Aclaraciones: Sin POV definido

Disclaimer: Naruto no me pertenece, de lo contrario el NejiTen sería oficial

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Disfruten la lectura

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Capítulo 20. Universidad

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El viernes dio un grito emocionada al ver el correo que acababa de recibir y Ryuu entre sueños protestó por el repentino ruido. Se cubrió la boca, era la hora de la siesta y mientras el pequeño dragón dormía en el moisés de la sala, ella se dedicaba a navegar en el portátil. Abrió el email para leerlo completo mientras una sonrisa surcaba su rostro, era el horario de la universidad para la jornada de nivelación que estaba programada para todos los nuevos antes del inicio del semestre.

Después de todo sí era verdad que empezaría a estudiar y se sentía completamente feliz. Kiba le había dicho que toda la documentación ya había sido entregada, incluyendo los certificados de idiomas y que solo quedaba esperar. Y por fin ahí estaba la respuesta. La jornada sería desde el 16 hasta el 31 de julio y el primer día de clases de la carrera propiamente sería el lunes 04 de agosto, durante los días de nivelación el horario iba a ser desde las 8 de la mañana hasta las 4 de la tarde, era extenso y de reojo vio a su hijo.

Estaba segura que a ambos les iba a costar acostumbrarse a estar tantas horas al día separados, después de todo llevaban prácticamente desde su nacimiento juntos la mayor parte del tiempo. Aunque tampoco debería sentirse tan mal, para enero o febrero del año siguiente el infante ingresaría a párvulos y mientras ella estudiaba él compartiría con otros niños y también aprendería cosas nuevas. Suspiró, ahora pensando en su esposo y en el auto, tendrían la misma hora de ingreso así que él podría llevarla, el problema sería que ella saldría primero. Si tenía que esperar 1 hora hasta que saliera y pasara por ella le daría lo mismo tomar el autobús.

Kiba:
Mañana podemos buscar una solución.
No te preocupes por eso cariño.

No era una quejica y no es que tuviera problema en volver a usar el autobús como antes, pero se supone que ella había aprendido a conducir y ahora tenía licencia precisamente para no perder tanto tiempo en el transporte público. Pero bueno, iba a esperar al día siguiente, seguro algo inventaría su esposo para que lo compartieran o en últimas ella tomaría el autobus y ya, además que ese horario era temporal, faltaba el de sus clases normales y hasta donde sabía ese cambiaba de día a día.

El sábado despertó y no pudo levantarse de una vez, Kiba la tenía fuertemente apresada por la cintura y al sentirla moverse en lugar de aflojar su agarre la apretó un poco más, eso sí, sin despertarse. No escuchaba a Ryuu llorar ni llamarla lo que significaba que no se había levantado todavía, por lo que volvió a recostar la cabeza en la almohada mientras disfrutaba el calor de su esposo.

Finalmente después de 6 meses había regresado a la habitación que compartía con su esposo y se había vuelto normal desde ese momento despertar de esa forma, a veces incluso un poco más temprano con él besando sus hombros.

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Flashback

- ¿Regresarás a nuestra habitación? — murmuró él en su oído antes de morder su cuello suavemente, no tenía ni idea qué hora era, había perdido por completo la noción del tiempo después de la llamada de Hana.

- O tú podrías mudarte a esta — bromeó a la vez que suspiraba, Kiba parecía no agotarse y le estaba empezando a acariciar los senos

- Si eso quieres... desde que volvamos a dormir juntos — ella sonrió, le gustaba esa respuesta — o no dormir juntos — eso le gustaba aún más — aunque hay un solo problema — pausó por un momento la caricia y su tono se volvió serio — tú querías tener una chimenea y en esta habitación no hay.

Kiba había apagado la alarma y se le hizo tarde para irse a la oficina, igual se habían bañado juntos y él se despidió con un beso tras dejar claro que ella pasaría sus cosas ese día de nuevo al segundo piso. Luego de eso se murió de vergüenza al darse cuenta que ni su vestido ni su sostén estaban en ninguna parte del suelo, lo que significaba que debieron quedar en la sala junto a un par de prendas de él también y fue Yuuki quien tuvo que recoger ese desorden.

Fin de flashback

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Una parte de ella confiaba de nuevo en su esposo, la otra no completamente. Pero eso sí, ambas partes estaban de acuerdo en que lo amaban y que les gustaba tener de regreso a su familia como antes.

Su oído estaba lo suficientemente afinado para escuchar el sonido del barandal que era sacudido y ahora sí puso todo su empeño en liberarse del agarre para salir de la cama, tras ponerse el vestido que usaba de pijama, y que estaba caído en el suelo, se fue para la habitación infantil en donde su hijo le extendió los brazos de una vez, demandando que lo sacara de su prisión.

Estaba a punto de meterlo a la bañera cuando Kiba entró a la estancia y entre los dos se encargaron de asear al pequeño dragón que amaba jugar con las burbujas y chapotear hasta mojarlos. Él se encargó de vestirlo mientras ella se duchaba a prisa y mientras todos desayunaban le pareció verlo revisar su teléfono con insistencia, como si esperara un mensaje o una llamada.

Si algo lo había caracterizado durante su infidelidad es que había sabido comportarse de forma completamente normal y por eso ella nunca había sospechado nada, así que debía ser algo más lo que lo tenía de esa forma. Tampoco quería ser desconfiada por cualquier cosa, porque lo máximo que pasaría es que ella regresaría a la habitación de invitados pues tenía claro que no podía divorciarse.

Ryuu acababa de dormirse en su siesta de la mañana cuando el teléfono de Kiba sonó y él sonrió de una vez antes de contestar y sin explicarle nada salió de la casa, volviendo solo unos minutos después y extendiéndole la mano para que se levantara. Su alegría era contagiosa aunque no supiera de qué se trataba.

- ¿Plateado o grafito?

- ¿Qué? — preguntó confusa

- ¿Qué color prefieres entre plateado o grafito? — ella se encogió de hombros

- Grafito... supongo — contestó con duda y él la besó ligeramente antes de indicarle que salieran juntos. Al abrir la puerta de la casa ella se quedó congelada ante la imagen

- ¿Segura que quieres ese color? — había 2 camionetas tipo SUV estacionadas, el modelo era el mismo, lo único que cambiaba era el color. Ella seguía inmóvil tratando de entender lo que pasaba — ¿O prefieres el plateado cariño?

- ¿Qué es esto? — la respuesta era obvia, o debería serlo

- Te dije que hoy solucionaríamos lo del auto — sí, eso lo sabía y había pensado que iban a tener una conversación para decidir entre las opciones que eran tomar el autobús o un taxi ocasional. Jamás había pasado por su cabeza que su esposo compraría un nuevo vehículo para ella — ¿Querías otro color? — preguntó él porque ella no decía nada — También lo había en rojo lo cual no me parece buena idea porque tienen mayor índice de accidentabilidad, o en azul osc...

- No, el color está bien — de hecho le gustaba como se veía el auto en ese color — gracias — dijo finalmente y él volvió a besarla antes de entregarle la llave y la tarjeta de encendido — ¿y tu antiguo auto?

- Llevaba un tiempo pensando en cambiarlo y lo entregué como parte del acuerdo — ahora fue él quien se encogió de hombros — y tenía en mente algo tipo camioneta — por su cabeza pasaba que podría haber comprado solamente un carro y darle a ella el anterior, pero al final decidió que no pensaría en eso y mejor darle paso a unirse a la felicidad de él — ¿quieres ir a dar un paseo para estrenarlo?

Asintió y volvió a entrar para pasar a su adormilado hijo a la silla especial, silla que casualmente había sido instalada en el auto que ella eligió, lo que le daba a entender que Kiba había contado con su respuesta sobre preferir el de color grafito, a fin de cuentas el anterior auto de él también era plateado. Se mordió el labio mientras ajustaba el asiento y los espejos a su medida, todavía se ponía un poco nerviosa al conducir con su hijo en la parte de atrás, pero su esposo la tranquilizó diciendo que había elegido ese modelo específicamente por su nivel de seguridad, bolsas de aire y eso, además porque adentro era espacioso y tenía un área amplia para maletas para cuando decidieran viajar.

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Había tenido un nudo en el estómago en la noche y le costó quedarse dormida. Despertando incluso antes que la alarma sonara y cuando Kiba se levantó ella ya estaba lista y tenía a Ryuu también preparado, aprovechando para pasar todo el tiempo posible con su hijo antes de tener que salir.

Era su primer día de la jornada de nivelación y la ansiedad la estaba consumiendo viva al punto que ni siquiera estaba segura de la ropa que había elegido. En el comedor su esposo trató de animarla, diciéndole de paso que se veía hermosa de la forma en que estaba vestida. Todavía se sentía asustada mientras saludaba a la niñera y se despedía de su pequeño dragón que afortunadamente estaba calmado, donde empezara a llorar ella iba a desistir de todo y quedarse en la casa.

Kiba esperó hasta que ella se subió al auto, ajustó todo y tras respirar profundo muchas veces arrancó. El fin de semana habían salido un par de veces para estar seguros que se había acostumbrado al tamaño del vehículo y su maniobrabilidad. También habían visto juntos el mapa y todas las rutas posibles para llegar, si bien el GPS podía guiarla, no estaba de más que se familiarizara un poco con la zona. Todo el camino se mantuvo a una velocidad baja y en la universidad se alegró primero por llegar bien y segundo porque había muchos espacios para estacionar.

Los habían reunido a todos en un auditorio y la mañana se fue en escuchar la historia del claustro y todas las personas importantes que habían pasado por allí. Antes que el receso para el almuerzo llegara les fue indicado a donde deberían dirigirse de acuerdo al programa al que estaban inscritos. Recordaba vagamente el recorrido que les había dado el rector el día que asistió con Kiba y buscó la cafetería, ella había pensado en llevar su almuerzo pero su esposo la convenció de no hacerlo pues no era muy usual que los estudiantes lo hicieran y menos el primer día.

Eran varias las opciones para comprar comida y se decantó por un sándwich de atún antes de sentarse en una de las sillas de la barra, muchas de las mesas ya estaban ocupadas por grupos de jóvenes que se notaba habían estudiado juntos en el colegio y se reencontraban allí, por lo cual no quería ocupar más espacio del necesario. Llamó a la niñera para comprobar que su hijo también hubiera comido y tras eso fue a cepillarse los dientes para buscar el salón asignado.

Se sentó en uno de los puestos junto a la ventana y tan solo se dedicó a esperar que el tiempo pasara, de reojo veía a las otras personas que iban ingresando, todos se veían mucho más jóvenes que ella. Respiró profundo y una parte de sí agradeció cuando un señor mayor ingresó al aula, dirigiéndose al frente y consiguiendo que todas las voces y cuchicheos alrededor terminaran. Les habló a grandes rasgos de la carrera, la importancia del compromiso, de preocuparse por aprender más que por la nota obtenida y luego les pidió presentarse.

- M...mi — carraspeó la garganta, intentando deshacer el nudo que se la había formado al tener todas las miradas fijas en ella — mi nombre es Tenten, tengo...

- ¿Tenten...? — fue interrumpida por el docente en un tono que esperaba su apellido y ella con su pulgar jugueteó ligeramente con el anillo en su mano

- Tenten Inuzuka

- ¿Inuzuka? — ella asintió, sintiendo un enorme deja vu de lo que había sido su presentación mucho tiempo atrás en su primer día en el instituto privado — ¿Familiar de Tsume Inuzuka?

- Algo así, Tsume es la madre de Kiba, quiero decir de mi esposo — se mordió el labio porque los nervios le ganaban y se enredaba explicando algo tan simple — mi suegra — finalizó

- Jamás pensé que tendríamos un Inuzuka en nuestro plantel — se seguía sintiendo observada, pero era de la forma opuesta que esa vez en el pasado — Tsume es toda una leyenda en el mundo empresarial — ella se quedó en silencio, todavía jugando con el anillo — bienvenida Tenten Inuzuka

- Gracias — contestó de una vez antes de volverse a sentar y dejar que continuara el siguiente.

Finalizadas las presentaciones les fue explicado el modelo de estudio durante la nivelación, si bien verían un refuerzo en matemáticas, estadística y otras materias, también tendrían un vistazo a contabilidad, economía y sistemas políticos.

A la salida seguía sintiéndose un poco observada mientras caminaba al parqueadero y al subirse al auto vio que efectivamente eran algunos de sus nuevos compañeros, su mirada no reflejaba desprecio sino curiosidad. Ella era uno de ellos, no la iban a hacer a un lado por provenir de un mundo completamente diferente, de hecho era probable que quisieran que se uniera a su circulo social pues algo había aprendido en el tiempo que llevaba casada y es que el apellido de su esposo no era poca cosa.

Y ya que pensaba en Kiba, le envió un mensaje para decirle que ya había terminado el día e iba para la casa. Dejó el teléfono en el soporte y encendió el vehículo, concentrándose en salir del parqueadero y en no acelerar de más mientras avanzaba por las calles de la ciudad. Eso sí, tan pronto se bajó corrió a abrir la puerta principal para buscar a su pequeño dragón que gritó "mami" al verla, alzándolo de una vez para apretarlo y disfrutar su olor. Lo había extrañado demasiado durante todo el día.

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Cerró su cuaderno cuando terminó de anotar las pautas para el ensayo de Teoría económica que acababa de dejarles el docente de la materia y lo guardó en su bolso, el semestre no iba ni por mitad y muchos profesores ya hablaban de las entregas finales y los avances que ya deberían tener en las materias que tenían proyecto semestral.

- Tenten ¿vienes con nosotros a la biblioteca? — le preguntó Ghao, un compañero con el que había realizado un taller y era de los pocos que realmente le caía bien

- Ya tengo que irme — era viernes y aunque ese día sus clases terminaban a mediodía, prefería irse de una vez para su casa, no le gustaba estar más tiempo del necesario lejos de su hijo. Mucho menos si tenía en cuenta que con Kiba pensaban viajar esa misma tarde.

- ¿Ya tienes el tema para el ensayo? — ella negó con la cabeza

- Lo revisaré en la biblioteca virtual

- Será más rápido aquí

- Lo siento, Ryuu cumple 2 años el domingo y...

- ¿Le harás una fiesta? — ahora su Kanna quien habló, sonriendo — ¿nos vas a invitar?

- No, con Kiba haremos un viaje corto solamente nosotros — ella no quería otra reunión con un montón de desconocidos que eran amigos de su suegra como la del anterior año y fue su esposo quien propuso que planearan esa escapada con eso tenían la excusa perfecta, además sus compañeros parecían tener más interés en conocer a Tsume que a su hijo propiamente — nos vemos el lunes

Fue su despedida y tras avisarle que iba en camino pasó por la oficina del Inuzuka. Él salió solo unos minutos después y la besó nada más sentarse en el lado del copiloto.

Las maletas estaban listas, igual no era mucho tiempo ni iban muy lejos, únicamente a la playa de la ciudad vecina. Ella condujo solamente la primera hora y desde ahí fue Kiba el que se encargó, quien por cierto estaba satisfecho por el cambio del auto. Llegaron cuando el sol apenas se iba a empezar a ocultar, por lo que dejaron el equipaje en el hotel y salieron a la arena de una vez, disfrutando todos el atardecer.

Había llevado su portátil, así que el sábado despertó temprano y se dedicó un rato a los pendientes que tenía de la universidad. En el tiempo que llevaba estudiando hasta el momento había descubierto que efectivamente sus compañeros la trataban como una igual en cuanto a pertenecer al mismo círculo social, que era la mayor de todos, además de la única casada y con un hijo. De ahí que sus prioridades fueran diferentes con la mayoría y que nunca le interesara el unirse a los planes de ir a beber los viernes o cualquier otra forma de perder el tiempo, tenía muy claro que su objetivo era terminar la carrera en los semestres estipulados por lo que no podía reprobar ninguna materia.

Kiba y Ryuu despertaron casi al tiempo a lo que ella sonrió, de tal padre tal hijo. Guardando lo que había hecho hasta el momento para apagar el equipo y dedicarse a su familia. Después de desayunar fueron un rato a recorrer la ciudad y luego a la playa, asegurándose que su dragón siempre estuviera cubierto por una gruesa capa de protector solar. En la noche habían ido a un restaurante elegante todos y cuando estuvo en la cama junto a su esposo le pareció que estaba un poco taciturno, lo cual era inusual en él.

El domingo en la mañana lo primero que hizo fue abrazar a su hijo y llenarlo de besos, evidentemente estaba más feliz ella que el infante porque cumpliera su segundo año de vida. Hizo una videollamada a sus padres para que saludaran a su nieto y luego fue el turno de hablar con Hana quien dijo que había sido injusto que se llevaran lejos a Ryuu por ese día. Su esposo a su lado solo sonrió de lado antes que colgaran y se fueran a pasar unas últimas horas en la playa antes de regresar a su hogar.

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El segundo cumpleaños de su hijo le había dado un ligero mal sabor de boca, para esa fecha el año anterior había cometido la idiotez de empezar la aventura que casi había terminado con su matrimonio. Por eso ese año no había querido que se organizara alguna fiesta ni nada parecido, tan solo quería estar con su familia mientras agradecía porque la tenía de vuelta después de su estupidez.

Las semanas fueron avanzando de a pocos y noviembre ya se encontraba en curso, razón por la cual veía a Tenten con ligeras ojeras en su rostro. Estaba en la época de exámenes y entregas finales de la universidad y estaba dando todo de ella para no descuidar el pasar tiempo con su hijo a la vez que cumplía con sus estudios. Él se dedicaba los fines de semana a bañar al pequeño dragón y a vigilarlo con eso ella podía usar ese tiempo para leer o lo que sea que tuviera pendiente.

Afortunadamente la castaña era inteligente y aplicada, por lo que hasta el momento ninguna de las materias le estaba costando y sus notas eran sobresalientes. No es como si a él le importaran las calificaciones que obtuviera, pero le encantaba verla sonreír orgullosa cuando le contaba que le había ido bien.

En diciembre revisó de una vez los trámites para pagar el nuevo semestre de su esposa mientras buscaba que podían hacer para la víspera de navidad y para año nuevo. Nuevamente había una invitación para ir al club pero esta vez era para despedir el año, por lo que consultó con Tenten si sus suegros trabajarían el día de navidad, siendo entonces el plan pasarlo con ellos.

La víspera fueron a recogerlos y pudo ver su mirada sorprendida por el cambio de auto, dada sus ocupaciones académicas la castaña no había ido hasta el momento a visitarlos. El padre de Tenten lo vio mal antes de subirse y la mirada se mantuvo durante todo el trayecto. Pasando a ser prácticamente ignorado en el momento que estuvieron en la vivienda pues ellos se dedicaron solamente a entretenerse con Ryuu antes de la cena.

En el comedor seguía sintiendo la mirada sobre su ser, igual optaba por ignorar al hombre y por una vez podía entender ligeramente cómo debería sentirse su esposa en la presencia de su madre quien tenía la misma actitud hacia ella. Aunque mientras la comida fue avanzando pudo sentir que se relajaba un poco en la medida que Tenten llevaba la conversación y se mostraba cómoda a su lado.

Su relación se había reparado y nuevamente fluía como en el pasado, tal vez fuera cuestión de tiempo para que sus suegros dejaran de tratarlo como un paria, o tal vez no. La verdad es que no podía importarle menos, mientras tuviera a su familia junto a él nada más le era relevante.

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Att: Sally K