Aclaraciones: Sin POV definido

Disclaimer: Naruto no me pertenece, de lo contrario el NejiTen sería oficial

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Disfruten la lectura

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Capítulo 18. Avance

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Había conocido a Shino en su semestre de intercambio en Londres, ya había hecho un negocio con él que todavía mantenía y si su memoria no le fallaba, era egresado de la universidad que le había sugerido a Tenten. Era casi igual de elitista que de la que él era graduado, con la diferencia que quedaba dentro de la ciudad. El hombre le dijo que intentaría agendarle una cita con el rector que casualmente era amigo de su padre, pero no podía hacer más que eso, le agradeció de una vez y hablaron un poco de futuros proyectos, con el Hyūga en la ciudad podían pensar en intentar aliarse con él, o al menos no obstaculizarse unos a otros.

Estaba por salir de la oficina cuando le llegó el mensaje, la cita era para el día siguiente en la mañana así que le avisó de una vez a su secretaria que no asistiría esas horas, que por favor agendara a la niñera y luego sí se fue a su hogar. Tenten solo asintió con la noticia, y estuvo lista muy puntual, usaba un vestido primaveral que le recordaba al que tenía puesto el día que se habían enterado que Ryuu estaba en camino además de los tacones que la hacían ligeramente más alta y le daban un toque mucho más elegante.

Llegaron temprano a la cita y el rector los atendió de una vez, mostrándoles varias de las instalaciones en las que había estudiantes por doquier pues estaban en clase. Era un hombre que claramente disfrutaba hablar del prestigio de la institución y todas las personas importantes que habían pasado por allí, obviamente reconocía su apellido y sabía quién era su madre aunque no eran muy cercanos, de ahí que le sorprendiera un poco que eligieran ese claustro sobre el alma mater de su progenitora.

- No me lo tome a mal, yo también adoro mi alma mater — dijo con una sonrisa — pero debo reconocer que queda retirada y mi esposa no quiere perder tantas horas en transporte, puede ser extenuante y tenemos un hijo — Tenten a su lado no decía nada, solo caminaba tomada de su mano

- Claro, claro — el recorrido terminó con ellos en la enorme oficina del hombre — será un gusto hacer una preadmisión y dejar todo listo de una vez para que su esposa empiece el próximo semestre

- ¿Hay alguna posibilidad de que sea aceptada para empezar ya?

- Eso...

- Se nos pasó la fecha de inscripción, pero ella quiere iniciar lo antes posible

- Lo siento señores Inuzuka, pero no es posible — hizo una seña antes que él intentara algún otro tipo de acuerdo — creo que no están al tanto que para asegurar la excelencia de nuestros estudiantes, todos los nuevos ingresos deben tomar 2 semanas de nivelación antes de empezar el semestre.

- Mi esposa es brillante, de las mejores alumnas de su clase

- No lo dudo, pero estaría casi 2 meses retrasada en el programa

- ¿Qué dices cariño? ¿Quieres dejar la preadmisión hecha? — de seguro el rector creía que la castaña no tenía lengua, aunque al menos asintió — muchas gracias por su tiempo — agradeció una vez llenaron los formularios y anotó en su libreta de bolsillo los pendientes para enviar por correo

- Con gusto, será un placer saber que tendremos un Inuzuka con nosotros — se apretaron la mano a modo de despedida — y espero en unos cuantos años también nos consideren una opción para su hijo

No contestó a eso directamente, tan solo volvió a agradecer antes de subirse al auto. A su madre no le importaría mucho en donde estudiara Tenten siempre y cuando fuera un lugar aceptable, pero Ryuu era algo completamente diferente y seguro sacaría uñas y dientes para hacerlo ir a la universidad en la ciudadela. Pero bueno, para eso faltaban varios años así que un paso a la vez.

- Cariño... ¿podemos hablar? — todo el camino el mutismo se había conservado y ya estaban frente a la casa

- Desistí del divorcio, no me voy a ir y por lo visto tampoco podré estudiar ¿qué más quieres de mí Kiba? — la vio quitarse al anillo para arrojarlo al bolso

- Tenten, empezarás a mediados de julio...

- ¿Seguro? ¿No tendré una nueva excusa en unos meses para no permitirme hacer nada?

- Ten... — no pudo terminar la frase, la castaña ya se había bajado y estaba avanzando los pocos metros de distancia hasta la casa.

Chasqueó la lengua antes de volver a encender el motor para irse a su trabajo, sabía que Tenten seguía con él solo por Ryuu y no quería que pensara precisamente que quería controlarla o evitarle tener una profesión o algo por su cuenta. Aunque por ejemplo lo del instituto de garaje pudo haberlo hecho sin siquiera consultarle, haber pagado con una de las tarjetas de crédito que tenía y ya, pero le preguntó seguro pensando que él tenía que aprobarle hacerlo. Estaba revisando un extenso informe cuando recordó precisamente ese algo que a ella le encantaba y a lo que seguía dedicando sus ratos libres. Buscó por internet y sin detenerse a pensarlo o esperar a preguntarle la inscribió e hizo el pago, imprimiendo los comprobantes, planeando de paso algo para el siguiente día en la mañana por lo que necesitaría una niñera de nuevo.

- Tenten, ¿podemos hablar unos minutos? — no quiso hacerlo en la cena, quería que la atención de ella estuviera en la conversación y no en lo que hacía el infante con la comida. Por eso había esperado a que lo acostara. Después de fruncir el ceño ella se sentó en el sofá con él, pero lo más alejada que pudo — quiero que estudies, que cumplas tus sueños — le extendió la carpeta — es mi regalo de cumpleaños adelantado

- No quiero nada

- Revísalo, por favor — ella recibió la carpeta de mala gana y leyó de una vez lo que allí había, abriendo por completo los ojos y repasando las letras de nuevo

- Esto...

- Las certificaciones de idiomas tienen una vigencia de solo 2 años, por lo tanto las que obtuviste al graduarte del instituto ya se vencieron — empezó — y las vas a necesitar para la universidad, si presentas el inglés y el francés ya certificados tendrán que cambiarte esas clases por otro idioma... pensaba que podrías tomar chino cuando empieces a estudiar, o de pronto uno nuevo ¿qué opinas?

- No sabía lo de los años — luego de eso dibujó una sonrisa

- Cuando finalices estas clases intensivas de repaso presentarás el examen de certificación, dijiste que querías estudiar virtual por Ryuu — su siguiente regalo era una caja que le entregó y esta vez ella no la recibió prevenida sino curiosa — vas a necesitar esto — con cuidado ella la abrió, sacando la diadema con micrófono y el computador portátil que había allí. Normalmente usaba el que había sido el suyo de la universidad pero en su concepto estaba un poco viejo y en el nuevo tendría mejor velocidad y rendimiento — si quieres también se pueden cambiar a clases presenciales

- No, virtuales será mejor — pasaba las manos con una sonrisa por el portátil de color rojo — gracias

- Vas a ver que julio llega en menos de nada y estarás lista para empezar — ella asintió, sin duda feliz. Estuvieron un rato más viendo televisión juntos hasta que la vio cabecear, era hora de dormir. Los dos se pusieron de pie y la castaña dio unos pasos hacia la habitación antes de devolverse y abrazarlo

- Kiba... gracias

- No tienes que agradecerlo, solo quiero apoyarte. Por cierto — comentó en cuanto ella se apartó — mañana saldremos un par de horas solos

- ¿Algo elegante de nuevo?

- No, es casual. Ya confirmé la niñera

- Está bien, que descanses — fue la despedida antes de verla meterse al cuarto de invitados.

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Le había dado varias vueltas en su cabeza a cómo quería hacer eso, y esa mañana veía el anillo de compromiso en su mano antes de guardarlo en el bolsillo de su pantalón. La niñera estaba citada para las 10 pues su plan era que almorzaran juntos por fuera y luego de eso regresar para pasar el resto de la tarde los 3 juntos, si todo salía bien, de lo contrario regresarían para ver a la castaña jugar con Ryuu. Igual el camino fue en lo que se había vuelto el silencio acostumbrado, hasta que llegaron a su destino. La primavera acababa de empezar así que no había flores, pero Tenten reconoció el lugar de una vez y al principio pareció reacia a bajarse.

- ¿Qué hacemos aquí? — preguntó ella tras unos minutos

- Este fue el primer lugar al que vinimos completamente solos — habían caminado un poco, solo lo suficiente para llegar a donde en su momento habían tenido un picnic — fue el lugar en el que te prometí que iríamos despacio

- Lo sé — no era un siseo ni un reproche, era más algo como un recuerdo que dolía

- También fue el lugar donde dijiste que me esperarías por mi viaje... quería que recordáramos cómo empezamos

- Fue aquí donde concebimos a Ryuu — añadió ella sin verlo, pero podía notar sus ojos húmedos

- Bueno hermosa, en realidad eso fue unos metros más allá — señaló el auto — diría que me estacioné en el mismo lugar — bromeó y ella sonrió con tristeza — estaba pensando que cuando la primavera avance un poco podríamos traer a nuestro pequeño dragón aquí, que extienda un rato sus alas en nuestro lugar especial — ella solo se quedó en silencio y se limpió una lágrima — Tenten, sé muy bien que el error que cometí es difícil de reparar, pero no me doy por vencido... quiero nuestro matrimonio de vuelta

- Kiba...

- Espera, también sé que después de lo que hice pedirte simplemente que seas mi esposa no es posible, lo entiendo — fue ahora él quien le limpió otra lágrima y ella no se apartó — por eso pensaba ¿y si volvemos al principio? Quiero que seas mi amiga, alguien con quien reír y hablar de cosas sin sentido

- Amiga — musitó

- Para empezar, vamos despacio, vuelve a confiar en mí un paso a la vez. Tenemos un hijo y no quiero que estés conmigo solo porque no quieres perderlo — el ceño de ella se frunció ligeramente — quiero que volvamos a ser un hogar, solamente nosotros

- E...

- Sé lo que vas a decir, nunca podré disculparme lo suficiente por haber sido un completo idiota y dejarme cegar de esa forma cuando siempre he tenido conmigo a la mejor esposa — del bolsillo sacó el anillo — 3 piedras, porque los 3 somos una familia — ella suspiró — un anillo de compromiso es ante todo una promesa, fue y sigue siendo nuestra promesa mutua de velar siempre por nuestro hijo

- Ryuu es mi vida entera

- También la mía, la nuestra — la tomó suavemente de la mano — ¿qué dices?

- Está bien — fue un susurro a la vez que estiraba los dedos en una clara señal que podía hacer lo que tenía en mente, él sonrió de una vez, feliz de regresar el anillo a su lugar

- Estaba pensando... — el ambiente estaba mucho más relajado mientras caminaban de regreso al vehículo para ir ahora a comer algo — Tendríamos que censurar la historia si un día Ryuu nos pregunta porqué nos gusta venir a este lugar específicamente

Por primera vez desde el día que descubrió su error y que había regresado a la casa la escuchó reírse de verdad de algo que él decía. A medida que se acercaban al auto una nueva idea surcó su cabeza por lo que dio un par de pasos para adelantarse y se giró hacia ella.

- Piensa rápido — le arrojó las llaves del auto y Tenten algo confusa las atrapó en el aire

- ¿Qué? ¿Qué hago con esto?

- Tienes que aprender a manejar cariño, estar en medio de la nada tiene muchas ventajas, no solamente funciona para hacer cosas indecentes — ella se sonrojó antes de contestar

- Nunca lo he intentado

- Nuestro hijo está en casa, así que no tienes nada de qué preocuparte — no estaba siendo pesimista ni temía que Tenten lo fuera a hacer muy mal al ser apenas su primera lección, pero de lo que sí estaba seguro es que a ella le costaría más relajarse si pensaba que estaba poniendo en riesgo la vida de Ryuu — será más rápido que vayas a la universidad en auto — su esposa se mordió el labio antes de abrir la puerta del lado del piloto.

Le explicó cómo acomodar la silla a su tamaño, ajustar los espejos y los puntos que debería poder ver desde estos. La castaña no era una mala alumna aunque sí una temerosa, era una carretera que casi no tenía tráfico por lo que tampoco le asustaba un posible accidente, a menos que se dirigiera de frente a uno de los postes de luz. No había sido tan malo para ser la primera vez que lo intentaba, por lo que acordaron que los siguientes sábados lo repetirían aunque saldrían más temprano para poder almorzar en la casa y no estar tanto tiempo lejos del infante.

Al día siguiente Hana había pasado un rato a saludar a Tenten y a felicitarla por su cumpleaños, lo vio de reojo con curiosidad al notar que la castaña estaba más conversadora, casi como en antaño, además se veía tranquila en su presencia e incluso accedió a que se tomaran una foto como familia junto a un pequeño pastel. Para la tarde fueron a la pastelería que a él le gustaba y compraron un nuevo postre, esta vez para ir hasta la casa de sus suegros. La castaña se bajó sosteniendo la caja de pastel mientras que él se encargó de la pañalera junto a soltar a Ryuu y cargarlo en brazos hasta la puerta. Tenten cruzó la entrada, pero su suegro le impidió a él el paso, así que le extendió al infante a su esposa que lucía apenada.

- Me escribes cuando quieras irte y pasaré a buscarlos — un paso a la vez, ya había conseguido algo parecido a un perdón por parte de Tenten, podía entender haber perdido el aprecio de los padres de ella y no pensaba amargarles la velada, que a fin de cuentas no se trataba de él

- ¿Y si no se quiere ir?

- Papá...

- Pa-pa

- Te aviso — él asintió y regresó al auto. De momento para su segundo aniversario se le ocurría algo en la casa y ya, iban por partes y como amigos una cena romántica se descartaba.

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Tsume siempre la veía mal, eso era un hecho que no iba a cambiar nunca, pero ese cumpleaños de Hana las cosas eran un poco peor de lo usual. Probablemente algo relacionado al hecho que se había emborrachado al borde de la inconsciencia la última vez que estuvo en el Club, ni siquiera se acordaba el motivo de la reunión de esa vez, no es como si le importara mucho tampoco. Igual algo que había aprendido ese día es que no quería volver a embriagarse en su vida, no solo por el malestar físico que la había devastado sino por la impotencia de no ser siquiera capaz de cuidar a su propio hijo mientras casi moría de la resaca.

Su límite iban a ser 2 copas, punto final. Bueno, eso si es que era champaña, porque el vino de las comidas le seguía pareciendo tan desagradable como el día que lo probó por primera vez y de lo poco que recordaba de esa noche en su marea etílica era que su lengua y garganta quemaban, así que todos los otros licores estaban descartados.

Aunque bueno, podía reírse en su mente de la forma en que su suegra la veía sabiendo que ahora su padre veía exactamente igual a Kiba, al punto que ni siquiera le había permitido entrar a la casa, aunque la verdad es que no lo culpaba. Sus padres la habían apoyado por completo en su decisión de divorciarse y fue su madre quien la llamó esa noche en que llegaron del trabajo y descubrieron que había regresado junto al Inuzuka. Había llorado amargamente mientras del otro lado de la línea su progenitora le decía que las palabras de Tsume no podían ser verdad y que se las arreglarían para conservar la custodia de Ryuu, pero ella no estaba dispuesta a arriesgarse, se había rendido voluntariamente en su determinación, o mejor dicho, había reafirmado más que nunca que estaba dispuesta a hacer cualquier cosa que fuera necesaria por su hijo.

Su retorno a vivir bajo el mismo techo que su esposo estuvo marcado por poner todo su empeño en ser indiferente, estaba allí por su pequeño dragón y este iba a ser su centro de atención por completo. El problema es que se esperaban ciertas cosas de ella para conservar las apariencias que tanto eran cuidadas por su suegra, como por ejemplo que acompañara a Kiba a las reuniones del Club o donde fuera sin chistar, que usara su anillo y en general que parecieran un matrimonio feliz cuando estaban afuera de la vivienda que compartían. Era horrible para ella verlo a diario, centrar su esfuerzo en no hablarle y lo peor de todo es que indudablemente Ryuu amaba a su padre así que corría a sus brazos cada vez que llegaba de trabajar.

- ¿Pasa algo? — Kiba a su lado le apretó ligeramente con la mano que la sostenía y la sacó de sus divagaciones en lo que había sido el tiempo hasta la anterior vez en el club cuando se embriagó, algo había cambiado ese día y no tenía ni idea qué. Ella negó con la cabeza antes de caminar ahora a que le presentara al hombre que había facilitado la reunión con el rector de la universidad a la que entraría a estudiar en unos meses

- Así que esta es tu esposa — le extendió la mano que ella tomó de una vez — Shino Aburame

- Tenten — contestó, su apellido se sobreentendía

- Un gusto, Tenten. Debo decir que no envidio tu mal gusto para casarte con alguien como él — la risa de Kiba se escuchó de una vez — ¿Cuánto llevan de casados?

- 2 años — su celebración de aniversario fue en la casa, su esposo pidió a un restaurante que enviaba todos los ingredientes para armar una pizza, así que estuvieron luchando con la masa pues no era tan sencilla de amasar como se veía, incluso él intentó lo de girarla en el aire y por poco termina en el suelo

- ¿Cómo lo has aguantado tanto tiempo? — ella solo contestó con una sonrisa — pero bueno, ya en serio. Me alegra por fin conocer a tu esposa, espero seas más inteligente que él y te vaya bien en la universidad

- Gracias

Las palabras de Tsume sobre no tener un trabajo ni nada propio que ofrecerle a su hijo se habían quedado rondando en su cabeza. Porque aunque hubiera regresado a la casa seguía siendo totalmente cierto, si ellos decidían cancelarle las tarjetas de crédito que le habían sido entregadas, no tendría nada más, fácilmente podrían obligarla a mantener encerrada en la casa sin un solo centavo y no podía cambiarlo de forma alguna u oponerse. Y es que no era tan sencillo como buscar un trabajo en cualquier lugar y empezar a ahorrar, tenía que decirle a Kiba y que este contratara una niñera, pero tendría que explicarle y ¿para qué quería trabajar si no le faltaba nada? ¿Si sin siquiera parpadear él había comprado esa vivienda y la había mandado a ampliar a lo que ellos quisieron?

Fue entonces que pensó en sus sueños cuando terminó el instituto, ella estaba buscando trabajo para pagarse la universidad y todo lo había dejado de lado por su embarazo. Por eso se había sentado a buscar opciones de estudio, algo en lo que pudiera seguir en la casa por si Tsume o Kiba le decían que no podía dejar de lado la crianza de Ryuu, que preferiblemente no fuera muy extenso para terminar pronto, y por si acaso que no fuera tan costoso. Se detuvo cuando iba a pagar porque era un gasto mucho más alto de lo que solía pagar con la tarjeta y a pesar de todo no era algo que pudiera decidir sola.

Y ahora estaba feliz, estaba preparándose para presentar los exámenes que volverían a certificar sus idiomas. Además que a pesar de todo le gustaba hablar con Kiba y que tuvieran esas antiguas conversaciones tontas, iban a seguir casados y lo mejor era tener un ambiente sano para Ryuu, además que ella recordaba que en sus charlas en el departamento de la ciudadela él siempre la había apoyado y animado en su idea de estudiar, haciéndolo en ese momento de nuevo. Tsume no había mencionado mucho cuando él les contó sus planes, tan solo que esperaba su nieto no fuera descuidado en el proceso. No es que ella estuviera planeando irse, pero sí quería tener al menos algo que no pudieran quitarle y eventualmente le abriera otras puertas. Tenía perfectamente claro que jamás lograría por su cuenta llegar a tener el poder o la influencia en la ciudad de ellos, pero al menos no podrían seguirla despreciando y dejaría de ser solo una esposa decorativa o trofeo como la de muchos otros hombres con los que Kiba trataba.

Ella tenía metas y planes que solo se pausaron momentáneamente por su hijo, iba a retomarlos, su bebé nunca dejaría de ser su prioridad, pero eventualmente crecería y por su parte también debía tener otras propias. Su esposo a su lado hizo una broma a la que ella sonrió mientras con el dedo pulgar de su mano libre jugueteaba ligeramente con el anillo de compromiso que había regresado a su dedo anular el día antes de su cumpleaños, probablemente nunca volvería a confiar en él de la misma forma que lo había hecho hasta que descubrió su infidelidad, pero lo amaba y le gustaba estar a su lado. Como lo habían prometido cuando aceptaron casarse iban a seguir haciendo su mejor esfuerzo por darle juntos un buen hogar a Ryuu.

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Les cuento por aquí que la historia entrará en hiatus, bueno, de hecho yo entraré en hiatus y por el resto de julio no publicaré nada. Es momento de una pausa y de tomar impulso pues agosto es el NejiTen month y espero participar varios de los días.

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Les recuerdo que todos los comentarios son bien recibidos en forma de review y que pueden ir a darse una vuelta por mi twitter (Idamariakusajis) o mi instagram (idamariakusajishi) en los que intento ser un poquito activa.

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Att: Sally K