Aclaraciones: Sin POV definido

Disclaimer: Naruto no me pertenece, de lo contrario el NejiTen sería oficial

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Disfruten la lectura

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Capítulo 22. Independencia

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Movió su cabeza de lado a lado para distender un poco su cuello mientras pensaba en los pendientes para esa semana. Era un hombre supremamente organizado y por eso mismo tenía una lista mental perfectamente priorizada sobre lo que tenía por hacer antes de irse a su viaje de luna de miel.

Lo primero era revisar que no había ninguna novedad con los vuelos o las reservaciones y que el clima del destino elegido seguía sin variaciones por lo cual su agenda no se modificaría. Lo segundo era que los invitados a la ceremonia habían confirmado la asistencia y en ese punto por algún motivo su cabeza se fue al hecho que Kiba había marcado la opción que asistiría con su esposa e hijo, por aquello de disponer el menú infantil para este.

No consideraba que un matrimonio fuera un lugar adecuado para asistir con un niño, pero dado el hecho que muchos en su círculo social ya eran casados y tenían hijos, con su prometida, y con la organizadora del evento decidieron dejar la opción abierta y que cada quien decidiera si los llevaba o no, tan solo esperaba que no hubiera llantos por doquier, lo que menos se le antojaba era una migraña en un día tan importante.

Le parecía curioso que entre lo de tener tantos conocidos con hijos estuviera precisamente el Inuzuka, no solo porque era menor que él como si eso implicara que no podía tener hijos antes, sino porque ese antes fuera tanto tiempo atrás. Ryuu, recordó que era el nombre, tenía casi 5 años lo que implicaba que el hombre lo había tenido a los 23. Él a esa edad no estaba pensando ni tenía en sus prioridades el tener hijos todavía, ahora sí lo tenía entre sus planes, pero en ese entonces no.

No conocía a la esposa del hombre, a su mente lo que acudía era la conversación que habían sostenido con Shino y Kankuro poco atrás, cuando el infante se había fracturado el brazo y lo había visto por primera vez, era una versión miniatura casi idéntica a su padre con excepción de los ojos que podía suponer eran el único rasgo de la madre.

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Flashback

Después del grito del niño que los alertó a todos, la puerta de la oficina fue abierta y unos segundos después el Inuzuka había salido tras el infante.

- No recordaba a la esposa de Kiba — escuchó a Kankuro y solo entonces levantó la mirada para ver a través del vidrio a la castaña que tenía en brazos al niño — se ve más joven hoy — él no la había conocido hasta el momento, las pocas veces que había coincidido con el hombre en el club la mujer no estaba a su lado, la primera vez por lo que supo después estaba en el bar embriagándose por completo, la segunda fue algo sobre un resfriado no estaba seguro de quien, y la tercera la había visto de reojo pero antes que se saludaran ella se había ido corriendo porque Ryuu se había salido a la zona verde y estaba persiguiendo un pato.

- Es que es joven — dijo Shino encogiéndose de hombros

- ¿Cuántos años tiene? ¿25? ¿26? — él negó en su cabeza, eran menos años. El Aburame carraspeó incómodo

- Tenten cumplió los 23 en marzo, no suelen hacer celebraciones muy grandes en esa fecha — su ceja se enarcó de forma automática ante todo lo que implicaba ese simple número

- ¿Cuánto es que llevan casados? — sí, al parecer el Sabaku estaba haciendo exactamente las mismas cuentas que él — ¿no son 5 años o algo así?

- Sí... — por lo visto el Aburame hubiera preferido quedarse callado — nunca lo mencionen frente a Tsume o les arrancará la cabeza

- Había olvidado que se fugaron, aunque no lo culpo — su voz dejaba claro que estaba viendo de una forma no apropiada a la esposa de su colega. Él por su parte solo se fijó en la pareja que se había dado un beso y luego de eso el niño gritó emocionado a lo que la mujer de cabello castaño sonrió antes de volver a intercambiar un beso con el Inuzuka e irse.

Fin de flashback

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No ser un idiota, ese había sido el gran consejo dado por el hombre que no solamente tuvo un amorío con una menor de edad siendo él ya mayor, sino que se fugó para casarse porque muy probablemente supieron que ella estaba embarazada y querían evitar un escándalo. O sea que sí se había acostado con una adolescente a la que le sacaba varios años y de nuevo, menor de edad.

No es que lo de la diferencia de edad le pareciera del todo relevante, es decir, en situaciones normales él no le veía ningún problema a enterarse que una pareja se llevaba varios años. El tema era ese caso específico en el que el Inuzuka se había metido con una adolescente de la misma edad de su hermana menor, de hecho hasta donde había escuchado eran compañeras del instituto. La situación le hubiera parecido diferente si la relación hubiese empezado cuando la mujer estuviera en sus 20. En fin, tampoco le daba mucho qué pensar que una adolescente resultara fijándose en alguien mayor, una joven tanto o más impulsiva que Kiba y de seguro igual de extrovertida, y de idiota dicho sea de paso si había decidido casarse y tener un hijo a esa edad.

Pero bueno, de regreso a sus pendientes. Su cumpleaños 29 había sido a principios de mes y si no era un idiota para el siguiente año celebraría no solo el empezar una nueva década sino el hacerlo como un hombre casado.

Durante toda su vida había tenido metas definidas, su regreso al país estuvo marcado en un inicio por varios intentos de presentarle mujeres para que se fijara en alguna sin mucho éxito, fue mientras hacía unas negociaciones con una importante empresa del sector de la moda que había conocido a Shion Uyuzawa, una modelo que estaba en las instalaciones porque estaría en la pasarela del lanzamiento de la nueva colección de verano. La invitó a salir y en la primera cita habían resultado en la cama, empezando su relación desde entonces.

En la navidad del año anterior su tío le había hablado seriamente, si bien sus negocios hasta el momento iban bien y la compañía estaba en buen camino, otros grandes inversores lo tomarían más en serio si fuera un hombre casado. Un hombre tan cerca de los 30 sin un compromiso podía denotar que se tomaba las cosas a la ligera. Lo había pensado mucho, sabía que quería tener su propia familia sin embargo no podía decir que tuviera grandes sentimientos por Shion y que su mayor deseo fuera el de pasar el resto de su vida con ella, pero admitía que sí la pasaban bien juntos y sus estilos de vida hasta el momento se habían acoplado bastante bien al punto que vivían en su departamento desde su segundo aniversario.

Hizo una lista en su cabeza sobre los temas que debían definir antes de decidir dar el gran paso, entre esos el más importante para él era que quería tener hijos, al menos 1 e idealmente 2, pero se conformaba con 1 y siempre lo había visto como algo después de sus 30. Así que se sentaron y lo hablaron, Shion no quería dejar su carrera de golpe solo por casarse pues acababa de cumplir 26, sin embargo estaba de acuerdo en tener hijos y acordaron que en el momento que celebraran su primer aniversario de casados ella se quitaría el dispositivo que le impedía quedar embarazada, ya sería cuestión de tiempo para que obtuvieran el resultado. Por ese mismo motivo su departamento sería puesto en venta próximamente y comprar una casa se anotaba en su lista de pendientes.

El día de la ceremonia observaba a los asistentes, el lugar estaba abarrotado pues era casi el evento de la temporada. La música que anunciaba la entrada de la novia empezó a sonar y él fijó su mirada en su futura esposa. Su cabello rubio platino estaba recogido en un moño alto del que caían varios rizos que enmarcaban su perfecto rostro y sus ojos de ese extraño color azul que a veces parecía morado, a pasos seguros y con una sonrisa discreta avanzó hasta llegar a él. Él sonrió de vuelta y los dos tomaron su lugar, diciendo sus votos e intercambiando anillos antes de concretar la unión con un beso.

A pesar de lo que muchos pudieran pensar, él no era un idiota y tampoco veía el matrimonio como algo pasajero. Si alguien como Kiba había conseguido tener un matrimonio estable ¿por qué él no?

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Movió el bolígrafo en sus manos una y otra vez mientras el docente seguía hablando a lo lejos, estaba y a la vez no estaba prestando atención a sus palabras. Estaba en su noveno semestre y el hombre había traído a colación lo concerniente a la práctica empresarial o pasantía que deberían realizar todos de forma obligatoria el siguiente semestre. No las medían en tiempo en lo referente a exigirse una cantidad de meses fija, sino en horas y la cantidad de horas que hicieran por semana dependería de las políticas de cada empresa.

El docente explicaba cuales eran las funciones que deberían desempeñar según su carrera para que fueran válidas y que por lo general algunos terminaban la práctica en 6 meses, o si era solamente medio tiempo podía llegar a extenderse hasta 1 año. Era un tema que a casi nadie le preocupaba, la mayoría de ellos venían de familias con sus propias compañías o eran amigos de grandes empresarios que sin duda los ayudarían a ser contratados para cumplir el requisito.

- ... esposo — fue la voz de Ghao quien la regresó a la realidad, notando que el profesor había dejado de hablar y la clase había terminado

- Disculpa ¿Qué? — prefirió preguntar pues solo había escuchado la última palabra

- Dije que tú no tienes mucho de qué preocuparte con esto de las prácticas, solo es que le comentes a tu esposo

- Ah, sí... supongo — dijo dubitativa

- ¿Pasa algo? — ella no contestó — ¿Problemas maritales?

- No, claro que no, es solo que... — no había dejado de mover el bolígrafo — nada, supongo que solo me parece mejor que cada uno tenga su espacio

- Un argumento razonable, aunque el Corporativo Inuzuka tienen muchas opciones, él es Director de Finanzas ¿no? — ella asintió, guardando todo en su bolso para que pudieran irse — o sea que ni siquiera estarías en su área, ¿quién se encarga de las negociaciones?

- No lo sé — se encogió de hombros — supongo que Tsume o alguien así... nunca he preguntado

- Igual tienes suerte, es una gran empresa en la que aprenderás mucho. Estudiantes de muchas universidades hacen fila por poderse presentar a hacer sus prácticas allí

- Sí... ¿Y qué harás tú? — preguntó para cambiar el foco de atención

- Con mi familia no, eso es un hecho — ella contuvo su risa, Ghao tenía una relación complicada con sus padres por decidir quedarse en el país y terminar su carrera en lugar de mudarse cuando estos lo hicieron — tal vez busque en alguna página de empleo, ya sabes... como la gente normal

- ¿Este tipo de ofertas las publican? — el hombre asintió ante la obviedad — ¿Y la universidad permite cualquier lugar?

- ¿No prestaste atención? Por eso el profesor estuvo explicando lo de las funciones a cumplir y los tipos de contrato que son válidos para la universidad

- Creo que me distraje

- Claro, como tú no tendrás que buscar un lugar o hacer valer tus influencias en la ciudad

- Si quieres puedo hablar con Kiba para que te tengan en cuenta

- A eso le llamo yo ser una gran amiga ¿quieres ir por un café después de clase? En agradecimiento

- Primero déjame hablar con mi esposo a ver si es posible, y segundo, Ryuu tiene cita en el pediatra hoy

- Bueno, será después cuando de verdad tenga algo que agradecerte

- Hecho — contestó con una sonrisa, caminando juntos hacia el salón de la última clase del día.

Mientras iba en el auto de camino al colegio de Ryuu estaba pensando en el tema de las prácticas que le exigían. La salida fácil era hablar con Kiba y en un parpadeo le tendrían un lugar en la empresa, no mentía al decir que prefería que tuvieran sus espacios y así tendrían temas para hablar cuando se vieran en la noche, pero esa no era su preocupación real ni el motivo para querer saber en dónde podría buscar otras empresas para presentarse.

El motivo real para muchos podría ser un poco ridículo teniendo en cuenta su situación y la familia a la que pertenecía, pero para ella era válido. Le preocupaba el dinero. Admitirlo a sí misma sonaba incluso más tonto, pero era la realidad. Estaba a punto de terminar su carrera y hasta el momento absolutamente todos sus gastos los seguía cubriendo Kiba. No es que él se hubiera quejado o le exigiera que aportara algo en casa, sabía que era un tema en el que su esposo ni siquiera pensaba porque para él era normal mantenerla, pero a ella no le sentaba bien.

Y eran muchas cosas las que había detrás de eso, desde las superficiales como el hecho que ella le comprara sus regalos de cumpleaños, navidad o aniversario con su mismo dinero, el que todos los gastos de la casa los cubriera él, y el que más triste la ponía era que aunque ya tenía 6 años, hasta el momento ella no hubiera podido ni siquiera comprarle un dulce a su hijo de su propio bolsillo. No olvidaba nunca las palabras de Tsume respecto a no tener nada que fuera suyo, por eso había querido retomar su plan de estudiar, y una parte de ella sentía que si trabajaba para la compañía de ellos, su suegra considerara no pagarle o depositarle el dinero de su sueldo directamente a la cuenta bancaria de Kiba.

Lo segundo sería justo, eso no lo negaba, después de todo aunque fuera pequeño, sería por fin aportar algo en su hogar, pero ella quería poder ahorrar algo por su lado. Suspiró mientras esperaba que Ryuu saliera del instituto, a finales del año anterior había tenido la sospecha que Kiba de nuevo tenía una aventura, aunque no lo comprobó ni investigó realmente y su sospecha era que de ser verdad se trató de algo corto. Pero igual de comprobar que su esposo nuevamente la había engañado no cambiaría nada, ella seguía sin poder irse de casa pues no podría pagar por su cuenta el semestre que le faltaba para graduarse y sabía que la amenaza de perder la custodia de su pequeño dragón en caso de divorciarse seguía ahí.

Tampoco quiso averiguar si tenía o no razón al respecto porque ahora no podía mudarse al primer piso sin más, su hijo ya no era un bebé que no hablaba bien o entendía poco de lo que pasaba a su alrededor. Una discusión de esa magnitud sería notada por Ryuu y le conllevaría muchas preguntas por parte de su hijo, además aunque le doliera admitirlo ella amaba a Kiba, por eso decidió ignorar la situación. No quería pensar en sí misma como una de esas esposas que solo aparentaba que era feliz y era un trofeo, pero que de puertas para adentro no convivía con su pareja. Su matrimonio en general marchaba bien y su esposo seguía manteniendo con ella muchos de los gestos que demostraban que también la amaba.

- ¡Mami! — todos los días Ryuu corría feliz al reconocer el auto, afortunadamente siempre había podido recogerlo del instituto tras sus clases. Kiba había cambiado los autos un mes atrás, era el mismo modelo y color que antes pero el del año actual. Ella no había visto la necesidad porque los anteriores todavía funcionaban perfectamente, pero tampoco había opinado.

- ¿Qué tal tu día, cariño? — su pequeño dragón se había subido y la había saludado con un beso en la mejilla por entre las sillas delanteras. Ahora ya se encontraba sentado sobre su silla especial en la parte trasera

- Corto, pusieron una cerca alrededor del árbol para evitar que nos acerquemos a escalarlo

- Ryuu... — no le gustaba reprenderlo — ¿qué habíamos hablado sobre volver a tratar de escalar el árbol?

- Pero mami, uno de los niños no me cree que casi logré treparlo hace años

- Ryuu, cariño... te fracturaste un brazo esa vez

- Y todos firmaron mi yeso — dijo feliz y ella rodó los ojos, volviendo a encender el motor

- Cariño, el cinturón — su hijo había declarado que ya era un niño grande y por eso ella no tenía que bajarse a recogerlo en la puerta del instituto, él podía subirse solo al auto y abrocharse el cinturón por sí mismo sin su ayuda — ¿recordaste que hoy tienes cita en el pediatra?

- Sí — hubo un puchero que vio por el retrovisor

- ¿Te cepillaste los dientes? — él asintió con la cabeza.

El consultorio del pediatra le gustaba, al menos a ella, porque claramente a su hijo no. Igual se comportaba ante la expectativa de obtener un helado al salir. Ella por su parte era una mamá orgullosa, Ryuu seguía siendo un niño que crecía bien y ya iba por los 20 kilos además le daba por encima de la cintura. No quería pensar en el momento que fuera tan alto como ella y peor cuando fuera igual de alto a su padre.

- Señora Inuzuka, su cita está programada para dentro de un mes — le dijo el médico después de darle todo el reporte de Ryuu

- ¿Mi cita?

- Así es, se cumplen 5 años de... — le señaló el brazo y ella lo entendió — debe decidir con su esposo si lo renovará o se lo quitará

- ¿Qué cosa mami? ¿Estás enferma?

- No, cariño — ella sonrió, agradeciendo que el médico hubiera sido discreto al no mencionar exactamente a qué se refería — pero mamá también tiene que venir de vez en cuando sola para estar segura que está bien — aunque la verdad es que a ella tampoco le gustaba asistir al médico

- ¿Y mi papá también?

- Sí, tu papá también — se puso de pie — gracias doctor, lo hablaré con mi esposo y estaremos aquí sin falta

Tras ir por un helado junto al consultorio se subió al auto, pensando en cómo plantear los 2 temas que tenía pendientes de hablar con su esposo. El segundo era el que más la hacía pensar, sabía que Ryuu quería un hermano y ella tenía la certeza que querría otro hijo tarde o temprano, pero lo había pensado como algo que hablarían después, no como una decisión a tomar de repente.

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Siempre que podía, evitaba ir a la propiedad. Lo cual no era muy usual conseguirlo, su relación con Tsume seguía sin ser realmente buena, el máximo era que la mirada de desprecio había desaparecido, pero la mujer tenía una buena relación con su nieto y Ryuu a su vez le gustaba pasar tiempo con su abuela. También con sus otros abuelos, pero ya sabía que a estos no podía mencionarlos en ninguna parte a pesar de no entender del todo bien porqué. El punto es que ese mismo fin de semana estaban almorzando en la propiedad, ella no había tocado ninguno de los 2 temas con Kiba pues él estaba un poco estresado por el trabajo y no estaba del todo segura de cómo poder convencerlo de dejarla buscar su pasantía por su cuenta sin que tomara a mal el no quererla hacer dentro de la empresa Inuzuka.

- Hoy me encontré a Kanna en el centro comercial — comentó Hana mientras comían — hace rato que no la veía

- No, perdió un par de materias y ahora no coincidimos en clase

- Sí, me estaba comentando que todos sus compañeros están hablando de sus prácticas empresariales y a ella le tocará esperar un semestre

- Ah sí... igual no le costará mucho conseguirlas

- No, quiere hacerlas con nosotros — ahora Hana se giró hacia su madre — ¿Qué dices mamá? ¿Crees que podrías tenerla en cuenta?

- Si se atrasó en su carrera no debe ser muy aplicada — contestó la mujer sin pensarlo

- Mamá... seguro que es inteligente, sabes que esa universidad es exigente — Tsume no parecía conmoverse — además a todos los amigos de Tenten les ilusiona trabajar contigo

- Así es, de hecho Ghao también me comentó que está buscando una empresa

- ¿Tú también tienes que hacer tu práctica el siguiente semestre? — la señaló, por momentos casi parecía que se interesaba en ella, solo por momentos. Ella asintió con la cabeza — tendré que avisarle a Recursos Humanos que habrá un cupo menos para los practicantes de mi área

- Espero sea porque está pensando en contratar a Ghao, yo buscaré otro lugar para mí

- ¿De qué hablas? — fue Kiba ahora quien preguntó

- De... — se mordió el labio dudando — creo que será mejor, no me gusta la idea de estar todos en la misma empresa — mucho menos ahora que comprobaba que sería directamente en el área de la que Tsume era la jefe

- Cariño, eso...

- Creo que tu esposa tiene algo de razón — admitió Tsume — tal vez Shino pueda contratarla, o con los Sabaku. Son empresas reconocidas, tampoco puede ir a cualquier parte

- Hablaré con Shino — no mencionó la otra opción — seguro que estará encantado que trabajes con él

- Gracias

No quiso decir más en ese momento sobre lo otro que pasaba por su mente, su hijo estaba presente y no era un tema para un almuerzo familiar. Terminada esa conversación, Ryuu hizo que la atención regresara a él y su queja sobre la cerca del árbol, la perspectiva de volver a tener un yeso no lo amilanaba ni un poco en su interés y de reojo le pareció que Kiba se cubría la boca con la servilleta para reírse disimuladamente. Varias veces le había mencionado que era verse a sí mismo a esa edad y por eso mismo nunca lo reprendía, dejándole la tarea de disciplinarlo exclusivamente a ella.

- Kiba... hay algo de lo que debemos hablar — dijo finalmente en la noche cuando estuvieron en la habitación

- ¿Ocurre algo malo?

- No, no, no es eso... es... son 2 temas, de hecho — señaló el lado de la cama para que se sentara a su lado — lo primero es que no quiero que hables con Shino

- No voy a hablar con Kankuro — le contestó algo cortante y ella no entendió esa actitud — creí que Shino te agradaba y estoy seguro que no es un mal jefe

- No se trata de eso, es... quiero hacer esto por mi cuenta — aclaró — la única vez que busqué trabajo fue antes de casarnos y... quiero intentarlo, saber que lo conseguí por mis méritos. Si no lo hago entonces aceptaré tu ayuda ¿te parece?

- Cariño, sabes que no es necesario, conozco muchas personas en la ciudad que... — ella hizo un puchero — está bien, sé que lo conseguirás con facilidad — le dio un beso ligero — ¿qué es lo segundo?

- Hoy después de la cita de Ryuu... el médico habló conmigo

- ¿Estás bien?

- Sí, solo me recordó que en un mes tenemos la cita porque ya pasaron 5 años del anticonceptivo

- ¿Tanto tiempo ya? — ella asintió — bueno, al menos estamos seguros que ha servido perfectamente — fue inevitable reír juntos

- Debemos decidir si me lo quitan o me ponen otro igual

- ¿Quitártelo para...? — preguntó él confundido y ella movió los ojos hacia la habitación de Ryuu — ¿te refieres a...? ¿Otro hijo?

- Un hermano estaba en la carta de navidad de nuestro pequeño dragón el año pasado...

- Tenten, cariño ¿tú quieres otro hijo?

- Sí y no, no estoy segura del todo segura — contestó con sinceridad — a veces extraño cuando Ryuu era solo un bebé y lo hermoso que era pasar tiempo con él... luego pienso en que también me gusta lo independiente que se está volviendo... ¿Tú qué piensas?

- Creo que no lo había pensado con detenimiento... — pareció meditarlo — cariño, estarías en la misma situación que cuando pasó lo de Ryuu

- ¿De qué hablas?

- No te has graduado, acabas de decir que vas a buscar las prácticas por tu cuenta y si quedas embarazada... tendrías que pausar de nuevo muchas cosas. No has estudiado tan arduamente todos estos años para que no puedas ejercer tu carrera...

- No había pensado en eso

- Tendríamos que buscar otra casa también, o remodelar esta porque estamos cortos por una habitación — él la abrazó — preferiría remodelar, pero eso implica mudarnos temporalmente con mi madre — ella arrugó la nariz ante esa idea aunque Kiba no la viera

- ¿No quieres tener más hijos?

- No dije eso, de hecho me agrada la idea de darle un hermanito o hermanita a nuestro pequeño dragón... tan solo me parece que no es el momento oportuno

- ¿Seguro que es solo eso?

- Cariño, esperemos un par de años. Después de tu graduación y que hayas ejercido tu carrera, lo volveremos a hablar — Kiba la apretó un poco — si luego de trabajar un tiempo me dices que estás decidida a tener otro hijo, lo haremos. Te quitarás esa cosa y contarás con toda mi disposición para la tarea

- Será un gran sacrificio para ti, estoy segura — dijo con una sonrisa

- No me lo tomes a mal, igual hasta que ese día llegue pienso seguir comprobando la efectividad de tu anticonceptivo

Y para dar énfasis a sus palabras le mordió ligeramente el cuello mientras empezaba a subirle la blusa.

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Att: Sally K