Aclaraciones: Sin POV definido
Disclaimer: Naruto no me pertenece, de lo contrario el NejiTen sería oficial
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Disfruten la lectura
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Capítulo 23. Pasantías
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Había revisado varias páginas en donde publicaban ofertas laborales y también había preguntado en la universidad por las empresas con las que otros estudiantes habían hecho sus prácticas en el pasado. También había actualizado su currículo para añadir sus idiomas, sus estudios actuales y ya, al igual que esa vez en el pasado cuando lo había hecho por primera vez, seguía sin tener una experiencia laboral para incluir.
Adicionalmente antes de postularse, había buscado los nombres de las empresas para tratar de cumplir lo que había dicho Tsume sobre ir a una empresa reconocida. Si bien a ella no le importaba mucho, no quería que le dijeran que no podía trabajar en algún lugar porque no era adecuado para su apellido de casada y que por ese motivo la hicieran ir a la empresa familiar. Se mordió el labio antes de darle enviar a su primera postulación, la idea de trabajar para Shino no le desagradaba, era de los pocos amigos de su esposo que de verdad recordaba y le caía bien, pero lo dejaría como un plan B.
Vio una oferta del corporativo Sabaku y estuvo a punto de enviar su currículo, pero recordó que era la otra opción que había mencionado su suegra y que Kiba había sido tajante al decir que no hablaría con Kankuro. Hasta donde recordaba ese era el apellido de ese hombre, optando al final por no enviarla hasta que no confirmara si era él o no. No sabía el motivo específico para la actitud de su esposo al respecto, pero no iba a llevarle la contraria.
De la universidad les habían dado los correos de algunas empresas en las que anteriormente habían contratado estudiantes, por lo que también estuvo enviando su currículo a estos. Era un poco frustrante saber que lo único que le quedaba era esperar que la llamaran de algún lugar e ir a entrevistas. En su vida solamente había asistid ya años atrás, casualmente el mismo día que se enteró que estaba embarazada. Respiró profundo sin querer ponerse ansiosa, no quería recurrir a su esposo, sería bueno poder probarse que era capaz de hacer algo por sí misma.
Diciembre apenas estaba empezando, sus clases ya habían terminado y ella había preguntado varias veces en la universidad lo concerniente a sus prácticas, porque dentro de lo que les habían explicado estaba el hecho que posiblemente firmaran contrato en enero antes que las clases retomaran, entonces deberían tener claro cuál sería el procedimiento en ese caso.
Ella no quería mostrarse frustrada o desesperada, había pasado 1 semana desde que había enviado su currículo a varios lugares y no había recibido ninguna llamada. Incluso revisó que su número telefónico estuviera bien escrito. Tampoco sabía exactamente cuál sería su límite de tiempo antes de aceptar que su esposo la ayudara, técnicamente hablando tenía hasta que iniciara el nuevo semestre para conseguir un lugar, pero no se sentía capaz de esperar tanto.
¿Y si ella no servía para trabajar? ¿Si no podían verla más que como una esposa trofeo que había estudiado por tener un diploma para exhibir? ¿Si todos esos años de estudio habían sido en vano? Le gustaba su carrera, estaba segura de haber elegido correctamente y que sus idiomas le ayudarían a ejercerla, pero para eso tenía primero que graduarse. Y para graduarse necesitaba las benditas prácticas empresariales.
El lunes estaba viendo a su hijo armar un rompecabezas, Ryuu también estaba ya en sus vacaciones del instituto por lo que amaba poder pasar sus días con él. Estaba pensando en buscar su laptop para hacer una nueva búsqueda de ofertas o iba a desesperarse cuando escuchó su teléfono sonar. Por la hora dudaba que fuera su esposo y lo revisó de una vez, era un número no registrado.
- ¿Aló?
- Buenos días, estoy buscando a Tenten Inuzuka
- Soy yo
- Mucho gusto, la estamos llamando del área de Recursos Humanos de la Compañía Hyūga — su corazón se aceleró de inmediato y se quedó callada — ¿continúa ahí?
- Sí, sí, lo siento. ¿En qué le puedo ayudar?
- Recibimos su postulación para la posición de practicante, ¿todavía se encuentra interesada?
- Por supuesto
- Muy bien, a su correo enviaremos la información para que se presente el día miércoles en nuestras instalaciones a una entrevista
- Allá estaré sin falta — contestó con una sonrisa — muchas gracias, que tenga buen día
No estaba segura si le dijeron algo más o no, pero cuando la llamada se cortó ella soltó un grito emocionada, llamando la atención de su hijo que la vio curioso. Así que se levantó de donde estaba y lo abrazó de una vez, besando su frente.
- ¿Estás bien mami?
- Divinamente, cariño
- ¿Era mi papá? — ella negó con la cabeza
- ¿Quieres llamar a tu papá? — Ryuu asintió y ella sonrió — iré por mi computador y lo llamaremos entonces, no tardo
Estaban en el sótano y ella corrió escaleras arriba para ir al estudio, en dónde su laptop estaba en el escritorio. Kiba también se la había cambiado ese año junto al teléfono, fueron su regalo de cumpleaños. Regresó junto a su hijo que no se había movido de donde estaba sentado y se acomodó a su lado, seleccionando en su celular la opción de hacer una videollamada al tiempo que encendía el equipo.
Tan pronto su esposo contestó, el pequeño dragón empezó a parlotear y contar alegre que ya casi terminaba el rompecabezas. Ella soltó un nuevo grito feliz al ver que el correo del que le habían avisado en la llamada efectivamente estaba allí. Tenía la hora, la dirección y lo que le era solicitado presentar ese día. Kiba del otro lado de la línea estuvo curioso por su felicidad y ella prometió contarle en la noche.
- ¿Compañía Hyūga? — le preguntó Kiba cuando estuvieron en la cama y ella le contó la razón de su felicidad
- Sí, mira — tomó su teléfono que estaba sobre la mesa de noche y buscó el correo — eso dijeron en la llamada y eso dice la firma del correo
- Tengo entendido que Neji no está en el país — ella se vio confundida — pero puedo enviarle un mensaje, tal vez sirva de algo para que te tengan en cuenta en la entrevista
- ¿Qué?
- ¿No lo recuerdas? El año pasado estuvimos en su boda — ella negó con la cabeza e hizo un puchero
- Dijiste que me dejarías hacerlo por mi cuenta
- Está bien cariño, no haré nada hasta que no me lo pidas
- Gracias — ella se recostó en su pecho — espero no morir de nervios antes del miércoles
- Lo harás bien — él le besó la coronilla — ¿sabes algo de las fechas? Porque tenemos el viaje de navidad
- No, no dijeron nada por teléfono y apenas es una entrevista, no es fijo que me vayan a contratar
- Bueno, esperaremos entonces... igual mi oferta de ayudarte seguirá en pie
- Lo sé, gracias — movió la cabeza para que ahora Kiba pudiera besarla — te amo
- Y yo a ti.
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El miércoles en la mañana salió temprano, muy temprano. No sabía si había parqueadero o no dentro de la empresa por lo cual había buscado uno cercano y caminaría, así de paso seguiría tratando de repasar mentalmente lo que podía decir. Porque había dedicado todo el martes a buscar vídeos de entrevistas para estar preparada para posibles preguntas, aunque el ejercicio no era muy útil pues en todos había visto que debía enfocarse en su experiencia laboral, cosa que no tenía.
También estaba el tema que iba a ser algo grupal y en eso todas las páginas diferían sobre lo que le podía esperar. Decir que era un mar de nervios era quedarse corta, cada paso que daba sentía sus piernas como si fueran gelatina y se fuera a caer en cualquier momento. ¿Y si se había vestido mal? Hana y Kiba la habían ayudado a elegir su atuendo, pero ahora hasta de eso dudaba. Tal vez sus tacones fueran muy bajos, o la falda se hubiera arrugado por el camino, ¿Y si tenía algo en los dientes?
Tras estar segura que no tenía ninguna arruga en su ropa y haber entrado a un baño a cerciorarse que sus dientes estaban limpios, se anunció en recepción. Era la primera en llegar y la hicieron pasar a una sala de juntas con varias sillas. Tenía que relajarse si no quería arruinarlo todo y tener que recurrir a su esposo para que le consiguiera un lugar. Ella era una buena estudiante, solía destacar en clase y al ser un puesto de practicante no le iban a pedir experiencia laboral.
Poco a poco empezaron a llegar más personas, no era muy buena adivinando edades pero claramente todos se veían menores que ella. Una mujer les explicó lo concerniente al horario, el salario y el tipo de contrato que ofrecían a lo que ella fue chequeando en su cabeza que coincidiera con lo que le habían dicho en la universidad, también lo referente al proceso para ese día y la fecha en que iniciarían a trabajar en caso de ser seleccionados. Lo de las edades de los demás otros asistentes lo comprobó cuando los hicieron presentarse uno a uno, ella no había empezado su educación superior inmediatamente después de graduarse del instituto como los demás, ninguno era casado tampoco y ni hablar que era la única que tenía un hijo. Le pareció ver que los ojos de las personas que dirigían la entrevista se habían abierto de más al saber la edad de Ryuu. De seguro le restaría puntos el haber tenido a su hijo tan joven. ¿Debió aceptar desde el principio el ofrecimiento de su esposo y ahorrarse ese sufrimiento?
Los pusieron a hacer algunas actividades en grupo y luego les entregaron unas hojas para hacer unas pruebas escritas. Una de esas se le hizo similar a las que había presentado años atrás, pero no podía estar completamente segura. Mientras cada uno estaba concentrado en los documentos los fueron llamando de forma individual a otro lugar, cuando llegó su turno se levantó y respiró profundo, al menos ya estaba más calmada. Entró a una oficina, era pequeña y una mujer sentada tras el escritorio le señaló la silla para que lo hiciera también.
- Tenten Inuzuka — ella asintió, aunque no era una pregunta — ¿Familiar de Tsume Inuzuka?
- Es mi suegra — tantos semestres en la universidad la habían acostumbrado a escuchar siempre esa pregunta
- Es inusual que alguien cuya familia tiene su propio grupo empresarial busque trabajo
- Lo sé, es... — quería seguir calmada y evitar que su respiración se acelerara — quise buscar un lugar diferente, mi esposo y mi suegra trabajan en la empresa
- ¿Busca información sobre nosotros?
- No, de hecho tengo entendido que mi esposo ya hace negocios por su cuenta con Neji Hyūga — hubo silencio por un momento mientras la mujer centraba la atención en su currículo, lo que ella podía sobreentender como una forma de rechazo
- Los idiomas aquí listados ¿todos los domina?
- La certificación del inglés y el francés se encuentra vencida — admitió — los certifiqué para ingresar a la universidad y pensaba volver a tomar los exámenes al graduarme, el coreano está certificado por la universidad
- ¿Y el chino?
- Nunca he tomado el examen formal, puedo leerlo y entenderlo al escucharlo, con mi esposo hemos viajado a China un par de veces y sé que mi pronunciación es adecuada aunque puedo mejorarla. En vacaciones suelo practicar mi escritura
- Le será aplicada una prueba de idiomas ¿está de acuerdo? — asintió sin dudarlo — ahora, cuénteme un poco más de usted
Ella sonrió, tratando de mantener calmada y mencionar solo lo justo sobre su hijo. Es decir, era apenas obvio el dejar claro que Ryuu era su más grande motivación y una parte muy importante de su vida. Sin embargo tampoco se trataba de solo hablar de él, no era la entrevista de cuando eligieron el instituto.
Cuando regresó a la sala en la que estaban los demás para continuar las pruebas escritas no pasó mucho tiempo hasta que alguien entró y le dio un nuevo documento, algo que fue notado por los otros y trataron de ver disimuladamente de qué se trataba. Eran unos ejercicios básicos solamente de inglés y francés que no le costó nada resolver.
Era mediodía cuando salió del enorme edificio, de alguna forma le recordaba la sensación de años atrás en la otra entrevista porque nuevamente estaba muriendo de hambre, los nervios escasamente la habían dejado probar bocado al desayuno. Llamó a Kiba, estaba medianamente cerca de su oficina y él aceptó de una vez que fueran a almorzar juntos, pero debería esperarlo alrededor de media hora.
Subió hasta el piso de la oficina de él y esperó en una de las sillas, a través del vidrio había podido ver que estaba en una de las salas de juntas reunido con otras personas, reconocía al director de contabilidad y a un coordinador de algo, tenía que mejorar su habilidad para recordar caras y nombres. Pensó en llamar a su hijo mientras esperaba, pero de seguro Ryuu iba a querer hablar con su padre también, por lo que mejor esperaría a que Kiba se desocupara.
- ¿Cómo te fue cariño? — fue el saludo del Inuzuka al verla
- No lo sé, por una parte creo que bien... y por otra mal... a este paso creo que aceptaré tu oferta pronto
- Solo tienes que pedirlo — ella asintió con un suspiro — ¿Qué quieres comer?
- Lo que sea, con el hambre que tengo podría comerme una vaca entera
- Vamos a conseguirte una vaca entonces — contestó Kiba riendo.
El lunes siguiente a la entrevista ella estaba revisando algunas ofertas para postularse cuando el sonido de un nuevo correo se escuchó, de reojo vio que la pantalla de su teléfono se iluminaba y que el remitente era la compañía Hyūga. Por eso con cautela revisó su correo, no había recibido ninguna llamada ni ningún tipo de notificación desde el miércoles y ya se había resignado a que la respuesta era negativa. Sus ojos se fueron abriendo a medida que leía las palabras hasta ese "ha sido seleccionada".
Su grito de felicidad debió escucharse en toda la manzana, Yuuki había llegado corriendo a la sala para comprobar si le había pasado algo y Ryuu se sobresaltó a pesar de tener los audífonos puestos. Lo había hecho ¡tenía un lugar para hacer sus prácticas universitarias!
- Dime la verdad — le preguntó a Kiba en la noche — ¿le escribiste a ese hombre?
- No, no lo hice — ella entrecerró los ojos, evaluándolo — en serio cariño, hasta donde sé Neji está con su esposa en Europa y no regresará dentro de un mes o algo más
- ¿Me lo juras?
- Te lo juro, Tenten — ella ahora sonrió ¡había conseguido el lugar por su cuenta!
- ¿Por qué él toma vacaciones tan largas? — preguntó curiosa — tú nunca has tomado más de un par de semanas
- No está de vacaciones, o no exactamente — le explicó — su esposa es modelo y está de gira con un reconocido diseñador, Neji decidió que la acompañaría y buscaría posibles negocios en ese viaje
- Ohhhh
- Ya que hablamos de viaje y vacaciones ¿nuestro viaje de navidad?
- Sigue en pie, empiezo a mitad de enero
- Perfecto
Era de las cosas que le habían dicho el día de la entrevista y corroborado en el correo. También el hecho que al no trabajar la jornada completa como los trabajadores normales, serían un total de 9 meses los que duraría el contrato. Le gustaba porque a pesar de no poder seguir recogiendo a su hijo a la salida del colegio, igual podría pasar parte de la tarde con él. Aunque tenía en contra que terminaría en octubre, lo que implicaba que no alcanzaría a inscribirse a la ceremonia de graduación de septiembre. Con algo de suerte tendría todo listo para la de noviembre.
La documentación que le solicitaban no contenía nada del otro mundo y la entregó a tiempo. El mismo día que la llevó la hicieron firmar el contrato que tenía fecha de inicio el 15 de enero que era justamente un lunes. Con eso resuelto podía relajarse y dedicarse a disfrutar de su familia, iban a viajar a la isla de Jeju, en Corea del sur. Su esposo solía buscar destinos que le facilitaran a ella practicar sus idiomas y de paso que todos la pasaran bien.
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Estaba concentrada en el documento que estaba leyendo cuando pudo escuchar un mensaje en su teléfono, revisándolo de una vez y sonriendo, era una foto de su hijo enviada por la niñera. Eran las únicas interrupciones en su trabajo que le gustaban y por las cuales podía olvidar todo por unos minutos, Ryuu.
Octubre estaba empezando y ella estaba a algo más de una semana de terminar su contrato de practicante en la empresa, durante ese tiempo había comprobado que aunque le seguía gustando su carrera, le gustaría poder darle más adelante un giro y poder enfocarla más hacia los idiomas. Sabía que era algo que podía ser muy rentable pero igual necesitaba experiencia, conocer la terminología y nunca sobraba tener contactos en el área. Por eso era un plan a futuro, de momento su plan más inmediato era graduarse.
Durante ese tiempo en la compañía Hyūga habían mencionado su buen desempeño en varias ocasiones y a veces en lugar de su trabajo usual solían entregarle algunos documentos para traducir, pero lamentablemente ya le habían dicho que no contaban con una vacante abierta para alguien de su perfil y por eso no podían ofrecerle un trabajo fijo. No había contado con quedarse, por lo tanto no era una noticia que le doliera particularmente, porque al menos había empezado su objetivo inicial al decidir estudiar, tenía ahorros.
No era una cantidad exorbitante y si tenía en cuenta su estilo de vida no alcanzaría para sostener su hogar más de un mes, sin embargo para ella era un primer paso y al crecer viendo a sus padres sufriendo con el dinero, sabía que tampoco era una cifra despreciable. Kiba nunca le había preguntado cuánto ganaba ni le pidió que diera algo para los gastos de la casa o de Ryuu, pero ella había decidido que cada mes guardaba sagradamente la mitad para el futuro de su hijo, guardaba también algo para sus padres por si llegaban a necesitarlo y el resto lo usaba para sus cosas personales.
Ese año por segunda vez en 8 años de relación había podido darle un regalo a Kiba de su propio bolsillo, y no se había tratado de una camiseta barata que había tenido que regatear hasta desesperar al vendedor porque no le alcanzaba para mucho más con lo que tenía ahorrado de lo que le daban sus padres para el instituto. No, había podido pagar un smartwatch que sabía que su esposo quería desde mucho tiempo atrás además de una invitación a cenar. Y por primera vez le había comprado un juguete a su hijo, aunque a su edad ya no se trataba de un peluche o un simple sonajero. Se trataba de una especie de robot o algo así para que construyera, Ryuu tenía cierta tendencia a destruirlo todo para saber cómo funcionaba por dentro y le pareció apropiado un juguete cuyo objetivo era precisamente ese.
El último día de su práctica salió con la frente en alto, estaba orgullosa de sí misma por los reconocimientos a su trabajo. Le habían dado la certificación laboral y la persona de Recursos Humanos le dio una carta de recomendación firmada por Ajisai, quien había sido su jefe inmediata. Era cuestión de graduarse para poder buscar trabajo y seguir sus metas.
Y precisamente porque su siguiente paso era su graduación, había ido a la universidad al día siguiente para poder averiguar todo lo concerniente a inscribirse a la ceremonia de noviembre. Si no alcanzaba a tener todo listo para esa tendría que esperar hasta la de marzo y le parecía demasiado tiempo. El listado de documentos era extenso, una ventaja que tenía es que desde primer semestre había estado pendiente de todos los requisitos y por eso ya podía tachar de la lista lo del idioma y los créditos universitarios adicionales, era solo cuestión de llevar algunas certificaciones de notas del colegio y la copia de la terminación del contrato de su práctica.
- ¿Ya has pensado que harás después? — le preguntó Kiba mientras recorrían el centro comercial en busca de su vestido para la ceremonia, todo había salido bien y era un hecho que se graduaría en noviembre
- Buscar trabajo — contestó de inmediato
- ¿En esta época del año?
- ¿Esta época del año? Apenas estamos empezando noviembre — se sintió confusa ¿ahora no quería que trabajara?
- Diciembre empezará en menos de nada y puede tomarte un tiempo conseguir trabajo, estaba pensando...
- ¿Qué?
- Ninguna empresa te dará vacaciones recién contratada... sería nuestra primera temporada sin que estés también en casa...
- ¿Qué estás proponiendo? ¿Qué no trabaje?
- Claro que no, hermosa — él sonrió de lado — solo que empieces a buscar trabajo en enero, no hay prisa para que consigas algo y a nuestro pequeño dragón le encantará saber que estaremos todos juntos esos días
- Mencionar a nuestro pequeño dragón es chantaje emocional — se mordió el labio — pero... — suspiró — yo tampoco quiero pensar en pasar esta temporada lejos de mi familia... sin embargo...
- Puedes usar este tiempo para lo de tus exámenes de certificación...
- ¿Hace cuánto estás planeando esta conversación? — lo acusó y Kiba empezó a reírse
- Tal vez solo soy un esposo que quiere ver a su esposa feliz, pero a la vez descubrió que le gusta que esté en casa
- Tu esposa descubrió que le gusta trabajar — se estiró para rozar sus labios — pero — sonrió — te haré caso esta vez. Ahora, la preocupación de hoy es elegir el vestido para mi grado.
Su esposo asintió y avanzó seguro hacia otra zona de la tienda en donde había un hermoso vestido color aguamarina, le recordaba el que había usado para el grado de él con la diferencia que no era holgado porque su vientre era enorme en ese entonces. Ese en cambio era ajustado hasta la cintura y podía ver que en la falda había una abertura a uno de los lados, así que lo recibió para ir a medírselo.
Se tomaría lo que quedaba de año de descanso, y el día que Kiba regresara a la oficina después de sus minivacaciones ella empezaría a pasar su currículo para conseguir un trabajo. Amaba a su esposo, amaba su familia, pero seguía siendo importante para ella poder tener sus propias cosas y la posibilidad de brindarle algo a su hijo si llegara a ser necesario.
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Las novedades de hoy: por octubre volvemos a 2 actualizaciones a la semana, ya hay un número tentativo en el que cerrará la historia pero como ustedes saben que siempre me equivoco con eso, no lo voy a decir hasta que no esté segura. Igual por ese mismo motivo les tengo que decir que esta es ahora mi segunda historia más larga (superó a Denuedo) y todavía no está definido si conservará ese segundo lugar o si disputará con El Clan Kazirga el primero.
Pd: en el próximo capítulo tenemos el primer encuentro entre Neji y Tenten.
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Les recuerdo que todos los comentarios son bien recibidos en forma de review y que pueden ir a darse una vuelta por mi twitter (Idamariakusajis) o mi instagram (idamariakusajishi) en los que intento ser un poquito activa.
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Att: Sally K
