañada de otras personas que parecían felices de por fin encontrar al hombre por el que habían asistido. Su progenitora saludó antes de dirigirle una mirada asesina y disculparse un segundo para apartarlo — Hana aceptó a medias

- Bien, lo que sigue es que controles a tu esposa

- ¿Controlar a...?

- Está en el bar y empieza a llamar la atención por la cantidad de alcohol que está ingiriendo — su sorpresa fue evidente, Tenten no bebía — no aceptaré que haga un escándalo

- Voy — vio hacia el Hyūga que ya estaba ocupado con las otras personas, su madre solo asintió antes de unirse a ese grupo y él se fue hacia donde sabía estaba el bar, su esposa tenía los cachetes completamente rojos y estaba recargada contra la barra tambaleándose por momentos — cariño, creo que es suficiente por esta noche

- NO — él vio de reojo, su grito llamaría la atención y su progenitora los iba a asesinar de forma lenta y dolorosa

- Tenten, cariño... no grites

- ¿O qué? ¿también me van a quitar a mi hijo si grito? — ¿Qué? ¿Quitarle a Ryuu?

- Vámonos a casa cariño

- Estoy a gusto aquí, descubrí que el alcohol no es tan malo ni sabe tan feo si lo pasas sin saborear, así mira — tomó un pequeño shot a saber de qué e hizo la demostración de beberlo de un solo sorbo

- ¿Quieres estar con Ryuu no? — los orbes chocolate lo enfocaron, o lo intentaron al menos — vamos a casa en donde nos espera nuestro pequeño dragón — pareció dudar

- Mi dragón — musitó — no lo acosté a dormir

- Bueno, si nos vamos ahora seguro alcanzas — le mintió y ella asintió, trató de dar un par de pasos pero estuvo a punto de caerse por lo que avanzó para tomarla de la cintura y sostenerla, sintiendo como se removía incómoda — cariño, te soltaré tan pronto lleguemos al auto, es hora de irnos

Era un escandalo parcialmente evitado, porque igual muchos la habían visto beber y luego salir ayudada por él. Abrió la puerta del copiloto y la sentó para poder ponerle el cinturón, al menos estaba calmada. No sabía si debió al menos despedirse de su progenitora, pero su prioridad en ese momento era llevar a su esposa a la casa por lo que arrancó y solo un minuto después de estar en la carretera la escuchó respirar acompasado, se había dormido.

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No fue fácil y debía agradecer que era liviana para poder ingeniarse la forma de entrarla cargada pues su intento de despertarla no tuvo resultado, la niñera se apresuró a subir las escaleras para abrir la puerta de la habitación principal y él no la corrigió en que su esposa dormía en la habitación del primer piso. Tan solo avanzó para descargarla en la cama y tras quitarle los zapatos fue a revisar a Ryuu quien dormía plácidamente, procediendo en ese momento a despachar a la niñera. Fue a la cocina por un vaso de agua para dejar en la mesa de noche, después entró al baño y al salir se dio cuenta que Tenten se había despertado, estaba sentada en la cama viendo hacia todas partes desubicada, frunciendo el ceño al verlo así que procedió a ponerse de pie de una vez, pero de nuevo se tambaleó y estuvo a punto de caerse.

- Recuéstate cariño

- No me digas cariño — se sacudió ligeramente en cuanto la intentó ayudar — esta no es mi habitación

- Es la nuestra — el enojo aumentó en el rostro de la castaña — Tenten, podemos...

- No — lo cortó — tú hiciste que ya no seamos un nosotros. Con su amenaza consiguieron que esté aquí, no que vuelva a ser tu esposa más allá del papel

- ¿Qué amenaza? — Tenten empezó a reírse amargamente

- ¿No lo sabes? — escupió irónica — Si me voy pierdo la custodia de mi hijo — definitivamente su progenitora había conseguido la única forma de hacer que la castaña aceptara regresar sin ningún tipo de resistencia — fue un error creer que no eras igual a tu madre

- Tenten...

- No, Kiba — una lágrima se resbaló por su mejilla y ella la limpió de una vez — hoy la vi en la reunión — su tono no dejaba duda a quién se refería, aunque por su parte no la había visto — espero que sepa que la santurrona de tu esposa ya no es un impedimento para que se vean — estaba junto a la puerta y él se había acercado porque temía que se cayera

- Cariño, no estoy interesado en ella

- No hace falta que me mientas, no me importa — le siseó, tomó el pomo y lo giró, pero no abrió — ¡¿CÓMO PUDISTE HACERME ALGO ASÍ?! — se dio la vuelta y lo empujó con fuerza para apartarlo — ¡YO CONFIABA EN TI! ¡CREÍ QUE TENÍAMOS UN BUEN MATRIMONIO!

- Tenten

- ¡NO! — volvió a empujarlo — ¡CREÍ QUE ERAMOS FELICES! ¡QUE ME AMABAS!

- Sí te amo

- ¡NO ME MIENTAS! — ahí estaba la explosión que tanto había esperado — ¿ADEMÁS TIENES EL DESCARO DE CREER QUE UNAS MALDITAS FRESAS VAN A ARREGLAR ALGO? ¿POR QUÉ LO HICISTE?

- Por idiota, sé que fue un error y quiero que lo solucionemos, que arreglamos nuestro matrimonio

- ¡Adivina qué! — se quitó el anillo de la mano y se lo lanzó — ¡YO NO QUIERO NADA!

- Tenten...

- ¿POR QUÉ KIBA? — de repente soltó un hipido y empezó a llorar — ¿Por qué mi amor no fue suficiente para ti? — se dejó caer en el suelo y como si fuera una niña pequeña su llanto continuó — ¿Por qué yo no fui suficiente para ti?

- Hermosa, no es así

- ¿Sabes lo que es hacer ejercicio después de una cesárea? — le reprochó — ¿tener un bebé de meses y pensar no solo en atenderlo sino en querer que tu esposo te vuelva a ver atractiva? — se señaló a sí misma — pero lo hice ¡me querías en esa falda! Y me esforcé para complacerte cuando lo único que quería era dormir porque mi hijo me tenía agotada ¡por ti!

- Tenten — con un suspiro se agachó para quedar a su altura e intentar calmarla

- ¡NO! No quiero que me toques — a pesar de esas palabras no lo apartó — ¿Por qué Kiba? ¿Qué hice mal?

- Nada Tenten, has sido la esposa perfecta y la culpa es solo mía — ella apoyó la cara en el hueco de su cuello mientras seguía llorando y repitiendo "por qué"

- ¿Por qué Kiba? — levantó la cabeza para verlo y posó una mano en su mejilla — ¿Por qué a pesar de todo lo que me esfuerzo no consigo odiarte ni dejar de amarte?

No dijo nada más, tan solo volvió a esconder su mirada para seguir llorando y él se mantuvo en silencio. Los minutos fueron avanzando hasta que Tenten dejó de sollozar y fue porque se quedó de nuevo dormida, así que con cuidado volvió a levantarla para pasarla a la cama. Estuvo un rato solamente viéndola descansar ¿cómo era posible que él la engañara y ella creyera que había sido su culpa? Y aunque le dolía por la forma en que lo había dicho, le daba una ligera esperanza saber que en realidad no lo odiaba, era un ligero camino el que le trazaba para intentar recuperarla.

Yuuki descansaba los domingos y por idea de la castaña no tenían reemplazo para ese día pues decía que por un día ellos podían encargarse de la comida y de paso tener un día solos en familia. El problema era ese domingo específico en que su esposa parecía estar en coma lo que podía pronosticarle que se despertaría eventualmente con una resaca mortal. Salió de la cama y se fue al cuarto infantil en donde Ryuu ya estaba despierto y manoteando a los barandales para que lo dejara salir.

Hasta donde recordaba lo primero que Tenten hacía cada mañana era bañar al niño, algo en lo que él a veces ayudaba pero nunca lo había hecho solo. Al menos su hijo disfrutaba su compañía y no hubo llanto, lo que quería creer era una señal que había hecho un buen trabajo, estaba cuchareándole el desayuno cuando escuchó a lo lejos la puerta del baño de su habitación ser cerrada, lo que significaba que la castaña por fin había despertado. Siguió alimentando al infante y cuando terminó de hacerlo ante la ausencia de su esposa decidió alzarlo y subir a comprobar su estado.

Golpeó suavemente la puerta del baño y no obtuvo respuesta, iba a intentar abrir cuando del otro lado la oyó vomitar. Fue a la habitación infantil para dejar a Ryuu entre el corral en el suelo y que se entretuviera momentáneamente mientras él revisaba a su esposa. Abrió sin preguntar y la encontró sentada en el suelo junto al inodoro completamente descompuesta ¿la primera borrachera de su vida? Probablemente.

- Buenos días — la saludó sin respuesta — ¿quieres un café o un vaso de agua?

- Tengo que ir a revisar a Ryuu — sus palabras fueron acompañadas de un intento por vomitar — ¿a qué hora regresamos anoche?

- Pasaba medianoche apenas y no te preocupes, ya me encargué del pequeño dragón — ella asintió al parecer aliviada — ¿quieres algo? — negó con la cabeza

- ¿Segura cariño?

- ¿Por qué estoy en tu habitación y no en la mía? — era un reclamo a la vez que él le limpiaba con un paño húmedo la cara

- ¿Recuerdas algo de anoche? — preguntó con cautela

- Fuimos al Club, Tsume me veía mal, la cena fue horrible y... nada más, solo despertarme en esta habitación

- Entiendo... recuéstate, iré a prepararte algo de comer

Parecía que iba a replicarle algo, pero al final solo exhaló pesadamente y asintió con un movimiento. Sus conocimientos de cocina eran limitados pues nunca le había hecho falta saber cocinar gran cosa, por lo que buscó en su teléfono cómo hacer un consomé y ante la atenta mirada de su hijo que mordisqueaba unos trozos de durazno se dedicó a la tarea.

En la habitación consiguió que Tenten se incorporara lo suficiente para que bebiera lo que había preparado y tras eso volvió a dormirse. Fue cuando la noche estaba por empezar que de verdad la castaña pareció regresar a la vida y bajó las escaleras para ir a ducharse, comiendo apenas un poco de lo que él había pedido para la cena. Ella bañó a Ryuu antes de acostarlo y no mencionó nada sobre si había hecho un buen o mal trabajo en la mañana, y al igual que siempre, una vez el niño se durmió ella se encerró en la que había declarado su habitación. Si no recordaba la noche anterior significaba que tampoco recordaba haber explotado ni nada de lo que le dijo.

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Las cosas no cambiaron mucho, su madre le había reprochado el comportamiento de la castaña esa noche del Club y refunfuñado de paso que el Hyūga escasamente había volteado a ver a Hana. Le preocupaba ligeramente lo de su hermana, pero su punto de atención seguía siendo su esposa, estaban a solo unos días de su cumpleaños y así como había rechazado las fresas, probablemente rechazaría cualquier intento de él por hacer una celebración, pero tampoco le parecía justo que la fecha pasara sin que hicieran nada. El miércoles en la noche estaban sentados cenando, ella como siempre encargándose que Ryuu comiera juicioso.

- ¿Te lo puedo encargar por un momento? — le dijo en cuanto terminó de alimentarlo

- Claro — no hacía falta que lo pidiera, ella se levantó y salió del comedor, regresando un minuto después con una carpeta que extendió en su dirección. Su primer pensamiento es que había decidido retomar la idea del divorcio, aunque no pareciera razonable — ¿Qué es esto?

- He estado pensándolo y quiero retomar mis planes de estudiar — él abrió la carpeta, era un brochure de la carrera que había elegido — e... — carraspeó — esa es una universidad virtual, lo que no afectará que siga cuidando a Ryuu

- Cariño

- Las inscripciones cierran el domingo y las clases empiezan la otra semana

- Tenten — cerró la carpeta y la dejó a un lado — lo primero, esto no es una carrera, escasamente es un curso largo que no alcanza a ser siquiera un técnico — ella se vio contrariada de una vez — y lo segundo, no es una universidad, ni siquiera un College, esto es un instituto de garaje que no tiene ninguna seriedad

- Así que tampoco puedo estudiar

- Cariño, no te dije que no — la detuvo pues claramente se iba a ir del comedor — te estoy diciendo que en este lugar no — con eso al menos se quedó — ¿estás segura que quieres estudiar Negocios Internacionales? — ella asintió — podrías aplicar a mi universidad, las inscripciones para el próximo semestre ya deben estar por abrirse

- ¿El próximo semestre?

- Las universidades están en clases desde principios de febrero — otras incluso desde finales de enero — difícilmente alguna reciba alumnos a estas alturas — revisó en su cabeza si conocía a alguien con la suficiente influencia para conseguir un cupo, pero no se le ocurría nadie pues al ser una universidad bastante elitista no era mucho lo que pudiera valerse de usar su apellido o algo similar, la mayoría de estudiantes tenían el mismo estatus — puedo intentar hacer unas llamadas pero...

- No me gusta la idea de estudiar en la ciudadela

- Estamos de acuerdo en eso — viajar a diario ida y vuelta sonaba agotador — ¿has buscado alguna otra universidad? — ella negó — veamos — sacó su celular y tipeó las palabras, leyendo entre los resultados un claustro que fuera adecuado — creo que conozco a alguien en este que tal vez pueda ayudarme — le mostró para que viera que era la carrera que quería — lo llamaré a primera hora mañana y te cuento — Tenten solo asintió sin mucha convicción.

Bueno, era un avance en tener algo parecido a una conversación de lado y lado.

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Att: Sally K